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Bitácoras de
Rebelión digital
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Últimas anotaciones A veces lo adjetivo es sustantivo ¿Por qué hay tantos imbéciles? Los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas Buscando el punto de fuga del 11M Principio y fin de la transición española La lógica del lobo-gorrino o gobiernino La silenciosa guerra contra la persona humana Al cazador cazado le sale el tiro por la culata y sigue ahí Los hijos son sólo de una mujer La libertad de manifestación de esta "democracia" La matanza continúa en las clínicas de exterminio. ¿Y tú qué has hecho para que se acabe?
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Bitácora "Puntos de Vista" Por Javier Ventas |
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La teoría de la evolución Por Javier Ventas, escritorJueves, 17 de septiembre de 2009 “No voy a discutir aquí acerca de la plausibilidad, mejor dicho de la certidumbre que es la teoría de la evolución […] Todo cuanto sabemos concuerda a maravilla y sin violencia. Nada habla en su contra y contiene todos los valores propios de una teoría de la creación.”[1] Con esta imparcialidad se expresaba Konrad Lorenz, un científico de primera línea, premio Nobel y gran pensador y comunicador de nuestro tiempo. No es ésta, sin embargo, la postura de muchos otros científicos guiados por no sé qué intereses, y mucho menos, la verdad oficial. Isaac Asimov, bestseller mundial divulgador de temas científicos, hablando en nombre de la comunidad científica internacional, decía que “Muchos suponen que algún ser sobrenatural creó la vida. No obstante, los científicos prefieren no buscar explicaciones en lo sobrenatural. Ellos suponen, más bien, que las leyes conocidas de la física y la química [física y química con mayúscula en el original] bastan para ofrecer posibles mecanismos para explicar los orígenes de la vida.”[2] ¿No resulta arrogante por ahora sostener que la física y la química pueden explicar el origen de la vida? Hoy en día, nadie le niega a la ciencia el derecho de investigar, pero la ciencia no lo es todo, no tiene respuestas para muchos hechos. Y en esos casos hay quienes se limitan a decir respetuosamente que no lo entienden o que por ahora no hay explicación, pero otro tipo de personas, en nombre de la ciencia, toman una actitud arrogante o incluso de burla. Y del mismo modo que en su día tuvimos que lamentar las intromisiones de la religión en el campo de la ciencia, hoy podemos constatar intromisiones de signo contrario. Es mucho más científico el respeto ante lo desconocido que esa otra actitud petulante y soberbia. La iglesia católica no niega la teoría de la evolución, sin embargo muchos científicos sí se manifiestan contra la teoría de la creación a pesar de que ambas son compatibles. Así, por ejemplo, lo hace Juan Luís Arsuaga, profesor de paleontología de la universidad complutense de Madrid, en su libro La estirpe elegida[3] cuando dice: “Quien prefiera imaginar la evolución como una flecha que apunta hacia nosotros desde el principio tendrá que responder a la pregunta de qué oscuras fuerzas internas podrían guiarla en la dirección adecuada. ¿O en realidad se trata de fuerzas que actúan desde más allá del mundo natural? En este último caso nos situaríamos fuera del terreno de la ciencia [ciencia con mayúscula en el original], que es el de este libro y el de sus autores. La ciencia tiene como objeto explicar los fenómenos naturales, como la existencia de nuestra especie (y de las demás), por medio de causas naturales.” Partiendo de esta aparente asepsia científica, se pasa luego a defender planteamientos reduccionistas, materialistas y ateos. Se niega, de hecho, la posibilidad de que haya un Dios creador de la vida y de que el ser humano sea un ser espiritual, además de material, como muestra la siguiente cita del mismo autor (37): “Entre los mamíferos, los humanos somos unos primates con un gran cerebro, sin cola y bípedos, pero por lo demás no presentamos muchas originalidades. […] De acuerdo en que un geranio no puede escribir un libro, ésa es una de nuestras especializaciones, pero con la ayuda de la luz puede sintetizar materia orgánica a partir de sales minerales, agua y dióxido de carbono; no cabe duda de que un geranio tiene un laboratorio bien equipado, y difícilmente puede ser considerado un ser inferior.” ¿No es esto reduccionismo? ¿No hay en nosotros a todas luces algo más que en un vegetal? Veamos qué dice Konrad Lorenz al respecto (250): “Es imposible llamar desarrollo a algo nuevo y superior que se produce a partir de una fase anterior en que precisamente no está contenido y de donde no se pueden deducir las propiedades que hacen del nuevo ser algo inédito y superior. Esto se aplica a todo paso importante de la génesis en el mundo de los organismos, entre ellos el primero, el origen de la vida, y el último, el de la hominización del antropoide.” Este reduccionismo en la visión del mundo no es baladí, sino que tiene consecuencias terribles, entre otras que éticamente matar a un ser humano es algo semejante a cortar una rama de árbol o arrancar una hierba. O que las relaciones laborales se establezcan sobre la base de que la persona es un objeto. A este propósito es muy significativo el cambio de nomenclatura que han sufrido los antiguos “departamentos de personal” por el de “recursos humanos”. Un recurso, según el diccionario, es un “procedimiento o medio del que se dispone para satisfacer una necesidad, llevar a cabo una tarea o conseguir algo”, o sea, una cosa. Escuchad pues, Hitleres, Stalines o simplemente abortistas, no cometéis ninguna atrocidad cuando extermináis a millones de seres humanos. Quedaos tranquilos, los científicos aseguran que todo se puede explicar por causas naturales. Y del mismo modo, tiranos de todo el mundo, los derechos de las personas no son inalienables, no proceden de su dignidad como personas creadas por Dios, ante quien tendréis que responder de vuestros actos, sino que es el estado quien los da y los quita a su antojo o, como mucho, con el apoyo de la mayoría. Etc., etc. Por todo lo expuesto, desde estas líneas hago un llamamiento a los científicos del mundo y a todas las personas que puedan colaborar de algún modo para que redacten, organicen el modo de adherirse y presenten ante la sociedad un manifiesto que refleje ese respeto por la religión y ante lo científicamente desconocido que reflejan los escritos de Konrad Lorenz, cuyo nombre podría dar título al manifiesto: “MANIFIESTO KONRAD LORENZ”.
[1] Sobre la agresión, el pretendido mal, pág. 248, Siglo XXI editores, 1985 [2] Vida y tiempo, pág. 22, Plaza Jané, 1980 [3] Ediciones temas de hoy, 2006
A veces lo adjetivo es sustantivo Por Javier Ventas, escritorMiércoles, 16 de septiembre de 2009 Dos breves comentarios a propósito del adjetivo “mi”. 1. Tuve un compañero de estudios que decía frases como: "Ayer estuve en MI iglesia", "El próximo domingo voy a ir de excursión con MI iglesia", etc. Un día le dije: - ¿A qué iglesia te refieres? - A la iglesia evangélica -me respondió. - Ah -dije-, ¿esa es TU iglesia? - Sí. ¿Quieres venir un día? - ¿Por qué no? ¿Vendrás tú luego conmigo a la iglesia de Jesucristo? - ¡Cómo que a la iglesia de Jesucristo! -exclamó ofendido-, MI iglesia es la de Jesucristo. - ¡Ah! Entonces deben ser mentira sus palabras cuando dijo: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré MI iglesia..." No recuerdo su respuesta. Lo que sí recuerdo es que yo visité SU iglesia, y él nunca quiso venir conmigo a la única iglesia fundada por Nuestro Salvador, Cristo Jesús. Y podríamos añadir, para completar el cuadro, que dentro de la iglesia Católica también hay muchos que siguen comportándose como aquellos cristianos de los primeros tiempos que decían "Yo soy de Apolo", "Yo soy de Pablo", refiriéndose a SUS respectivos movimientos o congregaciones, haciendo de ellos secciones aisladas, cuando no sectas. 2. Hubo una canción, ¿allá por los años setenta?, titulada Son of MY father que, como la mayoría sabe, significa Hijo de MI padre, o El hijo de MI padre. Recuerdo una ocasión en que la pusieron por la radio. El presentador la anunció como "El hijo de SU padre". Y me dije, este hombre acaba de reflejar la ley natural escrita en su corazón. Su cambio de adjetivo denota un rechazo más o menos inconsciente de que SU padre tenga hijos (y por tanto relaciones sexuales) con cualquier mujer que no sea SU madre (la del locutor, claro, porque en el estado de degradación actual hay que aclararlo todo. Ver a propósito la última obra de Konrad Lorenz: La decadencia de lo humano).
¿Por qué hay tantos imbéciles? Por Javier Ventas, escritorViernes, 4 de septiembre de 2009 La preguntita se las trae, para contestarla ha hecho falta nada menos que todo un libro de doscientas páginas. Pero si la pregunta resulta chocante, dicha así, a las claras, mucho más sorprendentes son las conclusiones del autor. Pino Aprile sostiene en su libro que en la sociedad actual los que triunfan son precisamente los imbéciles. Al principio la idea me pareció absurda, pero a medida que recorría sus páginas bien documentadas, fueron acudiendo a mi mente las imágenes de algunos personajes que hicieron su entrada en la escena social hace unos años y que hoy son célebres, como Carot Robira, Pepiño Blanco o, incluso, Chávez, el Chávez andaluz quiero decir, no el gorila. Los recordaba perfectamente, con su aspecto de patanes e incapaces. Y sin dejar de leer, los veía ahora, con ese lustre que han ido tomando, supongo que a base de liquidez (baños en euros), ese lustre que les da una apariencia ilustre. Esas imágenes confirmaban la tesis de Aprile, y tuve que ceder a la evidencia. Por supuesto, y está en la mente del lector, el que los preside los gana a todos, pero esa es otra idea que quizá podamos desarrollar en otro momento. Por ahora, bastará con la cita de Lord Parkinson que nos ofrece el mismo Aprile: “El incompetente tiende a ocultar su propia incompetencia tras el aumento de competencias”, ¡más de seiscientos asesores…! No contento con haberme hecho aceptar su primera tesis, el periodista italiano autor del libro Elogio del imbécil, siguió sorprendiéndome con otra idea, si cabe, aún más progresista: la sociedad actual se organiza para producir imbéciles y elabora comportamientos y sistemas sociales que provocan el exterminio de los mejores. Al leer esto no pude dejar de pensar en la LOGSE (*), ley de educación de la que se ha llegado a decir que “si se matricula a una cabra en este sistema de enseñanza, sale con el título”. Y, por supuesto, pensé también en la asignatura estrella de este gobierno, Educación para la Ciudadanía, la tan traída y llevada EpC, corolario de este sistema para formar borregos (= selección cultural). A este respecto cito literalmente (o. c., 168): “Todas las formas de dominio intentan imponer una consonancia de pensamientos y deseos, masificar a los individuos y someterlos a un patrón común de imbecilidad”. Pero, nos recuerda el autor (o. c., 154), “Somos individuos libres e independientes antes que miembros de un grupo social. Y esta dignidad nos corresponde como seres humanos, no como componentes de una comunidad”.
Los hijos que no tuvimos, se esconden en las cloacas Por Javier Ventas, escritorMartes , 7 de julio de 2009Así decía la canción. Los hijos que no tuvimos, porque los matamos, falta decir. Los tuvimos, pero los matamos. Ellos saben que los tuvieron, por eso dicen que se esconden. Lo que no existe, no se esconde. Y ellos saben, incluso, dónde fueron a parar: a las cloacas. Las trituradoras de las clínicas de exterminio del doctor Morín desembocan en las cloacas. Ahora ya lo saben expresamente. Ellos ya lo suponían. Por eso dicen: “nuestros hijos se esconden en las cloacas”. ¿Dónde si no? ¿En un laboratorio para realizar experimentos? Eso quizá por algún tiempo, pero finalmente su destino son las cloacas. Tener lepra o cáncer es espantoso, pero hay algo peor que eso: tener hijos en las cloacas. El mal, en general, es un horror, pero no lo es tanto cuando se le identifica como tal y se trata de poner remedio. Hay algo peor que el mal, que es negar el mal. Y hay algo peor aún, que es llamar al mal bien. Sostener que matar a los hijos y echarlos a las cloacas es un derecho, es el colmo de la maldad. Los egipcios mataron niños judíos durante siglos, hasta que les llegó su hora. Las cosas llevan su tiempo, pero algún día esos hijos “que se esconden en las cloacas” clamarán venganza. Personas que han matado a alguno de sus hijos y no se arrepienten de ello, no son muy distintas con los que están vivos. La vida brota del corazón, y si ese corazón está podrido, el hedor lo invade todo a su alrededor. Lavarse, curarse, ir al médico en vez de negar el mal. ¿Es tan difícil?
Los hijos de las tinieblas Por Javier Ventas, escritorDoming o, 28 de junio de 2009Pocos pondrán en duda que los protagonistas de esta sociedad no somos los ciudadanos, sino la casta política: un grupo más o menos estable de personas (listas cerradas) que se han blindado en sus cargos y poltronas y desde allí descargan sobre nosotros leyes de todo tipo destinadas a encarrilar nuestras vidas por donde a ellos les parece oportuno. Una maraña muy bien urdida en la que los ciudadanos no podemos decir ni “mu”, de hecho. Existe una división cada vez mayor entre “la clase dirigente” y la sociedad civil. El modelo de vida que se nos propone, y a veces se nos impone, desde el poder es, en muchos casos, degradante. El colmo de la injerencia es, en mi opinión, que sus señorías decreten cómo han de ser las relaciones personales, afectivas, sexuales, familiares. Entre esas relaciones rediseñadas por los políticos, hay una que resulta especialmente vulnerada: la maternidad. Siempre se dijo aquello de “madre no hay más que una”. Frase que trata de poner de relieve la relación de excelencia que supone una madre para un hijo. Ser madre es amar de modo natural, al ser humano fruto de sus entrañas, más que a sí misma. La vida no es sólo el alimento corporal. Necesitamos el amor para vivir. Siempre, pero sobre todo cuando somos niños, ese amor nos lo da nuestra madre. Después será la esposa. Pero, si una mujer no es una buena madre, difícilmente será una buena compañera. Por increíble que parezca, en este terreno sagrado han entrado los políticos y con su poder legislativo y mediático han hecho y deshecho, principalmente en las generaciones más jóvenes y, fruto de ello, hoy hay hijos que vieron la luz (en este caso, las tinieblas), no en la sala de maternidad de un hospital, sino en una “clínica” abortiva, en un matadero. Hijos que no han sido amados por el ser que los engendró. Hijos sin madre. Vivimos tiempos oscuros, donde hasta los valores más sagrados se nos muestran salpicados de egoísmo y de “derechos” inmundos. Una auténtica marea negra capaz de hacer que se pudra lo mejor de la humanidad si no nos oponemos a ella con todas nuestras fuerzas.
Las víctimas del sistema Por Javier Ventas, escritorSábado, 20 de junio de 2009 ETA ha vuelto a asesinar a una persona. Claro que el concepto de persona está tan devaluado actualmente que es muy posible que este asesinato no suponga mucho más que un puñetazo en la mesa de las negociaciones. La hija no reconocida del PNV ha vuelto a asesinar. Se ve que no han podido digerir la derrota en las urnas de su progenitor. ¿Y qué les pueden importar a ETA las “amenazas” de justicia de Zeta Pum en este país de chicha y nabo (ambos, la justicia y el país)? Saben que cualquier día de estos volverá a negociar con ellos. Y que, de momento, ya están en las instituciones de nuevo, gracias a él. Y ahí quedamos los ciudadanos, una vez más a merced de la dictadura del terror, y no sólo el de los etarras. Claro que los del Pum Pum tampoco están muy lejos de la calma chicha en este asunto, bastante tienen ellos con sus batallitas internas y con esperar que les caiga la breva de la alternancia. Si, como evidencia su conducta, no les importa mucho la vida de las personas, sea la de los muertos del 11M, sea la de los niños por nacer, ¿por qué les va a importar más ésta? Yo no me creo que la base del derecho a vivir esté en estar dentro o fuera del útero. Si no les importa la del que está dentro, ¿por qué les va a importar la de los que estamos fuera? Mientras los ciudadanos no lleguemos a la conclusión de que somos nosotros quienes tenemos que exigir a los políticos sus responsabilidades y ganarnos nuestros derechos, ellos seguirán preocupados únicamente de ganar elecciones y de colocar a sus allegados en los mejores puestos, con los sueldos más altos posible.
Explicar lo obvio Por Javier Ventas, escritorJueves, 18 de junio de 2008 Desde hace algún tiempo, ciertas fuerzas sociales y políticas quieren crear una sociedad a su medida, la de las bestias. Suena duro, ¿verdad?, pero ¿por qué no se le puede llamar a las cosas por su nombre en esta sociedad de la cacareada libertad de expresión? "Ha llegado a mis manos -nos dice el autor de la página diario de un padre objetor- el video promocional de un ameno documental en el que expertos juristas explican qué es y qué no es la objeción de conciencia . En dos minutos y medio se sintetiza la naturaleza y las consecuencias de la objeción de conciencia a la EpC." *** Hoy día, una parte de esta sociedad, para pedir nuestros derechos tenemos que explicar hasta lo obvio, es una prueba de buena voluntad, desde luego, pero no creo que se trate de no entender, sino de no querer. Más evidente que es que el ser que está en el seno de su madre es una persona a la que se mata legalmente, no lo hay, pero ellos insisten "con mala voluntad" porque les interesa quitárselo de en medio. El problema es que ahora quieren quitarse de en medio el alma de nuestros hijos para crear una sociedad a su medida, la de las bestias. Suena duro, ¿verdad?, pero ¿por qué no se le puede llamar a las cosas por su nombre en esta sociedad de la cacareada libertad de expresión? La censura de lo políticamente correcto está en el ambiente, funciona sola y muy pocos se atreven a desafiarla. Sus mecanismos de represión son muchísimo más sutiles que los de las dictaduras burdas, y son mucho más eficaces. Sin embargo, es necesario que alguien cargue con esas penalizaciones y sea capaz de mantener en alto la antorcha de la verdad. En el cuento, hasta que el niño no dijo que el rey estaba desnudo, lo cual era evidente para todos, la cosa siguió como si no lo estuviera. Estamos aceptando que el Estado, es decir, fuerzas políticas, se arroguen el derecho de "formar las conciencias" de nuestros hijos No sé cuál será la consistencia de las bases de otras personas que hayan objetado, pero los que creemos en Dios tenemos la luz y la fuerza suficiente como para ser testigos de la Verdad. La objeción de conciencia, en nuestro caso, va más allá de la defensa de nuestros derechos, que también. Nosotros tenemos el deber moral de ser luz en medio del mundo, y si no lo hacemos, mereceremos ser echados fuera "para que nos pise la gente". No valen los cálculos de consecuencias, de si nos perjudicará más o menos mantenernos "frente al sistema", frente al mundo. "No se preocupe, aquí, en este colegio, no se les va a dar nada malo, nada perjudicial, para eso ya estamos nosotros..." Pero estamos aceptando que el Estado, es decir, fuerzas políticas en muchos casos ateas, enemigas de Dios y del Evangelio, y por tanto de la verdadera humanidad, se arroguen el derecho de "formar las conciencias" de nuestros hijos, y evalúen (es decir, premien-promuevan-favorezcan ciertas "actitudes": actos, y castiguen-repriman-ataquen-persigan otras). Sin embargo, es a los padres a quines nos corresponde por derecho natural, es decir, por encargo del Creador, la custodia y tutela de la formación de nuestros hijos. Y eso es un principio, y con los principios no se negocia, no están en venta, no tienen precio. Vender los principios es vender la propia dignidad, además de una traición al que por redimir nuestras personas y levantarnos a la dignidad de hijos de Dios, dio su vida. Vender los principios es vender la Verdad, es vender a Jesús. Es posible que en su astucia, aparentemente no nos cueste nada si desistimos, como a aquel anciano del Antiguo Testamento al que las autoridades de su tiempo le querían hacer comer carne sacrificada a los ídolos, prohibida por la Ley. Llegaron a ofrecerle que no la comiera, que con que hiciera como que la comía, le perdonarían la vida. Y su respuesta es válida hoy para nosotros, católicos que creemos en el Dios Vivo y en su Palabra (2 Mac, 6, 23-28).
Oscuro eurofuturo Por Javier Ventas, escritorMartes, 9 de junio de 2009 Elecciones al Parlamento Europeo, ¿para qué? En la Cámara sólo sigue habiendo laicismo. La palabra “laicismo” es el manto que esconde las aristas sangrantes de otro significado más real: “ateísmo”, más aún, odio a Dios. Ateísmo militante, ateísmo intolerante, excluyente, fanático, totalitario, sectario, beligerante contra el cristianismo. Las palabras del entonces dueño de PRISA, don Jesús Polanco, poco antes de morir, nos dan la clave: "Nosotros apoyaríamos una derecha laica." Eso es todo lo que importa: con Dios o contra Dios. Hoy más que nunca se cumplen las palabras de Jesucristo: "El que no está conmigo, está contra Mí." Esta es la Europa que mata a los niños en el seno de sus madres. La Europa que destroza la vida de los jóvenes empeñándose en que practiquen el sexo-basura y envenenando luego su fruto con la llamada píldora del día después. La Europa que arruina a los trabajadores con su avara política empresarial: contratos basura y horarios de locura. Esta es la Europa que destruye la familia y sus valores con sus políticas “progresistas”. A veces se les ve tanto el plumero que apesta y tienen que rectificar: ya no más padre y madre, quiso Zapatero, sino progenitores A y B. Quieren acabar con todo lo que suponga amor, amor verdadero. El cristianismo es amor como lo es su fundador. ¿Dónde ha quedado la llamada de Juan Pablo II: ‘Europa, descubre tus raíces’? No, todo lo contrario, Europa se precipita en la dirección contraria. Los pocos que quedamos a su lado, hoy podemos llorar con Jesús sobre Europa como El lloró sobre Jerusalén mientras le oímos decir: “¡Europa, Europa, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido acogerte bajo mis alas, como la gallina a los polluelos, y no has querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”
Una rosa es una rosa Por Javier Ventas, escritorLunes, 8 de junio de 2009 Una rosa es una rosa, así de sencillo, ¿verdad? Pues no, dependiendo del puño que la sujete será una rosa o una serpiente. Y, del mismo modo, una gaviota puede seguir siendo una gaviota o transformarse en un dinosaurio volador. En esta España de hoy si hay alguien capaz de mentir y de cambiarle el nombre a las cosas, esos son los políticos y así, un ser humano puede dejar de serlo por el poder de su palabra. Pero no son sólo ellos, para algunos empresarios, con el cambio de nombre del Departamento de Personal por el de Recursos Humanos, la persona ha pasado a ser una cosa. Hay jueces que, dependiendo de quiénes denuncien un mismo asunto, lo rechazan o revuelven hasta las tumbas más sagradas. Un mecánico puede repararte honradamente el coche cambiando sólo las piezas que realmente necesita o puede organizarte una factura que te deje temblando. Y todo porque hay mucha gente a la que no le importa la verdad. Otros, en cambio, creemos que la verdad es la clave. “¿Y qué es la verdad?” preguntó Pilatos escéptico a Jesucristo, esa persona que había dicho de Sí que El era la Verdad. Sin embargo Pilatos tenía su verdad: “Yo no soy responsable de la sangre de este hombre” –dijo momentos antes de condenarle a muerte-, pero él sabía que sí lo era, porque previamente había dicho: “¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?” Cuánta gente hoy se comporta como Pilatos, dicen cosas como: “La verdad, ¿qué verdad?”, y así, lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro, si es lo que les interesa. Su verdad es prostituida por ellos mismos continuamente. La subastan cada día de su vida. La han vendido tantas veces que llega un momento en que ya no la reconocen como suya y, realmente, se vuelven ciegos, porque nuestra verdad es nuestra luz y le debemos fidelidad. Tres son los colores primarios. Con ellos podemos componer gamas interminables de tonalidades. Tres son los puntos de vista que debemos tener en cuenta para formar nuestra verdad, que será siempre subjetiva, sin caer en el reduccionismo, ni quitarle su valor a cada uno de ellos: - objetividad: los datos, objetivos hasta donde somos capaces de percibir la realidad objetivamente. - relatividad: nuestros conocimientos son siempre limitados, no alcanzan a la verdad completa, ya que la realidad es infinita y está preñada de cambios. - subjetividad: nuestra verdad, nacida de los datos percibidos y nuestras reflexiones, es necesariamente subjetiva. En este sentido decimos que una verdad es una creencia de un sistema perceptivo. Los ángeles, la noche de Navidad, nos trajeron un mensaje muy importante para nosotros: “Paz a los hombres de buena voluntad”. Buena voluntad significa ser fieles a nuestra verdad, a lo que creemos, en vez de forzar nuestra verdad para ponerla al servicio de intereses bastardos. Y así, un juez, un médico, un policía, un banquero, un mecánico, y todos en general, todos los días tenemos ocasiones de servir a la verdad o, por el contrario, de servirnos de ella. Y ese será nuestro juicio. Nuestra verdad nos juzgará cuando sean patentes nuestros pensamientos y nuestras acciones puestos al descubierto por el Dios. “No hay Dios”, dicen muchos para tranquilizar su conciencia, pero ellos saben que sí, como Pilatos, y son responsables de la sangre de esas pequeñas imágenes del Creador que dijo: “Lo que hacéis con uno de estos, mis hermanos pequeños, conmigo lo hacéis”. Y un día, cuando la Verdad se manifieste, quedarán aterrados.
Buscando el punto de fuga del 11M Por Javier Ventas, escritorDomingo, 31 de mayo de 2009
Un ejemplo intuitivo de punto de fuga es el lugar donde “veríamos confluir” los dos rieles de una vía rectilínea de tren dispuesta sobre un terreno plano infinito. Para poder percibir el punto de fuga, necesitamos estar a cierta distancia del objeto observado. Si estamos demasiado cerca, no tenemos perspectiva, no podemos ver hacia donde confluyen las líneas que lo delimitan. Bien, pues, han pasado ya cinco años y hoy tenemos más perspectiva para poder apreciar en qué dirección apuntan las líneas que trazaron en esos días los acontecimientos. Con mucha dificultad hemos ido sabiendo algo de lo que pasó aquella mañana de Marzo en la que los españoles, próximos a unas elecciones generales, nos despertamos con el estruendo de las bombas y un montón de personas asesinadas, puestas ahí por alguien con el propósito de cambiar el resultado previsible de esas elecciones. 1. En aquellos momentos, decir que el explosivo que se utilizó en la matanza era goma dos, llevaba a la conclusión de que el atentado había sido realizado por un grupo islamista. En cambio, si el explosivo era titadine, la autoría correspondía a ETA. Hoy sabemos que era titadine, luego esa línea apunta a ETA. 2. Desde el primer momento, una serie de agentes de las fuerzas de seguridad del Estado, trabajaron coordinadamente para eliminar y falsear pruebas: la mochila de Vallecas, el lavado y destrucción de los trenes, etc., etc. Esa línea apunta a un grupo de personas organizadas, asociadas de alguna manera, dentro de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado español. 3. Ciertos medios de comunicación realizaron una maratoniana campaña propagandística tendenciosa, con apariencia de información, en la que algunos de sus trabajadores llegaron incluso a participar en manifestaciones “espontáneas” ante las sedes del PP. Aquí la “primera” asociación está clara: el grupo Prisa. 4. Algunos políticos, entre ellos Rubalcaba y el mismo Zapatero, primero, en aquellos días dieron información falsa: España no se merece un Gobierno que mienta, los famosos suicidas fantasma, etc. Y, segundo, posteriormente, no sólo no promovieron una verdadera investigación de los hechos, sino que desde diversas instancias de poder, pusieron todo tipo de trabas a aquellos que querían saber la verdad, ascendieron y gratificaron a los protagonistas de aquellas "irregularidades" e iniciaron una negociación política con la banda terrorista ETA, con el fiscal general del Estado como defensor principal de los etarras. El esperpento llegó a su culmen en la “escenificación” de la sentencia del juicio: "ETA no ha sido", declaró el juez, cuando a ETA no se le había juzgado ni investigado. Hoy tenemos a ETA legitimada para presentarse en las elecciones europeas. Ya se sabe, la táctica de dos pasos hacia alante y uno hacia atrás. Esta línea señala al PSOE. 5. Otra línea fundamental en toda investigación criminal consiste en averiguar a quién benefició el delito. En este sentido quedó claro que los grandes beneficiados fueron el PSOE y los partidos nacionalistas-separatistas. No olvidemos las negociaciones de Carod Rovira con ETA en las fechas próximas al atentado. 6. Y por último, es evidente que todas estas fuerzas actuaron coordinadas, que cada una de ellas sabía desde el primer momento cual era su papel, lo que supone una información previa y estar todos bajo el mando de una “asociación” mayor que los agrupaba. Esa organización es la que buscamos, ese es el punto de fuga de todo este escenario. Las respuestas a las siguientes preguntas podrían encaminarnos a su desenmascaramiento: ¿Qué une a todas estas líneas? ¿Qué tienen en común? ¿Qué perseguía esa organización arrebatándole el poder al PP para dárselo al PSOE-nacionalistas? Alguna pista podremos hallar en la política que desde esos días viene desarrollando el presidente Zapatero: imposición de la asignatura ideologizante Educación para la Ciudadanía que incluye, como todo el mundo sabe, la difusión de la ideología de género, la promoción del sexo-basura entre los jóvenes, la usurpación de la autoridad de los padres, y la defensa y promoción del aborto como un derecho, entre otras perlas. Esta política converge, por otra parte, con la que está desarrollando en EEUU el nuevo presidente Obama. Pregunta final: ¿hay una organización supranacional detrás del 11M?
Principio y fin de la transición española Por Javier Ventas, escritorLun es, 25 de mayo de 2009Dos hechos terribles marcan el principio y el fin de la jaleada "transición española", los beneficiarios los mismos: PSOE, PCE, ETA y los partidos nacionalistas-separatistas, es decir, el bando rojo de la guerra civil española de 1936 (autodenominado republicano, porque se puede ser republicano sin ser rojo). Y rojo se proclamó Zapatero, el actual presidente del Gobierno. Principio de la transición: 20 de Diciembre de 1973 en Madrid, asesinato de Carrero Blanco, Presidente del Gobierno, y de otras dos personas por parte de ETA, organización terrorista nacida en las filas del PNV, con la que éste Gobierno ha negociado y que se presenta a las próximas elecciones al parlamento europeo, gracias a la sentencia favorable del Tribunal “Constitucional”. En el artículo de Paco Bono, publicado en España Liberal ( http://www.espana-liberal.com/20090519-los-huerfanos-de-aznar--el-11-de-marzo--el-fin-de-la-transicion-y-la-cultura-de-la-muerte-.html), me parece especialmente interesante su conclusión de que el 11M supone el final de la transición. 11 de Marzo de 2004 en Madrid, atentado terrorista, 200 muertos, más de mil heridos: final de la transición. Yo añadiría que la famosa transición comenzó con el asesinato de Carrero Blanco por parte de ETA. Crimen aplaudido y celebrado en su día por socialistas, comunistas y nacionalistas. O sea, que lo que hemos vivido desde ese 20 de diciembre de 1973 hasta el 11M de 2004, no ha sido sino una revolución con apariencia de democracia, promovida por la masonería y otras fuerzas internacionales, con la aquiescencia de SAR Borbón, ese traidor que juró fidelidad a los principios del Movimiento Nacional, es decir, a esos patriotas que lucharon para librar a España de la dictadura comunista, que eso sí que es una dictadura. La Constitución Española de 1978 es violada sistemáticamente por el poder y los nacionalistas, porque no era nada más que una tapadera transitoria. Una verdadera transición debía haberse hecho de otra manera. Reconciliación, sí, pero sobre la verdad y los hechos probados, no sobre "la memoria histórica por ley", donde los vencedores son los vencidos, dónde se niegan las masacres y torturas de uno de los bandos y todos los precedentes criminales que llevaron a media España a levantarse en armas, no Franco, que podía haber sido un cobarde y seguir viviendo tranquilamente cobrando su sueldo de general. ¿Llaman "transición" a honrar a Carrillo, un asesino de masas, torturador y comunista, poniéndolo de diputado en las Cortes, haciéndole homenajes oficiales, mientras se denigra con todo tipo de befas al Caudillo que lo fue, cuando menos, de media España? ¿Pero no fue Franco quién restituyó en el trono al rey, cuyo abuelo había huido, abandonando al pueblo, ante las amenazas de los rojos? Muchos criticamos en su día el franquismo en lo que tenía de criticable, pero de ahí a ponerlo como la causa de todos los males que padecemos, hay que ser muy simple para tragar con eso, máxime viendo lo que hacen los políticos actuales. Reconciliación, sí, precisamente por la nobleza del bando vencedor podíamos haber llegado a una verdadera reconciliación, porque si hubieran triunfado "los rojos", no hubieran dejado ni las raíces de las familias de sus enemigos; basta con ver lo ocurrido en países donde triunfó el comunismo, y comunista hubiera sido el régimen que saliera de aquella contienda si triunfara el otro bando. Pero esto no es reconciliación, esto no es transición, esto es revancha y traición. Vale ya de complejos. La pregunta es, si la transición acabó el 11 de Marzo de 2004, ¿qué estamos viviendo ahora? Una nueva fase de esa revolución, liderada por Zapatero, un iluminado, masón también él, como su abuelo, que se cree con derecho a usurpar la autoridad de los padres sobre los hijos y promover el sexo-basura entre los jóvenes con el reparto de condones y píldoras abortivas, y llega en su locura hasta el punto de pretender que las chicas puedan abortar sin el conocimiento y consentimiento paterno a partir de los dieciséis años... ¡Vaya monstruo! Hay que pararle, porque este proceso conduce a toda velocidad hacia la cultura de la muerte, que es la muerte misma: el aborto, la eutanasia, la destrucción de la familia, de los valores y de la dignidad humana.
La lógica del lobo-gorrino o gobiernino Por Javier Ventas, escritorMiércoles, 20 de mayo de 2009
La lógica del lobo, desde
los tiempos fabulosos, consiste en cambiarle el significado a las
palabras. Así hace el lobo, en la conocida fábula, cuando dialoga con el
cordero para justificar su actitud agresiva conducente a la muerte y
posterior engullimiento de su interlocutor. El cerdo ha llegado a ser en nuestra cultura un paradigma de conductas que revelan falta de higiene e, incluso, gusto por la inmundicia. Así, sus variados nombres se han convertido en sinónimos de sucio, lascivo, adúltero... Por eso es una gran ironía que esta sociedad pansexual que hemos creado esté siendo atacada por una pandemia porcina. Cualquiera con un mínimo de psicología, no digamos ya los especialistas, sabe que el impulso sexual o sexapeel en un sujeto normal se despierta cuando es expuesto a ciertos estímulos. Pues bien, en vez de administrar adecuadamente esas "espuelas" para que cumplan el papel que les corresponde en seres que se tienen por inteligentes y capaces de amar, permitimos que invadan la vida pública y privada, y acabamos siendo víctimas los unos de los otros, rompiendo vidas y familias, como la pandemia porcina. Más aún, proclamamos que esto es progreso y que ese monstruo que hemos creado se puede gobernar con una goma o preservativo. Y si la cosa se nos va de las manos, pues bastará con hacer una visita al abortorio. Claro, si los adultos aplican esta lógica, ¿por qué no las chicas de dieciséis años? ¿Y por qué no las de doce? ¿Dónde están los límites y los porqués? ¿Tienen que dar permiso los padres para tener relaciones y, llegado el caso, para abortar o le corresponde al Zapatero de turno? Desde que el mundo es mundo, siempre ha habido limpio y sucio, pero se le llamaba por su nombre, y si alguien se ensuciaba, sabía que se tenía que lavar. Ahora no, ahora con la lógica del lobo-gorrino simplemente se le cambia el nombre a los conceptos que se refieren a las relaciones sexuales y así, a un revolcón se le llama una aventura; una fresca es una modelo; el asesinato de un infante en ciernes, una interrupción voluntaria del embarazo; etc., y aquí no pasa nada. Pues lo siento, pero yo disiento, discrepo y, sin creerme mejor que nadie, opino que como sociedad deberíamos replantearnos muchas cosas, alzar la voz y exigir a los políticos, a los medios de comunicación y a todos los agentes sociales que escuchen a la sociedad y no la tiranicen con sus programas de ingeniería social, porque esto no es una granja y nosotros no somos cerdos a los que conducir al matadero con su cultura de la muerte.
11M: la gran conspiración Por Javier Ventas, escritorSábado, 16 de mayo de 2009 Muchos militantes y votantes del PP se sintieron traicionados por don Mariano Rajoy con el cambio de rumbo que le dio al partido tras aquel viaje fantasma. Muchos aún se preguntan qué hizo, qué pensó, qué descubrió tan importante como para enfrentarse con muchos de sus partidarios, cambiar de simpatías en los medios de comunicación y protagonizar una oposición laxa. *** Después de las últimas elecciones generales, el jefe de la oposición, don Mariano Rajoy, tras su derrota, quedó tan afectado que se especulaba incluso con su dimisión. Fue entonces cuando desapareció de España secretamente por unos días. Nadie, o nadie que no perteneciera a un círculo muy reducido, sabía exactamente dónde estaba y, mucho menos, qué hacía allí. El caso es que, a su vuelta, puso patas arriba el PP y cambió el rumbo de la política que le era propia a este partido, hasta tal punto que muchos de sus militantes y votantes se sintieron traicionados. Todos vimos con extrañeza aquellos cambios, pero hubo uno especialmente sorprendente. Después de cuatro años denunciando irregularidades en las investigaciones y en la instrucción del sumario, y sosteniendo que había que llegar al fondo de lo ocurrido en la masacre del 11M, de pronto don Mariano asume “la verdad oficial” y se convierte, si no en un manso cordero, al menos en un buey tranquilón. Lógicamente surgen, primero, las preguntas; después las hipótesis. La mente es así. Sin embargo, a veces esas ideas se quedan ahí dormidas, no aciertan con la salida, no encuentran el momento y quedan tapadas por otras. La vida que llevamos es bastante vertiginosa. Vamos de una cosa a otra sin poder pensar demasiado. Entonces, en ocasiones, algo que lees, algún comentario que oyes, las despierta. Eso es lo que me ocurrió cuando leí recientemente un artículo periodístico en el que el autor cuestionaba, ante los tejemanejes de los partidos –véase el nombramiento de Anxo Lorenzo- que en este país haya realmente soberanía popular. Ya, sí, estoy de acuerdo, los ciudadanos estamos hartos de ver cómo condicionan todo con “sus leyes” anticiudadanas –, manteniendo, eso sí, una apariencia de democracia donde todo está “atado y bien atado”; un estado de derecho que no existe de hecho…; los ejemplos son infinitos y todo el mundo podrá pensar en alguno de los que más le afectan. En definitiva, fui consciente de que esto no es una democracia y que se parece mucho al despotismo, ilustrado o doctorado, todo va a más, tienen más medios. Y así fue como aquella idea despertó y salió a la luz trayéndome de nuevo la hipótesis olvidada: Rajoy fue invitado a un lugar secreto donde se le aseguró que para las próximas elecciones habría alternancia. ¿Y quién puede asegurar tal cosa? –siguió preguntándose esa parte de nosotros que no nunca duerme. Pues los mismos que fueron capaces de organizar el vuelco electoral del 14M, y que algo tan grave quedara sin investigar, respondió la otra parte, que ya se iba espabilando. Entonces decidí escribirlo y publicarlo. Es sólo, por supuesto, una hipótesis de trabajo, pero, aquí, en el montaje del 11M y toda su posterior manipulación hay algo muy raro organizado por alguien muy poderoso y, como en las buenas investigaciones policiales, conviene no descartar ninguna posibilidad: todos son sospechosos. Conviene que al menos los ciudadanos, ya que no los partidos, sigamos preguntándonos quién está detrás del 11M, qué pasó aquellos días y los siguientes. ¡Queremos saber!
El tributo al mecenas Por Javier Ventas, escritorMartes, 12 de mayo de 2009 Este Gobierno, que llegó al poder montado en los trenes de la Muerte, se empeña en hacer de la muerte su bandera, su seña de identidad más significativa, como si tuviera conciencia de su deuda, como si la Muerte le exigiera cíclicamente pagar tributo por el éxito que Ella le alcanzó. Con éste Gobierno hemos vivido el horror de las clínicas de exterminio del “doctor” Morín, donde, conviene recordar, se practicaban abortos de todas las edades y los fetos eran arrojados a máquinas trituradoras que descargaban los desechos de los pequeños cuerpos directamente en las alcantarillas. Y ante esto, ¿qué ha hecho el Gobierno que preside don José Luis Rodríguez Zapatero? Impulsar una ley que dé una cobertura legal más amplia a estos “mataderos humanos”. Con este Gobierno hemos vivido el horror del hospital Severo Ochoa de Leganés, donde, bajo el eufemismo “sedaciones irregulares”, se practicaba el asesinato selectivo de las personas mayores según un baremo de puntos diseñado por el “doctor” Montes. Recientemente hemos sabido que desde que ese matasanos dejó el servicio de urgencias de ese hospital, las muertes se han reducido en un cincuenta y cinco por ciento. Y ante esto, ¿qué ha hecho el Gobierno de don José Luis Rodríguez Zapatero? Proteger mediante sus tentáculos políticos y sindicales a este "médico" y preparar una ley que dé cobertura legal a lo que ellos llaman “una muerte digna”: suicidio asistido, eutanasia. Con este Gobierno estamos viviendo el horror de unas autoridades sanitarias que promueven las relaciones sexuales irresponsables de los jóvenes y la usurpación de la autoridad sobre ellos de la familia: aborto a partir de los dieciséis años sin permiso de los padres, píldora del día después (abortiva: no hay anidación, pero sí fecundación) dispensada sin receta médica a menores… Este personaje que llegó al poder saliendo de entre la sombras del 11M, va dejando a su paso un rastro de muerte y destrucción (economía, educación, etc.) del que él es el responsable principal. Le siguen todas las personas que han integrado o integran su Gobierno. Y, en tercer lugar estamos nosotros, una sociedad que con su apoyo o su silencio consiente que estos horrores sean reales y perduren. Algún día la Humanidad hará justicia a esta masacre de niños inocentes y jóvenes traicionados en su derecho a ser formados por sus mayores en el valor de la vida y la construcción de unas relaciones personales responsables y verdaderamente humanas en vez de porcinas.
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