Bitácoras de Rebelión digital 

Bitácora "La encrucijada"   Por Joel Serrano          website stats              

 

El autor de

esta bitácora

Serie:

Liberales

 Vs.

Totalitarios

Capítulo 1

La gran ignominia / Locke

Capítulo 2

Paz o libertad / Reagan

Capítulo 3

La máquina del tiempo / Hayek

Capítulo 4

Calentamiento global, ecologismo y socialismo / Lomborg

Capítulo 5

La ignorancia es la fuerza / Orwell

 

              Liberales

                                  Vs.

           Totalitarios

 

 

 

 

 

 

 

                                 Capítulo 3

                     La máquina del tiempo / Hayek

 

Hace ya muchos años, en el año 1944 para ser exactos, Friedrich A. Hayek1 (laureado en el año 1974 con el premio Nóbel de economía) escribió “Camino de servidumbre”2,  un análisis de la realidad que no pudo ser más certero y en el que trataba de hacer ver al mundo que los avances de la planificación económica van necesariamente unidos a la pérdida de las libertades y al progreso del totalitarismo. En la introducción del libro, Hayek hace una interesante reflexión que me llevó a ver muchos paralelismos con lo que está sucediendo en determinadas partes de España, por lo que intentaré ponerlos de manifiesto.

Comenzaba el libro así: “Los acontecimientos contemporáneos difieren de la Historia en que no conocemos los resultados que producirán. Mirando hacia atrás, podemos apreciar la significación de los sucesos pasados y trazar las consecuencias que quedaron de su tránsito. Pero mientras la Historia fluye, no es Historia para nosotros. Nos lleva hacia un país desconocido, y rara vez podemos lograr un destello de lo que tenemos delante.”

Sin embargo que diferente sería todo si tuviéramos una máquina del tiempo para retroceder y pasar de nuevo por determinados acontecimientos después de haber acumulado todo el saber y la experiencia del paso de los años. Podríamos influir sobre determinados sucesos pasados que con la mejor intención apoyamos pero que luego comprobamos tuvieron nefastas consecuencias o al menos las contrarias a las que pretendíamos para el futuro. Pero esto no es posible, la máquina todavía no se ha inventado.

Lo más parecido a tener una máquina del tiempo, le sucedió a Hayek cuando después de consumir cerca de la mitad de su vida adulta en su Austria natal, en estrecho contacto con el mundo intelectual alemán, cambió su residencia a Inglaterra y vio con estupor que los acontecimientos sociales y políticos que acontecieron en Alemania durante los veinte o veinticinco años anteriores, y que condujeron irremediablemente al nazismo, estaban repitiéndose ahora en su nueva tierra de acogida. Esta similar evolución intelectual le llevó a pensar en la posibilidad de que los acontecimientos pudieran seguir un curso semejante por lo que mediante este libro quiso pregonar su experiencia con un objetivo claro y reconocido, evitarlo.

Esta experiencia vivida por uno de los grandes del liberalismo y mi propia experiencia vital, me hace reflexionar sobre lo que está sucediendo actualmente en muchas regiones de España.

Algo parecido a retroceder en esa máquina del tiempo me sucede al trasladarme cada fin de semana desde el País Vasco a mi Asturias natal. Tras haber vivido veinte años en una tierra en manos del nacionalismo más excluyente y haber visto la involución de las libertades que allí ha tenido lugar durante este tiempo, de repente, un fatídico día te das cuenta de que en tu patria chica estás oyendo expresar opiniones o propugnar medidas que reconoces, por haberlas visto antes en ese desgraciado País Vasco inoculado con el virus del nacionalismo.

Este tipo de opiniones o medidas propuestas que se empiezan a observar en Asturias y que pongo como ejemplo de lo que en realidad sucede en muchas zonas de España, tienen que ver con los tres mitos que rodean a todos los nacionalismos: la lengua, la raza y la nación.

En un lugar donde se habla exclusivamente español, aunque con ese acento y esas palabras propias de la zona, está comenzando a ser introducida con éxito, sin conseguirlo llevaban treinta años, la lengua “propia” (curiosa contradicción) y no tardarán mucho en conseguir que el bable sea obligatorio en la educación, ahora ya es opcional, como paso previo al arrinconamiento de la lengua oficial de todos los españoles. Un bable académico, que ya oímos en algunas televisiones, radios y periódicos, y que tiene poco que ver con el acento y los giros típicamente asturianos de los diferentes montes y valles, de los pueblos en definitiva que es donde se habla. Un bable rígido y obligatorio que, a diferencia de ese asturiano simpático, espontáneo y heterogéneo de las diferentes aldeas, no puede por menos que avergonzarte, aunque sea más bien una vergüenza ajena. Ver como determinados grupos de interés, totalmente sectarios ideológicamente, están consiguiendo llevar el agua a su molino, ver que determinados ayuntamientos han colocado placas de calles en “bable” o que ya incluso se pueden ver señales de tráfico en esa lengua exclusivamente me produce una sensación que por educación les voy a ahorrar a los lectores, pero que está claramente influida por las consecuencias que esas mismas actitudes han provocado en  otras partes de España.

Si hablamos de la nación, los símbolos nacionales que la representan ya empiezan a ser sustituidos. Hasta los banderines de las fiestas — todo un clásico— que colgando de cuerdas dan colorido a las calles en un zigzag interminable y que siempre intercalaban una bandera de España y una de Asturias, han sido sustituidos por un sinfín de banderas de Asturias y alguna de España disimulada entre la cuota dedicada a los países extranjeros. Detalles minúsculos que sólo apreciar aquel que viene de un sitio donde nunca puede ver su bandera. No tardaremos en ver como se eleva la bandera de Asturias al terreno de la mitificación mientras se pisotea la de España que en realidad representa esa nación cuyo estado de derecho nos garantiza a todos las libertades. Tampoco tardaremos en ver como nos intentan convencer de que somos una realidad nacional, nacionalidad histórica o lo que se le antoje a los políticos de turno. Conste que estoy orgulloso de ser asturiano, pero eso no quiere decir que si uno ve un error no intente corregirlo, error que por otra parte puede ser trágico. Espero que los asturianos estemos a la altura de las circunstancias y pongamos a los políticos que nos quieran llevar por esos derroteros en su sitio, o sea en su casa.

El último mito esgrimido por los nacionalismos, el de la raza, me produce hastío. Ni celtas, ni vikingos, ni orígenes remotos, ni más altos, ni más guapos, ni frente más ancha, ni caminar más erguido, ni gaitas. Si hay alguna característica que pueda definir a los asturianos, aunque nunca se deba generalizar, es que son rebeldes. Pero tanto como el resto de españoles que no aceptaron el yugo islámico y se refugiaron en las montañas asturianas y cántabras, en espera de conseguir la organización suficiente para poder contraatacar y recuperar lo que era suyo. Como así consiguieron mediante la popular Reconquista, de la que cualquier asturiano y español de bien estará orgulloso, puesto que fue una tarea de todos.

El ejemplo asturiano, repito, sólo es una pequeña muestra, quizá la menos avanzada o evolucionada,  de lo que sucede en España. Es necesario advertir de que también en Valencia, Mallorca, Galicia, Andalucía, Canarias, y probablemente se me pase por alto alguna otra comunidad, están en cierto peligro de repetir la condición en que se hallan el País Vasco y Cataluña. El peligro no es inmediato, cierto, y las condiciones de algunas de las regiones citadas están aún tan lejos de las observadas en estas dos comunidades que se hace difícil creer que nos movemos en la misma dirección. Pero no es el caso de otras, como por ejemplo Galicia, que se encuentran ya en una fase muy avanzada, y cuanto más avanzado sea el camino recorrido, más difícil será retroceder. Como dijo Hayek “sólo si reconocemos a tiempo el peligro podemos tener la esperanza de conjurarlo”. Y en ello estamos, intentando avisar a los que no ven el peligro, a los que en realidad no quieren verlo y a los que no aceptan consejos y además te acusan de estar en contra del progreso y del bien del pueblo que ellos pretenden salvar.

Ahora bien ¿quién es el responsable de esta evolución política que está teniendo lugar en España? Porque ¡algún responsable habrá! Tengo que decir que desde mi punto de vista, y sin estar exento de responsabilidad el Partido Popular por acción u omisión (casi siempre cargados de ridículos complejos), el claro responsable es el Partido Socialista Obrero Español que mediante la firma del lamentable y totalitario Pacto del Tinell, compromiso expreso de exclusión del PP de la vida política, y al impulsar el vergonzoso y con toda seguridad anticonstitucional “Estatuto de Cataluña” está provocando que se extienda por toda España, como si fuera la peste, ese egoísmo nacionalista, ese espíritu insolidario con el resto de comunidades autónomas españolas, ese odio al “centralismo”, esa búsqueda — más bien invención — de las diferencias históricas mientras se borran las semejanzas, con el único objetivo visible de repartirse el poder con los partidos nacionalistas en cada región, mientras se asegura para siempre el poder a nivel nacional.

Es necesario recordar lo que pasó en el levantamiento cantonal de la Primera República por el que regiones, ciudades o comarcas se declararon repúblicas o cantones y se rebelaron contra el Estado con gran violencia. Esta situación acabó como el rosario de la aurora con el final de la república mediante un pronunciamiento militar. Y es necesario recordar que un pacto parecido al del Tinell, el que constituyeron todos los partidos de izquierdas junto a los nacionalistas formando el llamado Frente Popular de la Segunda República acabó con la división total que degeneró en una guerra civil que asoló España.

El conocimiento de la historia es de vital importancia para que, tanto la sociedad civil como los dirigentes, puedan entender el presente y actuar en consecuencia, evitando los peligros que nos puedan acechar en el futuro. Como la actitud normal es la contraria, Jean-François Revel3, en un libro imprescindible —"El conocimiento inútil"4—, nos lo recuerda de la siguiente manera: "comprender demasiado tarde es como no comprender o, en todo caso, no a tiempo para actuar útilmente" [...] "La vida es un cementerio de lucideces retrospectivas".

 

Añado el día 11 de septiembre de 2008 este enlace para mostrar la evolución que está teniendo lugar en Asturias.

Escrito por J.S.M. para Rebelión digital el 4 de enero de 2007

1 Lea una pequeña biografía de Hayek en el siguiente enlace:

http://liberalescontratotalitarios.rebeliondigital.es/Friedrich_A._Hayek.htm

2 Lea una breve reseña sobre "Camino de servidumbre" de Hayek en el siguiente enlace:

http://libroslibres.rebeliondigital.es/Libros_sobre_Totalitarismos.htm

3 Lea una pequeña biografía de Revel en el siguiente enlace:

http://liberalescontratotalitarios.rebeliondigital.es/Jean_Francois_Revel.htm

4 Lea una breve reseña sobre "El conocimiento inútil" de Revel en el siguiente enlace:

http://libroslibres.rebeliondigital.es/Libros_sobre_la_Libertad.htm

 

 

 

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