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Bitácoras de
Rebelión digital
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Liberales Vs. Totalitarios
Capítulo 1 La gran ignominia / Locke
Hace ya muchos años, en el año
1690 para ser exactos, John Locke escribió el “Segundo Tratado sobre el
gobierno civil”, pensamiento que sigue siendo hoy en día una de las
bases sobre l En la naturaleza el hombre no es súbdito de nadie, es libre, totalmente libre, dueño absoluto de sus actos y de sus posesiones. Sin embargo, en ese estado natural de libertad está expuesto a la incertidumbre y a la amenaza de ser invadido por otros hombres, que al ser igualmente libres no respetan más que su propia ley, la de su interés. Esto hace que los hombres decidan someterse al dominio de un poder superior al suyo, organizados en una sociedad, con el fin de proteger sus vidas, sus libertades y sus posesiones (a todo esto Locke le da el nombre genérico de “propiedad”).
Por lo tanto el fin que lleva a los hombres a unirse en estados y a ponerse bajo un gobierno, es la preservación de su “propiedad” que no tienen garantizada en el estado de naturaleza al no existir en él una ley fija y conocida, aceptada por todos, como norma de lo bueno y de lo malo, y como criterio para decidir entre las controversias que surgieran entre los hombres. Tampoco existe en la ley de la naturaleza, y es necesario, un juez público e imparcial, con autoridad para resolver los pleitos que surjan entre los hombres, puesto que en la libertad natural, siendo cada hombre juez y parte, la pasión y la venganza pueden llevarle a cometer excesos cuando juzga su propia causa y a tratar con negligencia y despreocupación las causas de los demás. Así mismo se echa en falta un poder que respalde y dé fuerza a la sentencia, a fin de que se ejecute debidamente, ya que sería peligroso, en el estado de libertad, imponer un castigo a la injusticia puesto que pudiera haber quien hiciera que su injusticia imperara por la fuerza. Así los hombres, a pesar de todos los privilegios de la ley de la naturaleza a los que renuncian como la libertad y el poder ejecutivo, se inclinan a entrar en sociedad, a entregarle el poder a una comunidad para que lo ejerza mediante las personas y las reglas que acuerde, a las que se someterán. Es aquí donde tenemos el derecho original de los gobiernos, del poder legislativo y del ejecutivo. Pero esa renuncia del hombre a favor de la sociedad es hecha con la exclusiva intención de preservarse a sí mismo, de preservar su libertad y su propiedad de una manera mejor, ya que no puede suponerse que criatura racional alguna cambie su situación con el deseo de ir a peor. Por eso, el poder de la sociedad constituida por el hombre, no puede suponerse que vaya más allá de lo que pide el bien común, sino que ha de obligarse a asegurar la “propiedad” de cada uno —recuerden, sus vidas, sus libertades y sus posesiones—. Y así, el que ostente el poder en un Estado está obligado a gobernar según lo que dicten las leyes establecidas, promulgadas y conocidas del pueblo y no mediante decisiones imprevisibles; ha de resolver los pleitos mediante jueces neutrales y honestos y de acuerdo con dichas leyes, y todo esto no debe estar dirigido a otro fin que no sea el de lograr la paz, la seguridad y el bien del pueblo. Siendo John Locke el gran defensor del pacto social de los hombres basado en la mayoría, incluso habiéndose adelantado en cierta medida a Montesquieu al defender la separación de los poderes legislativo y judicial, al abordar temas como el origen de la legitimidad de los gobiernos y de la propiedad, llega sin embargo a defender la libertad de cuestionar el poder vigente, el derecho a la resistencia frente a la autoridad abusiva e incluso el derecho, si no quedara otro remedio, a poner fin al pacto social mediante la disolución de ese gobierno civil, al mando y al servicio de la sociedad, que propugnaba. La gran ignominia de José Luis Rodríguez Zapatero, la mayor vileza moral que puede cometer un gobierno, es la humillación pública a la que ha sometido a las víctimas del terrorismo, esos auténticos héroes de la democracia española a los que en lugar de ayudar y apoyar, amén de darles el tratamiento que se merecen, ha ultrajado, despreciado y abandonado.
A pesar del inmenso sufrimiento
de las víctimas del terrorismo durante todos estos años, tenían el
minúsculo consuelo de que la humillación que sufrían provenía siempre de
los que tenían enfrente, de los nacionalistas y de los propios verdugos
y su entorno 2, lo que por otra
parte proporcionaba, al que tuviera fuerzas, un objetivo contra el que
luchar, una forma de desahogarse. Sin embargo nunca habían tenido que
soportar tener que defenderse de su propio gobierno, del gobierno de
España, de los que creían que estaban en su mismo bando, situación que
es mucho más Como nos demuestra Locke, ya desde los orígenes de las democracias occidentales modernas se cuestiona a los gobiernos que se olvidan de los intereses de sus conciudadanos para dejarse llevar por otros intereses, casi siempre inconfesables e inconfesados, pero que suelen ser causados por el apego al poder, a la influencia y al dinero y de los que sólo salen beneficiados los propios gobernantes y sus allegados. Una vez más este protoliberal nos hace reflexionar y nos lleva a preguntarnos si un gobierno que traiciona a sus gobernados, a los que tiene el deber de garantizar “sus vidas, sus libertades y sus propiedades”, no habrá perdido su legitimidad de origen, no merecerá ser disuelto… Escrito por J.S.M. para Rebelión digital el 12 de diciembre de 2006
1 Puede leer un interesante fragmento de su “Segundo Tratado sobre el gobierno civil” en: http://liberalescontratotalitarios.rebeliondigital.es/John_Locke.htm 2 Las víctimas también sufrieron el olvido de los gobiernos de Felipe González, recuerden la colecta pública que hizo el ABC, que fue un éxito, ante el anuncio de que el gobierno les retiraba cualquier tipo de ayuda mientras concedía subvenciones a todo clase de asociaciones. 3 Vean en el siguiente enlace las desgarradoras imágenes de Pilar Ruiz, madre de Joseba Pagazartundúa y votante socialista, llamando traidor a su partido entre sollozos mientras con gran valentía protesta por la reunión que en ese momento estaba teniendo lugar en un céntrico hotel de San Sebastián entre el PSE de “Patxi” López y los etarras de Batasuna. http://rebeldesconcausa.rebeliondigital.es/Las_mentiras_de_ZP_y_su_Gobierno.htm
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