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| Bitácora "Desde Asturias - España" Por Francisco Alamán Castro |
La Revolución del 34 en Asturias (V) Por Francisco Alamán CastroDomingo, 18 de octubre de 2009 [Réplica a Javier Rodríguez Muñoz. La Nueva España de Oviedo. Fascículo I]. Nos dice muy serio don Javier: “la chispa que desencadenó el conflicto fue la entrada en el Gobierno… cuya legitimidad democrática era negada por la izquierda”. ¡No! mi historiador lo sabe usted muy bien, golpe iba a haber con CEDA o sin CEDA, la chispa que desencadenó el asunto era la pérdida de las elecciones de noviembre, le recuerdo unos 2.000.000 de votos de diferencia, con una participación de unos 8.000.000 de votantes y 235 diputados de derecha por 95 de izquierda. ¿Puede haber más legitimidad democrática? Que más da lo que opinasen unos evidentes antidemócratas. Venían de colaborar estrechamente con la Dictadura que, ellos mismos, dijeron cruel y corrupta, luego naturalmente. Juntos machacaron a los otros partidos políticos y sindicatos sobre todo a la CNT que casi les doblaba en afiliación. S. Juliá nada sospechoso de fascista: “ganan las elecciones las derechas. Largo insta ese mismo día a la Directiva del Partido a concretar “un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista”. Prieto y De los Ríos accedieron a “alzarse vigorosamente”. Citas y reuniones, 19 y 26-XI-33, en Los Socialistas en la política española, p.199. Nos dice don Javier: “De entre los muertos, alrededor de medio centenar correspondieron a civiles ejecutados por los revolucionarios al margen de los combates”. Nos cuenta otro historiador, este serio, su estudio es el más exhaustivo sobre el asunto: “un minino de 85 y un máximo de 115. A.D. Martín Rubio, Paz, piedad, perdón… y verdad, p.10-2. Explica don Javier con harta inexactitud: “la violencia de los combates quedó testimoniada por los destrozos causados en la ciudad… La Universidad”. Sabe que no es cierto, en la ciudad no hubo ningún combate importante, salvo en el entronque de la calle Magdalena con el Campillín (Jefatura de Carabineros) y menos cerca de la Universidad el día de su incendio, que fue volada en plena retirada de los sediciosos el día 13, solo la Fábrica de Armas y el cuartel de Pelayo fueron atacados muy seriamente, simplemente fue volada por diversión, supongo, se dice que el dinamitero fue un hijo de Llaneza, un niño bien del socialismo; “la Cámara Santa”, sabe que miente, fue volada por lo mismo, solo había resistencia en la torre y la Cámara Santa, debería de saber, que está en el lado opuesto, fue dinamitada por ser la Cámara Santa, como la Universidad por ser la Universidad, de hecho el intento de entrar después en la catedral fue un amago, pues a la torre no le afectaría para nada; la Audiencia por lo mismo, allí, el día de su incendio, no había habido ni un solo tiro; El Campoamor, ve este fue incendiado, pero no por los revolucionarios sino por los guardias de Asalto, para evitar que su cuartel fuese tiroteado desde allí, que lo dominaba por completo. Se olvida del Instituto Alfonso II, utilizado por los rebeldes como cárcel y polvorín, que fue volado con 100 presos dentro el mismo día que la Universidad, algunos consiguieron escapar a pesar de la explosión, los cazaron como conejos. El Palacio Episcopal incendiado sin un solo tiro, las Pelayas y tantos otros. Cerca de allí sí que el Pichilatu mató a 8 personas como a conejos con tiros de fúsil, entre ellas dos mujeres y un niño. Clara Campoamor: “La impresión que produce Oviedo es desoladora. Por el contrario Mieres, Sama… el aspecto es normal… En general los únicos edificios destruidos… son los cuarteles de la Guardia Civil”. Revolución de Asturias, p.97. Como se ve solo hubo destrozos donde actuaron los sediciosos, no allí donde actuaron los soldados leales, y lo cuenta la nada fascista doña Clara. Casi lo mismo pasó con los asesinatos. Nos cuenta don Javier, yo le contaré después: “tras la derrota siguió una represión inmisericorde. La entrada de tropas fue seguida de fusilamientos”. Los combates fueron duros y hubo muchos muertos, lo de los fusilamientos ya es fantasía, es de suponer que alguno habría, no constan nombres y apellidos de los muertos, las referencias dadas por los de la cuerda de don Javier siempre son imposibles de verificar: Del 14 al 17, sigue una dura lucha en las afueras de Oviedo llegando a la bayoneta en San Lázaro y Villafría donde hay muchos muertos por los dos bandos, naturalmente más de los sediciosos. El día 12, ya saqueado Oviedo, habían huido con el dinero bien repartido entre ellos González Peña y sus cuates, cada uno llevaba un saco lleno de billetes. Al pobre González Peña, menos “espabilao” que Belarmino Tomás, unos anarquistas de Grado le quitan el saco, el coche, el reloj Longines de oro y su amada pluma estilográfica Mont Blanc. F. Largo Caballero, en FPI (Fundación Pablo Iglesias), AFLC XXII, fols. 186-9. F. Aguado Sánchez, La revolución de octubre de 1.934, p.323. En todas las publicaciones de izquierdas en España y Europa sale el informe: “Bueno (director del Avance Javier Bueno, era unos de los mayores propagandistas del futuro golpe socialista) “salvajemente torturado”. Tiene un brazo roto y una pierna medio desgarrada de los palos que le dieron… a Oliveira y a él les obligaron a cavar la fosa” (es difícil cavar una fosa con un brazo roto, pero como los revolucionarios eran tan sufridos a lo mejor lo hizo). El propio Bueno denunció “puñadas y culatazos”. Posteriormente presentó una foto, que fue muy celebre en la prensa de todo el mundo con manchas oscuras y llagas en los brazos y pecho. J.S. Vidarte, El Bienio negro y la insurrección de Asturias: p.327. P.I. Taibo II, Asturias, 1.934, II. Poco después sale la misma fotografía acompañada de dos certificados médicos, firmados por los conocidos doctores ovetenses Emiliano Combarros Álvarez y Teofilo Abad Fernández, diciendo que padece varios forúnculos y llagas furunculosas, muy anteriores a los hechos, en el pecho y brazos, por lo que se sigue con el tratamiento que venía llevando. El brazo estaba bien y en las piernas no tenía nada. No se volvió a hablar del asunto, del que se había hasta rugido en el Parlamento. En servicio de la República, La revolución de octubre en España. Muerte sonada fue la del periodista Luis Higon Rosell (a. Luis Sirval) que había acusado a la Legión de brutalidades falsas, es muerto en la comisaría por el teniente legionario búlgaro Dimitri Ivanoff. La campaña de prensa en el extranjero es tremenda. Se celebra (6-8-35) el Consejo de guerra contra los tenientes de la Legión Dimitri Ivanoff, Pando Caballero y Florit de Togores, por la muerte de Sirval. El teniente Ivanoff fue condenado por homicidio, los otros dos absueltos. Los muros de París aparecen forrados de carteles: “España en sangre”. “mujeres y niños degollados, cinco mil trabajadores muertos. Heridos torturados. Ocho mil heridos. Setenta mil prisioneros políticos... Ciudades destruidas por la artillería, la aviación y los cruceros. Los muertos, incluidos los de gripe, durante la lucha fueron menos de 1.400. La campaña antirrepresiva tuvo mucho efecto en el extranjero, autores que parecían serios escribieron.- Brenan: “Millares de detenciones fueron hechas y los prisioneros, excepto los asesinados en el camino, fueron llevados a los cuarteles… Una vez allí, fueron sacados y fusilados en serie. Los legionarios y los moros habían liquidado ya, según su costumbre, a todos los prisioneros caídos en el momento de la lucha. Es imposible decir cuantos cayeron en las ejecuciones realizadas por los pelotones de la guardia civil. Brian Crocier: “orgía de fusilamientos y violaciones de los moros de Yagüe, la ejecución de miles de prisioneros por la Guardia Civil y las sádicas torturas infligidas a los mineros capturados por un comandante de Policía (era de la Guardia Civil) llamado Doval”. G. Jackson.- “si un pequeño contingente de soldados cruzando territorio montañoso y hostil oía un disparo o una imprecación… éstos eran matados por los guardianes” claro que aclara: “es imposible saber cuantos hombres fueron matados de este modo”. “Asturias fue arrasada como si fuera un aduar marroquí rebelde, Mas de cuatro mil muertos fue el balance de la luchas y de la represión de Octubre de 1934”. D. Ibárruri, Memorias, p.183. Mundo Obrero (15-1-36): “Cinco mil trabajadores asesinados, cinco mil hijos de nuestra clase caídos bajo la tempestad de metralla, a golpes de machete, sucumbidos en los potros de tortura del crimen. Cinco mil héroes de la revolución”. La Pasionaria decía en el Parlamento (16-6-36): “llegaron a extremos de ferocidad tan terribles, que no son conocidos en la historia... Millares de hombres encarcelados y torturados; hombres con los testículos extirpados; mujeres colgadas del trimotor por negarse a denunciar a sus deudos; niños fusilados; madres enloquecidas al ver torturar a sus hijos; etc.”. Carrillo: “en Asturias donde se cometían atrocidades diarias”. No aporta ni un solo nombre de los represaliados. S. Carrillo, Memorias, p.120. Ahora cuento yo: En La Felguera coto de la CNT, se sublevaron y atacaron el cuartel de la Guardia Civil. Mataron dos guardias en el ataque, parte se rindieron y fueron respetados, parte se escaparon, fue la única población donde la rebelión no tuvo carácter sanguinario como en el resto de las localidades asturianas. J. Arrarás, Historia de la II República Española, V.II, p.544. Declaraciones del sargento Vázquez, en su Consejo de Guerra (3-1-35): “Recibí la orden del Comité de ponerme al frente de una columna de prisioneros... para asaltar el cuartel de Pelayo. Los prisioneros irían delante, y al verlos desde el cuartel no harían fuego”. Se les conminó a que pasasen al campo de Santullano a sabiendas de que desde el cuartel dispararían sin cesar... obligaban a los presos a mantenerse erguidos… fue muerto el canónigo Francisco Sanz Baztan, pues no marchaba rápido”. El Liberal (periódico de Prieto), 21-2-36. “la represión por parte de los revolucionarios… tres tenientes y veintidós guardias civiles fusilados en Sama (se habían rendido)… algunos guardias civiles capturados después de haber huido de los cuarteles (fusilados también), en Mieres fusilaron al ingeniero Rafael de Riego y al presidente de Acción Popular. En la Veguina ocho hermanos de la Doctrina Cristiana… el cura de Valdecuna…el párroco de La Rebollada, el de San Esteban… los canónigos Gomez Puertas y Gago. Tuñón de Lara, La España del siglo XX. Se olvida el señor Tuñón de varias decenas más, pero como pincelada ilustrativa no está mal. “Dos guardias prisioneros, usados como parapeto… cayeron en la refriega. Grossi, (trotskista), La insurrección, p.84. Llano (socialista), Pequeños anales, p.104. Lo dice hasta el muy requeterrojísimo Jackson, el mismo que luego dijo, Franco fusiló en la guerra 500.000 prisioneros: “de los 33 religiosos muchos de ellos fueron matados como conejos”. G. Jackson, La República española y la guerra civil, p.151. “La represión no fue acertada: hubo demasiados detenidos, muy escasos castigos”. L. Suárez Fernández, Memoria de la Revolución de Octubre, Aportes, p.31. No fueron prohibidos los partidos rebeldes, ni siquiera momentáneamente, y el estatuto catalán quedó suspendido, no abolido. Choca con la represión del gobierno de Azaña y socialistas en la sublevación de Sanjurjo (10 muertos), cientos de deportaciones a Villa Cisneros sin juicios, se cerraron todos los periódicos de derecha (144) sin acusación, expropiaciones sin indemnización a todos los grandes de España, en su mayoría ajenos a la Sanjurjada. Pacto de López Ochoa y Belarmino Tomás (18-10-34): además de otros puntos. “En la ocupación de la zona rebelde no irían en vanguardia legionarios ni regulares. Permitir la huida a don Belarmino” (que lo haría con el riñón bien cubierto con buena parte de los catorce millones de pesetas robados en el Banco de España de Oviedo, 85.000.000 € actuales, provechosa practica que repitió, esta vez con más millones, más prisa y menos gallardía en octubre del 37). J. Arrarás, Historia de la II República Española, V.II, p.634. Las tropas coloniales regresan a Marruecos el 16-11-34. J. Arrarás, Historia de la II República Española, V.II, p.634.
La Revolución del 34 en Asturias (IV) Por Francisco Alamán CastroMiércoles, 14 de octubre de 2009 [Réplica a Javier Rodríguez Muñoz. La Nueva España de Oviedo. Fascículo I]. Empieza bien don Javier, describe la actuación de las tropas mandadas para reprimir la rebelión: “invadieron el territorio astur con el mismo rigor y contundencia que si lo hicieran en un territorio conquistado por el enemigo”, p.1. Antes de nada le voy a contar que opinaba Vidarte (socialista, masón, subsecretario de Gobernación en la guerra) del asunto: “Franco dictaba órdenes a para toda España… Consciente de la falta de preparación de las tropas normales (*), mandó enviar legionarios y regulares a las zonas más peligrosas, Asturias y Barcelona. JS. Vidarte, El bienio negro y la insurrección de Asturias, p.19. A su conmilitón le parecía adecuado, a ¿usted no? ¡Que raro! Vidarte parece más espabilado, y más teniendo en cuenta que él fue uno de los más destacados organizadores del follón. (*) Ya se había preocupado Azaña, con harto interés, de conseguir la total incapacidad del Ejército. El regimiento de León no tenía ni camillas para evacuar los heridos. ¿No eran enemigos los milicianos? Eran valientes, duros y muchas veces crueles peleando ¿Qué quiere que los tratasen como amigos? ¡Qué cosas se le ocurren historiador! Aquello no era un partido amistoso, los benditos de la UHP, habían asesinado a todos los guardias civiles y de asalto que habían podido, algunos, como al capitán Nard y otros, después de torturado, a los curas que cogieron, para mayor INRI más especialmente a los que daban clases gratuitas a los hijos de los mineros, a los ingenieros que pescaron, a los mineros del Sindicato Católico, en fin a todos los que consideraban fascistas, ya sabe don Javier que fascistas eran todos menos ellos y usted, habían utilizado los presos como escudos vivientes, etc. Región, 17-10-34, en Turón es asesinado Cesar Gómez modesto empleado, deja ocho hijos, en el tiempo libre vendía por la calle Región, periódico de derecha. No parece capitalista infame. Región, 23, 28, 30-10-34 y 2,16-11-34, El Carbayón, 16-11-34. Crímenes estúpidos: Emilio Valenciano, anciano de 83 años, muerto por haber sido capitán en la guerra carlista; Mª Dolores G. Cienfuegos Zulaica 16 años, Ujo; Amparo Nuño Palacio-Valdés, 21 años, Tudela Veguín; al magistrado del Tribunal Supremo jubilado Adolfo Suárez Manterola, vivía en la calle Uría de Oviedo, estaba agonizando en su cama cuando le asesinaron e hiriendo a su mujer que intentó protegerlo; Mª Encarnación Menéndez-Viña y Díaz Ordóñez, 19 años Oviedo; Joaquín Rodríguez Rodríguez San Pedro, 8 años, Oviedo; Luis Navarro Mange, 17 años, Oviedo, hijo del conserje del cementerio. Y así hasta aburrirse. Es curioso como cuentan la historia reciente de España nuestro historiador y los de su cuerda. Nos dice, da la impresión que no le parece bien: la derecha (1933) en la campaña electoral anunciaron la rectificación de la legislación del primer bienio, la defensa del orden público y la amnistía de los golpistas del 32. Ello provocó, nos cuenta, un gran desencanto en los socialistas (p.2), supongo yo que la anterior legislación totalmente sectaria que había sido impuesta en el primer bienio, les había desencantado a la derecha que la sufría, que cosa más lógica que cuando llegaron al poder con una absolutísima mayoría (375 diputados derecha, 95 izquierda) la corrigiesen y sin embargo la derecha no se sublevó ni ocasionó 1.400 muertos. A los socialistas y a don Javier aparentemente les parece mal la amnistía del 34. (p.2) Se olvidan todos de los socialistas amnistiados en 1917, habían causado 80 muertos y 150 heridos graves. Dicen nuestros historiadores de la cuerda que la represión fue muy dura (la del 34 también). Sin embargo Largo Caballero cuenta: “La noche del 15 de agosto nos disponíamos a cenar (el comité de huelga) cuando llamaron a la puerta… Eran el Comisario y varios agentes… tengo orden de detenerlos, vénganse conmigo. ¿Nos permite usted cenar? Pregunté. Dudó un momento y contestó: ¡Bueno!. Se marchó”. A los pocos meses fueron indultados y varios de ellos continuaron de diputados en las Cortes. Correspondencia secreta, p.76. También se olvidan de la amnistía de del 31 para los sublevados en el 30 contra el legal, entonces, Gobierno monárquico. Hubo 13 muertos. El 20-2-31 el Consejo de Guerra contra los levantados, acabó con una condena de seis meses, con libertad provisional. En el golpe de 32, hubo 7 muertos, todos menos uno entre los levantados fueron juzgados y condenados a graves penas, el general Sanjurjo a pena de muerte, conmutada por prisión perpetua gracias a Azaña, con la oposición de la mayor parte de los ministros, sobre todo los socialistas, que tanto se habían beneficiado de la bondad de los que ahora condenaban por delitos infinitamente más flojos que los suyos. 20-2-31. Cuenta Maura ministro de Gobernación del Gobierno Provisional de la República menos de cuatro meses después: “Resultó que fuimos a la cárcel los que nos demos detener… cuando aún dormía, comparecieron en mi casa dos policías que, correctos y respetuosos, mostraron su deseo de verme. Me levante y bajé al despacho. Muy amablemente, me notificaron que venían a buscarme para conducirme a la cárcel Modelo. Me tomé el tiempo necesario”. Así cayó Alfonso XIII, p.105-108. Nos dice que los socialistas temían que la CEDA se fuese hacía el fascismo (p.2). El 13-12-33, en el Comité Nacional de la UGT el moderado Saborit afirmó: “Nos ha asombrado un poco el empuje de las derechas... pero de ahí a suponer que hay una preparación en España del fascismo para acabar con la legislación social, para hundir a la Unión y al Partido… lo que niego... es un fascismo preparado para asaltar el Poder… de lo que hablo es de una organización que pueda hacer temblar a la Unión y al Partido…”.¿Se trata de que hay un peligro inmediato de fascismo? Yo digo que eso seriamente no hay quien lo diga. Seriamente, en España, después de siete años de dictadura militar y monárquica, no hay quien lo diga. Lo que ha habido en España es una coalición electoral terrible contra nosotros, no contra la República… Por lo que se negaba a votar la dictadura del proletariado y a la toma integra del poder, junto con Besteiro y otros. (A todos los echaron de la Ejecutiva). A. del Rosal El movimiento revolucionario de octubre, p.42,50. F. Largo Caballero, Escritos de la República, p.80. Le contesta Amaro del Rosal: “Existe un espíritu revolucionario; existe un Ejercito completamente desquiciado... Tenemos un gobierno que... es el de menor capacidad, el de menor fuerza moral, el de menor resistencia... Ahora todo está propicio”. (Hay que hacer notar, que está hablando de aquel gobierno fascista tan terrible, que tanto daño les iba hacer, y que por tirarlo merecía la pena la muerte de tantos hombres, 1.400. Se sublevaban porque habían dejado a España hecha unos zorros y nadie se iba a atrever a enfrentárseles, no porque hubiese peligro de fascismo alguno). Que la CEDA no era fascista quedó demostrado claramente, cuando dominada la revolución del 34, Gil Robles no aprovechó el golpe de estado de la izquierda para imponer el fascismo y sí permitió que se celebrasen elecciones libres un año después. ¡Estos si que eran fascistas y no los desgraciadetes Hitler y Mussolini! Salvador de Madariaga decía: “El argumento de que Gil Robles intentaba… instaurar el fascismo era a la vez hipócrita y falso. Hipócrita porque todo el mundo sabía que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando… a una rebelión contra la Constitución de 1931, sin consideración por lo que proponía o no Gil Robles… si Gil Robles hubiera tenido la menor intención de destruir la Constitución del 31 por la violencia, ¿qué mejor ocasión que la que le proporcionaron sus adversarios alzándose contra la misma Constitución… cuando él, desde el poder, pudo como reacción haberse declarado en dictadura? Lejos de haber demostrado en los hechos apego al fascismo y desapego al parlamentarismo, Gil Robles salió de esta crisis convicto y confeso parlamentario”. España, p.362. No había fascismo y los que mejor lo sabían eran los socialistas. Buscaron la ocasión más propicia, como luego hicieron en el 36, para imponer su dictadura. Ambas veces estaban seguros de vencer, se creían que la derecha acoquinada siempre, antes y ahora, estaba resignada a tragar. No fue así. Parece que ahora se lo toman con más calma. Ya veremos.
Revolución del 34. ¡No somos nadie! Por Francisco Alamán CastroDomingo , 11 de octubre de 2009Ya se sabe seguro que los aviones leales quemaron la Universidad y casi seguro que los moros y legionarios volaron la Cámara Santa. No hay constancia que las ordenes fueran personales de Franco. ¡Lo descubriremos! Leo en La Nueva España de hoy (8-10-9) a don Ramón Rodríguez, me dicen hombre serio, por lo menos hasta hoy: “No creo que fuesen los mineros quienes quemasen la Universidad” y sigue más cómico aún “No creo que los mineros, con tantas clases como recibieron, quemasen la Universidad. Creo que fueron los aviones”. El resaltado es mío. Y todo esto lo afirma “tras escuchar nuevos testimonios”. Sería interesante en gran modo que contase los nuevos testimonios, siempre, naturalmente, con nombres y apellidos de los testimoniadores. Perdone la impertinencia, pero se ha mentido tanto sobre el 34, en especial por parte de la izquierda, que uno ya no sabe de quien fiarse. Los aviones leales bombardearon muy raramente la zona central de la ciudad, es bastante fácil de comprender, era donde estaban los suyos. Cierto que bombardearon la Plaza del Ayuntamiento (10-10-34), pero es que era un blanco muy goloso con mucho miliciano, allí sabían que no iban a matar a nadie de los suyos. La principal intervención fue en las Cuencas para desmoralizar a los milicianos. Es un hecho cierto que tiraron más papeles de propaganda que bombas (2.400 justas, las más usadas eran de 10 kg, las más pesadas de 25), había muy pocas. Era la penuria en que nos había dejado el señor Azaña. Muchas de las 2.400 eran bombas de circunstancias, algunas una bomba de mano pegada con esparadrapo a un bidón pequeño de gasolina). Escribía Clara Campoamor (1-11-34): “La impresión que produce Oviedo es desoladora (ella sabía que habían sido los aviones, pero como ya sabemos lo fascista que era no quiso decir nada). Por el contrario Mieres, Sama… el aspecto es normal… En general los únicos edificios destruidos… son los cuarteles de la Guardia Civil”. Revolución de Asturias, Castro, Madrid, 1934, p.97. Según los nuevos testimonios aseguran “coincidió la primera explosión con el momento en el que los aviones atravesaron la ciudad de Norte a Sur ametrallando”. Era el día 13. Le explico: si los aviones venían de N a S quiere decir que entraron por el Naranco, si usted traza una recta sobre el plano, ésta pasa por encima de la cárcel (en poder de los leales), un pelín al oeste del cuartel de Pelayo (en poder de los leales, hoy Universidad), llega al cuartel de Santa Clara (en poder de los leales), atravesando una zona que siempre estuvo en poder de los leales y por fin llega a la Universidad. Por favor me puede decir a quien ametrallaban en ese vuelo sobre amigos. O por ahí no iban ametrallando o el fuego amigo de Irak fue una caca comparado con éste. Llevando ese rumbo no pueden ametrallar la Universidad, ésta está oculta de vistas y fuegos por las altas casas, algunas de ocho pisos entonces, de la calle Argüelles. Los ametrallamientos se hacen en vuelo rasante, y mal se puede rasar sobre un edificio de dos pisos (Universidad) teniendo delante y pegadito a él uno de ocho. Y para qué iban a ametrallar o bombardear la Universidad, era gastar munición a lo tonto, la zona de combate, muy duros combates, para entonces estaba en San Lázaro salida hacía las Cuencas. Sí hubiese sido muy fácil viniendo con otro rumbo cualquiera, todo el recorrido hubiese sido sobre la zona enemiga más ocupada y sin ningún (NINGUNO) medio antiaéreo para defenderse. Me cuentan, aunque no lo tengo tan verificado como los aviones de don Ramón, mis testimoniadores que llegaron a tirar voladores a los aviones, seguramente los que habían sobrado de las fiestas de San Mateo. Salvaron les cogió en época buena. De todas maneras, ¿sería usted capaz de explicar por qué la Universidad estaba repleta el día 13 de gasolina y dinamita? Con la rebelión vencida, el 11 estaba ya en Oviedo el general López Ochos con sus legionarios y moros, y los milicianos huyendo en bandadas hacia las cuencas. La Universidad había estado, y permanecía hasta ese día, en primera línea de fuego, el día anterior había caído el edificio de la Telefónica, a una distancia de setenta metros de ella. Y a ciento setenta el cuartel de Santa Clara repleto de veteranos guardias de Asalto de una compañía especial destacada en Asturias (la 24, expedicionaria de Burgos), muy capaces de un golpe de mano ante un objetivo tan goloso como eran la dinamita y la gran cantidad de gasolina almacenados tan cerca. El capitán de esta compañía fue el que mandó ocupar la torre de la catedral. Derribaron la puerta y el teniente de Asalto Luis Plaza se hizo cargo de su defensa con dieciséis soldados y nueve guardias de asalto, tiradores especiales. A. Llano y Roza de Ampudia, Pequeños anales de quince días. La revolución de Asturias, talleres tipográficos, Altamirano, 5, Oviedo, 1935, p.27. Su primera hazaña fue contra un blindado anarquista de la Felguera, que confiado entró en la plaza para atacar el Gobierno Civil. Tirando a las estrechas mirillas en un tiro muy difícil, mataron al conductor e hirieron muy grave al ayudante. No volvieron a intentarlo. No parece un lugar demasiado adecuado para guardar materiales tan peligrosos, teniendo como tenían sitios a “esgalla” en el Fontán y todo el barrio de San Lázaro, próximos pero lo suficiente lejos de la línea de fuego, mucho más adecuados y seguros, rodeaos de gente amiga. La Universidad no tuvo gasolina ni dinamita hasta esa fecha, en la que a las dos de la tarde salieron los 60 milicianos que la habían minado, por la tarde explosionaba y ardía como una tea. Y fue puesta allí para lo que don Ramón Rodríguez y yo sabemos, dándole fuego en el momento elegido. Esto es tan fácil de comprender, como que no se deben guardar los libros valiosos en el “bañal” de la cocina. Ni hace falta ser un gran táctico para lo primero ni un gran bibliotecario para lo segundo. Y los milicianos eran valientes pero no tontos como pretende demostrar, se supone, don Ramón. Nos habla de las tonterías que María Teresa León decía, esa señora, pasable escritora y compulsiva mentirosa, ni idea tenía de lo que pasó en Oviedo entre el 12 y el 14, cuando el peso de la lucha era en los barrios periféricos camino de las cuencas. No parece muy lógico que bombardeasen las calles centrales, las de los suyos, que nunca habían sido bombardeadas. Decía también la sincera Teresa “los reaccionarios acusaron a la canalla de barbarie, pero no era la culpable; cuando había estado en el poder, no había destruido nada”. Le recuerdo a la señora y a don Ramón que parecen no acordarse, que a menos de un mes de proclamada la República, esa canalla, naturalmente apoyada por sus líderes y ESTANDO EN EL PODER, había quemado casi mil iglesias, todas repletas de tesoros artísticos innumerables e irrecuperables para la Humanidad. Como guinda había quemado la mejor biblioteca religiosa del mundo después de la del Vaticano, la de los Jesuitas de la calle de la Flor. Se perdió toda: Objetos de valor incalculable. Ediciones únicas. Manuscritos de Santa Teresa de Jesús, San Francisco de Borja y de San Ignacio de Loyola. 80.000 volúmenes de la biblioteca (ediciones príncipes de Lope de Vega, Quevedo, Calderón, etc.), incunables, reliquias, estatuas, pinturas, etc. Claro que, como estos incultos seguramente serían de derecha, para que los quisieran las fuerzas de la Cultura, ya que, como bien sabe doña Teresa, don Ramón y todos nosotros, los genios siempre son de izquierda. El cuñado de Azaña danzó sobre sus cenizas, él mismo se jacta ante don Manuel, que no le parece del todo mal. C. Rivas Cherif (cuñado de Azaña), Retrato de un desconocido, p.191. Nos dice don Ramón: “la biblioteca actual «es más valiosa» que la destruida en octubre de 1934”. ¿Nos está tomando el pelo? ¿Se imagina como sería ahora si no la hubiesen volado? ¿Seguro que hay ahora libros, joyas de la Humanidad destruidas para siempre, como?: “Libros en que están copiladas algunas bulas de nuestro mui sancto Padre e concedidas a favor de la jurisdicción real de sus altezas e todas las pragmáticas que están fechas para la buena gobernación del Reino”, impreso a costa de Joan Ramírez, escribano del Consejo de Alcalá de Henares, 1.503. Tratado de perspectiva. Juan, Arzobispo de Canterbery, 1504. ¿Hay también ahora más de 250 manuscritos? Era la Universidad española que más tenía. ¿Hay más de 66 incunables? ¿Hay más valiosas obras impresas en el siglo XVI y XVII de las que había? Tenía una Biblia medieval miniada del siglo XIII. R. Rodríguez Álvarez, Tesoros Bibliográficos de Asturias, Cajastur, Oviedo, 1998, p.110. Seguro que hay cuadros de rectores de firmas tan prestigiosas como había, nos contaba, a don Ramón también, su tocayo el catedrático de Historia del Derecho, Prieto Bances, cuando los catedráticos de la Universidad de Oviedo eran catedráticos: “Lo que más siento es la desaparición de las dos bibliotecas de la Universidad: la biblioteca general y la biblioteca especial de la Facultad de Derecho… lo que no puede reconstruirse son esas dos biblioteca que tenían un fondo antiguo valiosísimo e inapreciable… Se han perdido notables obras de arte, como cuadros de Zurbarán, de Ribera y de otros pintores estimables del XVIII y XIX. Retratos antiguos… Muebles y tapices del siglo XVII verdaderamente notables. Diario Región, Oviedo, 2-11-34. No solo quemaron la biblioteca de la Universidad (55.000 volúmenes a sumar a los que hay ahora ¡No es mal sumando!) también quemaron la valiosísima del Seminario Conciliar, más de 22.000 volúmenes, la de los padres dominicos, , unos 15.000 ejemplares, el Archivo de la Audiencia territorial, el Archivo Episcopal y otras de menos fuste pero muy importantes, como nos contaba el catedrático Bances, Derecho, Químicas ¿No me diga que de estas no hay indicios más ciertos de que las quemó la aviación leal? No sabe el peso que me quita de encima. ¿También la aviación leal voló el Instituto con todos los presos dentro y dos mil kilos de la dinamita cogida en la Manjoya? ¿Y el convento-seminario de Santo Domingo? Absolutamente alejado de la línea de fuego. ¿A los 8 seminaristas, uno de 17 años y otro de 18, también lo ametralló la aviación azul? ¿Y las Pelayas en similar situación? La Cámara de la Propiedad Urbana de España certifica que durante la revolución se destruyeron en España 63 edificios particulares, 58 iglesias, 26 fábricas, 58 puentes y 750 edificios públicos. ¿No sería la aviación leal? Entérese por favor, falta nos hace. ¿Seguimos? Una de las cosas más graciosas que cuenta don Ramón, parece mentira que sea un serio bibliotecario y me dicen que bueno: “No creo que los mineros, con tantas clases como recibieron, quemasen la Universidad”. ¿Fue un máster en Mieres? ¿No seria por la UNED? Prueba de la eficacia de las “tantas clases”, nos la da un comunista autor, comenta el incendio de la Universidad: “Si perdemos, ¡que se joda la Universidad! Y si ganamos, ¿para que queremos sus textos? M. Álvarez Suárez, Sangre de Octubre: UHP, Cenit, Madrid, 1936, p. 147. El Comercio, Gijón (30-10-34), enterado como don Ramón de las eficaces clases, se preguntaba. Y esa cultura ¿dónde está? La Universidad de Oviedo, destrozada por la dinamita con su biblioteca gloriosa… ¿ha producido alguna protesta de esos centros que se dicen culturales y que se llaman Ateneos (Ateneo Obrero de Gijón y al Ateneo de Madrid, en general todos de izquierda)?... No se ha sentido ningún grito de repulsa contra aquel acto vandálico. Lo cual indica que… esa cultura que se administra en tantos pueblos (se refería sin duda a las “tantas clases como recibieron” durante la preparación de la revolución) logra esos frutos paradójicos: preparar esas voladuras que harían ruborizarse al propio Atila, o contemplar con indiferencia semejante ataque a la primera de las bibliotecas de Asturias. ¿Qué se diría, si… la biblioteca de Mieres, para la propaganda soviética hubiese sido incendiada”. 12-10-34. Los destrozos eran terribles, el jefe de la insurrección envió un mensaje como si tratara de evitar que el niño rompiese el jarrón de la sala: “Que tengan cuidado con lo que hacen; que procuren no estropear nada”. JJ. Menéndez, de. S. Cañada, “R. González Peña, generalísimo de la revolución”, p.160. Curiosamente, cuando le entraron esos reparos, las tropas ya habían roto el cerco de Oviedo. Y González Peña estaba preparando la huida llevándose el dinero del Banco de España. 13-10-34. Se lucha muy duro en Villafría y San Lázaro salida para las Cuencas, dura la pelea cuatro días con sus noches (14 al 17), resisten bravamente los milicianos, las posiciones cambian a menudo de mano, hay muchos muertos por las dos partes, mientras tanto otros incendian las casas de la calles Mendizábal, Argüelles y muchos otros sitios donde no se combatía. La última lección magistral de las famosas clases fue la dada (15-10-34), en su manifiesto, el Comité de Alianzas Obreras y Campesinas de Asturias: “Tras nosotros el enemigo solo encontrará un montón de ruinas”. F. Solano Palacio, La Revolución de Octubre, Quince días de Comunismo Libertario, Fundación de Estudios Libertarios, Madrid, 1994, p.177. En Oviedo ese asunto lo llevaron a rajatabla.
El 34, no paramos, y la veraz izquierda patria Por Francisco Alamán CastroSábado , 10 de octubre de 2009Voy a hacer un alto en el camino y dejar los lamentables fascículos, conviene respirar para desintoxicarse. En el Club de La Nueva España de Oviedo (5-10-9), tuve el placer de asistir a la presentación del libro de un señor de Valencia sobre la revolución del 34, nos explicó que su familia era campesina y modestísima, braceros del campo. Fueron los tópicos de siempre, inverosímiles la mayor parte de ellos. La disculpa del libro era que tenía un tío legionario, estuvo en el 34 y había descubierto de repente unas cartas suyas. Cartas ciertamente extrañas, hablaba de sus combates de una manera muy fina así decía más o menos, “ayer nos cubrimos de gloria en el soberbio ataque de San Lázaro”. En el año 34, el campesinado pobre era en su totalidad prácticamente analfabeto. La media de España era el 50%. H. Thomas, La guerra civil española, p.77. Creí entender que su familia era de Teruel, la provincia con más alta tasa de analfabetos de la época e inmensamente más en el campo. Los legionarios del 34, especialmente los procedentes del campo, no se distinguían en general por su fineza literaria. Así que las cartas, al menos la que nos leyó, eran verdaderamente extrañas. Pero si el autor nos lo asegura no serían falsas. Se ha mentido tan poco sobre el 34 por parte de la izquierda que es imposible que mienta. Nos contaba el sutil legionario que su unidad fusiló a todos los médicos y enfermeras de un hospital que ocuparon. Noticia verdaderamente interesante, pues en el Oviedo del 34 (+-, 75.000 habitantes, un pueblín), nadie se enteró del tema. Es muy de agradecer la contribución a nuestra historia del rojillo de Valencia. También nos dice del fiable tío legionario “cuenta en sus cartas que en Oviedo cada día fusilaban a 400 personas”. Dado que no llegaron a 1.400 los muertos (rojos y azules), incluidos los fallecidos por gripe, blenorragia, diversas enfermedades, atropellados por coches y otros vehículos, etc., quiere decir que solo pudieron estar tres días fusilando los cariñosos legionarios, porque el cuarto les faltaban 200 para completar el cupo. Y esto también fusilando a los azules, que es una cosa un poco rara, ahora dada la terrible represión y lo poco que ha mentido la izquierda sobre el 34, seguro que fue así, no es de extrañar que se les fuese un pelín la mano a los legionarios, ninguno somos perfectos y a la mejor puta se le escapa un pedo, dicho sea con perdón. Supongo que el general López Ochoa los arrestaría muy seriamente por su falta de interés. Era una persona muy exigente. Presentaba al autor mi admirado, él se dice historiador y lo dice convencido, don Javier Rodríguez Muñoz, encargado de estos asuntos en el muy parcial diario de Oviedo La Nueva España. Naturalmente hablaron ambos de la terribilísima represión de la CEDA. Les pregunto como es posible creer en esa horrorosa represión, si una vez ganadas las elecciones gracias a la tremendista, falsa y magnifica campaña del Frente Popular (FP) basada en ella, no quisieron investigar nada, repito, nada. La derecha pide una Comisión de Investigación sobre la represión el mismo día que se inauguran Las Cortes, se opone rotundamente el FP. Por fin y ante la insistencia tremenda de Gil Robles es aceptada (18-3-36). La presidiría Matilde de la Torre (del PSOE), Dolores Ibárruri y otros dos diputados. Probar aquellos crímenes habría sido un éxito resonante para el Frente Popular, por otra parte tendría que haber miles de víctimas de la represión exigiendo las generosas reparaciones prometidas en campaña, de ser ciertos los asesinatos, saqueos y torturas masivos. No emprendió su tarea, nunca más se supo de ella”. (La Pasionaria la olvida en sus memorias). L´humanitat, 19-3-36. Gente de la confianza íntima de Prieto asesina al líder de la oposición Calvo Sotelo. 15-7-36. Se reúne la Comisión Permanente. Para intentar disculpar el crimen Prieto, como siempre, saca a relucir la represión y aprovecha para exigir la detención de los diputados de derecha. Contesta Gil Robles: “Cuando al obrero no le dais pan… lo que hacéis es darle unos cuantos latiguillos sobre octubre… Ya es ciertamente un poco extraño que llevando estas Cortes varios meses reunidas y habiendo sido motivo principal de propaganda de los partidos del Frente Popular la exigencia de responsabilidades por la represión de octubre, no hayáis tomado todavía ninguna determinación”. (Libro de actas del Parlamento). R. de la Cierva, Media España no se resigna a morir, p.729. Le explico que hay un documento en el Ayuntamiento de Mieres (año 36, FP), lugar según él donde fue más horrorosa a la represión, lo conoce seguro pero no le conviene ¡talla de historiar! ¡Sí señor!, donde se certifica que por la represión (ya sabemos terrible) hubo cinco muertos. Mal debían andar de muertos pues uno de los de la lista era el Pichilatu (Jesús Argüelles) vivía en Oviedo y el animal fue sometido a Consejo de Guerra y ejecutado. ¡Muy bien ejecutado! No me contesta ninguno de los dos, don Javier dice un par de memeces y tira balones fuera. Intenta cortar y dice que él no ha venido s discutir conmigo. Le contesto que yo no he discutido con nadie, solo he hecho una muy lógica pregunta y él no me la contesta, solo eso. Efectivamente la pregunta no tenía contestación seria. Habían dicho, a la limón, que era la lucha de los pobres contra los ricos. Nunca mayor mentira que en el caso de Asturias. Los mineros asturianos eran los obreros de España que más cobraban, tenía el resto de los obreros españoles muchas razones para levantarse, los asturianos ninguna. Cuento un hecho real relatado por una persona nada sospechosa de franquismo. Salió publicado en el periódico de don Javier. No se si al joven reportero que se atrevió a publicarlo lo habrán despedido, le aconsejo que estando don Javier por medio se ande con cuidadín. Don Javier es marxista de siempre y por tanto lo que le conviene al marxismo es verdad y lo que no le conviene mentira. Se tapa y si no se puede se tergiversa. LNE. 29-8-9. Clientes burgueses hay que ejecutarlos. Los llevan en cuatro grupos al Ayuntamiento para juzgarlos, al llegar a la altura de la fonda La Flora en la calle Fruela empiezan a fusilar a los del primer grupo, pero una bomba estalla, los verdugos escapan, Mendizábal se libra por los pelos. Logra hacer llegar un mensaje a su amigo el diputado socialista Teodomiro Menéndez, que ordena su inmunidad, con lo que queda claramente demostrado que asesinaban a los que los jefes querían. Se refugian en La Flora, acaban haciéndose amigos de sus vigilantes que han sido cambiados por comunistas, charla con ellos: “Su sorpresa fue grande cuando les dije cuál era mi sueldo de catedrático y reconocieron que como mineros ganaban más”. Este relato lo corrobora punto por punto el industrial santanderino José Buchs, compañero de hotel. ABC, Madrid, 18-10-34. Mendizábal era íntimo del rector Leopoldo Alas, se había opuesto a Primo de Rivera que le destituye y cierra la Universidad de Oviedo, Durante la guerra es destituido de su cátedra por Azaña, también por Franco. Debería ser un muy buen testigo, pero seguro que a don Javier no le gusta. Sigue su doctrina y se le borra. Finalizada la presentación don Javier dijo que los revolucionarios tenían muy serias razones para dar el golpe pues estaban seguros de que la CEDA iba a implantar el fascismo y que él los comprendía. En ningún momento condenó el golpe. Con el Alzamiento no pierde ocasión de hacerlo. El Alzamiento fue exactamente lo mismo, pero tenía una muy excelente disculpa. No habían sido los primeros. Cuando yo era chaval en el Loyola, los curas lo tenían muy en cuenta para las peleas entre guajes. Da la viva impresión que a nuestro historiador nada le importan los golpes antidemocráticos y por tanto la democracia, los aplaude si los dan los suyos y los condena si los dan los demás. Nunca agradeceremos a Dios lo suficiente que el golpe de don Javier fracasase. La disculpa no puede ser más estúpida, todo el que da un golpe lo hace porque piensa que su enemigo va a hacer algo que a él no le gusta, no me diga don Javier que usted se cree esa historia. No es que yo tenga un alto concepto de su sabiduría, imparcialidad y sinceridad, pero si se cree eso el citado concepto bajaría al suelo, eso siendo muy generoso. De todas maneras era mentira. Había dicho Largo Caballero muy poco antes de la preparación del golpe, 15-6-33, discurso en la OIT señalando la imposibilidad del fascismo: “en España, afortunadamente, no hay peligro de que se produzca ese nacionalismo exasperado... No hay un Ejército desmovilizado... No hay millones de parados que oscilen entre la revolución socialista y el ultra nacionalismo... no hay nacionalismo expansivo, ni militarismo. No hay líderes”. A. de Blas, El socialismo radical en la II República, p.118. En plena preparación del golpe decía otra vez en el mismo sitio (14-6-34): “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad, dictadura por dictadura, si el problema se planteara en estos términos, sabríamos imponer la nuestra” (La única pega, no para Largo ni para don Javier, es que nadie había dicho ni intentado establecer una dictadura). No así los socialistas que venían de una estrecha y entusiasta participación en la Dictadura de Primo, que lo decían siempre que tenían ocasión y mucho más desde que perdieron las elecciones por goleada (derecha, 235 diputados; izquierda, 95). M. Martínez Aguiar, ¿a dónde va el Estado español? Rebelión socialista y separatista de 1934, editorial de la revista < Las Finanzas>, p.135. Remataba la jugada el que había sido casi hijo putativo, heredero y sucesor de Pablo Iglesias, Besteiro: 13-12-33 (no había pasado un mes de la perdida de las elecciones), Comité Nacional de la UGT, “en España… el Estado totalitario socialista... era absurdo, imposible... un camino de locuras”. A. del Rosal (preparador material del golpe por orden de Largo), 1934, El movimiento revolucionario de octubre, p.122. Saborit, mano derecha de Besteiro en presencia de éste, afirmó: “Nos ha asombrado un poco el empuje de las derechas... pero de ahí a suponer que hay una preparación en España del fascismo para acabar con la legislación social, para hundir a la Unión y al Partido… lo que niego... es un fascismo preparado para asaltar el Poder… No se trataba de defender la República, sino de conquistar el poder político… al mes siguiente de haberse verificado las segundas elecciones legislativas del nuevo régimen. ¿Era serio todo esto?.”. A. del Rosal, 1934, El movimiento revolucionario de octubre, p.42. 50. Saborit, Julián Besteiro, p.246. Besteiro le dice a Prieto: “Vais a llegar al poder, si llegáis, empapados y tintos en sangre… total para nada, porque luego vendría otra cruel guerra fratricida con los comunistas, sindicalistas y anarquistas… Por ese camino de locuras decimos a la clase trabajadora que se la lleva al desastre, a la ruina, y en último caso se la lleva al deshonor, porque una clase obrera que se deja embaucar de esa manera, acaba por deshonrarse”. G. Mario de Coca, líder socialista, Anti-Caballero, p.147. Se cumplió en todo la profecía del defenestrado Besteiro. Me corta, no me deja seguir, él tiene micrófono y yo no, le grito que estoy muy entrenado con la CENSURA de La Nueva España, que nunca me permite contestarle a ninguna de las muchas barbaridades que escribe. Farfulla algo y acaba el agradable coloquio. Ya escrito esto leo en La Nueva España de hoy (7-10-9) a don Javier. ¡Es inmenso! No acaba de decir una mamarrachada y ya está con otra. Nos cuenta, ¡lo juro por mi madre!: “Desde ella (torre de la catedral) dominaban (los guardias) buena parte de Oviedo, y los disparos de los guardias causaron bastantes bajas a los revolucionarios. A partir de ese momento, la Catedral dejó de ser un edificio neutral y se convirtió en objetivo militar. Se suele condenar, con toda la razón, los atentados revolucionarios en el entorno de la Catedral, entre los que llegaron a dinamitar la Cámara Santa. No cabe ninguna disculpa. Pero igualmente censurable es el abuso cometido por las fuerza gubernamentales al apoderarse violentamente de la Catedral y utilizarla como lugar privilegiado, aunque fuera en defensa de la legalidad republicana. ¿Se puede decir mayor sandez? ¿Tendrían que no haberla ocupado? Así, como los buenos milicianos tampoco la ocuparían, parece pensar don Javier, no habría problema artístico ninguno. La torre era una importantísima y fundamental posición defensiva, era obligado ocuparla y de locos no hacerlo. Supongo que esto lo escribiría después de algunas copas, antes ni siquiera a usted le creo capaz de hacerlo. Se les censura a los rebeldes, no que no volasen la torre evidente objetivo militar. Se les censura con toda razón que volasen la Cámara Santa, la parte más alejada y más aislada de la torre, donde nadie había y sin ningún (NINGUNO) valor militar. Pues, ni poniendo diez veces más carga la torre hubiese sufrido nada. Solo caería si le fuesen adosadas las cargas, no hacía falta demasiada dinamita, la única pega es que para eso había que acercarse y los pérfidos guardias no les dejaban. Se les censura también el incendio de la valiosa sillería, la tercera más antigua de España, absolutamente alejada de la torre y sin ninguna posibilidad que el pequeño incendio pudiese afectarle, y todos los demás terribles, estúpidos e innecesarios destrozos: Universidad, Palacio Arzobispal, Bibliotecas varias y muy valiosas, valiosísimas e irrepetibles algunas. Aconsejo a don Javier que visite nuestra catedral, es una joya que merece la pena aunque el visitante sea ateo. ¡Ande anímese! Ya verá como le presta. Podrá comprobar, aunque le pese, que lo que digo es absoluta verdad. Los guardias de Asalto quemaron el Campoamor, una pena, pero era que desde allí los rebeldes los achicharraban a tiros. Estuvo muy bien quemado. Ya sabemos del aprecio, artístico o no, que cada uno tenemos a nuestro pellejo. Leyendo a don Javier, me viene a la memoria el informe pericial sobre su maestro, creador de la lamentable y sectaria escuela histórica de nuestra Universidad, el catedrático don David Ruiz, que con toda justicia, o más aun, se le puede aplicar a don Javier. La Nueva España de 11-3-86, p.42. Requerido por el Juzgado nº 1 de Avilés al Secretario Perpetuo de la Real Academia de la Historia Excmo. Sr. don Dalmiro de Válgoma y Díaz-Varela, que dice: ”esta Real Academia de la Historia, habiendo examinado la obra de don David Ruiz González... opina cuanto sigue... responde a determinados planteamientos ideológicos, aplicados a la sociedad asturiana durante las centurias XIX y XX. Por tal motivo, ahí se intenta acentuar el papel desempeñado por cuanto el autor denomina determinada “clase”, en las luchas sociales que tuvieron lugar en Asturias durante el periodo que se considera. El propio autor considera en su exposición conceptos referentes a lo que podríamos llamar “conjunto de contornos borrosos”. De aquí que el dictado de su trabajo mencionado sea la yuxtaposición de afirmaciones adjetivadas, sin que respondan a la correspondiente comprobación empírica, según las exigencias ideológicas del autor, por respetables que puedan ser, y no a la compleja realidad socio-económica, política y cultural que pretende analizar. Dado el planteamiento y los resultados obtenidos, no parece al caso enumerar la reiterada acumulación de errores en fechas; lugares y situaciones de la realidad que considera, por lo que se impone concluir que dicho libro no desarrolla científicamente, objetiva y cumplidamente, conforme a las reglas del Arte, el objeto de estudio consumado en él”. (AMÉN).
¡Qué mogollón de historiadores! Por Francisco Alamán CastroSábado , 3 de octubre de 2009Leo en La Nueva España (22-5-9), tendenciosa, como siempre, y sin animo de no enfadar mucho al PSOE como siempre también, al historiador don Octavio Cabezas Moro. ¡Qué mogollón de historiadores! Nacen como setas. No me extraña, hace tiempo fui a declarar como testigo a un juicio de una indeseable (Marta Capín), había escrito un libro diciendo que don Pedro Quirós había mandado asesinar a un montón de enfermeros del psiquiátrico en Valdedios, que a muchos no conocía ni había visto en su vida. Les di dos o tres datos de los que están al alcance de cualquiera que haya leído un libro sobre el asunto e inmediatamente el defensor de la moza me preguntó si era historiador, me reí, contesté que no, lo que pasaba es que había leído algunos libros, no demasiados, sobre la República y la guerra civil y un poco sé, quedó muy extrañado. Es posible que haya sido el único que conocía que dijese alguna cosa del tema y no se declarase inmediatamente historiador. Nos dice: Revolución del 34. Cabezas defiende la memoria de aquel movimiento, pese a su fracaso. “Emocional y sentimentalmente, para los hombres de izquierda, la Revolución de Asturias es un faro ideal de objetivos permanentes, utópicos, pero movilizadores”. Me parece estupendo. Una sublevación sangrienta y cruel (1.400 muertos) contra un Gobierno elegido democráticamente por una aplastante mayoría (235 diputados de derecha por 95 de izquierda), en un régimen democrático como era la II República, por el serio motivo de haber perdido unas elecciones al haber gobernado de pena, una muestra: en aquel gobierno había aumentado la mortalidad por hambre hasta llegar a la de principio de siglo (260) tres veces la del año 29 último del Dictador (87). S. Payne, La primera democracia española, p.182. Eso habían hecho los socialistas durante su gobierno. ¿Cómo se pueden decir estas tonterías? Esperemos que, si pierden las próximas, no les de tan emocional ni sentimental y se busquen otro faro, no tan utópico ni movilizador, el de Luarca es muy bonito y parece más tranquilo. Sigamos. “La CEDA y Lerroux estaban insistiendo en terminar con los avances (hay opiniones, otros decían que retrocesos) de la República azañista”. Habían ganado las elecciones por goleada (8.000.000 de votantes, 5 millones de votos la derecha por 3 la izquierda), que menos que legislar como les diese la gana. Sigue fantaseando: “La CEDA estaba derivando hacia una visión fascista” Era tan fascista, tan fascista, que una vez sofocada la sublevación en vez de cargárselos a todos, como haría un buen fascista que se preciase, y HUBIESEN HECHO LO MISMO LOS SEDICIOSOS, les hace unos juicios ridículos, en el que al jefe del cotarro (Largo Caballero), en el que solo había habido una insignificante cifra de muertos (1.400, algunos torturados por los sublevados), es declarado inocente, Queda demostrado que para fascista Gil Robles, Hitler y Mussolini dos desgraciadetes. Nos cuenta de Prieto: “Tuvo un papel crucial en la preparación de la insurrección… pudo salir a Francia... Gracias a su lucha se evitó que fuesen ajusticiados”. Opina del asunto Largo, que algo sabría: Largo en su juicio declaró que nada tenía que ver con la revolución, Prieto en París manifestó que “nadie quería hacerse cargo de la responsabilidad. Contesta Largo: “Nadie con menos autoridad podía pronunciar tales palabras. ¡Él, a quien en la huelga de agosto del 17 le faltó tiempo para cruzar la frontera dejándonos a los demás en la brecha! ¡Él, que en diciembre del 30 se apresuró a salir al extranjero, dejándonos a los demás miembros del Comité revolucionario para que respondiéramos de lo hecho por todos! ¡Él, que habiendo aprobado quedarse en Madrid para el caso en que fuera preciso reunirse, sin decir nada ni consultar con nadie, en octubre del 34 se escapa a Francia dejándonos a los demás en las astas del toro! ¡Él censuraba a los que estábamos bajo la amenaza de sufrir penas gravísimas!… Era el máximo de la frescura”. F. Largo Caballero, Mis recuerdos, p.133. Le preguntan ¿Qué régimen buscaban aquellos socialistas? ”Tenía una visión muy ambigua… no lo tenían nada claro”. No lo tendrá nada claro don Octavio. El señor Largo que era el jefe tenía claro del todo. Largo: “No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público ¡Como en Rusia!) No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en la torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. El Socialista, 9-11-33. El pobrecito ¿historiador? habla de Moa: “Imagino que se refiere a gente como Pío Moa o César Vidal. No creo que sean dignos de ser tomados en cuenta. Ese planteamiento ya lo defendió Madariaga, un personaje nefasto, que traicionó a la República. Esta claro que el levantamiento de los militares golpistas de 1936 había sido preparado con varios meses de antelación. Estaban arrebatados por el asesinato de Calvo Sotelo, pero también estaban dispuestos a levantarse contra la República desde siempre”. Pobrete que más quisiera que saber, vender y ser tan veraz como Moa. Lo de Moa lo tiene fácil, como miente tanto, se le coge una mentira, se demuestra que lo es, se hace así con cien mentiras y se acabó el mito Moa. ¡Ve que fácil! ¡Ale, ánimo! Se cubrirá usted de gloria pues aun nadie lo ha hecho. Decir que Madariaga era traidor a la República es una blasfemia. Hombre de prestigio universal, Académico de la lengua, diplomático, escritor, historiador, ingeniero, embajador de la República ante la Sociedad de Naciones, premio Carlomagno, catedrático en Oxford, fiel servidor de la República siempre. Tras la muerte de Franco regresó a España. Un pelín después de que el padre de don Octavio Cabezas Moro, que preso en el 37 en el 44 quedó libre de polvo y paja, a lo que se ve, se adaptó mejor que Madariaga al régimen de Franco, ya que escribía en el ABC, recibió diversos premios periodísticos y literarios, muchos de ellos directamente relacionados con organismos del Movimiento, escribió novelas, algunas de éxito, también escribió varios guiones cinematográficos. Mientras tanto el traidor Madariaga daba clases en Oxford, esperando ansioso su regreso a la España que tanto amaba. En cuanto a que los militares “estaban dispuestos a levantarse contra la República desde siempre”, no es una blasfemia es una supina e ignorante memez. ¿Por qué no se levantaron cuando se lo insinuó Gil Robles? 11-12-35. Se reúnen los genérales Fanjul, Varela, Goded y Franco, este les convence que no es posible.. C. Seco Serrano, Historia de España. Época contemporánea, p.122. 11-12-35. Gil Robles sabe que se van a disolver las Cortes. A las 19 horas habla en el ministerio con Fanjul que le propone dar un golpe de estado, no acepta pero dice: “Si el Ejercito… opina que debe ocupar transitoriamente el poder… yo no constituiré el menor obstáculo”. Los generales deliberaron y Franco les convenció: “no podía ni debía contarse con el Ejercito para dar un golpe de estado”, si la República fracasa “que no sea por nosotros”. “así me lo comunicaron (a Gil Robles) a la mañana siguiente” Lo cierto es que Franco no participó en la Sanjurjada, y disuadió de tres golpes de estado, todos ellos estando en el poder y por tanto en condiciones mucho más favorables que en el 36. F. Franco, Apuntes personales del Generalísimo sobre la República y la guerra civil, p.21. C. Seco Serrano, Historia de España. Época contemporánea, p.122. JM. Gil Robles, No fue posible la paz, p.356. Y sigue ilustrándonos: “La política de no intervención fue una operación británica para acabar con la República”. ¡Vaya! Eso es verdad, ¡una! Menos da una piedra, ¿por qué sería? ¿Sería porque la República del Frente Popular no era una democracia? Tenga en cuenta que ni una sola nación democrática la apoyó. ¿Por qué sería? De la represión y otras tonterías que dice el señor Cabezas ya hablaremos largo y tendido. Ya que habla de su padre, le voy a contar una anécdota del buen Belarmino Tomas ejemplar jefe de los leales en Asturias, que el 20 de octubre de 37 le dejó con el culo al aire, con perdón, en Gijón, mientras él se iba en un barco medio vacío con sus consejeros. A su señor padre le capturaron los nacionales y fue preso a un campo de concentración en La Coruña. Juan Antonio Cabeza en Morir en Oviedo, los paréntesis son míos: “Avisa Javier Bueno (director del Avance, PSOE)... la lista de los que embarcaran en el “Torpedero” (se fueron en el Abascal, el barco más rápido de Gijón, el destructor Ciscar, que no el Torpedero, se lo habían hundido hacía unas horas)... todos aquí a las siete de la tarde sin equipajes (había que disimular la huida)... Los del Gobierno se han marchado a las cuatro en el “Torpedero” (les habían dejado colgados)... No pudieron aguantar el miedo… había zarpado con un centenar de personas donde podían embarcar muchos cientos... el Gobierno tuvo miedo”. Otra de las innumerables e innobles bromas del Belarmino, de la que su padre se debió quedar muy agradecido. Sigue: “a Javier Bueno… se hizo fusilar al finalizar la guerra en Madrid, porque no quería huir más”. A Bueno le cogieron y le fusilaron, no consta que el hecho fuera voluntario. En cuanto a Graciano Antuña no fue fusilado en Oviedo. Cogido preso (20-7-36) y juzgado por segunda vez en Grado (24-3-37), fue fusilado allí (13-5-37). Nos dice que en la revolución hubo 40.000 presos. Nunca llegaron a 30.000 y al fin del año no llegaban a 7.000.
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