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                       Bitácora "Fora"         Por Rafael Foradada

El autor de esta bitácora colabora en Libertad Digital con su blog "El mar y yo"

 

 

Dos mil diez: año cero

Por Rafael Foradada

Lunes, 2 de agosto de 2010

Una crisis sin precedentes en lo económico, y lo no económico, en la historia reciente de nuestra democracia. Con un serio retroceso en una serie de pequeñas conquistas y esperanzadas libertades. El constante acoso e intento pertinaz de derribo de la ética y moralidad tradicionales, de la fe cristiana y todo aquello que vaya contra la mentalidad sectaria y extremadamente relativista de quienes nos desgobiernan y arruinan. Ante una irresponsable instrumentalización partidista, y hasta personal, de instituciones básicas para un correcto y garantista funcionamiento de un sistema de libertades, que permite, con falsa apariencia democrática, la aprobación de nefastas leyes como la del aborto o  la de la pretendida memoria histórica.

Todo ello puede implicar involución, marcha atrás, volver a cero, “cero patatero” lo llamaban algunos; ignorando que en ciertos temas, como la politización de la justicia o el auge de los nacionalismos, también contribuyeron a ese nulo digito.

Al igual que en la celebre novela de George Orwell  “1984”, en la que se anticipa una sociedad futura automatizada y prisionera del totalitarismo, Rodríguez Zapatero ha intentado crear una sociedad según sus mediocres, miopes, revanchistas y totalitarios conceptos. Se podría decir que ha procurado, e insiste en ello, formar una sociedad “orwelliana”, en la que todo debe estar dirigido y enfocado -qué mayor automatización que esta- hacia un pensamiento único directivo y excluyente de todo aquello que se oponga a esa directriz única y, por única, totalitaria.

Es como retroceder a un año cero, en el que todo lo existente hasta ahora no es valido y, por tanto, debe ser destruido y sacrificado en aras de esa nueva sociedad que intenta imponer el enfermizo pensamiento único. Y ese año cero, para nosotros los españoles, podría ser este 2010.

El indigente intelectual que ya se refugia en La Moncloa, al que algunos llaman “cadáver político”, está cada vez peor; patológicamente obsesionado en terminar la legislatura como sea y al precio que sea; lo que desestabiliza a España en sus imprevisibles y peligrosas consecuencias. O reaccionamos ya, o ese año cero puede caer sobre nosotros cual maldición bíblica. Lo que me recuerda otra novela de Orwell, “rebelión en la granja”, una fabula mordaz, salvando las distancias, sobre el estalinismo ruso. ¿Seremos capaces de romper las vallas de la granja zapateríl para ser realmente libres y alejar la amenaza de ese año cero?

 

 

Campo de cebollas

Por Rafael Foradada

Martes, 20 de julio de 2010

Esta es la impresión que tengo, parafraseando el titulo de una antigua película policiaca, tras el último debate del estado de La Nación; la de encontrarme  en un inmenso campo de cebollas repleto de cebollinos. Y, a pesar de estar repleto, la soledad ante las más elementales normas de un Estado de Derecho, tuteladas por la norma fundamental, La Constitución, es tan infinita como contradictoria e inevitable.

La orfandad en que se encuentra nuestro país, España, ante la chulesca, irresponsable, antipatriota y demencial actitud de Rodríguez Zapatero y su gobierno, y el endeble posicionamiento de quien pretende gobernar, esperando que ZP caiga cual fruta madura, sin decidirse a acelerar ese proceso adoptando las medidas oportunas, hacen que el único consuelo, hoy por hoy, sea recurrir a aquella “nana de la cebolla”; amargo y triste consuelo que, al primer descuido o contratiempo, se convertirá, si no lo es ya, en desolador llanto; fruto de soledades previas.

Pero la orfandad y la crisis, no es sólo por parte de nuestra casta política, sino también de instituciones fundamentales, como el propio concepto de España; a no ser que pongamos a gobernar a nuestra selección española de fútbol, reciente campeona del mundo. No hace mucho, tenía un cruce de opinión con un querido compañero de blog. Él decía que, ante tan grave situación, instituciones como La Corona y el Ejército, algo tendrían que decir. A lo que le conteste que “del Rey olvídate, quizá el Ejercito, aunque no sé…”. Y continúo sin saber, francamente; lo que puede ser como desear que no digan nada. Pero, y esa otra posible gran “institución” como es la sociedad española, ¿qué hace?, ¿qué tiene que decir?

Creo que nos hemos dejado llevar a este campo de cebollas en el que estamos y, al igual que en aquella película de Harold Becker producida en 1979, nos han ido “asesinando” lenta y paulatinamente: nuestros valores básicos y esenciales, nuestra capacidad de criterio y confianza, nuestra coherencia como sociedad cristiana, el derecho a la vida de los que están por nacer, los pilares fundamentales de un Estado de Derecho… Los responsables de todo esto Zapatero y su gobierno al final, y al igual que en la película, gracias a un “error judicial” quedaran libres y sin responsabilidad alguna, porque la supervivencia del sistema, muy gravemente herido, así lo requiere, y en eso todos los protagonistas todos los partidos políticos estarán de acuerdo.

Lo que estos mediocres e irresponsables actores de nuestro espectro político ignoran es que, el sistema del que viven y se sustentan, ha desembocado en un campo de cebollas y, una vez allí, todo puede suceder. Tengamos miedo de nuestros propios miedos; sería, al menos, una minima actitud responsable.

 

 

 

Burla burlando

Por Rafael Foradada

Lunes, 5 de julio de 2010

Tiempos de confusión, de pretender confundir y confundirnos. Tiempos de cascadas de declaraciones sin mucho sentido, de pretender enmendar lo que no se enmendó en su momento y, consecuentemente, de intentar evadir responsabilidades o colgarlas, cual siniestra inocentada, sobre las espaldas de otros. Son también tiempos de querer llegar a soluciones, por parte de algunos, antes de que sea demasiado tarde, pero para ello hubiera sido necesario asegurar y cimentar lo que, durante largo tiempo, permaneció, y continua permaneciendo, en los terrenos de la incertidumbre y la ambigüedad; a pesar de que se tuvieron ocho años de gobierno, cuatro de ellos con mayoría absoluta, para poder hacerlo.

Ahora, ante la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la inconstitucionalidad del estatuto de Cataluña, afloran esas declaraciones por parte de quien pudo pero no quiso; por parte de quien pudo restablecer la credibilidad sobre ciertas instituciones, fortalecer divisiones e independencias necesarias sobre los tres poderes, frenar las insolidarias aspiraciones independentistas de esos nacionalismos ante los que no se cesa de claudicar o, por ejemplo, cambiar esa ley electoral que otorga excesiva maniobrabilidad con escasa representatividad. Todo ello y más, por necesario e imprescindible, se pudo haber hecho, pero ni siquiera se intentó.

Burla burlando, ahora se pretende dar cierta credibilidad a una sentencia tardía, que intenta contentar a todos y, por ello, burla de los rudimentos jurídicos esenciales que pudieran garantizar su independencia; independencia viciada de origen por como se nombró a los miembros de dicho tribunal: elegidos por los partidos del arco parlamentario. Y burlando, ahora se nos quiere convencer que, ese bodrio de sentencia contradictoria, pone limites a las aspiraciones independentistas del estatuto. Pero, ¿qué limites?, ante semejante pasteleo, ¿de qué limites se nos habla? Si no hubo limites en el tiempo, ante las presiones de toda índole que han sufrido los componentes del Tribunal, ni en, echando la vista atrás, su politización, acabando con su necesaria independencia. Y por cierto, brevemente, qué  serán capaces de hacer ante el reciente recurso de inconstitucionalidad sobre la nueva ley del aborto.

Burla burlando, estamos donde estamos: ausencia de credibilidad y viabilidad del sistema político que surgió de la transición y, en manos del actual gobierno, aun mas. Continuemos con ello, con la burla y la tomadura de pelo, a ver que nos depara el cercano futuro; si es que lo tenemos. Tal vez hagan falta otros ocho años.

 

 

 

¿Qué ocurre en el Valle de los Caídos?

Por Rafael Foradada

Lunes, 28 de junio de 2010

Desde hace un tiempo, no dejo de oír noticias y rumores sobre la actual situación del Valle de los Caídos. Parece ser que este agonizante gobierno que está empeñado en prolongar su agonía junto a la nuestra, ha clavado sus garras en el complejo para neutralizarlo, cerrarlo y, finalmente desmontarlo. En este sentido, hace ya unos días que recibí el siguiente correo electrónico que, a continuación, reproduzco tal cual: 

"Queridos amigos: He mantenido una conversación telefónica con uno de los monjes benedictinos de la Basílica. Telegráficamente, me ha trasladado lo siguiente:

-No ha habido, ni hay en estos momentos ningún tipo de andamiajes destinados a obras o a reparaciones en el interior de la Basílica, ya sea para reparar goteras (que siguen en el mismo sitio) o para quitar o alterar algún elemento arquitectónico, artístico u ornamental del templo. En este sentido, en lo que se refiere a la cúpula de la Basílica, lo cierto es que sí se han limpiado las partículas de hollín que había incrustadas en la misma desde el atentado con bomba del GRAPO en 1997, pero afortunadamente no se ha tocado nada de la decoración.

-Por lo tanto, ES MENTIRA que dentro o fuera del recinto se estén realizando tareas de "mantenimiento" o "restauración" de nada.

En consecuencia, la única razón por la que la Basílica está cerrada a cal y canto es única y exclusivamente una decisión "por c..." de Patrimonio Nacional, siguiendo órdenes del Ministerio de la Presidencia -del cual depende orgánicamente- a su vez éste integrado en la Vicepresidencia 1ª del Gobierno (es decir, De la vega).

Por todo ello, en éstos últimos días el Abad de la Basílica, junto con el Arzobispado de Madrid y la Nunciatura de la Santa Sede (la cual confirma que en Roma se está al corriente de lo que ocurre) están intentando desbloquear conjuntamente a tres bandas esta situación realizando gestiones no sólo con patrimonio y el Ministerio, sino incluso con la mismísima Jefatura del Estado.

Ante el silencio informativo de lo que esta pasando, el P. Julio Iglesias, en nombre del Abad, NOS RUEGA A TODOS LOS FIELES QUE DIFUNDAMOS EN TODOS CUANTOS MEDIOS DE DIFUSIÓN E INFORMACIÓN NOS SEA POSIBLE (correos electrónicos, blogs, Foros, sms, Redes Sociales, Cartas a los periódicos, etc...) LOS HECHOS QUE ESTÁN ACONTECIENDO, AL TIEMPO QUE SUPLICA "A LOS BUENOS ESPAÑOLES" que contemos lo que están haciendo con los monjes del Valle. Pongámonos, pues, en marcha. PÁSALO."

¿Qué está pasando en el Valle de los Caídos? Estos individuos e individuas que nos desgobiernan, que nos están llevando a una ruina sin precedentes en nuestra reciente historia, ¿no tienen otra cosa mejor que hacer?

Incapaces de ocuparse del presente, intentan tergiversar y adulterar el pasado a fuerza de mentiras y de miserables decisiones como la de cerrar el Valle de los Caídos porque si, porque les sale de las narices: ¿qué piensan hacer con él?

No unamos a semejante bajeza, nuestro aún más misero y cómplice silencio. Allí no sólo descansan José Antonio y Franco, sino también centenares de restos de combatientes de los dos bandos de nuestra guerra civil. ¿Qué es lo que les molesta a esta gentuza vociferante y revanchista?, ¿lo primero, lo segundo o ambos hechos? No sólo perdieron la guerra, sino también la paz y la autentica historia, que pretenden recuperar con estas vilezas. Esa autentica historia de la cual, el Valle de los Caídos, ha sido monumental testigo e, incluso y por mucho que ahora se empeñen en lo contrario, monumento reconciliador entre todos los españoles

Este gobierno, ha demostrado en numerosas ocasiones qua la reconciliación no es lo suyo. Lo suyo es, además de la bajeza, crear tensión, como ya descubrió un micrófono indiscreto, para mantenerse en el poder cómo sea y al precio que sea. ¿Hasta cuando vamos a continuar permitiéndoselo?

 

 

 

Huelga a la huelga

Por Rafael Foradada

Lunes, 21 de junio de 2010

Hemos sido convocados a una huelga general para, si no recuerdo mal, el próximo 29 de septiembre. Nos han convocado esa especie de sindicatos, UGT y CCOO entre otros, que han dado prueba de todo menos de un sindicalismo libre e independiente. Su descarada y apesebrada sintonía con los gobiernos de Rodríguez Zapatero, ha sido más que evidente; tan evidente que, la credibilidad de los mismos, ha quedado salpicada por la indeleble mancha de estar más al servicio del gobierno que de los intereses de los trabajadores. La casta pseudo-funcionarial y silente de los llamados "liberados", se ha convertido casi en los únicos afiliados a los mismos; con lo que su capacidad de maniobra está más sujeta a los presupuestos del Estado, propiciado por la ley que se aprobó en su momento para su sostenimiento, que de la cuota de sus afiliados que es mínima; de ahí su insostenible credibilidad.

Pues bien, ahora estos, que se representan a si mismos y poco más, nos convocan a una huelga general. No tienen prisas, para después del verano, cuando el calor ya no apriete mucho, no se vayan a cansar los convocados y convocantes y si los convocados, como se prevé, representan una cifra ridícula, recúrrase, como así harán, a los llamados piquetes informativos -¿habrá "liberados" para tanto?- cuya verdadera función es la de amedrentar, de un modo u otro, a todos aquellos que no quieran adherirse a esa huelga. Una huelga convocada tarde, muy tarde, cuando ya la actual situación desborda a todos aquellos cómplices que han contribuido a ello.

Ante semejante comparsa y representación teatral, llamada huelga, hagamos contra-huelga; hagamos huelga a la huelga. Trabajemos más que nunca, hagamos frente al estilo gansteril de los llamados piquetes informativos, pongamos en su sitio a esos matones de esquina, convenientemente pagados, que pretendan coartar nuestra libertad de elección. Demostremos, si ello es posible, a los frustrados dirigentes sindicales que, hace ya tiempo, dejaron de ser sindicalistas para convertirse en una extraña mezcla de burgueses acomodados y adinerados sin principios. Además, el 29 de septiembre será mi onomástica, con lo que mi mayor dedicación al trabajo tendrá doble merito. ¿Por qué lo llamaran huelga cuando quieren decir farsa?

 

 

 

La desvergüenza sostenible ya es insostenible

Por Rafael Foradada

Miércoles, 9 de junio de 2010

Nuestra economía, me temo, no va camino de que haya que sostenerla, sino más bien de apuntalarla. La reiteradas mentiras o desconocimiento, que no sé lo que es peor, con las que se nos ha estado informando- más bien desinformando- sobre este tema y sobre la crisis económica, que se ha estado negando hasta no hace mucho, me incita a considerar que aquí, en nuestra postrada España, de lo que hay que hablar es de la desvergüenza sostenible.

Sostenida, en principio, por los que hacen gala de ella con tan impresentable cara dura. Pero también, por muchos de nosotros, los españolitos de a pie, que parece que hemos perdido, o tenemos anestesiada, nuestras capacidades de reflexión, de crítica, de percepción de la verdadera realidad de los hechos que nos rodean, de reacción ante la constante tomadura de pelo de este ya insostenible gobierno, tan sólo sostenido por los nacionalistas "acacicados" e insolidarios con el resto de España; y todo ello en base a una lúdica comodidad y virtual necesidad, yo diría que casi suicida, de no querer meternos en problemas y disfrutar de la vida lo más plácidamente posible.

Pero todo ello, insisto, es más bien lúdico y virtual, porque el problema, queramos o no reconocerlo, lo tenemos encima. El pretender mirar hacia otro lado ya no nos vale para nada. Nuestra pretendida economía sostenible, ya no hay quien la sostenga. Nuestra deuda es cada vez mayor; grosera y peligrosamente aumentada para sostener, no a la economía, sino la desvergüenza de quienes la están aumentando tan irresponsablemente. Esa deuda, por lo que aún recuerdo de economía, limita muy mucho nuestra capacidad, en la actualidad muy necesaria, de conseguir nuevos recursos para poder salir a flote. Y nosotros, al parecer y hasta no hace mucho, tan "felices". Consciente o inconscientemente, nos hemos limitamos hasta ayer, con nuestra pasiva actitud, a mantener esa desvergüenza sostenible.

Ahora bien, cuando la crisis ya está llamando a nuestras puertas con las apresuradas medidas que Europa nos ha impuesto imperativamente, tanto unos como otros parece que reaccionamos, mirándonos con cara de póker y preguntándonos como hemos podido llegar a esto y pareciendo decir aquello de: "yo no he sido". En el "sanedrín" de nuestra depauperada España, el rasgar de vestiduras se sucede cínicamente, para evitar responsabilidades y encontrar, otro acomodo y ubicación, en el nuevo panorama socio-político que pueda surgir a partir de ahora. Y todo ello porque la desvergüenza sostenible, por una buena parte de nuestra sociedad, del gobierno de ZP, ya es insostenible.

 

 

 

Midas y ZP

Por Rafael Foradada

Miércoles, 26 de mayo de 2010

Midas, rey de Frigia, es conocido por varias leyendas que se han hecho populares. ¡Todo lo que tocaba se convertía en oro! Por eso se dice, entre otra cosas, "es un rey midas" de personas con facilidad para organizar negocios prósperos. Según la mitología griega, en una ocasión Sileno, un sátiro que fue preceptor de Baco, se perdió en una montaña de Frigia. Conducido ante el rey, éste le ayudó a volver al cortejo de Baco.

Como agradecimiento, Sileno le ofreció darle todo lo que pidiese. Midas pidió que todo lo que tocase se convirtiera en oro. Pero su  deseo imprudente le resultó fatal a la hora de comer y beber, puesto que todo se convertía en oro al tocarlo. Arrepentido, Midas volvió ante Sileno para suplicarle que le retirase aquel don. Así lo hizo el viejo sátiro mandándole a lavarse en el río Pactolo, que, desde entonces, trae en su aguas pepitas de oro.  Hay otras leyendas sobre Midas, según la cual este rey de Frigia tenia orejas de burro que ocultaba cuidadosamente con su gorro frigio. Fue un castigo que, vengativo, le infligió Apolo. Solamente el barbero de Midas conocía el secreto.

Algo así como Rodríguez Zapatero, que lejos de convertirlo todo en oro, lo que está a la vista por la ruina a la que nos está conduciendo, debe tener también orejas de burro por lo malo que es el pobre: por su irresponsabilidad, pobreza de medidas eficaces y absoluta desconexión con la realidad social, cada vez más empobrecida y ahogada por los actuales problemas económicos que intenta encubrir con cortinas de humo, lo que ya clama al cielo, como el asesinato de los más inocentes e indefensos, o una nueva ley de libertad religiosa que, según ciertos indicios, es la negación de esa pretendida libertad . Ahora bien, ¿qué clase de sombrero estará utilizando ZP y quién será su barbero?

Los barberos están siendo ciertos países de la comunidad europea, cuyos presidentes ya le han recortado en su locura despilfarradora y, el desnortado y frustrado "Midas", no tardó ni cuarenta y ocho horas en plegarse a las indicaciones externas, cuando desde dentro se le aconsejaba, desde hace tiempo, aplicar esas medidas, y otras, que ahora debe aplicar imperativa y drásticamente; con lo que la incoherencia con su contumaz y persistente discurso, se ha convertido, una vez más, en dramáticamente evidente: incoherente por lo irreal e inviable.

En fin, cualquier coincidencia entre Midas y ZP es pura fantasía. Si acaso la de entrar en la leyenda; el primero por su extraordinario don y, el segundo, por la peor de las leyendas: la de empobrecernos y llevarnos al borde la ruina ético-moral, social y económica. Supliquemos, pues, a quien mejor creamos conveniente, que le sea retirado a ZP ese nefasto don de empobrecernos tan paupérrima como multifacéticamente.

 

 

 

Apesebrada y parasitaria

Por Rafael Foradada

Jueves, 20 de mayo de 2010

Es lamentable el aspecto que presentan, de un tiempo a esta parte, determinados sectores sociales de nuestra querida pero postrada España. Es casi indignante la indiferente irresponsabilidad, atrincherados en sus particulares intereses, con la que pueden estar contemplando nuestra actual situación, junto a todos los hechos y sucesos que la anteceden, que voceaban y anunciaban persistentemente que podíamos llegar a dónde ahora estamos. Que pena, tristeza y preocupación me producen esos sectores sociales títeres y titiriteros, adictos, unos, patológicamente a la televisión basura y, otros, en continua venta y prostitución para conseguir la subvención oficial de turno, a cambio de continuar apoyando esta especie de suicidio colectivo en el que ya estamos.

Es esa España a la que tanto ha contribuido Rodríguez Zapatero y sus sucesivos gobiernos, para estar a tono con el decorado que ellos mismos, ZP y sus ministrables, han venido ofreciendo incapaces de aportar otra cosa: la España de la indigencia intelectual, la del todo vale rayando en la amoralidad e insolidaridad, la del empobrecimiento en todo los ordenes y conceptos. Ha sido un intento, aún confío que fallido, de despersonalizar a una sociedad, de dejarla hueca y vacía de sus valores más fundamentales, de sus ideas más esenciales y vitalistas, de pretender convertirla en un triste guiñol para hacer de él lo que quisieran, y casi lo consiguen.

Lo que sí que han conseguido es apesebrar y parasitar a esos segmentos sociales a los que antes me refería; tanto en su medio de vida como en su voluntad y capacidad de pensamiento. La peor de todas, tal vez sea la última: anular la capacidad cognoscitiva de la persona. Esa puede ser la peor de las miserias y de los pesebres: convertir al individuo en parasito del pensamiento de otros. Pero se olvidaron de que Europa, y hasta Obama, nos contempla y vigila por razones económicas y financieras. Ya nos han intervenido, imponiéndonos por vía imperativa lo que la razón y el prudente criterio recomendaban hace tiempo poner en practica. Ahora todo son y serán prisas e ir al dictado externo que otros nos marquen. Ojala también sepan imponer la desaparición de esos pesebres y mentalidades parasitarias. Y si consiguen que Rodríguez Zapatero y su caótico gobierno dimitan, mejor que mejor.

 

 

 

La endogamia social y política

Por Rafael Foradada

Martes, 11 de mayo de 2010

Creo que, cada vez más, vivimos en una sociedad endogámica; esa tendencia o actitud que tiende a encerrarse en si misma, evitando y prohibiendo los sanos y, en muchas ocasiones, necesarios planteamientos de ventanas y puertas abiertas para que entren nuevos aires, con nuevas ideas e imprescindibles nuevos análisis, para regenerar lo que sea necesario e intentar auxiliar a determinadas situaciones limites que se ahogan, y casi se suicidan en si mismas, al practicar esa viciosa y peligrosa práctica.

La endogamia, histórica y familiarmente, ha sido practicada por determinadas estirpes reales, que sólo contraían matrimonios entre los miembros de esa misma familia. Los resultados de tan nefasta costumbre, en ocasiones, saltaban a la vista por la pobre apariencia física de algunos de ellos/as y también, como no, por sus comportamientos y hábitos cotidianos que los acercaba más a un manicomio que a una pretendida elevada estirpe o realeza.

Aquella viciada y enfermiza práctica matrimonial, pasó a la historia y en ella quedó para el bien de todos. Pero en la actualidad, quedan residuos, más de lo que podamos creer, en otros ámbitos de esa viciada práctica endogámica. Círculos sociales cerrados  a cal y canto, cuyos componentes se creen poseedores de la verdad absoluta; mentalidades empobrecidas por la prolongada ausencia de una necesaria oxigenación cerebral e intelectual; temores inconfesables que reflejan la inseguridad de una personalidad inestable que no cesa de huir de sí misma y de refugiarse en esos círculos, creyendo incluso que son suyos, a fuerza de fomentar como una impenetrable cohorte pretoriana que le sea fiel hasta en los mayores disparates; con lo que la endogamia más enloquecida puede campar a su libre albedrío, a la par con los casi irreparables daños.

Tanto aquella endogamia histórica como la actual, dejó y deja sus secuelas, suele pasar factura inevitablemente, sembrando su trayectoria de efectos y testimonios que nos atestiguan que en aquel lugar y en aquel momento se practicó absurda y nefastamente la endogamia. Y sembrando también una gran duda: lo que fue y lo que pudo haber sido.

¿No sucede algo así con Rodríguez Zapatero y sus gobiernos? Encerrado y enrocado en si mismo, se ha rodeado de su particular cohorte de adeptos y pelotas irreflexivos, renunciando a pensar por si mismos -si es que son capaces de ello- para que piense por ellos/as su líder a cambio de que los continúe manteniendo en su respectivos cargos, suculenta y reiteradamente retribuidos. Tan paupérrima actitud, genera esa ausencia de regeneración y oxigenación a la que antes me refería, con lo que el circulo cerrado está garantizado, junto a una especie de endogamia política que siempre se sustenta de las mismas ideas. Y si hay alguien que se atreva a pensar distinto, se le sustituye por otro que garantice esa fidelidad endogámica.

Lo malo es que, en este caso, la enloquecida sinrazón política que se empeña en protagonizar ZP y sus seguidores, es como una especie de suicidio colectivo que, de seguir así, no dejara en pie ni la zapateril endogamia que lo provoca.

 

 

 

La derecha que no quiere serlo

Por Rafael Foradada

Martes, 4 de mayo de 2010

La actual situación en la que estamos y a la que, una vez más, nos ha conducido el partido socialista, no está para ambigüedades. Estos tiempos difíciles e inciertos, requieren lealtad, decisión y voluntad de reconocer la situación de crisis para poder adoptar las medidas más oportunas posibles. De todo ello, y más, los sucesivos gobiernos de Rodríguez Zapatero -PSOE- han dado prueba de la orfandad más absoluta, de la indigencia intelectual más extrema, de la ausencia de voluntad, posiblemente por incapacidad, de vislumbrar lo que se nos venia encima, negando irresponsablemente lo que ya era más que evidente. Y si no fue irresponsabilidad e incapacidad lo que nos ha llevado a la actual situación, ha tenido que ser algo peor: deslealtad y traición a una sociedad, a un país que continua llamándose España. Desgraciadamente, siempre se repiten los mismos "logros" cuando los socialistas llegan a gobernar: mentiras, crisis, paro y miserias de toda índole. Sin olvidar esos otros "logros", que mejor no recordar, de nuestra cercana historia guerra-civilista que, ahora, pretenden adulterar y tergiversar.

Pero ante está situación y sus causantes, ¿qué hay enfrente? Pues a mi modo de ver una oposición de "perfil bajo" -que menuda definición-, timorata e indecisa y que, a mayor gravedad y error, renuncia de si misma, renuncia a sus orígenes. Porque alguien se ha empeñado en nuestro país que, aquí, no hay derecha. Hay izquierdas; moderada, menos moderada, extremista, cavernícola y asilvestrada. También hay un centro multicolor y amplio, amplísimo, que  puede dar de si lo inimaginable y hasta lo no deseado. Pero no hay derecha, no tenemos derecha, ¿no puede haberla?

Bajo la pretendida y absurda estrategia electoral de una mayor obtención de votos si se renuncia a lo que se es, en España no hay derecha. O por mejor decir, una derecha que se avergüenza de serlo -¿de qué hay que avergonzarse?-; una derecha claudicante que renuncia a serlo. Y así, me temo que, la principal oposición, puede serlo eternamente. Ante la crisis general que padecemos, las crisis de identidad de esa oposición sólo agrava la crisis de Estado en la que ya estamos. Esa derecha que no quiere serlo, parece esperar a que le caiga el gobierno cual fruta madura; otra de sus erróneas estrategias. Ya no hay tiempo ni para esperas, ni para "perfiles bajos" y, ni mucho menos, para renunciar de si mismo. Es hora de lealtades y decisiones acertadas, para lo cual hay que saber, y querer, desplazar a los desleales y reiteradamente ineficaces para procurar enderezar el rumbo que nos acerca al abismo. Para ello, hay que recuperar la propia identidad, con sus aciertos y errores, pero sin ningún tipo de complejos ni de vergüenzas; la actual situación así lo exige y lo requiere. Y si no, como se suele decir, "Dios y la patria os lo demanden".

 

 

 

Pasaron hace tiempo

Por Rafael Foradada

Viernes, 23 de abril de 2010

Estos necios que tanto ruido están metiendo últimamente, además de necios e irresponsables son desconocedores de nuestra historia más reciente; o por mejor decir tergiversadores de la misma, amparándose en esa funesta ley de la "memoria histórica", en la que se recuerda a unos pero se ignora deliberada y vergonzosamente a otros, por lo que más bien es "desmemoria" histórica. Estos estúpidos guerra-civilistas que, bajo la cobertura  de leyes como la mencionada y de este impresentable gobierno, se empeñan -entre otros tensionantes empeños- en recordar aquel slogan de, nuestra contienda civil,  "no pasaran". Slogan que, como ya sabemos, identificaba a uno de los bandos de aquel enfrentamiento entre hermanos que duró tres años; enfrentamiento  inevitable a causa del desgobierno de la II Republica que cayó en las facciones más extremas con tintes marcadamente estalinistas.

Pues estos, que ahora parecen añorar aquel enfrentamiento que perdieron, en el colmo de su descarada irresponsabilidad e intento de acoso a determinadas instituciones para defender lo indefendible, se empeñan en ignorar que ya pasaron, y pasaron hace tiempo; justamente en aquel abril de 1939 cuando finalizó nuestra contienda civil. Y gracias a que pasaron, libraron a España, seguramente, de que se convirtiera en un país satélite de la doctrina estalinista, poniendo fin a los "experimentos" de tan nefasta doctrina que se pusieron en practica durante la guerra, y de la que siguen siendo testigos testimonios y determinadas fosas que, la ley de "desmemoria" histórica, desprecia y niega, y también el aún juez, prevaricador, Baltasar Garzón.

El daño que se está haciendo a nuestra actual convivencia, con estos peligrosos y revanchistas planteamientos, puede ser inmenso e irrecuperable. Que al cabo de más de setenta años, se retomen estos temas como, entre otras cosas, cortinas de humo para alejar nuestra atención de los actuales problemas y de la pésima gestión de gobierno, señala como responsable a este desgobierno que continuamos padeciendo y también, como no, a todos aquellos que se prestan a tan peligroso juego.

Como ya descubrieron unos micrófonos afortunadamente indiscretos, la estrategia de Rodríguez Zapatero es la de crear tensión para rentabilizarla electoralmente. Pero quien necesita de este tipo de tensiones para poder seguir gobernando -qué mayor tensión que la del 11-M-, demuestran que nunca debió llegar a gobernar. Porque lo pasado pasado está y, quien pasó, pasó en su momento y hace ya tiempo, por mucho que ahora algunos se empeñen en lo contrario, incapaces de digerir y reconocer la verdadera historia. Quiera Dios que no haya que volver a pasar, por el bien de todo y de todos.

 

 

 

Victimas del protocolo

Por Rafael Foradada

Lunes, 19 de abril de 2010

Todo principio tiene su fin, pero en ese principio bastante irreal, qué bonito y atrayente puede resultar toda pompa y circunstancia, todo aquello que pueda estar sujeto a un protocolo más o menos lujoso e infrecuente por su, cada vez, menor presencia  en las sociedades actuales. Te puede producir como una especie de ceguera que puede hasta abducirte como no tengas las ideas muy claras y los pies más o menos firmes sobre la tierra y no sobre ningún protocolo que, en el colmo del absurdo, algunos de ellos pretenden regular ciertos nobles sentimientos como el amor, la amistad o la sinceridad y la lealtad, sin  olvidar hasta la fe; que ya es querer regular y controlar. Intentar regular estos, y otros bellos sentimientos, con unas contradictorias normas protocolarias, que parecen prometerte hasta lo inalcanzable, es apostar, a medio o largo plazo, por la infelicidad y la desdicha; por un negro y truculento final.

Toda esa aparente felicidad que parecen ofrecer ciertos protocolos si te sometes a sus normas, son justamente eso: aparentes y engañosas, porque la felicidad es otra cosa; independientemente que sea muy difícil de conseguir plenamente. Pero, desde luego, no se puede conseguir si ese dictatorial protocolo te exige renunciar a ti mismo, someterte a él tan irracional como traicioneramente, es decir; tener que renunciar, tergiversándolas y adulterándolas, una serie de creencias y principios básicos, esenciales y vitales para la persona.

Determinados protocolos, con tales exigencias, lo que pretenden en realidad es anular a la persona y su trascendente voluntad, para convertirla en una persona despersonalizada, cual y triste e irrecuperable pelele, y hacer con ella lo que se quiera. Toda la belleza y logros que puedan prometer a cambio de tan demencial sometimiento, es tan fugaz y engañoso  como la breve visualización de un cometa o una estrella fugaz que, tras pasar, te vuelves a encontrar con la realidad: la oscuridad y la agobiante culpabilidad de lo que se ha hecho; algo así como haber vendido tu alma a cambio de nada, del vacío y casi insoportable, para aquellos que la tengan, cargo de conciencia.

Hoy en día, hay bastantes victimas de estos esclavizantes protocolos, tanto en la política como en la pretendida nobleza, que dejan tras de si como una especie de "zombis" sin rumbo ni horizonte, sin pasado, sin presente y sin futuro, aunque pueda parecer lo contrario. Solo aquellos que pudieron y supieron mantener su conciencia despierta, tal vez puedan recuperar la senda perdida y todo lo que dejaron tirado en ella, para dejar de ser victimas del protocolo.

Siempre será preferible afrontar las dificultades del día a día, por muy duras que estas sean, sabiendo que al final, la meta que nos pueda esperar, se ha forjado y construido con nuestros propios errores y aciertos basados en nuestras personales creencias y convicciones, y no en las de otros; que es lo que suelen representar los protocolos.

 

 

 

El muro de la vergüenza

Por Rafael Foradada

Sábado, 10 de abril de 2010

La noche del nueve de noviembre del 1989, el muro de Berlín, llamado de la vergüenza con total razón, cayó, desapareció, fue victima de sí mismo. Algunos comentaristas, con excesivo entusiasmo y ausencia de memoria, describieron el hecho como una caída sin violencia; sin mencionar la violencia que el muro ejerció, desde agosto de 1961, sobre una población berlinesa, que la dividió, y sobre todos aquellos que, intentando huir del principal mentor -del comunismo- de aquella vergüenza, perdieron su vida al ser ametrallados canallescamente por querer ser libres: demostrando con la perdida de la propia vida, el horror del que querían escapar.

Ahora, en el mes de noviembre del pasado año, todo fueron celebraciones y conmemoraciones de que, hace ya veinte años, aquella vergüenza empapada con la sangre de todos aquellos berlineses que prefirieron la libertad aunque les costase la vida, desapareció. Pero su desaparición no creo que fuese un total triunfo de la libertad. Aquellas piedras, ladrillos y alambradas, fueron capaces durante 28 años de suprimir y negar la libertad que tantos alemanes anhelaban. En aquellos años la libertad claudicó, se rindió y abandonó a su triste suerte a tantos berlineses; como igualmente abandonó, años atrás, a húngaros y checoslovacos. Y todo ello ante el regocijo y felicidad de quienes, en aquel tiempo, eran partidarios y adictos -"tontos de paseo" se les llamaba- de una de las peores dictaduras que ha dado la historia como es el comunismo; y digo es, porque aún subsisten en el mundo, como bien saben, corpúsculos partidarios de la hoz y el martillo, camuflándose algunos bajo ciertas siglas que intentan mantener indigeridas nostalgias, o malas conciencias por tan erróneo servicio a unas supuestas libertades, que eran en realidad  la negación de sí mismas. Y esas nostalgias pésimamente digeridas han tenido de nuevo, en nuestro país, un reflejo, unas manifestaciones de Izquierda Unida -para la mayoría hundida- al apoyar la tiranía castrista; aún a pesar de las últimas consecuencias de la misma. Estos que así se manifiestan ahora, seguro que hubieran aplaudido el canallesco ametrallamiento de aquellos berlineses que intentaron atravesar aquel muro en busca de la libertad.

Durante los años de existencia del muro de la vergüenza, el fracaso de la política internacional del llamado mundo libre fue más que evidente. O tal vez, la muralla de Berlín fue el resultado, uno de los resultados, de las connivencias inconfesables a las que se llegó en la conferencia de Yalta. Recordemos que en ella se reunieron, del 4 al 11 de febrero de 1945, Roosevelt, Churchill y el gran "demócrata" Stalin, los llamados tres grandes triunfadores de la II Guerra Mundial, y en la que algunos dicen llegaron al acuerdo de la "partición del mundo", sin que ello fuese sancionado por ningún tratado. Las más que posibles claudicaciones ante el genocida Stalin, como han demostrado los hechos posteriores, en aquella reunión de Yalta fueron, muy probablemente y entre otras cosas, la causa de las cruces que conmemoraban el asesinato de aquellos coherentes berlineses que buscaban la libertad, aunque les costase la vida, al intentar burlar la muralla de la vergüenza. Asesinatos que, insisto, los actuales miembros de IU hubieran aplaudido, al igual que ahora aplauden, ignorándolos, los asesinatos de la tiranía de los Castro.

Hubiera sido deseable que, en los aún cercanos días de celebración del pasado mes de noviembre, también se les hubiera  recordado, porque no se les debería olvidar nunca. Ellos y ellas, también contribuyeron con el supremo sacrificio de su vidas, a que ese muro de la vergüenza desapareciese; su colaboración fue la más importante, la más trágica y vital, la más testimonial , valerosa y valiosa, la que más nos interpela sobre la incomprensible confraternización con aquella dictadura comunista, mientras ellos y ellas morían asesinados por sentirse libres. No añadamos a semejante vergüenza, la vergüenza de olvidarlos.

 

 

 

Las soluciones no vendrán de la izquierda

Por Rafael Foradada

Miércoles, 31 de marzo de 2010

Pues no, la soluciones a nuestros actuales problemas no van a venir de la izquierda, porque, en gran medida, han sido creados por ella misma. La salida a nuestra maltrecha economía y a la crisis de una serie de valores morales y éticos, no será la izquierda quien la proporcione porque, entre otras cosas, lo que hay en nuestro país y que aún se atreven a auto-etiquetarse como de izquierdas, no es tal; es más bien un circulo de intereses unidos por el vinculo de la cara dura y la desvergüenza que incluso tienen la desfachatez, pretendiendo ser de izquierdas, de llevar a nuestra querida España a unos enfangados terrenos de muy difícil y complicado retorno.

Además de la mala geta y la desfachatez, demuestran un desconocimiento e incultura en grado superlativo, aunque más bien creo que es fingida, porque lo que realmente les interesa -a la vista está- es seguir viviendo de los presupuestos generales, para que sean financiados en las mamarrachadas contaminantes del buen gusto, que no son otra cosa que un insulto a la inteligencia  del arte y de la creatividad con mayúsculas. Ellos y ellas bien saben en su fuero interno que, el apoyar al de la ceja, no es ser de izquierdas ni nada que se le parezca; es pretender vivir del cuento y de la nada, que no del arte. Lo que les da lo mismo, porque de artistas ya tienen bien poca cosa. Sus respectivas estrellas ya dejaron de brillar, si es que en alguna ocasión brillaron, y su decadencia artística, junto a la de la moralidad, les lleva a buscar apoyos allá donde el arte, por ser partidistamente subvencionado, deja de ser arte para convertirse en descarada propaganda política; a lo cual, ellos y ellas, se prestan gozosamente.

No, ya les digo, las necesarias soluciones no vendrán de la izquierda porque, en España, hace ya tiempo que dejó de haberla, dejando paso a un descarado entramado de chupópteros e intereses personales en crisis, imposiciones partidistas y sindicales para subvencionar lo que deja de ser arte y a una decadente apostura de quienes fueron pero ya no son nada; aún menos dejándose comprar de tan penosa manera. No hay izquierda, tan sólo pasajeras tormentas según las necesidades de unos y de otros. Y cuando la hubo, tampoco solucionaba nada; la historia así nos lo dice. Lo que ocurre es que estos de la ceja, son hasta la antitesis de la propia historia. Todo por una subvención.

Nuestra izquierda, en particular, y la izquierda en general, hace ya tiempo que viene padeciendo su peculiar semana de pasión: la de su crisis de identidad y valores que la han desnortado totalmente. Por tanto, de una especie de barco a la deriva, ninguna solución válida y de interés se podrá esperar; a la vista está en nuestro país. Y también esta bien a la vista, para quienes quieran verlo, que lo único que ya ofrece esa frustrada izquierda es demagogia, mentiras y "cintas de videos" en las que están recogidos su episódicos casos de corrupción que superan con mucho, pero no justifican, los de otros partidos.

 

 

 

Bailando con ZP

Por Rafael Foradada

Viernes, 19 de marzo de 2010

El actual gobierno socialista, desde el  principio de su gestión, buscó y obtuvo a unos compañeros de baile para poder sacar adelante determinadas decisiones, cuando no apuntalarlas debido a su descabellados contenidos. A ello se han prestado, como ya sabemos, y continúan prestándose los llamados partidos nacionalistas que, a causa  de su insignificante y raquítica representación, hubieran continuado, como en anteriores legislaturas, en el mero decorado de ambas cámaras parlamentarias. Pero he aquí que llegó Rodríguez Zapatero al gobierno y al llegar sin una mayoría necesaria, estos partidos minoritarios fueron invitados por ZP a la pista de baile a cambio de una serie de concesiones que, un gobernante mínimamente responsable, hubiera preferido afrontar su singladura parlamentaria en solitario ó buscando razonables apoyos en el principal partido de la oposición, e incluso disolviendo las cámaras y adelantando las elecciones.

Pero este, como ya estamos viendo y padeciendo, no es el caso de José Luis Rodríguez Zapatero y sus sucesivos gobiernos. La racionalidad en Zapatero es un deseo inviable; es más bien un radical, un radical que nos está arruinando multifacéticamente. Su radicalidad debe ser el fruto de su escasa preparación y formación, de su absurdo revanchismo y de su nula perspectiva de la ética y la moralidad. Un cóctel explosivo que, en las últimas elecciones generales, consiguió once millones de votos, pero sin ser suficientes para protagonizar la pista de baile en solitario, por lo que tuvo que continuar invitando y seduciendo a quien se dejaba invitar y seducir, a cambio, claro está, de sustanciosos beneficios; beneficios que, en tiempos de normalidad, no hubieran soñado conseguir jamás.

Estos minúsculos partidos nacionalistas, co-responsables de nuestra actual ruina al apoyar lo irrazonable, son tan neciamente interesados, tan miopes e ignorantes en sus estrategias parlamentarias, tan, en definitiva, cerrilmente nacionalistas, que lo que puedan conseguir ahora al bailar con ZP, es pan para hoy pero hambre para mañana. El absurdo nacionalismo del que hacen gala y que ponen a la venta a la primera oportunidad, no les va a librar de que, más tarde o temprano, todo lo negativo e infame que han venido apoyando a cambio de unas monedas, también les afecte. No les va a librar ni la chapela, ni la barretina , ni los sabandeños, con perdón de tan esplendido grupo canario, porque, entre otras cosas, han traicionado aquello que pretenden representar: tres autonomías bellamente españolas. Además, en el colmo de su ceguera, no se dan cuenta de que bailar con ZP, es como bailar con lobos.

 

 

 

Seis años

Por Rafael Foradada

Miércoles, 10 de marzo de 2010

El once de marzo del año 2004, tuvo lugar en nuestro país aquel execrable atentado que, además de costar la vida a ciento noventa y dos personas, supuso, se quiera reconocer o no, el acceso al poder de forma inesperada de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo grave, que duda cabe, fue el asesinato de esas 192 personas de las que, seis años después, aún no se sabe con claridad quienes fueron los asesinos. Es más, las últimas indagaciones que se abren camino contra viento y marea, apuntan cada vez más en la dirección contraria de aquellos otros datos que se nos quisieron imponer como los auténticos. Investigaciones que, como ya he mencionado en otras líneas, son fruto del esfuerzo titánico de una minoría de medios de comunicación -cada vez menor- que no cesan en su ejemplar empeño de descubrir la verdad. Lo que no se puede decir de la mayoría de las Instituciones oficiales y del propio partido que, en aquel momento, aún gobernaba y que no hace mucho ha declarado que el esclarecimiento del 11-M no está entre sus prioridades. Fueron una de las "victimas" y ahora pretenden desentenderse, lo que da que pensar y nada bueno.

Seis años ya y la oscuridad de este lúgubre atentado aún campea sobre una sociedad, junto a sus Instituciones y representantes, indolente, indiferente y guardando una fría y prudente distancia -al menos una parte de la misma- con todo aquello que pueda complicar su acomodada y calculada existencia. Pero se equivocan quienes así piensan. Aquel once de marzo a todos, en mayor o menor medida, nos afectó. Los primeros las victimas y sus familiares. Pero a continuación todos nosotros, que nos podríamos autodefinir como victimas colaterales. Afortunadamente no fuimos victimas físicas ni psíquicas, pero si lo fuimos en nuestra, ética, moralidad y hasta en nuestra credibilidad al formar parte de una sociedad en la que ocurrió lo que ocurrió y, sobre todo, al permitir que ocurriera.

Y sucedió que, ante un criminal atentado de tal envergadura, me parece que nos dejamos manipular y engañar para que ZP llegase al gobierno y, a continuación, dejarnos acunar por las versiones oficiales que continuaron saqueándonos en nuestra capacidades cognoscitivas para poder pensar libremente. Cada vez más tengo la impresión de que, el atentado del 11-M puede tener tales implicaciones, que la mayoría de la casta política ha pactado, desgraciadamente, para apuntalar las estructuras de un sistema que, de saberse toda verdad y sólo la verdad, esas estructuras se derrumbarían estrepitosamente.

Mientras tanto, 192 personas asesinadas y sus familiares, continúan esperando poder saber quienes asesinaron a su seres queridos, por qué y para qué. Esta sea tal vez nuestra gran tragedia y vergüenza: dejar desamparadas a las autenticas victimas del 11-M seis años después.

 

 

 

Un mamarracho llamado Willy Toledo

Por Rafael Foradada

Miércoles, 3 de marzo de 2010

Este individuo que pretende ser actor, este jeta del club de la ceja tan totalitario como los propios hermanos Castro, ha hablado sobre el último asesinato de esa dictadura castrista-comunista que los cubanos están soportando desde hace ya más de cincuenta años. Ha hablado sobre Orlando Zapata Tamayo y, para lo que ha dicho, hubiera sido mejor, por su propio bien, no decir nada.

Aún hay imbéciles que continúan militando en el totalitarismo estalinista castrista, como este compatriota (vergüenza me da que lo sea), el mamarracho de Willy Toledo. Con el cuerpo aún caliente  del entrañable Orlando Zapata, el mamarracho verborreico de Willy -nombre muy español- ha negado la condición de preso político y de conciencia de Orlando y, por si no fuera suficiente, lo ha definido como un simple delincuente común (incluso creo que hasta terrorista y traidor a la patria) que había realizado atentados, por lo que estaba en prisión, habiendo iniciado la huelga de hambre para encubrir su peligrosa trayectoria contra el "democrático" sistema de los Castro. Y, por supuesto, el único responsable de la muerte es el propio Orlando al mantener su huelga.

Esta abyección verbal, esta mamarrachada pseudo dialéctica, es seguramente correa de transmisión de algún editorial del "ejemplar" diario "Gramma" que, como ya sabemos, es el fiel y servil vocero del "idílico" sistema de los mafiosos hermanos Fidel y Raúl Castro, que no cesan de martirizar a su propio pueblo. Esta vomitiva mierda que ha salido de la boca del tal Willy Toledo, no creo que se pueda considerar ni de izquierdas, ni de derechas, ni de nada; son mas bien las manifestaciones de un ser despreciable y cruel que le importa tres puñetas, a fuerza de ignorarla y tergiversarla, la autentica realidad por la que continua pasando la sociedad cubana.

Si cierta izquierda española pretende seguir con una determinada autoridad moral, aspecto la mar de discutible, a declaraciones e individuos como este los debería poner en cuarentena e imponer en sus filas un cierto orden para que no siga perdiendo aceite de esta manera. Aunque la bajeza, la amoralidad, la crueldad, la falacia y la deshumanización de las declaraciones del mamarracho Willy Toledo, no afectan -e insisto- sólo a una determinada ideología, sino más bien, y de ahí su mayor gravedad, a la condición humana en general.

Esa condición humana que, cuando se pierde, es capaz de matar con un tiro en la nuca o dejar morir en una oscura celda a quien no piensa igual. Y es también capaz -a la vista está-, incapacitándose para siempre, de hacer declaraciones que no tienen el más mínimo respeto por aquellos que han muerto para conseguir una sociedad y un mundo mejores.

Descanse en paz Orlando Zapata Tamayo.

 

 

 

Gestos

Por Rafael Foradada

Martes, 23 de febrero de 2010

Nuestro transitar por este mundo y por la cotidianidad de nuestra existencia, se acompaña de bastantes y variados aspectos, entre ellos nuestros gestos. Gestos en ocasiones afortunados pero en otros no tanto, que suelen y pueden reflejar nuestro estado de animo en determinados momentos y que, ante ciertas situaciones, son como el principio de acción-reacción un tanto descontrolado, y si, además, ese gesto es noticiable por proceder de una persona pública y conocida, se extrapola y valora excesivamente, utilizándose incluso a favor o en contra de quien protagonizó determinado gesto. Y no nos quepa duda de que si ese gesto proviene del anterior presidente de gobierno, tal y como está nuestra postrada España, se intentará manipular para dañar su figura; figura y personalidad que emerge por si misma ante el desastre de gobernabilidad que venimos padeciendo hace ya seis años y que, últimamente, está adquiriendo un cariz de ruina irrecuperable.

Ante los calificativos de "asesino", "terrorista" y otras "lindezas" similares, que en tiempos pre-electorales marcados por la tragedia del 11-M les sirvió para alcanzar el gobierno, José María Aznar tendría que haber reaccionado obsequiando a  sus "anfitriones", por ejemplo, con una cajita de bombones. Reconociendo que el gesto no fue muy acertado ni oportuno, hay que reconocer también que fue muy humano y comprensible, ante casi el constante manipulado acoso al que se le pretende someter en sus comparecencias públicas. Se ve, como él mismo comentó con cierta sorna, que no pueden vivir sin él; lo que a nivel general empieza a ser cierto. A estos cachorros de la nada, algunos de ellos/as de padre desconocido, les va venderse por bien poca cosa: promesas de quienes están ya más en el sonambulismo que en el gobierno.

Y como no podía ser menos, ante el imperativo toque de corneta, la cohorte de servidores de esta nada que nos está arruinando, han intentado no desaprovechar la ocasión para cargar sus palabras y su tinta de sus vendidas plumas contra Aznar. Pena, preocupación y honda tristeza me dio contemplar como, estos impúdicos tergiversadores de los hechos, en un determinado programa de pseudo-televisión, más que opinar disparaban con sus palabras contra quien, acertada o desacertadamente, levantó su dedo; guardando un cómplice y vergonzante silencio con quienes provocaron la situación con tan graves insultos. Pues permítaseme, hablando de gestos, levantar también mi dedito contra toda esta cohorte bufonesca y servil, que colaboran tan activamente con quienes nos han conducido a esta gravísima e imprevisible ruina. Así que ya pueden empezar a dispararme, si es que soy merecedor de ello, con sus pestilentes palabras y cautivas plumas.

 

 

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