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Garzón y el afán de protagonismo

                           "El Acento Digital"  Por Antonio Florido Lozano

El cambio climático

Por Antonio Florido Lozano

Lunes, 12 de enero de 2009

Cuando entré en mi casa el otro día noté una ráfaga de gélido aire golpeando mi cara y me dije, ya está, esto es el cambio climático que ha llegado hasta el barrio donde vivo. Luego entré en el salón y del calor que hacía se me saltaron hasta las lágrimas y es que mi niña había puesto el aire a reventar y echaba calorías hasta por la placa de características. Y me volví a decir de manera reflexiva, el cambio, el cambio climático que se ha colado por bajo la puerta. A la hora de comer puse el parte – el telediario dicho con palabras de los sesenta- y salió el presentador muy serio explicándonos que el aeropuerto de Barajas estaba cerrado a cal y canto, y no sé por qué me acordé de la jungla de cristal de brus güilis y me dije, vaya, vaya tela con lo del cambio climático. Después salieron las calles de Madrid blancas y llenas de coches y la reportera enchufó el micro a un par de currantes y los dos estaban cabreados. La noticia duraría lo que tardé en llevarme a la boca dos o tres cucharones de garbanzos, poca cosa.

El locutor explicó que en Madrid había estado nevando toda la mañana y que las quitanieves pues no se sabe bien dónde estaban, de si había muchas o había pocas, pero la verdad es que ese día muchísimos trabajadores no habían podido acudir a sus curros, la gente se resbalaba al andar por las calles llenas de hielo, los viajeros se encontraban atrapados en el aeropuerto y que todo, en fin, era un caos.  Y claro, uno se pregunta, si esto sucede en Madrid, cómo demonios lo estarán pasando en Oslo, en Berlín, en Moscú, es decir, en donde se sabe que nieva por un tubo. Luego salió la ministra de fomento, la magdalena y, entre cucharón y cucharón, nos dijo que los fallos se habían cometido en todas las administraciones, como si hubiera miles y miles de administraciones y las cosas se las echaran de uno a otro en cascada. La ministra dijo, señores, la culpa es de todos, todos han fallado, el ministerio, la comunidad madrileña, el alcalde de Madrid, todos. Miré a mi mujer que ya iba por los postres y miré, sobre todo, a mis dos niños, que comían haciendo miguitas de pan y ajenos a todo y entonces les dije apenas susurrando, queridos míos, esto es lo que tenemos, este es nuestro país, esto es España.

La magdalena es una mujer (hasta ahí bien) que se dedica a la política (seguimos bien), que se dedica a la política porque un buen día, cuando la magdalena era la maleni, alguien le dijo en su casa, niña, eso de trabajar es muy duro, métete en algo, en donde sea, pero quítate del curro, niña. Y la niña obedeció. Y se metió en un lugar rojo que ponía Psoe en la puerta y en ese lugar cuando la moza cruzó la puerta el portero le dijo, muchacha, tú vas a llegar lejos. Y de tan lejos que apuntó la mocetona llegó a Madrid y allí se encontró con otros jovenzuelos que venían de todas las puntas de España y venían, según ellos, a jacé carrera.

Hoy nos encontramos a una verdadera calamidad puesta a dedo al cargo de responsabilidades que la desbordan. Pienso que la pobre mujer ni siquiera comprende lo que tiene entre manos. Hasta para vender en el mercaíllo hay que tener don y sabiduría y arrestos para colocar a evro lo que apenas llega al céntimo. Por supuesto, de lo de dimitir nada, faltaría, ella dimitir, pero dónde se ha visto tamaña injusticia. Que se apliquen los del tiempo que esos son los que tienen la culpa de que en Madrid nieve cuando no corresponde; y la nieve, la propia nieve, quién es para caer a peso sobre las calles de la villa sin el permiso de su señoría.

Para cuándo unas exigencias de calidad a la hora de buscar y de poner ministros. Por qué debemos aguantar y pagar el sueldazo de personas que no han dado un palo al agua en su vida porque toda su vida se dedica a la política. Por qué no se les cae la cara de vergüenza de hacer lo que hacen y no se van a su casa de una vez.

Entre nosotros. En mi pueblo hay una concejala que no tiene trabajo, digo bien, trabajo. Sólo usa la política para vivir del cuento. En las últimas elecciones –o en las penúltimas, esta cabeza mía- se le desencajaba la boca al decir lo que su pueblo le importa, que si tal que si cual, y de vez en cuando un golpe de pecho para exclamar, esta soy yo. El otro día me entero que se va a la capital porque le han buscado algo, algún puestecillo, para trabajar. Se acabaron así, de golpe, las apetencias por mejorar su pueblo. Y saldrá seguramente con la farsa inmoral de que estando en la capital luchará más y mejor por la mejora de todos. Así nos va. Vale.

      

 

 

El inefable Garzón

Por Antonio Florido Lozano

Miércoles, 19 de noviembre de 2008

El tercer Estado, el de la justicia, el Estado del contrapeso del ejecutivo y del legislador, anda en España con las puñetas sucias de tanto papel como hay suelto por los pasillos. Y es que parte de nuestras señorías se dedica a meter las narices en asuntos que no son de su competencia, así como parte de los jueces (alguna vez nos explicarán a qué viene esa separación entre jueces para la democracia y Francisco de Vitoria) dedica sus esfuerzos no sólo a ejercer de políticos sino también a remover asuntos disparatados.

El adalid de la justicia en nuestro país es Garzón. El mismo que salió de juez para enrolarse en el soe; el mismo a quien el soe le dio la espalda y el mismo que se quedó esperando una plaza de ministro que nunca llegó. Garzón es el juez que pidió entrevistarse con uno de los líderes terroristas hispanoamericanos. El juez Garzón es quien le metió mano a Pinochet cuando Pinochet babeaba echado en la dormilona de cuero y de los tiempos podridos de la dictadura. También fue el juez de los casos sonados y bienvenidos (Nécora fue, quizá, el más conocido). Es decir, un hombre extraño. Pero un hombre humano y como tal con todos los defectos que nos adornan. Un ser arrogante y vengativo, un juez presumido y altanero, a quien una cámara y una portada de periódico le gusta más que a un tonto un lápiz.

Llevóse un tiempo el juez Garzón discursando en los foros intelectuales sobre cómo arreglar el mundo. La audiencia (no precisamente la Nacional) le miraba ensimismada y en una pose teresiana de éxtasis y arrobamiento, mientras Garzón parafraseaba a éste prócer de los derechos humanos y a aquél defensor a ultranza del medio ambiente. Mientras tanto ponía la mano y cobraba. Se le acababa el chollo y volvía como hijo pródigo a la Audiencia. De vez en cuando sacaba un libro por la honrilla de hacerse escritor, total, ya puestos. Ahora a Garzón, aburrido, antojósele tomar el pico y la pala para irse al monte o a la cuneta a desenterrar cadáveres. El juez busca delitos imprescriptibles, busca sin descanso a Franco, no se cree que Paquito haya muerto y le busca por cielo y tierra. Garzón pretende desenterrar a los asesinados y desaparecidos durante la guerra civil. Pero al juez le han dicho que Franco murió hace treinta y tres años, que la noticia salió en la prensa. A Garzón le ha llamado uno que manda mucho en esto de los jueces y le ha dicho que las salas de los palacios de justicia de España están atiborradas de papeles y que los pleitos de ahora, del día a día, pues hombre, que también interesan, y total, que se dedique a otra cosa. El juez ha reconocido que sí, que es cierto eso que dicen de Franco, que sí murió en el 75, que sí le pusieron una losa de aquí te espero y que sí, que ahora sí se lo cree.

Pero algunos españoles se preguntan a qué vienen tantos disparates. Cuando llega mediado de mes y se ha fundido la nómina qué puñetas le interesa a los españoles lo de la memoria histórica. Todavía vemos a Carrillo, el de Paracuellos, en la tele, hablando y fumando, que hay que ver lo que fuma el tío con la edad que tiene. Y nadie sienta en un banquillo al irredento comunista.

Echamos de menos a aquel juez que atrapaba a los traficantes de droga, que se dedicaba a alegrarnos la comida cuando una noticia de ese jaez salía en el telediario. “Hoy Garzón ha dirigido una operación antiterrorista y han capturado a diez, a doce ratas de alcantarilla”; “Hoy Garzón ha desmantelado una red de chorizos que jugaban con la vida de muchos adolescentes”: esas eran noticias agradables y que llenaban de gozo a muchos españoles. Lo de ahora no. Lo de ahora sólo puede ser visto como la vanidad y el engreimiento encarnados en una persona que se cuelga la justicia por montera. Vale.

      

 

 

La revisión del capitalismo

Por Antonio Florido Lozano

Miércoles, 29 de octubre de 2008

Al final Kelsen se va a salir con la suya y lo que él entendía por Estado está adquiriendo carta de naturaleza en el común de los países.

Tanto es así que en los últimos tiempos podemos observar un intervencionismo político que linda lo paradójico y vemos a gobiernos liberales de toda la vida metiendo la mano en los asuntos de comer. En concreto resulta inverosímil admitir a unos Estados Unidos trasvasando dineros de los contribuyentes para salvar a unas empresas que, dentro del libre juego del mercado, apostaron y perdieron. De qué sirve, pues, un sistema económico ajeno a los momentos difíciles porque cuando vienen torcidas el Estado soluciona la cuestión.

Tremendo. En España pasa tres cuartos de lo mismo. Lo que ocurre es que aquí se copian las soluciones de otros porque ni siquiera nuestra clase política sabe por dónde tirar. Ya dijimos en otro artículo que no estamos dispuestos a que jueguen con nuestros capitales. Es mejor dejar que las cosas se autorregulen y que los malos gestores se vayan a sus casas o se dediquen a otros menesteres.

En tiempos de recesión económica está demostrado que los gobiernos protegen más a los mercados y, dentro de éstos, a determinados sectores estratégicos como son en este caso la banca y ahora, últimamente, las industrias. Ya ocurrió así en los años que van desde 1973 a 1985 y posteriormente a principio de los años 90, periodos claros de recesión económica mundial. Pero precisamente se sabe que la mayor protección de los mercados redunda en un empobrecimiento de economías en desarrollo, es decir, lo que se conoce como "empobrecer al vecino", políticas que no sirven más que para el lucimiento de políticos mediocres y sin visión a largo plazo, como en su época fue Godoy en España y como ahora es Zapatero.

Y es que la clase política de nuestro país pone parches económicos sin saber muy bien cómo ni por qué. Hacen política a corto plazo buscando resultados inmediatos sin pensar que un sistema proteccionista crea a la larga más proteccionismo, además de desproteger a otros sectores y aumentar los precios. se dirá que el consumo crecerá así como la renta de dichos sectores pero, repito, a cambio de qué, a qué precio.

El libre mercado no está en crisis. Lo que está en crisis son los vividores del cuento de la subvención, los que no saben ganarse los cuartos como no sea al socaire del Estado. Un Estado gigantesco, de dimensiones tan desproporcionadas que no se podrá sostener a sí mismo si continuamos por este camino. Vale.

                 

 

 

La tomadura de pelo

Por Antonio Florido Lozano

Miércoles, 15 de octubre de 2008

Nos han contado una historia delicada y bella donde un tahúr viene y nos ofrece garantías de que nuestro futuro está de más asegurado. El ventajista nos ofrece dinero contante al que miramos extrañados sobre nuestras manos y lo primero que se nos viene a la chola es tapar las deudas que tenemos y que nos ahogan. No nos importa de dónde ha salido este maná ni tampoco nos perturba pensar si es mejor dejarlo reservado para tiempos peores, que quien guarda, halla, al menos eso dicen. El tahúr se va y nos quedamos con la plata y nos vamos corriendo al último rincón de nuestras casas para guardarlo de inseguridades. Y si a la mañana nos visita un vecino o un familiar pidiéndonos ayuda económica nos hacemos los suecos y fingimos no tener lo que tenemos.

El tahúr, de la misma manera, ha dado yo no sé cuántos millones a los queridos banqueros de España porque asegura que el dinero debe moverse, creciendo de esta manera la confianza en el sistema financiero, para que así la plata llegue a los empresarios y a los hipotecados. Pero el banquero mira su chequera de números rojos y duda entre ofrecer el dinero a los humanos que intentan pagar su casa o si dedicarlo a tapar, a su vez, la inmensa deuda que le agobia. La pregunta está, pues, en el aire, ¿qué hará el banquero?

Yo no sé usted, pero yo pienso que dar dinero a quien tanto dinero ha amasado a costa de los demás durante tantos años no es de recibo. Como tampoco es creíble que, aunque se dedique el caudal a dar hipotecas, los financieros no dificulten aún más las posibilidades de obtener una. Cuando los tiempos vienen de cara todo es bonito y viva la Pepa, pero cuando se tuercen los caminos pongo la mano y papá Estado me salva del ahogo. Le propongo, a usted que está ahora leyendo esto, que cuando no llegue a fin de mes solicite al Estado una reunión urgente de los líderes europeos para estudiar su caso y que termine en la concesión de ayudas a devolver cuando a las gaviotas le salgan cuernos.

Es la historia de siempre, el dinero llama al dinero, los políticos ayudan y se desviven por los poderosos con el disfraz siniestro y falaz de que les ayudan a ustedes, a nosotros, de por vida, y nos hacen ver con el lenguaje lejano de la economía, con ese lenguaje que ni el mismo Zapatero entiende, que todo esto es tan complejo que la única solución posible es la que ellos llevan a cabo.

La clase media vuelve a ser humillada. Los que vamos al trabajo todos los días volvemos a ser pisoteados por una clase dirigente política ignorante y prepotente, que los más están donde están por el arribismo practicado durante toda su vida, Pipaones de pasillos y caraduras profesionales.

 Dejen que el sistema se venga abajo y empecemos de nuevo. Dejen que los embaucadores se hundan y aprendan que hay que ahorrar en tiempos de bonanza para estar preparados en los malos tiempos.

Comienza una nueva etapa sombría y  gris donde el Estado interviene a plena luz del día en las cosas de comer. Ya no se conforman con sugerirnos mil consejos vergonzantes sino que ahora manejarán nuestros dineros como se les antoje. Ojalá se les pudra en las manos. Vale.

                 

 

 

Otra vez ETA

Por Antonio Florido Lozano

Lunes, 22 de septiembre de 2008

Estos desgraciados de la ETA han vuelto a sembrar la muerte en nuestra querida España. Y no nos explicamos cómo, los políticos, siguen con la cantinela suave y aceitosa de siempre, cuando lo que deberían hacer es expulsar a todos los seguidores etarras de las instituciones y llamarlos por su nombre, esto es, ratas de alcantarilla y babosas de las pistolas, pues lo único que hacen es chulear al Estado escondiéndose como imbéciles después de matar a un inocente y de causar daños a personas de bien. No escucho a ningún político decirle al lendacari que no se pase de listo o se acabó la autonomía; que esa es otra, mucha encuesta a los vascos y a las vascas, retando a todo un país y él, cara dura, cobrando del mismo Estado al que reta. En ningún país sensato ocurre lo que aquí.

Pero, claro, en ningún país tienen al inútil político de Zapatero. A McCain le pregunta un periodista que si está dispuesto a dialogar con Rodríguez Zapatero en el caso de ser presidente de los estadosunidos, y va y dice que se reunirá con todos los que piensen como él; el periodista insiste en la pregunta y McCain pone cara de póker porque no tiene ni idea de quién es ese tal Zapatero. Así nos van las cosas. Pero estamos seguros de que cuando nuestro presidente desembarque en los estadosunidos bien McCain o bien Obama correrán raudos a darle novedades, porque tenemos al presi de la unión de países a favor de la concordia, de pueblos a favor de la generosidad, entendida ésta a lo madredecalcuta, de la unión de civilizaciones, etc., etc.

Lo anterior, ironía pura, no anda muy lejos de la pura realidad. Eso es lo malo. Hoy estamos de luto por la vida cortada de Luís Conde de la Cruz. Mañana o pasado, ya verán ustedes, todo se olvidó y el querido Brigada asesinado pasará a ser un número más de la macabra lista negra de los tontovainas y asesinos etarras. Que se han creído estos desalmados que se van a salir con la suya. La llevan clara. Ya lo dijo el valiente hijo del fallecido ante las cámaras en un acto de orgullo y coraje difícilmente repetible. Se van a comer un kiko estos de la ETA si se creen que van a doblegar a toda una nación que fue capaz de echar a los gabachos de sus tierras. Pero el tema es que el “conflicto vasco” da de comer a mucho trajeado público que cobra un sueldo inmerecido.

 Otro día hablaremos de la clase política (perdón, de la casta política), donde hay tanto inútil que no sirve para otra cosa en la vida más que para arribar allí donde sus méritos mediocres no le aúpan. Pero decimos bien, eso será otro día. Hoy no. Hoy dejaremos tranquilo a Zapatero, para que ensaye su tétrica sonrisa delante del espejo. Hoy no pensaremos en las miles y miles de familias españolas que no tienen un (puto) duro para llegar a fin de mes. Eso queda para otro día. Hoy callaremos para dar ejemplo a muchos voceros y para permitir que el alma del militar español viaje a su nueva morada en paz y en silencio, lejos de las impurezas y de las basuras de algunos seres humanos. Vale.

                 

 

 

El nazi

Por Antonio Florido Lozano

Martes, 26 de agosto de 2008

Dice Arzalluz que la Democracia española es “de baja calidad”. Lo asegura así quien fue apodado el nazi, quien ha dirigido con mano férrea (no precisamente democrática) la política de las provincias vascongadas durante más de veinte años. No hay más que mirar a la cara al ex político para darse cuenta de la enorme carga de resentimiento que le embarga. Arzalluz habla siempre como aquel que no ha ido al excusado desde hace varios días, lo hace con la mala leche en el rostro porque su querida Patria Vasca no sale a flote. Y lo peor para él es que sabe perfectamente que su sueño patrio jamás verá la luz en la España constitucional. Somos demasiados los españoles que deseamos una España unida dentro del marco europeo para que semejante engendro político llegara a suceder.

Pero ahora corren tiempos inicuos donde una enorme potencia mundial como Rusia afirma reconocer el estatus separatista de regiones díscolas como Osetia, por citar un ejemplo, regiones que aprovechan las medias tintas de la política europea para sacar pecho y tirar de fábulas históricas donde encontrar un poco de aire fresco en sus intentos solitarios. Arzalluz, que estaba más callado que un muerto, ve esto y dice, esta es la mía, y ahora sale con palabras indignas con aquello de que “los etarras no son cobardes”. Yo le digo a Arzalluz que le suelte esta estupidez a las familias de los asesinados por la banda terrorista, a ver cómo reaccionan.

Arzalluz, desde su atalaya nacionalista, arenga a sus tropas, “a sus chicos revoltosos”, les anima a la acción, afirma que “podría haber sido uno de ellos” y que cuenta con amigos de su quinta que han pertenecido a ETA. De esas palabras se deriva un sentimentalismo nacionalista de quien ya no cuenta con esperanza alguna de conseguir su Estado Vasco. Arzalluz en este sentido está condenado, como lo están tantos otros políticos de las Vascongadas, que se morirán dentro de la España unida, que dejarán de existir, cuando le llegue el día a cada uno de ellos, dentro de la gran España que les da de comer con sus presupuestos. 

Qué sería de muchos políticos vascos (y no tan vascos) si la teta de España no les permitiera vivir tan bien, tan a cuerpo de rey. Qué sería de esos políticos profesionales temerosos del mundo exterior que se arropan en la política y de donde no se les puede sacar ni a gorrazos.

Arzalluz arremete aprovechando uno de sus últimos reconocimientos públicos, esta vez con el de ser, según El Mundo, uno de los protagonistas de la historia democrática española. Yo añado que lamentablemente. Vale.

                 

 

 

El engaño de la izquierda

Por Antonio Florido Lozano

Martes, 22 de julio de 2008

Se han cumplido los primeros cien días de gobierno socialista y seguimos viendo a un Zapatero mentiroso y a un Gobierno que no sabe hacia dónde tirar. El presidente de sonrisa bobalicona se jacta de unos resultados económicos dignos de ser celebrados a la vez que los españoles nos gastamos las yemas de los dedos de tanto botonear en la calculadora para llegar a fin de mes.  Y digo engaño de la izquierda porque aún espero los famosos cuatrocientos euros de propina para salvar mi economía.

Cien días han necesitado Zapatero y sus secuaces para despilfarrar los dineros de las clases medias. No se puede hacer peor. Zapatero es como el niño tonto y glotón al que su mamasita le dice niño, no gastes tanto, niño, ahorra, niño, a ver, que el dinero se acaba. Ya se lo dije a sir Crístofer, “querido, no confíes nunca en un rojo” y sir Crístofer me miraba con cara contrita como diciendo qué dices.

Al ínclito ministro de economía no se le cae la cara de vergüenza de salir en la tele para decir memeces de economía doméstica que cualquier ama de casa sabe con los ojos  cerrados, y lo peor es que se empeña en convencernos de que esto de la crisis es algo pasajero y de que más bien pronto que tarde saldremos a flote, pero mi amigo sir Joaquim cuando pone la tele para ver el parte se queda boquiabierto al ver que una empresa como Martinsa está con el culo al aire. Yo le digo que no se asuste y le aseguro que es normal dentro de un panorama derrochador típico de la izquierda que este tipo de catástrofes económicas sucedan, pero sir Joaquim se queda confuso y se agarra la cartera por si acaso.

Las clases medias estamos siendo aniquiladas por un clan comunal y socialista al que lo único que le importa es enchufar a sus familiares, a sus correligionarios y vivir del cuento. Del cuento de la colectividad, del cuento de lo plural, como ellos lo llaman. Pero con esa excusa trasnochada, infame y sin sentido, nos aplastan como a cucarachas. Ahora toca el tiempo de la arena cálida y las aguas saladas y refrescantes, pero esperen a septiembre. Cuando comiencen los cursos escolares y cuando veamos bajo las puertas de nuestras casas o pisos las cartas del IBI y de la basura, cuando el ajetreo del verano de paso a un septiembre nuevo y esperanzador donde todo comienza de nuevo, deberemos seguir pagando la hipoteca, la letra del coche, el internet, los móviles, el gasoil, el fijo, la lavadora que compramos en el carrefur y pague cuando pase el verano, deberemos afrontar una economía asfixiada mientras en el parte oímos a Zapatero decir que con optimismo esto pasa.

Sin embargo a sir Joaquim y a sir Crístofer les digo y les redigo que la izquierda no para de engordar un Estado inflado de mangantes por la cara. Y trato de hacerles ver que el socialismo es un sistema caduco que lo mejor que puede hacer es desaparecer. Pero como les veo los semblantes cariacontecidos decido dejarlos por hoy y sacar tres cervezas del congelador. Las últimas. Vale.

                 

 

 

La izquierda y la ineptitud

Por Antonio Florido Lozano

Volvemos a comprobar que la izquierda, quizás por vicio o por torcedura ideológica, vuelve a lo de siempre, a lo que sabe hacer, a lo único que sabe hacer, esto es, gobernar a bombo y platillo pero sin tener idea de lo que hace; cuando oímos al presidente Zapatero hablar de economía a uno se le viene la sonrisa a los labios porque es tan malo, pensando y hablando, que se le nota que no tiene ni puñetera idea de lo que habla, y que habla al dictado, como el mal alumno que antes de un examen mal preparado pregunta nervioso al listo de la clase de qué va la cosa; fíjense en su cara cuando salga en la tele hablando de Economía con mayúsculas; es para que uno pare la entrevista y le pregunte, a ver, presi, ¿podría usted explicar qué significa los movimientos agregados económicos, o simplemente podría decirnos qué entiende su persona por utilidad económica, por eficiencia de los mercados, por desaceleración económica?, pero eso no sucederá porque siempre hay un corifeo que le escuda de preguntas a destiempo; el pobre sabe lo que sabe, no le pidamos más, demasiado bien vamos con un inepto como él en la Moncloa; y ETA a lo suyo e Ibarreche a lo suyo, a decir monsergas todos los días y nosotros a pagarle el sueldo a la gente que quiere destrozar el Estado que tenemos; ahora sale la izquierda con aquello de hay que ver cómo está la derecha, que si no tienen líder sólido y lo de más allá, todo para desviar la atención de lo verdaderamente importante que no saben solucionar; cuando vamos al surtidor debemos dejar cien euros mal contados que amputan la nómina mensual de manera desgarradora; cuando vamos a comprar más de cien euros nos cuesta llenar un carrito del súper; la justicia está a salto de mata, ya no sabemos si tenemos jueces, si lo que tenemos son politicojueces o juecepoliticos; lo cierto es que día sí y día también salen casos judiciales que claman al cielo; y España con el Chikilicuatre y con la reunión de multimillonarios vagos de la selección española de fútbol, a quienes, no lo olvidemos, les pagamos el hotel, los viajes, las comidas, los sueldos o primas o hermanas o como demonios se le quiera llamar a todos estos, repetimos, multimillonarios. Vale.

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Necesitamos otro 2 de mayo

Madrid se sublevó. En un desafío brutal de los franceses muchos ciudadanos dijeron ya basta y salieron a las calles para defender lo que en su fuero interno creían suyo, esto es, un sistema de valores, un territorio, una patria, un hogar y unas ilusiones que los extranjeros querían manosear. Hoy se cumplen doscientos años, se dice pronto, de aquella epopeya callejera que puso a toda una nación en armas contra el invasor. Qué tendrán los españoles que viven, así, como si nada, pasando los días como se pasa sobre un puente imaginario de altísimas proporciones, ignorando la sima que ocupa todo el espacio bajo sus pies. Pero que cuando se habla de lo mollar, de lo medular, cuando lo que está en juego es la esencia misma del alma ciudadana, todos van a una y se sale a la calle pase lo que pase.

La historia nos ha contado distintas versiones de lo sucedido por aquellos incipientes pliegues del XIX, ya tan lejos; desde los episodios galdosianos de Gabriel de Araceli cabalgando a lomos de los primeros años del siglo, hasta las ideas benevolentes y modernas de José I de la mano del emperador. Cada uno que se quede con la versión que menos le desagrade, pero lo único que coyunda a todos estos puntos de vista es la realidad de la sublevación.

En España, sí, digo bien, en España, sufrimos en estos primeros años del siglo XXI una nueva fuerza invasora. La fuerza del enrasamiento, de la vulgaridad, del anonadamiento; la fuerza que todo lo quiere nivelar. Una fuerza, un ímpetu desolador que, con la falsedad de la igualdad, quiere (y lo consigue) atontar a muchos de nuestros conciudadanos haciéndoles creer a pies juntillas el catecismo de la igualdad, sea como sea. La naturaleza nos demuestra diariamente y con infinitos ejemplos que cuando los factores se igualan todo se acabó. Observen para este caso un remanso cálido, sereno y hermoso de agua suspendida en un estanque, donde la única fuerza existente sea la onda ligera que una brizna de hierba produce sobre su superficie, al caer. Comparen esta situación con aquella otra donde el líquido zozobra vertiginoso horadando las rocas encontradas a su paso, donde el desnivel se vuelve evidentísimo, bruto quizá, pero claramente definido. Qué diferencia de fuerzas, diríamos, qué bella la desigualdad y el desnivel que, en el proceso de nivelación desarrolla toda su potencialidad.

Con esta cursilería sólo queremos indicar que el hombre y la mujer no son iguales, nunca lo han sido y jamás lo serán. Lo único que debemos defender y conquistar es la igualdad de trato, de derechos constitucionales, de deberes y, más allá, la igualdad de oportunidades. Sin embargo la invasión de tonterías del gobierno de Zapatero lucha por que haya paridad en los Consejos de Administración de las empresas, por ejemplo, dejando de valorar en este caso a hombres y mujeres que por sus méritos debieran ejercer estas funciones. Supongamos que en una empresa hay veinte miembros en el ejecutivo; pregunto ¿por qué los veinte miembros no pueden ser mujeres dado el caso de que los varones del ejemplo fuesen unos lelos e ineptos?, ¿por qué no al contrario?, ¿qué derecho tiene un poder público para marcar las líneas de trabajo de un ente privado?, ¿dónde pone el Estado los límites, la frontera de su actuación?

En este país que aún llamamos España nos dan más puntos a la hora de matricular a un hijo en un colegio si estás divorciado o en proceso de, si eres una familia monoparental (qué coño de familia será esa), o si eres inmigrante, antes que si has formado una familia entre un hombre y una mujer, a lo tradicional. Pero en este caso de usurpación de estratos privados por parte del Estado, una invasión napoleónica en toda regla, la gente no sale a la calle ni protesta.

La gran invasión es la de la mente, la de la comedura de coco por parte de inútiles que han pasado por la universidad para afinar más aún su inutilería, permítaseme. Ya esta moviéndose la colita del PSOE, ya están saliendo casos de enchufismo descarado, de amiguismos, de aquí vale todo, ya ETA se engalana, ya sube el paro, los precios, etc. Y esperen a final de año, cuando los bancos comiencen a ejecutar embargos, esperen, porque será un lamentable espectáculo patrocinado por el Zapatero de los 400. Vale.

    Por Antonio Florido Lozano               |

 

 

Más de lo mismo

Hemos pasado ya el circo de las elecciones y seguimos vivos, a pesar del gobierno. Han sido semanas de machaqueo constante en busca del elector indeciso. Los líderes nacionales, embadurnados en sendas capas de polvos de arroz, nos han mostrado a los españoles una lista generosa de mensajes entrecruzados, de acusaciones mutuas y de reproches incomprensibles que al común de los paganini no nos interesan nada. Todavía hay quienes esperan pacientemente al político que proponga y que ilusione; al político que no eche en cara a su adversario lo que él promete; esperamos al estadista, al gigante de la polis, al gestor de largo plazo y al que, en definitiva, sepa encauzar por el buen camino a un país cada vez más poblado de ciudadanos.

Pero no caerá la breva. España ha ido siempre a la cola de los países punteros y nos tememos que seguiremos así por mucho tiempo. Y es que no aprendemos. No aprendemos la lección de la historia que cuenta que los socialistas no saben gobernar. Nos referimos a gobernar éticamente, esto es, para los demás. Hacerlo para uno mismo no tiene ni sentido moral alguno ni mérito, pues cualquier chorizo es perito en esa materia. Lo loable es mirar y salvaguardar los intereses de todas las personas que pagan impuestos, de personas a quienes no se conoce de nada pero que trabajan todos los días y contribuyen al sostenimiento de una horda cada vez más nutrida de paniaguados.

Zapatero ha ganado. Es cierto. Y debemos reconocerlo porque otra cosa sería absurda y fuera de todo lugar y forma. Zapatero ha ganado. Con los votos radicales que han virado hacia un socialismo flatulento e inane. Nacionalistas catalanes y vascos han guiñado un ojo a Zapatero mientras extienden las manos por debajo del tapete. Hasta dónde estará dispuesto a llegar el presidente del gobierno es la pregunta que todos nos hacemos en estos momentos. Hay quienes han clamado al cielo y se han abierto en canal las antiguas heridas políticas aún sin cicatrizar; y hay quienes han adivinado un período de bonanzas repleta de algodonosas superficies políticas de pactos y de abrazos fraternales. Nosotros, empero, nos tememos que todo seguirá igual, que no habrá segundo plato en el menú político de nuestro país, salvo que se decida uno a repetir el primero; algunos pensamos que de llegar al postre de seguro lo haremos con el hartazgo y el empacho de una mala y espesa comida de mesacamilla. Y esperemos que de un cólico nos libre la buena ventura del hidalgo ibérico, porque eso sí que sería serio. El español no aprende como no sea a base de cabezazos contra la pared. El dulzón Zapatero continuará cuatro años más con la sonrisa burlona del que se ríe para adentro de los demás.

En estas últimas semanas se ha dicho en voz alta que nuestro presidente mintió, pues continuaba negociando con los terroristas. Para nada. Se ha dicho que la economía de andar por casa es un disparate que ahoga a las familias condenándolas al impago o a quedarse en casa para no consumir. Para nada. Se ha proclamado con claridad que España es el hazmerreír del entorno político occidental, aliados con payasos como Chávez o Castro. Para nada. 

Sin embargo, basta que el PSOE mueva una ceja para que todos los vividores de la subvención salgan a la calle a proclamar aquello de la guerra de Irak. Qué sería de España si los miles de mentecatos que viven del cuento tuviesen que ganarse el sustento con su propio esfuerzo. Los del cine que no saben hacer cine (pues nadie va a verlos); los del ecologismo que venden la idea de la sostenibilidad y no dicen que los aerogeneradores son deficitarios y que los españoles debemos pagar su escaso rendimiento; los del canon que se oponen a los topmanta porque no son imaginativos para buscar nuevos mercados y nuevos productos; los enchufados en los ministerios, en las diputaciones, adónde irían estos señores de la visa oro a costa del contribuyente.

Como bien dice Enrique de Diego, las clases medias estamos siendo atracadas y arrasadas por la nueva elite política del vividor del partido. Desde estas líneas pedimos sensatez, más ética personal y menos cuento chino. Al toro y a trabajar y déjense ya de gastar el dinero de los que trabajan. Vale.

    Por Antonio Florido Lozano               |

 

 

Croniquilla segundo asalto

Ganó a los puntos, 10 a 2, Mariano. STOP. Esta vez el defender, sabiéndose perdido, salió al ataque. STOP. Sacó todo su repertorio de golpes; en vez del defender parecía el challenger. STOP. Su golpeo fue más efectista que efectivo, buscaba el aplauso de su parroquia. STOP. Sus golpes los paraba el rival y le devolvía contras al hígado con mano de piedra sin perder la compostura. STOP. Esta vez el defender vino mejor preparado para aguantar el castigo de las contras demoledoras del challenger: sonreía melifluamente, ponía carita de bueno, hacía morritos para provocar la compasión del respetable. STOP. El nuevo masajista le había disimulado las brechas en las zejas del anterior combate, pero también la cagó; esta vez, para disimular los picos le hizo dos ridículos chirimbolos redonditos. Eso sí, su mirada no parecía tan horrible ni enloquecida. Parecía más bambi que la otra vez. STOP.

Te lo juro por mi madre, los managers de los contendientes habían pactado con el presidente de la federación no hablar del 11-M a cambio de que no hubiera supermisil. STOP. El defender se saltó el pacto a la torera como era previsible. STOP. El bisoño challenger, inexplicablemente, lo cumplió; cree que va a ganar el campeonato y quiere que le trate bien la corrupta federación. Veremos si le han engañado, nos quedan cuatro días. STOP. Por eso no soltó el uno- dos, crochet-upper cut, renunciando así a noquear al defender. STOP.

Perdió a los puntos dos asaltos como modo de ganarse a parte de los seguidores del defender, para no parecer tan killer. STOP. Pusieron de juez-árbitro a la suplente del anterior, feamente lesionado en su credibilidad. STOP. Esta fue aún peor: permitió toda clase de golpes bajos al aspirante e incluso patadas en los webos. STOP. Dejó que el defender interrumpiera siempre los cierres de intervención que correspondían al challenger, llegando incluso a darle la última palabra antes del descanso. STOP. De nada les sirvió, el challenger estuvo rocoso y no se dejó cazar. Solo encajó dos coces en salva sea la parte, pero no perdió la compostura. STOP. Sacó a la niña, pero mejor vestida. Lo hizo porque durante toda la semana la llevaban paseando sus rivales, tontamente la han hecho famosa. STOP.

Abrazo.

Curro

    Por Antonio Florido Lozano               |

 

 

EL PATRIOTA

Es deprimente oír al presidente del gobierno de España vociferar a pleno pulmón que él es un patriota. Más aún, un patriota de los de verdad, que en esto del patrioterismo hay clases, a saber, los que proclaman con meliflua voz su amor por la patria, los que miran para otro lado cuando de defender a España se trata y los que, como Zapatero, se vanaglorian de ser españoles de tomo y lomo. Y tal afirmación se convierte en aseveración grandilocuente si el que lo lanza al aire da un palmetazo sobre la mesa, como diciendo, ahí va eso.

Zapatero es peligroso. Todo aquel hijo de vecino que miente lo es, aunque por las vicisitudes de la caprichosa historia sea presidente de algo. Zapatero es peligroso porque, engullido por una ominosa mentira encastrada en la médula de sus huesos, ya no sabe si cuando abre la boca falsea o dice la verdad. Zapatero cuando enuncia, cuando proclama cualquier verdad socialista, ha de pensar si lo que afirma es cierto o no, debe esforzarse por recordar si lo aseverado lo negó unos minutos antes o no. El mentiroso, el buen mentiroso debe ser un gran memoriado, de lo contrario le pillan fuera de juego.

Zapatero se jacta de ser patriota: falso. Porque ayudó sobremanera a los catalanes separatistas a conseguir un estatuto inconstitucional a todas luces. Zapatero se enorgullece, ahora, de no dialogar con los terroristas: falso. Pregúntenle a su díscola militante Rosa Díez, a ver qué dice; a ver cómo desmiente ahora las cartas de los etarras reconociendo haber llevado (ellos) la voz cantante en las negociaciones. El resentido Zapatero manifiesta sin ambages que en su pecho rojo le quema una llamita, la llamita de España, de su España querida: hipócrita de él. Porque ha demostrado hasta la saciedad que tanto a él como a la política de barrio que aplica le importan un comino España y los españoles.

Zapatero juega a ilusionista circense. Nos promete dinerillo fácil, cuatrocientos euros para cada quisque. A Bermejo le da 250.000 euros del ala para reformar su pisito, que por lo visto se inunda.

Zapatero, -y con esto cambiamos el tercio, que no la corrida -, saca ahora a sus huestes al campo abierto. Verán ustedes a las diferentes mesnadas campar a sus anchas, bula bajo el sobaco, para oprimir, acosar y atemorizar a los pepeístas valientes que se atrevan a plantarles cara. Cuando Zapatero dice que hay que crear tensión como sea, mejor es arroparse y quedarse en casita, a gustito y con los calcetines puestos, por eso de los resfriados, que los males vienen todos juntos. A Zapatero no le salen las vergüenzas a los carrillos cuando, micrófono en ristre, se transforma en adalid de las causas perdidas. Es el Zapatero de los matrimonios entre maricones y entre tortilleras, que dicen en mi pueblo; es el Zapatero que propone a Bono para presidente del Congreso, con Marín aún vivo y cabreado; es el Zapatero que desarticula la política de trasvases, que pone en marcha desaladoras que contaminan más que desalan, que se lleva el agua en barcos desde Almería hasta Cataluña; es el Zapatero que azuza a los radicales para atemorizar a los políticos del pepé; es el Zapatero del chapapote del Prestige y del vertido de fuel en Algeciras; es el Zapatero de lo que a él le importa, que no es otra cosa que perpetuarse en el poder, como sea y por encima de quien sea, aunque se trate de los mismísimos españoles de quien él se proclama patriota. Vale. 

    Por Antonio Florido Lozano               |

 

 

COMIENZA LA BATALLA

En realidad ya hace semanas que comenzó, pero a falta de un mes chispa más o menos empieza la etapa decisiva. Empecemos. Los contendientes, Zapatero y Rajoy, no resisten un mínima comparación, porque si éste puede presumir de largos años dedicados a la política -recordemos al lector que Mariano Rajoy ha pasado por todos los peldaños políticos posibles-, aquél sólo conoce del asunto las horas pasadas de oyente en su partido o las cuatro clases que impartió en la universidad gracias a la ayuda de su padre. No obstante, los dos están en la brega y deberán fajarse hasta la extenuación.

Pero hay algo verdaderamente importante que los ciudadanos, más allá de las típicas poses políticas, deberán tener en cuenta. Nos referimos a los hechos. Siempre se ha dicho que los hechos son tozudos y esclarecedores. En esta ocasión la realidad de lo acontecido en nuestro país en los últimos cuatro años está de parte del señor Rajoy, ése que llaman de la derechona, el mismo a quien el psoe etiqueta de agorero. Pero afirmar que los españoles hemos descendido en calidad de vida es un hecho. Decir que las hipotecas suben y suben no es una falacia, como no lo es enunciar que la calidad de nuestro sistema educativo es paupérrima. No es agorero quien afirme tales cosas. Pecar de precavido, de cauto, no es tan malo como el psoe quiere hacer ver a la gente. Es peor, muchísimo peor, ir por la vida tomando los asuntos a cuchufleta, lo es hincharse y morirse de vanidad por cualquier nimiedad que se lleva a cabo. Zapatero ríe como el chiquillo a quien su papá le da un caramelo. Zapatero ríe cuando habla de economía. Pero la gente sabe que quien habla con la sonrisa en la cara no tiene ni puñetera idea de asuntos que atañen al parné.

Ahora y hasta el día 9 del mes de marzo se sucederán promesas de lo más chuscas; muchas de ellas populistas hasta la agonía; otras irrisorias por lo inoportunas, por lo absurdas y ridículas. Zapatero enarbolará -ya tenemos ejemplos-, la bandera del gratis total. Zapatero continuará -ya ha dado muestras sobradas de su falta de escrúpulos-, dialogando con los chicos terroristas. Zapatero seguirá ignorando, arrinconando y ninguneando a todas las víctimas del terror. En este dichoso país todos saben que si a la gente le ofreces la subvención la tienes ganada de antemano. Porque la mamandurria aún no se ha extinguido; vivir del cuento todavía es atractivo; que los demás trabajen lo dicen muchas personas a quienes el esfuerzo da grima. Y esto lo sabe muy bien la persona que aconseja y adoctrina al presidente de España. Ésa es la cantera del psoe, los bardenes, los zerolos, los vividores, los barrigacaliente, los chicos de la cultura, los que hacen las pelis que nadie va a ver al cine, todos esos son los que el día de las elecciones acuden prestos con el carné rojo en la boca y presumen de progres.

Aún faltan semanas de oír sandeces rojas, como la del señor Cháves, el presidente de la Junta de Andalucía, quien promete medicamentos gratis para todos los bebés menores de un año, así como la reproducción asistida, el cambio de sexo a cargo de la seguridad social, libros de texto gratuitos, acceso a internet universal y gratis total, etc., etc.

Sólo esperamos que los ciudadanos, que no son tontos como el psoe supone, oigan, piensen y analicen los actos y los hechos de unos y otros. Sólo eso. Y que no se sometan al lavado de cerebro rojo de los socialistas y socialistos. Vale.

    Por Antonio Florido Lozano               |

 

 

PODREDUMBRES DE AÑO NUEVO

 

El ministro Moratinos, el ínclito e inefable Moratinos, pone a España a los pies de los caballos moros con su visita al país vecino a ver si el mosqueo del rey alauí va a menos. Vaya tela con la política exterior de nuestro país, puesta en manos del mofletudo izquierdista y vividor profesional de la política. La diplomacia del perdone usted si le he molestado, que así no vamos ni a la esquina del mundo civilizado. Sería impagable poder leer la carta que Moratinos entregó a Mohamed VI de parte del insigne Zapatero. Qué le diría la tal misiva, de seguro que empieza con eso de cómo está usted señor rey moro, por aquí todos bien gracias a Dios, y de seguro también, parece que lo estoy viendo, que acaba como aquellas cartas de los antiguos que terminaban con besos y abrazos en forma de cruces y ceros. De risa. Y de pena.

Pero a lo que vamos. A pesar del disgusto de la bajada de pantalones a que nos obliga nuestro representante diplomático, la izquierda de nuestro país ha inventado a un telepredicador a lo Robert Mitchum en aquella película que muchos recordamos con sal en la garganta y bilis estomacal. Lo de telepredicador no es mío, que conste, pero me gustó y ahí lo pongo, que suena bien. Pepiño Blanco, que me apuesto lo que sea no sabe dónde tiene la nariz (generosa nariz la suya, dicho sea de paso), harto ya de vapulear lo invapuleable, esto es, la oposición del PP, desbarra ahora en los foros mitineros y se mete con la Iglesia y con todo el que se cruza en su camino vocinglero. Pepiño sabe de Biblia, sabe de religión, es perito en la mentira, pero no importa porque vomita críticas inverosímiles y estúpidas. Pepiño da clases a los obispos españoles, les aconseja y les adoctrina, porque él es docto en materias prosopopaicas e intelectuables (esto es fábula del que escribe).

Cabe preguntarse, empero, que diría don Alberto ( a éste no le conoce Pepiño) si debemos regurgitar nuestra última comida al oír las necedades de un político a quien los españoles le pagamos precisamente las idioteces que suelta por la boca. 

Tomamos aire. Seguimos. El 2008 ha empezado con una defensa clara de la familia como valor sustancial, mollar, nuclear y medular, de la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Salir a la calle a defender pacíficamente este inmenso valor no es ponerse en contra de nadie, es usar el derecho a la libertad de expresión para manifestar un convencimiento, cimiento y aglutinador de multitud de conciencias individuales. Sin embargo, el PSOE, al que debemos quitarle la O de obrero, la E de español (qué queda de España), la P de partido, pues más que eso es un clan mostrenco y arcaico y cambiamos la S de socialista por la I de integrista, digo, dice, oigan bien, dice, proclama y vocifera que para opinar hay que presentarse a las elecciones, coartando de esta manera tan burda y obscena el derecho constitucional de todo español a decir lo que le venga en gana siempre dentro del respeto más absoluto a las opiniones contrarias. Nos preguntamos entonces si el PSOE es un partido tolerante, si es un partido respetuoso, si es un partido sensato y centrado. Me temo que la respuesta es NO.

Pero acabemos por hoy con una gran noticia. La Audiencia Nacional ha condenado a treinta años de cárcel al etarra Juan Antonio Olarra Guridi por el asesinato de Luís Portero. Vean ustedes si pueden, esto es, si son capaces de reprimir una ligera arcada de bilis, la imagen de este imbécil que pasará el resto de muchísimos días encarcelado como un animal. Incluso tiene cara de tontovaina. A este ETARRA se le acabó la vida. Y pienso yo, por qué, por qué tanta idiotez en los actos de estos desaprensivos, qué tienen en la cabeza, si es que tienen algo, para que de buenas a primeras descerrajen un tiro a alguien que no conocen y exponiéndose a perderlo todo. Quizás sea este un dilema inescrutable porque el que tonto nace tonto muere. Se le caerán los días encima de los hombros como hechos de plomo, pesados, monótonos, con una puntualidad enloquecedora, entre barrotes, maldiciendo en el patio de reclusos, levantando el puño de euscalerría, como ellos dicen, para que nadie les vea, sirviendo de mofa para todos aquellos más listos que él que quedaron fuera de la cárcel. En fin, que se pudra, pero que tarde, que lo haga con la lentitud exasperante de la carne muerta que no quiere desaparecer, que levante el puño avejentado por los años y que cuando salga, si sale, se siente en un banco de una cualquiera, de una población cualquiera de las provincias vascongadas y con la cabeza gacha llore por sus víctimas y por su vergüenza de no haber sabido vivir con decencia. Vale.

    Por Antonio Florido Lozano              |

 

 

 

ZAPATERO SE SALE

 

La verdad es que en España uno no se aburre. Cada día acontecen sucesos la mar de graciosos. Cuando no es la ministra de turno agarrada al posabrazos de su poltrona como una posesa, es el mismísimo presidente ufanándose del sistema educativo que castiga a nuestros hijos y que para él es el mejor del mundo mundial. Pero también suceden acontecimientos lamentables, condenables y rechazables como fue el pasado atentado terrorista en Sestao. Todos los grupos políticos han condenado ya el execrable acto terrorista, todos menos los de siempre. Hasta el mismo Fernando Barrera (o Pernando Barrena, como a él le gusta llamarse), ha tenido que oír los reproches airados de personas decentes que lo único que le exigen es que condene el atentado. Pernando, con su cara cochinera, se limita a sonreír con la sonrisa del maligno y a mirar a otra parte.

Para gracioso lo del presidente Zapatero con lo del conejo. Les explicamos. Como el índice de precios al consumo (el famoso IPC) ha subido hasta el 4.1%, al presidente de nuestro país se le ha ocurrido aconsejar a los españoles que no comamos cordero, vaca ni pollo, que son muy caros, sino conejo. Como oyen. Encima de todo se nos dice lo que tenemos que comer. Viva la democracia, viva la libertad, a comer conejos y a los demás sectores productivos que les zurzan.

Si nos ponemos a hablar de las cosas chuscas no acabamos. Zapatero, en su afán de sacar adelante su famosa Alianza de Civilizaciones, ha invitado a nuestro país (queremos pensar) al demócrata, al defensor de los derechos humanos y al gran abogado de las libertades individuales, Muamar Al Gadafi. Gadafi, líder europeo donde los haya, representante del talante zapateril, invitado a tierras españolas, con su jaima al hombro, con sus cincuenta guardaespaldas femeninas y vírgenes, con su ausencia de treinta y ocho años, aterriza en España para ver al rey. Qué diantres, pensamos los españoles, le tendrá que decir el rey a este tirano; qué demonios se le ha perdido al tal Gadafi, autoritario, tirano y déspota, en nuestras tierras. Y es que la política exterior española anda así como mareada, así como lela, disparatando cada dos por tres y mandando callar a algún que otro berraco.

Pero lo que no tiene desperdicio es la última del presidente benefactor Zapatero. Sale y dice, delante del micrófono, que la política educativa de España ha tocado techo, que ya no habrá más reformas educativas, que la ley que hay es dabute y que tanto niños como padres flipan con la última reforma socialista. Y se queda tan pancho y tan ancho. Ahí es nada. Cualquiera se atreve a desdecir las solemnes palabras (el Verbo) del presi. Precisamente una ley forzada y sacada adelante sin el mínimo consenso necesario. Un síntoma más de la prepotencia de Zapatero. A quienes no creían en la arrogancia de Zapatero les decimos desde estas líneas que reflexionen, aunque sea mínimamente, en los últimos dislates y exabruptos lanzados por su cándida boquita. El chico no es que sea malo, lo que ocurre es que no sirve, simplemente eso, que no sirve, que el mandado le queda grande como el traje de un sastre miope. No dudamos que Zapatero pueda llegar a ser un eficiente recadero, o incluso un aplicado y diestro mancebo de botica, cómo vamos a dudar de eso, pero de gobernar un país en pleno siglo veintiuno en un mar de países avanzados nada de nada.

Las cosas son mucho más serias. Vale.

    Por Antonio Florido Lozano              |

 

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