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ARTÍCULOS ANTERIORES

 

     Bitácora "Patria y Unidad"  Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

 

Autor del blog Patria y Unidad

 

 

Los sucedáneos

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Martes, 13 de abril de 2010

Creo que fue Chesterton el que escribió aquello de que los modernos estaban dispuestos a admitir las virtudes, aunque hubiera que debilitarlas. Admitirían la piedad, pero ¡ojo!, hay que degradarla a humanitarismo. También admitirían la fe porque, claro, hay que tener mucha para admitir y aceptar sus presupuestos y filosofías.

En la época de Chesterton, que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX (1.874-1.936) aún no se había “inventado” el vocablo solidaridad, como sucedáneo laico de la caridad cristiana. Por mucho que se empeñen algunos socialistas y algunos “curas progresistas” (decía uno “¿Qué quieren que me equivoque yo? ¡Que se equivoque él!”. Ese “él” era el Papa), pues eso, por mucho que se empeñen nunca habrá equivalencia y semejanza entre solidaridad y caridad. Puedo solidarizarme con un amigo al que a su esposa la han echado del trabajo, aunque él siga trabajando con un buen sueldo. Pero habrá que pensar que ese puesto puede ser cubierto por una madre viuda y con tres hijos, por ejemplo. Aquí entra la caridad. Por tanto, la solidaridad está demás.

Hay que observar y decir claramente, que el laicismo que nos quieren imponer no es el laicismo tal (laicos somos todos los que no pertenecemos a ninguna orden religiosa o, simplemente, no somos sacerdotes), sino el laicismo como sucedáneo de la religión. Y en esta lucha constante contra el sentir religioso de los pueblos, el laicismo siempre saldrá derrotado. No hay más que echar un vistazo a la historia: 75 años de comunismo no fueron capaces de arrancar el sentido religioso del pueblo ruso. Y no digamos ya el sentido católico de Polonia. Más atrás, durante la revolución francesa, se cambiaron nombres, hasta los propios, y también el de los días y semanas. Y hasta el Santoral. Pero después las cosas volvieron a su sitio

La solidaridad como sucedáneo de la caridad tubo su máxima expresión cuando la viceministra “Fernández de la Vogue” se fue a África y se disfrazó de negra (¿se acuerdan?) en un acto de solidaridad con las mujeres de tal color, aunque nosotros pensamos que, por su forma de vestir, es cuando realmente se disfraza. De todas formas, si verdaderamente se quiere solidarizar con las negritas africanas, ¿por qué no hace lo mismo que Michael Jackson, solo que al revés?

 

 

 

Un repaso a la doctrina comunista (IX)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 12 de abril de 2010

Carlos Marx (III)

A nuestro entender el concepto de materialismo histórico marxista es un enorme fraude. Son muchas las razones que pueden oponerse a la farsa de este concepto. Si se niegan los fines idealistas e ideológicos a los hechos y acontecimientos históricos, ¿no han ejercido influencia en el acontecer humano el Cristianismo, el Islamismo (éste en la actualidad de forma pública y notoria), la Reforma, el Renacimiento, etc.? Lo que está clarísimo es que estos acontecimientos no tienen ningún vínculo materialista.

Todo esto a Marx no le importaba. Decía que el materialismo histórico no excluye la existencia del pensamiento y de la conciencia, y aceptaba que el ser humano tiene ideas que actúan con fines determinados y precisos pero, por el contrario, no cree (y por tanto no demuestra) que esas ideas, actos y realizaciones estén en el primer plano de los hechos, si no que son cosas secundarias y producto de las condiciones materiales.

Dicen los materialistas seguidores del judío que “quien no se esfuerce por comprender el pasado de un modo materialista, no podrá comprender ni el pasado”. Afirmación dogmática preñada de auténtica fe religiosa y, por tanto, sin ninguna demostración.

Como ya se sabe, la concepción materialista de la Historia es un asunto de filosofía social clara y netamente marxista que, hablando sinceramente, es puro fanatismo. Pero no hay que caer en el error de confundirlo con el materialismo que, obviamente, todo lo atribuye a la materia y que todos los acontecimientos son de origen corpóreo. Sin embargo, el materialismo histórico significa que toda la vida social de explica por hechos económicos, debiendo denominarse la tal concepción marxista “concepción económica de la Historia”.

Después nos espetan de forma gratuita, y con auténtica fe religiosa también, aquello de que “todos los instrumentos de producción, la mayor fuerza productiva es la misma clase revolucionaria”. Al mismo tiempo, Federico Engels también nos espeta: “Las últimas causas de todas las alteraciones y revoluciones políticas y sociales no han de buscarse en el cerebro de los hombres, ni en su creciente aspiración a la verdad y a la justicia, sino en las transformaciones de la producción y del cambio”.

En una palabra: la base principal del materialismo histórico marxista no es otra cosa que el concepto de las “fuerzas productivas”. Este es un subterfugio hábil, que no exime al marxismo de los muchos puntos débiles que tiene.

En el próximo capítulo comentaremos someramente lo de la lucha de clases y el internacionalismo proletario.

 

 

 

Fanatismo

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Sábado, 10 de abril de 2010

El fanatismo es una lacra social difícilmente erradicable. Por él se mata, se asesina, se tortura, se miente, se engaña, se distorsiona, etc., etc. En los campos político y religioso es en donde se puede apreciar con toda virulencia.

El fanatismo, según nuestra opinión, es fruto de la ignorancia y acarrea la intolerancia y el dogmatismo. Así, cuando el fanático expone su razones y argumentos y se le demuestra que está equivocado, automáticamente no admite la más mínima crítica y, por supuesto, huye de cualquier tipo de confrontación dialéctica: sigue en sus trece manteniendo su “coherencia” (“mantengo mi coherencia”, decía un pedante marxista infumable), encerrándose en su ceguera, que no sabemos si es voluntaria o irracional.

El fanático, como no tiene argumentos racionales, no puede convencer. Lo que hace es imponer, recurriendo a todo lo recurrible: desde el risible y pueril “más claro, el agua”, hasta el empleo de la fuerza, cuando el fanatismo llega a las masas, a las que se hará ver las cosas de forma dual y maniquea, y se hará ver también a las personas como buenas o malas, amigas o enemigas y fieles o traidoras. Una vez inculcado esto, se lanzan a las masas como turbinas para que cumplan el manual del “agit-prop”. Los resultados ya los sabemos.

Este fanatismo en realidad es un simplismo. Pongamos un ejemplo. Como es de sobre sabido, la izquierda siempre ha sido antisionista, aunque Carlos Marx haya sido judío. De ahí surge la imagen del capitalista: un señor gordo fumando un puro y con chistera o bombín, o un judío desconfiado y receloso al que se le presenta contando monedas una a una. Este es el dogma del fanático de izquierdas: tiene que ser antisionista. Y para muestra, el botón de Zapatero: partidario de terroristas palestinos y de los despotismos y dictaduras teocráticas islámicas. Más fanático no se puede ser. ¡Y después nos pretende dar lecciones de democracia!

 

 

 

Separatismo y fascismo

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Jueves, 8 de abril de 2010

La articulación territorial del estado español, había quedado resuelta a finales del siglo XV. En el siglo XIX se volvió a reabrir la cuestión con las guerras carlistas y, posteriormente, surge otra vez el  problema de forma violenta con el advenimiento de la II República Española, y actualmente, ya de forma imparable, vuelve otra vez el asunto con lo del “estado de las autonomías”, que no es otra cosa que el primer peldaño para implantar el separatismo, al que dio todo su beneplácito el socialista Zapatero (¿o será otra cosa?) al llegar a la Moncloa, gracias al brutal atentado.

Este sujeto, que dice amén a todo lo que le propongan los separatistas con el objeto de destruir España, se le ocurren de vez en cuando cosas peregrinas propias de un iluminado: la “alianza de civilizaciones” y, en el caso que nos ocupa, lo de “nación de naciones”. ¿Es que puede haber dos naciones en el mismo estado? ¿Puede un estado estar formado por dos naciones? ¿Habría que hablar de dos Españas, o de diecisiete?

Lo cierto es que las “dos Españas” de Larra y Machado están en estos momentos presentes y enfrentadas de nuevo gracias a este desastroso presidente. Esto está a la vista. A él le importa más un puñado de votos, vengan de donde vengan, que la Patria y su Unidad, como tampoco le importa que ese puñado de votos separatistas no sean un clamor popular

Hay quien dice que la unidad de España es una “idea poco democrática”. Que nos lo expliquen. Aunque, claro, a lo mejor dicha “explicación” se debe a que como en el régimen de Franco se decía aquello de “Una, Grande y Libre... ”. Ustedes ya me entienden. A lo mejor  estos ínclitos e inefables moradores del palacio de la Moncloa, se les ocurre pensar que todos los países que no cuestionan su unidad nacional, son “poco democráticos”.

Estos socialistas y separatistas que criticaron, y critican, el nacionalismo del régimen de Franco, están imponiendo por auténticos medios fascistas la implantación de los tales separatismos, que más bien parecen feudalismos. Lo estamos viendo todos los días.

 

 

 

Números rojos

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 5 de abril de 2010

Quizá “el ciudadano medio” no se dé cuenta de la situación económica en la que estamos inmersos. Unos porque no lo entienden, y otros porque tragan todo lo que el gobierno dice. Dicho de una manera clara: al final todos vamos a pagar porque el Gobierno tendrá que arreglárselas para meternos la mano en el bolsillo nuevamente. De momento ya ha empezado. El IVA está a la vuelta de la esquina, amén de que la presión fiscal seguirá subiendo.

La horrible situación de la finanzas públicas seguirá siendo pésima mientras el gobierno no impulse el área de producción. Pero, claro, para esto hay que reducir gastos, muchos de ellos superfluos, y la tal reducción puede suponer merma de votos.

La situación es casi insostenible, dada la limitación de los recursos, salvo que nos acribillen a impuestos. Por tanto, no queda más remedio que congelar, recortar o reducir los gastos sociales. Pero, claro, como esto sería “un giro ideológico”, la cosa es impensable. No quieren seguir el dictado de lo que las necesidades ineludibles exigen. Y lo que es peor: no se dan cuenta que no hay recursos suficientes para mantener las cargas que hay, ya que la insuficiencia tecnológica y la debilidad financiera de las empresas son notorias, pero no públicas.

Hay un hecho clarísimo: el gobierno actual ha demostrado una incapacidad total y absoluta para generar empleo. Cuatro millones y pico de parados nos contemplan. No olvidemos que el Estado absorbe recursos y más recursos para subvencionar la seguridad social y el paro, cosa que nos parece bien. Pero lo que hay que mirar es si esta detracción de los mentados recursos, disminuye, perjudica e incapacita la inversión en el área productiva, lo que lleva ineludiblemente a crear más paro. Círculo vicioso “habemus”. En consecuencia, si se reduce la política social es que se “gira a la derecha”. ¡Stop!.

Ahora tres preguntas: ¿son sensibles los salarios al aumento del paro? ¿A más oferta de mano de obra, los salarios siguen siendo altos? ¿Qué dice el funcionariado sindical a todo esto? Estas cosas no se tienen en cuenta ni por parte del gobierno ni de los sindicatos. Así las cosas, la situación no puede aguantar mucho tiempo. Los números rojos (hasta los números son rojos, sólo les falta ser utópicos y feministas) de las finanzas públicas son la sirena que advierte del peligro. Pero no se preocupen: “cualquier trimestre de estos saldremos de la crisis”.

 

 

 

La historia y el tiempo lo demostrarán

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 5 de abril de 2010

¿A quién hay que pedir responsabilidades por tantas y tantas cosas que están ocurriendo en estos momentos en España? La respuesta parece obvia.

A los jóvenes se les dan bebidas alcohólicas en sitios permitidos y fomentados por el Estado, es decir, por el gobierno, ya sean “botellódromos”, zonas de “movida”, rutas de “bakalao”, etc., etc. Lo peor de esto es que cuando los jóvenes ya están “enganchados”, vienen las normas y reglamentos para asustarlos: “prohibido la venta a menores de 18 años”, “el tabaco puede matar”, etc., etc. Pero ya será tarde: la violencia juvenil hará acto de presencia y las reyertas y encontronazos entre “bandas” harán lo demás. Hay que “defender el territorio”. Y el gobierno tan campante. Le preocupan más los viernes para los musulmanes y los sábados para los judíos. Pero a los cristianos se les ataca porque ponen la otra mejilla.

Esta jauría humana que está creando el gobierno se hunde en la incultura, en el hedonismo, en lo “lúdico-temático” y en la degradación moral. No hay nada más que ver esos programas de la telebasura que nos cuentan la “realidad”, es decir, las declaraciones de “famosos” y de alguna que otra ínclita mujer del gobierno defendiendo todo lo habido y por haber, lo mismo da que sea “contra natura”, que contra la historia, que contra la cultura, que contra el lenguaje. Hay que erradicar lo “antiguo”, oiga. Y si hay que crear una ley para defender todo esto, se crea y punto. La firma y la sanción están garantizadas, aunque la ley no sea voluntad del “pueblo soberano”. Para eso detentan el poder, poder que emplean para acuciar el enfrentamiento entre los españoles, dividiéndolos al máximo, empleando todo tipo de argucias que van desde la mentira hasta el envenenamiento al más puro estilo marxista.

En fin, no lograrán arrasar ni destruir veinte siglos de cultura cristiana, por muchas leyes, decretos, normas y reglamentos que se promulguen, sea quien sea quien los sancione. Esto se intentó en la destartalada Unión Soviética y ya sabemos lo que pasó. Y se va a pagar muy cara tanta actitud genuflexa ante lo material. La historia y el tiempo lo demostrarán.

 

 

Un repaso a la doctrina comunista (VIII)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Jueves, 2 de abril de 2010

Carlos Marx (II)

Seguimos con “El Capital”. Una de las cosas que se intentaron hacer con esta obra, aparte de ser considerada como la Biblia del proletariado, fue la de considerarla como un instrumento para cambiar el pensamiento humano y, también, hacer con ella una “intelectualidad”. (Conocimos un pedante marxista infumable que decía de sí mismo “tengo mucho de intelectual”). El asunto era indigestar a las masas, desviándolas de otras orientaciones.

Hemos visto “El Capital” en bibliotecas de muchas personas y, curiosamente, ninguna lo había leído. A lo sumo, lo habían empezado, pero nunca lo terminaron. Pero como estaba de moda . . .

Marx, por medio de este libro, pretendía crear toda una base “científica”, sobre la cual tenía que ser edificado el mundo: había que modificar el ser humano para crear “un hombre nuevo” y crear un nuevo tipo de civilización con el objetivo de “salvar a la humanidad”. Lo que nadie dice es que las contrariedades que sufrió en su vida este judío, se proyectaron en “El Capital”, en donde se puede ver su filosofía negativista y especulativa. Si somos sinceros, este libro no resiste el más mínimo examen mirado desde la más pura lógica, ya que está lleno de sofismas y falacias. Y también de fantasías.

Los tres puntos más importantes del contenido de esta obra son: 1º).- Materialismo histórico, o lo que es lo mismo, concepción materialista de la historia. 2º).- Lucha de clases e internacionalismo proletario y 3º).- Teorías económicas.

Sobre el materialismo histórico, recomendamos leer nuestros cuatro artículos intitulados “El determinismo económico marxista, un gran error”, insertados en este blog los días 17, 19, 20 y 21 de mayo del pasado añ0 2.009. Llevado de su prepotencia, soberbia y doctrinarismo, Marx desdeñó la causa y el origen de aquello que pretendía estudiar. Es decir, despreció el derecho, la moral, la filosofía, la religión, la industria, el comercio y un montón de cosas más. Como puede verse, su plan de trabajo estaba basado en una conveniencia personal totalmente artificial.

Una de las muchas incoherencia de Marx es la de que reconoce la existencia de un “ambiente social”. Si esto es así, ¿cómo se puede prescindir de esto para empezar una nueva “ciencia”?. Porque no hay que perder de vista que la fuerza productiva está formada y constituida por muchas circunstancias: ciencia, moral, religión, etc, que influyen directamente en la vida de los humanos creando, incluso, costumbres a nivel colectivo e individual.

Visto esto, el materialismo histórico marxista es totalmente absurdo, y además viene a ser un estrujamiento y retorcimiento de teorías pre-marxistas, lo que hace que, prácticamente, no haya casi nada original en la obra de Marx, convirtiéndose en un gran recopilador.

Por otra parte, la definición de fuerza productiva no es ni concreta ni lógica, ya que no admite que la ciencia natural sea un producto y no una causa de la evolución histórica. Este es uno de los muchos puntos débiles de la teoría marxista. Dice el judío que la ciencia natural es independiente. Si esto es así, ¿se puede prescindir de la filosofía que, como es sabido, va íntimamente ligada a la ciencia?. Esta contradicción le importa un bledo a Marx. La “ingnoratio elenchi” queda aquí manifiesta. Y como no lo puede explicar, la soslaya, aunque luego vendrán los dogmáticos marxistas que, con su prepotencia y pedantería, encuadrarán todo el acontecer humano en el concepto de “fuerzas productivas”.

Una de las frases más “geniales” de su obra es la de “lo ideal no es más que lo material, transformado en la cabeza del hombre”. Y se quedó tan tranquilo. Lo peor es que ha sido admitida a pies juntillas porque, claro, para eso está el sofisma “ad verecundiam”, oiga.

Continuará.

 

 

 

Vade retro, Zapatero

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Jueves, 2 de abril de 2010

Cuando el coronel Pinilla tenía cercado el cuartel de Simancas de Gijón  por los rojos, pronunció aquella famosa frade de “el enemigo está dentro”. Igual le sucede ahora a España, ya que tiene también al enemigo dentro que no es otro que Zapatero con su alianza de civilizaciones.

Para empezar, diremos que esos socialistas que pululan por las tierras de esta patria mía, socialistas de complemento y de escuadrón, se creen lo de la alianza de civilizaciones a pies juntillas. Y se lo creen por una razón muy sencilla: el PSOE es Alá y Zapatero su profeta. Sólo el socialismo es grande. Y decimos que es su profeta por el odio que tiene a la religión cristiana. Ya lo decía un personaje musulmán:  “Gracias a vuestras leyes democráticas os invadiremos, gracias a nuestras leyes religiosas os dominaremos; los petrodólares que entran en las cajas de Arabia Saudita y de otros Gobiernos islámicos son usados para construir mezquitas y centros culturales en países cristianos con inmigración islámica, incluida Roma”. Creemos que el asunto se comenta por sí solo: los moros están de acuerdo con Mahoma y con el profeta Zapatero en sus ansias de aniquilar la civilización occidental cristiana. Para eso le vino la inspiración islámica de la alianza de civilizaciones cuando meditaba paseando por los jardines de las Naciones Unidas, oiga.

Si por otra parte entre los propios musulmanes hay guerra de religión, caso de chiitas y sunitas, por ejemplo, que a nadie se le ocurra pensar que los fanáticos y cada vez más envalentonados islámicos, vayan a ofrecer una tregua a los cristianos. Claro que no todos los musulmanes son partidarios de la destrucción de occidente, lo mismo que todos los catalanes o todos los vascos no son separatistas.

Mientras Zapatero siga siendo el paladín del cinismo y de la destrucción de una cultura milenaria, y pretenda que se reniegue de sus principios básicos, prestará un gran servicio y auxilio al Islam, que terminará invadiéndonos y entonces se acabará el socialismo, el laicismo, el materialismo, la relatividad moral, la promiscuidad sexual y, sobre todo, el feminismo. Y ya no se podrá decir lo de “la palabra de Dios carece de sentido y no afecta en nada a la vida de la mayoría”, porque si alguien osase decirlo sería automáticamente ahorcado o lapidado.

Viendo todo lo anterior, tenemos al enemigo dentro. Por lo tanto, vade retro, Zapatero.

 

 

 

Cuba: 50 años de privilegios, represión y engaños (y XX)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Miércoles, 31 de marzo de 2010

Che Guevara, el guataca

No se podía terminar esta pequeña historia de la Cuba de los Brothers Castro, sin hablar de otro criminal: Ernesto “Che” Guevara.

La verdad es que no sabe uno por donde empezar para relatar algo sobre este siniestro personaje. Comenzaremos por unas palabras suyas ignoradas por sus fans, es decir, por las personas que ponen camisetas y jerseys con su cara:

“El odio como factor de lucha, el  odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierten en una afectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así, un pueblo sin odio no puede triunfar sobre su enemigo brutal”.

Este es uno de los párrafos del mensaje del “Che” a la Tricontinental en abril de 1.967, pocos meses antes de morir. Quizá no valga la pena hacer ningún comentario. Creemos que el párrafo se comenta por sí mismo.

Hay una cosa curiosísima sobre este ejemplar, y es que este tipo sin titulación universitaria ninguna (lo de que era médico es pura mentira), sin haber hecho el servicio militar en ningún sitio y sin haber realizado ningún tipo de trabajo, haya pasado a la historia como un héroe, como médico, como comandante y como santo y seña de los trabajadores y pobres del mundo, omitiéndose que fue responsable de miles de crímenes y asesinatos.

Hay una abundante bibliografía desmitificando al “Che”.  Quizá el más relevante, y el más reciente, sea el libro intitulado “Che Guevara”, autor Fernand Díaz Villanueva, ediciones, Dastin Export, año 2.004, 283 páginas.

Nacido en Argentina en 1.928, fue un niño bien criado y sin problemas. Era muy holgazán, convirtiéndose en un aventurero cuando se hizo mayor: prefería vagabundear que estudiar. A pesar de todo esto, hay quien aún defiende que era médico. De ser así, su expediente habría sido conservado como oro en paño. Lo cierto es que dicho expediente no aparece por ninguna parte.

Después de leer a Marx y a Lenin, se quedó con dos ideas fijas para toda su vida, a saber: a), todos los problemas de Hispanoamérica era por culpa de los EE.UU.; y b), estaba convencido de que la violencia era el único camino para solucionar los problemas políticos y económicos.

En esto es cuando conoce a Fidel Castro y comienzan los preparativos en el rancho de Santa Rosa mexicano para la invasión de Cuba. Una vez desembarcados y escondidos en Sierra Maestra, el Che comenzó su carrera sanguínea: asesinó a varios guerrilleros y colaboradores.

Una vez derribado el régimen de Batista, Guevara fue destinado a la fortaleza La Cabaña, lugar alejado de la capital y muy apto para lo que se quería hacer: fusilamientos en masa y juicios sin ningún tipo de garantías. Así, decía: “Hay que trabajar de noche, no hacen falta muchas averiguaciones para fusilar a uno. Nuestra misión no consiste en dar garantías procesales a nadie, sino en hacer la revolución”, revolución que dejó 1.892 vidas asesinadas en la citada fortaleza al más puro estilo de la checa soviética.

Sin tener ningún tipo de estudios, fue designado director del Banco Nacional, y ocupó también el Ministerio de Industria. Por supuesto que esto no era lo de él: en abril de 1.965 se fue al Congo para expandir y difundir el comunismo por el continente africano, cosa que no consiguió

Era un pelota, un arrastrado y un lameculos de Fidel Castro, es decir, un guataca como dicen los cubanos. Así, en la página 84 del libro, le dedica unas coplillas al Monstruo de Birán,  Esteban Dido, “Manguito”, o como ustedes quieran llamar a Fidel: “Vámonos, ardiente profeta de la aurora, por recónditos senderos inalámbricos a liberar el verde caimán que tanto amas”.

En la página 131, también se lee: “No tengo casa, ni mujer, ni hijos, ni padres, ni hermanos; mis amigos son amigos mientras piensen políticamente como yo”. Estas son palabras de un auténtico demócrata y, por una vez, no mentía.

En la página 210 habla, también sin mentir, de los problemas de la extinta Unión Soviética: “Los problemas agrícolas que la Unión Soviética tiene hoy, de algún lado vienen... Algo anda mal... A mi se me ocurre, también instintivamente, que eso tiene que ver con la organización de los koljoses y de los sovjoses, la descentralización, o el estímulo material, la autogestión financiera, además algunos problemas, naturalmente, como tienen ellos las tierras particulares para los koljosianos; en fin, el poco cuidado que se le ha dado al desarrollo de los estímulos morales sobre todo en el campo. Cada día hay más indicios de que el sistema que parte de la base de países socialistas ya debe cambiar”. ¡Y vaya si cambió!

En fin, y para terminar,  este libro es una biografía del carnicerito de La Cabaña, que figura en camisetas, pósters, fotografías, etc., etc., de miles de adolescentes que son embaucados y seducidos al igual que los pederastas embaucan y seducen a sus víctimas. Porque el llevar una camiseta de este guataca, además, es una afrenta para los cien mil presos que languidecen y son torturados en las zahúrdas y bartolinas que Esteban Dido tiene extendidas “por el verde caimán que tanto ama”. Y es también una ofensa para los once millones de cubanos que tiene sometidos el “ardiente profeta de la aurora”.

 

 

 

Los pirulís de La Habana

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Miércoles, 31 de marzo de 2010

La izquierda radical, que ahora se agrupa bajo las siglas del PSOE, podemos decir que tiene dos clases de clientes. A saber: la oportunista y la pedante. Ambas tienen un denominador común, procedente del marxismo: son “inasequibles al desaliento”.

La primera clientela, la oportunista, propia de cualquier situación política, e incluso religiosa, es la de “yo, socialista de toda la vida”, es como las ratas que ya se sabe que abandonan el barco al mínimo síntoma de alarma.

La otra, la pedante que, como ya hemos dicho varias veces es también dogmática e intransigente, es la que exhibe los tópicos típicos porque es incapaz de exponer un asunto debidamente razonado, y si hacen esto, las falacias y los sofismas aparecerán por todas partes, aunque muchas veces lo hagan de forma subsumida y subliminal.

Conocemos gente que se autodefine de izquierdas, pero en su forma de ser, en su “modus vivendi” y en sus posesiones y pertenencias, son unos auténticos capitalistas de baja estofa y de un materialismo egoísta rayano en la grosería y el insulto. Es decir, ahora el ser de izquierdas parece que es cosa de “snob” y de inconsecuencia.

Por otra parte, la clientela pedante tiene cierta desventaja respecto a la oportunista: es fácilmente pastoreable y también fácilmente engañable. No hay más que ponerle delante de las narices cualquier cosa dulce que tenga sabor a “progre”, y ¡zas!, se lo comen como si de un pirulí de La Habana se tratase.

 

 

 

La ley de Murphy, la cigarra y la nave

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 29 de marzo de 2010

Uno de los apartados de la ley de Murphy, dice que si algo puede salir mal, saldrá mal y además en el peor momento posible. Esta es una reflexión que se hacen muchos españoles porque vemos que el gobierno no es capaz de armonizar intereses y medidas que vayan destinadas a remontar esta “crisís”. (Recordamos que jocosamente se dice que esta crisis es tan acentuada que es ya una “crisís”).

Para empezar, diremos que el partido del gobierno que se define como de izquierdas (en este sentido hay mucho que hablar), y que supuestamente es votado por los sectores sociales más débiles, serán estos sectores compuestos por parados, funcionarios y pensionistas, los que “paguen el pato”. Lo verán con la subida del IVA: las débiles y frágiles economías familiares quedarán destrozadas. Y lo que es peor: esta subida va a suponer muy poco para las arcas del Estado.

Nos produce hilaridad escuchar a esos inefables economistas, incluso a algunos miembros del gobierno, cuando dicen que no hay nada peor que gastar mal. Nosotros desde aquí, recomendamos a todos estos ínclitos personajes que lean de vez en cuando el “Financial Times”, el mejor periódico del mundo en temas económicos.

¿Se puede esperar algo de un gobierno que no reconoce que la economía española está muchos enteros por debajo de la media comunitaria?

Revisando nuestra vieja hemeroteca y filmoteca, patrimonio cultural de una nación que ahora muchos quieren destruir, vemos como hace 25 años, concretamente en setiembre de 1.985, Felipe “Sonrisa de Hiena” González, ahora tan de moda, decía que  quería convertir a España en el plazo de una década, en la “locomotora económica de Europa” y que a esto se iba a dedicar con el máximo esfuerzo. Aquí la hilaridad se convierte en carcajada, después de lo que se ha visto de aquel gobierno “treceañero”.

En fin, lo de siempre de la fábula: cuando la cigarra ya no tiene de qué alimentarse, recurre a la hormiga, entendiendo por tal al ciudadano que paga sus impuestos, al empresario que está al borde de la quiebra, al jubilado, etc., etc. Y es que el pesimismo se está apoderando de la nación que, mirándolo bien, es peor que la crisis. Cada vez cuesta más llenar las arcas (¿o serán huchas?) del Estado que gasta el dinero, en muchos casos, con criterios un tanto dudosos. Que no nos engañen: la nave ni tiene capitán, ni timón, ni rumbo y además está a merced de la tempestad.

 

 

 

Un repaso a la doctrina comunista (VII)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Jueves, 25 de marzo de 2010

Carlos Marx (I)

Una vez visto los predecesores de Carlos Marx, vamos a dedicar unos capítulos a este pedante y prepotente, por cuya doctrina han sido asesinados millones de personas, a la vez que fueron condenadas a todo tipo de vejaciones, miserias, terrores y hambre.

No vamos a contar aquí lo que es de sobra sabido de este personaje. Vamos a narrar lo que se ha ocultado y se  oculta. Así, no se dice nada sobre la primera contradicción de Marx: como es sabido fue el creador de aquello de “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. A pesar de esto fu incapaz de prescindir del más puro sentimiento nacionalista, como cuando increpaba a los socialistas franceses diciéndoles que eran “unos eternos utopistas”, o a los ingleses cuando les echaba en cara que eran incapaces de fundamentar “un sistema práctico”. Lo de los franceses quedó corroborado con el hundimiento de Proudhon que, como ya hemos comentado en capítulos anteriores, era el genuino representante del socialismo francés, y que fue atacado sin piedad por el judío.

Cuando Marx perdió toda esperanza de conseguir la carrera de catedrático universitario, asunto este por el que luchaba su padre, se vio desorientado y fue cuando empezó a arremeter contra el orden social negándolo por los cuatro costados, atacando a la religión de forma virulenta. (“Mi objetivo es destronar a Dios”, decía siendo muy joven). Probablemente, si hubiese conseguido su cátedra, la humanidad se hubiese liberado de hambre, terror y horror. Lo mismo hubiese pasado si a Hitler le hubieran admitido los cuadros en la Academia de Bellas Artes de Viena cuando tenía 18 años.

En esta situación, llega al periódico “Diario Renano” en calidad de colaborador y de director al poco tiempo. Su extremismo hace que intervengan las autoridades: el periódico es suspendido y Marx se va a expatriado a París. Estaba recién casado. Corría el mes de noviembre de 1.843.

Su “especialidad” será la economía política, sin descuidar el estudio del socialismo francés. Se encierra en el concepto “unilateral-económico” de la Historia, que se conocerá después como “materialismo histórico”, concepto este sellado y rubricado por él.

Más tarde, en 1.845 es expulsado de Francia, siendo acompañado por Federico Engels y empieza a “trabajar” en el “filosofismo económico”. Debido a su carácter doctrinario y dogmático que le hacía odiar la religión, llega a decir de forma gratuita que “esto es serio”, refiriéndose a la economía política, y “lo otro” es  adorno. Lo que sucede es que como las otras disciplinas no las comprendía muy bien, las rechazaba. Tampoco comprendía que Política, Derecho y Economía están estrechamente relacionadas.

El fundamento de la doctrina marxista está en “El Capital” que, dicho sea de paso, hemos encontrado poquísimos comunistas que lo hayan leído y no hemos encontrado a ninguno que nos diera respuestas a determinadas preguntas que les hemos hecho. Este es otro asunto que algún día abordaremos, D.m.

El Capital” ha suscitado apasionadísimas críticas, incluso entre los mismos socialistas ya que su texto, que  ha sufrido innumerables explicaciones, correcciones, aclaraciones, notas, etc., etc., es un auténtico trabalenguas, o mejor dicho, un “trabainteligencias”, como alguien lo definió. Ni qué decir tiene que esta obra fue aceptada ciegamente como una auténtica Biblia proletaria. Sin embargo, el socialista francés Georges Sorel, decía los devotos de esa “Biblia” hacen depender el provenir del mundo de algunas frases terriblemente oscuras. Asimismo, el también socialista italiano Arturo Labriola decía que “El Capital” era un conjunto de trozos disparatados y una obra inacabada por impotencia científica del autor.

Continuará.

 

 

 

Unas preguntas

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Miércoles, 24 de marzo de 2010

Cuando las cosas  están feas, desde el punto de vista económico, como ocurre ahora mismo en España, lo primero que se necesita es un plan de austeridad y que ese plan sea creíble, porque muchos españoles desconfiamos de los objetivos que plantea este nefasto gobierno, siendo este el primer problema, ya que los objetivos antes mencionados no se miran desde una óptica realista, sino ideológica. Y así no se va a ninguna parte... bueno, si, se va al desastre.

Esas “recetas” que nos suministra el gobierno, tales como detraer millones a la Sanidad para dárselos al PER andaluz, y otras lindezas, están en total y absoluta contradicción con la realidad y en modo alguno resuelven los problemas de la nación. Es como poner vallas al viento.

Uno de los graves problemas de nuestra Patria es el prácticamente nulo nivel competitivo. Para recuperar esto, es necesaria la congelación de salarios hasta conseguir aumentos en la productividad. Esto es elemental, querido Watson. Lo que sucede es que después viene la izquierda derrochando logomaquia y demagogia y el asunto se complica. ¡Y no digamos nada de los “sindicatos”! ¿Cómo se va a permitir que el “funcionariado” vaya a soportar el impacto de tal medida?

También hay que tener en cuenta que en las pequeñas y medianas empresas y en los escasos empleos que hay a tiempo fijo, la ley de oferta y demanda sitúa a los salarios por conveniencia del mercado. Pero esto no se quiere ver. El sacrificio tiene que ser de todos y para todos, empezando por el Estado para dar ejemplo. Pero de esto nada: ya sabemos cómo se las gasta la casta política.

Y para terminar unas preguntas: ¿hasta cuándo vamos a seguir teniendo los servicios más caros de Europa? ¿Hasta cuándo vamos a seguir teniendo los suministros principales y fundamentales proporcionados por monopolios y por grupos de presión? ¿Hasta cuando vamos a soportar esa ingente masa de burócratas? ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando organismos inútiles, incluidos ciertos ministerios, algunos de ellos duplicados a nivel estatal y autonómico? ¿Hasta cuándo vamos a seguir soportando que el Estado influya y controle prácticamente todo?

Mientras el gobierno permanezca mudo y no conteste a estas y a otras preguntas que nos hacemos los españoles (muchos no, claro), seguiremos en el furgón de cola y sin farolillo rojo, dando tumbos de allá para acá y con las protestas y críticas de los españoles ante este nefasto e insufrible gobierno.

 

 

 

La casta política y el farolillo rojo

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Viernes, 19 de marzo de 2010

Después de haber leído el libro “Las castas. El increíble chollo de ser político en España”, comentado en este blog en nuestra sección “Comentario de libros”, llega uno a la conclusión de que para salir de esta “crisís”, no hay que contar con la clase política, que sólo mira para sí.

El modelo de convivencia y organización social, representado principalmente por la función pública: un código de leyes con bases éticas y morales, la igualdad teórica, el libre mercado, la libertad de opinión, la verdadera representación política, etc., etc., todo esto ha sido pisoteado radicalmente por este gobierno. Y así hemos llegado a la situación desastrosa y catastrófica actual.

¿Podemos pensar que este gobierno, y toda la casta política, haga un esfuerzo para salir de este atolladero?Creemos que no, porque lo primero que hay que tener es consciencia de esta terrible situación. ¿Acaso no se tendría que ahorrar, suprimir ciertos ministerios y “ministerinos", acabar con la corrupción, tanto en la administración como en el sector público, etc., etc.? ¿No habrá que ponerse a trabajar, a investigar, a crear pequeñas y medianas empresas, y demás quehaceres para intentar sobrevivir (no nos queda otra cosa) antes de que sea demasiado tarde?

Para hacer todo esto, lo primero que habría que tener claro son los conceptos de Patria y Nación. Pero ya sabemos que los de la “alianza de civilizaciones” no creen en esto y se encargan de hipnotizar al pueblo soberano con narcóticas frases que hablan de “modernidad”, “cambio del cambio” y un montón más de frases y palabras huecas y ridículas, aderezado y acompañado todo ello por el “bakalao” y drogas para los jóvenes y “jóvenas”, los culebrones y vidas “para lelas”, lelos y amas y “amos” de casa. Las tetas y los tabalarios hacen el resto del trabajo para que no pensemos.

Cuando en muchas naciones del mundo, de las que deberíamos tomar nota, se preparan para una “guerra” comercial (repártanla ustedes como quieran: por áreas de influencia, áreas demográficas, etc.), aquí se sigue haciendo el tonto desangrando al Estado, bailándoles el agua a vascos y catalanes, empeñados en aumentar y mejorar su “modus vivendi” y sus privilegios, a costa del resto de las personas de esta Patria mía.

Mientras no desaparezca esta pandilla de íncubos y súcubos del poder, seguiremos en el furgón de cola y, además, sin el farolillo rojo.

 

 

 

Los líderes de la crisis

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 15 de marzo de 2010

La crisis económica española es pura y sencillamente por culpa de la gestión de este inepto gobierno, gobierno que se nos hace ya enormemente largo. La “crisís”, según nos dicen, es por culpa de los “otros”, pero si algún día se sale de ella será gracias a “nosotros”.

Lo que si está claro es que nuestra situación no tiene ni punto de comparación con el resto de países europeos. Así, la destrucción brutal de puestos de trabajo; la desinversión; alto índice de paro en constante progresión; un endeudamiento gigantesco; una balanza comercial que vale más no comentar; una bajísima población con trabajo; el aumento insoportable de todo tipo de impuestos y algunas otras cosas más, hace que seamos “diferentes”. Si a todo esto unimos la degradación de la justicia, de la sanidad, de la enseñanza, etc., nos convierten en un país irrepetible.

Y no seamos ilusos: que nadie crea que el gobierno busca el consenso con la oposición o con la sociedad por aquello de que estamos en un país “democrático”, para intentar mejorar las cosas y lavar un poco su imagen. No. Lo que se está haciendo es cargar sobre las espaldas de los demás todas las responsabilidades de esta banda que nos gobierna. Y si no observen cuando hay algún tipo de conversación con los “agentes sociales”: el gobierno siempre saldrá ganando y quedará por encima de las discusiones como si los asuntos no fuesen con él, a pesar de haber sido él el provocador de las desastrosas situaciones.

Y seguirán todos como una piña. No habrá ni la más mínima disensión. Ya saben: cerrar filas, hasta hacerlas prietas, máxima fidelidad, disciplina de voto, etc.

Terminamos con un magnífico párrafo del arzobispo de Burgos, monseñor Francisco Gil Hellín,  que no tiene desperdicio:

«Una sociedad con varios millones de parados, que mata impune y sistemáticamente a sus hijos más inocentes, que administra la justicia según los colores políticos, que miente con descaro y desde las más altas instancias, que viola los pactos más sagrados, que fomenta el odio y el enfrentamiento entre sus miembros, que impide el ejercicio libre de la religión, que destruye la inocencia de los niños desde su más tierna edad, que azuza las pasiones de los jóvenes, que niega que haya acciones buenas y malas con independencia de tiempo y circunstancias, que convierte la escuela en un instrumento ideológico y el poder político en trampolín para el enriquecimiento personal y el medro de los suyos, que se empeña en no tener hijos, en una palabra, una sociedad cuarteada en sus estructuras básicas y removida en sus cimientos éticos es una sociedad decadente y enferma de extrema gravedad.» Así empezaba la pastoral del obispo, bajo el título Una sociedad enferma.

 

 

 

Un repaso a la doctrina comunista (VI)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Jueves, 11 de marzo de 2010

Los predecesores de Carlos Marx (y III)

Como decíamos en el anterior capítulo, éste lo dedicaremos a Guillermo Weitling, a quien se le puede considerar como el verdadero precursor de Carlos Marx. Hay que tener en cuenta que estos predecesores, y otros, personas casi todas ellas de grandes ideas, han quedado relegadas a segundo término, algunos de ellas totalmente ensombrecidas, por la propaganda inmensa que se hizo, y se hace, del judío Carlos Marx, hombre pedante y muy pagado de sí mismo (él se consideraba un “científico”, y sus rivales, claro, no lo eran), propaganda a la que él no fue ajeno. Diremos que también Marx era de una ambición casi sin límites, que encontró un dique de contención en Bakunin que, como ya es sabido, hizo prácticamente trizas la I Internacional. Pero eso es otra historia.

Por estas circunstancias, y también por otras, la figura de Guillermo Weitling 1808-1871) no tuvo la relevancia que se merecía. Fue brutal y agresivamente atacado por Marx. Éste no podía soportar que fuera el verdadero representante del socialismo alemán, como tampoco soportaba el desinterés y la honradez con las que defendió y profesó sus ideas.

En las primeras décadas del siglo XIX, los socialistas alemanes eran perseguidos en su patria, por lo que huyeron a París, en donde se desarrollaron los “proyectos” para conseguir la “liberación” y la unidad de Alemania. Estos dos objetivos se perseguían empleando unos medios un tanto confusos, que no estaban de acuerdo con la rama revolucionaria, que era como la columna vertebral de aquellos exiliados. Así, éstos se dividieron en lo que se llamaron la Liga de los Proscritos y La liga de los Justos.

El director y cabeza visible de esta última fue precisamente Guillermo Weitling. Formó una directiva compuesta por E. Bauer, J. Moll, A. Hermann Everbeck, G. Mauer y alguno más, todos ellos precursores y predecesores de Marx.

Diez años antes de que apareciese el Manifiesto comunista, Weitling escribió un libro intitulado La Humanidad como es y como debiera ser. Esta es una obra al más puro estilo de una parábola que llevaba el lema de una frase bíblica, nada más y nada menos:

“Y cuando Jesús vio al pueblo, tuvo piedad de él, y dijo a sus discípulos: la cosecha es abundante, pero son pocos los segadores”. Para Weitiling la cosecha es la Humanidad y el fruto es la comunidad de bienes. Utopismo y más utopismo inspirado en Owen Fourier y otros tan utópicos o más que él. Así, la organización comunal que predicaba la constituían familias y grupos de familias, unidas única y exclusivamente por razones de trabajo, trabajo que estaba dirigido a la agricultura y a la industria, siendo dirigidas estas ramas por Consejos Electos.

Poco tiempo después, en 1.842, escribe Las garantías de la armonía y de la libertad, donde expone sus pensamientos y teorías, además de una cosa curiosísima: apela a la ayuda de los reyes y personas poderosas para redimir a la Humanidad. Ni qué decir tiene que estas personas no le hicieron caso. Y es en este momento y por esta circunstancia, cuando Weitling se hace visceralmente revolucionario, dedicándose principalmente a fanatizar a las masas.

Viajó a París, huyó a Suiza, anduvo por Bruselas y, tras haber participado en la revolución parisina de 1.848, se traslada a Londres en 1.850 y allí se ve con Carlos Marx, Federico Engels y algunos más. Se estaba gestando el marxismo.

Creó la Liga de la Liberación, que era un organismo encargado de llevar a cabo las ideas expuestas en sus obras, como la “alianza democrático-comunista de las familias”. También se habla de una Administración Central, no de un Gobierno, que es la encargada del intercambio de los productos, la que fija tareas y salarios, duración de la jornada laboral, etc. Al margen de esto, y como lema revolucionario importante, se pide la supresión de los tribunales y de la policía y se pide armar al proletariado.

Weitling murió en Nueva York, en donde vivió veinte años. Sin comentarios.

Fue el gran inspirador de Marx, quien supo aprovechar sus conocimientos y sus teorías que Weitling no tuvo tiempo a exponer por lo ajetreado de su vida y por una serie de acontecimientos que la marcaron.

Esto es en síntesis, lo que se puede decir de los precursores de Carlos Marx. En los próximos capítulos entraremos de lleno la vida de este judío prepotente, soberbio y pedante que, con su doctrina, ha llevado buena parte de la Humanidad a la miseria y al desastre.

Continuará.

 

 

 

Cuba: 50 años de privilegios, represión y engaños (XIX)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Miércoles, 10 de marzo de 2010

Chistes sobre Cuba

Un turista canadiense pregunta en una tienda de música, en La Habana:

-¿Tiene la canción MORIR DE AMOR por las Hermanas Fabrisa en 45 revoluciones?

A lo que el empleado responde:

-No, ese no lo tenemos, pero si tenemos MORIR DE HAMBRE por los Hermanos Castro en una sola revolución.

*  *  *

Letreros en el parque zoológico de La Habana: Antes de 1960:

FAVOR NO DARLE COMIDA A LOS ANIMALES

Entre 1960 y 1989: FAVOR NO QUITARLE LA COMIDA a LOS ANIMALES.

Después de 1990: FAVOR NO COMERSE LOS ANIMALES

*  *  *

La semejanza:¿En qué se parecen el Vaticano y la Reforma Agraria Cubana?

-En que en 50 años, solo han producido cuatro papas.

*  *  *

El entierro: En el cementerio, durante el entierro de Celia Cruz,

Castro empieza a decir:

-Mi Celia, mi Celia... Un chino que está cerca lo oye y le dice:

-¿Mi celia? Micelia, hamble y dictadula

*  *  *

Entre los dos... Fidel llama a Chávez y le pregunta:

-Camarada ¿qué estás haciendo?, a lo que Chávez le responde:

-Aquí, camarada, 'Bolivarizando' al pueblo venezolano.

-Y tú ¿qué estás haciendo? a lo que Fidel responde:

-Yo aquí, 'Marti-rizando' al pueblo Cubano

*  *  *

El día señalado: Fidel va a su astrólogo y le pregunta:

-¿Qué día moriré?, a lo que el astrólogo le responde:

-Comandante, usted morirá un día de fiesta nacional.

*  *  *

El inspector de escuelas le pregunta a Pepito:

-¿Quién es tu madre?

-La Patria, inspector.

-Y ¿tu padre?

-Fidel, inspector.

-Y tú ¿que quieres ser Pepito?

-Yo... huérfano, inspector...

*  *  *

La maestra le pregunta a Pepito:

-¿Qué es el Capitalismo?

-Es un basurero lleno de carros, juguetes y comida.

-Muy bien, Pepito, ¿y el Comunismo?

-El mismo basurero, pero vacío.

*  *  *

-Pensamiento cubano:

-Pepe, estoy por creer que Adán y Eva eran cubanos.

-¿Y eso por qué?

-Porque no tenían ropa, andaban descalzos, no los dejaban comer ni manzanas, y les insistían que estaban en el paraíso...

 

 

 

Cuba: 50 años de privilegios, represión y engaños (XVIII)

Por Luis David Bernaldo de Quirós Arias

Lunes, 8 de marzo de 2010

“Fidel, el tirano favorito de Hollywood”

Así se intitula el libro de Humberto Fontova, editorial Ciudadela, marzo 2006.

Humberto Fontova es hijo de exilados cubanos que llegó a EE.UU. cuando tenía siete años. Es doctor en Estudios Latinoamericanos y escritor y analista sobre temas de Hispanoamérica.

“Eusebio Peñalver pasó 30 años en los calabozos de Castro y continuó siendo lo que los castristas llaman un plantado – una persona desafiante e incólume - .Arthur Koestler escribió que “Stalin no torturaba para obligarte a revelar un hecho, sino para obligarte a ser cómplice de una ficción”. Solzhenitsyn señaló que “lo peor del comunismo es estar obligado a vivir una mentira”. Peñalver se negó a mentir, desdeñando cualquier tipo de “reeducación” por parte de sus carceleros. Él sabía que eran ellos quienes necesitaban de manera imperiosa ser reeducados. Se negó a usar el uniforme de un criminal común. Sabía que los criminales eran los comunistas. Peñalver recuerda que “durante meses estuve desnudo en una celda de 1,80 m por 1,20 de altura, con lo cual no podía ponerme en pie. Pero tenía dentro de mí una sensación de gran libertad. Me negué a cometer un suicidio espiritual”.

En este libro se pueden leer nuevos datos sobre Fidel Castro, tales como que el tirano fue el cabecilla de un sangriento levantamiento ocurrido en Bogotá en abril de 1.948.

También nos cuenta cómo se les extraía la sangre a los que iban a ser fusilados ante el paredón, siendo atados previamente a una estaca. La sangre de estos asesinados era vendida en el mercado internacional.

En otro sitio se puede leer cómo Fidel pidió a Kruschev que lanzara un ataque nuclear contra EE.UU., según documentos desclasificados de la antigua URSS y según, también, las memorias del propio Nikita.

En fin, libro muy recomendado para los defensores de este criminal y para los “idiotas útiles”, que diría Lenin con desprecio.

 

 

 

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