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Bitácoras de
Rebelión digital
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Últimas anotaciones La persecución a la crítica profesional razonada Energías renovables y energías eficaces En busca de la sensatez perdida Instrumentos jurídicos para la defensa de la familia: la mediación familiar extrajudicial La soledad de España en la esfera internacional Lo que el viento (el Tratado de Lisboa) se llevó... Congreso de católicos y vida pública: La familia crece El magisterio de la verdad, políticamente incorrecto ZP el astuto príncipe maquiavélico Yo estuve allí; 17-O, Madrid, capital de la vida Entrevista: Julio Rodríguez Chico Bienvenidos: Un blog, un debate; un mundo de posibilidades
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Bitácora "Pensar y escribir en libertad" Por Laura Marti |
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Por Laura MartiJueves, 10 de junio de 2010 Jueves 3 de junio, día del Hábeas Christi. Una calurosa mañana en la que se respira ambiente festivo; lleno a rebosar en Granada. La ciudad lista para recibir y acoger la Procesión del Corpus. Los balcones engalanados con mantones de Manila, abanicos, casullas ricamente bordadas; objetos de decoración que visten las procesiones de Semana Santa. Las hermandades habían dispuesto varios altares al paso de la procesión en alguna de las avenidas —Reyes Católicos, Gran Vía— más transitadas de esta "tierra soñada por mí", como dice la canción. La calle alfombrada con hierbas olorosas: Mastranzo, para recibir la Custodia, entre vítores y aplausos, emoción contenida y silencio ahogado. Precedida de los cabezudos y la Tarasca, cuya vestimenta marca la moda o tendencia en la ciudad. Representadas estaban en la larga procesión todas las hermandades y las autoridades de Granada. Jalonaban el camino numerosos altares decorados con cuadros y esculturas de la Virgen María y los ángeles que la acompañan. Tras la Custodia, el Ejército. El día anterior, miércoles, había sido aprobado el decreto por el que se prohíbe rendir honores militares a las imágenes religiosas; una vieja aspiración de Zapatero y Chacón. ¿Se acuerdan de las palabras de Zapatero al llegar al poder?: "Haré del Parlamento el centro de la vida política de país.” Ahora resuenan en mi memoria algo lejanas, perdidas entre el sonido de los cánticos y la armonía de los bailes. Mientras, el Gobierno no sale de su espacio ideológico, que le provoca ceguera y sordera y una peligroso aislamiento; se mueve a golpe y por decreto. Me parece a mí que si saliera de ese reducido espacio se daría cuenta de que el pueblo agradece aplaudiendo espontáneo la presencia de los militares escoltando la Custodia. Les honra y engrandece su asistencia pues era voluntaria, no podían llevar armas y el Himno Nacional también les ha sido vetado. Habría una cincuentena entre generales y mandos de los distintos Ejércitos junto a la representación del Cuerpo nacional de Policía y la Guardia Civil; y soldados que han querido hacerse notar en tan señalada y arraigada ocasión. Los habitantes de Granada y pueblos circundantes inundaron las calles de sentimiento compartido, de alegría, de devoción. Ay, si los políticos salieran de su oscuro aislamiento, de sus perversos empeños, y dejasen despreciativamente de mirar sin ver; entonces se darían cuenta del multitudinario apoyo popular a esta fiesta en Toledo, en Sevilla, en tantos otros lugares de España y en la hermosa Granada. Observé como una abuela le explicaba a su nieta el por qué de una fiesta tan grande y de la presencia de altares al paso de la Custodia. No me cupo duda, la tradición sigue, está viva. ¡Viva la tradición!
En busca de la sensatez perdida Por Laura MartiSábado, 15 de mayo de 2010 El título parafrasea al de la famosa película de Indiana Jones En busca del arca perdida. Así parecen estar en España tanto el gobierno como la oposición, tratando de encontrar, al menos la segunda, algo de la sensatez que se ha perdido en el camino recorrido desde la Constitución de 1978. Lo malo es que el uno y la otra pierden los nervios y se despistan enfrascándose en inútiles peleas personales olvidando las grandes preocupaciones que empañan el horizonte del pueblo español. Claro que a lo mejor tales actuaciones son meros artificios para desviar la atención de los medios y del público. España dejó de tener credibilidad con la primera decisión del recién estrenado, o estrellado, presidente ZP. La precipitada huída de Irak dejando abandonados a nuestros aliados y a la población civil encomendada a nuestras tropas no presagiaba nada bueno y los resultados saltan a la vista. Nuestro país es un cero a la izquierda en la nueva Europa de los 27, perdiendo todo lo que Aznar consiguió en el tratado de Niza. En Hispanoamérica somos continuamente vilipendiados y ninguneados tanto por las repúblicas bolivarianas como por los países supuestamente amigos, caso de Argentina, que después de ‘pulirse’ millones de euros en préstamos e inversiones de ayuda al desarrollo, chantajean a nuestro gobierno y a nuestras empresas impunemente. En África, parece que los españoles sólo servimos para hacer de rehenes de piratas y terroristas locales que sacan fácilmente un sobresueldo gracias a la falta de agallas de nuestras autoridades. En Asia, por más viajes promocionales que hace De la Vega, Chaves y Zarrías, no pintamos absolutamente nada. Y respecto a EE.UU., Obama no ha dado aún muestras de ser más zapateril que Bush; aunque haya habido un mini encuentro de por medio más de cara a la galería que traducido en medidas concretas, pero es que a ambos, Obama y Zapatero, les gusta moverse en la abstracción, a pesar de la campaña mediática que en su apoyo orquestó el PSOE y sus medios afines. Y, en fin, qué decir de la Alianza de Civilizaciones. Aparte de gastarnos una fortuna en rehabilitar una sala en la sede de la ONU en Ginebra, pocas conclusiones prácticas podemos sacar de este absurdo invento de nuestro ¿ingenuo? ZP que, por más que lo pienso, aún no sé si tiene el ‘pavo’ propio de un adolescente. Son muchas las contradicciones que vive este gobierno y que trata de ocultar con múltiples maniobras de distracción o mediante el empleo de la burda mentira. España debe seguir participando en misiones en el exterior, de acuerdo con sus compromisos internacionales, pero Afganistán va camino de convertirse más en una guerra total que en un país en vías de construcción que precise ayuda humanitaria. En estas condiciones, los ministerios de Asuntos Exteriores y Defensa, además de la Presidencia del Gobierno, deberían informar a la opinión pública sobre el cambio de escenario y reflexionar sobre la presencia allí de nuestros militares. Si nuestra política es la del eslogan no a la guerra carece de sentido la implicación en aquel avispero. Me gustaría conocer la opinión de la ministra Chacón al respecto pero, al igual que Chuck Norris, se encuentra desaparecida en combate. El socialismo imperante ha conseguido hacer de España un protectorado de Alemania y Estados Unidos, se veía venir. Con semejante panorama y calamitoso individuo al frente del Gobierno dudo que España recobre en mucho tiempo la dignidad y sensatez perdidas.
Aireando las vergüenzas Por Laura MartiViernes, 30 de abril de 2010 Se contabilizan casi quinientos casos de corrupción política entre los dos grandes partidos, 247 del lado del PSOE, y 200 del PP. Sin olvidar, porque no conviene, el único caso de financiación ilegal de una formación política, la socialista del PSOE, terminado en sentencia condenatoria. Añadiendo a la larga lista de corruptos y corrupciones a integrantes de IU implicados en el caso ASTAPA, en Estepona, por no seguir, y a integrantes de los partidos nacionalistas vascos y catalanes que frecuentemente logran desviar el foco de sus tejemanejes sociales, económicos y políticos a causa de que socialistas y populares, antes, ahora o después, requieren de sus votos para tantas y tantas cosas. Observando el caso Jaume Matas, ex presidente del gobierno balear desde las filas del PP, me pregunto por la facilidad con que ha reunido el dinero de la fianza y a continuación por el cambio de cifras al imponerla, y antes de eso por el nombre de quien decidió que se asignaran dos fiscales en vez de uno como es habitual, el por qué de esa desproporcionalidad: dos que acusan, el juez instruye y un abogado defiende. No seré yo quien defienda a este hombre, su misma pauta de conducta y las consecuencias que sus acciones han ocasionado no lo dejan en buen lugar; pero sí aspiro a un Poder Judicial al que el Poder Ejecutivo deje trabajar sin, por ejemplo, condicionarle con la Fiscalía General del Estado, al servicio del Gobierno; aspiro a que el Ejecutivo no interfiera, para decidir vías de actuación que le beneficien, en la imprescindible tarea judicial. Revisando el caso MATSA, que afecta o debería afectar a Manuel Chaves por la implicación sonada de su hija, y de él mismo principalmente, me pregunto por qué no hay dos acusadores públicos; me pregunto por los ‘criterios de oportunidad’ que ‘informan’ a las altas esferas políticas y procesales; habrá que sospechar que los criterios son de ‘conveniencia política’. Todo menos libertad para la acción jurisdiccional de una justicia imparcial integrada en un efectivo Estado de Derecho. Y qué decir de José Bono, el inefable socialista tan del agrado del votante de derecha y de no pocos políticos del PP, sus principales valedores. Hace años que pasea su desparpajo, vulgo populismo interesado, por tierra manchega y otros lares adyacentes, consiguiendo y otorgando, dando y recibiendo. Puede que, al fin, haya llegado el momento de que rinda cuentas ante la justicia, aunque sólo sea por cuestiones patrimoniales. Mucha corrupción salpica a los partidos políticos, que son los cauces de participación de la ciudadanía a la que prometieron servir. Tanta miseria moral hace un flaco favor a la democracia; a esa democracia que algunos veneran ya que previamente la han divinizado. Sabemos cómo se las gastan los que con el tiempo y la permisividad, veteranos de la acción política, y aquellos advenedizos que en ella han encontrado la fuente del eterno sustento, las prebendas y la inmunidad a cambio de obediencia ciega al partido, con tal de seguir en sus puestos. Harán lo que sea y contra quien sea; incluso poner de acuerdo a las diferentes siglas en la defensa de un estatus común. Entre tanto, la sociedad se apasiona con el fútbol y con mayor o menor determinación mira para otra parte. ¿Será por miedo?
Instrumentos jurídicos para la defensa de la familia: La mediación familiar extrajudicial Por Laura MartiJueves, 8 de abril de 2010 Los continuos ataques que desde ciertos sectores políticos e ideológicos viene sufriendo la familia natural no han impedido que las sociedades occidentales, de seculares raíces cristianas, sigan optando por el matrimonio y la protección de los hijos como instituciones básicas y ejes vertebradores de las políticas sociales y de familia de la mayoría de sus Estados. Afortunadamente, cada vez es mayor la concienciación sobre el valor de la familia, no sólo porque aporta a las parejas jóvenes la estabilidad, el respeto y el cariño que deben regir su convivencia, sino también porque se ha revelado como el marco más adecuado y responsable para el cuidado y educación de los hijos. Esto no quiere decir, evidentemente, que todos los matrimonios sean perfectos, pero al menos nacen de un consentimiento que se presta para siempre aunque pueda verse frustrado a posteriori. La experiencia demuestra que el matrimonio, por su componente de compromiso formal entre dos personas, suscrito ante la sociedad y también ante Dios, cuando se contrae en el seno de la Iglesia, implica para los esposos la asunción de una responsabilidad, del uno con el otro y de ambos con los hijos, que da a la familia cimientos fuertes y perdurables. Tal vez la causa de que muchos matrimonios fracasen se encuentre en la banalización de ese compromiso de vida, fruto de unos cambios sociales que han hecho de las personas seres cada vez egoístas y algo frívolos, incapaces de afrontar la gran responsabilidad de crear una familia, sacrificarse por ella y disfrutar del mayor regalo que ofrece la vida: el amor de la persona con la que has decidido compartirla y el orgullo de ver crecer a tus hijos. A través de este artículo y otros sucesivos queremos repasar los grandes retos a los que se enfrenta la familia en nuestros días, las principales medidas legislativas que se adoptan —tanto a nivel interno como en Derecho Comparado— para proteger y fomentar la institución familiar y las soluciones prácticas que han demostrado ser más eficaces. Nos referiremos a la familia cristiana, fundada en el matrimonio contraído ante los ojos de Dios, como paradigma de familia más extendido en nuestro ámbito cultural sin que ello signifique, ni mucho menos, el menosprecio a otras concepciones de familia que, basadas en el cariño recíproco, son dignas de toda consideración. Entre los instrumentos que acogen las leyes para la protección de la familia destacamos, en primer lugar, la mediación familiar y muy particularmente la llamada mediación familiar extrajudicial. Uno de los principales problemas que afectan a la familia actual es la conflictividad entre los esposos que, en muchas ocasiones, lleva a la ruptura del vínculo matrimonial con las traumáticas consecuencias que ello lleva normalmente consigo, no sólo para los cónyuges que a fin de cuentas son personas mayores y responsables de sus actos, sino sobre todo para los niños pequeños, si los hay. En este sentido, la mediación familiar se puede definir como una solución extrajudicial para los casos de conflictividad matrimonial, que tiene por objeto evitar la apertura de procedimientos judiciales de carácter contencioso, poner fin a los ya iniciados o limitar sus efectos. El proceso de mediación familiar tal y como es entendido en la actualidad tiene su aparición en EE.UU. en el año 1960, con una iniciativa del Departamento de Conciliación del Tribunal de Familia de Milwaukee (Wisconsin) que pretendía abordar los problemas derivados de los plazos de espera, costes económicos, cuidado de los hijos y otros muchos derivados del elevado incremento de divorcios contenciosos que por aquellas fechas colapsaban los juzgados. Si bien inicialmente tuvo su origen como medio de resolución y asesoramiento en el proceso de divorcio y los conflictos referidos a la custodia y a la convivencia de los hijos con cada uno de los padres, más tarde, tras la incorporación de profesionales del arbitraje laboral, fueron abordados también los aspectos económicos. A partir de ese momento, la mediación familiar fue siendo empleada como modo de resolución de conflictos en otros países como Canadá, Australia o Bélgica. En Francia quedó normalizada a partir de 1990 gracias, entre otras, a la labor de formación que muchos centros privados, como la Universidad Católica de Lyon, desarrollaron en el ámbito de los conflictos familiares. Sus buenos resultados animaron al Comité de Ministros del Consejo de Europa a aprobar el 21 de Enero de 1998 la importante Recomendación R (98) 1 sobre Mediación Familiar, momento a partir de cual los poderes públicos de los Estados miembros comienzan a darle un impulso importante. La Recomendación partía de varios hechos fácilmente constatables en Europa: —El número creciente de conflictos familiares, particularmente los que resultan de una separación o divorcio, y las consecuencias perjudiciales para las familias. —La necesidad de asegurar la protección del interés superior del menor y de su bienestar, consagrado en los tratados internacionales, teniendo en cuenta notablemente, los problemas que entraña, en materia de guarda y derecho de visitas, una separación o un divorcio. —El desarrollo de vías de solución amistosa de los conflictos en otros ámbitos y el reconocimiento de la necesidad que existe de reducir los conflictos en interés de todos los miembros de la familia. —Las características específicas de los conflictos familiares, pues implican a personas que tienen relaciones interdependientes que continuarán en el tiempo, surgen en un contexto emocional difícil que los agrava y tienen gran impacto sobre todos los miembros de la familia, especialmente sobre los niños. —Las previsiones de la Convención Europa sobre el ejercicio de los derechos de los niños, y en particular su artículo 13, trata de la puesta en funcionamiento de la mediación o de otros métodos de resolución de conflictos relativos a los niños. —La experiencia en distintos países, que evidencia que recurrir a la mediación familiar puede mejorar la comunicación entre los miembros de la familia, reducir los conflictos entre las partes en litigio, dar lugar a acuerdos amistosos, asegurar la continuidad de las relaciones personales entre padres e hijos, reducir los costes económicos y sociales de la separación y del divorcio para los implicados y los Estados y reducir el tiempo necesario para la solución de los conflictos. En España, fue la Comunidad Autónoma de Cataluña la primera en dar carta de naturaleza a la mediación para las familias en crisis, en un principio a través del Código de Familia y finalmente a través de la Ley 1/2001, de 15 de marzo, de Mediación Familiar, si bien la composición entre las partes mediante la participación de servicios sociales locales o el asesoramiento de equipos psicosociales adscritos a los Juzgados de Familia en varias Comunidades Autónomas ya habían creado una experiencia enriquecedora para la implantación formal de la mediación familiar a través de iniciativas legislativas. Tras Cataluña, otras autonomías han decidido dotarse de leyes reguladoras de la mediación familiar. Así, Galicia (Ley 4/2001, de 31 de mayo), Comunidad Valenciana (Ley 7/2001, de 26 de noviembre), Canarias (Ley 15/2003, de 8 de abril), Castilla-La Mancha (Ley 4/2005, de 24 de mayo), Castilla y León (Ley 1/2006, de 6 de abril), Baleares (Ley 18/2006, de 22 de noviembre), Madrid (Ley 1/2007, de 21 de febrero), Asturias (Ley 3/2007, de 23 de marzo) y Andalucía (Ley 1/2009, de 27 de febrero) han regulado de forma similar procedimientos extrajudiciales que permiten a las familias o grupos de convivencia, gracias a la intervención de profesionales especializados que les asisten facilitando la comunicación, el diálogo y la negociación entre ellos, la toma de decisiones consensuadas en torno a conflictos de diversa índole, como los derivados de: —Procedimientos de nulidad matrimonial, separación y divorcio. —Cuestiones relativas al derecho de alimentos y cuidado de personas en situación de dependencia. —Relaciones de las personas menores de edad con sus parientes hasta el tercer grado de consanguinidad o afinidad, personas tutoras o guardadoras. —Ejercicio de la patria potestad, tutela o curatela. —Conflictos derivados del régimen de visitas y comunicación de los nietos y nietas con sus abuelos y abuelas. —Conflictos surgidos entre la familia adoptante, el hijo o hija adoptado y la familia biológica en la búsqueda de orígenes de la persona adoptada. —Conflictos surgidos entre la familia acogedora, la persona acogida y la familia biológica. —Disolución de parejas de hecho. Curiosamente, no todas las leyes autonómicas comparten los mismos criterios acerca del alcance que debe tener la mediación familiar en las causas más frecuentes de conflicto, que son las separaciones y divorcios. Así, mientras que la normativa gallega recoge expresamente como uno de los objetivos de la mediación el ofrecer propuestas de solución que eviten llegar a la ruptura del vínculo (lo que es conocido como terapia familiar) y otras como la madrileña no renuncian a prevenir los conflictos intrafamiliares, la mayoría se centran en buscar acuerdos consensuados que, aún no evitando la ruptura, sí minimicen sus efectos para los cónyuges, sus hijos y otros familiares. Las notas esenciales de la mediación familiar son las siguientes: a) Autonomía de la voluntad En la mediación familiar, la solución al conflicto no viene impuesta por terceros como en el proceso judicial o en el arbitral, sino que la solución es negociada, asumida y acordada por las partes, sin que el mediador tenga poder de decisión o imposición de las soluciones y convenios a los que lleguen las propias partes. b) La voluntariedad En principio, la mediación no debe ser obligatoria, sino voluntaria y ese es precisamente el espíritu de la Recomendación R (98) 1 del Consejo de Europa. Este carácter, no obstante, ha sido cuestionado en el campo del Derecho de Familia, especialmente cuando el conflicto familiar involucra a menores de edad cuyo interés ha de ser prioritario frente a cualquier otro y tiene su reflejo en varias legislaciones (Francia, Gran Bretaña, California) que justifican esa obligatoriedad con el argumento de que el porcentaje de acuerdos en las mediaciones voluntarias y en las obligatorias es muy similar. c) Imparcialidad El mediador ha de ser imparcial respecto a las partes, estando prevista en alguna de las leyes autonómicas de mediación familiar la posibilidad de recusar al mediador. d) Confidencialidad La persona mediadora no podrá desvelar durante el proceso de mediación familiar, e incluso una vez finalizado el mismo, ningún dato, hecho o documento del que conozca relativo al objeto de la mediación, salvo autorización expresa de todas las partes. e) Carácter personalísimo La propia esencia de la mediación exige que las partes asistan personalmente a las sesiones de mediación, no siendo posible que sean representadas por terceros, si bien no se excluye la asistencia de sus abogados especialmente cuando lo requiera el mediador. f) Buena fe La actuación de la persona mediadora y de las partes en conflicto debe ajustarse a las exigencias de buena fe. Las partes se comprometen así a colaborar con la persona mediadora durante el desarrollo del proceso y al cumplimiento de los acuerdos que finalmente se adopten. En líneas generales, el procedimiento es el siguiente: —La mediación puede iniciarse a petición de ambas partes de común acuerdo o a instancia de una de ellas con la aceptación de la otra. —Las partes interesadas seleccionan, de común acuerdo, un mediador de entre los inscritos en el Registro de Mediadores Familiares que gestionan las Comunidades Autónomas. —El mediador convocará a las partes a una primera entrevista de información en la que se deberán acordar los objetivos de las partes, los asuntos objeto de mediación y, previsiblemente, se planificarán las sesiones que pudieran ser necesarias. La duración de la mediación dependerá de la naturaleza y complejidad de la situación y no suele exceder de tres meses desde la sesión inicial. —Al finalizar el procedimiento, el mediador redactará el documento con los acuerdos alcanzados. La terminación del procedimiento puede producirse también por decisión de cualquiera de las partes o por el mediador, quien podrá dar por finalizada su actuación cuando concurran determinados supuestos, como falta de colaboración de alguna de las partes, incumplimiento de las condiciones establecidas o cuando considere que el procedimiento no puede alcanzar la finalidad perseguida. —Una vez firmados, los acuerdos son vinculantes para las partes debiendo tener siempre como prioridad el interés y el bienestar de los menores. La mediación ha alcanzado un notable éxito en España, convirtiéndose en una opción a la que cada vez acuden más parejas en conflicto en busca de acuerdos rápidos y económicos que eviten, en lo posible, las tensiones y enfrentamientos a que dan lugar los procesos judiciales. El clima de colaboración y entendimiento en que se desarrolla la mediación resulta, además, mucho más beneficioso para los niños y permite mantener en lo sucesivo una vía de diálogo entre los padres que resulta fundamental para el crecimiento y desarrollo de aquéllos. En definitiva, se trata de un instrumento que resulta útil para afrontar circunstancias difíciles y a menudo angustiosas que, bien empleado, ayuda a resolver pacíficamente las diferencias de la pareja, a conseguir que si el matrimonio se rompe no lo haga también la familia y —por qué no— quizás dé una última oportunidad a la pareja para reencontrase y recordar lo que un día les unió.
Insostenible Por Laura MartiJueves, 18 de marzo de 2010 Crisis varias nos azotan. Financiera y económica desde hace unos años; social, política y nacional, desde hace lustros. Y más crisis aledañas: de principios, de valores, de aspiraciones tan nobles como dignas, de valentía, de voluntad por aprender, de inteligencia, de familia, de conciencia. Crisis es el término y el concepto, la causa y la consecuencia. Mientras reconozcamos que nos sacuden las diversas crisis hijas de la misma desnaturalizada madre el mal será menor, incluso soportable, hasta superable con ahínco, firmeza, perseverando. Pero… los ahorros, quien los tenga, que los ponga a buen recaudo. Crisis que, opino, ha tenido mucho que ver con las actuales dificultades que sufre gran parte del mundo, a saber: excesivo afán de lucro, especulación jerarquizada, instituciones corruptas de puertas afuera y adentro, consumismo desenfrenado y auspiciado, egoísmo en su peor acepción, injustificada egolatría, ese materialismo que cosifica al hombre y un largo etcétera al alcance de la sensibilidad. En el fondo, y para la mayoría de esta sociedad, el problema es uno multiplicado por su enésima potencia: el dinero. O mejor dicho: la falta de dinero. Imaginemos a España como una familia. Una familia, cualquier familia, a lo largo de una vida, conoce alternativas económicas que oscilan de lo malo a lo bueno. Si esta familia se une para “salir adelante”, para superar la adversidad, para enfrentarse a los contratiempos con decisión y unidad, antes o después, saldrá del atolladero y hasta la siguiente coyuntura. En caso contrario, si algunos abandonan el barco porque se hunde o cada cual tira por su lado o, en el fondo, el propósito es hundir la nave, el futuro es arqueológico: pasar a la historia. Las familias que permanecen como tales, disponen de recursos y de esa fortaleza trascendente que las mantiene sobre las olas a pesar del temporal. Pero España no es una familia avenida; ni siquiera es una familia. Basta con ver las reivindicaciones de los representantes políticos de tantas —¿todas?— regiones españolas para darse cuenta. En España hay un exceso de vividores, de altos cargos, enormes sueldos, ingentes prebendas y no poca impunidad, afincados en la política; confiando para mantener el estatus que del exterior, cual maná caído del cielo, vendrá la ayuda y en breve, antes de 2012, los votantes y los contribuyentes —que no es uno y lo mismo— habremos olvidado pesares y penurias. En estas circunstancias, pedir, exigir, rogar, un cambio de gobierno —vulgo cromos— entre el socialismo de siempre y el PP actual es, única y exclusivamente, para que los segundos rellenen las arcas de la Hacienda Pública pero sin modificar las leyes que han aprobado los primeros; cosa que ya ocurrió con José María Aznar. Hay muchos sectores interesados en que la economía vaya bien porque su principal norte en esta vida y en este mundo es contar con dinero o su equivalente. La preocupación de una sociedad tan materializada como la nuestra es la satisfacción de sus necesidades, algunas creadas artificialmente, a través de este codiciado recurso. Pero no se habla de la imperiosa necesidad de un cambio de actitud moral e intelectual. Se da por bueno lo que venga si ello arrastra dinero. Se da por bueno convertirse en una isla si tal isla cuenta con medios suficientes para mantener sus raíces y extensiones. España está en quiebra económica, pero saldrá de esta hasta la próxima. De la quiebra moral y humana, de la Nación y sus gentes: de España y los españoles, no se habla. Somos pocos los que día a día ponemos el dedo en la llaga, a sabiendas de que es una herida invisible. ¡Otra de fútbol! ¡Otra de optimismo antropológico! —al engaño, a la mentira y a la estafa se les llama así— Por la familia, por la vida del no nacido, por la memoria, la dignidad y la justicia a favor de las víctimas del terrorismo se clama esforzadamente en contra de la inercia progresista que es la inercia socialista. Pero ¿y por nuestra familia, por España? Qué asfixiante silencio recorre el páramo nacional. ¿Quiere decir eso que políticos y sociedad civil han dado por perdida la batalla? Exclaman: ¡Preocupémonos de arreglar la economía! Y omiten voluntariamente las demás cuestiones; también la gran cuestión nacional. Volverá a circular el dinero en unos años o en unos meses, con la deuda disparada, con un sector público enorme, anquilosado y ruinoso; pero qué pasará con la España que conocemos... En palabras de Miguel de Unamuno: “Ahora garabatea este poema (este artículo), estrújalo, siéntelo en el abrazo de los dedos encallecidos y cuando lo hayas apretado tan duro, y preso con tus puños, repite conmigo: ¡Me duele España!”.
Altura de miras y pactos Por Laura MartiMartes, 9 de marzo de 2010 En España hubo un gran pacto de Estado, un pacto por así decir de caballeros, que posibilitó la Transición hacia la democracia y la reconciliación entre los españoles. En aquel momento, los representantes de todas las tendencias políticas y sociales de nuestro país fueron capaces de dejar a un lado las diferencias ideológicas, las históricas desavenencias y sus rencores personales, para mirar juntos en una misma dirección: hacia el futuro, y aunar esfuerzos para construir una nación más fuerte, moderna y solidaria. Con el paso inexorable del tiempo, la izquierda y los varios nacionalismos (al principio sólo destacaban el vasco y el catalán) han ido desmarcándose de las premisas que hicieron posible aquel gran acuerdo; premisas tales como el perdón (ahí está el PSOE y su memoria histórica) y la unidad de la nación española dentro del respeto a su diversidad cultural y lingüística (y aquí a los nacionalismos excluyentes siempre avalados sino izados por el socialismo). Desde aquél derroche de generosidad y altura de miras, pocos pactos de Estado ha visto España; el Pacto de Toledo para asegurar el futuro de las pensiones, ahora en entredicho, y poco más. Incluso el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo ha sufrido intensos vaivenes políticos y horas bajas, según la conveniencia de socialistas y nacionalistas. Y el Pacto de Estado por la economía o "contra la crisis" (una crisis-recesión negada hasta la saciedad a pocas fechas de distancia de la memoria activa) que el Rey ha querido poner en marcha (suponiéndole esa iniciativa) ya veremos en qué queda. Desde luego, como bien ha dicho Rajoy, su partido no puede suscribir un acuerdo global cuya única finalidad sea dar un espaldarazo al Gobierno por lo "bien" que lo está haciendo. Los Pactos de Estado precisan flexibilidad y renuncias, y ZP no está dispuesto a ceder en nada puesto que ya ha afirmado que no tiene intención de cambiar su política económica. Y sobre un pacto en materia lingüística, lo veo difícil porque hay infinitos intereses enfrentados, mucha demagogia y pocas ganas de entendimiento. En definitiva, para llegar a un pacto hace falta partir de un diagnóstico común; lo que no se aprecia en el horizonte. Respecta a la resistencia cívica, claramente es preferible la corporativa o, mejor dicho, la colectiva que es, además, uno de los pocos medios de que disponemos los ciudadanos en democracia para rebelarnos ante las actitudes y equivocaciones de los gobiernos, debiendo tener su confirmación el día que nos llaman a las urnas. Por lo demás, he sido testigo de la eficacia de la rebeldía cívica ante los desmanes de muchos Ayuntamientos y si a esta escala la cosa funciona, también puede hacerlo en el ámbito nacional, como ha ocurrido en algunas ocasiones aunque contadas con los dedos de la mano.
La soledad de España en la esfera internacional Por Laura MartiJueves, 18 de febrero de 2010 El presidente Zapatero y el ministro Moratinos, son los representantes de esa política española “blandita” que prefiere la humillación al conflicto frente a los que usan la violencia para conseguir sus fines. La política exterior socialista-zapateril nos ha convertido en una sociedad nacional irrelevante, aislada de la comunidad internacional, de manera que para resolver un problema no tenemos a quién acudir, por falta de crédito, ímpetu, fiabilidad y diligencia. Ya sea la Unión Europea, harta de tanta falacia y con asuntos graves que tratar en su seno o el mismo presidente de los EAU Obama, con quien el PSOE creía mantener una amistad de “confluencia planetaria” pero no suficiente para conseguir que fuera a la cumbre UE-EE.UU., hoy cancelada, tras la negativa obamita a asistir sin explicación alguna. En Afganistán, un lugar del mundo donde hay guerra, Obama no ha salido huyendo y sabe que la lucha contra el terrorismo allí desarrollada es crucial para la supervivencia de Occidente. En cambio, nuestro esperpéntico gobierno no es capaz de acabar con el terrorismo ni en su propia casa. Incluso le da pábulo con la recurrente negociación, si con ello colma sus propios intereses políticos. Nunca los de España. Preocupante debilidad española que ha quedado patente, una vez más, en el reciente Desayuno Nacional de Oración. Nuestro ‘esclarecido’ presidente ha vuelto a hacer el ridículo, como en él es habitual. Su discurso estuvo plagado de las eternas buenas palabras a las que aquí nos tiene tan acostumbrados y tan poca credibilidad alcanzan. La retórica izquierdista del "jornalero pobre" está ya trasnochada y es más propia de las bravatas de Fidel Castro, Hugo Chávez y seguidores que de un líder democrático europeo. Las alusiones a la Alianza de Civilizaciones y a los homosexuales fueron inadecuadas al lugar y al momento en que se produjeron. Y, finalmente, detecto muchas incoherencias en su discurrir —también mental—, como cuando habla de su compromiso con los parados siendo el responsable por acción y omisión de más de 4 millones de desempleados y de que nuestro país esté al borde del abismo económico, o las insuficientes referencias a Dios y a las raíces cristianas de España cuando de vuelta a La Moncloa proseguirá con su política anticlerical. Política laicista negativa, lejos del ejemplo francés de laicismo positivo que tantos han ensalzado. Lo que más me enerva es una frase en la que parece recrearse: "No pensemos lo que Obama puede hacer por nosotros, sino lo que nosotros podemos hacer por Obama". Ignoro qué motivos íntimos han llevado a Rodríguez Zapatero a emular ridículamente a J. F. Kennedy, con toque personal incluido, pero la expresión se me antoja de un servilismo típico de adulador lacayo e impropia de un Presidente del Gobierno de España y representante además de la Unión Europea. Parafraseando a unos y a otros: "No pensemos lo que Zapatero puede hacer por una España anodina sino lo que nosotros mismos, especialmente los jóvenes, podemos hacer por una España a pleno rendimiento".
Lo que el viento (el Tratado de Lisboa) se llevó... Por Laura MartiSábado, 9 de enero de 2010 ¿En qué va a consistir la presidencia española del Consejo Europeo? El año nuevo marca el comienzo de la presidencia semestral del Consejo Europeo, responsabilidad que durante los próximos meses (1 de Enero a 30 de Junio de 2010) corresponderá a España. Sin embargo, la presidencia española será más nominativa que efectiva, ya que la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el 1 de Diciembre de 2009, tras la ratificación (en segunda instancia) de Irlanda y la firma del euroescéptico presidente checo Vaklav Klaus, ha dejado prácticamente vacío de contenido el papel que hasta ahora desempeñaban los gobiernos de los Estados que asumen rotatoriamente la presidencia. En efecto, el nuevo Tratado de Lisboa (que recoge el testigo del fallido Tratado por el que se establecía una Constitución para Europa de 2004, rechazado en referéndum por Francia y Holanda) dota, por fin, a la Unión Europea de personalidad jurídica y de la posibilidad de firmar tratados internacionales con terceros países. A nivel de organización, el Tratado de Lisboa ha reformado el Tratado de la Unión Europea (Maastricht) y el Tratado Constitutivo de la CEE (Roma) para otorgar mayor protagonismo al Parlamento Europeo (en un intento de reforzar la "legitimidad democrática de la UE", cuya tradicional carencia ha sido tan criticada por los euroescépticos) y agilizar el funcionamiento de las demás instituciones. Para ello, se ha optado por modificar el sistema de mayorías en el Consejo (a fin de disminuir la posibilidad de bloqueos y vetos), establecer como procedimiento ordinario de toma de decisiones el de codecisión o decisión conjunta (con intervención del Parlamento), la eliminación de los tradicionales "tres pilares" diseñados en Maastricht (Comunidades Europeas, Política Exterior y se Seguridad Común -PESC- y Cooperación Penal y Judicial en materia penal) y, sobre todo, en lo que más afecta a la presidencia española, la instauración de dos nuevas figuras con amplios poderes de decisión y representación: - El Presidente del Consejo Europeo, que ya no será el jefe de gobierno del Estado que ejerza por turno la presidencia (en nuestro caso, J.L. Rodríguez Zapatero), sino la persona que sea designada a tal fin por el Consejo Europeo. Se trata de la más alta posición institucional de la UE, al menos en el plano internacional, ya que tendrá la consideración de Jefe de Estado y ostentará la representación de la UE. Su mandato es de dos años y medio renovables una sola vez, lo que responde a la necesidad de imprimir mayor coherencia y continuidad a la política de la UE, superando así los problemas que ocasionaban las presidencias semestrales y, a veces, poco coherentes de los jefes de gobierno. El primer Presidente del Consejo es Herman Van Rompuy, ex primer ministro de Bélgica. - El Alto Representante de Política Exterior de la UE, que ya no será el Ministro de AAEE del Estado que ejerza la presidencia (en nuestro caso, afortunadamente, sustituirá a M.A. Moratinos), sino la persona elegida para ostentar este cargo por el Consejo Europeo. La nueva figura asume las competencias del Alto Representante para la PESC (Mr. PESC) que durante casi diez años ha desempeñado Javier Solana. El cargo lo ocupa desde hace unas semanas la política laborista británica Catherine Margaret Ashton, que venía desempeñando con anterioridad el cargo de Comisaria de Comercio. Como puede verse, las responsabilidades de España como presidenta de turno de la UE se han visto muy disminuidas tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Si a ello unimos el escaso peso político de España en la UE y el débil liderazgo de Zapatero entre nuestros socios europeos, no podemos esperar una presidencia española especialmente relevante (como sí lo han sido, por regla general, las presidencias francesas y alemanas). Por otra parte, la situación económica en España (que pasa por una de las peores de la zona euro) con una política titubeante y sumamente criticada desde las instituciones comunitarias y los medios de prensa europeos, nos muestran claramente que, de no haber entrado en vigor el Tratado de Lisboa, España no era posiblemente el país más adecuado para llevar las riendas de la UE durante los próximos 6 meses. Como presidenta de turno corresponderá a España, básicamente, dirigir las diversas formaciones del Consejo (salvo Asuntos Exteriores) y colaborar con el nuevo Presidente del Consejo en la fijación del orden del día y en la formulación de las conclusiones de las cumbres. Poco más.
Pensar y vivir un mundo nuevo Por Laura MartiJueves, 3 de diciembre de 2009 El otro día, Alberto Ruiz Gallardón se descolgaba con unas declaraciones sorprendentes en las que describía la mirada transparente de Zapatero, tal vez igualándola a la suya; quizá dentro de su estrategia habitual de hacerse simpático a la izquierda. Debe pensar algo así como que “las cosas: económicas, sociales, técnicas, se desarrollan por sí mismas, ajenas a las acciones de los hombres”. Sin embargo, la forma que el hombre adopta está íntimamente relacionada con la mirada que el hombre proyecta sobre el mundo. Es decir, toda política económica y social procede de una voluntad humana que es expresión de una visión concreta del mundo. Desconozco lo que tienen en común J. L. Rodríguez Zapatero y Gallardón, más allá de la ambición de poder y los sofismas aparentes (que ya es bastante pensarán algunos). Tal vez, incluso, participen de la misma fragilidad de pensamiento. Lo veo con una mirada clara. Tras la caída del Muro de Berlín parece haberse impuesto un pensamiento débil, que en lo económico se caracteriza por el ultraliberalismo a ultranza; en lo político, por una democracia de mínimos que aleja al pueblo de toda participación en su propio destino y entrega el poder a los aparatos de los partidos y a los grupos de presión; en lo social, por un individualismo egoísta, un pacifismo que enmascara la realidad: la ausencia de todo compromiso del individuo con su comunidad; y en lo cultural: íntimamente conectadas están la sociedad de masas y una cierta e inevitable apología de la banalidad. Es lo que Ignacio Ramonet llamó “pensamiento único” y Guillaume Faye “sotf ideología”. En España se abusa de la técnica del avestruz. Se prefiere porque es más cómodo refugiarse en las tranquilas aguas de convicciones endebles, aunque ya se hayan visto superadas por la experiencia y la historia, que enfrentarse a la parálisis intelectual que llena los periódicos de frases hechas e ideas vacías; la carencia imaginativa del arte; la falta de moral (entendida en el doble sentido de falta de valores y también de esperanza) de la sociedad; una sociedad de la que se nutre la política o de la que es fiel reflejo la televisión. Lo cierto es que los cambio políticos y económicos alteran la legalidad vigente; pero ello no sería posible si previamente no se han sembrado los valores (o “antivalores”) necesarios para que el cambio sea aceptado socialmente. Según una concepción de libertad nacida como consecuencia del individualismo, que eleva la subjetividad a criterio de verdad, el interés privado y la conciencia individual son los únicos jueces de su existencia. Así es lógico que se hable de “hiperindividualismo”. Igualmente las apuestas ideológicas (hoy convertidas en auténticas obsesiones) han pasado a gravitar sobre rasgos individuales, íntimos, privados (gustos de todo tipo) y no sobre factores de pertenencia colectiva. Sociedad cuyo leit motiv es el placer máximo. Es el hedonismo el que ha logrado reducir al presente todas las expectativas; todo se quiere aquí y ahora. Pero el alma del hombre necesita de perspectivas infinitas hasta para resignarse a limitaciones cotidianas. A las afrancesadas ideas de igualdad, libertad y fraternidad, otros oponen el servicio, la disciplina y la hermandad (el juego en equipo y lo que ello implica: lealtad, compañerismo, amistad). Es necesario mirar al mundo de otro modo. Pensar y Vivir un mundo distinto. Alternativa: un nuevo humanismo centrado en la persona como hombre arraigado en su tierra y su cultura, como ser compuesto de alma y cuerpo, cabeza, corazón, unidos de manera indisoluble, inseparable y generosa, en que las palabras estén al servicio de las ideas y no al revés. En este sentido, el hombre completo según Bergson sería el que “actúa como hombre de pensamiento y piensa como hombre de acción”. La verdadera y necesaria política es la que actúa con altura de miras; formada por personas que sean capaces y estén dispuestas a sacrificar el presente al porvenir. Pero para ello es conveniente una actitud casi ascética; una sociedad recia donde aquélla y otras virtudes puedan anidar y desarrollarse. Según Winston Churchill: “el político se convierte en estadista cuando piensa no en la próxima elección sino en la próxima generación”. ¿Qué ven ellos —los políticos-? Tal vez sólo la paja en el ojo ajeno. Para ver algo más tendrían que salir de sí mismos.
Congreso de católicos y vida pública: La familia crece Por Laura MartiMartes, 1 de diciembre de 2009 El Congreso tuvo lugar hace unos días y su contenido podemos resumirlo en los títulos de dos ponencias presentadas: la política al servicio del bien común y otra España es necesaria (regeneración). Hubo mesas redondas dedicadas a la participación de los católicos en la democracia española, la ética y el mercado, la regeneración de la democracia, el derecho a la libertad religiosa, la objeción de conciencia ante las leyes injustas, la solidaridad y el bien común, políticas sobre la familia, la ideología de género y la nueva economía ante la actual crisis. Son organizados por la Fundación San Pablo-CEU y la Asociación Católica de Propagandistas que preside Alfredo Dagnino, a cargo del cual corrió tanto la inauguración como la clausura. Ha tenido más eco en la sociedad que los anteriores, y ha suscitado una enorme expectación por la actualidad de los temas a debatir. Dirigido por el Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Información del CEU, José Francisco Serrano, que el día de la inauguración recordaba " Aristóteles en su política hablaba primero de la familia así que me gustaría que os sintieseis en familia, que acogierais a los recién llegados..., que perdonéis los fallos". Y de otro lado, destacaría el sentido sobrenatural siempre presente pues se desarrolló en un clima de oración: "los conventos habían rezado mucho para que hubiese muchos frutos". Inaugurado y clausurado por Rouco y Alfredo Dagnino. El cardenal Rouco Varela incidió en la importancia de "un orden jurídico de base ética", en la que apoyarse para poder elevarse con visión trascendente más allá de la que tenga uno mismo; en la concepción de la soberanía humana sin prescindir de la verdad del hombre y sobre el concepto de bien común. Terminó con una bendición papal a los asistentes. Alfredo Dagnino presentaba el Undécimo congreso de católicos y vida pública, (no en la vida pública como repite Rouco aunque relacionando correctamente los dos ámbitos), seguida en directo por radio María, Cope, incluso en otras salas (pues no cabíamos en el Aula Magna y "no se había cambiado de casa por la crisis" tal y como explicó el decano del CEU) y por Internet, para promover la unidad de acción en la Iglesia. Encomendó el congreso y sus frutos a la Virgen María. Los frutos del congreso han sido muy variados: los congresos profesionales que han empezado a celebrarse este año (el de juristas que quiere que se amplíen a profesores, médicos). Cabe añadir una multitud de obras sociales. Como ya es habitual, al mismo tiempo, se desarrolló otro congreso paralelo, el Congreso Infantil donde los más pequeños podían participar en actividades acordes con su edad, con talleres, animaciones, cuentos, etc. Jaime Mayor Oreja, presentado por un firme Alfonso Osorio, hizo un análisis sobre lo que él llama "la España irreconocible" y el "contagio de la nada". Como factores a tener en cuenta enumeró los siguientes: 1.º Crisis económica y financiera que hunde sus raíces en otra moral. Con elementos propios que la hacen más grave en España y, otros, compartidos con Europa. 2.º Elementos compartidos con Europa: Cambio de estrategia de la izquierda ante el fracaso de sus dogmas; se refugian en "la nada contagiosa". "Socialización de la nada, ausencia de referencias permanentes, de verdades profundas". "Crearon nuevos valores". Surge el relativismo como máxima aplicación de la libertad. Hoy el lema es "para ser libre, no puedes creer en nada". Advierte del peligro del "contagio de la nada" en Europa que, si está ya vacunada frente al comunismo, al libertarismo... Denuncia la "falta de valores y de VALOR" (el miedo reverencial a ser políticamente incorrecto); "la cultura política del mínimo esfuerzo; una sociedad instalada en el egoísmo acomodaticio", en la que hay una supresión de obligaciones para las personas en términos de ampliación de derechos( nuevos derechos como el derecho al aborto, a la salud reproductiva, a morir dignamente). 3.º Crear un nuevo lenguaje. 4.º Destruir los referentes de orden moral y de la Iglesia. Hoy se exalta la libertad como nueva forma de atacar a la Iglesia. "El movimiento de la nada va a más allá de las siglas, alimentado por una sociedad alejada de principios, obligaciones, ataca a toda formación política", al hombre mismo. "La dificultad está en determinar las líneas de acción una vez diagnosticado el problema, de quienes compartimos esa preocupación. Atrevernos a decir la verdad porque la raíz del proyecto se funda en la mentira". Resalta como fruto positivo la emergencia de organizaciones sociales que antes no existían, de entidades que presionan para redirigir la política. Afirma que lo necesario es unir esfuerzos, y prorrogar la colaboración en el tiempo. La dispersión está reñida con la eficacia. Anima a dialogar con naturalidad, sin acritud, también con la iglesia. Pide más organización (no crear nuevas organizaciones), más capacidad de pensar primero y actuar después, y más y mejor estrategia conjunta. Jugar en equipo. La batalla se libra en la sociedad en el ámbito cultural. Tuvo una cerrada y mantenida ovación. El rifirrafe entre Oreja y Osorio en el turno de preguntas fue muy sonado; Osorio hizo juicios críticos duros, aunque partiendo de verdades y, Mayor Oreja, habló de corresponsabilidad de todos (gobierno, sociedad). El Embajador Abella, hizo un interesante análisis sobre la debilidad de una Europa sólo unida por el euro, técnica y económicamente. De una Europa "desvalida"... sin valores compartidos de raíz. El discurso más brillante y humano fue a mi modo de ver (siempre humilde) el de Mauro Mauri sobre la "crisis de identidad de Europa". Reflexionó sobre qué es el hombre y cuál el sistema educativo, sanitario... que respete su verdadera naturaleza. Decidirlo es la labor de la política. Insistió en la cultura de la responsabilidad que comienza en el sentido religioso. "De las virtudes nace la riqueza". Lo principal es responder a dos preguntas: qué es Europa, (para Gasperi): "una civilización que avanza"); qué nos une... Y que el ideal sea mayor que los vicios. También habló de las tentaciones de la política: — La primera es no dar contenido y sentido a la vida cuando tiene capacidad para hacerlo. — No respetar el principio de subsidiariedad. Entonces las palabras de libertad y participación social quedan vacías. Los dos grandes peligros hoy, y en ello coincide con Benedicto XVI, son el fundamentalismo y el relativismo. La pérdida de identidad(¿es Europa una zona de libre mercado, futura unidad política?) y de fe de Europa. Alertó de los peligros de la nueva ideología cientifista que pretende construir un hombre nuevo desde la tecnología y el conocimiento. Pone como ejemplo los cinco proyectos financiados por la UE con células madre (la ley italiana sobre este tema es contraria a la línea europea).Dice en voz alta que no se está respetando el pensamiento de los padres fundadores (Gasperi, Adenauer). Denuncia que hay una dictadura del silencio. La caída del muro de Berlín entre cuyos efectos, muchos de ellos, positivos, está también el mayor grado de confusión sobre lo que es Europa, que nació como reacción a la falta de libertades. En el año 89 como garante de la libertad frente al comunismo, se ha quedado presa de un síndrome de Estocolmo con respecto al Comunismo. Señala que "ninguna relación será posible sin la iluminación agustiniana; es el horizonte de una respuesta tanto práctica como verdadera que ofrezca esperanza". Que nos ayude a responder a las necesidades del hombre (más allá de las materiales) de hoy. Puso el ejemplo de los 30 apercibimientos contra el cristianismo frente a los 10 a China entre 1994 y 2007. Hoy se considera fundamentalista la simple expresión del credo religioso. Se hicieron a lo largo del congreso constantes referencias a la sentencia del tribunal europeo sobre los crucifijos: la cruz es un elemento de cohesión en una sociedad que no puede prescindir de su tradición cristiana. Elemento educativo fundamental. Quiere poner fin al origen de Europa y someterla a la "dictadura de la nada", (en lo que coincide con Mayor Oreja). Habló incluso de que se puede decir que " es posible la apostasía (alejamiento de su historia, cultura) de la propia Europa". De la necesidad de un nuevo proyecto político que promueva la convivencia entre los pueblos, preguntándose por el fundamento mismo de lo que nos une. Saber qué somos, y así ganar esa batalla del relativismo y fundamentalismo y responder al desafío que representan la globalización y el terrorismo. Un modelo en que la solidaridad y la obra social sean elementos de la competitividad. Centrado en la persona. Acabó con un "¿Quid est veritas?", para San Agustín de Hipona, la respuesta está en la pregunta misma: "Est vir qui adest"... Es el hombre que tienes delante. El público le dedicó una grandísima ovación. Los momentos más emotivos se vivieron en las Comunicaciones; por ejemplo en la de "católicos en Ucrania" de un ucraniano acompañado por su esposa que al terminar sus minutos de intervención, ve cómo ella coge decidida el micrófono y empieza a contar la historia de cómo se conocieron en la universidad de Santiago mientras estudiaban, cómo se enamoró, aprendió ucraniano y se casaron finalmente por el rito oriental. O de verdaderos y conmovedores testimonios de una chica joven que hablaba de no perder la fe a pesar de haber tenido un accidente y estar postrada en cama en el hospital durante meses. José Manuel Otero Novas comenzó comentando la obra de "El eterno retorno del derecho natural". Habló de los límites del poder político. Los únicos sólidos como dijo en su día el cardenal Rouco Varela son los teológicos. También de la neutralidad informativa, educativa hoy. De deberes. Hay más deberes que los derivados del respeto a los derechos de los demás, consigo mismo, con los talentos recibidos por cada uno. También deberes con la posteridad. Con la misma naturaleza... Rafael Navarro Valls que sustituyó con brillantez a Francisco de Agostini. Señaló que "el centro de la vida jurídica, no sería la norma sino la persona". Los juristas cuidan los derechos humanos como si fueran jardineros... Fue muy amena por el gran número de anécdotas que contó y que facilitaron las risas de los asistentes a una hora muy propicia ( eran las 4 y 30 de la tarde). Los derechos humanos radican en la primera de las libertades, la religiosa. Define la libertad de conciencia como una estrella polar inserta en otra estrella, la de la libertad religiosa. Que conjura el presente de la norma con el futuro de la profecía. La norma es la manifestación de la conciencia pública que choca con la privada (interior) y ahí es cuando, al igual que Hamlet, les atrapa, no pueden con el peso de su conciencia. Fíjense en la importancia del tema que fue tratado en la entrevista entre Obama y Benedicto XVI (de los 40 minutos que duró, (fueron para hablar de la libertad de conciencia). Poder político y espiritual son conscientes de los dramas o tesituras en que los hombres pueden verse, de perfil ético. Otro ejemplo: el 17 de Julio de 1940, el mismo De Gaulle abandonaba Francia por conciencia. Pocos lo compartieron pero todos lo respetaron. Andrés Ollero destacaba la relación entre ley y justicia: "Cuando se suscribe alegremente que la ley es la ley, y que no tiene nada que ver con lo que sobre la justicia pueda pensar cada cual, pues por visto eso sería ética privada, el resultado es previsible: la que públicamente se desprestigia no es la justicia sino la ley. A nadie se le ha ocurrido poner públicamente en duda que liberar a un secuestrado sea exigencia elemental de justicia y ningún defensor gubernamental de que la ley es la ley, contra toda posible objeción de conciencia, ha salido en defensa de unos abnegados jueces empeñados, ante los asombrados ciudadanos, en que no cabe soltar piratas porque lo dice no se sabe qué librito que ellos llaman ley". Destacó el relativismo como "pieza decisiva del actual dopaje ético de nuestra sociedad; pero sólo como vía insuperable para facilitar la callada e inconsciente generalización del utilitarismo". Decía San Agustín que "un Estado agnóstico que establece el derecho desde la opinión de la mayoría se hace delictivo"... Señala como los dos enemigos de la verdad: la ignorancia y las pasiones humanas. Recuerda la sentencia del TC que señalaba "esta ley de 1985 no es inconstitucional porque la objeción de conciencia es un derecho ya reconocido en la Constitución, no necesita que esté regulado por ley". Paloma Sanz dijo como Hanna Arendt que hay que "desentrañar el significado profundo de los conceptos"; en concreto, los derechos humanos los define como la traducción jurídico política de los bienes básicos de la persona. En Europa se han identificado la protección institucional e histórica de los derechos, (resalta el debate de Valladolid en que De las casas critica a Sepúlveda protegiendo los derechos de los indios antes de la revolución francesa). No son el descubrimiento de la revolución francesa, son anteriores, en su titularidad, universales; en su ejercicio, particulares. Como criterio de necesidades básicas de la persona destacará los informes de la ONU. Propone reforzar las políticas públicas que reconocen los derechos sociales, (y que sólo funcionarían con recursos económicos suficientes y una clara voluntad política). María Calvo (fue muy aplaudida) destacó el concepto de dignidad alrededor del cual deben girar los derechos humanos. La ONU influida por la ideología que niega la alteridad de los sexos (se llega a hablar del derecho a la opción de género). Dignidad de la que hablaba San Pablo en la carta que éste escribió a los Gálatas. De tradición judeocristiana pues. La carta apostólica de Juan Pablo II recuerda la complementariedad de sexos. Reconoce que en la lucha por los derechos de la mujer hemos dejado de lado importantes partes del ser humano. Puso como ejemplo a Concepción Arenal que tuvo que disfrazarse de hombre para entrar en la universidad. Destacó una sociedad que todo lo ve en términos femeninos, que no deja al hombre ser hombre; y por ello, el hombre está en crisis, desubicado. Análisis puesto de relieve en un informe de la OCDE, según el cual el 40 % de los chicos no acabó la enseñanza obligatoria, (50% si es en la escuela pública); por cada chica repetidora hay dos chicos; 60 % de ingreso de mujeres en al universidad; crisis a reconocer y atajar. En EE.UU. hay proyectos que revitalizan la masculinidad en una sociedad con pocos referentes masculinos. Se centró en una identidad de sexos que niega la diferencia, ideología que se plasma en el orden jurídico español, también en la ONU (en India 92, en El cairo poco después). Concluye que todos somos iguales en humanidad, dignidad, en libertad, (no iguales en igualdad). Julián Vara Martín, profesor del CEU apela como el Papa Benedicto XVI a una conversión del corazón del hombre. "La historia de Europa nos muestra cómo la razón, sin el auxilio de la fe, desfallece". Pero "la sociedad moderna, postmoderna, secular, no es cristiana, y si, una religión alternativa al cristianismo, con menos fundamento racional, pues muestra toda sus contradicciones". Se pregunta por los límites a la libertad. Distingue como Santo Tomás entre la vida doméstica (afectos, inteligencia, conciencia) que se somete a Dios, y representa un límite al Estado. La vida política, cosa distintas del hombre, al ejercicio de la razón, al poder político. Del sábado destacamos las palabras de Manuel Pizarro que "prefiere los 10 mandamientos al código de buenas prácticas que presenta el PP de Rajoy". Y Juan Velarde y sus "Cien años de economía" que es historia viva de España pues hace hablar a sus protagonistas al tiempo que permite conocer mejor a las personas que han dado nombre a calles y plazas en Madrid (Eduardo Dato). David Alton, miembro de la Cámara de los Lores, se preguntó retóricamente si somos una sociedad feliz, para agregar a continuación que “ha aumentado la venta de anti-depresivos”. Càrnogurský resaltó la aportación de las familias numerosas al sostenimiento del sistema de pensiones y el entorno de la familia natural mixta como “el ámbito ideal para el desarrollo de las personas y por consecuencia de las sociedades". Según explica Análisis Digital, en materia de educación y cultura, en la mesa presidida por el director de L’Osservatore Romano, Gian Vian, intervinieron tres ponentes: el portavoz de Educación del PP en el Congreso, Juan Antonio Gómez Trinidad; el profesor de Ciencias de la Información de la Complutense, Rafael Llano Sánchez y el escultor japonés Etsuro Sotoo que sorprendió a la audiencia con un emocionado testimonio de gratitud a Gaudí por haberle conducido a la fe y dar sentido no ya a su vida sino a su propio nombre que, en japonés, significa “hombre feliz". Rafael Llano partió de los valores cristianos que se encuentran en la Constitución como fundamento del orden jurídico y la estabilidad social. La igualdad, la dignidad humana y la libertad, valores profundamente cristianos, están de algún modo recogidos en el fundamento del Estado aconfesional que, de esta manera, los admite aunque no los reconozca explícitamente e incluso los ataque. Etsuro Sotoo confesó su conversión al catolicismo a través de la grandeza de la obra de Gaudí (que recordemos fue formado en los escolapios). A. Dagnino en la clausura puso de manifiesto que lo único que piden los católicos es “libertad y respeto” para proponer ideas en la plaza pública, sin que nadie –añadió- “pueda sentirse amenazado por ello” . El congreso fue todo un éxito en lo que a asistencia y seguimiento se refiere, pues como decía el título de la mítica serie: "la familia crece".
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