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Bitácoras de
Rebelión digital
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Últimas anotaciones Los sindicatos españoles son vergonzosos Más de 100.000 asesinatos al año en España La democracia, esa gran mentira Andalucía, a la cola de Europa Plataforma de las clases medias El embajador argentino, Carlos Bettini Garzón y el afán de protagonismo
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"El Acento Digital" Por Antonio Florido Lozano |
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ETA VUELVE A ASESINAR
Qué quieren ustedes que les digamos. Más de lo mismo. Otra vez la banda asesina ETA ha barrido la vida de un Guardia Civil. Esta vez se trata del agente Raúl Centeno Pallón, de 24 años, quien ha muerto con el cerebro destrozado por las pistolas de ETA. A su lado estaba su compañero Fernando Trapero Blázquez, tiroteado también y quien se debate sobre el fino hilo que separa la vida de la muerte. Fernando yace en la cama de un hospital en coma profundo. Los Guardias Civiles se encontraban en una cafetería. Al salir, los etarras se les arrimaron y, en un acto de cobardía, les rompieron el cargador a bocajarro. Para colmo los agentes iban desarmados. Que cómo se come que dos agentes de la seguridad, que dos Guardias Civiles trabajen velando por la seguridad de todos nosotros desarmados, nadie lo sabe. Ellos se limitaron a cumplir con la ley. No llevan armas de fuego porque una ley española se lo impide. Que es absurdo ya lo sabemos. Lo mismo que si a un profesional del buceo le obligan a zambullirse en las aguas sin la correspondiente mascarilla para respirar. Un disparate. Pero a lo que vamos. Desde los últimos muertos de la T4 de Barajas ya han pasado unos cuantos meses. Y cuando las cosas no suceden la memoria es quebradiza y, paradójicamente, desmemoriada. Hace falta que venga ETA y mate a uno, a dos o a cuantos inocentes tengan a bien. Entonces comienza el carnaval. Y decimos carnaval porque tras los atentados, las lágrimas, los responsos y los golpes en el pecho vienen las máscaras de la unidad, de la empatía con los sentimientos de los que quedaron vivos, y los cuantolosiento de los políticos de turno. Ahora vienen días de manifestaciones, de vascos sí, ETA no, de nunca más, de tantas y tantas frases compuestas para la ocasión y que las hordas políticas manejan con tanta habilidad. Oiremos a Zapatero decir que son momentos para estar unidos, que la fortaleza del Estado de Derecho no podrá ser vencida por una banda de criminales separatistas, etc., etc. Pero Raúl Centeno Pallón está muerto y enterrado. Y seguirá estándolo cuando las manifestaciones de dolor acaben. Y en la soledad del domicilio del asesinado, cuando el día se apague y toque a descanso, cuando reine el silencio en el salón de la casa y sus padres se miren, Raúl no estará allí. La política seguirá, como seguirá su camino el conjunto de las fuerzas vivas del país, pero Raúl continuará muerto y enterrado; los terroristas continuarán vivos, comiendo, bebiendo, hablando, descansando, pensando, pero Fernando navegará en su coma profundo, a sus 23 años. No se puede hablar con los terroristas. Para los terroristas sólo hay un destino aceptable: la cárcel. Consumirse de miseria entre rejas, sin esperanzas de una hipotética libertad lejana. Si han de salir en un futuro de la cárcel que salgan, pero envejecidos, con los rostros mustios, con la mirada gacha, con la conciencia encallecida de remordimiento. No se puede hablar, dialogar, con quienes matan con premeditación y alevosía. Hablar de qué, para qué y con el permiso de quién. Que le pregunten los políticos a la mayoría de los españoles sobre su disposición al diálogo con los asesinos. Que le pregunten, medios tienen. Ahora esperamos del presidente del gobierno de España una actitud recta, concreta, inamovible. Una postura y unas palabras que den esperanzas a los representados por un gobierno democrático. Zapatero no debe olvidar que nuestro país se mueve en un contexto de ideas liberales y que el primer objetivo de un Estado liberal es la protección de sus ciudadanos. La Guardia Civil es, a pesar de su nombre, militar. Existe para defendernos a todos. Dejen, por tanto, que lleven y utilicen sus armas de seguridad reglamentarias cuando les sea menester. Acaben con el mundo mágico y fantasioso, con la sonrisa bobalicona y buenista de Zapatero. Acorralen a los etarras y métanlos a todos en un agujero, como a las ratas. Vale.
EL DE LA CAMISA ROJA En Venezuela gobierna un pobre hombre ignorante de todo que se cree su propio discurso. Por Venezuela cruzan aires insanos eructados por el bravucón de la camisa roja de sangre y de bochorno. El mundo hispano mira al hermano venezolano y calla. Con la izquierda vocinglera, tan dada a la manifestación y a los concursos de tonterías, el hispano calla vergonzantemente, hipócritamente, miserablemente. Las masas venezolanas, esto es, el pueblo, el hombre y la mujer de la calle, el niño pobre de la acera, el abuelo del pitillo a medio consumir, todos ellos, en silencio, con la mirada ciega que da la miseria, con los andares balancinescos y las manos vacías como el alma de un desgraciado, trabajan buscando un porvenir ilusorio que un déspota de camisa roja, como la sangre y el bochorno, como el carmín y el sonrojo, se encarga de pisotear. Qué tendrán los países iberoamericanos que solamente los tontos y los miserables alcanzan el poder. Qué pecado habrán cometido estas naciones para soportar las idioteces de estos politiquillos que sólo persiguen su propia riqueza. El poder es algo distinto. Ejercerlo es delicado y se exige del mandatario sensatez y honradez a la hora de administrar un recurso limitado como es el dinero. La gente de la calle confía entonces en sus representantes. Lo hacen sanamente. Trabajan y pagan para que otros correspondan como es debido. Pero el poder si es digno de ostentarse es asimismo un arma peligrosa que embauca al más pintado. Pocas personas resisten el ataque del dinero cercano, goloso y aromático. Pocas son, en efecto, pero de seguro existen, las hay, están en algún lugar silencioso, poco dados a las confidencias. Estas gentes, ¿dónde están, por qué no salen a la palestra, es que no saben que les necesitamos? El de la camisa roja, el de la cara hinchada de pura arrogancia y chabacanería, escuchó al rey la famosa frase de por qué no te callas y ahora sale con que no lo oyó. Qué vergonzoso espectáculo. De dónde ha salido este hombre, de qué selva, de qué antro, para tener que aguantar sus desvaríos. Si no fuera porque estamos hablando del presidente de un país soberano diríamos que es un desventurado digno de lástima.
Los iberoamericanos miran dubitativos la dirección del aire chavizta; el gobierno español prefiere callar a su depauperada diplomacia. Moratinos sonroja sus mofletes paniaguados; el presidente Zapatero aguanta los chuzos que le lanza su colega venezolano; los asistentes tragan saliva y miran al suelo acojonados por el de la camisa roja; el guiso está hecho, sólo falta sacar el cazo y probarlo. Como quedó algo soso el rey agrega unas chispas de sal. El señor rey, el rey de espadas, el rey de todos los españoles, salpicó con unos granos de sal una reunión descafeinada e insulsa donde casi todos dormitaban a la sombra de Chávez, el elocuente. Vale.
EL RIDÍCULO DE ZAPATERO Al presidente español Zapatero se le atraganta la Z que tanto pregona. Ahora, mientras él yace amodorrado en el sofá de la Moncloa, soñando, con los ojos entreabiertos, en un mundo feliz, en una Alianza Cósmica, en una infinita y esplendente aurora de paz y de concordia, Sarkozy se erige en el salvador de las cuatro tripulantes españolas secuestradas en el Chad. El francés, haciendo gala de una política espectáculo – pero eficacísima -, tomó su propio avión y se plantó delante del mismo presidente chadiano para ver qué pasaba con los siete españoles. De momento cuatro de ellos han regresado a casa de la mano de Sarkozy. Aún quedan tres compatriotas en suelo chadiano, pendientes de la resolución de una justicia de tercer mundo que habrá de decidir sobre el futuro inmediato de los españoles. Zapatero se restregó los soñolientos y abolsados ojos cuando Moratinos entró, cabizbajo, en su aposento. El Presi le hizo seña con la mano de que se sentara a su lado. Moratinos, con la cara enrojecida por la ira contra el dirigente francés miró a su jefe y abrió los brazos en señal de impotencia. El Presi se levantó, se acicaló como pudo y tomó su coche blindado para salir raudo hacia Torrejón. Debía llegar al aeropuerto antes que Sarkozy, lo contrario hubiera sido una catástrofe. Las azafatas, cansadas pero contentas, bajaron las escalerillas del avión francés y se dirigieron emocionadas al abrazo abierto y esperado con sus familiares. Nicolás bajó tras ellas con la cara radiante y estrechó la mano dura y fría de Zapatero. -No te preocupes muchacho, diremos que ha sido gracias a los dos -, masculló Sarkozy al oído del Presi. -De acuerdo, Nico, como tú digas – bostezó Zapatero. En la rueda de prensa subsiguiente Sarkozy, eficaz y elegante como él mismo, reconoció que la liberación de las cuatro españolas se hubo debido, sin duda, a la colaboración de las diplomacias española y francesa, que, en una muestra de estrecha interrelación lograron el objetivo de traer a nuestras compatriotas a suelo español. Aun queda trabajo por hacer porque todavía faltan tres españoles por venir a casa. Sarkozy ha hecho bastante, más de lo que debía. De otra manera lo podemos decir, ha hecho el trabajo que corresponde al gobierno español. Pero cualquier diplomacia es más ágil, eficaz y diligente que la española y a la vista está el ejemplo narrado de forma cómica. Al gobierno español, encabezado por Zapatero ya no le queda nada. No le queda ni siquiera vergüenza para reconocer lo que todos sabemos: que no sirven para nada y que han colocado a nuestro país en el escaparate del bochorno y del escarnio para que todo el mundo se ría. Hay personas de mi país que se sienten humilladas cuando ha de venir otro a hacer nuestro trabajo y a traer a casa a españoles. De aquí en adelante qué calor sentiremos, qué fraternidad nos protegerá, quién acudirá en nuestra ayuda cuando algo lastimoso nos suceda al otro lado de nuestras fronteras. En política, sobre todo en política, lo primero ante todo es la eficacia. Es la única forma de gastar los dineros en asuntos que de verdad importan a los trabajadores. Es la única manera de gastar responsablemente, sin derrochar, mirando por cada céntimo de euro que se recauda. El político debería mirar por el dinero con el mismo celo que si fuera suyo. Pero la realidad demuestra que la actuación política está muy lejos de este objetivo. Al contrario, como sucede y es notorio, con el AVE a Cataluña se gasta y se malgasta. Quién paga los desmanes y los socavones no hace falta que lo repitamos. Y la ministra, según el ínclito Rubalcaba, ha desarrollado una labor brillante. Han leído bien: brillante. Además, agrega el ministro, ha construido miles de kilómetros de autopistas. Sí, sí, miles de kilómetros, como oyen. Deplorable, de verdad, deplorable. Y lo peor es que hay aún gente que les cree. La izquierda mentirosa y ruin nos trata de engañar una vez y otra creyendo que los demás somos tontos. Pero ya está bien. Vale.
ZAPATERO LA LLEVA CLARA
La fecha de las elecciones se acerca, ya se adivina en lontananza y los políticos, con el traje de faena, se disponen a mentir más que nunca. El gobierno, en otra paradoja clásica, se apresta a demostrar lo indemostrable, esto es, que ha gobernado. Seducen a las cámaras, a las cuartillas en blanco, a todo el mundo que se les cruza en el camino, en un afán comprensible de continuar pesebreando (perdón por la palabreja) y de seguir viviendo del cuento, del contribuyente, a gastos pagados. El otro día José Luis Carod Rovira nos regaló una preciosa muestra del carácter y talante de los políticos inútiles que, al no servir para otra cosa, dedican sus esfuerzos a desfalcar al pagano de turno que siempre suele ser el mismo: el trabajador. A Don José Luis le sentó mal que un ciudadano español no supiera pronunciar su nombre (el del político en cuestión) en catalán. La amonestación que sufrió el pobre interpelante fue bochornosa. El talante autoritario de Don José Luis se puso de manifiesto ante millones de españoles que veían el programa televisivo. Carácter avieso, maligno y despiadado el del catalán independentista. Otra muestra más de un dictadorzuelo de andar por casa que se siente importante porque manda algo. Los catalanes la llevan clara con Zapatero. Venga izquierda, ahí tienen, úsenla, gócenla, disfruten de ella mientras puedan. Ahí tienen, complacidos catalanes, a la ineficaz izquierda de los socavones, del tren de alta velocidad, echándole las culpas de los desastres a la derecha, cómo no. Cuando no se tienen argumentos la culpa la tiene la derecha. Cuando la ministra de Fomento no dimite y no se le cae la cara de vergüenza la culpa la tiene la derecha. Tristes de los catalanes que cada día han de tragar bilis cuando van al trabajo y no llegan a tiempo. Cataluña, el tercer mundo. Y no me extraña, vista la clase política que les gobierna y les destroza el día a día. La Justicia la lleva también clara con Zapatero. Al niñato que golpeó a la chica del metro ya le han soltado sin tiempo siquiera de calentar la celda que se merece. La Justicia anda revuelta, el Tribunal Constitucional es una feria donde uno ríe y el de más allá reza para que no le sustituyan. Es una suerte de miniparlamentito con unos del PP y otros del Soe. Y para salvar al mundo de todas las catástrofes viene a España el Premio Nobel de la Paz, Al Gore. Tatachín, tatachín, atentos, atentos a las palabras del exvicepresidente Al Gore, enviado especial como embajador de las causas humeantes del mundo. Estremeceos empresarios del mundo mundial porque Al Gore cortará las chimeneas de vuestras fábricas y taponará los escapes de los ilusos que aún utilizan sus carros para desplazarse. Lo que no comprendemos es la razón por la que le han dado el premio de la paz. Qué guerra hay que Al Gore haya apagado. Qué paz ha restituido el exvicepresidente. Pero por cada charla, eso sí, hierro, a toca teja y calentito. En Andalucía ni el mismísimo Chaves se dignó a estar presente en la disertación del salvador, con lo que Chaves disfruta cuando se lo ponen todo por delante a costa del trabajador que abona la factura. No dejamos de sorprendernos en España con las ocurrencias de la izquierda trasnochada y vergonzante que nos gobierna. Lo mismo que miramos con preocupación los avatares y las aventuras políticas de nuestros hermanos argentinos, ahora con eso de las elecciones. Esperamos que nuestros hermanos de allende la mar hayan decidido acertadamente. Por el bien de todos ellos. Vale.
PLATAFORMA DE LAS CLASES MEDIAS En momentos de máxima tribulación uno piensa en el Ser Supremo que le ayude a salir del pozo. España transita ahora por senderos y caminos tortuosos y el carro donde viajamos todos los españoles se desbarata y despedaza porque de las riendas del mismo tira un deleznable ser comunista, ignorante, rencoroso y perverso llamado Zapatero, con Z. Con Z de zopenco, como afirma mi vecino el Chente. No es gratuito el agravio que este individuo está infligiendo a nuestro país. Zapatero no quiere a España. Y como no la quiere, hace con ella lo que sus instintos de venganza, mamados en el seno de una izquierda revanchista, le dictan. Zapatero es un mandao. Es un enviado de la progresía más obtusa y embotada que jamás hayamos imaginado. Es un mensajero pagado con los impuestos de todos y adalid de la cultura más embaída de Europa. El precio a pagar por los desmanes de este político light es la descomposición de toda una nación, la más antigua del continente. La fractura, el cuarteamiento del suelo español pisoteado por unos peleles enchufados en la ubre del Estado. No es cuestión de mentir a nadie, jamás lo haría y además no hay necesidad, entre otras cosas porque el común de los españoles no es nada tonto. De hecho la prueba de lo que digo es evidente. A pesar de la Ley Electoral tan chapucera que nos legaron los de la Transición, los bloques nacionalistas-separatistas no superan el dos o tres por ciento del total nacional. Pero este porcentaje es lo suficiente para que estos chufleteros tengan siempre o casi siempre la llave de la gobernabilidad en la mano. Qué sería de estos leguleyos si a uno de los dos partidos nacionales le diese un arranque de valentía y cambiase la dichosa ley. Más gente al paro, claro es. Aunque gente vaga e inútil que no encontrarían posiblemente otra forma de vida digna acostumbrados al pesebreo y a la mamandurria. Los españoles tenemos que movilizarnos. No podemos soportar por más tiempo la infamia de este gobierno, de este sistema de falsas libertades. España no es ni puede ser un puzzle donde cada vecino pone y quita piezas. Señores, esto es serio. Da igual ser de derechas, de izquierdas, del centro, del extremo, como si se es de arriba o de abajo. Esto hay que cambiarlo. Hay que eliminar (entiéndanme) a tanto político que vive del cuento. Hay que suprimir la cultura de la subvención, sobre todo la dirigida al mundillo cursi de la cultureta. Tenemos que zafarnos de estos tipos que destruyen nuestra libertad y que nos roban nuestros dineros, ganados con el trabajo y esfuerzo diarios.
Desde este humilde artículo o nota deseo expresar mi más rotunda felicitación a D. Enrique de Diego y a todas aquellas personas e instituciones que desde ahora en adelante puedan y se comprometan por conseguir el único fin de liberar a España de los lacayos de turno. Deseo igualmente el mayor de los éxitos a esta plataforma. Y pido a todos los españoles que así lo estimen oportuno no miren para otro lado porque la labor merece toda nuestra atención. Hay que apoyar este tipo de iniciativas y de movimientos ciudadanos. Basta ya de mamelucos, de payasotes, basta ya de gastar nuestros dineros en videos zafios, con Z, y burdos como el del partido socialista obrero español. Con permiso de D. Enrique de Diego me despido por esta semana con su (de él) acostumbrada y famosa frase de “Zapatero ríndete, te tenemos rodeado”. Vale.
ESPAÑA RESISTE Zapatero se ha empeñado en descomponer la nación y no regatea esfuerzos para conseguirlo. A la cabeza de una izquierda extremista y prepotente el presidente de todos los españoles demuestra no sólo su ignorancia (“indigente intelectual” como lo llama acertadamente Carlos Dávila), sino su inquina, su aborrecimiento y su odio por todo lo que huele a español. En nuestro país se hizo una transición desde la dictadura hacia la democracia, que desembocó en una Constitución, la de 1978, abierta a todos y contando con todos, con la izquierda, con la derecha, incluso con los sectores sociales y políticos periféricos y minoritarios, no digamos ya nacionalistas, pero se ve que en aquellos entonces algunos, los más extremistas llegaron al consenso sólo de forma enmascarada, disimulando, mirando para otro lado, diciendo sí con la boca pequeña pero guardando las armas hasta mejor ocasión. La ocasión ha llegado ahora, ahora que alcanzó el poder, digamos le auparon, las hordas de la calle azuzadas por una elite sin escrúpulos. Una elite de ignorantes intelectuales resentidos por lo que pasó en España a finales de los años treinta. Zapatero permite los desmanes intolerables de los nacionalistas, permite la esperanza a un grupo terrorista que retoma otra vez los atentados como herramienta “política”. El presidente está comprobando en sus propias carnes qué entiende ETA por diálogo, por consenso. Le está reventando en las manos su patético esfuerzo por acabar con los terroristas sin contar con los demás sectores políticos, sin contar con el apoyo del principal partido de la oposición. Zapatero quiere un Estado descompuesto. Un reino de taifas. Un Estado de Estados. Los catalanes extremistas alardean de ser una nación. El presidente de las provincias Vascongadas reta con un referéndum. Los niñatos separatistas que se dicen republicanos difaman la figura de los reyes, de la Corona. El gobierno se carga los símbolos de los españoles, la bandera nacional, quemada y ultrajada, oculta en los baúles de las consejerías, de los ayuntamientos, como si la bandera tuviese que avergonzarse de ser la de todos los que nos sentimos españoles. Un verdadero disparate. España dividida en dos otra vez. España esperando que la izquierda se calme y que deje los métodos fascistas, los agrupamientos que salen a la calle como salían en Italia a la orden del Duce, a boicotear, a intimidar, a mentir a todo el mundo. Parece como si en España decir que se es español fuese un delito. Y sin embargo España resiste como es lógico que lo haga una nación que durante siglos ha sufrido embates de todos los colores. Zapatero hablaba de austeridad y a la fecha de hoy tiene contratados a quince, decimos bien, quince asesores más de los que tuvo José María Aznar. Zapatero hablaba al principio de ser el adalid del diálogo y del consenso y fue él quien rompió en mil pedazos el pacto antiterrorista. Zapatero inventó la tontería aquella de la Alianza de Civilizaciones, y quién se acuerda ahora de dicha alianza, en qué quedo todo. La respuesta es sencilla y corta: en nada. Para colmo Zapatero ha sufrido una de las injusticias universales más lacerantes, a saber: ha sido despojado del premio Nobel de la Paz que recayó en el insigne, en el glorioso, en el distinguido Al Gore. Tremendo. Cualquier opositor que gane su plaza en la Administración del Estado está mucho más preparado que Zapatero para llevar las riendas de nuestro país; cualquier empresario, pequeño o mediano, le da mil vueltas a la mente del presidente. Zapatero quién es, qué ha hecho en su vida digno de mencionarse, qué méritos atesora el presidente de una nación, de un país de más de cuarenta millones de españoles. Qué sabe de economía, qué de historia. Nada. Y sin embargo ahí está. Lo que esperamos es que los votantes decidan el próximo mes de marzo dar unas buenas vacaciones al presidente y que éste las aproveche estudiando y formándose, que falta le hace. Vale.
“GOBIERNO DE ESPAÑA” De risa. Digo de risa porque a buenas horas mangas verdes. El señor Zapatero se ha dado cuenta, por fin, por fin, de que está al frente del gobierno de una nación, de un país, llamado España. De la manga se ha sacado ahora una campaña de marketing – seguro que ha sido cosa de Pepiño o de algún adlátere – con la que nos acosa a todos los españoles. En cualquier parte, en la tele, en la prensa, repito, donde sea, saca aquello que reza el título de más arriba. Como si los españoles no supiésemos dónde vivimos. Pero claro, podemos hacer la lectura al revés, esto es, que posiblemente alguien le ha chivado al presi que lo que tiene bajo su mando es precisamente “EL GOBIERNO DE ESPAÑA”.
Lo que ocurre es que no se pueden tapar los desmanes cometidos con el letrerito del GOBIERNO DE ESPAÑA. Porque es un sinsentido. Me explico. Cómo le dice ahora Zapatero a los vascos lo que reza el logotipo. Con qué cara mirará Zapatero a los catalanes cuando en la solapa lleve colgada la afirmación, por otra parte innecesaria, de que su gobierno ES el gobierno de España. Me gustaría ver el rostro hierático, afectado y campanudo, de muchos catalanes que no se consideran españoles, cuando oigan, lean y observen el dicho estribillo de que esto, aquello, lo de acá y lo de más allá es EL GOBIERNO DE ESPAÑA. En puridad os digo, queridos lectores, queridos hermanos lectores, pensadores y críticos de todos los países hispanohablantes, que la palabra ESPAÑA suena ahora, en estos días caniculares de agosto, por todos, por toditos los rincones de nuestro querido y amado país. Y esto lo debemos agradecer al insigne, al eximio, célebre y glorioso presidente de España, de todos los españoles, quiéranlo o no; a los españoles vascos, a los españoles gallegos y a los españoles catalanes ¡toma ya, ahí va ésa! Ahora se tendrán que comer con papas la palabra ESPAÑA. Y que conste, claro es, que no me mueve ningún interés ni sentimiento anti nada, porque considero que tanto catalanes, como vascos, como gallegos soportan día a día la cruz, digo bien, la cruz de saber que en su fuero interno, aunque no lo digan, aunque no lo reconozcan, aunque en público callen como muertos, se sienten ESPAÑOLES. Por qué enmudecen o articulan un discurso totalmente contrario es algo que ellos mismos, a solas, junto a la almohada, deben dilucidar e interpretar. Gracias señor Zapatero, mil gracias, pero sepa que ahora va a gastar más dinero de los presupuestos nacionales en pagar a más guardaespaldas, sobre todo cuando viaje por determinadas provincias y regiones españolas. Lo triste, y voy terminando, es que con esta dichosa campaña, repito, innecesaria – gastos innecesarios, inútiles, esto es, mala gestión – Zapatero consigue camuflar su apabullante mediocridad como gestor y muchos españoles ilusos, engañados o mal informados, seguirán creyendo en el socialismo como si de un gran icono se tratase, como si el socialismo fuese la llave del cajón de las soluciones para todo. De veras, créanme, no tengo nada contra este presidente. Seguro que tomando unas copas con el codo apoyado en la barra y echando un pitillo, el chico es buena gente, majo, no lo dudo. Lo que me solivianta, como a tantos, es que este señor se dedique a lo que se dedica. Para estar en el sillón del mando se necesitan unas condiciones mínimas, que Zapatero, a mi entender, no reúne. Y lo peor es que cualquier decisión que este elemento tome afecta a todos, hasta a los españoles de Cataluña, de Galicia y de las provincias Vascongadas: a todos. Seguiremos con el tema. Vale.
EL EMBAJADOR ARGENTINO, CARLOS BETTINI Desde la Argentina nos llegan brisas que hablan del embajador argentino en España, Carlos Bettini, de su actuación y de su trayectoria. El texto que sigue no tiene desperdicio. Lean lo que nos dice desde el país hermano Roberto Guitián, en una de sus columnas: “La senadora María Cristina Fernández – primero por Santa Cruz, luego, mágicamente, por Buenos Aires – ha iniciado una visita a España, no sabemos bien para qué: tal vez para ir de shopping, tal vez para que el Rey le bese la mano, tal vez para cerrar negocios con el señor Rodríguez Zapatero, o tal vez estrechar vínculos con el inefable señor Garzón – el juez, fiscal, diputado, dirigente no se sabe bien de qué cuernos, y, eso sí, Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Bahía Blanca. No sabemos tampoco quién paga el viaje de Doña María Cristina, si su propio peculio, si el nuestro, o tal vez algún mecenas que decidió invitarla por su importancia mundialmente reconocida según el Dúo Cómico Los Fernández. La cuestión es que la dama del botox está en España, y que su gira ha sido organizada por el señor Embajador de la República ante el Reino, un señor llamado Carlos Bettini. El señor Bettini, hasta no hace mucho tiempo ciudadano español, renunció sin inmutarse a su ciudadanía española para ser nombrado embajador político…. El señor Bettini, al recibir a la Fragata A.R.A. Libertad a su llegada a España ofendió a la Armada Argentina, a su Buque Escuela y a sus tripulantes al pronunciar un discurso cargado de odio y resentimiento, un discurso propio de un terrorista de los años 70, tal vez sintiéndose a salvo de tener que rendir cuentas por su pasado. El 12 de julio de 1976, día domingo, el Capitán de Corbeta Jorge Bigliardi salió de su domicilio en la Ciudad de La Plata para ir a comprar ravioles para el almuerzo familiar. A su regreso, alguien le llamó por su nombre y lo asesinó a balazos. Era Jorge Bigliardi un hombre de familia, casado, con dos hijos pequeños. Pero por sobre todo era una buena persona. Oficial de la Armada retirado pocos años antes, se desempeñaba como Jefe de Seguridad de Astilleros Río Santiago y se movía sin custodia alguna, no por temerario sino porque su bonhomía le hacía pensar que no tenía enemigos. Lo sé porque discutimos el tema muchas veces y siempre me dijo lo mismo: "No tengo enemigos". El grupo que lo asesinó, cuentan los rumores, estaba encabezado por un joven rugbier quien, después de cometer el crimen, se fue a jugar un partido de rugby al Club San Luis. Este joven rugbier huyó de Argentina, se radicó en un país extranjero en el que estableció firmes relaciones con notorios dirigentes de la izquierda europea, y con el paso del tiempo regresó al país, fue funcionario nacional , denunciado por la señora Patricia Bullrich por intentar sobornarla cuando el sujeto en cuestión hacía lobby para empresas extranjeras. Quien quiera enterarse de ello en detalle, circula por Internet un artículo del señor Juan Gasparini – antiguo montonero y corresponsal de Klarín en Suiza – donde describe la entrevista mantenida con la señora Bullrich – antigua montonera – en Ginebra durante 2001 y en la que dicha dama ratifica su denuncia. Parece que los antiguos montos tomaron distintas posiciones….al menos en este caso. Aún con la denuncia pendiente,, el acusado siguió en funciones a órdenes del señor Gil Lavedra, y con el devenir del kakismo terminó siendo embajador político. No puede extrañar, ya que el asesino Taiana es nada menos que canciller, Cogote diputado, Alicia Pierini fue funcionaria nacional, Kunkel lo es actualmente, y el amigo Perro dirige los hilos de la trama desde un cómodo segundo plano. Finalmente, si quieren Ustedes mayor información, circula por Internet una foto tomada en un partido de rugby en la que se ve sentado al señor Embajador, y, dos pasos a su derecha, a doña María Cristina Fernández, ambos con treinta años menos, el señor mucho más delgado y la señora sin nada de botox. Dios los cría y el viento los amontona, para mayor vergüenza de la Patria Argentina.” Lo dicho, no tiene desperdicio. Y ustedes ¿qué opinan? Vale.
EL PAYASOTE DE ZAPATERO Como en el mundo circense, donde los payasos aparecen con muecas de risas y llantos, confundidas y entrelazadas, en una imagen tierna de bonanza y zalamería, así en La Moncloa se nos ha colado un okupa, un okupa payasote que lo único que hace es sonreír como un tonto de pueblo al que se le da un caramelo. Ahora, queridos hermanos de allende los mares, ha ido a México, de vacaciones, con la Sonso y las niñas, a costa de los presupuestos de los españoles. Es chusco el payasote ¿verdad? Ha ido, además, por no acudir al bautizo de la nueva Infanta, Doña Sofía, porque Zapaterillo no puede rebajar su fantástico nivel ideológico aconfesional y republicano acudiendo a una celebración institucional y católica. Sin embargo, él mismo llevó de la manita primero a una de sus hijas, luego a la segunda, ante el cura para que recibieran la Primera Comunión. Al payasote le va lo público, le pone, le monta, pero creemos que este sentimiento de regusto y saborcillo se debe al odio acendrado que anida en su corazón (rojo) tras haber estudiado de muchachote el bachillerato en la privada. Quién se lo iba a decir a un chaval que se libró de la mili año tras año, es decir, se libró de servir a España, por motivos de estudios. Ya después le libró el carguete en el partido, que para eso están los partidos, faltaría. Zapaterillo se ha convertido en el líder de un partido extremista como es actualmente el partido del capullo en España. Rojo y fascista. Porque a Zapatero y a su partido se le pueden criticar sus métodos de fascistas tal y como en sus comienzos sucedió, formando grupos de fuerza, esto es, fascios, para luchar contra el enemigo. Para Zapaterillo el Partido Popular no es un adversario político; es un enemigo a batir. Y ZP no duda para derrotar al único partido que mira, trabaja y piensa en los intereses de todos los españoles, en agrupar a sus cachorros, a sus jovencitos, a sus juventudes socialistas, en fascios, en grupos de fuerza que propalen la propaganda infame y mentirosa por los aires de este país nuestro. Vean como muestra el video que las Juventudes Socialistas han publicado a bombo y platillo para celebrar su Congreso. El video no tiene desperdicio: un partido de rugby, un equipo, el de los buenos, The New Reds, o sea, los nuevos rojetes; el otro, el de los malos, con camisetas naranjas, la gaviota y ETA grabado en sus brazos. La lucha de los malos contra los buenos no es legítima, la del equipo del PP contra los rojos, puesto que aquéllos usan unas artes rastreras y violentas contra éstos. El lenguaje del video es aberrante y para no oírlo por personas decentes y sensatas. Esto es lo que hacen en España los jovencitos rojos con el cerebro comido por unos “padres” ideológicos que les llevan hacia donde a ellos les interesa. Así se forman las fascios para salir a la calle a la orden de ya, y acorralar sedes de partidos democráticos, lanzar pancartas a las caras de la gente, formar bullas, etc. El clima Zapateril se está imponiendo en nuestro país, queridos hermanos. El respeto a instituciones que merecen dicho respeto se ha perdido. La mediocridad y la chabacanería políticas están de nuevo haciendo su agosto, ahora que el calor del estío aprieta. La revista de humor “El Jueves”, ha sacado en su última portada a los Príncipes de España, los Príncipes de Asturias en pose de fornicación, caricaturizados, arguyendo que con este acto conseguirán los 2500 euros que el presidente payasote ha prometido a todos los niños nacidos a partir de ahora. Bochornoso. Hasta dónde vamos a llegar, dónde pondrá el límite el rojerío estúpido que nos desgobierna, si es que el rojerío tiene límite. Y para terminar por hoy les daremos la última: ya tenemos en España a un alcalde a lo Chávez. La noticia es que un alcalde socialista ha cerrado la primera radio que se atrevió a contar que se había doblado el sueldo. Han oído y leído bien, que se había doblado el sueldo, un socialista, un rojo, uno que sólo piensa en los intereses de los demás, otro que se jacta de proclamar que viva lo social, que todo para el pueblo y va y se la monta bien doblando el contenido de su bolsillo. Viva el socialismo, vivan los listillos, los socialistas y los socialistos. Seguiremos acorralando al gobierno y seguiremos adelante a pesar del payasote de Zapatero. Vale.
EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Con este nombre han bautizado los prebostes socialistas de mi país a la nueva herramienta ideada por la izquierda para adoctrinar a nuestros jóvenes estudiantes. Una vez más los ciudadanos, los padres, las madres, somos idiotas a ojos del ejecutivo y éste se presta, solidariamente, a salvarnos de los infortunios que asolan a España. Confunden, desde nuestro punto de vista, la función principal del Estado, esto es, garantizar la seguridad de todos, con el adoctrinamiento vulgar y soez que han planificado. Los socialistas no saben ya qué hacer, qué pensar, qué maquinar, para asegurarse el pesebreo de aquí a medio largo plazo. Y, como siempre, la solución radica en moldear las mentes de los más indefensos, las mentes de aquellas personas que no tienen una idea clara de los asuntos políticos, ni de conceptos clave en la vida diaria como son la libertad, la justicia, la solidaridad, etc. Aprovechan el propio sistema educativo para inculcarles ideas interesadas so capa de que conviene a los adolescentes formarse para ser mejores ciudadanos. La responsabilidad y el derecho de las familias, de los padres en la educación y formación ética y moral de sus hijos desaparecen sustituida por un Estado que se mete en las vidas privadas de todos. De nuevo lo público invade lo privado. La iniciativa individual, es decir, la libertad de hacer con la vida de uno lo que le venga en ganas, se ve mermada por un Estado al sentido de Kelsen, que lo invada todo. El gobierno del socialista Zapatero preguntó a diferentes fuerzas vivas de España la opinión que su borrador para la nueva asignatura les merecía. La respuesta ha sido clara y contundente. Sin contar con los defensores natos de la misma, seguidores y servidores del aparato propagandístico rojo, como el Sr. Gregorio Peces-Barba, catedrático de Filosofía del Derecho y socialista de trinchera, todos los sectores capaces de aunar y formar opinión crítica sobre el tema han manifestado su más absoluto rechazo a lo que ven como una mascarada ofensiva para el propio ciudadano por parte del gobierno. Muchos ven en esta nueva asignatura la sustitución de la antigua y extinta Formación del Espíritu Nacional del pasado franquismo. Se trata, según ellos, de adoctrinar al alumno, de decirle lo que es bueno y lo que es malo desde el punto de vista de una ética pública novedosa pero que no descubre nada, pues bastantes de los contenidos que habrán de estudiar ya los dan en Filosofía (en Bachillerato) o en Ética (en 4º de la ESO, en Secundaria). Se desplaza otra vez a la Filosofía del currículum de las enseñanzas medias haciéndola casi desaparecer del mismo y, en definitiva, se condena al ostracismo a las Humanidades a favor de un aleccionamiento y amaestramiento insoportable e inadmisible. Nosotros pensamos que el Estado debe dejarnos libres. Que ya está bien de enseñarnos cómo debemos vivir nuestras vidas. Somos mayorcitos para desenvolvernos por nuestros propios medios, para buscarnos la vida y el camino donde poder desarrollar todas nuestras potencialidades vitales. El Estado no se conforma con robarnos sino que se mete en nuestro propio fuero interno. De esa manera lo único que consigue es formar ciudadanos infelices, humillados, cabizbajos, trabajadores esclavizados por un gobierno, por un Estado, por una sociedad, en definitiva, creada, diseñada y planificada por los que detentan el poder. Los socialistas son así y lo peor es que a quien cree estar en posesión de la verdad, a quienes no ven otra realidad más allá de sus orejeras, difícilmente se les puede convencer de nada. Precisamente necesitamos en España un sistema educativo de verdad, crítico, solvente, efectivo, que forme el espíritu crítico del individuo para que éste, al convertirse en ciudadano (cuando le llegue la hora de aportar y de exigir) sepa no sólo a quién votar cada cuatro años, sino también desenmascarar al payaso de turno que se mete en política para medrar por sus propios intereses. Hace falta una rebelión ciudadana, como dice Enrique de Diego, hace falta acorralar a este gobierno de desalmados, de incompetentes, de caraduras, para entre todos encontrar el camino que más nos identifique, el camino que queramos no el que nos impongan. Vale.
ETA VUELVE A LAS ANDADAS
De nuevo los españoles nos sentimos amenazados. De nuevo la banda terrorista ETA - y que conste que digo banda terrorista, no grupos revolucionarios, de liberación ni nada por el estilo -, irrumpe en el escenario social y político de nuestro país. Otra vez el sinsentido de las muertes, de los chantajes, de los asesinatos a sangre fría; una vez más los etarras se aprovechan de los españoles y los intimidan, los acorralan, al socaire de un gobierno que les ha dado vida, aire, tiempo, excusas, promesas, ilusiones; de un gobierno socialista que se ha creído la salvaguarda de todos los males mundiales y en un proceso de diálogo nos ha puesto de nuevo a los pies de los caballos. Infame, verdaderamente infame, por no decir otra cosa. Zapatero sabe que los españoles no queremos dialogar con los terroristas. Zapatero no es nadie, digo bien, nadie, para suponer, para imaginar, para adelantarse a una voluntad española inventada por su imaginario, por su mente, por su cacumen. No debe alzarse en portavoz de una voluntad fantasmal, de un mandato imperativo, que no existe; no debe sentarse con nadie para hablar de nada que no sean los intereses de todos. Pero no lo comprende el chico (permítanme la expresión); no le entra en el magín al pobre aprendiz de político. Los etarras, más listos que el hambre, como dicen en mi tierra, se han quedado con él, le han engañado como a un pardillo. Mientras Zapatero dialogaba con los asesinos le estrechaba la mano a la España sensata; con un ojo pactaba, con el otro sonreía siniestramente. El presidente de todos los españoles nos ha estado mintiendo de manera perversa y maligna, como un compulsivo, como un energúmeno. No nos merecemos un presidente que nos mienta, como él mismo señaló hace poco atacando a Aznar de forma miserable. No nos lo merecemos. Muchos de nosotros nos preguntamos qué hemos hecho para merecer un gobernante tan chabacano como Zapatero, a un ilusionista del talante que aprende rápido de populistas insoportables como Evo Morales, Hugo Chávez, Castro, Kitchner y tantos otros que asolan las almas de tantos países hermanos. Ahora ETA está de nuevo armada hasta los dientes y ha reorganizado comandos de asesinos, de estúpidos ignorantes separatistas, para destrozar vidas honestas de personas que trabajan y viven para sus familias, para descerrajar tiros en las nucas de personas que simplemente no piensan como ellos. Es muy complicada la lucha contra estos energúmenos. Sólo tiene sentido hacerlo desde los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Es la única razón que entienden porque tienen las cabezas llenas de ideas macabras que el mismo entorno etarra se ha encargado de introducirles. Zapatero intenta ahora dar un giro a su política antiterrorista. Después de numerosos fracasos y puestas en ridículo ante todo el mundo se le nota que tiene miedo de perder las próximas elecciones nacionales – falta ya menos de un año para los comicios -. Y el miedo le ha obligado a recibir a Mariano Rajoy para hacer como que habla con él. Pero todo es un simple escaparate y cortina de humo. Zapatero, que se reunió con Rajoy el pasado día 11 del presente, no da su brazo a torcer. Sigue y seguirá creyendo que la mejor lucha antiterrorista consiste en hablar con los asesinos. Nadie le convencerá jamás porque adolece de la ceguera propia de los arrogantes, de los prepotentes, de los que como él piensan que lo saben todo sobre todo. Zapatero no es humilde. No lo puede ser quien sabe que en la vida no ha conseguido nada por sus propios méritos. Así, vive anclado en el resentimiento, en la sospecha continua hacia los demás. Zapatero que como socialista debería confiar en la bonhomía del ser humano, no se fía ni de su sombra y piensa, de manera ilusa, que todos son tan desconfiados y perversos como él. Quizás ni sepa siquiera lo que significó el socialismo. Mas no debemos perder la confianza en los españoles como pueblo. Entre todos seremos capaces de vencer a los asesinos más pronto que tarde. De esto estoy seguro, estamos seguros. Y pronto volverán los tiempos de las políticas eficaces y dignas, las políticas que enriquecen a quienes las practican y a quienes las reciben. Seguiremos atentos a los derroteros de nuestro gobierno desgobernado para tener al día a todos ustedes. Vale.
ELECCIONES EN ESPAÑA
El pasado domingo 27 de mayo se celebraron en España las últimas elecciones. Elecciones municipales y autonómicas, es decir, de carácter local y regional. Esta cita con las urnas se ha visto como una especie de primarias donde el resultado a favor de una opción u otra revelaría la orientación de las voluntades populares a favor o en contra del gobierno. Pues bien, los resultados han demostrado que la izquierda de nuestro país más que avanzar pierde posiciones en el espectro político nacional. A Zapatero se le pone la cosa cada vez más difícil, sobre todo en aquellas regiones donde habrá de hacer encajes de bolillos para sacar los gobiernos adelante. Caso de Navarra, por ejemplo, con la presencia siempre inoportuna y lamentable de ANV, partido terrorista que ha presentado sus listas electorales con el beneplácito del inquilino de la Moncloa. Lo dicho, lamentable. Pero así es el presidente de nuestro gobierno, presidente representante de todos los españoles que se baja los pantalones cada vez que ETA decide ponerle delante un órdago más. Y ETA no para, no lo ha hecho nunca y ahora menos, porque sabe que tiene delante a un hombre lábil y de poca voluntad, a un hombre, a un político veleidoso y presumido que juega a la política de bajos vuelos y se olvida de que el terrorismo ha costado en España muchas vidas y ha destrozado a muchas más, a muchas familias, víctimas del terrorismo, de la irracionalidad de los asesinos que ven ahora frustradas todas sus ilusiones por ver a los indeseables entre rejas. España se torna cada vez más azul, más liberal. Los españoles de capital, más que los de provincias, votan a la libertad como valor fundamental para dirigir sus sociedades. Aún falta tiempo, mucho me temo, para que el resto de ciudadanos se quiten de encima el yugo de la ignorancia política que las instituciones regionales y locales les han colocado encima. Pero poco a poco se va consiguiendo porque el español de a pie sale cada vez más de su ámbito local, cada día está más preparado y su percepción del clientelismo político de la izquierda es cada día más clara. El español quiere trabajar y sacar a su familia adelante y para ello demanda una clase política honesta y seria, que no juegue a mentir, que no difame. Pero últimamente la izquierda está demostrando que no son capaces de aprender, que no saben gobernar y dejar a los demás tranquilos, que siguen sintiéndose salvadores del mundo y custodios de la moral, de su moral, endeble y turbia como su mismo entendimiento. España ha salido dividida en dos tras las elecciones. A izquierda y derecha del mapa aparecen gobiernos liberales, del Partido Popular y en medio una franja roja que simboliza las fuerzas de Zapatero, de la mentira y de la demagogia. En Madrid, tanto en la capital como en la Comunidad, el respaldo de los españoles al partido de Mariano Rajoy ha sido abrumador y bochornoso para el PSOE, tanto que el candidato socialista, puesto a dedo por Zapatero, no sabe donde esconder sus vergüenzas. Y después de la cita electoral debemos hacernos una vez más la pregunta de si es o no ético pactar para gobernar. Debemos saber que en España la Ley Electoral utiliza la Ley D´hont para realizar el reparto de escaños. Ley que facilita y persigue precisamente los pactos. Pero cuando un candidato obtiene más votos que los demás siempre desea arrogarse el gobierno para sí. Lo que no tiene sentido es que en un ayuntamiento se pacte dejando fuera del gobierno al candidato más votado y en el ayuntamiento de al lado se vea esta acción como detestable. Precisamente este es el discurso de Zapatero apoyando la lista más votada en Canarias y obviándola en Navarra, solo porque a él le interesa. Demencial. Vale.
GARZÓN Y EL AFÁN DE PROTAGONISMO Una de las falacias más evidentes y burdas de la democracia española es la división de poderes. Falacia, mentira o embuste precisamente porque tal división no existe. Como suena. El tan cacareado Estado de Derecho con sus famosos Bill of Rights, al estilo inglés, brillan en España por su ausencia. Y sin embargo, a pesar de esta importantísima ausencia, nuestro país sigue adelante. La Justicia, uno de los pilares básicos de cualquier Estado actual que se precie de serlo, sufre las injerencias de la clase política gobernante. La Fiscalía General del Estado no actúa con libertad porque es el gobierno, el gobierno de Zapatero, quien ha colocado al frente de la misma a un títere, el señor Conde Pumpido, que hace y deshace lo que al pordiosero intelectual le interesa en cada momento. Y estamos hablando, que no se nos olvide, de una de las instituciones más vitales de un país. Por otra parte, desde la ribera de la Justicia se producen a menudo traspasos hacia el mundo de la política por el simple hecho de tomar protagonismo en la vida pública española. Esto último es lo que le ocurrió al señor juez Baltasar Garzón en los años noventa. No contento con realizar una excelente labor de persecución y acoso a las diferentes tramas dedicadas al tráfico de estupefacientes – recordemos las operaciones Nécora y Pitón, entre otras -, se sintió impelido por la fuerza misteriosa de la vanidad a ingresar en el partido socialista de Felipe González, por aquellas fechas con casos notorios y evidentes de corrupción. De hecho, Garzón fue número dos por Madrid en las elecciones generales de esos años. Número dos tras el mismo Felipe en lugar de haberse presentado por la circunscripción electoral de Jaén, su provincia natal.
Digo todo esto para que se aprecie, aunque sea someramente, la forma de entender de este juez. Baltasar Garzón nacido y formado en Andalucía, donde incluso ejerció como juez, siempre ha necesitado y necesita que los demás reconozcan su valía. Pronto llegó a Madrid, ciudad que le ofrecía la oportunidad de destacar y de hacerse oír en los medios públicos. Abanderó la causa de la lucha sin cuartel contra los narcotraficantes. Hablar de Garzón era una acción melosa donde los adjetivos de admiración brotaban por sí solos. Garzón salía un día sí y otro también en la televisión y eran numerosas las primeras páginas de la prensa española que acaparaba el magistrado. Garzón siguió moviéndose por la vida pública española impulsado por su vanidad, por su suficiencia, por su rencor hacia el partido socialista que en público le había menospreciado. Del narcotráfico pasó a dedicarse a la lucha contra el terrorismo de Estado promovido por los diferentes gobiernos de Felipe González. Persiguió el GAL con ahínco y de nuevo el juez se sintió en su salsa al ser reconocido por la gran mayoría de los españoles como un adalid de la Justicia. El juez Baltasar Garzón no sabe pasar desapercibido. Y lo peor es que se siente imprescindible. Y le ocurre lo que a todos aquellos que en esta vida se creen tales, que se ven en la obligación de salvar al mundo de todos los males mundiales habidos y por haber. Por tanto, esta manera de entender la judicatura le ha hecho perseguir el sueño de la Justicia Universal. Y lo mismo firma una orden internacional de captura de Osama Bin Ladem que ordena a la justicia inglesa la detención del general Augusto Pinochet. De lo que se trata es que el escenario de grandilocuencia y de lucimiento no se acabe. Y si me tengo que centrar en los países de Hispanoamérica me centro, no pasa nada. Y es que al señor juez España se le ha quedado pequeña y necesita extender los tentáculos de su justicia allende los mares. Ha descubierto un filón. Sabe, porque no es tonto, que debe tocar temas sensibles que sean adecuados para las primeras portadas de la prensa. Sabe que reunirse con Hebe de Bonafini, persona muy criticada en mi país por haber hecho manifestaciones a favor de los terroristas de ETA, es una bomba informativa y mediática. Después los españoles nos tenemos que tragar los documentales pasados por la televisión pública, totalmente manipulada por el gobierno socialista, con el señor Garzón en primera plana, como si fuese un curtido reportero entrevistando a unos y a otros. Conociendo las actuaciones de este juez –y no siempre lo ha hecho mal- me pregunto, les pregunto, qué garantía de separación de poderes tenemos en nuestro país. Por qué un juez que se pasa a la política regresa de nuevo a la judicatura como si entre el Ejecutivo y la Justicia de un país existiese un proceso de ósmosis. Es patético. Y lo peor de todo es que salimos perdiendo, como siempre, los españoles, y de paso nuestra democracia, que se encuentra de esta forma muy lejos de una democracia efectiva y real. Vale.
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