Bitácoras de Rebelión digital | |
Últimas anotaciones Cómo, cuándo, dónde y en efectivo Los permutados acentos de la identidad El sentido de la vida (en un apunte) Hay más similitudes que diferencias con el socio griego La vitalización de la tragedia Sigue el negocio en "nuestra democracia" Una versión de los reflejos condicionados Una alternativa racional y efectiva Donde las dan las toman (a ver si es verdad) Intervenir con discrecionalidad Las negligencias culpables, los dolos y el inefable corporativismo Esto es lo que hay, en tres versiones Recordemos (VII) Los tiros que disimulan las balas Esas vocaciones tan bien remuneradas Idiotismos, asimilaciones, tendencias y otras especies contraproducentes Los que ganan, mandan y blindan Recordemos (VI) Paisaje espectral con visos de tragicomedia Recordemos (V) Las plumas que no son del Águila Elementos de cotización fluctuante Recordemos (IV) Ni dinero ni voluntad ni los ojos abiertos Tres victorias decisivas, tres venganzas sostenidas Opiniones sobre Miguel de Cervantes y Don Quijote Recordemos (III) Las Juntas de Defensa Nacional en 1808 (II) Las Juntas de Defensa Nacional en 1808 (I) Más vale caer en gracia que ser gracioso Recordemos (II) Recordemos (I)
| Bitácora "Es un momento" Por Alcides |
Paisaje espectral con visos de tragicomedia Por Alcides Viernes, 3 de abril de 2009 El horizonte confuso afectado de indefinición. Es un día cualquiera de los contabilizados en el último lustro. En este día como tantos otros precedido de uno y seguido a continuación por el correlativo en el calendario, el paisaje traslada al observador una visión estantigua. —Será debido al sofoco inducido por la miasma. —Será. Paisaje difuminado que asalta al atenazado por la insolación. —O por las lluvias de la voluble primavera. —El telón sincopado de las predecibles escenas. El insalubre desierto del vertedero ocupando plaza de actualidad con recortables de quita y pon. —¿Los peones de brega? —Los mandos. El vertedero de la coartada. Un sistema garante de derechos para el actor de un delito, extraordinariamente celoso con los beneficios de toda clase que asisten al actor de un delito en todas sus mayores y menores acepciones. Un sistema ideado para proteger de la Justicia (la extinta Justicia) a quienes optan por eludirla, burlarla, ignorarla o modificarla a conveniencia. —Es que a la escuela no se vuelve. ¿Recuerda el chiste? Pero a la cárcel cabe la posibilidad; remota, desde luego. —Hay que acondicionar el alojamiento por si la posibilidad convalida en probabilidad; a veces la vida juega malas pasadas a los legisladores, a los jurisconsultos, a los creadores de opinión, a los financieros de la praxis y demás mandatarios del poder político en uso y disfrute. —Quién viviera para contarlas. Miremos, veamos. Sobre la línea del horizonte la mesa del consejo ministerial y las varias sillas de los titulares de carteras sin fondo. Busca que te busca en la basura el antídoto a la coartada. Busca que te busca una salida airosa en contrapartida al ponzoñoso ambiente del vertedero. —Mejor con música. —La Danza macabra, por ejemplo. Busca el titular de interiores, trasuntos, entresijos, cocinas y cloacas; encuentra volutas de putrefacción, deposiciones sanguinolentas y el irreconocible amasijo de pruebas destruidas que otrora denunciaban a las claras a cómplices, encubridores y autores materiales e intelectuales. Los crímenes se arraciman en el preordenado cementerio de las evidencias. Buscan los titulares del infraigualitarismo y de la infrahigienización, feminista y protofeminista respectivamente; encuentran corporeidades quirúrgicamente seccionadas según precio convenido a cargo presente y futuro del erario público, a tajo vivo, semejantes entre sí por el corte, la textura y la indefensión. Los derechos con sus abogados y procuradores no visitan ni asisten los lugares de despiece o depósito en aras, voluntariosas, a dotar la cadena trófica. —Excusatio non petita, acussatio manifiesta. —Sin testigos de cargo, por supuesto. —Qué me va usted a decir. Que la titular de la composición del ejército popular de la III república galeuscaciatilla, identificada con excéntricos cómicos de bandujo agradecido, vulgo marionetas del poder fáctico, tiene asignado edecán hembra, vulgo perchero semoviente con estrella en la bocamanga, para el cuidado y traslado de las indispensables herramientas de su ministerio: el abriguito de temporada y el bolso fondón. —La rival del inefable recapilarizado Bono cuando doblen las campanas por las exequias de quien preside el consejo. —Apuntan los plumíferos en las páginas de opinión con número par. Dos inanidades esquinadas sostienen el parasol-paraguas-paradenuncias-paragolpes-parayerros; los dos vices, él y la, transidos de iniquidad, ornamentales en el deterioro progresivo, afincados en el servilismo rentable, comentaristas de lo que no fue ni es ni será o todo lo contrario si es menester. El resto del consejo circula por la vía muerta de la titular de fomento que da para lo que da y no da pie con bola pero dale que te pego a la verborrea huera de arrabal carretero o de recua de acémilas perimetrales al cargo público. —Para dar y vender la colección. —Carísima nos cuesta con el álbum y los cromos. Falta el del extremo, el dos que quisiera ser uno sin tener que comprarlo en el mercado interior. —¿Se refiere usted al impetrador de ocurrencias de corto alcance? —También conocido como el visionario de terroristas mudados para la inmolación. —Eso mismo. Afanoso, desorientado, angustiado, el jefe del gabinete vuela de aquí para allá en pos de una fotografía y un amable micrófono que recoja el saludo del mesías. Hurga que te hurga en yermos y páramos colaterales al vertedero busca el destello blanco donde mora el mestizo, la reencarnación del Gran Hacedor con los brazos en jarras, mandil y plomada, escuadra y cartabón. Un atisbo de luz blanca que ilumine la senda oscura antesala de la luz mestiza En estas, longitud Oeste, el inquilino y cortejo de la mansión blanca precisa de una mascota, quizá más, por seguir la tradición. —¿Insinúa que...? —No sea mal pensado. —Es que me gusta acertar. —Con lo de la tradición se lo he puesto en bandeja. —Y a tiro con lo de la mascota. De don Camille es la música, Danza macabra; de don Camilo José podría ser el libreto: El asesinato del perdedor. * * * Surca el cielo evanescente la temible Aveinfecta dispensando plumífera concesiones a los estamentos, las instituciones y los organismos del conglomerado; es su vuelo tétrico, acusador, mimético de un paisaje enmascarado en toneladas de propaganda reiterativa. —Si has nacido para siervo del cielo te caen las plumas y el certificado de defunción. —Eso mismo creo yo. —Pues aquí lo dejamos porque me parece a mí que ver en toda su dimensión y detalle las miserias de los descritos es tarea imposible. —Quizá aguzando la imaginación. —O descorriendo el velo, que sobran manos para tirar y empujar. En el vertedero, hincados de pies y manos, rebuscando en la basura, quisiera ver al consejo de ministros y adláteres. Es posible, incluso probable, que tras múltiples capas de inmundicia dé con sus actos, instrucciones, prédicas y reflejos.
Recordemos (V) Por Alcides Lunes, 23 de marzo de 2009 Sigamos recordando lo que fue, lo que pasó y por qué sucedió; ya que la necesidad obliga. En esta entrega se expone el sentido y la necesidad que motivaron la instrucción de la Causa General y su publicación en extracto para conocimiento público, nacional e internacional, y no sólo de los directamente afectados; la acción criminal y devastadora de los revolucionarios en la provincia de Sevilla durante el tiempo que dominaron desde las instituciones y desde las calles; y un episodio enormemente revelador de la utilización de la propaganda (republicana o frentepopulista, decida el lector) para difundir y consolidar una mentira que buscaba encubrir, a su vez, la intención de ocultar unos hechos que se atribuían sistemáticamente al enemigo, y que perjudicarían al máximo, de llegar a conocerse, la estrategia sociopolítica interior y las relaciones internacionales del gobierno de la República y el proceso revolucionario emprendido por el Frente Popular. Causa General (la dominación roja en España) La Causa General, creada por decreto de 26 de abril de 1940, ratificado por el de 19 de junio de 1943, atribuye al Ministerio Fiscal, subordinado al Ministerio de Justicia, la honrosa y delicada misión de fijar, mediante un proceso informativo fiel y veraz —para conocimiento de los poderes Públicos y en interés de la Historia—, el sentido, alcance y manifestaciones más destacadas de la actividad criminal de las fuerzas subversivas que en 1936 atentaron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria. En el cumplimiento de su misión, la Causa General —que reviste carácter exclusivamente informativo— ejerce sus funciones investigadoras en aquella parte del territorio español que estuvo sometida a la dominación roja. La presente relación, que refleja, con carácter demostrativo y circunscrito, algunos de los resultados obtenidos, permite anticipar conclusiones evidentes: La contienda civil desarrollada en España desde el año 1936 hasta 1939, puso al descubierto toda la capacidad criminal de un Régimen político que afirmaba defender la libertad y proclamaba el respeto a los derechos inherentes a la personalidad humana. El Frente Popular, desde que asumió el poder a raíz de las elecciones de febrero de 1936 —falseadas en su segunda vuelta por el Gobierno de Azaña, asaltante del mando político—, practicó una verdadera tiranía tras la máscara de la legalidad e hizo totalmente imposible, con su campaña de disolución nacional y con los desmanes que cometía o toleraba, la convivencia pacífica entre los españoles. El Alzamiento Nacional resultaba inevitable y surgió como razón suprema de un pueblo en riesgo de aniquilamiento, anticipándose a la dictadura comunista que amenazaba de manera inminente. Ante el legítimo movimiento de defensa, el Gobierno rojo llevó su crueldad a extremos difícilmente imaginables, valiéndose de sus propios agentes oficiales —improvisados por aquel Gobierno ante la pasividad y repulsa casi unánime de las instituciones de Orden Público existentes— y dando rienda suelta a los bajos instintos de las turbas, armadas por el propio Gobierno, y de numerosos delincuentes comunes dotados igualmente de armas y de autoridad, extiende el terror por toda España sometida al marxismo. Durante mucho tiempos e suceden los asesinatos en masa, acompañados frecuentemente de ensañamiento y casi siempre de robo. La Religión es perseguida a muerte y la propiedad es socializada o simplemente expoliada. Los militares —aunque no hayan participado en el Alzamiento— son asesinados, por el único motivo de su profesión. La vida de toda persona residente en la zona marxista se encuentra a merced del capricho de las checas o de cualquier miliciano, sin que la víctima pueda salvar su vida invocando unos antecedentes políticos liberales, siendo la clase media la que aporta mayor tributo de sangre. El Partido Comunista, inspirado desde el extranjero, es el verdadero árbitro de la política del Frente Popular. Este cuadro expresivo del comportamiento del Régimen vencido constituye una verdad histórica indiscutible. Pero, por si no bastase la notoriedad de tales hechos, la investigación realizada por los Magistrados del Ministerio Público, instructores de la Causa General, demuestra la criminalidad del Frente Popular ante el Mundo y ante la Historia con las máximas garantías de seriedad y certeza. No se insiste en el actual momento sobre casos ya expuestos y argumentos aducidos a su debido tiempo sobre la ilegitimidad, tanto en la obtención del Poder como en el abusivo ejercicio del mismo por el Frente Popular. La actual relación se dirige fundamentalmente a poner de relieve la criminalidad del referido conglomerado político durante la contienda civil española. Y representa un avance informativo, que se contrae únicamente a determinados aspectos y episodios representativos de especial interés, dedicando una preferente atención a Madrid, que como capitalidad de un Gobierno que pretendía ser legítimo y como sede del movimiento socialdemócrata, que solía blasonar de sensatez y moderación, habría hecho presumir en sus Autoridades y elementos políticos responsables una conducta más conforme al derecho de gentes. Los documentos y actuaciones que sirven de comprobación a las afirmaciones que la presente relación consigna, constituyen una mínima parte de la documentación y colecciones fotográficas obrantes en los Archivos ocupados por las Autoridades nacionales al ser liberada la que fue zona marxista, así como de aquellas declaraciones testificales de importancia prestadas ante los Organismos de orden judicial. (Nota explicativa en la edición de 1943. Causa General, la dominación roja en España, obra completa en el Archivo Histórico Nacional). * * * Cuando se escribe el libro resumen Causa General (la dominación roja en España), en 1943, sobraba la teoría porque aún se vivía la era de los recuerdos. La imaginación suplía a la memoria y al intelecto, y por ello podemos conocer detalles del terror rojo. De cómo las instituciones, es decir, jueces y policías, eran sustituidos por asesinos que enseguida le cogían el gusto al olor de la sangre. Los relatos sobre las checas, la prisión policial de la Ronda de Atocha, las detenciones arbitrarias con violaciones, torturas, hurtos y asesinatos, no tenían motivo ideológico definido; peor, constituían el pan nuestro de cada día durante la democrática II República. El ensañamiento con el prisionero —hablamos de civiles— está relatado con tales pormenores que tras leer la obra se hace tan difícil la impasibilidad como la ecuanimidad. Existía un Régimen de campos de trabajo, menos conocidos que las checas, como el practicado, por ejemplo, en el de Omelles de Nogaya (Lérida) donde los milicianos —siempre socialistas, comunistas o anarquistas— descubrieron que uno de los prisioneros, Francisco Arias Antequera, natural de Madrid, era seminarista. Grave delito por el que empezó siendo maltratado alas 14 horas y “estuvo siendo golpeado, con ciertos intervalos, hasta la madrugada, en que expiró”. O el caso de la terciaria franciscana Sor Gertrudis Llamazares, atrapada en la portería del número siete de la calle Diego de León, “siendo conducida por los milicianos, en unión de una señora y de un sacerdote, ambos desconocidos, hasta un pinar de la carretera de Hortaleza, en cuyo lugar, después de ser bárbaramente maltratados, fueron los tres atados al vehículo que, emprendiendo la marcha, los arrastró hasta el pueblo de Hortaleza al que llegaron ya muertos y completamente destrozados, siendo pisoteados y profanados los cadáveres por el vecindario”. No era una guerra, ni tan siquiera una guerra en la retaguardia. Era puro gansterismo, obra de mafiosos: de la mafia tenían el espíritu de rapiña pero sobre todo el odio a la excelencia o sencillamente a la bondad de corazón. En los cascos históricos de ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, es imposible, aún hoy, andar más de quince minutos sin toparse con los escenarios de todo tipo de matanzas, más bien producto de mentes enloquecidas. Aunque ya se sabe: no es el loco quien se vuelve malo, sino el malo quien degenera en loco. Hombres y sociedades aún no han aprendido el dilema aristotélico: ¿Qué es democracia, lo que votan los demócratas o lo que preserva la democracia? Porque ambos principios pueden estar en contradicción, como demuestran, por ejemplo, la Alemania nacionalsocialista de los años treinta del siglo XX o la Argelia de los noventa también en el pasado siglo; o la Venezuela actual. En estos casos, y en otros semejantes, hombres libres votaron libremente a Gobiernos que pretendían (y pretenden) acabar con la libertad y por consiguiente con el Estado de Derecho. La respuesta al dilema aristotélico no puede ser otra que esta: La democracia no consiste, al menos no sólo, en que el pueblo elija a los gobernantes, sino en que el Estado respete los derechos individuales de las personas. La II República era un régimen democrático donde te podían matar por ir a misa o, como dicen muchas de las causas de los mártires de la República: “por ser un católico destacado”. ¿Qué era un católico destacado? Aquel que no ocultaba su condición de católico: el que acudía al templo, militaba e un sindicato cristiano o era miembro de Acción Católica o del Adoración Nocturna. Los desmanes, atentados, persecuciones, vejaciones o asesinatos no fue obra de “incontrolados”, como pretenden algunos para exculpar a los dirigentes políticos de la época. Y así lo constata este extracto de la Causa General. Las salvajadas, y esto es lo más grave, llevaron la firma de los partidarios de tan democrático Régimen, de los que constituían su cuerpo de apoyo, de los comprometidos con la II República, crecidos ante la inacción de las instituciones. ¿Quién fue más culpable de las matanzas, el que incendiaba monasterios y exhumaba cadáveres de religiosas y los exhibía en las calles o el presidente del Gabinete, Manuel Azaña, cuando miraba para otro lado o afirmaba que todos los conventos de España no valían la vida de un republicano? No eran incontrolados, no sólo por carecer de control, sino porque el matiz asesino estaba impreso en las junturas de un Régimen temeroso de los monstruos que había creado y que no podía controlar. La II República fue el precedente de la gran encrucijada, la gran batalla política del siglo XXI, resultado lógico del proceso intelectual de la modernidad y de su filosofía adosada: el relativismo. En esa batalla, una trinchera la forman aquéllos que creen en la verdad, la que sea, y, con ello, creen en el hombre; en la otra los que, por no creer en nada, sólo creen en el flujo de sus percepciones sensoriales inmediatas y transitorias. Por tanto, necesitan el veredicto de la mayoría para ahogar el vértigo metafísico que provoca el nihilismo y la esclavitud a la que les somete sus mudables deseos. La II República fue un régimen democrático que vulneró una y otra vez los derechos humanos individuales; un régimen de democracia liberal aparente, predispuesto a convertirse en una dictadura del proletariado; una tiranía de corte soviético. Esta Causa General es sencillamente demoledora. En sus páginas encontrarán más motivos para la reflexión que para la satisfacción. Demasiados para ser negados, demasiada luz para hablar de sombras; pero también demasiada descripción para gozar de la lectura (Eugenio López Escribano, Prólogo a la edición de 2008 de Causa General, la dominación roja en España, Editorial Akrón, Astorga, León). * * * Causa General (la dominación roja en España) es un libro difícil. Salió a la luz en 1943 ante la necesidad del Régimen del general franco de llamar la atención del mundo occidental en relación con la barbarie vivida en España en los años tristes de la Guerra Civil, y que estaba oculta por la tragedia que desde 1939 asolaba al mundo. Las cartas de la política internacional empujaban al Régimen al ostracismo y la repudia, quedando de este modo sus causas de origen relegadas al desconocimiento y el olvido. Este texto de referencia no es una elucubración más sobre algunos de los hechos, sino los hechos mismos; un breve resumen de una actuación judicial mucho más extensa, cuya documentación exhaustiva está al alcance de los ciudadanos de a pie, así como de los investigadores que lo deseen, en los estantes del Archivo Histórico Nacional. Nuestro más profundo respeto a las miles de víctimas de la barbarie, que no de la guerra, que aparecen en estas páginas. (Nota del editor, Causa General, la dominación roja en España, Ed. Akrón, 2008, Astorga, León). La huella del Frente Popular en Sevilla y su provincia Sevilla y su provincia fueron una de las zonas más castigadas durante el “bienio rojo”, años 1931 a 1933, que convirtió a ambas en pública denominación desde 1931 en “Sevilla la roja”, y luego por la represión del Frente Popular. Una larga serie de muertes violentas, atentados, atracos, persecuciones y todo tipo de alteraciones de la convivencia ciudadana así como de la vida privada, jalonan este periodo revolucionario en la capital hispalense y su provincia. No existía autoridad alguna, salvo la de las turbas sanguinarias, ni respeto por la vida y la hacienda de las personas. Desde el 18 de julio al 11 de septiembre de 1936, fecha en que fue tomada por las tropas de Queipo de Llano la última localidad en poder de las milicias del Frente Popular, se registraron oficialmente 476 muertes violentas. La mayoría de ellas, hay que subrayarlo, por fusilamientos precedidos de crueles tormentos, con especial ensañamiento en las personas de reconocida religiosidad, falangistas, sacerdotes y seminaristas. Sin embargo, nunca podrán contabilizarse los dramas humanos vividos por los familiares supervivientes de las víctimas mortales. Del total de personas asesinadas la inmensa mayoría fueron hombres, adultos y jóvenes. Los incendios, las profanaciones de tumbas, los saqueos y el expolio de centros públicos y de culto fueron otras muestras fehacientes de la barbarie. Los incendios sumaron 88; los saqueos 527; las obras de arte religioso destruidas, en total 1.840: 852 esculturas, 438 retablos, 280 pinturas, 183 objetos de orfebrería y 87 ornamentos. El objetivo único y manifiesto de las milicias del Frente Popular fue destruir. En algunas localidades sevillanas un cartel bien visible en la plaza principal informaba del número de muertes (asesinatos) y los nombres de sus responsables, anunciados como un alarde, un mérito, una conducta ejemplar e imitable. (Nicolás Salas, La otra memoria histórica, pp. 285 a 296, Ed. Almuzara. Avance del informe oficial sobre los asesinatos, violaciones, incendios y demás depredaciones y violencias cometidos por las hordas marxistas en la ciudad y provincia de Sevilla, Archivo Histórico Nacional-Ministerio del Interior. Causa General, Ministerio de Justicia). La matanza de Arahal En Sevilla se produjo una gran conmoción al conocerse la noticia de que en Arahal (o El Arahal) —localidad a veinte kilómetros de la capital hispalense— todas las personas presas en el depósito municipal, en condiciones infrahumanas, fueron quemadas vivas. Tal horror produjo la visión de lo sucedido que un comandante de las tropas Nacionales, veterano de las guerras de África, enloqueció. Así lo refiere el diario La Unión en un escueto comunicado: “Las escalofriantes monstruosidades de la canalla marxista. En Arahal asaltan e incendian todas las iglesias y algunas casas particulares, y detienen y maltratan bárbaramente a medio centenar de vecinos, asesinando a uno en la puerta de su propio domicilio. Dieciocho logran escapar de la cárcel, pero veinte y cuatro, entre ellos una respetable señora y dos muchachos, casi niños, son rociados con gasolina y quemados vivos. El párroco, salvado milagrosamente de esta horrible muerte, dio la absolución a las víctimas. Un jefe de las fuerzas militares, acostumbrado a las escenas de guerra, se ha vuelto loco al contemplar el aterrador espectáculo (De nuestro redactor y enviado especial don Enrique Tello). * * * En El Arahal (o Arahal) todo resulta pálido ante la realidad. No se concibe como seres humanos hayan podido perder de tal forma todo sentimiento, todo raciocinio, que puedan albergar tanta perversidad. Sólo puede explicarse, si es que hay explicación para crímenes tan inhumanos, como un caso de locura colectiva en el que los hombres se convierten en bestias (Enrique Tello Mazariego, La Unión, 24 de julio de 1936). (Nicolás Salas, La otra memoria histórica, pp. 285 y 294, Ed. Almuzara. Avance del informe oficial sobre los asesinatos, violaciones, incendios y demás depredaciones y violencias cometidos por las hordas marxistas en la ciudad y provincia de Sevilla, Archivo Histórico Nacional-Ministerio del Interior. Causa General, Ministerio de Justicia). El derribo del avión Potez de la embajada francesa. La valija delatora. Los días 8 y 9 de diciembre de 1936, las emisoras de radio y toda la prensa de la llamada zona republicana (o dominada por el Frente Popular) lanzaron con gran alarde propagandístico la noticia, avalada por los partes oficiales del Ministerio de la Guerra, del derribo “por aviones facciosos del avión correo que hacía el servicio de enlace entre Madrid y Toulouse”. El suceso tuvo gran resonancia por el empeño de presentarlo como un ataque deliberado y criminal perpetrado por la aviación nacional contra un avión civil indefenso. Pronto, no obstante, aparecieron informaciones en la prensa internacional que ponían en duda la veracidad del hecho tal como se presentaba a la opinión pública por parte de las autoridades republicanas; y al final quedó esclarecido el suceso: fue una acción intencionada de la aviación republicana, ejecutada fríamente cumpliendo órdenes. Estas son las informaciones primeras que suministró el gobierno republicano (frentepopulista), vía el Ministerio de la Guerra: “A las 18 horas de hoy (8 de diciembre), cuando volaba sobre la provincia de Guadalajara, ha sido criminalmente atacado y derribado por la aviación fascista el avión correo que hacía el servicio entre Madrid y Toulouse”. El diario madrileño La voz, frentepopulista, al día siguiente, 9 de diciembre, abundaba: “El avión correo Toulouse-Madrid ha sido ametrallado por los trimotores fascistas”. “Alemania vuelve a disparar contra Francia”. “El avión francés, portador de insignias y marcas que acreditaban su nacionalidad y el aspecto inconfundible de un gran aparato de transporte de pasajeros sin armamento de ninguna clase, tuvo que resignarse a recibir las descargas de las ametralladoras facciosas, buscando al mismo tiempo un lugar de aterrizaje para poner a salvo la vida de sus ocupantes”. “Ametrallado bárbaramente tomó tierra con bastante violencia en Pastrana (Guadalajara), resultando heridos todos sus ocupantes, entre los cuales se halla el Dr. Henny, enviado a Madrid por la Cruz Roja Internacional. Con él venían otros cuatro pasajeros: los periodistas franceses Delaprée, corresponsal del diario Paris Soir y M. Chateau, de la agencia Havas, y dos señoritas que acompañaban en calidad de secretarias al doctor Henny” “Dos hombres componían la tripulación del aeroplano abatido por la caza rebelde: el piloto Boyer, cuya pericia y sangre fría salvaron la vida de las siete personas, y el radiotelegrafista Bougrat”. Poco iba a durar el equívoco. El diario parisino Le Jour, el 21 de diciembre y con la firma de su redactor J. Vilbert, publica un amplio y documentado reportaje. El periodista basa su información en las manifestaciones que le hicieron las hermanas Pelitas, las dos adolescentes que viajaban en el avión y que por razón de su edad no eran secretarias de M. Henny: “Poco después del mediodía del 8 de diciembre fuimos conducidas en el aeropuerto de Barajas al avión Potez 54 de la Embajada (francesa). El aparato, matriculado F-A000, ostentaba sobre el fuselaje la inscripción ‘Ambassade de France’. Era un aparato de apariencia comercial, sin torretas ametralladoras, sin lanzabombas ni escarapelas”. “Cuando llegamos al avión éste se hallaba ya ocupado por seis españoles que tuvieron que descender dejando sus puestos a los componentes de la nueva expedición. Despegue, subida a gran altura y, de repente, la aparición de un pequeño avión que empezó a disparar”. El historiador francés Jean Liron completa esta descripción: “Este avión, número 228, matrícula F-A000 pertenecía a la escuadrilla ministerial de Villacoublay y era un avión militar transformado (Código militar X-236). Habiendo suspendido Air France sus vuelos hacia España el 3 de diciembre de 1936 a causa de la guerra, el F-A000 aseguraría temporalmente el enlace Toulouse-Madrid. El avión fue, efectivamente, derribado el 8 de diciembre cerca de Guadalajara, a la caída de la tarde, por los pilotos soviéticos Chmelkov y Sakharov (o N. Shimelkov y G. Zajarov, según Andrés García Lacalle, Jefe de la Aviación Republicana en su libro Mitos y verdades, editado en México en 1973), pilotando biplanos Polikarpov I-15 “Chato”. El periodista Louis Delaprée fue la única víctima, gravemente herido y murió a consecuencia de las heridas el 31 de diciembre de ese mismo año 1936. El Potez sería recuperado y puesto de nuevo en vuelo después de su aterrizaje forzoso en Pastrana”. Testigos del ataque y el aterrizaje forzoso fueron, entre otros muchos (toda la población de Pastrana aseguró que los aviones atacantes eran cazas republicanos), el franciscano Antolín Abad (por aquel entonces escondido, por lo que pudo ver el ametrallamiento pero no el aterrizaje forzoso) y el médico Francisco Cortijo (citado por Camilo José Cela en su obra Viaje a La Alcarria). Este es un extracto del testimonio del citado médico: “Después de rodar 4 kilómetros en diez minutos, encontramos el avión a unos 200 metros de la carretera de Fuentelaencina, bien visible en una suave hondonada cubierta de encinas y monte bajo. El avión capotado al tomar tierra estaba panza arriba, con las ruedas arriba; presentaba las hélices rotas y aproximadamente treinta impactos de bala en dos filas que agujereaban la cabina a ambos lados de la parte central, producidos por dos ráfagas de ametralladora de los cazas que hirieron a algunos viajeros y por suerte no tocaron al piloto. ”En el suelo, separados del aparato, semitumbados y abrigados, estaban todos los pasajeros más o menos heridos, muy nerviosos y reflejado el miedo en el rostro y recelando de las personas que llegaban. Los heridos de bala eran tres hombres jóvenes; cerca, dos niñas mayores, en la primera pubertad, con lesiones pequeñas, mientras los pilotos, absolutamente ilesos, atendían y animaban a todos después de sacarlos del avión y ponerlos en las mejores condiciones posibles. ”Habían hecho fuego recogiendo alguna leña, aumentando la fogata con un maletín de cuero del que aún quedaba sin quemar algún trozo y restos de cartulinas de fotografías, diciéndonos que lo habían quemado por el frío ambiental y porque su contenido no tenía importancia, lo que no convenció a nadie, aunque de momento n hubo más comentarios. Sin embargo, pude observar ciertas miradas de duda y recelo, no aceptando la explicación dada tan simplemente. Y tenía razón, pues las fotos quemadas eran muy importantes. Al lado de un herido, junto a su mano, se veían dos bolsas de lona fuerte, bien atadas con cordón y candado, como dos sacos de películas aunque más pequeños que, en realidad, era dos valijas diplomáticas. ”La noticia había sido trasladada a Guadalajara por telégrafo y después a Madrid, aunque creo que no era preciso ni necesario. Al poco tiempo, ya casi de noche, se organizó un buen jaleo en Pastrana pues empezaron a llegar coches de Guadalajara y Madrid, trayendo personajes, responsables y tipos de todas clases y cataduras que, con más o menos ínfulas, mandaban, inquirían o pedían noticias a unos y otros tratando de enterarse de lo ocurrido sin faltar detalle, y entre ellos venían algunos que buscaban algo más, algo muy importante y eran los dos sacos de lona que el médico herido (Doctor Henny, Delegado de la Cruz Roja), al fin, confiado, me entregó y yo escondí de momento, para más tarde, cuando tuve seguridad de a quién debía entregarlo, dárselo al Secretario de la Embajada francesa, dejando defraudados a todos los demás que lo deseaban. ”El contenido del maletín parece que estaba formado por un montón de fotografías tomadas en las calles y en las afueras de Madrid de las víctimas de los ‘paseos’ y asesinatos, y también de los militares profesionales fusilados. Las valijas diplomáticas no sé qué documentos contendrían pero debían ser del mayor interés para el Gobierno republicano puesto que fueron buscadas con el mayor afán. Parece ser que estos documentos y las fotos, de haberse publicado en Francia, habrían escandalizado en Europa y en todo el mundo. Está claro que con el derribo del avión se evitó todo esto”. En relación con este episodio, Félix Schlayer, Cónsul y encargado de negocios de Noruega en Madrid, publicó en 1938 un libro titulado: Diplomat im roten Madrid (Diplomático en el Madrid rojo), que en España ha sido publicado recientemente por la editorial Áltera con el título Matanzas en el Madrid republicano. Su dramática experiencia al frente de la embajada de su nación queda reflejada en ambas obras y en estos fragmentos: “Un acontecimiento ocurrido en el mes de diciembre afectó al Cuerpo Diplomático y merece ser mencionado. El Delegado del Comité Nacional de la Cruz Roja fue llamado a Ginebra unos días antes de que se celebrará una sesión del Consejo de la Sociedad de naciones en la que Álvarez del Vayo (ministro de Estado del Frente Popular) pensaba desempeñar su habitual papel defendiendo a ‘Caperucita Roja’ o la “inocencia ultrajada”, y estigmatizando a los ‘lobos nacionales’. El Delegado tenía material probatorio principalmente de los asesinatos de presos en el mes de noviembre. El avión del Gobierno francés que pensaba utilizar para el viaje llegó a Madrid procedente de Toulouse sin impedimento alguno. Al día siguiente tenía que regresar el aparato con el Delegado y dos periodistas franceses (de la Agencia Havas y Le Matin). Por la tarde, otra persona que ejercía sus funciones en el Comité Internacional, se encontró con un francés a quien conocía y que desempeñaba un papel importante en el servicio de contraespionaje rojo en Madrid. Este le dijo que el avión no saldrá al día siguiente. “En efecto, a la mañana siguiente el avión tenía un ‘fallo’ de motor que no se manifestó hasta el mismo momento de arrancar, con lo cual, de hecho, no pudo salir. Los viajeros tuvieron que volverse a casa a esperar. Veinticuatro horas más tarde, reparada la ‘avería’, el avión emprendió el vuelo. Cerca ya de Guadalajara, o sea, a pocos kilómetros de Madrid, vino hacia él otro avión que al principio volaba en torno suyo trazando grandes círculos. Lleva los distintivos del Gobierno rojo. El francés lo saludó, como es habitual en estos casos, con un movimiento de alas arriba y abajo para darse a conocer, a pesar de que, por otra parte, llevaba grandes distintivos de la Aviación francesa y la inscripción ‘Embajada de Francia’. El avión rojo voló a su alrededor, se alejó, cambió otra vez el rumbo, volvió, voló por debajo del avión francés y disparó sobre él con sus ametralladoras, alejándose luego a toda velocidad. El piloto francés espantado —quien me hizo personalmente este relato— descendió inmediatamente para una toma de tierra forzosa. Sólo la cabina había sido alcanzada por los disparos. Tres de sus ocupantes resultaron heridos: uno de los periodistas murió a consecuencia de sus lesiones; al otro hubo de amputarse una pierna; el Delegado de la Cruz Roja, después de permanecer en cama cuatro meses, salvó, por lo menos, su vida. Pero los ominosos documentos no llegaron a Ginebra a tiempo para no poner en apuros a Álvarez del Vayo. Entonces resultó que se trataba de la ‘agresión criminal de un avión de los nacionales al avión diplomático francés’. Y esto fue lo que la indignaba prensa roja anunció al mundo”. El doctor Henny viajaba a Francia, primero, y a Ginebra después con la finalidad de informar a las autoridades de la Sociedad de Naciones de los crímenes que el Frente Popular (los republicanos, según muchos prefieren llamarlos) llevaba a cabo sistemáticamente en Madrid. Los dirigentes del frente Popular deseaban impedir el traslado de las pruebas y lo consiguieron derribando el avión. El diplomático Félix Schlayer fue acompañado por Henny en uno de sus viajes hasta las fosas donde yacían sepultadas las víctimas de las matanzas en masa y la víspera de salida del vuelo de Henny fue informado por un francés al servicio del contraespionaje republicano de que el avión “no podría” despegar al día siguiente. El piloto del avión francés abatido ofreció su relato de los hechos al diplomático quien dedujo que el ataque perseguí impedir la salida de los documentos comprometedores, en realidad denunciadores, para el gobierno republicano frentepopulista. La misma impresión albergaba la embajada de Argentina, según el testimonio de Adelardo Fernández Arias. El encargado de negocios de Argentina, Edgardo Pérez Quesada, había acompañado a Schlayer y a Henny en su visita a una de las fosas comunes donde se daba deprisa y corriendo sepultura a las miles de víctimas de las sacas-matanzas de noviembre. El testimonio de la única víctima mortal del ataque al avión de la embajada francesa, Delaprée, relatado al corresponsal del Daily Express en Madrid, Sefton Delmer publicado en Trail Sinister, pp. 322 y ss., Londres, 1961). Cuenta Delaprée que Alexander Orlov, el jefe de la NKVD soviética en España, se había enterado poco antes del despegue del avión de las investigaciones de Henny y decidió impedir que éste llegara a Ginebra y las pusiera en conocimiento del Consejo de Seguridad de la Liga de Naciones. Esa imagen publicitada de una España “democrática y sola” víctima de la agresión fascista hubiera quedado anulada con la constatación documental de que la revolución soviética, auspiciada y sustentada por la Unión Soviética y el comunismo internacional, practicaba un genocidio ya experimentado en tierra rusa, persiguiendo, amenazando, deteniendo y asesinando a millares de personas tan sólo en Madrid. Orlov, en connivencia con las autoridades frentepopulistas, ordenó el ataque y derribo del avión diplomático. El día 10 de diciembre, neutralizada la publicación y difusión de los datos relativos a los asesinatos en masa de Paracuellos de Jarama, el republicano ministro de Estado, Álvarez del Vayo, representante ante la Sociedad de Naciones, intentó infructuosamente que este organismo internacional condenara a Alemania e Italia por haber reconocido como gobierno legítimo al de la España Nacional, presidido por Francisco Franco. El fracaso vivo motivado en gran medida por las noticias que, pese a todo, llegaban desde las diferentes legaciones diplomáticas en España confirmando los sucesos criminales dirigidos por el Frente Popular; y también porque las tropas nacionales habían llegado a la capital y se desplegaban de Sur a Norte a lo largo de la vertiente occidental. A los foros internacionales no llegó el impresionante informe sobre las matanzas de presos en Madrid, perpetradas masiva pero no únicamente entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, arrojadas las víctimas a las grandes zanjas abiertas principalmente en Paracuellos de Jarama, también en Torrejón de Ardoz, Aravaca y otras localidades del oriente madrileño. Pero, curiosamente, la sombra y el silencio con que entonces se envolvió aquel tremendo holocausto se ha extendido piadosamente a lo largo de los años por decisión cristiana heroica de la Hermandad de Nuestra Señora de los Caídos de Paracuellos de Jarama, encargada de la conservación y custodia, así como del culto religioso de aquel camposanto. (Felipe Ezquerro Ezquerro, El derribo del Potez de la embajada francesa sobre Pastrana, en Treinta y seis relatos de la guerra del 36, Legendi-AF Editores. César Vidal, La guerra que ganó Franco, pp. 251 a 254. Aportaciones documentales de José Antonio García-Noblejas, Francisco Cortijo, Louis Delaprée, Adelardo Fernández Arias, Félix Schlayer y Andrés García Lacalle). (Seguirá)
Las plumas que no son del Águila Por Alcides Sábado, 14 de marzo de 2009
El denodado esfuerzo en aniquilar la Historia de España por parte de los consabidos es un hecho constatable en todos sus extremos (para ello sí que se emplean a fondo, para perseguir y acosar a quienes nos enfrentamos a sus objetivos también); esos habituales y muy bien remunerados o subvencionados o patrocinados o recompensados progresistas de nuevo cuño y rancia, mefítica, ascendencia y trayectoria, gentualla de la izquierda recalcitrante, realísima, incombustible, codiciosa y envidiosa a partes iguales, no cejan en su deleznable encomienda. Han nacido para eso. La pretensión de abolir el Ejército Nacional, de pasado y presente, ha sido denunciado reiteradamente por quien escribe en este y otros espacios de información y opinión. Y seguiré, fiel a mis principios, honrador de mis valores que espero sean compartidos por muchos. Al frente de la maquinaria destructiva contra el Ejército Nacional no hay políticos electos o designados por el nepotista dedo del neopolitburó, alias Comité Central del pensamiento único, antesala del paraíso socialista, de notoria trayectoria antimilitar y no pocos de proclamado deseo separatista, tampoco militares de raigambre, vocación y mérito castrense y patrio. No. Al frente de la tarea de zapa y ulterior, en cercano horizonte, demolición han sido situados (ciertamente por el poder político en tarea de infiltración, asentamiento y sostenimiento) políticos militarizados que cumplen a rajatabla las órdenes de la superioridad (no precisamente castrense ni patriota). Esos sujetos de la política, que en la judicatura conocemos como especie garzonaria y zánganos del constitucional, desempeñan su misión con la eficiencia exigida a un buen militar para defender a la Patria y sus valores, pero obviamente en el sentido contrario. Es el turno, manda la aberrante e izquierdista “ley de la recreación histórica y causas adyacentes a estipular a paso de carga”, de extinguir un mayestático símbolo alado que los Nacionales rescataron de la perfidia y obnubilación frentepopulista para continuar la Historia que brillantemente rubricaron los Reyes Católicos. Molesta a los atrofiados, obtusos, envenenados, sentidos de la progresía la imagen esplendente del Escudo Nacional en artística vidriera presidiendo el comedor de gala de la Academia de Infantería: la Gloriosa Infantería española; la reconocida mundialmente como la más valiente y abnegada de la Historia. A modo de paréntesis, sirva de ejemplo la progresiva-progresista supresión de unidades de la Legión y la noticia del intento de mermar e ignorar a Cuerpo militar tan glorioso y antiguo como la Infantería de Marina; la primera en el mundo, originada en los Tercios de Mar y Tierra. Adviértase como todo lo que contenga la palabra Tercio descompone a los cobardes: Tercios de Mar y Tierra, El Tercio (La Legión), los Tercios de Flandes y el Mediterráneo, los Tercios de Requetés, los Tercios de la Guardia Civil. Otra maniobra, nada castrense, para convalidar el Ejército Nacional en masa militarizada frentepopulista (como en la década de los treinta del siglo XX), integrada por afiliados sindicales (no liberados), afiliados de organizaciones políticas y secciones varias de asesinos y terroristas con un nutrido estamento de comisarios políticos; y la inestimable asesoría de los tiranos que pululan por el planeta. Pero hay reacción; maravillosa noticia. En días precedentes nuestra amiga Delacroi informaba del restablecimiento en la Academia de Suboficiales del lema: A España servir hasta morir, y de la dignidad de estos militares y la Nacional, un grupo de oficiales está haciendo circular la imagen de la preciosa Vidriera, su firme negativa al cambio de emplazamiento (sustraerla para ocultarla) y un significativo mensaje simbólico: las plumas. El lector seguramente ha visto o ha oído hablar de la película Las cuatro plumas, cuyo visionado recomiendo. La entrega de plumas a los militares equivale a señalarlos como cobardes. Las plumas enviadas por los valientes militares del Ejército nacional recorren la ignominiosa distancia hasta sus destinatarios: los Mandos del nuevo ejército frentepopulista. Plumas para los políticos militarizados con fajín o con “fajinitis” (aspirantes al generalato a costa de lo que sea, políticamente hablando), adeptos a la causa de aposentar sus fofos reales en los butacones con orejeras de la política progresista; sicarios y traidores, una y mil veces cobardes. Mi apoyo y afecto a los militares del Ejército Nacional. Cuento con amigos en la Milicia, valientes y honrados militares de vocación y carrera; y cuento con amigos cuyos familiares han sido militares distinguidos con medallas y cruces de la más alta calidad humana y profesional. A ellos dedico este artículo. A ellos y a todos los que enviamos plumas (rebozadas en bosta) a los que no son otra cosa que cobardes a sueldo de la política rastrera y sectaria con galardones en sus guerreras que deshonran a España y su Ejército Nacional.
Elementos de cotización fluctuante Por Alcides Miércoles, 11 de marzo de 2008 A fuerza de ver y mirar, de oír y escuchar (es decir, se quiera o no se quiera), también de percibir, el paisaje interior constata una serie de realidades que mejor no eludir ni disimular ni ocultar a la razón y al sentimiento. Realidades que informan de conceptos en recesión. Me permito indicar algunos, a título de ejemplo y sin otro propósito que el del señalamiento informativo. La vida. La defensa del auténticamente indefenso. El varón de raza blanca. Los hijos de parejas de raza blanca. Las víctimas del terrorismo. La inteligencia natural. La cultura general. El sentido de la responsabilidad. La dignidad, la honra, el decoro y la vergüenza. El valor. La sinceridad y el reconocimiento de error y culpa. El aprecio por la Nación y sus símbolos. La familia tradicional. El agua pura, los alimentos caseros y la cocina de casa. Esta relación cotiza a la baja. Al alza, en cambio, cotiza lo opuesto y para muestra me remito a los hechos que el día a día ofrece a cualquier observador que se precie de mantener los ojos abiertos y los sentidos objetivamente críticos. * * * La fecha y los acontecimientos me mueven a reflexiones nada originales y sí hartamente redundantes. De nuevo, sistemáticamente, el protegido B. Garzón huye de la quema refugiándose en un pintoresco refugio caribeño de conferencia y prebenda. De nuevo, sistemáticamente, las víctimas del terrorismo se saben molestas y marginadas; son una rémora para una sociedad entregada a unos dirigentes sociopolíticos enemigos de la Historia, amigos del pragmatismo; enamorados hasta la demencia de su glorificado estatus. De nuevo, sistemáticamente, A. R. Gallardón frunce el ceño (quizá aspirando a la triangulación masónica de las cejas al estilo R. Zapatero o J. J. Ibarreche), hace oídos sordos a la petición de las víctimas y de quienes simpatizamos con ellas, promoviendo una celebración de aniversario, quinto aniversario, que suena a despedida y cierre; a ¡basta ya, incordios! El protegido B. Garzón, político de andaduras judiciales a tiempo parcial, campa por sus avales doquiera que la crematística donación (dación a cambio de..., estudiábamos en derecho los de mi promoción) reclame, preserve, envuelva y disipe aviesas noticias que sitúan al político infiltrado en la judicatura como enemigo del Estado de Derecho y amiguísimo de sus valedores de la izquierda hipócrita progresista. Puede que en breve, o poco después, el tiempo pasa rápido hasta cuando parece detenerse (quinto aniversario de la matanza, de la falacia propagandista de socialistas, comunistas y separatistas, del presuroso desguace de los trenes y desmantelamiento o inutilización de otras pruebas que incriminan a los que no han sido incriminados; no hay quinto malo, este quinto aniversario también es pésimo para la memoria y la inteligencia), en breve o después, decía, B. Garzón se una al clan de los archimillonarios junto a C. Slim y el inefable F. González, otrora enemigos, ahora aliados en la defensa a ultranza de una forma de vida que para sí quisieran muchos mortales. Sonrisas, gestos elocuentes y lágrimas. La especie garzonaria sonríe abanicándose con dólares crujientes en el insondable Caribe; la especie gallardonera refleja en fotografía su condición de punto y aparte, eximia figura de la tercer vía con carril de aceleración y arcenes de metro y medio. Millones lloramos las consecuencias del terror. Por qué, me pregunto, nos preguntamos algunos, B. Garzón es inmune e impune a la Ley, a la Justicia y al Estado de Derecho; lo suponemos, lo deducimos y los sabemos. Suponiendo que la Ley, la Justicia y el Estado de Derecho no sean quimeras, supuestos de una dimensión desconocida. Por qué A. R. Gallardón juega a las siete diferencias en el marco de unas siglas que son pero no son y nadie de viva voz y procediendo a las claras le muestra la puerta de salida y el camino sin retorno. Por qué las víctimas del terror y la mentira, millones de españoles, continuamos firmes en nuestros baluartes pese a los vientos y las mareas en contra. La casta política no quiere averiguar ni quiere que la sociedad sepa. Aunque ninguna sociedad sobrevive como tal aceptando la mentira, sí es útil para votar de tanto en cuanto “legitimando” a los vividores de la política. Muchos son los vividores de la política y pocos los Políticos de la Política. Qué le vamos a hacer si el voto es dios y los votados los guías y hacedores de mundos nuevos para ubicar a sus autómatas representados. Las víctimas lo somos doblemente; y los verdugos lo son doblemente. La sociedad española, genéricamente considerada a través del voto, ha aceptado el suicidio que la política mendaz ha propagado como paraíso de convivencia, tolerancia, solidaridad y corrección. La nave se hunde (o se ha hundido), la tripulación boquea con el agua en la barbilla (o se ahoga lenta y dolorosamente), el capitán y la tripulación reman a bordo de los botes salvavidas rumbo a la salvación terrenal. Algunos nos empeñamos en enviar la crónica diaria a la redacción de un medio todavía libre: usted, tú, identificado lector.
Respuesta adecuada Por Alcides Viernes, 27 de febrero de 2009 Toda iniciativa para contrarrestar eficazmente la propaganda tendenciosa, falaz y arrolladora de la izquierda en general, del socialismo dominante en particular, ha de ser bien recibida y potenciada. Iniciativa puesta de manifiesto con voz firme, documentada, inteligente y valiente que redunde en la respuesta adecuada, pertinente, imprescindible al acoso diario, certero, demoledor, coreado y resolutivo de un enemigo que lo es. Este es el punto de partida para hacer frente a la maquinaria omnímoda, asfixiante, del rotundo poder que embarga vida y haciendas: considerar al enemigo como tal. Cuando el enemigo se declara así la única alternativa digna, consecuente y presta a oponerse a la imposición y su consecuente sometimiento es considerar al agresor, sea cual fuere la agresión, como enemigo. Quien prefiera capear los continuos temporales o amoldarse en espera de tiempos mejores a un presente dilatado a voluntad del poder opresor, actúe a su gusto, pero no reclame ayuda de quienes denostamos esa línea de conducta. Quien aspire a una libertad condicionada al albur de una práctica interesada en épocas determinadas, léase aceptación tácita y expresa de las consignas de formaciones políticas atrincheradas, proclives a parlamentar izada la bandera de la rendición preventiva, dispóngase a ser pieza de intercambio y a sucumbir batida tras batida. El tenebroso manto de la tiranía ejerce implacable, de qué otra manera si no, en todas las Instancias y Órganos de lo que pretendía ser Estado de Derecho, Nacional y Libre. Un juez de enorme valía política instruye desde hace década y media al dictado de la ideología y sectarismo que obedece; sin que la carrera judicial, o judicatura, tercie legal y profesionalmente para expulsarlo. Un ministro, de la misma condición y jaez, fiscal sin éxito confesado que fue —y será si lo desea—, político de ojeo, can y posta, la perfidia política en plasmación mortal, es sustituido por un encubierto funcionario de siglas, componedor de oficio, muñidor de acuerdos opacos, artífice de esa mina llamada estatuto catalán; que esos políticos togados encastillados en el Tribunal Constitucional conservan a buen recaudo para que los hechos consumados sustituyan la ley vigente. Y así con aquello que se analice; siga y sume el lector. Y en Melilla se disuelve lo más granado del Ejército: una Bandera de La Legión; suprimida en Ceuta anteriormente. El enemigo lo va consiguiendo, mientras el respetable trasiega fútbol y corazón amarilleado, que a las penas puñaladas y nunca llovió que no parara. Incluso habrá quien tararee: “Ándeme yo caliente y ríase...” ¿el pringado, el sentimental, el legalista, el elector de derechas, el conocedor de la Historia de España, el pequeño y mediano empresario, el autónomo, la familia tradicional, el que se deja las pestañas y los codos estudiando? Quiero aplaudir y apoyar la iniciativa de las personas valientes y ofrecerme como portavoz. Somos muchos en este camino. Somos los suficientes y andamos sobrados de argumentos para vencer a ese enemigo medrando por doquier, protegido por el miedo global y por unas Instituciones debilitadas por la metódica infiltración; también consentida por los adictos al ojos que no ven corazón que no sufre. Quiero vencer al enemigo común, y hace años que lucho contra él y no ha logrado doblegarme. Me alegra la presentación de la querella contra el magistrado prevaricador por parte del PP; seguramente tarde, pues años ha debió presentarse. Pero el retraso no quiero que empañe el feliz suceso. Este es el camino; esta es la respuesta adecuada. Que sea el inicio. Quizá hoy, ayer concretamente, dio inicio una sublevación cívica que, probablemente, abortará la mayoría de los políticos identificados con las siglas habituales, aliados en épocas convenidas con los terroristas. Un hombre tan valiente como desesperado ha señalado y actuado contra los agresores en un pueblo vasco como tantos; en legítima reacción, en legítima defensa que, también lo temo, no aceptará ningún juez de esta judicatura penetrada por la política. Un valiente ha dicho ¡basta! en territorio de cobardes; por lo que ahora la sociedad mayoritariamente da por sentado que deberá abandonar ese lugar y para ello se apresta a favorecer el exilio pletóricos de humanidad y compasión. Pues bien, opino que no es él quien debe marchar de ese territorio de cobardes rodeado de sumisión por casi todas partes, si no desea hacerlo; opino que ha hecho lo que millones debiéramos hacer para defendernos del enemigo y vencerle. Justamente lo que no desea la política bastarda de políticos arribistas y vividores. No consentirá el PNV (y su entramado) que su poder social merme a causa de acto heroico, sentimental, honrado, justiciero; no lo consentirá la izquierda; pero lo aplaudimos desde la derecha social que entendemos quién es y dónde mora el enemigo. Hasta aquí este desahogo y esta felicitación a los valientes que en España perviven; una felicitación que hago extensiva a don Emilio Gutiérrez. El enemigo esta al acecho, parapetado, vestido con ceremonia, adoptando mil posturas y otras tantas poses. Es el enemigo. El enemigo. Un enemigo que jamás vitoreara a La Legión, a la Libertad, al Estado de Derecho, a España. Yo sí, proclamándolo a los cuatro vientos para que lo transmitan centuplicado por el eco.
Hay frases y frases Por Alcides Viernes, 20 de febrero de 2009 A lo largo de la vida de cada uno, sean cuales fueren las circunstancias personales, los sentidos aprecian, discriminan, entienden y recogen un número indefinido, generalmente amplio aunque no por ello variado, de frases. Estas voces de diverso tono, de peculiar acento y aleatoria extensión, proceden en el receptor según la actitud que muestre, según las persiga o coleccione, las denueste o rechace apriorísticamente, las someta a un proceso de selección u olvido pronto y eficaz. Suelo hablar con personas afines de reputados autores literarios y sus obras. Coincidimos en que hay autores de un solo género (y no me refiero a esos autores a sueldo de una ideología o actuando al dictado de la conveniencia política de quien paga), y otros ilustres autores que abarcan y dominan los géneros que se propongan abordar. De ahí que, honrando la memoria de los consabidos para cada cual, asiduamente leídos y hallados en el artículo, el ensayo, el relato, el cuento, la epístola, la nota, el apunte, la novela y la tragicomedia, permitamos en perenne deuda de gratitud que frases, reseñas y párrafos trasladen su sabiduría y experiencia de las páginas a los sentidos y las neuronas. Frases hay para dar y vender; frases de un calado obvio o de una banalidad descollante; frases que cautivan o que ponen en guardia; frases que acompañan, que recuerdan, que advierten, que sancionan, que visten, que privilegian, que redundan, que sientan cátedra. Frases breves, al estilo máxima, como: “Hazte valer”; o un tanto ampliada: “Gánate el respeto”; y con añadido redundante: “Si quieres ser respetado hazte respetar”. Si la mayoría social ocupara plaza en las categorías inteligencia, dignidad y decoro en vez de aglutinarse en los colectores de zafiedad, arribismo, necedad e ignorancia conformista y voluntaria, cuántas frases quedarían para el recuerdo de los memoriosos y para la tarea recopiladora de los investigadores. En alguna parte que, sinceramente, no consigo identificar, quizá por el transcurso de los años y la confluencia de paisajes y paisanaje, escuché la siguiente frase que de inmediato fue a integrarse en el acervo de mis vivencias: “Si te puede el miedo sólo llegarás donde te llevan”. A saber qué lugar será ese y quién lo regentará para propio e intransferible beneficio. ¿A saber? En España cunde el miedo. La sociedad española, genéricamente señalada, manifiesta por acción y omisión el miedo que jamás debía menudear —y aún menos atenazar— a una sociedad libre en un verdadero Estado de Derecho. En España rezuma el miedo en las Instituciones, en los Organismos, en la actividad pública, en la privada y en las personas; y es un miedo excluido del consustancial a una situación precaria en cuanto a salud o en el plano laboral, el afectivo, el intelectual o en relación al ámbito de la familia y las naturales aspiraciones del ser humano. Hay miedo a unas siglas: PSOE, y al ingente entramado que desde tiempo ha conforman. Es un miedo que los aglutinados en esas siglas aprovechan y disponen para medrar socialmente y alcanzar, uno tras otro, los objetivos planteados. Adviértanse las infiltraciones políticas en la Judicatura, en las Fuerzas Armadas, en los Cuerpos de Seguridad, en las Entidades Financieras, en las grandes Empresas, en los Medios de Comunicación y donde se quiera mirar y encontrar. Con miedo es imposible la libertad. Sin libertad no hay posibilidad de elegir. Impera el miedo, se ha enseñoreado el miedo de enormes parcelas de la sociedad porque sobran cobardes y falta valentía; porque se destierra la inteligencia y se abraza la estulticia. Percibo día a día menos diferencias y compruebo más similitudes entre la Venezuela del gorila rojo y esta España de bermeja casta y Monarquía. Con el nada irónico dicho de: “Imaginemos si esto o aquello lo hubiera hecho o dicho el PP; se habría armado lo que no está escrito” —por ejemplo, por no haber otras siglas más representativas de la oposición para los actuales gobernantes—, lo que sucede es que de hecho las siglas PSOE o, en su defecto, el socialismo real, aliados y añadidos, han cobrado cual pieza de caza la voluntad de la gente que concede y da por... ¿bueno, normal, asumible? lo que ellos hagan, digan, oculten o destruyan. Y, además, esos que tanto controlan, que a todo y todos desean someter, que cuentan con portavocías múltiples y potentes y a los que se consiente lo que les plazca o convenga, atacan continuamente; están siempre al ataque y arrinconando a quienes deberían atacar y arrinconar. Triste paradoja, expresión auténtica de un panorama desolador. Leamos a los escritores ilustres, genios de la composición, artífices del pensamiento libre, compartamos preguntas y respuestas con ellos para al placer de leer unir la satisfacción de entender y comprender. Los amigos y la memoria están para recordar lo que no debe olvidarse. Insistía Camilo José Cela: “En España quien resiste vence”. Sirva su frase y su temple de prólogo a esta otra, de Gilbert Keith Chesterton, adecuada a la situación que oprime a España. “No me quejo del cambio de admiración, y ni siquiera me quejo del cambio de desprecio. De lo que me quejo es de la superficialidad de esas personas que sólo hacen las cosas en pro del cambio y luego hablan como si el cambio fuese inamovible y definitivo. Ese es el defecto de cualquier teoría puramente progresista, lo mismo en la literatura que en la ciencia —[también en la política, añado yo]. La última opinión es siempre infaliblemente acertada e inevitablemente errónea. Es acertada porque una nueva generación de jóvenes está cansada de las cosas, y errónea porque otra generación de jóvenes se cansará de ellas”.
| |
All rights reserved © 2006
rebeliondigital.es rebeliondigital.com