Verdades y mentiras sobre
la II República española (6ª parte)
Por JLA-UG
Una vez ganadas las
elecciones municipales de abril de 1933 por las formaciones políticas de
centro y derecha, los partidos de izquierda, siempre tendentes a buscar
cabezas de turco para sus fracasos, culparon a Manuel Azaña del fracaso;
salvo su propio partido, Acción Republicana, defendiendo a su líder,
garante e inspirador, alegando que las medidas adoptadas en el asunto de
Casas Viejas fueron las correctas, pues había que frenar y domeñar al
anarquismo ya que esta organización sociopolítica actuaba a la manera
terrorista, o sea, que eran terroristas y lo fundamentaban exponiendo
los atentados contra personalidades más sobresalientes cometidos por los
anarquistas: Antonio Maura (Presidente del Consejo de Ministros sufrió
un atentado con arma blanca en Barcelona en 1904), José Canalejas
(ex-Presidente del Gobierno fue asesinado en la madrileña Puerta del Sol
en 1912), Alfonso XIII (intento frustrado en 1913, o Eduardo Dato
Iradier (asesinado en la madrileña Puerta de Alcalá en 1921 siendo
Presidente del Gobierno).
Al mismo tiempo que se
fraguaba la crisis gubernamental y entre bastidores, los socialistas
abrían una pronunciada brecha interna entre los simpatizantes de
Indalecio Prieto, que controlaba a los disciplinados obreros de la
industria y de la construcción en Madrid y Bilbao, y los seguidores de
Largo caballero, mayoritarios y muy activos en la Federación Agraria
Socialista especialmente del Sur, a quienes arengaba en un lenguaje muy
de su gusto: “Si la legalidad no nos sirve, si estorba nuestro avance,
nos saltaremos la democracia burguesa y procederemos a la conquista
revolucionaria del poder”.
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Verdades y mentiras sobre
la II República española (5ª parte)
Por JLA-UG
Al
comenzar el año 1933, la oposición política y social no presentaba el
optimismo del año anterior pues el fracaso del golpe militar -“la
Sanjurjada”- provocó la lógica desazón; aunque no desistió en su empeño
de frenar la revolución tendente a abolir la democracia implantando la
dictadura del proletariado. Continuó la oposición de políticos y
sociedad civil beligerante para evitar la previsible quiebra de la
unidad nacional al favorecer en sus ansias secesionistas -apenas
encubiertas con formulismos autonomistas- a las regiones de Cataluña y
Galicia y Vascongadas; ésta última queriendo fagocitar, contra la
historia y los sentimientos, al antiguo reino de Navarra. Aparentemente
el Gobierno restaba importancia a estas pretensiones separatistas y
anexionistas, aliado con los partidos que las demandaban y, por otra
parte, no manifestando preocupación de futuro si llegaba el caso que
España -el reino, y por ende el Estado, más antiguo de Europa- tornara a
las taifas -pequeños “reinos” con pequeños “reyes” aliados o a la greña
según las circunstancias o los caprichos de cada uno de ellos.
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Verdades y mentiras sobre
la II República española (4ª parte)
Por JLA-UG
Junto
a la práctica revolucionaria incipiente pero progresiva en pueblos y
ciudades e imperante en miembros del gabinete ministerial, cuatro hechos
siluetearían el régimen republicano en 1932: la disolución de los
jesuitas, la reforma agraria, el estatuto de autonomía de Cataluña y el
pronunciamiento del general Sanjurjo.
El día
de Año Nuevo de 1932, los españoles contrarios al régimen republicano
tan beligerante contra las gentes de la derecha política y social,
contra los católicos, militares, monárquicos y todos aquellos sectores
abiertamente disconformes con las actuaciones gubernamentales tendentes
a la exclusión de los críticos y a la tolerancia con los elementos y
organizaciones que de alguna manera favorecían la división entre
partidarios y detractores del nuevo orden más impuesto que refrendado,
aquellos españoles de la por así decir creciente oposición hacían votos
por un cambio efectivo en las circunstancias políticas que remansara
unas aguas tan revueltas. Era un deseo expresado en positivo, pero
carente de respuesta más allá de los promotores.
Los
militares confusos y desorientados por la huida del Rey y la posterior
petición de apoyo a la República, recuperaron un cierto equilibrio y una
cierta orientación cuando relevantes Jefes cuestionaron el mandato, no
tanto por el régimen sino por las secuelas de la implantación y el
vaciamiento de contenido en el papel del Ejército como garante de la
unidad nacional y en la defensa de las fronteras.
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Verdades y mentiras sobre
la II República española (3ª parte)
Por JLA-UG
Primeros días de mayo de
1931. Un resumen del balance final de la acción de los incendiarios y
los agitadores, ambos seguros de no ser reprimidos por el Gobierno,
basta para impresionar a propios y extraños: ardieron unas cien iglesias
y edificios tales como centros de enseñanza, bibliotecas (con ediciones
príncipe de Lope de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca, incunables y
rarezas editoriales), archivos; la destrucción de obras de arte
sobrecoge: cuadros y esculturas de Zurbarán, Valdés Leal, Pacheco, Van
Dyck, Coello, Mena, Montañés, Alonso Cano, etc., artesonados, portadas,
sillerías de coro, fachadas, murales y vidrieras; una hecatombe cultural
sin precedentes, permitida por omisión gubernamental. También fueron
asaltadas y parcialmente destruidas las sedes de varios periódicos
derechistas en el Sur y en el Levante de España. Y tres muertos.
Las quemas de edificios
religiosos, así como los asaltos a centros y periódicos de derechas
continuaron hasta el final de la República, masivamente incrementados en
los últimos meses. Azaña proclamaba que “España ha dejado de ser
católica” en un tono de suficiencia despótica. Los ataques contra
edificios religiosos y centros de la derecha constituyeron una seña de
identidad, dicho para señalar la incidencia y objetivo, del régimen en
opinión de millones de personas. Los periódicos izquierdistas: Crisol,
Mundo obrero, El liberal, La época o El socialista, justificaban y
alentaban las actuaciones de los agitadores y revolucionarios ofreciendo
cobertura propagandística y consignas desde los editoriales.
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Verdades y mentiras sobre
la II República española (2ª parte)
Por JLA-UG
Al día siguiente de la
partida del rey Alfonso XIII y su familia a Francia, un periodista
preguntó al ex jefe de Gobierno, Almirante Aznar, qué pensaba del pueblo
español. Su respuesta ponía de manifiesto el pesimismo que afloraba
entre millones de españoles conceptuados genéricamente de derechas:
“¿Qué puedo decirle de un pueblo que se acuesta monárquico y se levanta
republicano?”
Conviene recordar, frente
a una opinión extendida fundada en tendenciosas falsedades, que la
república llegó de manos derechistas, en un tránsito pacífico desde la
monarquía. Fueron personajes de cariz conservador tan relevantes como
Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura los que recogieron las dispersas
fuerzas republicanas dándoles impulso y orientación, facilitándoles el
acceso al poder el 14 de abril de 1931. Puede especularse sobre la
posibilidad de toma del poder por parte de las izquierdas, puede también
sopesarse qué clase de régimen hubieran apadrinado; desde luego no una
república con alternancia en el poder por parte de las derechas y las
izquierdas, más bien, como se desveló en 1934, un proceso revolucionario
tendente a la sovietización de España.
Para los no republicanos
aquellos momentos, tras las elecciones del 12 de abril de 1931 y la
inmediata cesión de poder a los perdedores por parte de los
supuestamente vencedores, se vivieron entre la confusión y el estupor.
Por su parte, los firmantes del Pacto de San Sebastián desbordaban
euforia...
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Verdades y mentiras sobre
la II República española (1ª parte)
Por JLA-UG
A finales del verano de
1930 tuvo lugar una reunión de significados políticos de diversas
tendencias: Miguel Maura, Niceto Alcalá Zamora, Manuel Azaña, Indalecio
Prieto, Alejandro Lerroux, Carrasco Formiguera, Casares Quiroga, entre
otros, en la hermosa ciudad balnearia de San Sebastián. Dentro de los
políticos de izquierda y republicanos, mayoritarios, la masonería
desempeñó un papel importante.
El objeto de la reunión,
explica Maura, “era llegar cuanto antes a encuadrar las fuerzas
políticas y sindicales dentro de un programa previamente madurado, y
además designar a los hombres que habían de gobernar; de la tónica de
aquel programa y de la calidad de estos hombres dependería,
íntegramente, la suerte del país”. Sustituir la Monarquía por una
República, contando con la ayuda de los socialistas y los catalanistas
de izquierda y la simpatía o neutralidad de los anarquistas y de amplios
sectores de la derecha. Si bien, la respuesta de Cambó, dirigente de la
derecha catalana, al serle solicitado el paso al bando republicano
expuso: “Si a España llega la República serán las izquierdas sociales
las que la dominen y, probablemente, las que la deshagan”. El régimen
nuevo, la República, parecía a muchos inviable por falta de
republicanos.
El momento sociopolítico
no fue elegido casualmente. El 24 de octubre del año anterior, el jueves
negro en Wall Street, se produjo una quiebra bursátil de alcance mundial
que puso punto y final a la Belle Epoque arrastrando en la caída
empresas, negocios, empleos, aspiraciones y proyectos. España no se
libró de la crisis internacional prodigándose la precariedad y la
inestabilidad, elementos detonantes de conflictos sociales.
Lea el artículo completo
Colaboración de JLA-UG
con la sección "Memoria Histórica".
|
Repudio a un mal
gobernante
Por JLA-UG
Aunque sólo sea
moralmente, y por dignidad, creo que la mayoría de españoles podríamos
ir más allá de la reprobación a una gestión política sectaria e
irresponsable, solicitando con la debida serenidad y diligencia
administrativa la privación de la nacionalidad, por supuesto española,
para el ciudadano Rodríguez Zapatero y sus aliados declaradamente
separatistas.
Ya que su política es de
exclusiones, sea nuestra respuesta -en justa correspondencia- de
privaciones.
Es por todos conocido el
constante violentar la Constitución y otras leyes de rango inferior,
pero igualmente sustanciales, por parte del aludido y aliados. Porque
destina mucho esfuerzo no a la unidad nacional sino a su disgregación al
puro estilo de los frentepopulistas de la II República. Porque desde el
mismo día 11 de marzo de 2004 empleó arteramente los medios de
comunicación para difundir mentiras actuando según el estilo soviético
de agitación y propaganda. Porque nada más ocupar el cargo de Presidente
del Gobierno de España ha caído un telón de acero para impedir entre
otras cosas el esclarecimiento de la verdad última de los atentados, la
revelación de las pruebas claves que fueron destruidas, ocultadas o
manipuladas; y en otro orden de cosas, la derogación de aquellas leyes y
planes que pretendían cohesionar España (Plan Hidrológico Nacional) o
mejorar el nivel educacional de los españoles (Ley de Calidad de la
Enseñanza). Porque ha desplegado una estrategia de exclusión hacia
quienes, millones, se oponen a una política sectaria, aislacionista y
económicamente quebradiza. Porque desde el principio, también, se ha
marginado a las Víctimas del terrorismo por conveniencia negociadora con
los asesinos. Porque no se ha pretendido vencer a la ETA sino acordar
con los terroristas un nuevo marco jurídico con primera expresión en el
Estatuto de Cataluña. Por la intromisión en el Poder Judicial con fines
de sojuzgarlo, minando su independencia. Porque ha hecho oídos sordos a
las reclamaciones de familias y entidades cívicas, con millones de
firmas, que no participan de la visión única ampliamente desplegada para
ocupar todos los ámbitos (educación para la ciudadanía, por ejemplo).
Y más. Motivos suficientes
para reprobaciones, recusaciones y solicitudes administrativas
serenamente formuladas.
|