La izquierda y la ineptitud
Por
Antonio Florido Lozano
Volvemos a comprobar que
la izquierda, quizás por vicio o por torcedura ideológica, vuelve a lo
de siempre, a lo que sabe hacer, a lo único que sabe hacer, esto es,
gobernar a bombo y platillo pero sin tener idea de lo que hace; cuando
oímos al presidente Zapatero hablar de economía a uno se le viene la
sonrisa a los labios porque es tan malo, pensando y hablando, que se le
nota que no tiene ni puñetera idea de lo que habla, y que habla al
dictado, como el mal alumno que antes de un examen mal preparado
pregunta nervioso al listo de la clase de qué va la cosa; fíjense en su
cara cuando salga en la tele hablando de Economía con mayúsculas; es
para que uno pare la entrevista y le pregunte, a ver, presi, ¿podría
usted explicar qué significa los movimientos agregados económicos, o
simplemente podría decirnos qué entiende su persona por utilidad
económica, por eficiencia de los mercados, por desaceleración
económica?, pero eso no sucederá porque siempre hay un corifeo que le
escuda de preguntas a destiempo; el pobre sabe lo que sabe, no le
pidamos más, demasiado bien vamos con un inepto como él en la Moncloa; y
ETA a lo suyo e Ibarreche a lo suyo, a decir monsergas todos los días y
nosotros a pagarle el sueldo a la gente que quiere destrozar el Estado
que tenemos; ahora sale la izquierda con aquello de hay que ver cómo
está la derecha, que si no tienen líder sólido y lo de más allá, todo
para desviar la atención de lo verdaderamente importante que no saben
solucionar; cuando vamos al surtidor debemos dejar cien euros mal
contados que amputan la nómina mensual de manera desgarradora; cuando
vamos a comprar más de cien euros nos cuesta llenar un carrito del
súper; la justicia está a salto de mata, ya no sabemos si tenemos
jueces, si lo que tenemos son politicojueces o juecepoliticos; lo cierto
es que día sí y día también salen casos judiciales que claman al cielo;
y España con el Chikilicuatre y con la reunión de multimillonarios vagos
de la selección española de fútbol, a quienes, no lo olvidemos, les
pagamos el hotel, los viajes, las comidas, los sueldos o primas o
hermanas o como demonios se le quiera llamar a todos estos, repetimos,
multimillonarios. Vale.
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Necesitamos otro 2 de mayo
Madrid se sublevó. En un
desafío brutal de los franceses muchos ciudadanos dijeron ya basta y
salieron a las calles para defender lo que en su fuero interno creían
suyo, esto es, un sistema de valores, un territorio, una patria, un
hogar y unas ilusiones que los extranjeros querían manosear. Hoy se
cumplen doscientos años, se dice pronto, de aquella epopeya callejera
que puso a toda una nación en armas contra el invasor. Qué tendrán los
españoles que viven, así, como si nada, pasando los días como se pasa
sobre un puente imaginario de altísimas proporciones, ignorando la sima
que ocupa todo el espacio bajo sus pies. Pero que cuando se habla de lo
mollar, de lo medular, cuando lo que está en juego es la esencia misma
del alma ciudadana, todos van a una y se sale a la calle pase lo que
pase.
La historia nos ha contado
distintas versiones de lo sucedido por aquellos incipientes pliegues del
XIX, ya tan lejos; desde los episodios galdosianos de Gabriel de Araceli
cabalgando a lomos de los primeros años del siglo, hasta las ideas
benevolentes y modernas de José I de la mano del emperador. Cada uno que
se quede con la versión que menos le desagrade, pero lo único que
coyunda a todos estos puntos de vista es la realidad de la sublevación.
En España, sí, digo bien,
en España, sufrimos en estos primeros años del siglo XXI una nueva
fuerza invasora. La fuerza del enrasamiento, de la vulgaridad, del
anonadamiento; la fuerza que todo lo quiere nivelar. Una fuerza, un
ímpetu desolador que, con la falsedad de la igualdad, quiere (y lo
consigue) atontar a muchos de nuestros conciudadanos haciéndoles creer a
pies juntillas el catecismo de la igualdad, sea como sea. La naturaleza
nos demuestra diariamente y con infinitos ejemplos que cuando los
factores se igualan todo se acabó. Observen para este caso un remanso
cálido, sereno y hermoso de agua suspendida en un estanque, donde la
única fuerza existente sea la onda ligera que una brizna de hierba
produce sobre su superficie, al caer. Comparen esta situación con
aquella otra donde el líquido zozobra vertiginoso horadando las rocas
encontradas a su paso, donde el desnivel se vuelve evidentísimo, bruto
quizá, pero claramente definido. Qué diferencia de fuerzas, diríamos,
qué bella la desigualdad y el desnivel que, en el proceso de nivelación
desarrolla toda su potencialidad.
Con esta cursilería sólo
queremos indicar que el hombre y la mujer no son iguales, nunca lo han
sido y jamás lo serán. Lo único que debemos defender y conquistar es la
igualdad de trato, de derechos constitucionales, de deberes y, más allá,
la igualdad de oportunidades. Sin embargo la invasión de tonterías del
gobierno de Zapatero lucha por que haya paridad en los Consejos de
Administración de las empresas, por ejemplo, dejando de valorar en este
caso a hombres y mujeres que por sus méritos debieran ejercer estas
funciones. Supongamos que en una empresa hay veinte miembros en el
ejecutivo; pregunto ¿por qué los veinte miembros no pueden ser mujeres
dado el caso de que los varones del ejemplo fuesen unos lelos e
ineptos?, ¿por qué no al contrario?, ¿qué derecho tiene un poder público
para marcar las líneas de trabajo de un ente privado?, ¿dónde pone el
Estado los límites, la frontera de su actuación?
En este país que aún
llamamos España nos dan más puntos a la hora de matricular a un hijo en
un colegio si estás divorciado o en proceso de, si eres una familia
monoparental (qué coño de familia será esa), o si eres inmigrante, antes
que si has formado una familia entre un hombre y una mujer, a lo
tradicional. Pero en este caso de usurpación de estratos privados por
parte del Estado, una invasión napoleónica en toda regla, la gente no
sale a la calle ni protesta.
La gran invasión es la de
la mente, la de la comedura de coco por parte de inútiles que han pasado
por la universidad para afinar más aún su inutilería, permítaseme. Ya
esta moviéndose la colita del PSOE, ya están saliendo casos de
enchufismo descarado, de amiguismos, de aquí vale todo, ya ETA se
engalana, ya sube el paro, los precios, etc. Y esperen a final de año,
cuando los bancos comiencen a ejecutar embargos, esperen, porque será un
lamentable espectáculo patrocinado por el Zapatero de los 400. Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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Más de lo mismo
Hemos pasado ya el circo
de las elecciones y seguimos vivos, a pesar del gobierno. Han sido
semanas de machaqueo constante en busca del elector indeciso. Los
líderes nacionales, embadurnados en sendas capas de polvos de arroz, nos
han mostrado a los españoles una lista generosa de mensajes
entrecruzados, de acusaciones mutuas y de reproches incomprensibles que
al común de los paganini no nos interesan nada. Todavía hay quienes
esperan pacientemente al político que proponga y que ilusione; al
político que no eche en cara a su adversario lo que él promete;
esperamos al estadista, al gigante de la polis, al gestor de largo plazo
y al que, en definitiva, sepa encauzar por el buen camino a un país cada
vez más poblado de ciudadanos.
Pero no caerá la breva.
España ha ido siempre a la cola de los países punteros y nos tememos que
seguiremos así por mucho tiempo. Y es que no aprendemos. No aprendemos
la lección de la historia que cuenta que los socialistas no saben
gobernar. Nos referimos a gobernar éticamente, esto es, para los demás.
Hacerlo para uno mismo no tiene ni sentido moral alguno ni mérito, pues
cualquier chorizo es perito en esa materia. Lo loable es mirar y
salvaguardar los intereses de todas las personas que pagan impuestos, de
personas a quienes no se conoce de nada pero que trabajan todos los días
y contribuyen al sostenimiento de una horda cada vez más nutrida de
paniaguados.
Zapatero ha ganado. Es
cierto. Y debemos reconocerlo porque otra cosa sería absurda y fuera de
todo lugar y forma. Zapatero ha ganado. Con los votos radicales que han
virado hacia un socialismo flatulento e inane. Nacionalistas catalanes y
vascos han guiñado un ojo a Zapatero mientras extienden las manos por
debajo del tapete. Hasta dónde estará dispuesto a llegar el presidente del
gobierno es la pregunta que todos nos hacemos en estos momentos. Hay
quienes han clamado al cielo y se han abierto en canal las antiguas
heridas políticas aún sin cicatrizar; y hay quienes han adivinado un
período de bonanzas repleta de algodonosas superficies políticas de
pactos y de abrazos fraternales. Nosotros, empero, nos tememos que todo
seguirá igual, que no habrá segundo plato en el menú político de nuestro
país, salvo que se decida uno a repetir el primero; algunos pensamos que
de llegar al postre de seguro lo haremos con el hartazgo y el empacho de
una mala y espesa comida de mesacamilla. Y esperemos que de un cólico
nos libre la buena ventura del hidalgo ibérico, porque eso sí que sería
serio. El español no aprende como no sea a base de cabezazos contra la
pared. El dulzón Zapatero continuará cuatro años más con la sonrisa
burlona del que se ríe para adentro de los demás.
En estas últimas semanas
se ha dicho en voz alta que nuestro presidente mintió, pues continuaba
negociando con los terroristas. Para nada. Se ha dicho que la economía
de andar por casa es un disparate que ahoga a las familias condenándolas
al impago o a quedarse en casa para no consumir. Para nada. Se ha
proclamado con claridad que España es el hazmerreír del entorno político
occidental, aliados con payasos como Chávez o Castro. Para nada.
Sin embargo, basta que el
PSOE mueva una ceja para que todos los vividores de la subvención salgan
a la calle a proclamar aquello de la guerra de Irak. Qué sería de España
si los miles de mentecatos que viven del cuento tuviesen que ganarse el
sustento con su propio esfuerzo. Los del cine que no saben hacer cine
(pues nadie va a verlos); los del ecologismo que venden la idea de la
sostenibilidad y no dicen que los aerogeneradores son deficitarios y que
los españoles debemos pagar su escaso rendimiento; los del canon que se
oponen a los topmanta porque no son imaginativos para buscar nuevos
mercados y nuevos productos; los enchufados en los ministerios, en las
diputaciones, adónde irían estos señores de la visa oro a costa del
contribuyente.
Como bien dice Enrique de
Diego, las clases medias estamos siendo atracadas y arrasadas por la
nueva elite política del vividor del partido. Desde estas líneas pedimos
sensatez, más ética personal y menos cuento chino. Al toro y a trabajar
y déjense ya de gastar el dinero de los que trabajan. Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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Croniquilla segundo asalto
Ganó a los puntos, 10 a 2,
Mariano. STOP. Esta vez el defender, sabiéndose perdido, salió al
ataque. STOP. Sacó todo su repertorio de golpes; en vez del defender
parecía el challenger. STOP. Su golpeo fue más efectista que efectivo,
buscaba el aplauso de su parroquia. STOP. Sus golpes los paraba el rival
y le devolvía contras al hígado con mano de piedra sin perder la
compostura. STOP. Esta vez el defender vino mejor preparado para
aguantar el castigo de las contras demoledoras del challenger: sonreía
melifluamente, ponía carita de bueno, hacía morritos para provocar la
compasión del respetable. STOP. El nuevo masajista le había disimulado
las brechas en las zejas del anterior combate, pero también la cagó;
esta vez, para disimular los picos le hizo dos ridículos chirimbolos
redonditos. Eso sí, su mirada no parecía tan horrible ni enloquecida.
Parecía más bambi que la otra vez. STOP.
Te lo juro por mi madre,
los managers de los contendientes habían pactado con el presidente de la
federación no hablar del 11-M a cambio de que no hubiera supermisil.
STOP. El defender se saltó el pacto a la torera como era previsible.
STOP. El bisoño challenger, inexplicablemente, lo cumplió; cree que va a
ganar el campeonato y quiere que le trate bien la corrupta federación.
Veremos si le han engañado, nos quedan cuatro días. STOP. Por eso no
soltó el uno- dos, crochet-upper cut, renunciando así a noquear al
defender. STOP.
Perdió a los puntos dos
asaltos como modo de ganarse a parte de los seguidores del defender,
para no parecer tan killer. STOP. Pusieron de juez-árbitro a la suplente
del anterior, feamente lesionado en su credibilidad. STOP. Esta fue aún
peor: permitió toda clase de golpes bajos al aspirante e incluso patadas
en los webos. STOP. Dejó que el defender interrumpiera siempre los
cierres de intervención que correspondían al challenger, llegando
incluso a darle la última palabra antes del descanso. STOP. De nada les
sirvió, el challenger estuvo rocoso y no se dejó cazar. Solo encajó dos
coces en salva sea la parte, pero no perdió la compostura. STOP. Sacó a
la niña, pero mejor vestida. Lo hizo porque durante toda la semana la
llevaban paseando sus rivales, tontamente la han hecho famosa. STOP.
Abrazo.
Curro
Por
Antonio Florido Lozano
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EL
PATRIOTA
Es deprimente oír al
presidente del gobierno de España vociferar a pleno pulmón que él es un
patriota. Más aún, un patriota de los de verdad, que en esto del
patrioterismo hay clases, a saber, los que proclaman con meliflua voz su
amor por la patria, los que miran para otro lado cuando de defender a
España se trata y los que, como Zapatero, se vanaglorian de ser
españoles de tomo y lomo. Y tal afirmación se convierte en aseveración
grandilocuente si el que lo lanza al aire da un palmetazo sobre la mesa,
como diciendo, ahí va eso.
Zapatero es peligroso.
Todo aquel hijo de vecino que miente lo es, aunque por las vicisitudes
de la caprichosa historia sea presidente de algo. Zapatero es peligroso
porque, engullido por una ominosa mentira encastrada en la médula de sus
huesos, ya no sabe si cuando abre la boca falsea o dice la verdad.
Zapatero cuando enuncia, cuando proclama cualquier verdad socialista, ha
de pensar si lo que afirma es cierto o no, debe esforzarse por recordar
si lo aseverado lo negó unos minutos antes o no. El mentiroso, el buen
mentiroso debe ser un gran memoriado, de lo contrario le pillan fuera de
juego.
Zapatero se jacta de ser
patriota: falso. Porque ayudó sobremanera a los catalanes separatistas a
conseguir un estatuto inconstitucional a todas luces. Zapatero se
enorgullece, ahora, de no dialogar con los terroristas: falso.
Pregúntenle a su díscola militante Rosa Díez, a ver qué dice; a ver cómo
desmiente ahora las cartas de los etarras reconociendo haber llevado
(ellos) la voz cantante en las negociaciones. El resentido Zapatero
manifiesta sin ambages que en su pecho rojo le quema una llamita, la
llamita de España, de su España querida: hipócrita de él. Porque ha
demostrado hasta la saciedad que tanto a él como a la política de barrio
que aplica le importan un comino España y los españoles.
Zapatero juega a
ilusionista circense. Nos promete dinerillo fácil, cuatrocientos euros
para cada quisque. A Bermejo le da 250.000 euros del ala para reformar
su pisito, que por lo visto se inunda.
Zapatero, -y con esto
cambiamos el tercio, que no la corrida -, saca ahora a sus huestes al
campo abierto. Verán ustedes a las diferentes mesnadas campar a sus
anchas, bula bajo el sobaco, para oprimir, acosar y atemorizar a los pepeístas valientes que se atrevan a plantarles cara. Cuando Zapatero
dice que hay que crear tensión como sea, mejor es arroparse y quedarse
en casita, a gustito y con los calcetines puestos, por eso de los
resfriados, que los males vienen todos juntos. A Zapatero no le salen
las vergüenzas a los carrillos cuando, micrófono en ristre, se
transforma en adalid de las causas perdidas. Es el Zapatero de los
matrimonios entre maricones y entre tortilleras, que dicen en mi pueblo;
es el Zapatero que propone a Bono para presidente del Congreso, con
Marín aún vivo y cabreado; es el Zapatero que desarticula la política de
trasvases, que pone en marcha desaladoras que contaminan más que
desalan, que se lleva el agua en barcos desde Almería hasta Cataluña; es
el Zapatero que azuza a los radicales para atemorizar a los políticos
del pepé; es el Zapatero del chapapote del Prestige y del vertido de
fuel en Algeciras; es el Zapatero de lo que a él le importa, que no es
otra cosa que perpetuarse en el poder, como sea y por encima de quien
sea, aunque se trate de los mismísimos españoles de quien él se proclama
patriota. Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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COMIENZA LA BATALLA
En realidad ya hace
semanas que comenzó, pero a falta de un mes chispa más o menos empieza
la etapa decisiva. Empecemos. Los contendientes, Zapatero y Rajoy, no
resisten un mínima comparación, porque si éste puede presumir de largos
años dedicados a la política -recordemos al lector que Mariano Rajoy ha
pasado por todos los peldaños políticos posibles-, aquél sólo conoce
del asunto las horas pasadas de oyente en su partido o las cuatro clases
que impartió en la universidad gracias a la ayuda de su padre. No
obstante, los dos están en la brega y deberán fajarse hasta la
extenuación.
Pero hay algo
verdaderamente importante que los ciudadanos, más allá de las típicas
poses políticas, deberán tener en cuenta. Nos referimos a los hechos.
Siempre se ha dicho que los hechos son tozudos y esclarecedores. En esta
ocasión la realidad de lo acontecido en nuestro país en los últimos
cuatro años está de parte del señor Rajoy, ése que llaman de la
derechona, el mismo a quien el psoe etiqueta de agorero. Pero afirmar
que los españoles hemos descendido en calidad de vida es un hecho. Decir
que las hipotecas suben y suben no es una falacia, como no lo es
enunciar que la calidad de nuestro sistema educativo es paupérrima. No
es agorero quien afirme tales cosas. Pecar de precavido, de cauto, no es
tan malo como el psoe quiere hacer ver a la gente. Es peor, muchísimo
peor, ir por la vida tomando los asuntos a cuchufleta, lo es hincharse y
morirse de vanidad por cualquier nimiedad que se lleva a cabo. Zapatero
ríe como el chiquillo a quien su papá le da un caramelo. Zapatero ríe
cuando habla de economía. Pero la gente sabe que quien habla con la
sonrisa en la cara no tiene ni puñetera idea de asuntos que atañen al
parné.
Ahora y hasta el día 9 del
mes de marzo se sucederán promesas de lo más chuscas; muchas de ellas
populistas hasta la agonía; otras irrisorias por lo inoportunas, por lo
absurdas y ridículas. Zapatero enarbolará -ya tenemos ejemplos-, la
bandera del gratis total. Zapatero continuará -ya ha dado muestras
sobradas de su falta de escrúpulos-, dialogando con los chicos
terroristas. Zapatero seguirá ignorando, arrinconando y ninguneando a
todas las víctimas del terror. En este dichoso país todos saben que si a
la gente le ofreces la subvención la tienes ganada de antemano. Porque
la mamandurria aún no se ha extinguido; vivir del cuento todavía es
atractivo; que los demás trabajen lo dicen muchas personas a quienes el
esfuerzo da grima. Y esto lo sabe muy bien la persona que aconseja y
adoctrina al presidente de España. Ésa es la cantera del psoe, los
bardenes, los zerolos, los vividores, los barrigacaliente, los chicos de
la cultura, los que hacen las pelis que nadie va a ver al cine, todos
esos son los que el día de las elecciones acuden prestos con el carné
rojo en la boca y presumen de progres.
Aún faltan semanas de oír
sandeces rojas, como la del señor Cháves, el presidente de la Junta de
Andalucía, quien promete medicamentos gratis para todos los bebés
menores de un año, así como la reproducción asistida, el cambio de sexo
a cargo de la seguridad social, libros de texto gratuitos, acceso a
internet universal y gratis total, etc., etc.
Sólo esperamos que los
ciudadanos, que no son tontos como el psoe supone, oigan, piensen y
analicen los actos y los hechos de unos y otros. Sólo eso. Y que no se
sometan al lavado de cerebro rojo de los socialistas y socialistos.
Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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PODREDUMBRES DE AÑO NUEVO
El ministro Moratinos, el
ínclito e inefable Moratinos, pone a España a los pies de los caballos
moros con su visita al país vecino a ver si el mosqueo del rey alauí va
a menos. Vaya tela con la política exterior de nuestro país, puesta en
manos del mofletudo izquierdista y vividor profesional de la política.
La diplomacia del perdone usted si le he molestado, que así no vamos ni
a la esquina del mundo civilizado. Sería impagable poder leer la carta
que Moratinos entregó a Mohamed VI de parte del insigne Zapatero. Qué le
diría la tal misiva, de seguro que empieza con eso de cómo está usted
señor rey moro, por aquí todos bien gracias a Dios, y de seguro también,
parece que lo estoy viendo, que acaba como aquellas cartas de los
antiguos que terminaban con besos y abrazos en forma de cruces y ceros.
De risa. Y de pena.
Pero a lo que vamos. A
pesar del disgusto de la bajada de pantalones a que nos obliga nuestro
representante diplomático, la izquierda de nuestro país ha inventado a
un telepredicador a lo Robert Mitchum en aquella película que muchos
recordamos con sal en la garganta y bilis estomacal. Lo de
telepredicador no es mío, que conste, pero me gustó y ahí lo pongo, que
suena bien. Pepiño Blanco, que me apuesto lo que sea no sabe dónde tiene
la nariz (generosa nariz la suya, dicho sea de paso), harto ya de
vapulear lo invapuleable, esto es, la oposición del PP, desbarra ahora
en los foros mitineros y se mete con la Iglesia y con todo el que se
cruza en su camino vocinglero. Pepiño sabe de Biblia, sabe de religión,
es perito en la mentira, pero no importa porque vomita críticas
inverosímiles y estúpidas. Pepiño da clases a los obispos españoles, les
aconseja y les adoctrina, porque él es docto en materias prosopopaicas e
intelectuables (esto es fábula del que escribe).
Cabe preguntarse, empero,
que diría don Alberto ( a éste no le conoce Pepiño) si debemos
regurgitar nuestra última comida al oír las necedades de un político a
quien los españoles le pagamos precisamente las idioteces que suelta por
la boca.
Tomamos aire. Seguimos. El
2008 ha empezado con una defensa clara de la familia como valor
sustancial, mollar, nuclear y medular, de la sociedad en la que nos ha
tocado vivir. Salir a la calle a defender pacíficamente este inmenso
valor no es ponerse en contra de nadie, es usar el derecho a la libertad
de expresión para manifestar un convencimiento, cimiento y aglutinador
de multitud de conciencias individuales. Sin embargo, el PSOE, al que
debemos quitarle la O de obrero, la E de español (qué queda de España),
la P de partido, pues más que eso es un clan mostrenco y arcaico y
cambiamos la S de socialista por la I de integrista, digo, dice, oigan
bien, dice, proclama y vocifera que para opinar hay que presentarse a
las elecciones, coartando de esta manera tan burda y obscena el derecho
constitucional de todo español a decir lo que le venga en gana siempre
dentro del respeto más absoluto a las opiniones contrarias. Nos
preguntamos entonces si el PSOE es un partido tolerante, si es un
partido respetuoso, si es un partido sensato y centrado. Me temo que la
respuesta es NO.
Pero acabemos por hoy con
una gran noticia. La Audiencia Nacional ha condenado a treinta años de
cárcel al etarra Juan Antonio Olarra Guridi por el asesinato de Luís
Portero. Vean ustedes si pueden, esto es, si son capaces de reprimir una
ligera arcada de bilis, la imagen de este imbécil que pasará el resto de
muchísimos días encarcelado como un animal. Incluso tiene cara de
tontovaina. A este ETARRA se le acabó la vida. Y pienso yo, por qué, por
qué tanta idiotez en los actos de estos desaprensivos, qué tienen en la
cabeza, si es que tienen algo, para que de buenas a primeras descerrajen
un tiro a alguien que no conocen y exponiéndose a perderlo todo. Quizás
sea este un dilema inescrutable porque el que tonto nace tonto muere. Se
le caerán los días encima de los hombros como hechos de plomo, pesados,
monótonos, con una puntualidad enloquecedora, entre barrotes,
maldiciendo en el patio de reclusos, levantando el puño de euscalerría,
como ellos dicen, para que nadie les vea, sirviendo de mofa para todos
aquellos más listos que él que quedaron fuera de la cárcel. En fin, que
se pudra, pero que tarde, que lo haga con la lentitud exasperante de la
carne muerta que no quiere desaparecer, que levante el puño avejentado
por los años y que cuando salga, si sale, se siente en un banco de una
cualquiera, de una población cualquiera de las provincias vascongadas y
con la cabeza gacha llore por sus víctimas y por su vergüenza de no
haber sabido vivir con decencia. Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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ZAPATERO SE SALE
La verdad es que en España
uno no se aburre. Cada día acontecen sucesos la mar de graciosos. Cuando
no es la ministra de turno agarrada al posabrazos de su poltrona como
una posesa, es el mismísimo presidente ufanándose del sistema educativo
que castiga a nuestros hijos y que para él es el mejor del mundo
mundial. Pero también suceden acontecimientos lamentables, condenables y
rechazables como fue el pasado atentado terrorista en Sestao. Todos los
grupos políticos han condenado ya el execrable acto terrorista, todos
menos los de siempre. Hasta el mismo Fernando Barrera (o Pernando
Barrena, como a él le gusta llamarse), ha tenido que oír los reproches
airados de personas decentes que lo único que le exigen es que condene
el atentado. Pernando, con su cara cochinera, se limita a sonreír con la
sonrisa del maligno y a mirar a otra parte.
Para gracioso lo del
presidente Zapatero con lo del conejo. Les explicamos. Como el índice de
precios al consumo (el famoso IPC) ha subido hasta el 4.1%, al
presidente de nuestro país se le ha ocurrido aconsejar a los españoles
que no comamos cordero, vaca ni pollo, que son muy caros, sino conejo.
Como oyen. Encima de todo se nos dice lo que tenemos que comer. Viva la
democracia, viva la libertad, a comer conejos y a los demás sectores
productivos que les zurzan.
Si nos ponemos a hablar de
las cosas chuscas no acabamos. Zapatero, en su afán de sacar adelante su
famosa Alianza de Civilizaciones, ha invitado a nuestro país (queremos
pensar) al demócrata, al defensor de los derechos humanos y al gran
abogado de las libertades individuales, Muamar Al Gadafi. Gadafi, líder
europeo donde los haya, representante del talante zapateril, invitado a
tierras españolas, con su jaima al hombro, con sus cincuenta
guardaespaldas femeninas y vírgenes, con su ausencia de treinta y ocho
años, aterriza en España para ver al rey. Qué diantres, pensamos los
españoles, le tendrá que decir el rey a este tirano; qué demonios se le
ha perdido al tal Gadafi, autoritario, tirano y déspota, en nuestras
tierras. Y es que la política exterior española anda así como mareada,
así como lela, disparatando cada dos por tres y mandando callar a algún
que otro berraco.
Pero lo que no tiene
desperdicio es la última del presidente benefactor Zapatero. Sale y
dice, delante del micrófono, que la política educativa de España ha
tocado techo, que ya no habrá más reformas educativas, que la ley que
hay es dabute y que tanto niños como padres flipan con la última reforma
socialista. Y se queda tan pancho y tan ancho. Ahí es nada. Cualquiera
se atreve a desdecir las solemnes palabras (el Verbo) del presi.
Precisamente una ley forzada y sacada adelante sin el mínimo consenso
necesario. Un síntoma más de la prepotencia de Zapatero. A quienes no
creían en la arrogancia de Zapatero les decimos desde estas líneas que
reflexionen, aunque sea mínimamente, en los últimos dislates y
exabruptos lanzados por su cándida boquita. El chico no es que sea malo,
lo que ocurre es que no sirve, simplemente eso, que no sirve, que el
mandado le queda grande como el traje de un sastre miope. No dudamos que
Zapatero pueda llegar a ser un eficiente recadero, o incluso un aplicado
y diestro mancebo de botica, cómo vamos a dudar de eso, pero de gobernar
un país en pleno siglo veintiuno en un mar de países avanzados nada de
nada.
Las cosas son mucho más
serias. Vale.
Por
Antonio Florido Lozano
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