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¿Podrían?
Por
Súrak
Lunes, 22 de diciembre de 2008
Asesinatos, despreocupación, abuso, traición, ocultamiento de la verdad,
caída de la economía, robo, superposición de la propia persona y sus
intereses y necesidades a los del pueblo, vulnerabilidad de los
derechos, aprovechamiento, insulto a la inteligencia e integridad de los
ciudadanos, fraude.
Increíble, pero cierto. Degradante y vomitivo, pero real.
La
realidad es esta, no la que nos quieren hacer pensar esa especie de ser
humano; no perdón, esos tienen de todo menos humanidad, que reciben el
nombre de políticos, y que menosprecian así nuestro razonamiento,
inteligencia y opinión.
La
única pregunta que cabe para esta situación, es: ¿Cómo hemos llegado
hasta tal punto de desprecio por la justicia y los ciudadanos?
Sí
señores, ¿Cómo hemos podido llegar a esto?
¿Cómo
puede una persona (yo no los calificaría de ‘‘personas’’, pero es que no
hay otra palabra con la que me pueda referir a tales sujetos) concebir y
soportar en su conciencia, si es que poseen alguna, el peso de la sangre
y el sufrimiento de 45 millones de personas?
Personalmente, yo no podría vivir con eso.
Con
las miradas de rabia y tristeza de los ciudadanos impresas a fuego en mi
retina.
Con
las voces y gritos que piden justicia, en mis oídos.
Con el
olor del hedor a traición y malversación.
Con el
sabor amargo del sufrimiento del día a día.
Con la
sensación de todo aquello que hay a mi alrededor, poder sentir que estoy
vivo, pero que hay personas que por mi causa, no.
¿Podría alguno de ustedes?
¿Quién es usted?
Por
Súrak
Lunes, 20 de octubre de 2008
Señor
José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Quién es usted?
Usted
no es aquel hombre que buscaba desesperadamente trabajo, al no poder
seguir viviendo en un albergue.
Usted
no es aquel padre de familia que volvía a su casa, sin saber cómo
decirle a su mujer que no podrían comer ese día.
Usted
no es ninguno de los miles de guardias civiles que se manifestaron en
defensa de sus derechos.
Usted
no es aquella mujer maltratada que, aterrorizada, se encerraba en su
casa, para protegerse de su marido, puesto en libertad.
Usted
no es aquel niño que sufrió en sus carnes el secuestro, el miedo, el
dolor y la violación.
Usted
no es la familia que lloró por aquel niño.
Dígame, si usted no es ninguna de esas personas, ¿Quién es usted? Si
usted no es capaz de pensar en todas ellas, ¿Quién es usted? Yo se lo
diré: No es sino el reflejo de un ser humano, ahora corrompido por la
mentira, la despreocupación y la traición, lo que en esencia, constituye
el veneno de la política.

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