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filosófica
Aventuras y desventuras en la universidad española "del siglo XXI"
I Comienzo una aventura filosófica Soy consciente del estado actual de la educación en España. Calamitoso. Soy igualmente consciente del dominio abrumador que ejerce la izquierda en ese ámbito ya desde los últimos años del franquismo. Considero por tanto a la izquierda responsable de ese fracaso; al menos por acción, aunque otros también lo sean por omisión. Un fracaso que sin lugar a dudas pagarán muy caro las generaciones futuras. O sea las presentes. Pensando en ese futuro, hay quien se muestra optimista y sigue un razonamiento parecido a este: "Estamos a un nivel educativo tan bajo que es muy fácil mejorar. Hay que ponerse manos a la obra, detectar los problemas ―ya lo ha hecho el informe PISA―, analizar sus causas y actuar sobre ellas sin dilación. Los buenos resultados vendrán enseguida." No hay peor ciego que el que no quiere ver, es lo que les diría a los optimistas en esta materia. Yo por el contrario soy muy pesimista ―o tal vez realista―, puesto que falta el requisito básico ―la intención― para que comience a gestarse la ansiada reforma y vislumbrarse la consecuente mejoría. No hay ninguna voluntad de resolver los problemas de que adolece nuestra educación, toda vez que “la decadencia que viene sufriendo la enseñanza desde hace treinta años es consecuencia de una opción deliberada, según la cual la escuela no debe tener por función transmitir conocimientos”, Revel dixit.
Instruir, del latín struere: construir. Educar, del latín educare*: conducir. (Como a los borregos). Lo que para un progre bienintencionado es un mero juego de palabras, supone en realidad una auténtica cesión ante la tentación totalitaria, a saber: la gran estafa consistió en sustituir la instrucción, mediante la que el individuo adquiere conocimientos que le enriquecen y le ayudan a ir modelando su propia personalidad, por la educación (conducción) de la voluntad del individuo hacia los valores decididos en las altas esferas políticas. Fíjense que claro ejemplo actual nos brinda la "Educación para la ciudadanía", un decidido proyecto que pretende educar los afectos, los sentimientos, los valores más personales e íntimos. Esos en los que nunca el Estado debe inmiscuirse. Repito, esta vez más claro: es el totalitarismo en estado puro. Llegados a este punto, ustedes se preguntarán ¿qué tiene qué ver todo esto con la filosofía? En realidad nada..., es mi forma de contarles que a pesar de todos los antecedentes citados, y siendo consciente de ellos comienzo una nueva "aventura", esta vez en la universidad, en concreto en la carrera de Filosofía. Y lo hago con la sana intención de ampliar conocimientos y tratar de entender este complejo mundo en el que vivimos (obviamente no para acomodarme a él sino para poder aportar soluciones). Bien es verdad que no estoy seguro de que el objetivo de los “educadores” coincida con el mío, ni tan siquiera de que seamos compatibles, pero aún así, voy a intentarlo. Les mantendré informados en este espacio de mis aventuras y desventuras en la universidad española "del siglo XXI" Escrito por Joel Serrano, editor de Rebelión Digital, el 15 de octubre de 2009 *El origen de estas teorías pedagógicas sesentayochistas hay que situarlo en Rousseau. Les recomiendo al respecto el libro La gran estafa (el secuestro del sentido común en la educación) de Alicia Delibes Liniers *Educar viene del verbo latino e-ducare: ('sacar adelante' en su origen) y luego, "criar" y también "educar". Educare es un verbo frecuentativo sacado de e-ducere 'sacar, hacer salir', compuesto a su vez de e/ex 'fuera' y de ducere 'conducir' , cuya raíz sería dux 'guía , jefe'.
II Detalles previos En el anterior artículo escribía sobre el nivel de la educación en España y de las diferencias entre instrucción y educación. Les recuerdo que me he matriculado en el presente curso en filosofía, y que coincide mi nueva experiencia en las aulas con el recién estrenado Plan Bolonia. Paso a transcribirles y comentarles algunos detalles que me han llamado la atención antes de comenzar el curso. Hay una gran diferencia entre el sistema implantado por el Plan Bolonia y el anterior. En lo que se refiere a filosofía la licenciatura se cursaba en cinco años y el nuevo "grado de filosofía" se cursa en cuatro, o más bien tres y pico porque el primer año es común a varias carreras: “El Plan de Grado se irá implantando progresivamente curso por curso. El primero, con el que este año comenzamos, es algo especial y se llama de Formación básica. En él aparecen asignaturas filosóficas y de otros ámbitos de humanidades con el fin de facilitar el trasvase a los estudiantes que, después de la realización del mismo, prefieran cursar otros estudios...“ ¿Formación básica?, ¿he leído bien?, ¿es que los nuevos alumnos no tienen la suficiente formación para comenzar su educación universitaria?, ¿es una confesión de parte respecto al desastre educativo español? La otra posibilidad es que se trate de un ejemplo de igualdad al estilo socialista (siempre igualando por abajo): para que haya una completa "igualdad" y tengamos las mismas "oportunidades" debemos todos cursar lo que podríamos denominar como el año de reflexión. Así se evita que los pobres indecisos que cambian de carrera al segundo año salgan perjudicados. Hay que entenderlos..., probablemente la culpa de esa indecisión no es suya sino de las circunstancias sociales que les rodean, de un ambiente familiar... bla, bla, bla. [Demos gracias al Zeñor] Me quedé "más tranquilo” cuando leí lo siguiente: “Es asimismo un objetivo primordial de este Plan de Grado la formación filosófica en los valores y principios democráticos y los derechos humanos, y eso en sintonía con lo establecido en el Real Decreto 1393/2007 del 29 de octubre. Es propósito expreso de este Plan de Grado contribuir al conocimiento y desarrollo de los Derechos Humanos, los principios democráticos, los principios de igualdad entre mujeres y hombres, de solidaridad, de protección medioambiental, de accesibilidad universal y diseño para todos, y de fomento de la cultura de la paz.” [Demos gracias al Zeñor] También me sosegó ver que se dejan claras, de una vez por todas, las diferencias innegables que establece la naturaleza: “La superación de las enseñanzas previstas en el apartado anterior dará derecho a la obtención del título de Graduado o Graduada, con la denominación específica que, en cada caso, figure en el RUCT.” [Demos gracias al Zeñor] Por otra parte es de agradecer la siguiente aclaración pepitocincoaños que está a la altura de nuestro nivel pre-básico: “La denominación de los títulos de Graduado será: Graduado o Graduada en T por la Universidad U, siendo T el nombre del Título y U la denominación de la Universidad que expide el título.” [Demos gracias al Zeñor] Como han comprobado no se puede pedir más. Nos miman, se preocupan por nosotros, nos aclaran hasta la más mínima duda... Así que estén tranquilos, todo va bien. Les mantendré informados de mis peripecias en esta acogedora universidad española. Escrito por Joel Serrano, editor de Rebelión Digital. Domingo, 15 de noviembre de 2009
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