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                       Bitácora "LAR"      Por Lorenzo de Ara Rodríguez

 

 

Crisis en el laboratorio

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Domingo, 5 de abril de 2009

O sea, que se saca la foto con Obama, pero en su casa, sin limpiar, los subalternos crean una crisis mientras el todopoderoso se menea por el mundo.

La democracia socialista es así de genuina. Se producen los cambios y se anuncian en el vocero oficial, mientras el jefe está ocupado recomponiendo las relaciones con la primera potencia del mundo.

España es así. Tristemente es así. Y el gobierno no puede ser más serio, ni más plausible. Las cosas se hacen al revés. Si hay que apostar por llevar a cabo los cambios en el Gobierno, los cambalaches se producen con el inquilino de la Moncloa más allá de los Pirineos.

Zapatero no tiene agenda ideológica. Ahora me creo que es bueno. Un santo. Y eso, en política, es como dejar los calderos al fuego y con un niño al frente de todo.

La jodida foto con el yanqui ya no tiene valor para el consumo interno. Las caras de los ministros que dicen adiós, y la de esos que ahora retornan a la alcantarilla del poder, apartan de la actualidad informativa la reunión con Obama.

Sospecho que ha habido una rebelión. Que algún ministro, quemado, pero al mismo tiempo sumido en el hartazgo ante la niñería impuesta por el jefecillo, ha roto la orden de guardar silencio y, cual loro enjaulado y mal alimentado, ha cantado los nombres con desparpajo sibilino.

Crisis para impedir que se pierda más sangre. Pero este es un gobierno artificial, sin venas, nacido de la tragedia y atrincherado; un artefacto indigno para representar a 46 millones de españoles. Un gobierno que se alimenta de la improvisación, de la grosería. Un gobierno de gestos y un gobierno sin nervio. O sea, sin vida.

Es un gobierno hecho en laboratorio.

                 

 

 

El espectro

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Domingo, 5 de abril de 2009

Ni por esas. Zapatero se mueve aterrado, zigzagueante, siempre sonriendo y anhelando el encuentro que le proporcione la foto que busca. Obama es tratado como una estrella del firmamento. El odio al yanqui se camufla con la puesta en escena de un protocolo asfixiante, impropio para reuniones de trabajo en un mundo paralizado y miserable.

Zapatero está amenazado y lo sabe. En el exterior nadie lo toma en serio. Su palabra tiene menos valor que el arrepentimiento de Judas antes de quitarse la vida. Nuestro presidente está descolocado y sus ministros se encuentran en la misma situación, menos Rubalcaba, que siempre está a gusto en el ecosistema creado por él. El socialismo zapateril es arrogante incluso en su aislamiento internacional.

La OTAN requiere de un esfuerzo conjunto; pues ahí va Zapatero anunciando el envío de más de 400 soldados, pero solo para estar en tierra de guerra de manera temporal. El ofrecimiento está hecho sin olvidar el odio que existe hacia Estados Unidos en el radicalismo de izquierda español, del que depende exclusivamente el presidente para seguir saboreando el poder.

Mientras Sarkozy y Merkel cumplen a rajatabla con el papel de verdaderos estadistas, Zapatero regala una oquedad intelectual que causa escalofríos en la Europa civilizada.

El FMI y la OCDE piden que se gaste menos dinero. Y eso, para Zapatero, es como condenarlo a tener que trabajar fuera de juego. Es la condena a sufrir el zarpazo de sus hermanos los sindicalistas, que tratan a los trabajadores como mediocres y aborregados.

Hoy es el día que ha esperado durante tanto tiempo. Obama mantendrá un encuentro bilateral con el presidente de la nación española. Hablarán de baloncesto, de paz, de alianza de civilizaciones (jajaja) y de una visita a España. ¿España?

Lo que no puede olvidar el paseante socialista, es que todos sus pronósticos -mentiras al fin y al cabo- se han hecho añicos ante las cifras que hablan de una España que se deprime, que tardará más tiempo en recuperarse, en la que el paro ya es inasumible, y donde hambruna la social e ideológica son fenómenos que conducen a la ruina.

Pero Zapatero sólo quiere la foto. Una foto. La foto que confirme que todavía es de carne y hueso. Que no es un espectro. Pero lo es.

                 

 

 

Un billón de dólares

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Viernes, 3 de abril de 2009

Más de  un billón de dólares para resucitar la economía del mundo. Del mundo libre. Pero ahí están, en esa reunión esplendorosa y toda ella llenita de sonrisas cinematográficas, representantes que no quieren oír hablar de libertad. China y Rusia son las naciones más poderosas de ese ramillete de países antidemocráticos que, cómodamente, se sientan al lado de las grandes potencias económicas y democráticas del orbe.

Pues yo me río. La crisis económica no es nada ante la crisis de los valores. Los malos y los buenos -todos guapos- intentando convivir en paz pero sin cambiar un ápice la realidad de las cosas. ¿Y cuál es la realidad de las cosas? Que China, una dictadura atroz, sanguinaria y comunista, se fotografía con total impunidad al lado de Obama, Sarkozy, Merkel y Zapatero. También Rusia está alejada de los parámetros democráticos que rigen en Occidente. Y lo mismo hay que decir de Arabia Saudí.

El billón de dólares servirá, supongo, para muchas cosas. De las noticias que van surgiendo de esa reunión de tiburones blancos hay algunas que merecen ser destacadas. El oscurantismo en los bancos llega a su fin. Bien. La desaparición de los paraísos fiscales se acerca. Bien. Entonces que vayan abriendo las puertas de muchas cárceles, aquí, en España, y en medio mundo, porque también son muchos los que en estos momentos están temblando. El dinero negro –perdón- pasará a ser transparente. ¿Invisible?

Los pobres, obviamente, seguiremos sin tener dinero negro. Ni negro ni blanco. Y cada vez menos. De ese billón de dólares –cifra que marea-, Solbes, Zapatero, usted y yo, pondremos 4 mil millones. ¿Qué le parece? Nadie nos podrá acusar de no ser generosos.

Sin embargo, un diario alemán nos sitúa ya en la segunda división de la economía mundial. ¿Se lo han contado a Zapatero? España no merece jugar en la segunda división. Además, si lo que queda de España se hunde, también deberían pasar a jugar en esa liguilla de menesterosos los otros componentes del temido PIGS.

Ay, la crisis es injusta. Muy injusta. Después de algunos años creyéndonos que éramos capaces de poner los pies sobre la mesa en una reunión del G-8, ahora nos vemos predicando boberías y afanándonos en buscar la foto histórica con el líder de los yanquis. ¿Se acuerdan de Piqué recibiendo a Bush con su movimiento de cabeza? Pues Zapatero es igual, pero con sonrisa empalagosa.

Aquel imperio español, que en 1898 se hizo añicos ante la modernidad de la armada Norteamericana y el poder de la prensa amarilla, de nuevo se sienta al lado de los que pintan. ¿Qué pintan? Algunos, es verdad, pintan la mona. Aunque la mona Chita, hay que recordarlo, siempre hacía las gracias del público en las abarrotadas salas de cine. ¿Se acuerdan?

                        

 

 

Libres para ser libres

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Miércoles, 1 de abril de 2009

La apatía tiene que ver con la cobardía. Cuando me encuentro con personas indolentes, hago lo posible para alejarme lo más rápidamente de ellas. Huelen mal, son peligrosas y siempre practican el despotismo. Algunos políticos que conozco han cumplido años pensando que únicamente ellos tienen la verdad. Se pasean por plazas y calles de toda la vida, regalando misericordia, expandiendo su soberbia enfermiza y escupiendo odio, rencor y corrosivos sermones.

Usted, si de verdad es una persona libre, tiene que alejarse de ese depredador. No le haga caso a los ademanes de cariño que muestra en el momento de la cacería. No lo mire a los ojos. Haga como si no le viera. Aunque aparente estar satisfecho y, cual hiena, enseñe una barriga hedonista, el depredador se irá acercando a usted para ponerle punto y final a su libertad.

La democracia se ha dejado embaucar por esas alimañas. La democracia está enferma y se descompone por culpa de esas mentes ansiosas de poder y de protagonismo. La democracia es poca cosa, debido a la fanfarronería de los ilustres toca cojones que jamás piensan en retirarse, y siempre están a la vera del poder, o en el mismo epicentro del infierno político y económico.

Las personas libres tienen que estar expectantes. No deben hacer caso de los enanos mentales que aconsejan silencio, cordialidad, mesura y fe ciega en un futuro mejor.

El pesimismo ilustrado en siempre más fuerte y vigoroso que el optimismo ramplón.

En estos tiempos azarosos, la libertad se mantiene en perfecto estado de forma cuando es capaz de abofetear la opaca inteligencia de aquellos que, engreídos, todavía se pavonean creyendo que el orbe es suyo y de nadie más.

Lo dicho. La libertad comienza por uno mismo. Y la carencia de ella está sobre todo en los que llevan años chupando y viviendo de ella. ¡Cuidado!

                        

 

 

¿Miedo a la ruina?

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Miércoles, 1 de abril de 2009

¿Verdad que usted tiene la impresión de que todo el andamiaje se viene abajo? Es como si el capataz de la obra intentase por todos los medios evitar que se detecte el derrumbe inmediato. Más que nada porque tras la caída aparatosa de los hierros, los obreros que salgan ilesos del estropicio le acusaron de la calamidad. España es hoy un edificio que amenaza ruina. Y decir que eso es así no debe suponer el ataque despiadado, pero a la vez cómico, de los que ayer negaban la realidad y vivían, ellos por lo menos, en el mejor de los mundos.

La intervención del Banco de España en esa caja manchega es sólo el preludio de una serie de acciones encaminadas todas ellas a evitar lo que ya parece como inevitable: la ruina.

¿Usted le tiene miedo a la ruina? Pues no se asuste en demasía, hombre de Dios. Los políticos, esos políticos que exigen que les miremos a la cara, son capaces de poner remedio a muchos males. Así que manténgase tranquilo, apure un poco de tila y disfrute con algún documental de naturaleza en uno de los canales temáticos que son, hoy en día, el mejor remedio para olvidar la realidad, y de paso a Lorenzo Milá.

Con el dinero de usted, y con un poco del mío también (a ver si cuela), salvarán la vida de los paniaguados. El buen nombre de banqueros, políticos y analistas quedará protegido gracias al donaire del que siempre hacemos gala los españolitos de a pie cuando se nos pide sacrificio, dolor y lágrimas. Muchas lágrimas. Faltaría más.

Mientras en yanquilandia el dinero público se protege y se mantiene apartado de las manos curiosas, aquí ese mismo dinero va de mano en mano, sirve para casi todo y, por encima de cualquier otra circunstancia, es destinado a taponar agujeros, rellenar quiebras financieras y poner color a los planes de ideologías basura.

Todo se derrumba ante la paciencia infinita del pueblo español. Una vez más. Paciencia y paseos. Toros. Fútbol. Televisión a granel. Los representantes democráticos (jajaja) llenan los informativos, y en ese carrusel de declaraciones, los españoles se rascan la cabeza, haciendo un oneroso esfuerzo mental para estar en la honda de sus políticos, realmente malabaristas.

Nos pedirán y daremos. Nos mandarán callar y obedeceremos. Nos dictarán la sentencia y acataremos que así sea. Surgirán promesas. Amaneceres. Mientras el andamio hace plaf, ni que decir tiene que usted no se dará cuenta de que el cabrón ha caído encima de la cabeza. De su cabeza. De mi cabeza.

                        

 

 

Otra foto grotesca

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Martes, 31 de marzo de 2009

Otra foto grotesca para la historia. Y no será la última. Nuestro fotogénico presidente es aconsejado de mala manera. Los dirigentes de todo el mundo ya saben que lo que más le gusta al inquilino de la Moncloa es dejarse fotografiar con los líderes mundiales, y también con sus amigos los sátrapas sudamericanos. ¿O ya no son amigos?

Lo cierto es que Zapatero no sabe enmendar los errores que van cometiendo sus ministros, viejos, mujeres y niños. Todos ellos, angelitos, cumplen a pies juntillas los mandamientos del todopoderoso. Un día se sitúan en la gran familia antiimperialista, y al siguiente se arrastran por el suelo mundial para estrechar las manos de uno de los mandamases del jodido imperio. Son como son: poca cosa, medrosos y, en el fragor de la huida, -Kosovo y antes Irak-, se retuercen como culebras a la hora de ofrecer explicaciones inexplicables.

Zapatero ha viajado para aparecer sonriente al lado de un yanqui que le agradeció su colaboración en la guerra de Irak.

La cara que puso el pobre Zapatero es merecedora de la primera página de los rotativos progresistas. Ojos abiertos, extremadamente abiertos.

En yanquilandia conocen la historia de nuestro rojo. Allí lo tienen como el amiguete de regímenes populistas y de izquierda que vuelven a colocar al continente hispano al borde del precipicio.

En aquella tierra de libertades, los cobardes, los  cuentistas y los hacedores de políticas deshilachadas son arrinconados en el olvido, pasan a la sombra, y no vuelven a ver la luz del día.

Obama no quiere verlo. Por ese motivo le da largas. Pero Zapatero es inmune a los desaires. Sabe moverse en el basurero de la diplomacia. No tiene palabra y juega como lo hacen los tramposos. Incluso se hace el gracioso cuando es consciente de que su prestigio es minúsculo.

Obama, -y Zapatero lo sabe-, salvaría de la quema a Bush, con los ojos cerrados, antes que liarse con un hombre que hoy dice blanco y mañana negro, que hoy busca desesperadamente la amistad del líder del mundo libre y mañana deja entrar en su casa, que es la nuestra, a Hugo Chávez, Evo Morales, sandinistas, castristas y otras rarezas de la izquierda hispana, siempre ociosa y camaleónica.

                        

 

 

Males de España

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Domingo, 29 de marzo de 2009

La imagen de España en el exterior es apenas imperceptible. Las grandes potencias son conscientes de que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es débil y carece de palabra.

El gobierno de una nación no puede ejercer su trabajo estando la mayor parte del tiempo secuestrado por las minorías secesionistas.

El zulo ideológico e intelectual en el que habita el líder de los socialistas españoles es la muerte del prestigio de España.

Zapatero forma parte de aquella pandilla que, primero dijo no a la OTAN, y luego ordenó el bombardeo de la antigua Yugoslavia, sin autorización de la ONU.

Los socialistas aprendieron a rasgarse las vestiduras cuando descubrieron que haciendo la guerra en casa podían arrebatarle el poder a la derecha.

En el exterior hacen gala de un pacifismo mariposón, precario, macilento y pueril. Mientras tanto, en el interior, practican el rencor, la anarquía económica, el entreguismo ante los enemigos de España y la lobotomía de la sociedad.

La derecha es heredera de los valores que han hecho libre y grande esta nación. Sin embargo, los líderes que aparecen y desaparecen de su estructura de partido, son incapaces de desprenderse de la cobardía. Y esa cobardía ralentiza el acceso al poder, enturbia las ideas, cercena la comunicación y genera desconfianza.

El mal de España, que se prolonga en el tiempo, reside en la debilidad de las estructuras del sistema. De esa manera, se constata que no hay separación de poderes, que la corrupción es inherente al ejercicio de la política, que las señas de identidad son vilipendiadas en los pequeños territorios de un sistema autonómico caduco e irrespirable, y que la democracia, merecedora de respeto, es sojuzgada por la dictadura de los partidos políticos.

Si en el exterior nuestra imagen es la de un fantasma en pena, en el interior esa imagen es todavía más penosa, ya que, las lindes de la unidad nacional apenas se detectan, y la vitalidad de los valores está bajo mínimos.

                        

 

 

El nuevo amanecer en las vascongadas

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Viernes, 27 de marzo de 2009

El Partido Popular presidirá la Cámara Vasca. López, el candidato socialista, será el nuevo Lehendakari de las Vascongadas. Ni que decir tiene que, si la noticia se mantiene y no pierde fuerza, estamos ante un paso democrático realmente cualitativo.

Expulsar del poder a los nacionalistas-secesionistas del PNV y a sus acólitos compañeros de viaje es una muy buena noticia para la salud democrática de España. Sí, de España. ¿Qué pasa?

Ojalá regresen esas miles de personas –más de doscientas mil- que viven en el éxodo. Que regresen los que un día, amenazados por los criminales etarras, tuvieron que abandonar la tierra de sus padres.

El PP y el PSOE están a un paso de certificar la llegada de la normalidad constitucional en una parte de la Nación que ha vivido sojuzgada por el imperio nacionalista, y también bajo el terror de las armas de ETA.

Recuerdo las horas de impaciencia ante la espera de los resultados oficiales tras el cierre de las urnas en las pasadas elecciones vascas.

Los primeros resultados, llegados de las encuestas a pie de urna, le concedían al PP alrededor de 9 diputados. Se trataba, pues, de una mala noticia. Los peneuvistas sonreían y se frotaban las manos. Y no sólo ellos.

Pero algo comenzó a cambiar cuando los datos oficiales fueron apareciendo, tímidamente, en las pantallas de los ordenadores. Los plumillas del rojerío patrio comenzaron a oler el descalabro y, con él, el nacimiento de un nuevo amanecer. ¡Los vampiros huían! ¡Todavía siguen corriendo!

Zapatero, estoy convencido, fue el primero en lamentar el subidón electoral de López, el resquebrajamiento de los satélites del PNV y, sobre todo, el buen resultado del PP, gracias al cual, si los socialistas lo querían, podían asestar el golpe mortal a Ibarreche.

Si la noticia, que confirma para el PP la presidencia del Parlamento Vasco y para el PSOE la presidencia del Gobierno, se mantiene intacta y no sufre la embestida de los enemigos de la paz y de la democracia, España habrá dado un salto enorme para consolidar definitivamente el cierre de la Transición.

Habrá que esperar.

Y mientras esperamos, no debemos olvidar que el socialismo, sumido en una espiral de mesianismo populista, allanó el camino para que el nacionalismo y el entorno etarra ocupasen el poder en una parte irrenunciable de la soberanía nacional.

Puede que la pesadilla esté llegando a su fin.

                        

 

 

Perdón, que nos quedamos, ¿vale?

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Lunes, 23 de marzo de 2009

…Y ahora sí. Ahora nos quedamos. Mañana ya se verá.

Dentro de un par de meses es probable que nuestros soldados se queden para toda la vida en esa tierra que no reconocemos, y de la que no nos marchamos cuando debimos hacerlo.

La ministra Chacón está callada porque su boca en estos momentos es un campo de minas.

Los aguadores intentan extinguir el incendio diplomático. Zapatero no quiere estar lejos de Obama.

¿Y si la extravagante Chacón presentara la dimisión? ¿Qué estoy pidiendo? Nada menos que la asunción de la culpa. No. Nuestros políticos carecen de una virtud que en España escasea desde 1978. La casta política cacarea en el paraíso de los intocables.

El soldadito, que cumple a rajatabla con su labor misionera, tras escuchar las palabras de la ministra, llamó a la novia, a la madre, al hijo, comunicándoles que, a más tardar, para el verano estaría de regreso. Vivo.

Después de la equivocación viene la bajada de pantalones. Así se hacen las cosas en tierra de política minúscula. Que todo el mundo contemple la genuflexión, la rajada, la pifia y la soldadura del boquete. Así es la política en estado puro en una España caduca y sin sombra. Sin alma.

El soldadito volvió a llamar y, en esta ocasión, la familia ya sabía el contenido del mensaje. “De Kosovo no saldrás tan fácilmente. Pagarás con creces la nueva metedura de pata de la ministra”.

¿Y Zapatero? Calculando el envío de trescientos soldados más a Afganistán. ¿O serán cuatrocientos? ¿O serán quinientos? ¿O dirá que regresan a España porque la misión ya está cumplida? ¿O no dirá nada? De cualquier manera, José Luis Rodríguez Zapatero está cómodo en este lodazal.

                        

 

 

Una más

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Lunes, 23 de marzo de 2009

Duele. Lo cierto es que duele comprobar que nuestro gobierno está enfermo. España también está enferma. La democracia española se pudre con rapidez asombrosa. Y la descomposición se denota en acciones incomprensibles. Cuando la ministra Chacón anuncia la retirada de nuestros soldados de la ex provincia serbia de Kosovo, lo que hace, sin rubor, es enseñar al mundo que en España la política exterior se sustenta en la cutre política interior. Nada hay fuera de nuestras fronteras que pueda ser más importante que la estrategia ideológica de un gobierno desprovisto de sensatez diplomática.

El estilo Zapatero consiste en dar tumbos. Ni que decir tiene que, si la nación española se ubicara geográficamente en el continente sudamericano, el actual inquilino de la Moncloa sería un títere más de la dictadura comunista que impone Hugo Chávez. Nuestra suerte consiste en que España forma parte de la vieja Europa.

Los soldados españoles, por culpa de un gobierno cobarde, indigno de representar los intereses de la Nación, e infectado por el virus de la decadencia ideológica, se despiden de una misión internacional por la puerta de atrás. Los aliados comienzan a ver a España como un país inestable en el cumplimiento de sus compromisos exteriores.

La diplomacia internacional ya tiene una nueva instantánea de José Luis Rodríguez Zapatero. El adiós de Kosovo representa a la perfección el ideario de un hombre sin palabra, que miente a los aliados y a los demócratas de su país. Un hombre capaz de sumir a una nación en un marasmo de mediocridad, odio, aislamiento internacional y recesión económica sin parangón en la historia.

No es admisible que se diga, a través de uno de esos pobrecitos portavoces mandados a hacer el ridículo, que la decisión de la fuga se ha explicado de mala manera. Lo que tiene que hacer el gobierno, con su hombre fuerte dando la cara, es pedir perdón a Obama, a la OTAN y, naturalmente, a los españoles.

Chacón es la mano ejecutora de una política de Defensa que desnaturaliza a las Fuerzas Armadas. La retirada de Kosovo es un paso más del gobierno radical de izquierdas hacia la hecatombe del sistema.

Mientras Zapatero siga ostentado el poder, la confianza en la democracia se resquebraja.

Kosovo, al fin y al cabo, y hasta el momento, sólo es el último fracaso de un gobierno que no se cansa de humillarnos.

                        

 

 

Cosmogonía

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Miércoles, 11 de marzo de 2009

Poco, muy poco se habla de la dictadura de los partidos políticos. La democracia española dejó de existir hace mucho tiempo. Igual le ocurre a la Constitución. Ni la primera ni la segunda son seres vivos moviéndose entre nosotros. La democracia es un espejismo y la Constitución de 1978 un sueño que se repite y del que nunca salimos airosos.

Los nuevos rojos del siglo XXI en España, -así bautizados por Zapatero y los paniaguados de la tribu intelectual que se escora hacia la izquierda para poder subsistir-, nos venden, siempre de mala manera, que vivimos en el mejor de los mundos. Un mundo feliz en toda regla. Y el que no esté feliz que se aparte hacia  la derecha, o sea, que ruede por el precipicio del fascismo.

La majadería del cíclope se ha puesto de moda. Con un solo ojo se cree en posesión de la verdad absoluta; en posesión también de la visión más cosmogónica. La izquierda atávica se rejuvenece con la diáspora de una sociedad sumida en el atroz despropósito de la necedad mecida. ¿Cuela?

Niños que brotan para ser equiparados a la aspirina. El colmo. Ojos, bocas, corazón, alma (¿alma?); pero en realidad lo que importa es que cumplan con un objetivo. La vida se podrá comprar en las grandes superficies comerciales.

Y se podrá tirar luego, al llegar a casa, si nos cansamos del nuevo juguetito.

Es la cultura de izquierda que la derecha no sabe ni quiere ni puede combatir con ganas. La derecha se defiende de los ataques mediáticos y espera que el pueblo, bendito pueblo, la apoye en la calle, sobre todo con el voto libre (¿libre?) que le entrega al partido. A ciegas.

La democracia, por un lado y por otro del panorama ideológico se autodestruye. Ya no hay asesinos a su alrededor. Ella misma se lesiona. Antropófaga y decadente. Muy decadente.

La Constitución de 1978 es un libro muerto. Maldito. Sirvió para crear mentiras, para fagocitar obscenas realidades de minorías racistas que se aprovecharon de las bondades de un sistema excesivamente caritativo.

Y ahora nos toca vagar, como almas en pena, por este desierto sin vida.

La pequeñez de la nación española es aterradora.

                        

 

 

Fotos para el recuerdo

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Miércoles, 11 de marzo de 2009

Un votante del Partido Popular, pero todavía libre, quiere decir que, espontáneo en la elección de equivocarse, teme, y mucho a esas fotos “familiares” que recrean clanes y poca cosa más.

El votante del PP, ya digo, con los ojos abiertos y las manos ligeras, recuerda otras épocas, ciertamente pantanosas, que los socialistas se mostraban orgullosos y unidos ante los camaradas que, a los pocos días, ingresarían en prisión. GAL. Roldán. Miserias.

Esas fotos, pienso, no le hacen un favor a nadie. El partido es lo de menos. A lo que se tienen que avezar los políticos es a que las moscas y los otros bichitos voladores siempre acaban posándose en la trompa del inocente.

La abeja acojona y aguijonea al sujeto que detesta la miel. ¿Por qué será?

El votante del PP, además de unidad, que está bien para los cuentos de hadas y las guerras civiles, también ruega un poco de cordura y, a ser posible, dignidad, altivez de miras, silencio decoroso y la eliminación de los primeros planos.

Los socialistas fabrican mentiras como mi churrero los mejores churros del pueblo. De mi pueblo. A veces pienso que ese churrero mamón me estafa con la cuenta, pero lo dejo pasar. Los churros están buenos y a mí me gustan los churros aunque tenga que pagar por ellos una millonada.

¿Merece pagarse una millonada por varias fotos familiares?

El votante del PP, o sea, un servidor, prefiere el trabajo y la serenidad. Rechaza la puesta en escena. Es amigo del ademán adusto, antes que de la sonrisa cinematográfica.

Parece que todo es un burdo montaje. Lo de la persecución contra el PP. Parece que todos están como atisbando el final del camino.

El pueblo, votante siempre, no siempre libre, también calibra los posibles finales.

Esta democracia (y con ella todos los poderes y poderes que vendrán), va poco a poco, callada, adentrándose en el pasillo del olvido.

Por eso el votante se hace muchas preguntas. Y no espera respuestas. No de los que hoy gobiernan o quieren gobernar. No, gracias.

                        

 

 

Brevedad

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Miércoles, 11 de marzo de 2009

Deja escrito para la historia El País, que se degrada la vida política española hasta niveles inaceptables. Tiene gracia. La historia, al fin y al cabo, durante estos años, los últimos, la ha escrito, borrado y secuestrado ese periódico. Les llegará el turno a otros voceros.

¿Culpables de la degradación? Con luz y taquígrafos la degradación no dejar de ser siempre grave. En democracia, la degradación incluso se vota.  Incluso se lee. Incluso se tiene la elección de no leerla. De no votarla. De no reconocerla.

Pero no deja de tener gracia lo que sentencia el periódico.

                        

 

 

Otra vez será

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Lunes, 9 de marzo de 2009

Leí hace algunos días que el presidente de Norteamérica no visitará España en su primera gira europea. Exitosa, claro. Estará en Francia, Reino Unido, Alemania y la República Checa, por aquello de que este país es el que preside la Unión. ¿Unión?

Zapatero es el Obama de los descamisados españoles. Todavía. Moreno se pone con la llegada del verano y, como al presi de los yanquis, el baloncesto le apasiona. Y la paz.

Pero Obama no tiene previsto en su agenda, siempre apretada, pisar tierra de socialistas. Lo dejará para mejor momento. Lo primero será que el inquilino monclovita visite el gran país con la gran democracia y se mantenga en pie, vigoroso, entusiasta y emocionado ante el pasar deslumbrante de la bandera de las barras y estrellas. ¿Temblarán las piernas?

Todo se olvida en este páramo mundial. La sonrisa de Z tocará el cielo de los menesterosos. Aunque tengamos cuatro millones y medio de desocupados, el prohombre de la paz mundial estrechará la mano del líder total con la alegría de la que únicamente él es capaz de hacer gala en una situación de caos. ¿Parados? El respondería: “Yo nunca estoy parado”. Me muevo a lo mejor con lentitud. Y pienso igual. Lentamente. Pero parado, nunca. Hombre con suerte.

                        

 

 

Job

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Domingo, 8 de marzo de 2009

A los bancos y cajas se le acaban los dividendos de los años de “excesiva” bonanza. Dentro de poco tiempo, a lo mejor hoy mismo, el gobierno de los españolitos que buscan comida desesperadamente a las afueras de los supermercados, deberá meter mano, buena mano, en esos bancos y cajas que ya no aguantan. Nacionalizar la quiebra financiera para que todos carguemos con una parte de culpa. Faltaría más.

La paciencia de Job se vuelve a poner a prueba. El Mal pide más tragedia. Todo le parece poco. Bancos y Cajas ya han tocado fondo. En otros países los gobiernos se vacían los bolsillos para salvar a las entidades deshumanizadas que, de vez en vez, acuden a los periódicos para hacernos creer que tienen obras sociales que merecerían el Nobel de la Paz o el Príncipe de Asturias. O el premio a la mejor Faena.

Los muertos de hambre, que ya no son negros, ni sudamericanos, ni asiáticos, que ahora son también españoles (Rodríguez, García, Hernández), se amontonan en busca de comida caducada, y hacen cola para meter la mano en los contenedores de basura que hoy son, esa es la verdad, los bancos que más dan. Cero intereses.

Negros y blancos, da igual el color; todos pobres, miserablemente pobres, libremente pobres. Introduciendo la mano, las manos, (las manos del alma también), en el hueco del desperdicio financiero que, como siempre, merece ser salvado.

Ay, la paciencia del santo Job. Más dolor. Usted, no lo olvide, tiene un trocito de esa paciencia. Como tiene igualmente un pedazo de culpa de la crisis. ¡Lo que hay que ver!

                        

 

 

Democracia en permanente cacería

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Martes, 24 de febrero de 2009

Los condenados a muerte en política se resisten a morir. Desfallecen y llegan a padecer un lento y doloroso proceso de putrefacción sin expirar.

En España los políticos se mueren sin saber que se están muriendo. Quedan expuestos como trofeos de una cacería ostentosa y pretérita.

Bermejo ha disfrutado de su cargo mientras ocupó el sillón ministerial. No hay ministro que no disfrute cuando la vida se observa desde la cúspide del poder. Desde el averno.

Bermejo, como ayer los otros y mañana los siguientes, vive bien en democracia y cae en desgracia más por torpeza que por malas artes.

Y precisamente es la delgadez intelectual de los políticos lo que hace que una democracia, antes vigorosa, hoy se muestre cansina.

¿De qué se ríen algunos? ¿Por qué cantan victoria? ¿Quién ha ganado? ¿Quién ha perdido?

Bermejo, es seguro, no tiene tiempo de perder. Seguirá ocupando un escaño para que no caer en el olvido. Arrastrará su cuerpo en pena con cadenas democráticas, que son las que pesan menos. Más limpias. Más libres.

Mientras tanto, Zapatero sigue cazando. Es el gran cazador. Nunca falla el tiro. Su máquina de poder es perfecta.

Aunque la quiebra es total, el mago del socialismo ibérico hace malabares en Europa, dejándose oír en los foros donde hablan los tuertos.

La salida de Bermejo no es nada. Su dimisión, tardía y rencorosa, no quita la suciedad que hoy convierte en fea a la democracia. Sus movimientos de retirada han sido pausados, ejecutados para encizañar, no para consensuar.

Por eso me extraña que algunos rían, que algunos canten victoria. Ni siquiera hay perdedores.

Hace mal el PP olivando que esta tormenta también sacude sus entrañas.

Queda una semana para comprobar si la cacería se cobra la gran pieza (la derrota socialista), o por el contrario la presa vuelve a ser el sempiterno perdedor que, ni grande ni pequeño, siempre acaba tiroteado por los votos de esta cacería numantina a la que llamamos democracia.

                        

 

 

La democracia se nos muere

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Lunes, 23 de febrero de 2009

La democracia se muere por culpa de los políticos. Por culpa de los partidos políticos. La democracia dejará de tener cuerpo si con el paso de los años esas máquinas atrofiadas y sus maquinistas siguen ostentando el poder, el lujo, la liviandad y el obsceno deseo de perpetuarse en el poder a toda costa.

La democracia es menos democracia cuando habla Zapatero, cuando habla Rajoy, cuando callan los partidos y cuando sus señorías se toman semanas de vacaciones porque, al parecer, se afanan demasiado en una España de parados.

El silencio, la palabrería, la ausencia y el dedito con el que vota el aprensivo diputado o senador, todas esas cosas forman parte de la enfermedad democrática. Por lo menos en España.

Mientras los españoles de bien sudan la gota gorda y, al mismo tiempo, se esfuerzan en seguir colaborando y rezando para no perder ese bendito puesto de trabajo, sus señorías, padres de la patria, reposan siempre que quieren y trabajando lo justo.

A lo mejor los diputados en España ganan al mes algo más de seis mil euros, cantidad con la que ni sueña un trabajador medio. Pero hay muchas Españas, y cabe la posibilidad, jocosa, de que los diputados en las Cortes Generales sean más pobres que sus compañeros de periferias ansiosas del “quiero más”.

Esos señoritos de la democracia, niños pijos de la Constitución de 1978, ganan más de lo que necesitan. Y no temen al paro. ¿O sí? Pues sí. Por eso no hay listas abiertas en una España desnutrida ante la deserción de hombres valiosos.

La democracia se queda sin cuerpo porque el atrezo se quema. Lentamente, pero se quema. Arden las vanidades y los estereotipos de una sociedad apegada al pasado, todavía dócilmente moldeable con la sola presencia de un bocadillo de mortadela.

Mientras los poderes del estado se muestran tal como son en la realidad, y mientras el inquilino de la Moncloa no sabe siquiera montar una película de gángster, los parados, los hambrientos, los honrados españoles pasan el domingo en sus casas, escuchando la radio, viendo la infecta televisión, comiendo, buscando el rayito de sol que aparte el frío del cuerpo.

Es lo que hay. Una maraña de atrocidades apenas imperceptibles que hacen de la democracia un andrajoso personaje que no merece atención.

Los que amamos la libertad decimos que llegarán tiempos peores. La democracia necesita una intervención rápida, concisa, a vida o muerte. Sus señorías volverán a descansar. Las Cortes cierran.

                        

 

 

El mejor amigo dice la verdad

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Jueves, 19 de febrero de 2009

Dicen los sabios que el mejor amigo es el que pronuncia o escupe verdades como puños en la misma trompa de la persona que no quiere oírlas.

El amigo Sarko le ha dicho a los franceses que su amigo Zapatero es muy flojo abordando la crisis.

Y lo cierto es que los datos aterradores que puso encima de la mesa ante los comensales, son exactos. Microscópicamente exactos. Empíricos. ¿Para qué más?

Francia lo está pasando muy mal. Hacía más de treinta y cinco años que los franchutes no tenían que apretarse el cinturón.

También están igual o peor los japoneses, los británicos y los norteamericanos. No quiero olvidarme de los alemanes. El primer mundo se ha puesto a temblar y no tiene remedio para el Parkinson económico que atrofia los músculos y los nervios.

Sin embargo, España es la que peor cara tiene. Los amigos del jefe de la Nación más vieja de Europa no dejan escabullir la ocasión para convencer a los suyos de que, aunque se está mal, allá abajo, tras los Pirineos, los parados son millones y millones, y la recesión hace estragos como en ningún otro pueblo civilizado.

¿Miente Sarkozy? Pues no. Al contrario. Su verdad es la verdad que no quiere escuchar el tonto español.

Ese tonto, gentilhombre sumido en la pobreza que le regaló el voto libre, sigue poniendo al inquilino monclovita en lo más alto del escalafón de la confianza. A la recesión económica hay que sumar la estulticia de la masa.

El mejor amigo de Zapatero –mejor presidente y líder de verdad- no tiene pelos en la lengua. Habla con rotundidad, sin escarceos. Se dirige al interpelante son agilidad y frescura. La verdad, bajo esas reglas de juego, es invencible.

Zapatero se encuentra en el lado opuesto. La verdad le aterroriza, le inmoviliza, le haría perder elecciones. La cosa está clara.

Aunque su amigo diga la verdad, él, impasible, seguirá mintiendo. O sea, seguirá en la Moncloa y seguirá ganando elecciones. ¿Para qué más?

                        

 

 

Canarios ante la muerte

Por Lorenzo de Ara Rodríguez, periodista

Martes, 17 de febrero de 2009

fotrecuerdolar"text-decoration:none"> Ya sé que esto que ahora escribo terminará depositado en la mierda. Yo digo mierda y usted, amable lector, dirá olvido.

Sé que no saco beneficio de un artículo que está irremediablemente condenado a vivir muy poco tiempo. Quizás veinticuatro horas.

Sin embargo, después de las dantescas imágenes ofrecidas por las televisiones –cumpliendo con el papel de aves de rapiña en un lodazal oceánico-, no puedo sino referirme a la muerte de tanto inocente, a la sangría sin fin que en las costas Canarias se produce con abrumadora cotidianeidad.

Aquí, en tierra española, a dos mil kilómetros de distancia de Madrid, el sufrimiento se multiplica por dos.

Nosotros, españoles como usted que lee esta mierda de artículo en Madrid, Bilbao, Barcelona o La Coruña, no nos hemos acostumbrado a la llegada de embarcaciones que cargan con cuerpos humanos pero, sobre todo, con ilusiones y sueños por cumplir.

El Atlántico es el camposanto de un nuevo holocausto.

Al fin y al cabo, la conciencia sobre la inmigración ilegal es escasa, difusa y pacata.

El rojerío patrio invitó a entrar en Iberia Vieja a todo el mundo mundial. Aquí, en el edén de Zapatero y en la finca donde se caza en nombre de la justicia y la paz mundial, los hombres más desgraciados del orbe podían hallar el maná caído del cielo.

También se podían hacer con antenas parabólicas, móviles de última generación, casas, libertad, sanidad, educación y no sé cuantas cosas más. Todo bonito y barato.

Pero los rojillos del tres al cuarto, como hacen siempre, engañaron. Ahora, sin que les tiemble la mano y mucho menos la conciencia, actúan como Pilatos en aquel famoso juicio.

Y los canarios colaboramos, echamos esa mano que nunca falta cuando alguien la necesita de verdad. Y sacamos muertos del océano. Sacamos del mar los sueños de los hombres y los niños que, ahogados, ya no pueden ilusionarse. Y son incontables los cuerpos sin vida que llegan a mi región para escarnio de los demagogos que hacen de la política su provecho particular.

Las mafias quizá no se enteren de que estamos en crisis. Los negritos se ahogan a veinte metros de la playa. De cualquier playa.

En España hay unas islas que no pueden hacer más de lo que ya hacen.

Los servicios técnicos que supuestamente están para controlar la arribada de esos ataúdes, son ineficaces.

Ojalá todas las manos de los canarios pudieran salvar muchas más vidas. Ojalá en la capital de mi Nación se den cuenta de que no podemos más.

Las olas vomitan ahogados, hombres, mujeres, viejos y menores que, con los ojos abiertos, pero ya sin alma, por fin tocan tierra prometida. Aquí serán enterrados. Supongo.

                        

 

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