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IR A LOS ARTÍCULOS MÁS RECIENTES Carta de un soldado en Afganistán La negociación con ETA no es obligada Diálogo social sin los sindicatos Denunciamos la formación profesional de Castilla y León Bandazos y desidia en educación Obama, los "guantánamos" por el trasero También retiraron el crucifijo A María Teresa Fernández de la Vega Pretenden rebajar las pensiones ¡Pobre enseñanza y pobres niños vascos! Sindicatos, un claro engaño social Crisis de dimensiones brutales
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Bitácora "Trinchera liberal" Por Jesús Salamanca Alonso |
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Por Jesús Salamanca AlonsoMiércoles, 8 de julio de 2009 Seguimos sin entender que al ex ministro de Economía, Pedro Solbes, no le haya recomendado nadie en su partido que permanezca calladito, para no poner al Gobierno en un compromiso o, lo que es peor, para que no se descubran las numerosas mentiras que dijo ante la llegada de la crisis. No solo se negó la crisis, sino que en el debate con el representante del partido popular, señor Pizarro, se negó la mayor, la menor y la del medio, incluso se utilizaron datos falsos premeditadamente. No son de recibo sus declaraciones respecto a que la crisis pilló a todos ‘desprevenidos”. Hace falta tener degeneración neuronal o mentir descaradamente para decir eso, cuando se lo anunciaban desde distintas instancias próximas al Gobierno, desde el mundo empresarial y desde la oposición. Todos los datos indicaban que la crisis era un hecho, mientras Pedro Solbes y el abanderado del talante lo negaban una y otra vez. Esa negativa alcanzó tal grado de repetición que llegaron a afirmar ―mintiendo de nuevo, como era costumbre en ellos― que las estructuras económicas de España estaban más consolidadas que en el resto de países de la Unión Europea. Llegaron, incluso, a poner como ejemplo de falta de consistencia a Italia y a Francia. Debieron pensar que con tal afirmación hacían más creíble la mentira sobre España, lo que ofendió considerablemente al Gobierno francés, mientras que en Italia elevaron a Zapatero al ‘altar del hazmerreír’. También es falso que en Europa se intentaran homogeneizar las actuaciones contra la crisis, ya que la situación era bien distinta de unos países a otros. La prueba está en que en España se sigue destruyendo empleo, estamos en plena recesión y ésta se extenderá a casi todo el año 2010, mientras que en Europa se ha empezado a crear empleo (Alemania, Francia, Gran Bretaña…) o se mantiene el existente. Esa crisis que el ex ministro Solbes negó ―y sobre la que mintió en reiteradas ocasiones, hasta pasadas las elecciones generales― no encuentra ‘brotes verdes’ en España, por más que se buscan. Ahora dice don Pedro, el ex ministro, que “la caída de la actividad económica empieza a ralentizarse”, lo que nos hace sospechar que llega tarde al análisis de los acontecimientos, como siempre. Solbes ha dicho en Radio Euskadi que hacer referencia a los brotes verdes supone reconocer que la tremenda caída de la actividad económica, “de alguna forma, empieza a ralentizarse, empieza a caer más lentamente”. Pues no, señor. No es eso. Cuando sus ex compañeros, aún en el Gobierno, se referían a los brotes verdes, querían decir que había síntomas de recuperación y que se empezaba a crear empleo, a la vez que se recuperaba la dinámica económica. Por lo que se comprueba, el señor Solbes no solo sabe mentir a todas luces, sino que no sabe interpretar las ideas de los demás. Ahora entendemos la situación a la que nos ha llevado. Por cierto, las dos veces que ha sido ministro, ha dejado a España ‘como unos zorros’. Juguete que toca el socialismo lo estropea y, lo que es peor, no sabe cómo arreglarlo. Siempre ha de ser otro quien ponga los medios, los arreglos y el coste.
Diálogo social sin los sindicatos Por Jesús Salamanca AlonsoSábado, 4 de julio de 2009 Tienen una cara que se la pisan. Si vendieran albardas serían albarderos. Llegan tarde como casi siempre. Son los sindicatos de clase; esos parásitos incontrolados que se esconden en las adversidades y amenazan al trabajador, a la empresa y al Gobierno, cuando se adoptan medidas de progreso. Representan el egoísmo y la intransigencia, la ridiculez y la contradicción, la dejadez y el oportunismo. Los sindicatos de refrito español nunca entendieron el contenido de las palabras de Napoleón: “el medio más seguro de mantener la palabra, es no darla nunca”. El desconcierto que acompaña a los sindicatos vuelve a salir a la luz. Son conscientes de su dejadez y de su desidia hacia el trabajador. Han tardado en captarlo, pero al fin lo han entendido. Y eso les ha llevado a levantarse de la mesa del diálogo social. Ni Gobierno ni sindicatos ponen medios para solventar la crisis, y por eso han acabado por no entenderse. Dos incompetentes, rara vez alumbran algo interesante. En esta ocasión los sindicatos se han dado cuenta. Tarde, pero se han dado cuenta. Lo curioso del caso es que los sindicatos de clase amenazan con convocar una huelga general. Otra vez llegan tarde y se pronuncian a destiempo. Han tensado la cuerda excesivamente y no se dan cuenta de que nadie les va a seguir, excepto sus liberados y la ignorancia de media docena de parados, justamente esos a quienes los sindicatos están poniendo “a los pies de los caballos”. Las tesis empresariales se inclinan claramente por reconstruir el empleo y la situación de equilibrio, mientras los sindicatos de clase viven bien con la situación actual. Se han enfadado con el Gobierno porque ‘ha vuelto el rabo’, sabedor de que la crisis le aprisiona, le desgasta y le hunde, a lo que se une el hecho de tener el Gobierno más torpe de la democracia; en eso no ha desbarrado ‘Josemari’ Aznar. Como de costumbre no ‘saben estar’. Sus gritos y aspavientos, mientras abandonan la mesa del diálogo social, ponen de manifiesto que los sindicatos de clase son unos inadaptados sociales en el momento que alguien les contradice. Trabajan a piñón fijo, sin planificación ni concierto y por eso siempre se dan el chapuzón en el albañal. Sigan adelante con el diálogo social: es suficiente con el empresariado y el Gobierno. Al fin y al cabo, ¿qué aportan los sindicatos, además de incongruencia y falta de sentido común? ¿Alguien piensa que el diálogo social no es posible sin los sindicatos? ¿Quién cree ya en este tipo de organizaciones anquilosadas y desprestigiadas? Lo que el Gobierno ha presentado en la mesa de negociación, no satisface a sindicatos ni empresarios; pero los primeros no han sabido estar y carecen de alternativas. Otra vez el famoso piñón fijo de la incompetencia. No hay derecho a que se extienda el seguro de desempleo a quienes han agotado el paro: se fomenta la vagancia y la holganza; es una forma de que un importante sector siga sin buscar empleo. No se lleva ya lo de trabajar; eso ya no está de moda. Mejor en el paro y con cientos de euros en el bolsillos sin domar la cerviz. ¡Qué mal ejemplo el de los sindicatos, sabedores de que se les acaba la holganza! Los empresarios, por otra parte, no están de acuerdo con la rebaja del pago a la seguridad social. Medio punto no va a ninguna parte; pero saben que el diálogo arregla casi todas situaciones, cosa que los sindicatos no han sabido ver, ni entienden, ni comparten. Los sindicatos de clase se asustaron ante el planteamiento de las reivindicaciones empresariales. Se plantearon con tanta claridad que ‘salieron corriendo’, acobardados al comprobar que empiezan a perder el norte y que los trabajadores acabarán corriéndoles a gorrazos o haciéndoles avanzar a puntapiés en el trasero. Su propia cobardía les aturde. La aplastante lógica empresarial es lo que no entenderán nunca los sindicatos. Jamás se habían presentado cuatro objetivos más claros. Pero entre los sindicatos prima el confusionismo para poder pescar en río revuelto. La claridad no forma parte del patrimonio sindical y mucho menos el talante o la elegancia de la negociación. Cuanto más rocoso y más frondoso, menos decoro y más confusión. Precisamente las tesis empresariales fueron apoyadas por el Gobierno que, dicho sea de paso, cambia el ritmo y da a entender que está menos ciego que los ‘tuertos sindicales’. El sindicalismo quiere mostrar fuerza y dar a entender que son en quienes se apoya el Gobierno. Son quienes sustentan los deslices, el descontrol y el gasto público indeseado e insospechado, sin ton ni son. Por eso salieron corriendo y actuaron como el niño bobalicón: “¡…pues te vas a enterar, ahora te meo la oreja!” Los acuerdos de mínimos ya no se llevan. Bastante tiempo y estupideces han tenido que soportar los empresarios; ellos son quienes ponen el dinero, mientras que los sindicatos se limitan a tirar piedras y agotan la paciencia ciudadana. No tiene que haber necesariamente acuerdo en la negociación con los sindicatos. Se puede seguir trabajando contra la crisis, a la vez que se prescinde de los sindicatos. El diálogo social entre Gobierno y empresarios es más creíble que con los sindicatos en la mesa, dedicados a meter miedo, pedir prebendas y no aportar nada. Lo dicho, mejor diálogo social sin los sindicatos. Es preciso que empiece a alumbrar la razón y el sentido común.
Por Jesús Salamanca AlonsoViernes, 3 de julio de 2009 La actitud de algunos sindicatos empieza a pasarse de castaño oscuro. Han demostrado que son incapaces de aportar soluciones dignas a la crisis. Levantan la voz, inoperante e incompetente, cuando no deben y donde no están autorizados. Hablan de la crisis como si conocieran los entresijos de la misma, su origen y su evolución. Ni siquiera son conscientes de que se han convertido en lo mismo que las gallinas de Cafarnaún. Y además son como la gata Flora. Como prueba de todo lo anterior, no se pierdan la solución que aporta un dirigente sindical, a pesar de su poco prestigio político y su nula repercusión mediática; para él, la solución es “que las empresas no despidan trabajadores”. Sinceramente, uno no sabe si reírse a mandíbula batiente o correrle a gorrazos, que es lo que realmente merece. Todo un secretario general de un sindicato de clase no puede ir por ahí diciendo palabras huecas y sin sentido; es decir, tonterías. La inmensa mayoría de las empresas españolas no pueden optar por reconvertir a sus trabajadores, ya que carecen de medios. Para eso están los sindicatos. Alguien debe explicar al mundo sindical que el dinero de formación es para eso y no para tapar otros gastos de la organización a cambio de la firma del currito, con la contraprestación del certificado. Eso de “retener, reclasificar y reubicar”, como dice el dirigente sindical que sigue sin dar un palo al agua, dicho sea de paso, es una frase para la galería. ¿Qué digo? es una mala frase y una peor sentencia. La empresa española no está preparada aún ni puede parar el tiempo para formar a su gente. Ni siquiera lo hace el Estado; piensen que algunas consejerías de educación, de las comunidades autónomas, eliminan los centros de formación e innovación educativa y dejan que sus funcionarios docentes se formen por su cuenta. Y los sindicatos sin levantar la voz. ¡Que no les parezca poca vergüenza! En un momento en que España es el país que más empleo destruye de Europa, por la dejadez de su Gobierno y el aplauso de los sindicatos de clase, no nos queda otra salida que ruborizarnos y dejar que las empresas busquen soluciones sin contar con el ‘barato sindicalismo’, más preocupado de liberar a su gente para garantizarse la supervivencia que de trabajar por la creación de empleo y el bienestar de la clase trabajadora. Los sindicatos desconocen la situación económica actual. Y la desconocen porque no les afecta, además de permitirles vivir con holgura. Nunca han sabido reorientar los recursos que el Estado ha puesto en sus manos y mucho menos han sabido gestionar cuanto hace referencia a la innovación, el desarrollo, la inversión y la investigación. Lo suyo es la especulación, que nadie lo dude. Si les sacan de conjugar el verbo pedir — para seguir mamando – poco más saben hacer. A nuestro ’sindicalismo de gorra’ se le llena la boca de vocablos que no entiende ni sabe aplicar. Incluso en ocasiones se siente inspirado. Y ya se sabe que “nada hay más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración”, decía Umberto Eco.
Denunciamos la formación profesional de Castilla y León Por Jesús Salamanca AlonsoJueves, 2 de julio de 2009 Desde hace años venimos denunciando que la formación profesional no se adapta a las necesidades del mercado. Incluso en comunidades como Castilla y León existe un fuerte divorcio entre la realidad y la nefasta planificación; de ahí las constantes demandas al presidente de la Junta de Castilla y León y al Consejero de Educación para que haga efectivo el cese del director general de formación profesional en la comunidad, don Marino Arranz Boal. Un director excesivamente apoltronado y demasiado mayor para afrontar los retos del futuro. Nadie entiende que a estas alturas no le haya reemplazado su mano derecha y cabeza pensante, María Eugenia Pascual. Actualmente existe una necesidad imperiosa como es la obligación de un acuerdo, consenso o compromiso de Estado para prestigiar la formación profesional. Aquí deben de ‘mojarse’ el Estado y las comunidades autónomas, pues se ha demostrado que cada comunidad autónoma funciona al estilo de Doroteo Arango (Pancho Villa); es decir, cada cual va a su aire, sin coordinación, sin credibilidad, con formatos anclados en el pasados, sin perspectiva y mirándose el ombligo. Cada vez es mayor la normativa que se aleja de la realidad, sobre todo en comunidades como Castilla y León, Rioja, Madrid y Murcia. Son incapaces de mirar hacia comunidades como Navarra, donde la FP lleva varios años de adelanto; incluso, podían hacerlo hacia el País Vasco, referencia franquista de la promoción profesional obrera y de la actual formación profesional, con algunos fallos, pero con muchos aciertos. A mayor conservadurismo, mayor insatisfacción y menor compromiso. Es curioso, pero en las comunidades donde el PP goza de mayor influencia, es mayor la insatisfacción y menor el compromiso. Algunas direcciones generales de formación profesional siguen ancladas en el pasado y sus directores generales apoltronados, desorientados, inutilizados y fuera de juego. Nunca el PP hizo tanto daño a la formación profesional como ahora; de ahí que cientos de profesional hayan cogido el toro por los cuernos, como en Castilla, y pidan el cese ‘ipso facto’ del director general. Es la gran evaluación de Juan Vicente Herrera que, dicho sea de paso, suspenderá como es habitual. A muchas comunidades se les ha ido de las manos el futuro y han amarrado el pasado demasiado tarde. Y si a ello añadimos que en algunas comunidades no interesa la FP, sabedores que forman a la juventud para beneficio de otras comunidades, estamos ante la vulgaridad, el desconcierto permanente, el caos y el interesado abuso, además del desprecio a las familias y al propio alumnado. En comunidades como Castilla y León es difícil hacer frente a la competencia internacional, dado el desfase de la formación profesional con respecto a otras comunidades y a los países de nuestro entorno. Cada vez más los programas que se planifican van a la cola de las necesidades y las tres modalidades de FP están descoordinadas. Prueba de ello es que el paro crece y crece como el desgaste de las pilas Duracel, aunque desde la dirección general de FP se sigan aportando los mismo datos que en el año 2001. Uno de los factores más problemáticos ha sido el mantenimiento del director general durante casi doce años, lo que demuestra que el presidente de la comunidad no llega a donde debería y sus ‘huestes’ le siguen engañando. Lo mismo da que sea en educación, agricultura, fomento, cultura o hacienda. En este caso no podemos decir que la constancia sea el fondo del acierto, como decía Balzac. El pobre ‘Juanvi’ ni es rey, ni manda, ni gobierna, ni se entera de lo que vale un peine. Decía Goethe que la actividad es lo que hace fuerte al hombre; pues a ‘Juanvi’ Herrera ni le hace fuerte, ni le reconstituye ni le alienta. Castilla se hunde y puede cerrar sus puertas en cualquier momento, de la misma forma que León intenta subsistir, pero la Junta de Castilla y León le atraganta de conservadurismo y le ahoga sin progreso. Castilla se muere, porque cada vez tiene menos vida; de ahí la confusión del pensamiento de Roa Bastos en este punto, al incidir en que no se ha sabido nunca si la vida es lo que se vive o lo que se muere. Y Castilla se muere con Juan Vicente Herrera. ¡Menudo rata, como dicen sus consejeros y directores generales!
Educación por los suelos Por Jesús Salamanca AlonsoMiércoles, 24 de junio de 2009 Una vez que se ha descubierto que Hacienda tiene la caja vacía, no entendemos cómo piensa pagar el Gobierno de Zapatero las promesas que ha hecho a la población. Para no dispersar excesivamente la atención, podemos centrarnos únicamente en las que se refieren a educación. Por cierto, son muchas y de mucho coste. En teoría, los profesionales de la docencia ven con buenos ojos las medidas anunciadas por el presidente del Gobierno. Es evidente que todo lo que redunde en beneficio de la docencia no puede acogerse negativamente. A corto, medio y largo plazo siempre sale beneficiada la sociedad a la que afecta. Hay varias medidas que han tenido una importante repercusión social en la comunidad educativa. Recuerden la promesa de entrega de ordenadores personales a todo el alumnado que curse quinto de primaria el próximo mes de septiembre. Otra medida a tener en cuenta es la dotación de pizarras digitales – aunque su distribución llega precedida de mediocridad en comunidades como Castilla y León, donde dotan de pizarras digitales ‘viudas’, sin ordenador --. A ello hay que unir la conexión inalámbrica a Internet en todos los centros; sin duda, la gran mentira, acompañada de uso de medios mediáticos en momentos electorales. A la hora de la verdad, en su mayoría, los centros docentes públicos carecen de dotación económica, con lo que la gran mentira se convierte en estrategia oculta. Todo ello no hace más que enfangar la enseñanza de tropelías; incluso, desde la propia administración, se fomenta el desempleo, pues no se pagan facturas a las empresas, se acumulan por decenas en la mayoría de los centros y las empresas proveedoras acaban cerrando. Al profesorado le encantaría que las promesas llegaran a los centros. Pero que llegaran sin trampas ni parcheos, porque el sistema educativo español adolece de graves problemas, con diecisiete modelos diferentes, algunos enfrentados entre ellos y otros ‘dejados de la mano de Dios’, como Andalucía, Cataluña y País Vasco. Si a ello añadimos el tremendo fracaso escolar, que supera el 33% en la mayoría de las comunidades y cuyos datos se nos han ocultado durante mucho tiempo, pues estamos ante el puro ‘maquillaje’ teñido de mediocridad. Precisa nuestro sistema educativo de una reforma eficaz y urgente. Hay que centrarse en reforzar las materias instrumentales; adaptar las confusas optativas que en casos como la EPA no tienen sentido; fomentar y planificar adecuadamente la enseñanza del inglés en la enseñanza primaria; diseñar una nueva estructura de la enseñanza secundaria; ampliar el bachillerato a tres años; prestigiar la formación profesional; reordenar la educación de adultos en la mayoría de las comunidades; reorientar las escuelas oficiales de idiomas; coordinar el bachillerato con el inicio del nivel universitario; poner en marcha medidas de apoyo a la formación del profesorado (en comunidades como Castilla y León han destrozado los Centros de Formación de Innovación Educativa y el sufrimiento lo han trasladado al profesorado);… Son urgentes muchas otras medidas, pero para los políticos la educación no está de moda y no es rentable, dada la deformación que acompaña a la mayoría de nuestros representantes. Y, claro, muchas otras necesidades: el famoso Pacto de Estado (la gran mentira de Zapatero); la potenciación del esfuerzo y el sacrificio; la cohesión del sistema educativo; el impulso y aprobación del Estatuto de la Función Pública docente; aumentar el porcentaje del PIB destinada a educación, hasta llegar al 7,5%. En fin, casi todo por hacer, a lo que se une la grave irresponsabilidad de nuestros presuntos responsables Educativos.
Dureza contra ETA Por Jesús Salamanca AlonsoMiércoles, 24 de junio de 2009 Patxi López, actual lehendakari vasco, defiende actualmente lo mismo que debería de haber defendido siempre. Otra sería su imagen de hoy si, en vez de jugar a negociar durante años, hubiera dado a tiempo un puñetazo sobre la mesa y hubiera mandado a ‘tomar vientos’ al incompetente Rodríguez Zapatero. Al menos ha servido de algo el chasco que se llevó con ETA y su entorno. Hoy sabe firmemente que la negociación no es viable y que barbaridades similares solo caben en la cabeza de Sastre y poco más. Hay dos claves en el actual modelo que defiende López. Por una parte destacar el compromiso de no destinar partidas económicas para visitas a los presos etarras que no condenen la violencia y, por otra, la firmeza de tener presentes a las víctimas de ETA en todo momento, otorgándolas el merecido reconocimiento y recuperando con ellas el tiempo perdido durante los años de gobierno del PNV. No cabe duda que las cosas empiezan a cambiar. Un nuevo ciclo se ha inaugurado en el País Vasco. Por cierto, un ciclo que sigue sin entender ni asumir el Partido Nacionalista Vasco. De la misma forma que sigue sin reconocer el daño hecho a la sociedad vasca, basado en sus ayudas soterradas a ETA, en su calurosa amistad con base en la cobardía y en el miedo y, lo que es más doloroso, su permanente ambigüedad cubierta con ‘lágrimas de cocodrilo’ moribundo. La sociedad vasca tiene una deuda intensa con las víctimas del terrorismo etarra. Una deuda que hace tiempo reconoció la sociedad española, aunque exista alguna excepción procedente del entorno socialista de esa ‘peña’ que se da en llamar Gobierno de España. La negociación y el amamantamiento a ETA, con la aquiescencia de Rodríguez, no es fácil de olvidar y tampoco de perdonar. Aquí Patxi López jugará un importante papel; aunque las sospechas, la desconfianza y la falta de credibilidad en el presidente del Gobierno estén presentes en todo momento. No cabe duda que deslegitimar el terrorismo es uno de los caminos más firmes para dar a conocer fuera de nuestro suelo patrio quién es ETA, a qué dedica todo su tiempo libre y cómo lo hace. Cualquier campaña que inicie el lehendakari y su Gobierno serán bien acogidas, porque el trato con ETA sólo debe hacerse desde la perspectiva policial, judicial y penitenciaria. Todo parece indicar que la policía vasca va a tener un cometido claro contra el terrorismo. Han desaparecido los tiempos en que el PNV represaliaba las actuaciones de la Ertzaintza contra la banda. “Está preparada y tiene ganas de trabajar al máximo”, ha dicho López en una jugosa entrevista recogida por Europa Press. Entrevista que no nos cansamos de ‘saborear’. La policía vasca, junto con la gendarmería francesa y los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado son los instrumentos para que el concierto suene con dignos acordes para la desaparición de la banda, la condena íntegra de las penas, la represión contra el enaltecimiento del terrorismo y la entrega de las armas. La creación de esa “unidad especial” contra el terrorismo debe convertirse en la red que permita atrapar a quienes matan y adormecen a la sociedad vasca. La red que lleve a la desaparición de la banda y al encarcelamiento de sus secuaces. Dicho sea de paso, auténticos asesinos y nada que ver con lo que conocemos como presos políticos. La democracia tiene cercado al terrorismo y la muestra más clara es la condena cada vez mayor por parte de la sociedad vasca. En el resto de la sociedad española no hay margen para la duda y tampoco para la sospecha; aunque a algunos siga dándonos miedo un presidente como Rodríguez Zapatero; sin luces, con excesivas sombras y rodeado de muy oscuro, torpe y vulgar asesoramiento.
Caja vacía en Hacienda Por Jesús Salamanca AlonsoLunes, 22 de junio de 2008 Imagínense una familia donde todos sus miembros gastan, o mejor dicho, malgastan, sin que nadie colabore para que existan ingresos familiares. Imagínense un Gobierno que recibió la hucha llena del anterior y se ha limitado a meter la mano impunemente, y sin justificación posible, sin reponer. Pueden imaginar lo que sucede cuando pasa un tiempo. El actual Gobierno, además de ser el más torpe de la democracia, no ha reparado en gastos con tal de contentar a su gente. Ha dilapidado el dinero con ayudas al ‘sindicato de la ceja’; subvencionado a los sindicatos de clase; otorgado 400 euros a unos sí y a otros no; 2.500 euros a unas familias y a otras, no; ha abandonado la reforma fiscal; ha eliminado becas; prometido auténticas estupideces que cuestan mucho dinero; concedido dinero a lo tonto a países que en nada nos ayudan… Se ha convertido nuestro Gobierno en el hazmerreír de Europa y en la atracción circense en países como Venezuela, Colombia, Cuba, Nicaragua y Argentina. Si a ello unimos su ‘papelón’ en las guerras a las que nos ha llevado y su salida en estampida, resulta que tenemos el claro ejemplo del ridículo y de la tropelía. Pero ahí no acaba todo: hay que ver cómo acaba el desenlace en Afganistán, una guerra donde nada se nos ha perdido y mucho tenemos que perder. Con ese panorama, ahora nos encontramos que hay una evidente crisis de liquidez en el Estado. No puede pagar la gran cantidad de deudas que tiene con el contribuyente y con otros Estados. Y lo que es más grave: peligran tanto las pensiones como el pago a los parados. Ahí no acaba todo, porque con la reforma fiscal que el Gobierno piensa llevar a cabo en 2010 crecerán considerablemente los impuestos y se suprimirán alrededor de ochenta y seis de las ventajosas deducciones actuales. Como de costumbre: más daño a los trabajadores y fuerte represión al empresario. ¿Resultado? Se destruirá más empleo y aumentará el número de parados. Actualmente se ha hundido la recaudación y están acobardados en el Ministerio de Hacienda. La fuerte emisión de deuda puede llevar al garete muchas ilusiones y proyectos. Otros ya se han eliminado directamente. Empieza a cumplirse lo que se esperaba del socialismo a la española y de la torpeza de una ‘peña’ de incautos que se han dado en llamar Gobierno de España. ¡Joder, qué tropa más deshonrosa! En Hacienda hay caja, pero está vacía. Hace tiempo que se mueve con créditos extraordinarios. Muchas jubilaciones han dejado de pagarse, después de revisarse con mala fe y peores intenciones. En las próximas semanas va a empezar la persecución al parado, con el fin de eliminar pagos si se demuestra la existencia de una fuerte economía sumergida y el extendido fraude que se supone entre miles y miles de parados. Sírvanos como ejemplo el crédito extraordinario de “20.000 millones de euros para pagar las prestaciones por desempleo, la comida de los presos en las cárceles, las facturas del agua, gas y luz de la policía y la guardia civil, entre otros gastos corrientes”. Si a ello se añade que existe un acuerdo tácito y no escrito entre un amplio sector de ciudadanos, que consiste en aplazar todos los pagos a Hacienda, empezando por los del IRPF, pues el Gobierno se encuentra con una mano adelante y otra atrás, sin poder taparse sus vergüenzas. Al desaparecer tanto empleo ha caído considerablemente el nivel de cotización, hasta niveles vergonzosos. Esos datos los esconde el Gobierno por temor; aunque saldrán a relucir a partir de la primera semana de julio. Rodríguez no ve salida a la problemática que ha ocasionado, llevando al país a la sordera económica y al caos del Tesoro Público. Con ello se demuestra la torpeza de sus cercanos, en forma de asesores o meros aduladores. Ni España se merece un enfermo, como nuestro presidente, ni la ciudadanía merece el desprecio que ha recibido desde que la inutilidad tocó poder con nombre de José Luis. El déficit empieza a asustar a los inversores. La falta de liquidez de miles de empresas aceleran la destrucción de empleo; los reiterados engaños del Gobierno desinflan la economía y el paro no deja de crecer, aunque se nos oculten cifras reales, trabajadas en ‘prostituidas cocinas’ sociológicas y en ‘burdeles’ sindicales. En este momento, los pasivos netos contraídos son 100.000 millones de euros largos. Alrededor de 60.000 millones están en manos de entidades financieras y algo más de 5.000 millones tenemos los ciudadanos españoles, mientras que casi 34.000 millones están en manos del resto del mundo. Como pueden comprobar, pintan bastos. Y no lo duden: la situación la pintan calva. Pero no se preocupen, cuando ha llovido, no hay vez que no haya escampado. Siempre pasa lo mismo con los gobiernos socialistas. Los ciclos económicos cambian y, cuando la economía liberal emerge, las economías de los países reflotan. Piensen que con partidos de cariz socialista el miedo inmoviliza la inversión y la ilusión financiera. Es habitual a lo largo de la Historia que el socialismo haga más daño con el ejemplo que con el pecado.
Bandazos y desidia en educación Por Jesús Salamanca AlonsoLunes, 22 de junio de 2008 Cuando comenzó la legislatura actual, el Ministerio de Educación quedó estructurado de una manera un tanto extraña. Y decimos extraña porque no tenía sentido la segregación de la Universidad del citado Ministerio. Menos aún sabiendo que estábamos en pleno proceso de adaptación con Europa o, si se quiere, como se dice ahora: al espacio europeo de educación superior. De la misma forma que criticamos la anterior segregación, no es menos absurdo otro hecho, como es que a Educación se unieran otras competencias como las políticas sociales. Alguien muy sesudo debió pensar que la educación no era entidad suficiente o digna para ‘cabalgar’ sola o acompañada del deporte. Si bien no nos ha gustado nada la asignación de la titularidad del Ministerio de Educación al actual ministro – no duden que me darán la razón con el tiempo – al menos se ha rectificado en cuanto a la política ministerial. La configuración actual nos parece mucho más acertada y nos gustaría que el Gobierno reaccionara de una vez en lo que se refiere a la orientación de la educación en esta cuarteada España. El Ministerio de Educación ha ido dando bandazos desde que transfirió la educación a las comunidades autónomas. Ni siquiera ha sabido ser líder serio y riguroso, como se esperaba. Tanto en los Gobiernos de la retardada derecha como en los de la confusa izquierda, el Ministerio no ha sabido ‘coger al toro por los cuernos’. Ahí tienen el ejemplo de Cataluña, País Vasco y Galicia, principalmente, donde durante años se ha denigrado la enseñanza en castellano, incumpliendo reiteradamente el mandato constitucional. Nos atrevemos a decir que el Ministerio de Educación sigue paralizado también en esta legislatura. No ha sido capaz de hacer los deberes y, cuando lo ha intentado, le ha tocado rehacerlos, porque ha carecido de asesores serios y rigurosos. Recuerden el ejemplo del ordenador para cada niño; la asignatura de la educación para la ciudadanía; la deficiente estructuración del bachillerato; la preocupante promoción en éste; el varapalo de Tribunal Superior de Justicia; el considerable descenso de las becas; el ocultamiento de las políticas sociales y las numerosas promesas incumplidas, por citar algunos de los más llamativos. El Ministerio de Educación no cumple, como tampoco lo hace el presidente Gobierno en innumerables casos y temas. Empezó por no cumplir, como decíamos antes, su misión de coordinador y organizador respecto a las comunidades autónomas y continuó por aparcar el tan traído y llevado Pacto de Estado por la Educación, del que nunca más se supo. Y, dicho sea de paso, el presidente del Gobierno se comprometió a que quedara zanjado en su primera legislatura. Incluso lo contrajo como compromiso personal, dada su condición de docente. Compruébenlo las hemerotecas y la prensa digital. Un dato preocupante para el profesorado es que el Gobierno ha mirado al tendido y despreciado al profesorado. No ha tenido firmeza y entereza para convocar la Mesa sectorial de Educación, con el fin de abordar el estatuto de la Función Pública Docente, tan importante para el profesorado en lo que a medidas de apoyo se refiere; es decir, el Gobierno de Rodríguez se ha pasado la LOE por donde le ha convenido. Y esa actitud no puede quedar impune. El profesorado está en la obligación de recordárselo. Serían muy largos de enumerar los problemas e incumplimientos pendientes del Ministerio de Educación. Ante todo debe abordar la actual formación profesional y hacer una apuesta decidida por ella y para ella; efectuar un nuevo diseño de la educación secundaria y del bachillerato, ofertas formativas que se han parcheado sin resolver nada. Y lo que es más importante: es preciso, por su urgencia, remodelar nuestro sistema educativo, que hace aguas mayores y menores, sin olvidar que la calidad, la competitividad y la excelencia no se resuelven sin la dignificación de la función docente. Es precisamente en la educación donde la crisis encontrará una puerta abierta. Posiblemente sea una de las últimas oportunidades que tienen el Ministerio de Educación y el Gobierno de Rodríguez. Cuanto más se piense y menos se actúe, más se encasquillarán las posibilidades. Al Gobierno actual le sobra desidia y le falta imaginación. Recuerden que esta última es más importante que el conocimiento, en palabras de Albert Einstein.
Ladrones de guante blanco Por Jesús Salamanca AlonsoViernes, 19 de junio de 2008 Nos gustaría saber cuánto dinero reciben los sindicatos de clase, procedente de los presupuestos generales del Estado. Sí es cierto que el BOE puede aportarnos interesantes datos sobre ayudas, subvenciones, cursos de formación y un largo etcétera. Pero también es verdad que reciben dinero por otros cauces. Por eso no entendemos que sean las empresas quienes pagan a sus sindicalistas liberados, mientras los propios sindicatos manejan a su antojo fondos con muchos ceros y, a veces, los dedican contra los trabajadores y contra la creación de empleo. A todos ello hay que añadir las elevadas cantidades que reciben de las comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones y del Fondo Social Europeo. La sospecha sobre la dedicación de esas grandes cantidades se centra en los ‘conocidos’ cursos de formación, cuya financiación no suele entender casi nadie y cuyos gastos no son precisamente modelo de control justificativo. También suele ser dudosa la utilidad de tales cursos, unas veces destinados a los parados y otras a afiliados de situación y posición diversa. Todavía no conocemos a nadie que nos pueda demostrar que los cursos de formación de los sindicatos sirven para encontrar empleo. Igualmente quisiéramos saber cuánto alumnado de las escuelas-taller encuentra un empleo duradero o fijo y cuánto dinero ‘blanquean’ los sindicatos de clase a través de esas escuelas-taller. Lo que sí está claro es que esos cursos suelen servir para que quienes los hacen no figuren en las listas del paro; en eso sí que aprendieron personajes como ‘Chuchi’ Caldera: gracias a sus ‘tejemanejes’ hoy figuran como parados cerca de seiscientos mil menos que los existentes realmente; lo que convierte en fraude lo que nació con digna aspiración. ¿Y qué decir del conocidísimo patrimonio histórico? Pues que se ha convertido en la ‘mamandurria’ de los sindicatos obreros. Los ladrones de guante blanco no solo aparecen en las películas. Han aprendido el pensamiento de Jesús y no hacen más que practicarlo. ¡Qué bien se les da ese “pedid y se os dará”. Una práctica que llevaron a cabo con Felipe González, Aznar y que la llevan a cabo con el actual presidente. Se les llena la boca de derechos, sin reciprocidad de deberes. Año tras año las administraciones públicas han llenado los bolsillos de esos sindicatos que se dicen obreros, de igual forma que les han posibilitado un desorbitado patrimonio, lleno de sospechas y dudas. Pero, a pesar de eso, siguen pidiendo patrimonio. Hoy los sindicatos son un hervidero de envidias, malestar y abusos que dañan al mundo laboral. Demasiados vagos por metro cuadrado, sobre todo en comunidades como Madrid. Decía Rojas que “más vale una migaja de pan con paz que toda la casa llena de criadas con rencillas”. Otra ‘bola’ interminable son los liberados. Se cuentan por millares. No hace mucho leía en un diario que superaban los doscientos mil entre los dos sindicatos ‘obreros’. Los tienen repartidos por todas partes e instituciones, tanto en el ámbito público como en el privado. Lo mangonean todo. Lo inspeccionan todo. Lo trafulcan todo y todo lo manosean; se han convertido en los asquerosos del sistema. Pero lo más penoso es que son las empresas quienes corren con los sueldos de sus sindicalistas liberados, lo cual se convierte en una injusticia tremenda. Entre empresas y presupuestos generales soportan todos los sueldos de los sindicalistas, por lo que nos preguntamos ¿qué aportan los sindicatos a la sociedad, además de disgustos, huelgas cuando la ciudadanía pretende disfrutar de sus vacaciones y política barata contra las comunidades autónomas más prósperas? ¿Qué producen los sindicatos, además de discrepancia permanente y obstruccionismo empresarial? ¿Alguien cree que producen algo realmente? Actualmente la afiliación no supera el 2% de la totalidad de trabajadores, lo que ya dice mucho a favor de su inutilidad. Pero no se preocupen que los sindicatos seguirán pidiendo el sol y la luna y, si me apuran, hasta pedirán aumento de sueldo para sus ‘apoltronados’ y conservadores liberados. El sindicalismo no aporta nada nuevo ni rentable a la ciudadanía. Vive alejado de la realidad y de la rentabilidad global. Merece el sindicalismo el desprecio más acentuado. Ya como dice el refranero: “Yedra que no se pega al muro, tiene mal futuro”. Pues, eso.
Obama, los ‘guantánamos’ por el trasero Por Jesús Salamanca AlonsoViernes, 19 de junio de 2008 No los queremos en España. Barack Obama puede negociar con su amigo, el estúpido Rodríguez Zapatero, lo que quiera respecto a los presos de Guantánamo. Los cuatro presos que quiere soltar Obama en España es mejor que se los meta por donde le quepan. ¡Joder, que no los queremos aquí! ¡Que se vayan a vivir con ZP a Moncloa! Nos da lo mismo que respete la legalidad nacional e internacional. ¡No los queremos aquí! ¡Son terroristas, a pesar de su cartel de buena gente! Empezamos a sospechar que Obama es tan tonto como su amigo, el inútil y traidor, Rodríguez Zapatero. No queremos en España a los presos de Guantánamo; aunque sean solo cuatro. No han sido juzgados todavía, por lo que no deben andar sueltos. ¡Que se los meta el negrero, Obama, por su oscuro trasero, si es que puede! Si no sabe asumir su responsabilidad, mejor que abandone la Casa Blanca. ¿O debo decir ahora, la Casa Negra? ¿Pero a qué tipo de tonto alaban los estadounidenses? La expresión “clear for release” quiere decir que están limpios, que pueden ser liberados y que no se ha demostrado que tengan detrás actividades delictivas. ¡ Y un huevo tostado! Si es así, ¿qué coños hace el negro de la Casa Blanca que no los ha soltado hace tiempo? Pero, bueno, ¡¿qué mierda de estúpido integral, y falso dirigente, han elegido los americanos?! ¡Menuda pandilla de amariconados! ¿O debo decir, americanados? ¡Joder, qué tropa!
Más sombras que luces Por Jesús Salamanca AlonsoJueves, 18 de junio de 2008 Desde la Junta de Castilla y León se ha lanzado una interesante iniciativa para fomentar la lectura entre los escolares y entre la ciudadanía en general. Falta hacen iniciativas de ese tipo, y no solo en Castilla y León. La LOGSE hace tiempo que dejó ver sus nefastas consecuencias. Aquella comprensividad de la que tanto se presumía en los años noventa, vino acompañada de excesivo relax en el sistema educativo. Entre las consecuencias que hoy podemos comprobar, cabe destacar los problemas de comprensión lectora entre un importante sector de la juventud, así como la falta de estructuras ortodoxas en el uso del lenguaje y de la escritura. Y no hablemos de la coordinación lectora; a veces, es para llevarse las manos a la cabeza. Precisamente, el conocimiento de esas carencias ha llevado a la Consejería de Cultura y Turismo a movilizar actividades en decenas de librerías en la comunidad de Castilla y León. A lo que se ha unido el hecho de que, por primera vez, se hayan programado actividades literarias el día de la fiesta de la Comunidad. Es bien recibido que el Día de Villalar se lleven a la campa actividades de este tipo, con el fin de que no quede relegado ese día al ‘día de la tortilla sindical’, sin más. Hay que quitarse el sombrero ante iniciativas de este tipo. De ahí que, cada vez más, en el entorno de ‘Juanvi’ Herrera se reconozca la insigne labor de María José Salgueiro, consejera de Cultura y Turismo. No olvidemos que el fomento de la lectura y la apuesta por los autores castellanos era una materia pendiente para la Junta de Castilla y León. Y lo sigue siendo para otras consejerías. Pero no nos engañemos: todo el monte no es orégano. Si desde la citada Consejería se promociona el libro y la lectura, así como se refuerzan vínculos entre los libreros, editores y autores de la región, también es cierto que en otras instancias de la Junta que preside ‘Juanvi’ Herrera parecen pasar olímpicamente de alumnado, centros, lectura, libros, profesorado y vínculos entre editoriales y libreros. Hay centros públicos de educación que llevan años reclamando una biblioteca digna y, a pesar de las numerosas solicitudes, la administración regional ni siquiera contesta. No es fácil entender el brío y afán formativo de la consejera de cultura, María José Salgueiro, con la desidia, silencio y desprecio que se observa en la Consejería de educación; la misma consejería que atiborra a algunos centros de pizarras digitales ‘viudas’ que no se sabe qué hacer con ellas, por falta de otros medios. En cierto modo, nos recuerda la vulgaridad del ordenador portátil para cada niño de primaria. Muchos centros públicos de educación acabarán pidiendo ayuda al Ministerio de Educación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, ante la permanente insuficiencia de recursos del máximo órgano que preside el incorregible ‘Juanvi’ Herrera. Pero a pesar de esa insuficiencia siguen hablando de calidad y excelencia educativa, lo que nos lleva a la conclusión de que toman por tonta a la ciudadanía. Teniendo en cuenta lo que venimos comprobando y explicando desde hace tiempo, cualquier día los temas agrarios pasarán a depender del Ayuntamiento; el Patrimonio Histórico-Artístico dependerá de Sanidad; la Justicia se incluirá en el organigrama de Turismo y lo relativo a energías renovables en la Consejería de Familia. En Castilla y en León cualquier cosa es posible. Y con el equipo de ‘Juanvi’ Herrera, las sorpresas han dejado de serlo.
L.O.G.S.E.: 19 años después Por Jesús Salamanca AlonsoLunes, 15 de junio de 2009 En el año 2000, la revisión de la LOGSE invitaba al optimismo. Habían transcurrido diez años y el inicial acercamiento de posturas parecía indicar el camino adecuado. La mediocridad a la que se había llegado con la LOGSE parecía estar tocando a su fin. Cada vez eran menos los que se oponían a dicha revisión. Entre los docentes, la ley de educación socialista había perdido todo su prestigio. No es necesario recordar que la LOGSE se aprobó de espaldas a los docentes y, a los diez años de su aprobación, no se trataba de hacer una reforma de la reforma, sino una intervención de urgencia, ya que la ley “...había demostrado su absoluta incapacidad para preparar a toda una generación para enfrentarse a las exigencias técnicas y científicas del mercado de trabajo moderno”. La ansiedad que sufría el profesorado era evidente. Los casos de indisciplina que existían en algunos centros, se unían a la pasividad de quienes empezaban a ser conocidos como “objetores escolares”. Hoy nadie duda de que el equilibrio entre orden y educación es un binomio que se caracteriza por su precisión, su necesidad y su proporción directa. Aún recordamos los resultados de la encuesta realizada por el Instituto de Evaluación y Asesoramiento Educativo. Según la misma, más de un 70 % de los escolares madrileños encuestados entendían el orden y la disciplina como “dos factores que contribuyen de manera decisiva a mejorar la calidad educativa”. Las denuncias del profesorado, y las llamadas de atención que divulgaron los medios de comunicación, se vieron refrendadas en la encuesta de referencia al declarar casi el 60% de los entrevistados que “conocían situaciones de agresividad física en sus centros, que no denunciaban por miedo, pero que deberían corregirse a través de medidas más severas que las (...) adoptadas”. La preocupación era creciente desde el momento en que no se hablaba solo de indisciplina escolar, sino de violencia en los centros. Se requería una reflexión serena. No concordaba que existiera violencia escolar, no abordar la problemática y hablar de calidad educativa. Algo estaba fallando. Resultaba llamativo, comprobar en los centros que la corrección de determinadas actitudes se interpretaba erróneamente como represión o agresión a la libertad de los jóvenes. En la actualidad hay comunidades que han elaborado normativa sobre la convivencia en los centros, pero hace varios años que muchos otros países han adoptado importantes medidas al respecto: Francia puso en marcha el Comité Antiviolencia Escolar, Italia planificó un proyecto parecido al francés, Canadá contaba con el sistema de regulación y gestión de conflictos y el gobierno alemán hace cinco años que aprobó normas tendentes a eliminar los problemas de convivencia en los centros. Hemos de constatar que entre los años 1987 y 1990 se produjo un falso debate social sobre la que luego sería la LOGSE. En 1987 el ministro José María Maravall había puesto la maquinaria a punto –conocida popularmente como “rodillo socialista” -- para abanderar la aprobación de esa ley dos o tres años después; pero la inesperada aparición del “cojo manteca” hizo que el ministro saliera por la puerta trasera, siendo el ministro Solana el que la llevó al Boletín Oficial del Estado. En octubre del año 2000, cuando habían transcurrido diez años desde la aprobación de la LOGSE, muchas de las tesis defendidas por quienes se opusieron a la misma ya se mostraban con toda su crudeza. Una de ellas era que la promoción automática no resolvería el fracaso escolar y, hoy, el pensamiento sigue estando plenamente actual. A finales de los años ochenta, una cosa era lo que se decía a los medios de comunicación desde instancias ministeriales y otra lo que se comentaba entre “bambalinas”. Lo secundario resultaba ser lo primero; no era extraño que Jiménez Losantos hablara del equipo de pedagogos-comisario, cuando aludía al equipo de “lumbreras” que plantearon el irreal y esperpéntico debate que precedió a la “gran ley”. Cuando se empezó a debatir sobre lo que sería la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), que acabó aprobándose en diciembre de 2002, muchos de los paladines de la LOGSE habían “guardado el estandarte” que hicieron ondear en Alcalá. Habían perdido la perspectiva y eran el estafermo de todos los sectores implicados en la educación. Con la LOCE se trataba, ante todo, de “abrir ventanas”, de dar urgente respuesta a los retos del siglo XXI, a la sociedad del conocimiento y al principio de educación a lo largo de toda la vida. Hoy, diecinueve años después de aprobada la LOGSE, varios años después de derogada la LOCE y aprobada la LOE, los docentes y demás sectores comprometidos con la educación nos enfrentamos a un panorama desolador ante las perspectivas de mediocridad que se avecinan con la ya desprestigiada Ley Orgánica de Educación LOE). Estamos ante la falta de ética, la inexistencia de talante y, lo que es más grave, en los prolegómenos de la “bofetada” a la calidad de enseñanza, a la pedagogía del esfuerzo y a la equidad. “Es indigno – decía hace unos días un parlamentario socialista – el debilitamiento social, la división de la población y la desesperanza generada por nuestro presidente Zapatero”. La sociedad no puede permanecer callada ante el atropello que supone la LOE. Desde todos los sectores de la educación se alzan voces críticas, conscientes de que “el hombre muere – en palabras del escritor Wole Soyinka – en quienes mantienen silencio ante la tiranía”.
Carta a Iñigo Urkullu Por Jesús Salamanca AlonsoMiércoles, 1 de junio de 2009 ¡Qué guapo estaría usted si no sacara la lengua a pasear con tanta frecuencia!! Le digo eso, porque no hay día que no diga usted toda una sarta de insensateces. ¿De dónde ha sacado, señor Urkullu, que el posible pacto entre PSE y PP es un "golpe institucional"? ¿Quién le ha aleccionado tan mal? No sea usted mediocre e irresponsable. Ya sabemos que fuera del poder hace frío, pero es lo que el PNV se ha ganado a pulso. Le recuerdo que el número de parlamentarios es lo que cuenta en democracia. ¿Acaso no recuerda lo sucedido en Galicia hace cuatro años? Su lehendakari reconoció como legítimo que pactaran en tierras gallegas el BNG y el PSG, porque aritméticamente sumaban mayoría. ¿Es que no le han enseñado a sumar en la ikastola de su barrio? Pues estamos en la misma situación, pero con el agravante de que el PP arrasó en Galicia y, entonces, no pudo tocar poder por el egoísmo nacionalista y el odio socialista. ¿Recuerda que al PP le faltó un solo escaño para la mayoría absoluta? No siga diciendo tantas barbaridades, aunque reconozco que es muy propio de usted. Recuerde que el PNV no es la religión vasca, ni Euskadi es patrimonio del Partido Nacionalista Vasco. Mire, señor Urkullu, el pueblo vasco se ha hartado de ustedes, de su represión diferida, de su apoyo callado a ETA, de su confusionismo y de su permanente protección al mundo 'abertzale', con suculentas ayudas económicas a "Etxerat" y a "Askatasuna". Y lo han hecho por cobardía y por identificación nacionalista, además de por despecho a un amplio sector de la población vasca y española y a las fundaciones y agrupaciones democráticas que han reclamado de ustedes ayuda y comprensión. El PNV lleva años fomentando la desestabilización institucional. Se ha enfrentado al Estado con auténticas gansadas, como el mal llamado "Plan Ibarreche". Semejante disparate solo puede ser producto del aldeanismo que abandera su partido. Actualmente sería una tremenda irresponsabilidad dejar que el PNV gobernara en minoría, por lo que Pachi López debe 'atarse los machos' con seriedad y sentido de Estado; aunque en este caso sea sentido de comunidad autónoma. Va siendo hora de que el rinconcito vasco se someta a la Constitución, con todas las consecuencias. Desde el PNV se han creído el centro del mundo y el ombligo catedralicio y hemos comprobado que Euskadi sigue atrasado en el plano democrático. Hay que acabar con la violencia y el terrorismo, cuestión intocable para el PNV, más dedicado a subvencionar al entorno asesino que a reconocer a las víctimas del terror. El cambio debe empezar ya. Mejor dicho: el cambio empezó el mismo domingo de las elecciones. Y en el paquete del cambio se incluye la travesía del desierto del PNV. Los nacionalista, impregnados de borrachera independentista, son el pasado y representan lo cavernícola, la noche y el mundo siniestro. El PNV es un simple experimento y el tiempo ha demostrado que no valía la pena. Ustedes han vivido haciendo el tonto. Y vivir así es muy fácil, como apuntaba Dostoievski. Han permitido que ETA meneara el árbol para poder recoger el fruto fácil, sin compromisos y escondiendo la cabeza bajo el ala, cual cobardes embriagados de irresponsabilidad. Ante la más mínima adversidad se arman de insultos y disparan con su escopeta de decir tonterías. Han demostrado gran cobardía en momentos puntuales de la Historia reciente, desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco hasta la detestable negociación con ETA, pasando por el atentado a Gregorio Ordóñez y la permanente agresión a su sepultura. Sus permanentes lágrimas de cocodrilo han encendido el odio de muchos vascos y no menos españoles de corazón y de razón. Ha llegado el momento de que cierren la puerta y apaguen la luz. Han perdido la 'mamandurria' a la que han estado sujetos durante toda la era democrática. Se han quedado sin prebendas, a la vez que han enviado a casa a más de dieciséis mil cargos y carguitos de libre designación de su partido. Señor Urkullu: ustedes han perdido el prestigio, si es que alguna vez lo tuvieron, que lo dudo. Le recuerdo, en palabras de Jules Romains, que el prestigio es el máximo dirigente del mundo, pues dirige todos los gobiernos.
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