¿A quién admiran los comunistas?
Por Adrián Pumares Suárez
Jueves, 16 de octubre de 2008
Yo no soy historiador. Más bien sé
poco de Historia. La inmensa mayoría de los que escriben aquí están más
capacitados que yo para escribir un artículo de estas características,
pero precisamente por eso, para que me resuelvan mis dudas y me saquen
de mis errores, escribo este comentario.
Este escrito viene a colación de un
debate que mantuve hace algunos meses con un miembro de Izquierda Unida.
Yo le pregunté como podía admirar a seres tan despreciables como los
dictadores Lenin y Stalin. El comunista me respondió, con su cara de
extrañeza, que Stalin había sido un dictador (aunque necesario para
mantener a raya el nazismo, que también hay que tener morro), pero que a
Lenin le debíamos haber acabado con el régimen zarista en Rusia.
Como bien he dicho antes, sé más
bien poco de Historia, pero estoy casi seguro que el comunista me quiso
engañar. Si no me equivoco, hubo dos revoluciones en la Rusia de 1917.
La primera, en Febrero, sí que acabó con el régimen zarista, pero cuando
iban a reunirse para darle forma a la nueva democracia, tuvo lugar la
Revolución de Octubre, esta vez contra el gobierno democrático. Esta
segunda revolución tuvo como máximo exponente a Vladímir Ilich Uliánov,
más conocido como Lenin. Si los hechos son como pienso que fueron, eso
historieta de Lenin no tiene nada de verídico (lo raro sería que,
proviniendo de la izquierda, lo tuviera). En cuanto a Stalin, cuando el
mismo joven comunista le definió como dictador poco hay que decir. Tengo
entendido que era frío y calculador, pero también mediocre, por lo que
tuvo que deshacerse de la competencia. Además, fue aliado de Hitler si
no me equivoco, aunque sobre ese tema estoy poco leído.
Si se estudia un poco acerca de la
vida de los héroes comunistas, esos héroes se desmitifican, llegando
incluso a ser seres horripilantes. Siendo así, ¿a quién pueden admirar
los comunistas si no es bajo una capa de mentira histórica y demagogia
barata?
"Plantas y tumores" para hablar de
niños
Por Adrián Pumares Suárez
Lunes, 13 de octubre de 2008
En mi frase principal del "messenger"
tengo una frase de Teresa de Calcuta que dice algo así: "Si aceptamos
que una madre pueda matar a su hijo, ¿cómo podemos rechazar que la gente
se mate entre sí? De la misma forma, tengo el enlace a un vídeo que se
muestra en contra del aborto. No tardó un amigo en recriminarme mis
opiniones, de una manera educada, cosa rara para los progres, pero
usando los mismos argumentos de siempre.
Me recriminaba mi amigo el hecho de
mostrarme contrario al aborto (y encima no avergonzarme de mi actitud)
porque, según él, a mí no me molesta para nada que las personas aborten.
Por esa regla de tres, tampoco deberían molestarme los asesinatos, pero
me duelen; no deberían molestarme las guerras, pero sufro con ellas; no
debería molestarme la violencia, pero me disgusta. Claro que me molestan
los abortos, porque consisten en asesinar, en acabar con la vida de un
bebé que podría ser un físico, un historiador, un médico, pero sobre
todo un ser humano.
Me decía mi amigo que por qué una
mujer que es violada o que corre peligro de muerte al dar a luz no va a
poder abortar. Estas razones son poderosas, pero se usan de una manera
demagógica, por lo que llegan a ser peligrosas. Le recordaba a mi amigo
que, del total de los abortos practicados, estos dos supuestos de
violación y peligro para la madre suponen un 1%, a lo sumo un 2%. Mi
amigo pretendía, en torno a estos dos supuestos, defender una ley de
plazos. ¿Pero qué pasa con el resto de supuestos, que suponen más del
95%? ¿Justifican esos supuestos una ley de plazos?
Pero lo peor de la conversación
fueron sus calificativos a los niños asesinados en el aborto. Mi amigo
dijo que esos bebés no eran seres humanos, dijo que eran plantas. Y de
la misma forma que una planta puede ser cortada, un bebé puede ser
asesinado. De la misma forma que a un feto de un mes le late el corazón,
un planta hace el ciclo de Krebs. Otra palabra que usó para definir a
los bebés abortados fue "un tumor muy pequeñito". Los seres humanos no
son plantas ni tumores, son seres humanos. Un bebé es un ser humano, un
ser humano que no habla, pero que vive. Un ser humano que podrá, en un
plazo de unos años, ir al colegio, hablar, amar, casarse, y tener nuevos
niños. Un tumor, por pequeñito que sea, mata; un bebé, sea como sea,
sólo puede dar alegrías, salvo a una persona que no tenga corazón.
Ahora bien, qué sugiero yo para esos
casos de violaciones o cuando una madre no desea tener al niño. En el
último caso sugiero un poco de responsabilidad, pero seguro que conocen
a alguien que ha adoptado a una niñita china preciosa, o a un vietnamita
guapísimo, ante la imposibilidad de adoptar un niño español. Pues bien,
¿por qué no se establece un sistema de adopciones para que esos niños
puedan ir con una familia que los quiera? Seguro que es mejor eso antes
de que los maten.
Si me lo permiten voy a contarles
una anécdota. Una amiga mía es diabética, y cuando se quedó embarazada
de su hijo menor existía riesgo real de que mi amiga muriera. Por esta
razón, los médicos le recomendaron abortar. Ella, en el momento de que
fue consciente de que llevaba una vida en su vientre, decidió tener al
niño y se negó a abortar. Hoy, ambos viven, y el niño es un chico rubio
de 14 años precioso. Por cierto, mi amiga no es católica, es afiliada al
Partido Socialista. Espero que no la expulsen por no haber abortado.
Che, el asesino
Por Adrián Pumares Suárez
Lunes, 29 de septiembre de 2008
El cine es un buen modo de crear
mitos, falsos ideales o de transformar la conciencia de la gente. Cuando
alguien tiene poca idea acerca de un tema, ver una película puede
hacerle tener una idea falsa, e incluso descabellada. El cine es un arma
más de la izquierda para difundir su mensaje.
Todo esto viene a cuento de una
película que trata sobre la vida de Ernesto Che Guevara, bajo el título
"Che, el argentino". No es mi intención ejercer como crítico de cine de
una película que no he podido acabar de ver, pero sí acercar a los
jóvenes que vayan a ver esa película una imagen del Che más cercana a
la realidad. Y es que el director de la película pretende eso, hacer que
la gente conozca mejor al Che. En el rato que he visto de película creo
que consigue todo lo contrario: distorsionar al máximo la imagen del
Che. En la película aparece un Che Guevara amante de todo el mundo,
aparece un guerrillero bonachón y simpático.
Con lo que he leído acerca del Che
de personas que le conocieron o de gente como Álvaro Vargas LLosa, creo
que puedo acercar una visión del Che un poco más acertada.
El Che era muchas cosas, pero no era
amante de los trabajadores; simplemente, quería que los trabajadores
estuvieran al servicio del Estado, por lo cual creó campos de trabajo
forzoso. Además, arruinó la economía de Cuba, destinando el dinero a
industrias ruinosas en lugar de dedicarse al azúcar, que era lo que Cuba
hacía mejor. Otra cosa que la película no cuenta es que el Che rindió
pleitesía a Rusia, primero, y posteriormente a China.
Pero además de explotar a los
trabajadores y de hundir a Cuba lo que mejor hacía el Che era matar,
asesinar a gente inocente. El Che no era un buen guerrillero (salvo en
Cuba fracasó en todos sus proyectos), pero era un asesino despiadado que
no sufría ante la muerte (como demuestran los numerosos asesinatos
cometidos en Santa Clara o su período dirigiendo una prisión).
Una película no puede pretender
acercar una visión del Che acertada siendo sectaria y contando medias
verdades. La pregunta es si el director pretende acercar la verdad o
mitificar a un personaje que conviene que la gente adore.
Asesinato subvencionado
Por Adrián Pumares Suárez
Viernes, 26 de septiembre de 2008
ETA ha hecho lo único que sabe:
matar. Los cobardes han vuelto a hacer lo que más les gusta: asesinar.
Los del tiro en la nuca han vuelto a decirnos que están ahí, que siguen
matando y que les encanta hacerlo.
ETA ha asesinado, y los partidos
políticos han hablado de unidad, de paz, de luchar contra los
terroristas y de cosas por el estilo. Pero yo he echado algo en falta.
¿Por qué el PSOE no ha dicho que va a disolver los ayuntamientos
controlados por etarras?
Si no me equivoco, el PCTV y ANV son
un eslabón más de la banda terrorista ETA. Y estas formaciones están en
las instituciones. Por tanto, estas formaciones reciben dinero de los
ciudadanos vascos. Y, más tarde, esos ciudadanos vascos que gastan sus
impuestos en pagar a terroristas son asesinados por esos a los que pagan
sus impuestos. Lo cierto es que no entiendo nada.
No logro entender cómo puede ser
posible que se pague a los asesinos. No comprendo el porqué se
suministra información a los asesinos. Pero lo que más dudas me provoca
es por qué, existiendo medios legales para hacerlo, no se expulsa a los
asesinos de las instituciones. Mientras no suceda esto, los
contribuyentes pagaremos a los asesinos por matarnos.
Los ciudadanos no queremos buenas
palabras, ni bonitas fotografías. Lo que los ciudadanos preferimos es
acción. Queremos dejar de pagarles a los asesinos por matarnos. Queremos
dejar de ser cómplices de ETA simplemente por pagar nuestros impuestos.
Bravo María
Por Adrián Pumares Suárez
Martes, 23 de septiembre de 2008
Desde estas páginas quiero darle las
gracias a una de esas personas que merecen la pena. Quiero agradecerle a
María San Gil su lucha por las libertades, su lucha por hacer un País
Vasco mejor y, por tanto, una España mejor. María San Gil hace de la
política algo serio, algo humano, algo que merece la pena.
Por políticos de la talla de María
me alegro de formar parte del proyecto del Partido Popular. María nos ha
enseñado a todos que en política no vale la ambición, no vale el
egoísmo, sólo vale luchar por los ideales en los que uno cree. La
política es algo maravilloso, pero hay que luchar por la libertad y por
los valores de los que te dan el voto.
La pena es que no sean todos como
María. En contraposición se me ocurre, por ejemplo, José Blanco. Los
políticos demagogos, sectarios, mentirosos y caraduras son todo lo
contrario a María San Gil. Políticos como José Blanco hacen que la
política sea una broma y que la gente la deteste.
Por todo lo que ha hecho por la
política, pero sobre todo por todo lo que ha hecho por los votantes y
militantes del Partido Popular quiero darle las gracias a María San Gil.
¡Gracias María!
Bush y el liberalismo
Por Adrián Pumares Suárez
Viernes, 19 de septiembre de 2008
Yo siempre fui un defensor del
actual presidente de Estados Unidos. Su política exterior me parecía y
me sigue pareciendo correcta y me alegró que los Estados Unidos
intentasen la paz y la estabilidad desde una posición dominante. Pero
las últimas medidas económicas que ha tomado me parecen, simplemente,
vergonzosas.
Los liberales españoles siempre
hemos observado a los Estados Unidos con un poco de envidia (sana) por
la libertad, tanto económica como social, que allí se respira. Los
liberales consideramos a Bush un buen presidente. Pero él nos ha roto
todas las esperanzas e ilusiones depositadas en el Partido Republicano y
el inicio de una nueva revolución liberal al estilo de Reagan. Bush ha
tomado como solución una medida socialista (y por tanto condenada al
fracaso) como es la nacionalización.
La nacionalización de una empresa
con pérdidas no es más que pasar las pérdidas de los accionistas de esa
empresa (en este caso Fannie y Freddie) a todos los contribuyentes. Esto
lo único que va a lograr es aumentar la crisis.
Pero otra cuestión muy importante es
el porqué George Bush ha nacionalizado, ha tomado como buena una medida
socialista. Y lo ha hecho porque ha dado por buenas las voces que dicen
que esta crisis viene debido al error del sistema liberal. El problema
es que el liberalismo no es el problema (lo son los Bancos Centrales,
socialistas por definición), sino que puede y debe ser la solución.
Lo que debe dejar claro McCain es
que él no es Bush. Debe dejar claro que él sí va a iniciar una
revolución liberal al estilo Reagan hasta el final. McCain debe volver a
ilusionar a los liberales, desoyendo las voces que demonizan el
liberalismo.