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Bitácoras de
Rebelión digital
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Últimas anotaciones Comienzo una aventura filosófica Las leyes malas (y el camino de salida) (presentación) Otra estampa de la vida en Euskadi Adivina, adivinanza... sobre la huida del totalitarismo De la "X" a la "Z", de mal en peor El gallego ¿va o viene? Parece que viene Reseña de la novela "La cuadrilla" de Pedro Morales Moya El PNV sobrepasa todos los límites Reportaje inundaciones Bilbao 1983 ¿Está la sociedad vasca enferma? Ha muerto un gran liberal, Milton Friedman El amenazado y la sociedad vasca
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"La encrucijada" Por Joel Serrano |
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¿Esta la sociedad vasca enferma? Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) Lo que cualquier persona “normal” se pregunta en el País Vasco, —siempre que vea la situación con cierta objetividad— es si esta sociedad está enferma. Bueno… en realidad es una pregunta retórica, cualquiera se da cuenta de que es así. Sobre lo que de verdad reflexiona alguien capaz de separarse de los árboles para ver el bosque es si esta sociedad endogámica y pueblerina continuará deslizándose hacia el abismo o de repente se despertará preguntándose cómo ha podido llegar a esa situación, cómo lo ha permitido, recordándonos a todos la situación de los alemanes tras la caída del nazismo. Hoy por hoy, la segunda opción es una utopía. En estos momentos la sociedad vasca se desliza, sin ninguna duda, por el resbaladizo tobogán de la irresponsabilidad y del fanatismo, de la incultura y del egoísmo, de la estupidez y del egocentrismo. Por no hablar de la cobardía. La salud mental de esta sociedad recomienda un tratamiento y nada mejor que el Hospital Psiquiátrico de Zamudio (así todo queda en casa) Como muestra de los síntomas de la enfermedad sirvan estos dos botones, publicados estos días en el periódico DEIA (diario oficioso del PNV). En el primer artículo se ve esa obsesión que han inoculado los nacionalistas a los sumisos ciudadanos vascos por ser “el pueblo elegido”, rematando la faena con el archirepetido victimismo del nacionalismo. El segundo ejemplo es una viñeta, del mismo periódico, que muestra la catadura moral de esta sociedad —dominada totalmente por el PNV— que acepta con naturalidad y a diario este tipo de gracietas, mientras intenta luego, cada treinta años, lavar su imagen y su conciencia con un paripé de homenaje a las víctimas del terrorismo (no deseado ni aceptado por estas que de sobra saben con quien tratan).
DEIA 15/6/07
Continúo añadiendo botones de muestra de la "sociedad vasca" actual. DEIA 09/7/07
Terror, paz y libertad Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) “Terror” no es que te descerrajen un tiro en la nuca, sino el temor y la incertidumbre previos. La función básica del “terror” no es matar a una persona concreta sino que los demás aprendan la lección y sientan miedo. Miedo a salir a la calle para manifestar su repulsa al terrorismo, miedo a hablar de política, miedo a llevar una bandera de España en algunas zonas de España, miedo a celebrar un gol de la selección en un bar, miedo en definitiva a opinar en contra de las ideas de los totalitarios. Ese miedo es el motivo por el que tan pocas personas se rebelan en el País Vasco a pesar de la dramática situación que padecemos. El “terror” siempre consigue su objetivo. Está en la naturaleza de las personas optar por la salida fácil. Lo contrario es muy incómodo. Esa es la gran consecuencia del terrorismo, nadie reacciona en su contra porque nadie se atreve —por supuesto salvo honrosas excepciones—. Es simple, pero es así. ¿Qué trabajo juegan los medios de comunicación nacionalistas y los cercanos a los terroristas en ese "estado del miedo" en que se ha convertido la sociedad vasca? Algunos hacen un trabajo muy importante, de amedrentamiento. Si te vas a manifestar en contra del terrorismo e incluso del nacionalismo no faltarán los medios afines a esas ideologías que estarán allí prestos a conseguir un buen primer plano para sacarte en el teleberri de las nueve y que todos tus vecinos te reconozcan. Como en el ejemplo del primer párrafo lo importante no es que te enfoquen o no, sino el miedo que tienes a que lo hagan y a que alguien pueda reconocerte. ¡Qué gran trabajo el de esos medios! Cuando hablan de un terrorista, de un violador, de un delincuente, siempre son “presuntos”, ¡hay que garantizar sus derechos! Pero hete aquí que nadie protege el derecho de los ciudadanos a manifestarse en libertad, con la tranquilidad de que nadie le va a hacer el trabajo sucio a los recopiladores de información de la banda terrorista. ¡Para qué van a difuminar las caras de los ciudadanos en las fotos o en las imágenes si no hay ningún peligro! Todavía recuerdo la tensa cara de los manifestantes en la concentración contra ETA de este viernes, ocho de junio de la Plataforma España y Libertad en la Plaza Moyúa de Bilbao cuando el cámara de televisión se les acercó y les puso (nos puso) el objetivo a medio metro de la cara. Bah, no hay que preocuparse, estamos en un país libre, piensas por dentro, mientras aprietas la mandíbula. Claro que... yo soy libre de manifestarme y el otro es libre de reconocerme y darme matarile. Pero entonces ¿somos unos privilegiados en el País Vasco como algunos quieren hacernos ver? ¿Somos realmente libres? ¿Qué les pasa a los socialistas que cuando los franquistas hablaban de cuatro décadas de paz ellos hablaban de libertad y ahora no quieren saber nada de esta última palabra y sin embargo no se cansan de ceder ante los terroristas en nombre de una supuesta esperanza de “paz”? ¿Qué es la paz para los socialistas? ¿Es acaso que estemos calladitos en nuestras casas, sin molestar, mientras ellos hacen lo que quieren con nuestro futuro? Responderé con una frase de moda: ¡pues va ser que no! Algunos, que hemos nacido rebeldes, a pesar de vernos solos en muchas concentraciones que tienen lugar en el País Vasco, seguiremos asistiendo. A pesar de cámaras malintencionadas, a pesar de objetivos precisos e intimidadores, a pesar de treguas rotas, seguiremos luchando por la libertad. Nos rebelamos ante el totalitarismo, nos rebelamos ante la sumisión al terrorismo, nos rebelamos ante la sociedad acomodaticia. Nos rebelamos en definitiva ante los gobiernos sumisos y apaciguadores. Gobiernos que nos prometen un futuro en paz, sí, pero paz sin Libertad.
El amenazado y la sociedad vasca. Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) El devenir temporal ha deparado a no pocos ciudadanos, procedentes de toda la geografía nacional, entre los que me encuentro, que su vida transcurra en la comunidad autónoma vasca. En la práctica totalidad de mis encuentros con familiares o amigos de otras localidades situadas fuera de dicha comunidad la conversación se repite, les pregunto por su trabajo, por su familia, etc., pero no me preguntan por el mío, me preguntan por las características específicas de la vida en el País Vasco (en adelante PV), asumiendo implícitamente que existen muchas diferencias vitales en esta parte de España.
Como agradecimiento ante esta preocupación, y
aprovechando la oportunidad que me La cruda realidad Tras esta breve introducción paso a enumerar someramente algunas situaciones que tienen o han tenido lugar en el PV —no son muchas, pero sí muy ilustrativas— para más adelante profundizar en su análisis y facilitar su entendimiento. Hago una pequeña distinción entre lo que afecta específicamente a un amenazado por ETA y lo que puede percibir cualquier ciudadano “normal”. Remarco esta diferencia porque es obvio que los amenazados no son ciudadanos normales, al menos en cuanto a disfrute de derechos y libertades. 1) Desde el punto de vista de un amenazado por ETA: -El punto de vista de un amenazado por ETA en el PV está influenciado por la amenaza concreta que haya recibido (amenaza de muerte, solicitud del “impuesto revolucionario”, coacción, acoso, etc.) y por los atentados etarras que haya vivido más de cerca a lo largo de los años. En mi caso particular, tras quince años en Vizcaya, son los siguientes:
El amenazado en el PV tiene el deber de plantearse los asuntos más nimios. Tendrá que enseñar a sus hijos a responder a una clásica pregunta que se suele hacer en los colegios: ¿Dónde trabajan tu padres? No es difícil dar una respuesta, la única pega es que tendrán que aprender a mentir desde muy pequeños para ocultar la condición que hace que sus padres estén amenazados (políticos, periodistas, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, policías autónomas, jueces y fiscales, empresarios, etc.) Además el amenazado tendrá que acostumbrarse a convivir con las amenazas, con los posibles laguntzailes (informadores) que pueden estar entre el vecindario, con los escoltas (el que tenga la “suerte” de tenerlos). Tendrá que amoldarse a los horarios flexibles en el trabajo y llevar a cabo medidas de autoprotección —llevar arma (el que pueda), vigilar el entorno al salir y entrar a casa, comprobar el coche antes de arrancar, tener cuidado con los paquetes postales y el correo, no seguir los mismos itinerarios todos los días, no poner la ropa que te identifique en los tendederos exteriores, poner los recibos y el teléfono a nombre de otra persona, así como el buzón del portal, cambiar la matrícula del coche si es de fuera de la comunidad y llama mucho la atención, etc.— por citar sólo alguno ejemplos, ninguno de ellos cómodo ni agradable.
2) Desde el punto de vista de cualquier ciudadano:
- La palabra España prácticamente ha desaparecido de los medios de comunicación, sustituida por el gélido e impersonal "Estado Español". De forma similar el "Gobierno de España" ha sido sustituido por el "Gobierno del Estado" e incluso por el "Gobierno de Madrid", con todo ello se logra dar una apariencia de que el PV no está integrado en España, no pertenece a España o al menos no tiene mucho que ver con España. - La Bandera de España, en muchos casos, es retirada de los edificios públicos, en actitud que es contraria al artículo 4.2 de la Constitución de 1978 que dice: "Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales". - En Bilbao se sustituye el nombre de la Plaza de España por el de Plaza Circular, también se cambia el nombre a la Avenida del Ejército, avenida que rememoraba a ese ejército español que con motivo de la guerra de Cuba era despedido en sus calles en loor de multitudes. - Los ciudadanos tienen verdaderos problemas si quieren conseguir que sus hijos estudien en castellano, es indiferente de donde procedan, o que sólo vayan a residir temporalmente en esta comunidad. Las excusas de los centros educativos son variopintas. - Se renombran los pueblos y ahora nos encontramos por citar sólo algunos ejemplos con Zierbena, Mungia, Santurtzi, y Leioa, en lugar de Ciérvana, Munguía, Santurce y Lejona.
Decía Julián Marías que en los años 30 llegó a sentir cierta repulsión por un idioma de tan grandiosa tradición cultural como el alemán, a causa de su uso y abuso por el nazismo, pues bien, pienso que en este caso se le está haciendo un flaco favor al ancestral idioma de los vascos, tan ancestral por otra parte como el castellano. - En algunos colegios se enseña una historia de España y hasta una geografía política que no se ajusta a la realidad. Como anécdota, recuerdo que el hijo de un compañero de trabajo llevó a casa la tarea de rellenar el mapa mudo de "euskalherría" que comprendía las tres provincias vascas, la Comunidad Autónoma de Navarra y lo que llaman el País Vasco-francés que en realidad es el Departamento de los Pirineos Atlánticos de Francia. - La presencia de José Antonio Urrutikoetxea, "Josu Ternera", en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco ha sido considerada por muchas personas como una ofensa para cualquier demócrata. Lo que piensan las víctimas del terrorismo al respecto no hace falta ni decirlo. Es desmoralizante constatar que una persona con una trayectoria vital tan incompatible con la defensa de los derechos humanos pueda llegar a ocupar ese puesto. La "integración" En general, las sociedades son acomodaticias, conformistas, apáticas, a todo se avienen fácilmente aunque sea con resignación. Prefieren vivir en el desconocimiento que vivir incómodas por lo que mencionar estos temas provoca crispación y al que plantea lo que se está planteando en este texto se le acusa de crispar el ambiente o exagerar el peligro, de incomodar, de perturbar las conciencias de los inocentes y pacíficos ciudadanos, de no querer integrarse.
Soy muy crítico con la "integración" y muchos
se preguntarán el motivo. Voy a intentar describir lo que algunos entienden
por integrarse y que es más común de lo que se puedan imaginar. Discúlpenme
el tono irónico pero es difícil evitarlo a pesar del dramatismo de la
situación:
Una forma de integrarse es poner a sus hijos esos extravagantes nombres, que ni son vascos ni representan ninguna tradición vasca, sino que simplemente tratan de ser no-españoles. Otra forma de integración es asistir con ellos a todos los "ikastola eguna" (día de la escuela), "gudari eguna" (día del soldado), "euskara eguna" (día del eusquera), "aberri eguna" (día de la patria), "alderdi eguna" (día del partido), etc. Cuelgue una pancarta como la de la foto en la ventana de su casa y será intocable. En cuanto a la moda, "lo más de lo más" es llevar la "kamiseta" o el "txandal" de la selección de euskadi de fútbol, dos pendientes en cada oreja, ropa desaliñada o tipo montañera y en el caso de las mujeres el pelo corto y rojo, y en general, aunque sólo sepa hablar en castellano, no se le olvide decir "egun on" por las mañanas, “egun off” por las noches (es un chiste) y "agur" a todas horas. Pero eso si, no se le ocurra llevar la camiseta de la selección española, ser aficionado del Real Madrid y exteriorizarlo o ir a una manifestación organizada por la AVT o en apoyo del cura de Maruri o de Gotzone Mora o del Foro de Ermua o de ¡Basta ya!, es posible que le vean y acabe estropeándolo todo. Dejaría de estar integrado, pasaría a ser un maketo, un txakurra, un españolazo, un facha, un fascista, un no-dialogante, un intransigente, un represor de los derechos históricos de los vascos, un representante del opresor estado español, en definitiva pasaría a estar entre los que tienen que hablar en voz baja, vigilar su espalda y mirar debajo del coche. Este tipo de "integración", en la mayoría de los casos, supone la aceptación de toda esa desaparición o sustitución de palabras, nombres y símbolos nacionales de la vida cotidiana, por lo que considero que no se está integrado sino reprimido, doblegado, rendido, sometido, en definitiva silenciado y humillado e incluso en algunos casos ya descritos hasta disfrazado como señala la moda nacionalista, con el único objetivo de tener el auténtico estatus de ciudadano vasco de primera. Situación muy extendida por cierto, no sólo entre los aborígenes, sino también entre los que no son originarios de esta comunidad, que a menor personalidad mayor necesidad tienen de formar parte del grupo, tal es la falta de coraje. La duda que me asalta es si se puede estar integrado en esta sociedad manteniendo la dignidad y las convicciones... La "rebeldía" ¿Cómo es posible que la sociedad no reaccione? ¿Dónde están los jóvenes con su mito de rebeldía ante el abuso y la imposición? ¿Cómo es posible que la sociedad se amolde a estas circunstancias? La respuesta es sencilla, pero no fácil de aceptar: ¡Es el miedo, la coacción, el terror! "En el País Vasco, durante más de dos décadas, inmediatamente después de un asesinato por la vesania terrorista, centenares de personas se concentraban en las plazas permaneciendo en pie, en silencio, fue iniciativa de Gesto por la Paz" [...] "Es imposible no ver en ese silencio la expresión del miedo y en su pasividad callada, la prueba de que, por el momento la dictadura los mantiene bajo su bota y que de ciudadanos tienen solo la aspiración de serlo, pero no las garantías".1 En este panorama de amenaza terrorista, que cuanto más violentamente se manifiesta más miedo, silencio, plegamiento, cobardía e incluso justificación produce, ha sido casi milagroso el surgimiento de asociaciones que protestan y se rebelan. No es hasta el 19 de febrero de 2000 en una manifestación de Basta ya, cuando se utilizó por primera vez un lema contundente: ¡Basta ya! ETA no. Un cuarto de siglo de democracia ha hecho falta para que parte de la sociedad se atreva a decir no a ETA. Hasta ese momento ese miedo, esa coacción, ese terror hacía que los lemas fueran: "por la paz", "necesitamos la paz", "no a la violencia", sin atreverse a culpar a nadie. Son el Foro de Ermua y ¡Basta ya! los que ya en el siglo XXI por primera vez se atreven, no solo a sobrepasar el tabú y culpar a ETA con ese grito desgarrador, sino también a llamar la atención sobre la pasividad de las instituciones autonómicas frente al terrorismo y a exigir una intervención del estado de derecho para defender a los perseguidos y a las víctimas. En la historia hay muchos ejemplos de sociedades que no reaccionaron ante los hechos que en ellas estaban sucediendo. En Alemania, previamente a la llegada al poder de Hitler y su Nacionalsocialismo, la República de Weimar no hizo nada para defenderse de sus enemigos, cuyo objetivo último era acabar con el régimen. La democracia no sólo no se defendió sino que permitió que el Partido Nacionalsocialista se consolidara ideológicamente. No hubo reacción así que, cuando a finales de los años veinte comenzaron a ingresar los primeros diputados nacionalsocialistas en los parlamentos regionales, éstos aprovecharon todos los privilegios parlamentarios para atacar "el sistema", o sea la democracia, desde dentro. En las memorias de Sebastian Haffner se pueden ver unas increíbles similitudes entre la sociedad vasca y la Alemania nazi, sobre todo la indiferencia, la resignación y la aceptación, como si nada ocurriera, como si todo fuera normal: "Hay pocas cosas más extrañas que la tranquilidad indiferente y engreída con la que nosotros, contemplamos el inicio de la revolución nazi en Alemania, como si estuviéramos en el palco del teatro, viendo un proceso cuyo objetivo, al fin y al cabo era exactamente borrarnos de la faz de la tierra. Tal vez más extraño aún sea el hecho de que, incluso años más tarde y teniéndonos a nosotros de ejemplo, toda Europa se permitiera la misma actitud de espectadora engreída, entretenida y pasiva mientras los nazis llevaban ya tiempo prendiendo la mecha por los cuatro costados".2 El conocimiento de la historia es de vital importancia para que, tanto la sociedad civil como los dirigentes, puedan entender el presente y actuar en consecuencia. Jean-François Revel nos lo recuerda de la siguiente manera: "Comprender demasiado tarde es como no comprender o, en todo caso, no a tiempo para actuar útilmente" [...] "La vida es un cementerio de lucideces retrospectivas".3 Pido disculpas Puede parecer este artículo derrotista y pesimista, nada más lejos de mi intención. Uno de los principios básicos del arte de la guerra es la información, por lo que este artículo pretende ofrecer una recopilación de información y un ligero análisis de la vida en esta sociedad vasca, porque es necesario conocerla para evitar en la medida de lo posible, que los que vivimos en ella, ya sea por desconocimiento o por cansancio, caigamos en el desistimiento y en el abandono de nuestras convicciones y de nuestras obligaciones constitucionales. Por último quisiera puntualizar que la generalización que muchas veces se hace, siempre a la ligera, en contra de los vascos es totalmente injusta. Entre los vascos está lo peor de la sociedad española —los terroristas— pero también lo mejor de esa sociedad, esos ciudadanos que, unos anónimamente y otros públicamente, defienden la democracia y a su país en condiciones que rayan lo heroico. Sin nuestro apoyo acabarán hundiéndose y terminarán cediendo ante la insoportable presión. No me queda más que agradecerles que hayan llegado hasta el final de este artículo, y suscribir las palabras con las que D. Francisco de Quevedo y Villegas defendía a su patria en una época en la que no estaba muy de moda:
Bien se que a cuantos contradigo, i reconozco los que se an de armar contra mí, mas no fuera io español si no buscara peligros, despreziandolos antes para vencerlos después...
Notas:
Bibliografía: Fotografías: Realizadas por J.S.M. 1.- Comunicado de ETA. Con las banderas de Navarra y de Cataluña. 2.- Pintadas de "Gora ETA" en una señal situada en carretera Munguía-Guernica. 3.- Ayuntamiento de Larrabezúa (Vizcaya), sin la bandera de España y con el mensaje "queremos la paz". 4.- Señal de tráfico en la localidad de Munguía (Vizcaya), indica la dirección del ambulatorio, del polideportivo y de la iglesia, sólo en eusquera. 5.- Pancarta que cuelga de muchos balcones en el País Vasco, tanto en los pueblos como en las ciudades, quiere decir que vuelvan a casa los presos vascos (etarras).
Ha muerto un gran liberal, Milton Friedman Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) (16-11-2006)
En este último artículo hablaba sobre el Sr. Cowperthwaite, servidor público británico, que fue secretario financiero de Hong Kong desde 1961 hasta 1971 y del que nos explicaba que su liberalismo económico tuvo tanto éxito que perdurará mucho tiempo a pesar de los nuevos vientos intervencionistas que recorren la isla. Hoy, en el día que ha fallecido Milton Friedman tenemos que decir que lo que realmente perdurará, porque ha sido clave en la historia del siglo XX, son los conocimientos que nos ha enseñado y ha llevado a la práctica este gran liberal. Porque Milton Friedman no sólo ha sido un gran teórico, Premio Nobel de economía en el año 1976, sino que gracias a su exitosa colaboración en materia económica con la Administración Reagan fue en buena parte responsable del colapso y posterior caída del comunismo, el peor totalitarismo de la historia. Por todo lo que ello significa para el mundo libre, gracias Milton Friedman.
¡La Libertad está en peligro! Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y la posterior descomposición de la URSS, el “socialismo real” estuvo diez años sin levantar cabeza, sin saber bien como reaccionar, que rumbo seguir. Parecía su final definitivo. En el socialismo real, incluyo también a sus defensores y por lo tanto cómplices, muchos intelectuales “progres” de los países occidentales que, en teoría, aceptan las democracias liberales en las que viven y de cuyas libertades se aprovechan pero que, en realidad siguen siendo los grandes propagandistas (Noam Chomski por ejemplo) de esa forma de dirigir el mundo que provocó la mayor tragedia del S.XX con más de cien millones de muertos y que hoy en día todavía no ha sido erradicada (Cuba, China, Corea del Norte, etc.) Pero estos países, no son lo más preocupante para las democracias liberales occidentales. Lo de verdad preocupante son los movimientos subversivos internos en esas democracias, que las llevan a convertirse en muchos casos en estados totalitarios, véase actualmente Venezuela. Estos movimientos internos están organizados globalmente como bien nos hace ver Jean-Francois Revel en su libro “La gran mascarada”. Representan a ese “socialismo real” titubeante que surge de nuevo con fuerza bajo diferentes disfraces. Son disfraces utilizados para parecer atractivos a la sociedad actual, tales como el movimiento ecologista, el movimiento anti-globalización, el movimiento pacifista y antimilitarista, el antiamericanismo, el tercermundismo, el Foro Social Mundial, etc. Actualmente podemos ver lo peligroso que son este tipo de movimientos que, utilizando el populismo, el victimismo y la demagogia se están extendiendo ya por muchos países, sobre todo de Hispanoamérica, y que siempre terminan con la ruina de los países y por lo tanto de los ciudadanos y con el final del estado de derecho tal y como lo conocemos. Tenemos el reciente ejemplo de Bolivia y de su nuevo gobierno que siguiendo los pasos de Venezuela y con toda seguridad apoyado económicamente por Hugo Chávez, las primeras medidas que ha tomado son la expropiación de los medios de producción, conforme al credo marxista, empezando así su progresivo abandono de la democracia.
Por otra
parte, no es difícil observar como, dentro de estos países occidentales,
determinados grupos prefieren apoyar a Hamás o a Hizbulá, grupos
terroristas, antes que a l Ante este resurgir del socialismo real, cuanto antes desenmascaremos sus diferentes formas y objetivos, y antes hagamos que el gran público se de cuenta de que están en juego nuestras libertades, antes podremos librarnos de ese gran peligro que nos acecha, que nunca parece posible su llegada pero que cuando llegue todos nos preguntaremos ¿cómo es posible?, ¿cómo no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo?, tal y como sucedió en la Alemania anterior al nazismo.
Al borroka patada en la boca Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) Recuerdo que hace unos años, mientras paseaba por un pueblo de Vizcaya, vi una pintada bien grande que me llamó la atención. Decía lo siguiente: "Al borroka patada en la boca". Sin estar de acuerdo con el fondo del mensaje, pensé que podía significar un comienzo de rebeldía social contra esa autentica dictadura que se vive en el País Vasco. Fueron los años posteriores al atentado contra Miguel Ángel Blanco y a las grandes manifestaciones de repulsa que se sucedieron. Fueron años de rebelión al surgir grupos como el Foro Ermua o Basta ya, atreviéndose a gritar, no ya el impersonal "queremos la paz" sino responsabilizando al culpable y gritando públicamente "ETA NO", lo que era una novedad. Fueron años de esperanza viendo la valentía de auténticos héroes como el padre Larrínaga (el párroco de Maruri y fundador del Foro El Salvador), Gotzone Mora (profesora en la universidad del País Vasco y militante socialista) o María San Gil (perteneciente al PP y presente en la misma mesa cuando le descerrajaron un tiro en la cabeza a Gregorio Ordóñez) por poner unos ejemplos significativos y conocidos, puesto que anónimos los hay por miles. Fueron años de recuperación de la dignidad al ver como se ilegalizaba al partido político de los terroristas, cuyos concejales y militantes son los que imponen en cada pueblo ese régimen diario de terror, de miedo a discrepar, de vigilancia e incluso de información a los terroristas (laguntzailes). Fueron años de pérdida de la esperanza de los terroristas en conseguir sus objetivos. Por el contrario veían claramente que siguiendo por ese camino lo único que conseguirían sería acabar en la cárcel. Súbitamente esto ha cambiado y precisamente a raíz de un atentado (el del 11M) y de la llegada al poder de Rodríguez Zapatero con sus ideas revolucionarias. Gracias Zapatero. ¡Pacificador! ¡Estadista! ¡Utópico! Gracias por convertir la rebelión en sumisión, gracias por convertir la esperanza en desesperanza, gracias por convertir la dignidad en humillación, gracias por el trato a las víctimas del terrorismo, GRACIAS.
Nos deja Jean-François Revel Por Joel Serrano (editor de Rebelión digital) Mi homenaje y mi recuerdo para Revel, ese gran liberal. ¡Qué gran maestro! Disfruté con pocos libros como con "El conocimiento inútil", sencillamente impresionante. Tanto me gustó que me leí sin pausa otros libros suyos como "El estado megalómano", "La tentación totalitaria", "Cómo terminan las democracias", “Ni Marx ni Jesús”, y recientemente "La gran mascarada" y "La obsesión antiamericana". Tengo que decir que cuando se lee a Revel uno ya no es el mismo, entiende el funcionamiento global del mundo y las fuerzas que lo manejan, en definitiva hace útil ese conocimiento y esa información de que todos disponemos hoy en día y no siempre aprovechamos. Descanse en paz.
El editor de Rebelión digital
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