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                           Bitácora de "CJGM"   Por Carlos J. Gómez Martín

 

 

País absurdo

Por Carlos J. Gómez Martín

Domingo, 11 de enero de 2009

Las noticias referentes al aumento del paro a más de tres millones, la pérdida de un millón de puestos de trabajo en el 2008, están siendo el remate a un año verdaderamente desastroso y no solamente en lo económico.

Cualquier observador externo pensaría que la nación, la sociedad, estaría en plena convulsión, que el tema único de conversación sería la crisis. Pero la realidad nos dice otra cosa: en el bar, en el puesto de trabajo, en las reuniones de amigos se habla de la crisis y ridículo pero del Real Madrid, de lo maravillosas que están este año las pistas para esquiar o del último modelo de móvil u ordenador que nos acabamos de comprar.

¿Y los parados?, ¿y las familias que lo están pasando mal?, ¿y la gente que tiene que acudir a los comedores de Cáritas?, pues, la verdad, es que se les ve poco y se les oye menos. Serán tres millones, pero hacen menos ruido que tres mil. Ni los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, ni los supuestos representantes de los trabajadores, los sindicatos, ni los políticos, salvo como espantajo del enfrentamiento por el voto, parecen tenerlos muy en cuenta.

Pero tampoco al resto de la sociedad parece que nos preocupe. Nos horrorizamos ante las imágenes de Gaza, Bombay o Afganistán, hay manifestaciones contra los “malvados” israelíes, pero ninguna por el paro o la desvergüenza del gobierno que no se preocupa del tema y que se dedica a dar dinero a cualquiera que pase por Moncloa, ya sea banquero o palestino, 5 milloncetes del ala, que no de Alá, que se lleva el sátrapa Abbas.

¿Nos acordamos de la huelga general contra el gobierno de Aznar porque intentó flexibilizar, muy tímidamente, el mercado laboral?, por no hablar del Prestige o Irak, temas, no nos engañemos, que importaban un cuerno a casi todo el mundo pero que servían para atizarle al PP y donde el PSOE, sindicatos, pesebristas, etc. se movilizaban con harto entusiasmo.

Ahora, ¡todos tan contentos!, millones de parados, sueldos a la baja, golfos enriqueciéndose a mansalva, bancos que succionan el dinero del contribuyente, autonomías depredadoras de nuestros últimos euros y no pasa nada. Es más, el PSOE sigue encabezando las encuestas con relativa holgura, lo cual ya es el colmo del pasmo. Se puede entender que la gente recele del PP, ¡pero seguir apoyando al gobierno actual!, un gobierno y un partido que nos han mentido desde el 11M hasta ayer mismo, que nos engañó con el tema ETA, que nos engañó con el tema terrorista islámico, que nos está engañando con Afganistán, por supuesto con la economía, que derrocha nuestro dinero y sin embargo esta sociedad sigue apoyando al mismo.

No se si son las dádivas a los grupos estratégicos, si es el alienamiento social o, simplemente, que Rodríguez, Maleni, Bibi, etc. caen simpáticos, pero el pueblo  soberano, en una mayoría bastante significativa, parece estar entusiasmada, ¡pues bueno!, alguien dijo, creo que fue Churchill, que cada país tiene el gobierno que se merece y está claro que en vista del escaso pulso social, España se merece este gobierno.

El problema va a plantearse a lo bestia cuando el, país cruja definitivamente, ¿quién va a recoger los pedazos y recomponerlos?, ¡que tonterías digo!, si España ya no se compone mas que de 17 taifas, mas 2 taifitas, unidas por la parte de la ya escasa riqueza nacional que puedan mangar, por lo que me temo que a lo único que podemos aspirar es a caer en la taifa mas boyante, porque si no…

                   

 

 

Amnesia histórica

Por Carlos J. Gómez Martín

Viernes, 2 de enero de 2009

Aunque nadie lo mencione, hoy se cumplen 517 años del fin de la Reconquista. Un 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos ponían fin a casi 8 siglos de dominación musulmana.

Esta fecha, que debería figurar entre las mas señeras de nuestra historia, ha pasado al cajón del olvido, tanto oficial como académico, privándonos de una efemérides fundamental en la constitución de la España moderna, de aquella España que inundaría de gestas el orbe, aquella España que civilizaría, evangelizaría, que defendería Europa de los nuevos ataques islámicos y que encabezaría la Gran Reforma de Trento.

Hoy día, la España posmoderna y débil, cobardona y “buenista” no recuerda,  no quiere recordar, aquellos hechos, pues chocan con la  nueva filosofía que recorre no solo nuestro país sino todo occidente: avergonzarnos de nuestras gestas y pedir perdón por ellas.

Ya lo vimos cuando se “celebraron” los 500 años del descubrimiento, donde hubo mas actos de pedir perdón, no se porqué, que de recuerdo y orgullo de las gestas de nuestros Pizarro, Cortés, Cabeza de Vaca, Soto, etc..

Como en el caso de la llamada “memoria histórica” se tergiversan los hechos y así los crueles aztecas, contra los que se levantaron las tribus oprimidas apoyando a los españoles, son unos maravillosos seres, inteligentes como nadie y que descubrieron no se sabe qué, ¡lástima que la realidad fuese otra!

Lo mismo ocurre con otras grandes empresas de nuestros conquistadores, en América y Asia, proezas que debían ser motivo de admiración y que se esconden con vergüenza.

La misma línea se está intentando imponer respecto a la ocupación musulmana de España, pues de unos años a esta parte los corifeos de la Alianza de Civilizaciones y sus tontos útiles están lanzando una ofensiva para hacernos creer que los tiempos de la dominación agarena fueron una época de vino y rosas, que los Abderraman y los Almanzor eran unas almas resplandecientes y que sus cimitarras estaban para defender a todos: cristianos, judíos o musulmanes, ¡lástima que también en este caso la realidad fuese otra! Y así lo entendieron los españoles de la época, que se negaron a ceder ante el invasor inicial y las  sucesivas oleadas: almohades o almorávides, defendiendo la fe cristiana, esa fe que cohesionó a los diversos reinos en su lucha contra los mahometanos, esa fe ahora tan denostada pero sin que la que no se puede entender nuestra historia.

Pues bien,  nadie, ni medios de comunicación, ni políticos ni intelectuales se acuerdan de la fecha de hoy ¡es lógico!, están muy ocupados defendiendo a los asesinos islamistas de Hamás, muy preocupados por la muerte de ese asesino que se llamaba Nizar Rayan y cuyo hobby era entrenar hombres bomba en las mezquitas. Lógicamente es mucho mas “progresista” defender a elementos de esa catadura que recordar a nuestros antepasados que no desfallecieron a lo largo de ocho siglos para liberar a España de los islamistas de la época.

Pese a todo, algunos seguimos recordando y rindiendo homenaje a quienes vencieron a nuestro ancestral enemigo y no solo en Granada, también en otros lugares como Viena o Lepanto, ¡honor a los valientes defensores de la Fe y de la Patria!

                    

 

 

 

¡Recuperemos la verdadera Navidad!

Por Carlos J. Gómez Martín

Lunes, 22 de diciembre de 2008

Quienes peinamos canas recordamos, algunos con nostalgia, los tiempos de la infancia, cuando la Navidad era ilusión, tal vez un poco ingenua, pero ilusión.

No solo los críos participábamos de ese ambiente, también los mayores estaban imbuidos, en su mayoría, de lo que se llama “el espíritu navideño”. Un espíritu que nos hacía a todos un poco mejores, un poco más inocentes y un poco menos cretinos.

No es que antaño las fiestas dejaran de celebrarse con jolgorio, buenos alimentos y bebidas mas o menos espirituosas, pero, esencialmente, eran unas fiestas entrañables y familiares. Como decía un anuncio de turrones, se volvía por Navidad y cuando no podía estar toda la familia junta un halo de nostalgia envolvía el ambiente.

Pero sobre todo planeaba el aspecto religioso, incluso en aquellos que no lo eran o eran tibios. Se respetaba y admiraban los belenes, se cantaban villancicos y nadie parecía sentirse laicistamente ofendido por los símbolos cristianos que son los adecuados y lógicos de las Fiestas de Navidad.

Desafortunadamente eso ha cambiado y creo que no para bien. Cada vez las fiestas son menos familiares, celebrándolas cada uno por su lado, en  muchos casos ignorando a los más ancianos y abandonándolos a la buena voluntad de residencias y ayuntamientos. En cuanto a la juventud, considera estas fiestas como un desmadre más: alcohol drogas, sexo y excesos de todo tipo.

A todo ello se une una fiebre consumista desbocada, que sin orden y concierto hace que nos lancemos cual hambrientos lobos a por el último gadget electrónico, la muñeca más tonta que aparezca o cualquier otro cachivache jaleado por radios, televisiones y periódicos.

Por si fuese poco, en este maremagno donde se van desdibujando nuestras raíces culturales y religiosas, aparecen elementos extraños a nosotros como Papa Noel, que compite, con bastante éxito, con nuestros entrañables Reyes Magos.

¿Y Jesús?, pues, ¡bueno!, en el mejor de los casos es un invitado mas y no el fundamental y en otros muchos ni se le recuerda. A ello contribuye el entusiasmo de alcaldes y concejales cada vez mas dispuestos a convertir estas fiestas en las del solsticio de invierno y menos en lo que son: las de la alegría por el nacimiento de nuestro Salvador y sino que se lo digan al inefable alcalde de Madrid que nos ha llenado las calles de luces sin ningún significado navideño y si pagano cuando no simplemente hedonista, que, además, son bastante horteras.

Pese a todo ello parece detectarse una reacción, un leve repunte de la Navidades cristianas, una reacción de quienes así nos sentimos y, también, de quienes no siéndolo religiosamente son conscientes de que la pérdida de las mismas sería un golpe de gracia a nuestro acervo cultural, ¡ójala que la reacción sea masiva de cara al futuro!

En cualquier caso, deseo Felices Fiestas a quienes amablemente me leéis, seáis creyentes o no y que la Paz del Señor descienda sobre todos nosotros. Amén.

                     

 

 

Algo huele a podrido en Illinois

Por Carlos J. Gómez Martín

Martes, 16 de diciembre de 2008

Al igual que ocurre en nuestro continente, la mitología política estadounidense, sobre todo la versión europea, es que la izquierda, los demócratas, son honrados y defensores de las clases menos pudientes, mientras que los republicanos solo se preocupan de los mas ricos y son corruptos.

La verdad es que la realidad es muy otra y los acontecimientos en torno al gobernador demócrata de Illinois nos recuerdan que la corrupción política estadounidense está vinculada, esencialmente a los grandes núcleos urbanos y al Partido Demócrata.

Desde los tiempos de Jackson, allá por finales de los años ´20 del siglo XIX, coincidiendo con el inicio de la democracia participativa, surge también la gran corrupción que tendrá su núcleo principal en la costa este, destacando Nueva York, donde lo que se llamó Tammany Hall, la sede demócrata que dio nombre al conglomerado de intereses políticos y económicos, controlaba todo el aparato político local y estatal con su secuela de corrupción.

Las grandes familias demócratas del este, tan pegadas de su halo aristocrático, hicieron su fortuna en  tejemanejes tales como el contrabando de alcohol y después con la mafia, caso de los Kennedy, paradigma de esas grandes familias, enriquecidas, primero con el mencionado contrabando y mantenidas en la cúspide por sus acuerdos con la mafia, la cual, recordémoslo, fue la que dio la victoria a John Kennedy en las elecciones de 1960 con su manipulación de los votos en Illinois. No fue la telegenia, como la leyenda ha pregonado, sino el apoyo mafioso quién llevó a Kennedy a la Casa Blanca.

El grado de corrupción política en las grandes ciudades, sobre todo Nueva York, Chicago y otras dio lugar al gran divorcio entre esos núcleos y los estados del centro y sur del país, corrupción que también se extendió a estados como Louisiana y ciudades como Nueva Orleáns. Así entre aquellos años 20-30 del siglo XIX y mediados del siglo XX algunas de las grandes ciudades norteamericanas eran verdaderos antros de corrupción y cabildeos entre el crimen organizado y los políticos, sobre todo demócratas que en aquellos tiempos dominaban dichas ciudades. Sería a partir de los ´50-´60 del pasado siglo, con los triunfos republicanos en grandes ciudades cuando esa corrupción bajó de intensidad al no enquistarse ya por años y años las mafias políticas.

Si Nueva York, el otro paradigma del caciquismo y la corrupción, dejó de serlo, no ocurrió lo mismo con Chicago, donde las prácticas se mantuvieron y es en esa ciudad y ese estado donde surge, casi desde la nada, el próximo Presidente demócrata de EE.UU., ¡cuando menos curioso!. La ciudad es famosa por la dinastía Daley, Richard M., actual alcalde, va camino de batir a su padre Richard. J como el alcalde con mas años en el cargo, desde 1989, ¡vamos!, un Chaves cualquiera. Y a ese Daley, como después al gobernador ahora acusado de corrupto,  los apoyó Barack Hussein Obama. Dentro de esa línea de actuación política, no es raro que el gobernador Blagojevich quisiera subastar el puesto de senador que dejaba vacante el Sr. Obama, a cambio de prebendas para él y su esposa. Entre los posibles favoritos no estaban unos cualquiera, sino íntimos amigos del Presidente: Valerie Jarrett, su asesora mas cercana, Jesse Jackson Jr. hijo del muy corrupto Jesse Jackson y componente muy cercano del equipo de campaña de Obama, etc.. Tampoco deja de ser curioso que la mano derecha del electo, Emanuel, el turbio excongresista, también de Illinois, conocido por su dureza no siempre limpia, hubiese tratado el tema con el corrupto gobernador, todo lo cual encaja en las mafiosas prácticas políticas de la zona.

¡Lógicamente Obama no sabía nada!, es de suponer que como en sus tiempos Felipe González, se habrá enterado por la prensa, pero sigue siendo curioso que un oscuro senador con apenas currículum en la política estadounidense pero, eso si, muy bregado en la de Illinois, no solo se convierta en el candidato demócrata sino en el Presidente electo y que siendo, en su momento, un desconocido haya recaudado mas dinero que sus rivales como Hillary Clinton o su contrincante republicano. En verdad  algo huele a podrido en el entorno del nuevo Presidente, ¿será otro bluff como Kennedy?

                    

 

 

 

¿Hay algo que celebrar?

Por Carlos J. Gómez Martín

Domingo, 07 de Diciembre de 2008

Hoy se cumplen 30 años de la Constitución y, aunque con críticas y debates sobre la necesidad de su reforma, se celebra el aniversario como un hito de nuestra historia moderna, culmen de una transición ejemplar.

Algunas voces, pocas, son críticas y la cuestionan así como a la propia transición y entre esas voces se encuentra la muy humilde mía. Debo aclarar que ya fui crítico con la Constitución en su época, escribí en trabajos universitarios dudando de como se estaba gestando, lo que no me valió elogios precisamente y voté en blanco a la misma.

Las mismas razones, y alguna más, que me llevaron a cuestionarla entonces son las que hoy mantienen mi rechazo a la misma, con la confirmación de que los temores que albergaba en aquellos momentos se han convertido, desgraciadamente, en realidad.

Evidentemente mi principal oposición fue y es al Título VIII. Ya en aquellos años era evidente que las cesiones a los nacionalistas eran excesivas y algunos sabíamos que no servirían para apaciguar sus reivindicaciones.  Nunca creí que hubiese una ETA “buena” contra Franco y otra “mala” contra la democracia, los asesinos tenían y tienen muy claros sus objetivos que no han variado desde su nacimiento en 1959. También temía que el nacionalismo catalán solo buscaría sus propios beneficios ignorando al resto de España y que, conociendo nuestra idiosincrasia y a donde nos llevaba la misma en algunos temas, la autonomía podía conducir al particularismo hasta acabar como en el esperpento de la primera república y, el tiempo da y quita razones, en esa vía estamos.

Si el aspecto territorial era el esencial, había otros que me desagradaban, como la ideologización de la definición de España al declararla en su artículo 1, apartado 1, como “un estado social y democrático de derecho” lo que acotaba nuestro sistema a los modelos socialdemócrata o democristiano. Si bien en aquella época yo estaba ideológicamente acorde con la democracia cristiana, no me parecía adecuado tanto acotamiento.

Tampoco estaba muy de acuerdo con el apartado 3 del mismo primer artículo, ni el 57, al declarar a España como “una monarquía parlamentaria” no porque, en principio, esté en desacuerdo con la monarquía sino por la torticera manera en que el rey llegaba a la cabeza de un estado democrático. También declarando a “Juan Carlos I de Borbón legítimo heredero de la dinastía histórica”. Pueden buscarse todas las justificaciones que se quieran, pero el rey era un rey perjuro, una creación de Franco en connivencia con el jefe de la Casa de Borbón, Dº Juan, tras el acuerdo de 1948 y que, pese a las reticencias entre ambos, el invento funcionó, jurando Dº Juan Carlos las Leyes del Movimiento en 1969 y al que luego se le legitimó como demócrata, juró la Constitución y se convirtió en rey y todo gracias a los retorcimientos legales de algunas personas y con la aquiescencia de toda la clase política.

Hubo otras razones para que no apoyase el texto, porque entendiendo la necesidad de una Constitución, no me parecía la ley adecuada.

Treinta años después, no solo se han cumplido los peores presagios en el tema autonómico, sino que la Constitución no se respeta, muchos políticos se la pasan por al arco del triunfo. España está disgregándose, si no disgregada, el modelo económico es cada vez mas intervencionista, la separación de poderes es una broma y los supuestos ciudadanos somos cada vez más súbditos.

No se respetan los valores que hicieron grande a España, en muchos casos no se respetan los derechos individuales, se ataca la libertad de expresión si no coincide con lo políticamente correcta, se persigue a la religión mayoritaria y se margina a quienes la practican, recordemos el último ataque, el realizado contra el juez Sr. Ferrín, mientras se imponen los planteamientos de minorías radicales, etc.

Con este panorama, de verdad, ¿hay algo que celebrar este 6 de diciembre?

                    

 

 

El "magno" acontecimiento del círculo de Bellas Artes

Por Carlos J. Gómez Martín

Domingo, 23 de noviembre de 2008

Hace unos días, el círculo de Bellas Artes de Madrid fue el escenario incomparable y lógico, sobre todo por su historia como una de las checas mas grandes y donde mas crímenes se cometieron durante la guerra civil por parte de la izquierda, donde un grupo de ”intelectuales” se reunieron para presentar un manifiesto en apoyo de la gran luminaria y estrella sin par de la judicatura española: el juez Baltasar “cobro del Banco de Santander” Garzón. En apoyo de tan excelso personaje solo se podía reunir lo más granado de la intelligentsia española, entre otros Cristina Almeida, Fanny Rubio, Leo Bassi, Ian Gibson o Paco Ibáñez. Ante tanta cultura y sabiduría reunida, casi toda procedente del pleistoceno stalinista, los muros de la antigua checa se conmovieron, ¿o sería por los crímenes cometidos por aquellos asesinos, ahora ídolos de quienes allí estaban reunidos? En cualquier caso, fue una asamblea inigualable y como muestra quiero citar a tres o cuatro de sus participantes.

Empecemos por Cristina Almeida, la antigua musa del comunismo, cuya presencia corporal no dejó indiferente a nadie por su donosura y  prestancia, hasta el extremo que cuando la vi en televisión me vinieron inmediatamente a la cabeza aquellas estrofas de una canción de Pepe Blanco- “¡vaya hembra la que pasa, vaya cuerpo que quinqué!, por el fleco del pañuelo la salsa le escapa a Ud.”-, tal es la impresión que la ninfa causa. Sin olvidar su cálida voz, su verbo fácil y, sobre todo, sus brillantes ideas llenas de tolerancia, paz y amor. Ante tanta maravilla no me resisto a reproducir algunas de ellas: “cuando veo en el Corte Inglés los libros de César Vidal y el otro junto al de historiadores me dan ganas de prender fuego al stand de los libros”, ¡bellas y cariñosas palabras de la inconmensurable Cristina! Por cierto, que la maledicencia siempre ronda a las grandes figuras y cuando la sin par Almeida apareció con la cara magullada y comentó que se había caído de la cama, algún malévolo comentó que la causa habían sido los vapores etílicos, ¡falso de toda falsedad!, ¿como la excelsa va a caer en esas vulgaridades?, supongo que fueron los vapores de sus esencias propias las culpables de su momentánea indisposición. También es falso que se le rompiese el corsé y que, al expandirse su volumen corporal, golpease a un señor que pasaba por allí el cual tuvo que ser trasladado por el Samur, ya que el propio Samur lo desmintió.

Otro brillante intelectual presente es el gran historiador Ian Gibson. Con él se acabó la historia y no con Fukuyama, y digo que se acabó la historia porque después de lo que ha pontificado sobre la guerra civil, Lorca, José Antonio o quién se le pusiese por delante ya no queda de que escribir porque, como el mismo dice, lo que cuenta es definitivo.

Bien, pues el "best" expuso que el auto de Garzón, 150 folios del ala, debían formar parte de la Constitución como un anexo y que no había leído texto mas estremecedor en su vida. Loa al grande que se ha metido entre pecho y espalda los folios de marras, con lo cual entra en la categoría de grandes monstruos devoradores de papel, pero es que además ha establecido en el nº 1 del ranking de los crímenes al franquismo, por encima del nazismo, stalinismo, las salvajadas del Khmer rojo camboyano, las matanzas en la China de Mao, etc..Porque doy por sentado que conoce todos los legajos donde se recogen las barbaridades antes mencionadas y si dice que el franquismo es el "number one", pues nada, lo dijo Blas, punto redondo, Eso sí, supongo que Adolfo, Pepe Stalin, Pol Pot, etc., estarán mas cabreados que un mono y me temo que D. Francisco les tendrá mucho que explicar en el otro mundo.

Pero, sin ninguna duda, el personaje que atrajo la mayor atención del evento fue el cantautor más grande de la historia del mundo mundial: ¡Paco Ibáñez! Es cierto que lo de cantautor es un título no muy adecuado, porque cantar, nunca ha cantado mucho, mas bien un cierto estilo de recitar raro y escribir, pues nunca ha escrito una sola canción, pero ¡que importa!, su elegancia y su brillantez argumental bastan por si solas.

Viéndole el otro día tan elegante, tan apuesto, con ese cabello tan atractivo, haciendo esas eses al andar tan estilosas, solo puede ser comparado a un Petronio, pues es un verdadero dandy. Pero si la apostura es externa, su pensamiento oscurece a Platón o Aristóteles, ¡qué sabias palabras dijo en la presentación!: “ todos los votantes del PP son descendientes de los torturadores y unos hijos de puta”. ¡Maravillosas palabras, profundos y alcohólicos pensamientos, ¡que fenómeno!, ¡y no tiene el premio Nóbel!. Solo apostillar una cosa a D. Paco “tarumba” Ibáñez, hetera lo será su señora madre y él, por tanto… Hubo otros brillantes especimenes: la egregia Fanny Rubio, brillante actriz a la que no se le conoce ninguna película importante, el sempiterno Saramago, etc., pero sin duda los/las mocionados/as fueron los/las que mas dieron la nota o el rebuzno.

Me llega una última hora desde el Museo de Antigüedades, donde, al parecer, los asistentes al mencionado acto han vuelto a ser embalsamados y momificados hasta el próximo manifiesto.

                     

 

 

 

11 de noviembre de 1918

Por Carlos J. Gómez Martín

Martes, 11 de noviembre de 2008

 Hoy se cumple el 90 aniversario del armisticio en la P.G.M.. Con la perspectiva que da el tiempo y con el conocimiento de los acontecimientos posteriores a la reseñada fecha, conviene reflexionar sobre ello, aunque sea brevemente. De aquel drama y sus consecuencias, podemos extraer unas observaciones que, trasladadas a nuestros días, nos puedan servir para intentar no repetir errores.

Empezando por el análisis sociológico, lo primero que hay que recordar es que la guerra fue querida, diríamos ansiada, por una parte importante, probablemente la mayoría, de las poblaciones luego implicadas. No hay más que leer a los autores de la época, sobre todo a los más jóvenes y ver la alegría con la que recibieron el conflicto. Pero no solo las élites estaban entusiasmadas, el pueblo llano también. Baste recordar la alegría de la gente cuando iba a los centros de reclutamiento y luego al frente, ¡cuán distinto con la S.G.M.!

Allí fracasó la Internacional socialista, que quería oponerse a la “guerra imperialista” y que propugnaba la huelga general en todos los países para evitar la contienda. Pero los trabajadores se alistaron en masa e ignoraron las proclamas de sus líderes sindicales.

Allí fracasaron aquellos políticos y diplomáticos que si veían el desastre que iba a ocurrir, baste recordar a Sir Edward Grey, secretario del Foreign Office y su famosa frase de “hoy se apagan las luces de Europa, dudo que, en esta generación, volvamos a verlas encendidas”.

Fracasaron los pacifistas, quienes habían impulsado las reuniones de La Haya e, incluso, algunos lo pagaron con su vida como el líder socialista francés Jaurés.

¿Cómo fue posible esta locura colectiva?, esencialmente por la falta de recuerdos y el hastío existencial. Respecto a lo primero, Europa no había estado en guerra, en una guerra importante, desde Napoleón. La contienda franco-alemana, la austro-alemana o la francoinglesa contra Rusia, la de independencia de Italia así como las coloniales no dejaban de ser pequeños enfrentamientos, por lo que, en dos o tres generaciones, no había conciencia del desastre de una gran contienda. Tampoco se habían puesto a prueba las nuevas y peligrosas armas: aviación, submarinos, tanques, potentísima artillería, recordemos el Gran Berta, gases, etc. A ello se añadió el expansionismo alemán, el revanchismo francés y el caos balcánico, ¿nos suena esto último?, donde unos pueblos ávidos de sacudirse el dominio turco y de imponerse a sus vecinos peleaban ora contra el primero, ora entre ellos.

Respecto al hastío, se producía sobre todo entre unas clases rectoras a las que el gran desarrollo de finales del siglo XIX y principios del XX, les estaba inundando de bienes materiales a la vez que ese “progresismo” les iba apartando de los valores históricos, ¿nos suena también? Ese decadentismo, muy diferente del modernismo siguiente de los años ’20, modernismo iracundo, necesitaba de emociones fuertes y que emoción mas fuerte que una guerra.

Desgraciadamente para todos, aquel enfrentamiento fue una masacre, de soldados pero, también y por primera vez en la historia, de civiles. Matanzas en Verdún o Yprés, pero también matanzas de civiles como en el genocidio armenio o en Alemania, donde el bloqueo aliado costó más de 750.000 muertos, sin olvidar Serbia donde murieron más civiles que militares. Eso sin contar los horrores de las armas antes mencionadas. En total más de 20 millones de personas murieron en aquel conflicto.

De esa orgía de sangre solo podía surgir un mundo distinto, pero no, necesariamente, mejor. De aquel horror surgieron horrores aun mayores: el comunismo, el fascismo y el nazismo. También la desintegración de Europa, tanto política, como social y, lo que fue mas grave, la moral. Nunca se recuperó el continente de aquel marasmo y la S.G.M solo fue la puntilla a nuestro continente. Después de 90 años, algunas cosas se entendieron y otras no, pasando, hago hincapié en ello, por el otro horror mayor, la segunda guerra. Así el antagonismo franco-alemán parece superado, pero no así el puzzle balcánico, el debate sobre Turquía y, sobre todo, el derrumbamiento ético y moral de Europa, lo que nos está llevando a nuestra autodestrucción y a ser superados, si no dominados, por otras culturas ajenas a la nuestra.

Este aniversario parece un buen momento para analizar aquellos hechos, los errores y las consecuencias y también para sacar conclusiones que sirvan para reactivar a Europa como lo que siempre fue y no debió dejar de ser: guía ética para el resto del mundo, siendo para ello necesario que recupere su acervo cultural y religioso, el cual alumbró la defensa de la libertad y de los derechos del ser humano, a la vez que impulsó las artes y las ciencias. Ese papel debe recuperarlo Europa o desaparecerá como civilización fundamental.

                      

 

 

¿Es Obama el nuevo mesías?

Por Carlos J. Gómez Martín

Sábado, 8 de noviembre de 2008

A tenor de los panegíricos y loas ensalzando al personaje que estamos escuchando desde hace meses y, sobre todo, en los últimos días, si hacemos caso al arrebato de periodistas, comentaristas y público en general, parece que la llegada de Obama a la presidencia de EE.UU abrirá una etapa de vino y rosas en el concierto mundial, que la crisis financiera se solventará a toda velocidad, la paz se extenderá por el mundo y hasta las ranas criarán pelo.

Verdaderamente es de sonrojo lo que se puede escuchar al respecto: carismático, hombre de voz cautivadora, persona de mirada magnética, político sin igual, el Kennedy del siglo XXI, heredero de Lincoln y muchos más epítomes.

Ante el fulgor de la nueva estrella, quienes no creemos en ese advenimiento laico nos hacemos algunas preguntas y procuramos responderlas, así que vamos con algunas:

-¿Heredero de Lincoln?, pues no parece, primero porque Lincoln era un simple abogado rural de Illinois frente al elitista Obama, además Lincoln era republicano, no debiendo olvidarse que en aquella época los esclavistas eran los demócratas, cuyo fuerte eran los estados del sur, con lo que se debe acabar el mito de un sur paleto y conservador que vota republicano, frente a un este y oeste sofisticado que vota demócrata. Ese alineamiento es reciente y el sur no es nada paleto.

-¿El Kennedy del siglo XXI?, no lo quiera Dios, porque frente al mito tan extendido del Camelot kennediano la realidad es muy otra: drogadicto, erotómano, vástago de una familia cuya riqueza se alcanzó con el contrabando de alcohol, con un padre embajador en el Reino Unido en los años ´30 y confeso admirador de Hitler. Padre que le ayudó a ganar las elecciones de 1960 gracias a sus contactos con la mafia, cuyo apoyo fue decisivo en el estado clave  de Illinois, en aquellas reñidas elecciones, que se dilucidaron por un puñado de votos. El triunfo John se debió mas al crimen organizado que a la televisión, pese a lo que se nos ha querido vender.

Cobarde entreguista de los exiliados cubanos, a los que tras lanzarlos a la aventura de Bahía Cochinos, abandonó, favoreciendo el triunfo y la consolidación de un Castro entonces debilitado y en la cuerda floja, cuya victoria supuso la esclavitud del pueblo cubano aun en nuestros días.

Traidor a sus aliados vietnamitas, incitador del golpe contra el Presidente Diem que abrió la veda para la guerra de Vietnam. Por todo ello, esperemos que Obama no se parezca ni en lo personal ni en lo político a John Kennedy.

-¿Poco aprovechado de su color?, tampoco es cierto, porque si bien a lo largo de su enfrentamiento con McCain el tema racial no ha surgido ha sido por la caballerosidad del republicano, que no ha querido usar esa baza ni el llamado “efecto Bradley”. Pero Obama no ha sido tan noble y durante las primarias demócratas no dudó en apelar a la raza en sus intervenciones en Carolina del Norte o Virginia para evitar el triunfo de Hillary Clinton. No menos cierto es que esta vez el racismo, como lleva tiempo ocurriendo, ha sido de los negros, cuyo 95% ha votado al senador por Illinois.

-¿Coherente ideológicamente?, bastante falso. Durante su paso por el senado se ha destacado por sus posiciones radicales de izquierda, posiciones que mantuvo en las primarias demócratas. Esos planteamientos tuvo que cambiarlos cuando se enfrentó a McCain, pues su radicalismo le conducía al desastre.

Debemos recordar que durante mas de 20 años perteneció a una congregación religiosa cuyo pastor es famoso por su odio a EE.UU y que el senador Obama solo le repudió cuando la opinión pública empezó a darle la espalda.

Tampoco está claro su pasado musulmán. Es indiscutible que en Indonesia estuvo en una escuela coránica y nunca ha quedado clara su verdadera fe, si la musulmana de su padre, no en vano su segundo nombre es Hussein, o la cristiana que parece practicar. Por supuesto que el ser musulmán no le invalidaría para ser presidente, pero esa ambigüedad si resulta sospechosa sobre sus verdaderos planteamientos ideológico-culturales y religiosos.

-¿Defensor de los pobres y clases medias?, puede que lo acabe siendo, pero su devenir vital apunta en otra dirección. Frente a lo que se ha dicho no es un  genuino representante del sueño americano, pues se trata del hijo de un keniata doctor en Ciencia Económicas, lo que quiere decir que no tendrá mucho que ver con esos miembros de la tribu de su padre, que viven en total penuria y que nos están enseñando todos los días.

Su madre era doctora en antropología y su abuela, recientemente fallecida, al parecer dueña de un banco. Él se educó en Columbia y Harvard, o quizás Yale, lo que no significa clase obrera.

Además hay que recordar que, otro mito, el partido demócrata no es el representante de las clases bajas o medias, porque si bien es cierto que una parte de las mismas les vota, en muchas ocasiones, y en mayor número lo han hecho a los republicanos.

Se acusa a los republicanos de ser los defensores del establishment, de las grandes empresas, del llamado complejo militar-industrial, pero la realidad es que las elites económicas son demócratas. Con Obama están los ya mencionados Kennedy, Warren Buffett, el hombre más rico del mundo, el empresariado en gran número, sobre todo el relacionado con el medio ambiente y que espera sacar gran tajada de la nueva era, así como actores y guionistas de Hollywood y no los más pobres, por no hablar de los medios de comunicación. Motivo de sorpresa, ¿o sospecha?, ha sido el gran número de dinero recaudado, lo que no es factible sin el apoyo de los poderosos e influyentes miembros de las clases altas norteamericanas.

Podría seguir con más preguntas y respuestas, pero creo que con lo expuesto anteriormente queda claro que el presidente electo es un político lleno de contradicciones, como casi todos, con una actuación política izquierdista y confusa, que ahora se quiere presentar como un moderado centroizquierdista. Desde luego de mesías laico, nada de nada y de buen Presidente de EE.UU, pues como dicen los anglosajones: wait and see.

                  

 

 

 

Los neocons: ¡culpables!

Por Carlos J. Gómez Martín

Sábado, 1 de noviembre de 2008

Resulta muy curiosa la fobia patológica que la izquierda en general y la española en particular les tienen a los llamados neocons. Al parecer los miembros de esta corriente ideológica o línea de pensamiento son los culpables de todos los males del mundo, ya sea la guerra de Irak o la crisis económica y, a este paso, hasta de la muerte de Manolete.

En realidad se trata o bien de una campaña antioccidental o de un analfabetismo descomunal, porque quienes les critican dan la impresión de jamás haber leído una sola línea de los planteamientos de los mismos y que solo se guían por la firme oposición que dicho grupo plantea a  las dictaduras, su lucha por la democracia en el mundo entero y su escaso interés por la economía. Lógicamente, los defensores de las dictaduras tales como Cuba, Irán o semidictaduras, que pronto se consolidarán, como Bolivia o Venezuela es lógico que odien a quienes han hecho de la defensa de la democracia y sus valores una de sus principales líneas ideológicas y de actuación. Junto a ella una segunda, que ya irrita hasta el paroxismo a la izquierda, es su firmeza en el mantenimiento del poderío estadounidense, es decir su patriotismo sin complejos. A su vez, no dudan en defender el uso de la fuerza cuando sea necesario, lo que no les convierte, pese a lo que opinan sus oponentes, en militaristas sino en realistas que son conscientes de que en un mundo como el nuestro el recurso a la fuerza no debe desdeñarse si ello es necesario.

Estos planteamientos no pueden soportarse por quienes desde posiciones “buenistas” quieren convertir a las fuerzas armadas en ong´s que no se sabe muy bien para que sirven o envían a nuestras tropas a zonas candentes como si fuesen de gira campestre, dejándoles, prácticamente, sin capacidad de defensa y convirtiéndoles en el hazmerreír de nuestros aliados de la OTAN. Pero, lógicamente, quienes defienden la mal llamada Alianza de Civilizaciones que no es mas que una alianza de totalitarios sobre todo islamistas, quienes no son capaces de hacer frente a las reiteradas provocaciones de tiranozuelos como el marroquí o quién no cree en su patria, concepto discutible Rodríguez “dixit”, es normal que odien a los neocons.

Pero si esa fobia es lógica desde los parámetros anteriormente expuestos, lo que resulta de una papanatez insultante es el intento de cargar sobre los neocons la culpa de la crisis económica. Como ya he comentado antes, la economía les interesa poco, ítem más, son partidarios de un estado fuerte capaz con sus recursos de hacer frente a los peligros del siglo XXI, nada de neoliberales, ultraliberales o anarcoliberales, mas bien su foco está puesto en los problemas políticos y estratégicos mas que en los económicos. Por tanto, lo que se demuestra es que ni Pepiño ni su jefe Rodríguez conocen el pensamiento neoconservador, por lo que para paliar su estupidez les recomiendo la lectura de los documentos que emanan del P.N.A.C., en español, Proyecto para un nuevo siglo americano, siempre que  Pepiño o Rodríguez sean capaces de juntar mas de dos letras en inglés, sino que se lo traduzca alguno de sus amigos de la farándula que tan buenos dólares están ganando en USA. En España, el pensamiento neoconservador está magníficamente expuesto en los documentos del Grupo de Estudios Estratégicos (G.E.E.S.), cuya página web es una fuente insustituible de información y análisis, especialmente sobre temas  estratégicos y políticos.

                   

 

 

Patético Rodríguez

Por Carlos J. Gómez Martín

Jueves, 30 de octubre de 2008

En estos últimos días estamos asistiendo a un verdadero esperpento internacional protagonizado por el Presidente y su gobierno. La crisis financiera, esa crisis que nunca existió hasta hace unas semanas, el derrumbe de la economía real, también inexistente pese a la oleada de trabajadores que empiezan a engrosar el “ejército de reserva”, las estrecheces económicas de muchos españoles, pese a que Rodríguez todavía en el verano incitaba al consumo, todos esos elementos y algunos otros siempre negados o minimizados por el socialismo en el poder, han convertido a la “fortaleza” española en un verdadero merengue al borde del derrumbe y eso no es catastrofismo ni antipatriotismo, es la realidad de una situación que sufren millones de españoles y que va en aumento.

Aquellos países que, desde hace tiempo, si admitieron la crisis y que, mejor o peor, intentan paliarla, otro día hablaremos de  las medidas, han decidido coordinarse para tomar acción, algunos muy estentóreamente hablan de “refundar el capitalismo” aunque a quienes habría que eliminar es a los intervencionistas, pero en fin, como antes comenté hablaremos de ello en otro momento. En todo caso, a trancas y barrancas EE.UU. y los países europeos han decidido reunirse para tomar medidas que contribuyan a enderezar el actual caos. Para ello han convocado  una magna reunión en Washington entre el G8 y el G20 y aquí es donde el inefable Rodríguez entra en acción.

Quién nos prometió llevar al corazón de Europa se ha visto fuera de las reuniones en las que Brown, Sarkozy, Merkel y Berlusconi han tomado decisiones al respecto, mientras nuestro gobierno era informado posteriormente, es decir lo tomas o lo tomas. Ahora Rodríguez no quiere verse fuera de la reunión de noviembre y es curioso que el hombre que se mofaba de Aznar por querer integrar a España en el G8 y que adujo que estar en ese club no era interesante, supongo que es mas interesante la Alianza de Civilizaciones con turcos, iraníes y otros estados de esa jaez, ahora ande como loco mendigando su presencia en Washington. Mas allá de si España debiera o no estar, sobre lo que debemos reflexionar es sobre la importancia de nuestro país en el concierto mundial. Para empezar no somos la octava potencia por mucho que nos empeñemos, las payasadas de Rodríguez en Nueva York son tan falsas como casi todo lo que dice: verificación del alto el fuego de ETA, pleno empleo, el ya mencionado llevarnos al corazón de Europa, etc. Este Presidente y sus perritos/as falderos/as ha realizado, por decir algo, una política exterior donde ha insultado a todo el mundo: a Merkel la “fracasada”, a Sarkozy, a Berlusconi, por supuesto a Bush pero es que, además, nuestra contribución internacional en los cinco últimos años ha sido cercana a cero salvo un derroche de millones para dictaduras como Cuba o para mantener parásitos como el exsecretario general de la ONU, enquistados en la estúpida Alianza con los turbantes.

Pero si nuestra aportación política o económica, esta última salvo en Latinoamérica y así nos va, ha sido insignificante, en el mundo de las ideas no se nos conoce ni una interesante y solo hay que ver los discursos de Rodríguez en la ONU o en los foros europeos, esos que abandona antes de tiempo por aburrimiento. La imagen actual de España se reflejó claramente en la reunión de la OTAN en Bucarest, con un Presidente aislado y solo, mendigando, al igual que ahora, en aquella ocasión unas palabras con el Presidente Bush.

Por tanto, es lógico que nos resulte tan difícil estar en esa cumbre, en la que, es posible, que tras tanto lamer el c… a los dirigentes internacionales, estemos, pero ¡a qué precio de imagen! y de que manera, portacarteras de Lula, asistente de Sarkozy o, la última, portavoz de la Cumbre Iberoamericana, esas cumbres que nunca sirven para nada y de las que jamás surgen decisiones de alguna importancia. Esa es la España que el PSOE, con la ayuda entusiástica de la mas alta magistratura del estado, presenta en el concierto internacional y ¿todavía nos extrañamos de que nos llamen estado pig o que los diarios europeos hablen de la España de las p… y el alcohol?

                     

 

 

El camelo Ingrid Betancourt

Por Carlos J. Gómez Martín

Domingo, 12 de octubre de 2008

El premio Príncipe de España se ha concedido a la colombiana Ingrid Betancourt, la cual se ha vuelto muy famosa por su odisea durante seis años como ¿rehén? del grupo narcoterrorista FARC. Durante años, pero sobre todo en los últimos meses anteriores  a su liberación, nos inundaron con la historia de su drama, nos alertaron de su situación anímica y física llegando a decirse que tenía todas las enfermedades habidas y por haber y que estaba en las últimas.

El llamado “grupo de amigos de Colombia” entre los que se cuentan Cuba, Venezuela, España y Francia entre otros, la verdad es que el país andino no necesita enemigos con los amigos que tiene, presionó fuertemente al Presidente Uribe para que pactara con los terroristas y, mediante concesiones del estado colombiano, liberaran a los rehenes, aunque la realidad es que el único rehén que importaba era la Sra. Betancourt, porque era una dama de la muy alta burguesía colombiana y con doble nacionalidad colombiana y francesa. Ese remedo de Napoleón llamado Sarkozy se involucró personalmente para su liberación, intentando obligar a Uribe a pactar con los asesinos de las FARC, ¡curiosa actitud la de Francia!, siempre tan defensora de los derechos humanos y que por interés político de su Presidente exigía poner en pie de igualdad al gobierno democrático de Colombia y a una banda de narcoterroristas, pero ya sabemos que los gabachos son así y solo tenemos que recordar los muchos años de apoyo a ETA o su “comprensión” ante el terrorismo palestino, ¡ah la hipócrita y ridícula Francia! Pero volviendo a Dª Ingrid, recordar que no fueron las negociaciones sino un brillante operativo del ejército colombiano, con apoyo de Inteligencia de EE.UU y asesoramiento israelí, el que consiguió la liberación de dicha señora y de otros 14 rehenes, de los que, por cierto y salvo en Colombia, nunca mas se supo frente a las noticias sobre la Sra. Betancourt. También por cierto, que poco se habla, ni antes ni ahora, de los centenares de rehenes de la escoria marxista colombiana pero ¡claro!, son simples soldados, policías, empresarios o campesinos, no famosos mas o menos reales.

Las dudas surgen tras la liberación de la Dª Ingrid, pues una persona que ha estado 6 años, supuestamente, en condiciones infrahumanas y que se encontraba al borde de la muerte, salió tan campante del helicóptero, casi ni pasó por el hospital en Colombia y se marchó zumbando hacia Francia para agradecer a Sarkozy los esfuerzos de éste en su liberación en la que no había tenido arte ni parte, pero ¡bueno! A partir de ahí la muy enferma Sra. Betancourt está haciendo un maratón mundial, entrevistándose con presidentes, primeros ministros y hasta el Papa sin que, al parecer, sus fuerzas se resientan, ¿curioso, no?.

Es cierto que la buena señora hace campaña por la liberación de todos los rehenes, pero mediante la negociación, y así lo ha repetido hace unos días en el Parlamento europeo. No solo eso, sino que preguntada por España y el terrorismo etarra se ha mostrado partidaria de la negociación, ¿nos suena? A quién no conozca a esta pajarita le puede sorprender su actitud, pero hay que recordar que la buena señora lleva muchos años defendiendo a los narcoterroristas, pues solo de esa manera se puede interpretar su campaña por la negociación, ya que con ello se equipara a un estado democrático con una banda de asesinos.

Cuando fue secuestrada era la dirigente de un exótico partido llamado Verde Oxígeno y que tenía una intención de voto que no llegaba al 4%, que fue secuestrada, pese a las advertencias que se le hicieron cuando iba a entrevistarse con las FARC para negociar, que siempre ha sido una opositora al ejército, ¿nos suena también?, al que llegó a tildar de asesinos y de quienes decía “que le dolía igual la muerte de un guerrillero que la de un soldado”, que su compañera de ticket electoral era Clara Rojas quién en cautividad ha tenido un hijo de un guerrillero, ¡divertida cautividad!, amiga de Chávez y opositora a la democracia colombiana. Estas son las credenciales y las amistades peligrosas de la ¿exsecuestrada?, quién tuvo muy pocas palabras de agradecimiento para el ejército de su país, solo unas muy breves al bajar del helicóptero que la traía tras ser rescatada, ¡hasta ahí podíamos llegar!, pero que sigue oponiéndose a las acciones militares con la estúpida excusa de que pone en peligro a los rehenes. Sra. Betancourt, ¿no están muriendo y morirán muchos mas rehenes sino se actúa como ya hemos visto?

Bueno, esta es la flamante premio Príncipe de España, premio que no era para ella sino para el obispo Quique Figueredo, ese religioso que en Camboya dirige un centro para personas con amputaciones por las minas, un verdadero héroe, pero ¡claro! muy poco mediático y además peligroso: religioso católico, un hombre que no se casa con nadie, recordemos que su primo Rodrigo Rato cuando estuvo en Camboya le llevó a ver a los lisiados y le dijo aquello de “esta es la verdadera pobreza”. Peligroso, porque en su discurso podría recordar los crímenes de los cascos azules en Camboya o que el país es receptor de pederastas y estupradores de Europa que, aprovechándose de la miseria, ejercen sus asquerosas bajas pasiones con los niños/as del país khmer y si eso saliese ante la selecta audiencia del Campoamor podría ser violento. Sin embargo, la dulce Ingrid con su carita de buena y su dulce voz encandilará a todos y, además, es políticamente correcto, porque ya sabemos que el buenismo y la negociación con asesinos terroristas es el lema de este gobierno nuestro y así nos lo ha recordado el ínclito Eguiguren, sí, el maltratador, feministas, ¿dónde estáis?, y, por tanto, que mejor que darle ese galardón a la buenista Ingrid. Por cierto, ¿para cuando el premio a Ortega Lara o alguno de los otros rehenes de ETA?

                      

 

 

El sindicalismo en el siglo XXI

Por Carlos J. Gómez Martín

Miércoles, 08 de octubre de 2008

En estos días se está hablando mucho de  los sindicatos, tanto por lo que están haciendo como por lo que no están realizando. En el primer caso, convertidos en oposición política al PP en aquellas comunidades donde este partido gobierna y el PSOE prácticamente es inexistente, ejemplos en Madrid y Comunidad valenciana. En el segundo por el estruendoso silencio que mantienen ante la crisis y la parálisis del gobierno ante la situación. Con estas actitudes, debemos preguntarnos si los sindicatos sirven para algo en la actualidad.

Olvidando el sindicalismo agrario, en franco retroceso en Europa por el cada vez menor número de agricultores, aunque con un peso específico importante, recordemos, muy sucintamente, que el movimiento sindical surge en el siglo XIX como instrumento de los trabajadores ante la situación planteada por la revolución industrial y, con ella, el inicio del fin del modelo agrario y artesanal y su sustitución por la gran fábrica. Siendo las condiciones laborales muy precarias, los  obreros empiezan a unirse para, mediante la fuerza del número y su cohesión, hacer frente a los patronos y conseguir mejores condiciones económicas y laborales. Este sistema tiene su razón de ser durante las postrimerías del XIX y la primera mitad del siglo XX, durante los cuales el modelo industrial es el de la gran empresa con muchos trabajadores y escasa cualificación. Pero a medida que vamos pasando de la sociedad industrial a la postindustrial basada en los servicios y en la diversificación de las funciones, así como en la disminución del tamaño de las empresas y en el fin de la participación estatal mayoritaria, el modelo sindical se va quedando obsoleto, ya que el mismo se basaba en ese tamaño, falta de diversificación y empresas estatales, que es donde tienen su fuerza, muy escasa, por otro lado, en  la pequeña y mediana así como en la de alta tecnología.

A este problema, los sindicatos se enfrentan a otro, quizás el más grave, el de su dependencia política. La mayoría de los sindicatos de los países europeos se convirtieron en correas trasmisoras de partidos de izquierda y, en algún caso, de la democracia cristina. En España se da el caso curioso que el PSOE nace, prácticamente, del sindicato UGT aunque la dependencia del sindicato respecto  de su partido hermano es total. Estos encadenamientos hacen que, en muchas ocasiones, como ocurre ahora en las ya mencionadas comunidades, los sindicatos se alejen de su función en defensa de los intereses de los trabajadores y se conviertan en otro elemento de la estrategia del partido político madre. Tampoco debemos olvidar el gran número de sindicalistas, tanto de UGT como de CCOO, que se han convertido en concejales, alcaldes, diputados e, incluso, ministros, por lo que esa dependencia anula la autonomía de las organizaciones obreras para defender a sus afiliados en función del partido que gobierne.

Otro de los grandes problemas del sindicalismo español es la baja afiliación, ya que no llega al 20% el número de trabajadores que pertenecen a las organizaciones sindicales, teniendo entre UGT y CCOO, los mayoritarios, apenas un 15% de la afiliación total y el resto se reparte entre los demás sindicatos. Esta debilidad hace que su capacidad de actuación quede muy reducida, pese a que todos los gobiernos de la democracia han coadyuvado a potenciar a los sindicatos mayoritarios, sindicatos que debemos recordar que al inicio de la transición no lo eran, siendo los movimientos de no afiliados mucho mas potentes, pero el apoyo institucional primero de UCD y después del PSOE, así como el dinero alemán crearon de la nada la nueva UGT, mientras CCOO, entonces vinculada al PCE, surgía como unión de las comisiones creadas a partir de 1962 y con inicio en la industria minera de Asturias, fuertemente financiadas por el comunismo.

Un  cuarto problema es la excesiva burocratización en que esas instituciones han incurrido. No es solo el número de liberados, mas de 200.000 para apenas 3 millones de afiliados, sino la capacidad, como todo ente estatalizado, de generar mas y mas burocracia y con ello falta de agilidad a la hora de tomar decisiones y ejecutarlas. Claro que tanto a la burocratización como a la inacción, contribuye su dependencia económica del estado y de las empresas lo que les hace tentarse muy mucho la ropa antes de tomar posturas enérgicas, tal como estamos viendo en estos momentos.

Con estos antecedentes, ¿tiene futuro el sindicalismo en los países avanzados y en particular en España?. Desde mi punto de vista si, siempre y cuando sufran una transformación radical que pasa por su desvinculación tanto de los partidos como del estado, por la reducción de su burocracia y por su enfoque hacia los grupos laborales emergentes, que ya no son los obreros de la gran usina, sino todos esos trabajadores de diversa cualificación y cuyo nivel cultural no es el de siglo XIX o principios del XX y que, a diferencia de hace 20 o 30 años, ya no tienen en común nada, o muy poco, unos con otros, por lo que los sindicatos o bien deberán ser pequeños enfocados a cada grupo o unirse en una confederación muy laxa donde los representantes de cada nicho socioeconómico dispongan de la suficiente autonomía de actuación. De no actuar por esa vía el sindicalismo en los países del primer mundo está condenado a desaparecer.

                       

 

 

Sesenta aniversario de una vil rendición

Por Carlos J. Gómez Martín

Martes, 30 de septiembre de 2008

En 1938, tal día como hoy, culminaba la rendición de las democracias europeas ante Hitler. En una reunión que ha pasado a la historia como el Acuerdo de Munich, un pusilánime premier británico, Neville Chamberlain y un no menos cobarde primer ministro francés, Edouard Daladier, entregaron al Führer el territorio de los Sudetes, sin contrapartidas de seguridad para lo que quedaba de Checoeslovaquia y sin intervención de ésta, dejando al país indefenso. Pero no solo Alemania sacó tajada, viendo la inacción de franceses y británicos, tanto polacos como húngaros sacaron su parte del asunto, colaborando en la desmembración del país centroeuropeo.

Es cierto que el malhadado Tratado de Versalles, había entregado territorios plenamente alemanes, como los Sudetes, parte de Prusia Oriental o Silesia a los nuevos países nacidos de la desaparición del imperio austro-húngaro, lo que sirvió, primero a los nacionalistas alemanes y después a los nazis para deteriorar y, finalmente, acabar con la no muy gloriosa República de Weimar. Pero esas reivindicaciones alemanas podrían haber tenido una salida adecuada y pacífica de haberse mostrado las democracias mucho mas firmes, preservando tanto los intereses de las poblaciones germánicas como la de la única nación plenamente democrática de Mitteleuropa.

Pero el fin de la P.G.M., con la secuela de horrores y desequilibrios dio lugar, por un lado, a una eclosión de revoluciones y revueltas tanto de corte nacionalista como de contenido totalitario y así asistimos al triunfo de los bolcheviques en Rusia y, momentáneamente, en Hungría; a las revueltas comunistas en Baviera y otras zonas de Alemania; a la mini guerra civil en Finlandia, etc., todo ello aderezado con una brutal crisis económica y social que solo se remontaría en los años ’20.

Junto a estos acontecimientos en el centro y este de Europa, en la Europa occidental y democrática asistimos a la expansión de un pacifismo radical. Tanto en Gran Bretaña como en Francia o en los pequeños países, las secuelas de la guerra hacen nacer un sentimiento acendrado contra la guerra, sirviendo como botón el manifiesto de los estudiantes de Oxford que propugnaban no luchar ni ”por el Rey ni la Patria”. Este pacifismo, no tenía su contrapartida en los estados totalitarios como Rusia, Italia, Alemania o Japón, que basándose en el retraimiento de las potencias occidentales se lanzaban a recuperar lo perdido tras la guerra mundial y, no satisfechos con ello, a nuevas conquistas. Sin oposición Alemania remilitariza Renania, se anexiona Austria, bien es cierto que con gran entusiasmo de la población del país alpino y, crecida, exige la incorporación del territorio sudete a la Gran Alemania. No menos expansionista, Italia ocupará Abisinia y, posteriormente, Albania; Japón haría lo mismo con Manchuria y la URSS, un poco mas tarde, impondrá su dominio a los países bálticos, a zonas rumanas y, mediante la guerra, a Finlandia.

Este torbellino de actuaciones por parte de los países totalitarios solo recibía medidas de apaciguamiento desde occidente y el caso sudete fue el paradigma. Alemania exigió la incorporación de esa región so capa de declarar la guerra a Checoeslovaquia, británicos y franceses procuraron  apaciguar a Hitler durante una reunión en Berchtesgaden donde Chamberlain busca una “solución pacífica”, pero Hitler viendo la debilidad occidental aumenta la presión tanto en los Sudetes como frente a los anglobritánicos, los cuales, temerosos de una guerra piden al Presidente checo que ceda en bien de la paz, ¿qué paz? Pero Hitler, insaciable, da un plazo hasta el 28 de septiembre para aceptar la incorporación de los sudetes al Reich y hasta el 1 de octubre para la evacuación. Incapaces de enfrentarse al tirano, ¿nos suena?, Chamberlain y Daladier ven la salvación cuando Mussolini “media” en el conflicto y en la trágica reunión de Munich, anglos y galos aceptan la incorporación de los Sudetes a Alemania sin más requisitos y sin la aquiescencia de Checoeslovaquia.

Todos hemos visto las imágenes de Chamberlain llegando a Londres como artífice de la paz con el documento enarbolado y aclamado por miles de británicos. Pero aquella rendición no serviría mas que para mandar una mensaje equivocado a los tiranos: Hitler ocuparía el resto de Checoeslovaquia el 15 de marzo de 1939 e Italia, URSS y Japón seguirían con sus planes expansionistas, lo que abocaría a la S.G.M. cuyo inicio cogería a los occidentales en una posición de debilidad fruto de años de un pacifismo mal entendido, lo que costaría mucha mas sangre y destrucción que de haberse opuesto a Hitler en 1936 o a la URSS en 1918-19 lo cual hubiese evitado una Guerra Fría muchas de las veces tornada en caliente.

Sobre aquellos hechos deberíamos reflexionar y sacar conclusiones, la mas importante es la que no se debe confundir paz con pacifismo y que las cesiones a los tiranos envían un mensaje equívoco a los mismos, pues les hace crecerse y ser cada día mas audaces. Frente a los peligros actuales: terrorismo islámico, nuevos totalitarismos o crimen organizado, las democracias deben ser firmes y sus pueblos estar dispuestos a realizar los necesarios sacrificios para derrotar al enemigo, pues cuando mas se aplace, mas fuertes serán y nosotros mas débiles, costando mucho mas dolor derrotarlos que de hacerlo desde el principio, convendría no olvidarlo.

                       

 

 

Recordemos

Por Carlos J. Gómez Martín

Miércoles, 24 de septiembre de 2008

El asesinato del brigada de artillería Sr. Conde ha dado lugar a una imagen de supuesta unidad, contra el terrorismo, entre los partidos políticos y se está intentando, a través de los medios afines al régimen y, también de otros, hacernos ver que existe una  nueva política del gobierno, presentándonos la imagen “compungida” de la Ministra de Defensa o el gesto “serio” del Presidente. También las declaraciones “contundentes” del Ministro del Interior o del propio Presidente con aquello de que los etarras no tenían otra salida que la cárcel. Todo ello en un intento por tapar actitudes de hace poco tiempo e, incluso, actuales, por ello conviene recordar las palabras y los hechos del gobierno socialista y su partido soporte.

No hace tanto, el Sr. Presidente declaraba al etarra Otegui como “hombre de paz”, dispuesto a hacer “política”. Tampoco olvidemos las mentiras de Rubalcaba cuando por tres veces dijo que se había verificado el desarme de ETA, lo que se demostró falso y costó nuevos asesinados, desarme que también se demostraría mas falso que el beso de Judas poco después, cuando robó 300 pistolas de las que nunca mas se supo, salvo por el asesinato de dos guardias civiles en Francia. No es para olvidar los insultos del PSOE a la AVT hasta llegar a decir que al entonces presidente de la AVT le había convenido el asesinato de sus familiares, o los ataques e insultos a quienes salimos en manifestación a rechazar a ETA, ¿recordamos?, insultos de todo tipo, que si queríamos sangre, que no queríamos la paz, fascistas, etc..

En la mente de cualquier persona están todavía los desprecios del Presidente a las victimas del terrorismo o las palabras de ese pájaro de cuenta llamado Peces Barba, quién siendo comisario para las victimas las ofendió “ad nausean” y las instó a realizar concesiones por “la paz”. Tampoco debemos olvidar la complacencia si no apoyo del gobierno, para que ANV estuviese en los ayuntamientos y las palabras de Conde-Pumpido alegando que ”la izquierda abertzale no tenía vedados sus derechos políticos” o aquello del “Guantánamo judicial”, o sus declaraciones sobre que los jueces debían adecuarse al momento político.

Bochorno da todavía la complacencia con De Juana, el tratamiento favorable que se le dio en el hospital y como se permitió su traslado a San Sebastián, por “riesgo de muerte” y a los cuatro días paseaba tan campante por la capital guipuzcoana, paseos que se trataron de justificar con que iba al homeópata o alguna gilipollez similar.

También debemos acordarnos de las ignominiosas negociaciones del gobierno con ETA, cuyos acuerdos todavía no conocemos y, por tanto, hasta donde llegaron las concesiones a los asesinos en aquellas conversaciones repugnantes.

Pero no todo es pasado, aunque muy reciente, en estos días y tras la ilegalización de ANV y PCTV, ¿ahora sí y antes no?, el PSOE se niega a intervenir en los ayuntamientos donde está ANV y rechaza aplicar a los mismos el modelo Marbella, ¿quizás porque la negociación no está tan rota? Tampoco perdamos de vista las próximas elecciones vascas, ¿con quién van a pactar los socialistas? Por tanto, para ser creíble el PSOE debe romper todo tipo de acuerdo con los etarras y sus aliados objetivos, los comunistas de la izquierda unida vasca y el PNV e intervenir los ayuntamientos de ANV o depurar responsabilidades sobre el chivatazo a ETA o, de verdad, localizar a De Juana, que todo el mundo sabe que está en Belfast. Mientras el PSOE no tome esas medidas y todas las que sean necesarias, algunos seguiremos pensando que sigue existiendo connivencia ETA-PSOE.

                         

 

 

 

El intervencionismo avanza

Por Carlos J. Gómez Martín

Domingo, 21 de septiembre de 2008

Para quienes creemos que la libertad económica es uno de los ejes de la LIBERTAD, sí, con mayúscula, y la democracia, esta semana ha sido una semana muy negativa. La decisión del gobierno norteamericano de nacionalizar las pérdidas de bancos, aseguradoras, etc. no solo es una mala decisión económica sino y sobre todo, política y social.

La justificación para intervenir es considerar que el sistema financiero mundial estaba sufriendo graves turbulencias, que podían ir a más, afectando a la economía mundial y generando una crisis sin precedentes, siendo la solución inyectar capital público al sistema.

En primer lugar es discutible que la crisis financiera, por grave que sea, pueda poner en cuestión la economía mundial, aunque, sin duda, se están produciendo importantes problemas. Pero lo primero que hay que analizar es porqué surgen esos problemas y, claramente, se producen porque durante los últimos años una bonanza económica muy duradera ha llevado a que los ciudadanos, por lo menos de los países desarrollados, hayan gastado a manos llenas, se han endeudado hasta las cejas y no han tenido la previsión de pensar en las épocas de vacas flacas, pero eso es la decisión libre y voluntaria de la gente, que debe asumir su responsabilidad ante las decisiones económicas que toma.

A  ese derroche, absurdo en muchos casos, se une la inconsciencia de unas entidades financieras que han dado una gran cantidad de créditos sin las correspondientes salvaguardas y no solo las subprime de EEUU, en España se ha estado dando créditos sin, prácticamente, avales y para cualquier caso. Los bancos se hartaban de llamar por teléfono a los ciudadanos para ofrecerles préstamos en condiciones, prácticamente, regaladas por que los tipos de interés eran muy bajos. Esa sorprendente inconsciencia de las entidades financieras en su afán de captar clientes es la segunda pata de la crisis.

La tercera es la incapacidad de los órganos reguladores para controlar ese desmadre financiero y poner orden en el mismo. Parece incomprensible que ya sea en EEUU, Reino Unido o España, no hayan tenido un control más estricto de la situación.

Y cuando llega la crisis, ¿qué solución se aplica?, pues la habitual de los intervencionismos: el estado se hace cargo de las deudas, lo cual quiere decir que todos los ciudadanos, incluyendo aquellos que no hemos sucumbido al alegre desmadre del crédito, tenemos que pagar los errores de los manirrotos y la incapacidad de las instituciones y tenemos que salvar a quienes sin tener capacidad económica para ello, pero aprovechando el crédito barato han comprado bienes por encima de sus posibilidades, bienes que ahora no pueden pagar o hipotecas que no pueden asumir. Igualmente hay que salvar entidades financieras o constructoras que han ganado dinero a espuertas y a las que la crisis les está poniendo en su sitio, pero no quieren asumirlo y presionan para que los contribuyentes paguemos sus errores. Así mismo, nadie de los órganos reguladores paga por su incapacidad de control, nadie va a la cárcel, ya sea financiero o regulador.

Para hacernos pasar por estas horcas caudinas se nos habla de los “pobrecitos” ciudadanos que no llegan a final de mes, ciudadanos que en muchas ocasiones disponen de dos o tres coches, dos o tres casas, etc. eso sí, sin pagar lógicamente, pero yo me niego a pagárselo con mi dinero. Sin embargo, parece que el “consenso” generalizado es que los estados asuman esas deudas, sin, al parecer, darnos cuenta que quienes las asumimos somos los ciudadanos y, por ejemplo, los 3.000 millones que Rodríguez da a las constructoras significa que cada españolito les pagamos 75 euros, o los 50 mil millones de dólares que en EEUU se van a inyectar y que costarán a cada estadounidense mas de 140 dólares y así con cada partida de ayudas que se materialice.

Por tanto, está claro que en todo el mundo avanzamos hacia la socialización de las pérdidas vía intervencionismos estatales y cuando un elemento como el lameculos del presidente de la patronal dice que en la economía de mercado se puede hacer un paréntesis en épocas de gran crisis está asumiendo el estatalismo. Claro que ya sabemos que el gran capital es acomodaticio, lo fue con Hitler, con Mussolini con Franco y ahora lo es con el gorila rojo en Venezuela o con Rodríguez en España y si, además, queremos que el gobierno nos salve los negocios en Argentina como al ínclito Díaz Ferrán, pues ¡viva el intervencionismo!, así que ciudadanos ir pensando en aflojar la bolsa, ya sea vía impuestos o cualquier otro, para pagar deudas y errores ajenos, que eso es la socialización de la economía.

                       

 

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