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                Bitácora  "Pumares"   Por Adrián Pumares Suárez

 

 

Gracias rebeldes

Por Adrián Pumares Suárez

Lunes, 24 de agosto de 2009

Todavía no había empezado mi periplo en la Universidad cuando, casi por casualidad, descubrí la página de Rebelión Digital. Me sorprendió ver como gente anónima escribía con grandes dosis de seriedad, cordura y sentido del humor artículos de opinión de una calidad asombrosa y un rigor envidiable. Eran aquéllos tiempos duros, difíciles, con un Gobierno que estaba (en eso sigue) destruyendo España y un partido de la oposición roto, deshecho, hundido. Pero a la vez había periodistas de prestigio y rebeldes anónimos que no estaban dispuestos a someterse al pensamiento único y a la cultura progre sin plantar cara, sin dar la batalla.

Es con este panorama cuando yo comienzo a escribir en Rebelión Digital, reconociendo que el resto de artículos superan a los míos en rigor y en buen pulso literario. El panorama era sombrío, pero páginas como Rebelión Digital plantaron cara, llevaron la lucha al terreno de las ideas y sufrieron los insultos y descalificaciones de unos progres asustados, que no sabían por donde tirar y que tenían miedo de que sus mentiras fuesen desenmascaradas y puestas al descubierto.

Cuando las cosas parecían que mejoraban, con la sociedad en la calle y con la oposición, por fin, más o menos valiente, más o menos bien encaminada, las urnas volvieron a achantar a la derecha. Unos resultados electorales amparados en la mentira y en la manipulación hicieron que la derecha se asustase y volviese al dichoso centro, esto es, a la nada.

Hoy en día estamos peor que nunca, con un incompetente al frente del Gobierno de España, y con un mentiroso y un traidor al frente del principal partido de la oposición.

Pero hay algo que algunos no hemos perdido. Las ganas de plantar cara, las ganas de decir lo que pensamos y las ganas de oponernos a lo políticamente correcto.

Y este escrito es mi modo de agradecer a todos aquellos que componen Rebelión Digital, desde el editor hasta el último colaborador, su comportamiento, ejemplar, a lo largo de estos años.

Con tantas batallas, un libro de por medio y mil y un insultos vertidos contra nosotros, puedo decir que os admiro, que os respeto, y que os ofrezco mi amistad, mi apoyo y mi lealtad. A todos, sin excepción.

Porque seguiremos dando batalla…

GRACIAS, REBELDES

              

 

 

 

Los progres y la energía nuclear

Por Adrián Pumares Suárez

Jueves, 9 de julio de 2009

El presidente del Gobierno toma una decisión cuyo único objetivo es sacar el día de las elecciones a los izquierdistas más rancios, asquerosos y malolientes a las urnas y los sociatas le aplauden la jugada hasta con las orejas. Zapatero toma una decisión cuyo único logro es echar más gente al paro y encarecer a todos los ciudadanos el recibo de la luz y los progres se ponen contentísimos (posiblemente hasta Zerolo tenga orgasmos gracias a esta medida). Zapatero se comporta como un cretino integral y nadie dice nada. Zapatero cierra la central nuclear de Garoña y los que nos jorobamos somos todos.

Lo que demuestra la medida (estúpida) tomada por Zapatero es que este tipejo no puede ser presidente del Gobierno. Este progre de facultad, este cretino, este bobalicón, no tiene las suficientes neuronas para gobernar una nación. Una persona que se deja llevar por sus instintos de jovenzuelo radical, sin tener en cuenta las consecuencias de sus acciones, no puede siquiera presidir una comunidad de vecinos.

Pero los sociatas, los progres de mierda que conducen sus Mercedes (eso sí sin descuidar su pañuelo palestino al cuello) y se pegan la gran vida, aplauden la medida. ¿Qué les importa a estos ricachones que paguemos más en el recibo de la luz? ¿O qué mil familias se queden sin pan? La energía nuclear no convence a la socialdemocracia. Y esto se debe a que genera rentas, plusvalía, riqueza. Los sociatas se quedan con los molinillos de viento, que no generan una pizca de energía, pero basta con “sembrarlos”, sentarse, y esperar a recibir la subvención.

Pero la gente empieza a estar hasta las narices. Y cuando la ciudadanía habla, cuando la ciudadanía se manifiesta, conviene escucharla,  por mucho progre que salga a la calle a aplaudir medidas estúpidas, por muchos sectarios que voten a Zapatero y por muchos boborolos que echen de menos sus años en la facultad haciendo el idiota y luchando contra la energía menos contaminante, más barata y que más riqueza genera.

              

 

 

 

 

Medidas ante la crisis

Por Adrián Pumares Suárez

Lunes, 24 de noviembre de 2008

El gobierno no tiene muchas opciones a elegir a la hora de tomar medidas. Si estuviésemos fuera del euro, el Gobierno podría aumentar nuestra competitividad devaluando nuestra moneda, para así lograr que nuestros productos fuesen más baratos en el exterior. Pero con el euro, el Gobierno no puede tomar ninguna medida de este tipo. Por tanto, la medida más usada por cualquier gobierno ante una crisis de estas características no puede ser utilizada. Pero esto no significa que el Gobierno socialista no pueda tomar medidas (aunque su eficacia sea menor que la devaluación de la moneda). En mi opinión hay dos medidas básicas para lograr salir de la crisis bien parados.

Por un lado, tenemos que reducir la dependencia energética de España. Para ello sólo hay una solución: energía nuclear. Una energía barata y segura, que nos permitiría disminuir la inflación y hacer más competitivas nuestras empresas. Resulta hipócrita, por no decir estúpido, comprar energía nuclear a Francia y rechazarla en España. Si hay un nuevo Chernobyl en Francia (cosa poco probable), las consecuencias para España serían de todas formas devastadoras.

La segunda medida a tomar sería flexibilizar el mercado laboral, abaratando el despido. Esta medida tiene unos costes políticos enormes, pero los beneficios sociales serían mayores aún. Con un abaratamiento del despido se lograría que, en tiempos de crisis, los empresarios se arriesgasen a contratar a más trabajadores, pues saben que van a poder prescindir de ellos cuando supongan un coste que no puedan soportar. Esta medida, junto con una flexibilización del mercado laboral, permitiría disminuir el paro y mayor movilidad del factor trabajo.

Tanto la energía nuclear como la reforma del mercado laboral son medidas impopulares, pero necesarias para hacer de España un país competitivo, con tasas de paro correspondientes a países desarrollados y un país más fuerte ante crisis.

Una tercera medida, con costes elevados y pocos beneficios a corto plazo, pero elevadísimos a largo plazo, sería apostar por la educación. Esto permitiría hacer de España un país competitivo. El problema es que el gobierno que intente una reducción del fracaso escolar no va a sufrir los beneficios de sus medidas. Pero la sociedad en su conjunto va a poder beneficiarse de esa apuesta por la educación. No es de recibo que, de Madrid para el sur, haya tasas de fracaso escolar de un 40% en el caso de los hombres.

Estas medidas son costosas, algunas impopulares, pero necesarias para hacer de España un país competitivo y para lograr el pleno empleo.

              

 

 

¿A quién admiran los comunistas?

Por Adrián Pumares Suárez

Jueves, 16 de octubre de 2008

Yo no soy historiador. Más bien sé poco de Historia. La inmensa mayoría de los que escriben aquí están más capacitados que yo para escribir un artículo de estas características, pero precisamente por eso, para que me resuelvan mis dudas y me saquen de mis errores, escribo este comentario.

Este escrito viene a colación de un debate que mantuve hace algunos meses con un miembro de Izquierda Unida. Yo le pregunté como podía admirar a seres tan despreciables como los dictadores Lenin y Stalin. El comunista me respondió, con su cara de extrañeza, que Stalin había sido un dictador (aunque necesario para mantener a raya el nazismo, que también hay que tener morro), pero que a Lenin le debíamos haber acabado con el régimen zarista en Rusia.

Como bien he dicho antes, sé más bien poco de Historia, pero estoy casi seguro que el comunista me quiso engañar. Si no me equivoco, hubo dos revoluciones en la Rusia de 1917. La primera, en Febrero, sí que acabó con el régimen zarista, pero cuando iban a reunirse para darle forma a la nueva democracia, tuvo lugar la Revolución de Octubre, esta vez contra el gobierno democrático. Esta segunda revolución tuvo como máximo exponente a  Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin. Si los hechos son como pienso que fueron, eso historieta de Lenin no tiene nada de verídico (lo raro sería que, proviniendo de la izquierda, lo tuviera). En cuanto a Stalin, cuando el mismo joven comunista le definió como dictador poco hay que decir. Tengo entendido que era frío y calculador, pero también mediocre, por lo que tuvo que deshacerse de la competencia. Además, fue aliado de Hitler si no me equivoco, aunque sobre ese tema estoy poco leído.

Si se estudia un poco acerca de la vida de los héroes comunistas, esos héroes se desmitifican, llegando incluso a ser seres horripilantes. Siendo así, ¿a quién pueden admirar los comunistas si no es bajo una capa de mentira histórica y demagogia barata?

                              

 

 

"Plantas y tumores" para hablar de niños

Por Adrián Pumares Suárez

Lunes, 13 de octubre de 2008

En mi frase principal del "messenger" tengo una frase de Teresa de Calcuta que dice algo así: "Si aceptamos que una madre pueda matar a su hijo, ¿cómo podemos rechazar que la gente se mate entre sí? De la misma forma, tengo el enlace a un vídeo que se muestra en contra del aborto. No tardó un amigo en recriminarme mis opiniones, de una manera educada, cosa rara para los progres, pero usando los mismos argumentos de siempre.

Me recriminaba mi amigo el hecho de mostrarme contrario al aborto (y encima no avergonzarme de mi actitud) porque, según él, a mí no me molesta para nada que las personas aborten. Por esa regla de tres, tampoco deberían molestarme los asesinatos, pero me duelen; no deberían molestarme las guerras, pero sufro con ellas; no debería molestarme la violencia, pero me disgusta. Claro que me molestan los abortos, porque consisten en asesinar, en acabar con la vida de un bebé que podría ser un físico, un historiador, un médico, pero sobre todo un ser humano.

Me decía mi amigo que por qué una mujer que es violada o que corre peligro de muerte al dar a luz no va a poder abortar. Estas razones son poderosas, pero se usan de una manera demagógica, por lo que llegan a ser peligrosas. Le recordaba a mi amigo que, del total de los abortos practicados, estos dos supuestos de violación y peligro para la madre suponen un 1%, a lo sumo un 2%. Mi amigo pretendía, en torno a estos dos supuestos, defender una ley de plazos. ¿Pero qué pasa con el resto de supuestos, que suponen más del 95%? ¿Justifican esos supuestos una ley de plazos?

Pero lo peor de la conversación fueron sus calificativos a los niños asesinados en el aborto. Mi amigo dijo que esos bebés no eran seres humanos, dijo que eran plantas. Y de la misma forma que una planta puede ser cortada, un bebé puede ser asesinado. De la misma forma que a un feto de un mes le late el corazón, un planta hace el ciclo de Krebs. Otra palabra que usó para definir a los bebés abortados fue "un tumor muy pequeñito". Los seres humanos no son plantas ni tumores, son seres humanos. Un bebé es un ser humano, un ser humano que no habla, pero que vive. Un ser humano que podrá, en un plazo de unos años, ir al colegio, hablar, amar, casarse, y tener nuevos niños. Un tumor, por pequeñito que sea, mata; un bebé, sea como sea, sólo puede dar alegrías, salvo a una persona que no tenga corazón.

Ahora bien, qué sugiero yo para esos casos de violaciones o cuando una madre no desea tener al niño. En el último caso sugiero un poco de responsabilidad, pero seguro que conocen a alguien que ha adoptado a una niñita china preciosa, o a un vietnamita guapísimo, ante la imposibilidad de adoptar un niño español. Pues bien, ¿por qué no se establece un sistema de adopciones para que esos niños puedan ir con una familia que los quiera? Seguro que es mejor eso antes de que los maten.

Si me lo permiten voy a contarles una anécdota. Una amiga mía es diabética, y cuando se quedó embarazada de su hijo menor existía riesgo real de que mi amiga muriera. Por esta razón, los médicos le recomendaron abortar. Ella, en el momento de que fue consciente de que llevaba una vida en su vientre, decidió tener al niño y se negó a abortar. Hoy, ambos viven, y el niño es un chico rubio de 14 años precioso. Por cierto, mi amiga no es católica, es afiliada al Partido Socialista. Espero que no la expulsen por no haber abortado.

                              

 

 

 

Che, el asesino

Por Adrián Pumares Suárez

Lunes, 29 de septiembre de 2008

El cine es un buen modo de crear mitos, falsos ideales o de transformar la conciencia de la gente. Cuando alguien tiene poca idea acerca de un tema, ver una película puede hacerle tener una idea falsa, e incluso descabellada. El cine es un arma más de la izquierda para difundir su mensaje.

Todo esto viene a cuento de una película que trata sobre la vida de Ernesto Che Guevara, bajo el título "Che, el argentino". No es mi intención ejercer como crítico de cine de una película que no he podido acabar de ver, pero sí acercar a los jóvenes que vayan a ver esa película una imagen del Che más cercana a la realidad. Y es que el director de la película pretende eso, hacer que la gente conozca mejor al Che. En el rato que he visto de película creo que consigue todo lo contrario: distorsionar al máximo la imagen del Che. En la película aparece un Che Guevara amante de todo el mundo, aparece un guerrillero bonachón y simpático.

Con lo que he leído acerca del Che de personas que le conocieron o de gente como Álvaro Vargas LLosa, creo que puedo acercar una visión del Che un poco más acertada.

El Che era muchas cosas, pero no era amante de los trabajadores; simplemente, quería que los trabajadores estuvieran al servicio del Estado, por lo cual creó campos de trabajo forzoso. Además, arruinó la economía de Cuba, destinando el dinero a industrias ruinosas en lugar de dedicarse al azúcar, que era lo que Cuba hacía mejor. Otra cosa que la película no cuenta es que el Che rindió pleitesía a Rusia, primero, y posteriormente a China.

Pero además de explotar a los trabajadores y de hundir a Cuba lo que mejor hacía el Che era matar, asesinar a gente inocente. El Che no era un buen guerrillero (salvo en Cuba fracasó en todos sus proyectos), pero era un asesino despiadado que no sufría ante la muerte (como demuestran los numerosos asesinatos cometidos en Santa Clara o su período dirigiendo una prisión).

Una película no puede pretender acercar una visión del Che acertada siendo sectaria y contando medias verdades. La pregunta es si el director pretende acercar la verdad o mitificar a un personaje que conviene que la gente adore.

                              

 

 

 

Asesinato subvencionado

Por Adrián Pumares Suárez

Viernes, 26 de septiembre de 2008

ETA ha hecho lo único que sabe: matar. Los cobardes han vuelto a hacer lo que más les gusta: asesinar. Los del tiro en la nuca han vuelto a decirnos que están ahí, que siguen matando y que les encanta hacerlo.

ETA ha asesinado, y los partidos políticos han hablado de unidad, de paz, de luchar contra los terroristas y de cosas por el estilo. Pero yo he echado algo en falta. ¿Por qué el PSOE no ha dicho que va a disolver los ayuntamientos controlados por etarras?

Si no me equivoco, el PCTV y ANV son un eslabón más de la banda terrorista ETA. Y estas formaciones están en las instituciones. Por tanto, estas formaciones reciben dinero de los ciudadanos vascos. Y, más tarde, esos ciudadanos vascos que gastan sus impuestos en pagar a terroristas son asesinados por esos a los que pagan sus impuestos. Lo cierto es que no entiendo nada.

No logro entender cómo puede ser posible que se pague a los asesinos. No comprendo el porqué se suministra información a los asesinos. Pero lo que más dudas me provoca es por qué, existiendo medios legales para hacerlo, no se expulsa a los asesinos de las instituciones. Mientras no suceda esto, los contribuyentes pagaremos a los asesinos por matarnos.

Los ciudadanos no queremos buenas palabras, ni bonitas fotografías. Lo que los ciudadanos preferimos es acción. Queremos dejar de pagarles a los asesinos por matarnos. Queremos dejar de ser cómplices de ETA simplemente por pagar nuestros impuestos.

                              

 

 

Bravo María

Por Adrián Pumares Suárez

Martes, 23 de septiembre de 2008

Desde estas páginas quiero darle las gracias a una de esas personas que merecen la pena. Quiero agradecerle a María San Gil su lucha por las libertades, su lucha por hacer un País Vasco mejor y, por tanto, una España mejor. María San Gil hace de la política algo serio, algo humano, algo que merece la pena.

Por políticos de la talla de María me alegro de formar parte del proyecto del Partido Popular. María nos ha enseñado a todos que en política no vale la ambición, no vale el egoísmo, sólo vale luchar por los ideales en los que uno cree. La política es algo maravilloso, pero hay que luchar por la libertad y por los valores de los que te dan el voto.

La pena es que no sean todos como María. En contraposición se me ocurre, por ejemplo, José Blanco. Los políticos demagogos, sectarios, mentirosos y caraduras son todo lo contrario a María San Gil. Políticos como José Blanco hacen que la política sea una broma y que la gente la deteste.

Por todo lo que ha hecho por la política, pero sobre todo por todo lo que ha hecho por los votantes y militantes del Partido Popular quiero darle las gracias a María San Gil.

¡Gracias María!

                              

 

 

 

Bush y el liberalismo

Por Adrián Pumares Suárez

Viernes, 19 de septiembre de 2008

Yo siempre fui un defensor del actual presidente de Estados Unidos. Su política exterior me parecía y me sigue pareciendo correcta y me alegró que los Estados Unidos intentasen la paz y la estabilidad desde una posición dominante. Pero las últimas medidas económicas que ha tomado me parecen, simplemente, vergonzosas.

Los liberales españoles siempre hemos observado a los Estados Unidos con un poco de envidia (sana) por la libertad, tanto económica como social, que allí se respira. Los liberales consideramos a Bush un buen presidente. Pero él nos ha roto todas las esperanzas e ilusiones depositadas en el Partido Republicano y el inicio de una nueva revolución liberal al estilo de Reagan. Bush ha tomado como solución una medida socialista (y por tanto condenada al fracaso) como es la nacionalización.

La nacionalización de una empresa con pérdidas no es más que pasar las pérdidas de los accionistas de esa empresa (en este caso Fannie y Freddie) a todos los contribuyentes. Esto lo único que va a lograr es aumentar la crisis.

Pero otra cuestión muy importante es el porqué George Bush ha nacionalizado, ha tomado como buena una medida socialista. Y lo ha hecho porque ha dado por buenas las voces que dicen que esta crisis viene debido al error del sistema liberal. El problema es que el liberalismo no es el problema (lo son los Bancos Centrales, socialistas por definición), sino que puede y debe ser la solución.

Lo que debe dejar claro McCain es que él no es Bush. Debe dejar claro que él sí va a iniciar una revolución liberal al estilo Reagan hasta el final. McCain debe volver a ilusionar a los liberales, desoyendo las voces que demonizan el liberalismo.

                              

 

 

 

El fin del socialismo

Por Adrián Pumares Suárez

Lunes, 15 de septiembre de 2008

Lo he pensado, le he dado vueltas y lo he razonado. De verdad que he estado mucho tiempo con el tema. Pero nada, sigo sin comprenderlo. No entiendo la razón por la cual el socialismo, el comunismo o demás regímenes siguen existiendo.

He estudiado los puntos que tiene a favor y en contra, y los he analizado. Y he llegado a la conclusión de que Zapatero debe irse a su casita de León y dejar el gobierno a personas más capaces, o sea, a personas no socialistas.

Según mi opinión el socialismo sólo tiene una baza a su favor: que ha ganado la batalla de las ideas. Pero eso sí, la ha ganado en Europa, no en Norteamérica. Y la ha ganado a base de mentiras y gracias a una derecha débil. Aun así, la izquierda ha convencido a todo el mundo de que ellos ayudan a los trabajadores y el capitalismo les explota. De todas maneras, esta derrota de la derecha es reversible, siempre y cuando se utilice la razón y la lógica, dejando de lado prejuicios estúpidos.

Pero ahora toca analizar los puntos flacos del socialismo, y aquí hay más de uno.

Por un lado está claro, desde el punto de vista de la teoría económica, que el socialismo no tiene razón de ser: no crea riqueza ni trabajo, y sólo puede repartir la rentas, destruyendo el principio de libertad. Por tanto, teóricamente, el socialismo no tiene razón de ser.

Pero los casos prácticos demuestran también la inutilidad del socialismo. Diariamente vemos como cubanos y venezolanos abandonan sus países, con regímenes socialistas, para buscar un mundo mejor, el mundo del capitalismo. Otro caso claro es el desarrollo de Corea del Sur respecto a Corea del Norte. El ejemplo del distinto grado de desarrollo entre las dos Coreas es la prueba para demostrar que el socialismo es una estupidez.

Pero una estupidez que sigue vigente por la cobardía y el entreguismo de la derecha europea.

                              

 

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