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El protocolo

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 16 de junio de 2010

Los que critican el protocolo desconocen que su buen uso evita fricciones y agravios que pueden desembocar en sucesos más graves. Gracias a ello, cada cual sabe de antemano su sitio y cómo ha de conducirse en determinadas situaciones. La espontaneidad está muy bien en los niños porque no son rencorosos ni vanidosos; en las relaciones entre adultos una palabra imprudente puede echar a perder negocios, proyectos y acuerdos. Es lo que viene a proteger el protocolo, que en la vida cotidiana de las personas normales recibe el nombre de “buena educación” o “urbanidad”. Antaño hasta se editaban manuales. Hogaño somos unos pocos los que queremos rescatarla de su letargo. Sabemos que lo conseguiremos porque la convivencia está tan deteriorada que la sociedad ha entendido que es imprescindible.

Mi padre decía que “la gente te tratará según como te comportes”. Metido en los cuarenta, puedo dar fé de ello. Si uno se dirige a otra persona con educación, por lo general la respuesta estará en consonancia. Contrariamente, si no tiene una mínima noción de ello, recibirá una ración de mi soberbia. Confieso que es mi peor pecado, será otra reminiscencia “aristocrática” como censuran mis siniestros detractores. “Nadie es perfecto” que le dijeron a Jack Lemmon.

No nos quedamos impávidos ante la mala educación. Hay demasiados patanes. Tuve un profesor cuando iba a la escuela (y cuando merecía esa denominación porque se instruía y se educaba), que me enseñó que no se deben arrojar flores a los cerdos porque no saben apreciar su belleza. Y que se pierde el tiempo si te comportas educadamente con alguien que no lo valora. Por esa razón, afirmaba, a la gente grosera y zafia había que tratarla lo menos posible, y si no quedaba otro remedio, marcando las distancias y con frialdad. Reconozco que empleo esa norma desde entonces. Prefiero ser tachado de “orgulloso” a que me pisoteen unos iletrados en materia tan indispensable como el respeto a los demás, tan fundamental para una pacífica coexistencia.

“La gente te tratará según como te comportes” aseguraba el bueno de don Miguel, caballero de la vieja escuela, que siempre cedía paso y asiento a señoras y ancianos. Una frase tan sencilla que parece ignorarse entre nuestros malgobernantes. Los progres andan indignados porque el primer ministro italiano ha humillado a su inefable líder en una rueda de prensa (vean el video). Estoy seguro de que no habría sido así si el indescriptible adalid de las políticas sociales no hubiera abierto la veda contra la buena educación, eso que en la política y en la diplomacia se llama “protocolo”. Ahora lo único que se puede decir es que no tiene derecho a quejarse porque no ha sabido comportarse adecuadamente, y está recibiendo el mismo trato que reservamos a las personas ordinarias y descorteses.

No podía ser de otro modo con el personaje (todavía en la oposición) que tuvo la osadía de visitar al enemigo cuando este invadió un islote de soberanía española; no podía ser de otro modo con el personaje que permaneció desconsideradamente sentado al paso de la bandera de los Estados Unidos en un desfile militar;  no podía ser de otro modo con el personaje que dejó plantado al presidente de Polonia porque no había dormido “lo suficiente”; no podía ser de otro modo con el personaje que balbucea, en vez de responder, a los periodistas extranjeros (aunque sea admitiendo su desconocimiento del idioma); no podía ser de otro modo con el personaje que alardeaba de haber desbancado a una de las economías a las que ahora tiene que suplicar ayuda; no podía ser de otro modo con el personaje que calificó como “fracasada” a la mandataria del otro país que está tutelando nuestra economía; no podía ser de otro modo con el personaje que mantiene una cacareada buena amistad con la escoria totalitaria del planeta; no podía ser de otro modo con el personaje que ofende a las víctimas del terrorismo mientras negocia con los asesinos; no podía ser de otro modo con el personaje que ha ganado elecciones sin importarle la sangre que ha salpicado las urnas. Y estos son solo unos pocos ejemplos.

Comparado con todo esto, el hecho de que agraviase al Santo Padre queriendo entrevistarse, el mismo día, con Berlusconi, queda convertido en anécdota.

Pero lo que en Roma es anécdota, en España es tragedia. Eso es lo malo…

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Mal de muchos

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 9 de junio de 2010

Hay quienes dicen que los países tienen los gobiernos que se merecen. En una democracia, también en un sucedáneo partitocrático, cabe suponer que se padece lo que se ha buscado en las urnas. El resultado de adulterar una democracia para tenerla secuestrada es la demagogia y el populismo más chabacano. El Poder se convierte en un fin en sí mismo al que solamente tiene derecho un gremio (lo denominaremos así), y cualquier atisbo de servicio público es una entelequia porque, además, el administrado no protestará. Que eso de “protestar” en un régimen socialista, como este, es cosa de “fascistas”.

Vaya como descargo que el malgobierno de jauja lo es merced a una continua y callada labor de intoxicación. Eso sin citar a las víctimas de los atentados. Es difícil hablar de “medios de comunicación” cuando estos se dedican a emponzoñar, a inocular su veneno por dosis diarias en las mentes de los ciudadanos para adoctrinarlos y aborregarlos. Algunos somos inmunes: nos ha costado innumerables años de estudio e interminables horas de lectura y dilatada reflexión. Pero soy pesimista. A bastantes, todo ese esfuerzo únicamente les sirve para que les laven el cerebro con mentiras. Es una pena contemplar los claustros de las universidades españolas. De lo que aprenden en ellas sus alumnos prefiero no hablar. Es relativamente sencillo caer en la depresión.

Dentro de esa industria de la manipulación se manejan consignas que son consideradas como dogmas por los progres. Creen en ello a pies juntillas porque su espíritu crítico ha sido destruido por años de “deformación” sectaria y proselitista: en lugar de instruir se ha engañado, y se sigue engañando, que es peor aún. A tanto se ha llegado que negarán la evidencia si esta entra en colisión con esa ponzoña. Sin duda podría ser digno de estudiarse como hipnosis colectiva.

Uno de esos embustes o medias verdades (más peligrosas que las completas falacias) es que la crisis económica es importada y que el malgobierno no tiene ninguna responsabilidad. Lo de la responsabilidad puede ser objeto de debate por su patente irresponsabilidad, pero la culpa no se la pueden sacudir. Aquí se ha derrochado por sistema y se sigue en ello. Aquí se ha aceptado a todo inmigrante que llegaba, (mejor si era extraño y hostil a nuestra cultura y modo de vida), se les ha “invitado” además,  habiendo nacionales en paro. Aquí se ha negado la crisis hasta cuando la afluencia a las oficinas de “desempleo” (ignoro porque se denominan de “empleo” salvo ironía) ha sido masiva. Mientras en el extranjero se hacía algo, malo o peor, para paliar sus efectos, aquí seguían instalados en las bobadas de la “economía de champions league” y en las risitas que soltaban cuando algunos advertíamos de la que se venía encima (pueden mirar los cientos de “Comentarios” que he publicado, como ejemplo). Es cierto que hay naciones de nuestro entorno que se aprietan el cinturón y realizan “ajustes”, pero jauja dobla la tasa de desempleo de ellos, nuestro déficit se muestra intratable y la deuda soberana del Reino de España empieza a tener el mismo valor que los billetes del “Monopoly” porque unos especuladores muy malos se han puesto de acuerdo para fastidiar al infalible líder que nunca abandonará las políticas sociales. ¡Ah!, que nunca las ha tenido… Tampoco dicen que la crisis económica que siguen empeorando está acompañada de otras crisis (familiar, de identidad nacional, institucional, social y moral, todas relacionadas entre sí para multiplicar sus devastadores efectos) mucho más perniciosas en esta esquina de Occidente. No lo dicen porque su ingeniería social ha sido la que nos ha llevado a esto. Se alivian mencionando los problemas de los demás.

Ya se sabe el calificativo que el refranero otorga a los que se consuelan con el mal de sus semejantes.

Lo triste es que aquí, “mal” ya es prefijo inseparable del término “gobierno”…

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

La fe es un arma

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 2 de junio de 2010

No es fortuito que las ocupaciones que tienen una mayor familiaridad con la muerte sean las que destaquen por su mayor sentido religioso. Estoy hablando de cercanía con la idea de la propia desaparición personal, no de un concepto distante y abstracto. La gente que se juega la vida es la que posee un mayor conocimiento de la vulnerabilidad y temporalidad de la vida, y ello hace que se tomen con el mayor respeto sus creencias. Por fuerza tienen que estar preparados para ese momento porque están permanentemente advertidos. Lo que para un oficinista puede ser un suceso remoto e improbable; para un soldado, un policía, un bombero o un guardia civil, (por citar cuatro ejemplos) es un elemento más de su labor cotidiana: el riesgo a perder su vida en una misión.

Por eso los ejércitos tienen a un páter cerca, y por esa razón muchos miembros de las fuerzas de seguridad se santiguan al comenzar su servicio, porque no saben cómo se puede terminar, y esa incertidumbre mezclada con su honda, sentida y sencilla fe es la que les mantiene en pie, con coraje y valor, protegiendo calladamente a la sociedad y a su Patria. Recibiendo, a menudo, nada más que ingratitud o desdén. Precisamente por aquellos que deberían estarles más agradecidos, que son los que mandan. Eso en el mejor de los casos.

Porque en el peor, esas mismas gentes, cuyo poder se asienta sobre la disciplina, la entrega y la disuasión que ejercen esos colectivos, se esmeran en socavar su prestigio y destruir los lazos que les unen a la sociedad de la que se alimentan. Por ello y por incontables hechos más les vengo denominando como “malgobierno”. La penúltima agresión anticatólica se basa en vaciar de religiosidad a nuestras Fuerzas Armadas. Lo hacen deliberadamente porque saben que unos ejércitos sin aglutinante religioso que los cohesione son una banda de mercenarios cuyos objetivos se cifran en lo que mande el que les paga. Esa es la estrategia, y esta es la prueba de ello, que volverá a ver otro capítulo durante la festividad del Corpus Christi. El socialismo es muy celoso, y no permite otra fe que no sea la suya. Siempre ha pretendido trascender su estatus de “ideología” consciente de la miseria que crea y de la sangre que ha derramado. Su vocación totalitaria no permitirá otra devoción y lealtad que la del estado dirigido por ellos, por el “partido” y el líder carismático en la que los ciudadanos no son más que ladrillos en un muro. Pero que pagan impuestos para sostener toda la corrupción, inherente por otra parte, al socialismo.

Está claro que, en esa estrategia, la Iglesia Católica es un objetivo a eliminar, y por ello se intoxica a la opinión pública exagerando los pecados de un reducido número de miembros del clero y se silencian los esfuerzos de Su Santidad para erradicar esta lacra. Una sociedad sin fe y sin moral es manejable por un estado que se asemeja, cada vez más, a un tumor, creciendo incesantemente y expoliando a sus ciudadanos para seguir aumentando su volumen. Para decirnos qué tenemos que pensar, cómo conducirnos o cómo educar a nuestros hijos. Por supuesto, para adoctrinar nuestro sentido religioso, para extirpar la manera que tienen los militares de expresar su gratitud a la Fe que les salvaguarda la vida. Para arrebatarnos hasta el último átomo de libertad, que es una de las palabras que define el mensaje de Cristo.

¿Cuándo se percatará la sociedad de que el estado (y el socialismo) no es solución porque forma parte del mismo problema?

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

El suicidio colectivo

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 26 de mayo de 2010

Es un mecanismo misterioso. Etólogos, zoólogos y biólogos aventuran hipótesis, con mayor o menor acierto, pero no han dado con la clave exacta que explique la razón por la cual, en algún momento determinado, un grupo de animales de una especie decide morir. “Dejarse morir” para ser preciso, ignorando su innato sentido de la supervivencia. Quedan varados en una playa o se precipitan a sus depredadores, tanto da, la cuestión es que han tomado la firme resolución de acabar con sus vidas. Si un samaritano, piadoso, les salva, se encontrará con la tenaz voluntad del animal que no renunciará a su propósito. Dicen que la constancia es una cualidad del raciocinio.

Claro que lo que puede ser en los animales, en el ser humano es la prueba de todo lo opuesto. De suprema necedad. En esta especie van faltando los samaritanos dispuestos a preservar vidas mientras abundan los miserables que incitan a sus semejantes a despedirse de este mundo, o convencen a mujeres para que no lleven a término sus embarazos. El disparate que les lleva a esa actitud es lo de menos porque las consecuencias son devastadoras para la sociedad en general. El “pensamiento” (por llamarlo de alguna forma) nihilista se extiende como una mancha de aceite al tiempo que va dinamitando las instituciones (la familia, por ejemplo) sobre las que se cimenta esa sociedad. Como víctima de un tumor, se la puede considerar desahuciada si no se combate valientemente esa ponzoña.

Porque va calando poco a poco. Es complicado rebatir ese nihilismo relativista sustentado por sofismas y planteamientos llamativos, más aún si está respaldado por los medios de manipulación. Todo un pensamiento espectral, en el más amplio de sus sentidos. Es complicado… si se prefiere la molicie de eludir el debate, porque cuando este se produce la nada tiene la mala costumbre de diluirse si recibe un par de contundentes mandobles argumentales. Pero hay gente para todo, incluso para dejarse matar con tal de no perder su comodidad. Ficticia y con fecha de caducidad, por otra parte.

La Historia, que es maestra de la Vida, nos muestra que las civilizaciones (ojo, las que merecen ese nombre) se hunden por deméritos propios. Roma no fue derrotada en el campo de batalla, sino que se descompuso desde dentro. Los bárbaros se limitaron a aprovechar la oportunidad. La España gótico-romana sí perdió una batalla (Guadalete o La Janda), pero ese puñado de musulmanes habría fracasado en su invasión (como lograron los francos en Poitiers), si se hubieran topado con una sociedad sana, estructurada y bien dirigida. Aprovecharon su oportunidad, con una que estaba quebrada en todos los órdenes, socavada y traicionada por aquellos que deberían haberla defendido. ¿Les suena de algo?

¿Piensan que todo eso es muy distante, muy lejano? No es para tranquilizarse. Como hace 1.300 años, hay quienes han puesto en su punto de mira a la península ibérica. Y la ñoña comunidad occidental lleva viendo a esta jauja que fue España como un estorbo, como una colonia económica, como un lugar que cuesta dinero, como un objeto de negociación para apaciguar al enemigo natural... ignorando temerosamente que ya ha cruzado el umbral de esta casa que antaño denominábamos “Cristiandad”.

Así que, como conclusión, se puede afirmar que las sociedades también se suicidan. Porque rechazan perpetuarse reduciendo su natalidad. Porque esta es imposible teniendo que soportar unas hipotecas de auténtico latrocinio. Porque se renuncia a conservar y a fomentar las señas de identidad que nos definen como pueblo. Porque se vacía y/o adultera el sustrato ideológico, legal e intelectual sobre el que se asienta su trayectoria histórica sustituyéndolo por mentiras y fabulaciones. Porque su indolencia se escuda en una “tolerancia” que no es recíproca.

Porque lo peor de esa cobardía es su miedo al futuro. Tanto que desean estar muertos.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

La utopía y el primo

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 19 de mayo de 2010

Lo que más caracteriza a la izquierda, aparte de su proverbial cinismo e hipocresía, es la reivindicación de la utopía. Con el cuento de la utopía logran engañar, generación tras generación, a una legión de incautos. Si son muchos, llevan a sus países a un autentico infierno, que es como suelen acabar las utopías precisamente por eso, por irrealizables.

Así terminan las naciones que se dejan arrastrar, ingenua o torpemente, por esos cantos de sirena. Claro que los adalides de esa utopía acaban forrados y en algún lugar paradisíaco. Creo que ya he dicho que todos los progres que conozco tienen el riñón bien cubierto. Se llaman socialistas porque “socializan” la miseria. Las riquezas, como son perniciosas y decadentes, se las quedan ellos. Vean si no a los castro, que se han sacrificado por el pueblo cubano amasando una incalculable fortuna y privándole de cualquier mejora en su calidad de vida. Es la utopía de prostituir y condenar a la mendicidad a todo un país. Sin olvidar el respeto a los derechos humanos, como bien pueden describir los presos y disidentes políticos de esa dictadura socialista (valga la redundancia), todos ellos encantados por el trato que el régimen les dispensa.

Claro, es la utopía de la fraternidad e igualdad universal. Como el derecho universal. Es curiosa esa ocurrencia de perseguir los crímenes contra la Humanidad allá donde se produzcan y sin prescripción. Lo malo, y lo que no dicen, es que son muy selectivos. No les dará por perseguir a los castro que llevan más de medio siglo haciendo un crimen con su pueblo. No, porque son socialistas. No molestarán al matrimonio que malgobierna la querida Argentina, sabido de sobra su pasado terrorista en forma de montoneros. No, porque son socialistas. Declinarán pedir el certificado de defunción de stalin, verificado su cariño por la fraternidad e igualdad universal en forma de fosas comunes donde mezclaba indiscriminadamente a anticomunistas y a socialistas con poco fervor hacia el providencial líder. No, porque es socialista. O, mucho más cercano, no imputarán por ese delito al anciano carnicero de Paracuellos. No, porque es socialista. Y tampoco acosarán y encarcelarán a los de la serpiente por sus extorsiones, robos, secuestros y asesinatos. Al contrario, les ponen en libertad en cuanto pueden si ven peligrar la utopía, porque no conversar, lo que se dice “dejar de hablar” como hacen los amantes regañados, nunca lo han hecho. ¡Ah! Lo olvidaba, como los que malmandan, también son socialistas.

Lo que no es una utopía, es la capacidad que tienen estos progres para medrar a costa del erario. Ahí se mueven como tiburón en el agua, incluso con mayor voracidad. A veces, es un chollo tener un primo socialista. Deben de ser cosas de la igualdad universal. Criaturas, no hay más que ver el concepto que tienen de ello. Es que unos somos más iguales que otros.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Un agravio comparativo

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 12 de mayo de 2010

Las cosas que suceden en política no pasan en la vida real. Si en ella, por poner un ejemplo, ustedes administran unos cuantos créditos que luego no pueden reembolsar, ya sea por mala cabeza o porque pierden su medio de vida, tanto da; pueden estar seguros de que nadie les volverá a prestar un solo duro. Ni siquiera les concederán la cantidad del chiste, el préstamo de “cero pesetas” que hace años pusieron de moda cierto dúo de cómicos. Así que, además de contemplar con humillación como sus proyectos y sueños se van por el desagüe, estarán condenados al limbo financiero.

Ahora bien, en política no es igual. Supongan que dirigen, muy mal porque lo detestan, un país. Imaginen que han metido la mano en el erario para que viva a cuerpo de rey un montón de gente, con el único aval de su afinidad ideológica o, si esta falta, su odio al país en cuestión. Un río de oro en subvenciones, ayudas y regalos. Ni siquiera es necesario ser nacional de allí, es más, ser forastero supone un plus a la hora de llevárselo crudo, y asociaciones que defienden la libertad sexual de las amebas de Namibia tendrán grandes posibilidades de “pillar” algo. Porque pagan los contribuyentes y pase lo que pase todo sale gratis, como con ciertos atentados de los que salieron beneficiados. Hasta que se acaba el dinero. Entonces, pensarán ustedes con buen criterio, el dirigente tendrá que pagar las consecuencias de su irresponsable (y dolosa) política. Pues no.

Y he aquí la diferencia con el gestor de la vida real, en su versión familiar o de pequeño negocio. Si este se enfrenta a su muerte civil, al político se le mete en el bolsillo un montón de miles de millones con cargo a los erarios europeos para que siga haciendo lo que ha venido haciendo. Todo un agravio comparativo. Algunos ingenuos creen que será “tutelado”, a menudo los que tienen la llave de la caja dan muestras de una credulidad verdaderamente infantil. ¿Qué se ha tirado al cubo de la basura el prestigio y el crédito (en todos los sentidos) de una Nación? Eso es una fruslería porque le van a dar más y encima seguirá al frente de su gobierno (por llamarlo así), repartiendo sonrisitas y comentarios estúpidos acerca de lo malvados que son los especuladores internacionales, que dejan la Bolsa tiritando para que en menos de una semana vuelvan a calentarla con sus fondos, atraídos por la “luz” que desprenden tres cuartos de billón de euros, en los cuales, ¡qué casualidad!, se incluye la cifra mágica (€280.000.000.000, no intenten traducirlo a pesetas, se marearán), que desató los rumores la pasada semana

Porque a quien están haciendo el favor es al malgobernante. Su sufrido país seguirá padeciéndolo entre bostezos y lamentos, según de donde procedan los dineros que sostenga cada hogar. Lo que a unos padres de familia les puede costar la ruina, sin poner en duda su buena intención; para un político, con peores propósitos, significa un premio y un estímulo para seguir arruinándonos.

Y es que las personas somos prescindibles. Pasamos por la vida y nos vamos. Tenemos fecha de caducidad, aunque esté velada. Por ello nadie es insustituible. Sin embargo, hay referentes que son irreemplazables y que su destrucción implica el dolor y el reproche de muchas generaciones que se interesen por la Historia y no por las mentiras.

Por ejemplo la Nación. Una que se llamaba España.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Más aquelarres

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 5 de mayo de 2010

Cuando me sitúo delante del teclado no puedo dejar de sentir que me estoy repitiendo. Acto seguido reparo en que, realmente, no soy yo el que se repite. Basta con hacer memoria o tirar de hemeroteca para comprobar  que quien se repite constantemente es la siniestra de “este-país”, esa amalgama intolerante (porque lo son) de masones, separatistas e izquierdistas autocomplacientes con su ignorancia y con su simpatía por traicionar a su Patria, más o menos a partes iguales.

Así que, mientras ellos siguen en lo suyo, erre que erre, uno sigue empeñado en denunciarlo y predicarlo a los cuatro vientos, más que nada para dejar al jaujeño sin argumentos cuando se vea sin país. “Es que no lo sabía”, dirá como muchos otros… y no será motivo de exoneración, como no lo es el desconocimiento de la ley, porque somos innumerables las voces, en modestos blogs o a través de los medios, escasos, eso sí, que venimos clamando y señalando las fechorías que esta Nación viene sufriendo a manos de los progres… Por cierto, creo que ya he dicho que todos los que conozco están forrados.

Antaño se decía, en las largas noches de invierno iluminadas por las cimbreantes llamas de las velas, que en las madrugadas de los sábados se veía a las brujas acudir a sus aquelarres para rendir pleitesía al sujeto de su adoración. Este pasado primero de mayo casualmente fue sábado, podría haber sido cualquier otro día, pero entonces no me habría sido posible establecer una ilación con las misérrimas manifestaciones que alardearon de sus banderas preconstitucionales (la tricolor republicana lo es) y sectarias (la roja, que también lo es). Ahí estaban ellos, a plena luz del día, porque ya no es necesario ampararse en las sombras de la noche que media entre el viernes y el sábado para celebrar la muerte de Cristo. Se les veía felices, en su salsa, mientras los demás sobrevivimos intentando trabajar en lo que se nos permite, lo que les gusta a ellos es ponerse tras una pancarta porque les recuerda sus revolucionarias hazañas. Pero ni siquiera movilizaron a sus liberados: hacía buen día, solecito, y ¿quién puede resistirse a gastarse por ahí lo que se llevan sin dar ni golpe a costa del erario? No estaban ni los suyos.

Y aprovecharon para ondear esas banderitas que pesan como losas (sepulcrales) en la Historia de España, para reivindicar la figura de cierto magistrado metido en problemas y para manifestarse contra el paro (“por un empleo con derechos”, lo que ya es decir entre quienes cobran subvenciones), muy arropados por sus amigos que malmandan, que ya es surrealista, algo así como si al pirómano del pueblo le admitiesen en un acto contra los incendios forestales.

¿Y donde estaba el sujeto de su adoración, culminación de todo aquelarre que se precie? Pues dicen que anda por el palacio de la Moncloa.

En fin, lo de siempre. Que a mí también me gustaría dejar de repetirme… si dejasen en paz a mi país.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

¿Hacia otra guerra civil?

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 28 de abril de 2010

Se puede afirmar que lo único bueno que trajo la Transición fue la reconciliación entre los españoles, cimentada en muchas renuncias por los que fueron enemigos. De un lado y de otro. Una de esas renuncias, muy dolorosa, fue la de sentar en un banquillo a muchos que lo merecían porque en aquella época seguían vivos numerosos chequistas que escaparon con dinero fresco y volvieron con la garantía de una total impunidad. Alguno de ellos llevaba (lleva) a sus espaldas más muertes que muchos tribunales de Franco, y es que esa es la principal diferencia de entrada: el frente popular, metódicamente, sacaba a los presos (católicos y derechistas) de las cárceles con nocturnidad y alevosía, al margen de cualquier proceso legal, para asesinarlos; y la Causa General se desarrolló dentro de unos cauces jurídicos que no disfrutaron las víctimas de la revolución. Pero no nos engañemos, la guerra civil fue una guerra que perdió España entera, como pierde una familia cuando dos hermanos se enemistan. La España de la Concordia zanjaba definitivamente esa herida que sangraba dolorosamente para que nadie dividiese a sus conocidos por sus filias y fobias políticas o que ello fuese motivo de cárcel. Pertenecía al pasado. Eso creíamos…

Uno de los “méritos” que cabe reconocer a este malgobierno es la de haber reabierto esas cicatrices. Con resentimiento, se dicen “continuadores” de aquel régimen sectario, corrompido y de terror. El puente de su revanchismo obvia los más de setenta años que han pasado desde su finalización. Los niños que contemplaron su término son casi octogenarios. Apenas sobreviven combatientes, como mínimo ya han cumplido los noventa. Sólo algunos chequistas, “valientes” de retaguardia, a los que no quieren ni en el infierno, expidiendo carnés de demócrata a costa de la ignorancia y del envenenamiento de la opinión pública. Porque fue el frente popular el que liquidó el experimento republicano en 1934. Y los partidos que formaban ese frente popular, los que llamaban a la revolución desde sus panfletos, los que hablaban abiertamente de “guerra civil” y de exterminar a la España que no se plegase a sus designios son exactamente los mismos, con las mismas siglas; no solamente no han pedido perdón sino que hoy exigen desquitarse. Hay cosas para las que el tiempo no pasa. No aceptan otra legalidad que la que les conviene.

Claro que, para que se peguen dos, uno tiene que ofender y el otro plantear su defensa. En 1936 la España que no creía en la revolución se vio en la encrucijada de dejarse matar o luchar por su supervivencia; optó por lo segundo, a la desesperada porque los revolucionarios y sus pistoleros tenían muy clara su elección: como ejemplo puede valer el ilegal arresto e inmediato asesinato de Calvo Sotelo, por ser uno de los líderes de la oposición, pero podrían bastar cualquiera de los que perpetraron los frentepopulistas en aquella “primavera trágica”.

Ya he abordado en multitud de “Comentarios” los sucesos de entonces. Este pretende ser una reflexión del abismo que nos vuelve a amenazar. La conclusión que nos sorprende, como cruel burla, es que no fueron sinceros en esa “reconciliación”, que fue una impostura para esperar, pacientemente, tiempos mejores e inocular sus mentiras hasta el extremo de que, en la actualidad, los autonombrados herederos de los revolucionarios hacen lo que les viene en gana mientras que el españolito se divide entre seguir aborregado o llevar algo de pan a la mesa de los suyos. Con el cuento de la “memoria histórica” se cava una zanja para dividir españoles. Se cambian los nombres de calles, se desmontan estatuas de personajes históricos, se somete a la Iglesia Católica a una burda campaña de acoso y desprestigio porque la quema de conventos, que les complacería, sería muy descarada, y se rescatan consignas de aquellos momentos. Todo dentro de un gigantesco dispositivo ideado para la provocación. Únicamente de ese modo es explicable que la furia talibán izquierdista se esté ensañando con el Valle de los Caídos (símbolo notorio de ese espíritu de reconciliación). Entre tanto se lanzan a la calle con banderas tricolores, estas sí, patentemente “preconstitucionales”, para que personajillos ociosos (gracias a la subvención), incluso con aficiones “fusiladoras”, defiendan la presunta legalidad de cierto magistrado revanchista dado a cotillear, irse de cacería e impartir conferencias altamente remuneradas. Por no mencionar su nulo interés sobre la “Phasianus colchicus.  

¿Dónde está el espíritu de la “Paz, piedad y perdón” que preconizó el presidente de aquella ficción de república, devorada por la revolución, cuando comprobó que su derrota era inevitable?

¿Dónde está España?

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Los descamisados

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 21 de abril de 2010

Fue hace muchos años, en un mitin de apoyo a la candidatura de Juan Barranco para obtener la alcaldía de Madrid. En un auditorio entregado, no sé si al bocadillo o a la lealtad a las siglas que formaron parte activa del frente popular (recuerdo una vez más que aquel psoe es el “mismo” que el de ahora); cierto político que gustaba de hacer honor a su primer apellido (y tratar bien a sus hermanos) sintió el espíritu de Eva Perón en el estrado y desempolvó lo de los “descamisados” para atacar a sus oponentes políticos.

 

Este corte no es una parodia, aunque pueda parecerlo por estrafalario. Era tan grande el arrobamiento de índole paranormal que lo de la palabrita llegó instantes después, en lógico “in crescendo” argumental para alabar la figura del candidato, que perdió, seguramente porque las cosas de otro mundo dan gafe. Sólo faltó que le diese vueltas la cabeza y le saliesen llagas en contacto con el agua bendita. El alcalde socialista de Madrid que le precedió (el mismo que aconsejaba “colocarse” para que no viésemos lo que nos hacían) le mutaba humorísticamente el apellido por el de “precipicio”, acaso por lo que veía venir en el seno de su propio partido, o en su país. Pero esto último no lo creo. Ellos, evidentemente, eran los “descamisados”, “humildes hijos” del pueblo que habían adquirido estudios con mucho sacrificio frente a la Derecha reaccionaria, empresarial, adinerada, o como denominan a la que representa este escribiente, “aristocrática”, no sé muy bien el porqué, pero me lo tomo en su sentido más etimológico para enorgullecerme de esa presunta descalificación.

Mienten, como casi siempre. Digo “casi” porque nadie es perfecto y cuando se equivocan alguna media verdad se les puede escapar. Mienten. Se puede colegir por la larga relación de hijos y nietos de altos cargos del Franquismo adscritos o coqueteando con el partido que malgobierna. Ello no es malo en sí mismo. Que quieran equivocarnos alardeando de “pedigrí” familiar democrático, sí. Y es que hay mucho antifranquista de 2010 que no lo fue en 1970. Eso sin hablar de la singularidad espacio-temporal que les deja visitar París en mayo de 1968 cuando les viene en gana. Ya he dicho muchas veces que la memoria no es su fuerte, de ahí que quieran falsearla desde el BOE.

De “descamisados”, nada de nada. En todo caso, “enmandilados”. También he dicho muchas veces que todos los izquierdistas que conozco están “forrados”, lo que no es malo en sí mismo, si consiguen su fortuna honradamente. Es algo propio del Capitalismo y el Libre Mercado, cosas, ambas, de las que reniegan con ira, lo que no deja de ser otra más de sus incongruencias. Lo que inquieta es que logren ese nivel merced a su posición política y luego se permitan impartir su magisterio de solidaridad y “descamisamiento”. Pues no, miren, eso no es tolerable. Primero porque su patrimonio alberga dudas razonables por su cercanía al erario. La presunción de inocencia es un derecho del ciudadano, pero en un político, no. Siempre bajo sospecha, debe hallarse en un permanente ejercicio de transparencia. Y si no les gusta, pueden utilizar sus estudios para dedicarse a otra tarea y ser ciudadanos corrientes, que no conozco a ninguno que haya escogido la política contra su voluntad.

Si aparece su patrimonio en un periódico, en vez de replicar negando con soberbia (muy poco cristiana, espero que se lo censuren sus amigos obispos), lo que tiene que hacer es explicar su procedencia (sí, porque en los políticos la presunción es de culpabilidad y deben demostrar lo contrario) con completo detalle. Porque no todo son privilegios: las exigencias para estos empleados, porque son nuestros empleados, han de ser muy estrictas. Suponiendo que se quiera combatir la corrupción, obviamente.

Y que dejen de aludir a su austeridad cuando les encanta alardear de su opulencia. Lo que no es malo en sí mismo. Que lo hagan cuando falta el pan en muchos hogares (debido principalmente a su concienzuda labor de demolición), que se deba a un mal uso de su poder y que, además, nos tomen por estúpidos, sí.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Esperpento

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 14 de abril de 2010

Es un esperpento. Y no podía darse en otro país, no en vano esta fue la cuna de Valle Inclán. En jauja la izquierda se halla representada en todas sus versiones, que en realidad son la misma, porque cuando tocan a rebato todos van a votar a las siglas que fueron tan favorecidas durante la Transición como “mal menor” frente al comunismo, siendo como es una “variante” muy sutil. Las Derechas fueron “trituradas” a conciencia por los servicios de inteligencia, a cuenta del fantasma ese de la “involución”. Me pregunto que sería de los separatistas si se les hubiera “confundido” y fragmentado con el mismo celo. El resultado es que durante muchos años hubo un conglomerado virtual que representaba a las Derechas bajo las siglas de A.P. (Alianza Popular) pero con las mismas posibilidades reales de llegar a gobernar que el Moscardó de ganar la Liga de fútbol, dicho esto con todo mi cariño hacia ese club histórico del fútbol madrileño.

Ante ese panorama hubo quienes decidieron aglutinar a esas Derechas desde un partido que se declarase “centrista” (había muchos recelos a declararse como de “Derechas“ por aquellos días, y si me apuran, también hoy, ahí están los maricomplejines sin ir más lejos), pero que sus postulados tenían claro sabor liberal con matices conservadores. Bien mirado, no podía ser de otra forma para seducir a un electorado de amplia gama, que iba desde ese centro liberal hasta la Derecha más conservadora; que basaba su discurso en la crítica implacable desde una serie de Principios que eran aceptados por toda su base electoral. Ese partido fue el P.P. Con todo y con ello, en las elecciones de 1996 sólo se ganó por trescientos mil votos, aproximadamente. Es decir, que con todos los escándalos de corrupción (desde el gal hasta la psv), con un desempleo galopante, con la caja de las pensiones vacía (el gobierno entrante tuvo que pedir un crédito para satisfacer su pago) y con un generalizado desprestigio de los socialistas, sólo se les desplazó del Poder por un “puñado” de votos. “Dulce derrota” la denominaron, y se frotaban las manos porque pensaban que su “hombre” en el P.P., apoyado con “prisa”, terminaría desplazando a Aznar. No fue así.

La cuestión es que el electorado de la izquierda es “fiel” porque no se plantea quedarse en casa si los “suyos” lo hacen mal, como hacemos los de Derechas. Es lo que tienen los Principios. En los ocho años que gobernó el P.P. (los últimos cuatro con una cómoda mayoría absoluta), se quedaron sin hacer muchas tareas, lo que propició, en parte, lo que está pasando ahora. También era impensable que se llegase a este “esperpento”, pero la Historia nos demuestra que todo es posible, como que el Muro de Berlín sea derribado y el marxismo-leninismo de “facto” siga teniendo tan buena salud. Cosas veredes.

Y después de las elecciones de 2008 hubo algún lumbreras dentro de ese partido que se propuso ganar las próximas con un discurso ambiguo, de “bajo perfil” como se dice ahora, sin hacer mucho ruido para “no molestar”, y, lo que más nos duele a muchos, renegando pública y notoriamente de su base electoral, que está compuesta principalmente de liberales, conservadores y los que nos confesamos hijos de esas dos corrientes políticas, señalándonos la salida. Salida que algunos ya han tomado para desgracia de ese partido (María San Gil, Ortega Lara, Pizarro, entre otros, seguramente Nerea Alzola en el futuro) con la consiguiente pérdida de referentes, muy válidos todos ellos, de la que muchos votantes están tomando buena nota. Para quedarse en casa o irse al campo cuando toque votar y volviendo, de esta forma, a tener las mismas opciones que el Moscardó.

“No pasa nada”, seguro que le dicen los “arriolas” al líder de la “leal” oposición. “La crisis económica desbancará a los socialistas”, por eso aspiran a arrebatar parte del electorado que les vota. Han abandonado la argumentación desde las ideas y los conceptos a cambio de arrancarle votos a los progres. Por eso dicen bobadas como esta, para atraerse a quienes se burlan sin disimulo de ellos, a quienes han humillado a las víctimas del terrorismo, a quienes ridiculizan las investigaciones rigurosas e independientes sobre el 11m, a quienes hostigan a la Iglesia Católica, a quienes fomentan con su modesto voto que este esperpento que es jauja esté sucediendo y no sea una distopía de algún autor que admire a Orwell. 

Lo malo es que lo que mejor saben hacer los progres es ir de “progres” por la vida. Y pueden estar convencidos de que volverán a votar a los “suyos”, porque los aprecian más que la Nación que sus hijos deberían heredar.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Vacaciones

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 7 de abril de 2010

Ya he dicho, en muchas ocasiones, que la coherencia no es virtud progre. Desconozco si poseen alguna desde ese plano ideológico (por llamarlo de alguna manera); lo que sin duda es notorio es su hipocresía. Se me olvidaba que estábamos relacionando sus “virtudes”.

Al progre puro y sin adulterar las festividades cristianas le suponen un sarpullido. O una gastroenteritis, según. Eso explica que las disfruten como todo hijo de vecino. Es que tienen que recuperarse. Como ya se ponen “malos” en la víspera no debe de extrañarnos que se marchen a descansar antes que nadie. Pero no lo hacen porque tengan una caradura impresionante, no, que somos unos mal pensados. Lo hacen porque tanta procesión, tanto Cristo, tanta Virgen les provoca un malestar enorme. Ahí tienen su empeño de hostigar la religiosidad de toda una Nación, como anticipo de una eventual prohibición, “todo se andará” que decía el profesor tierno. Hasta el agua bendita les quemará su delicada piel si entran en contacto con ella. Y se van con la antelación indispensable como para que el país, que han dejado patas arriba, no pueda arreglarse por sí solo en ese tiempo de ausencia.

Ya tienen que soportar todas las semanas con un domingo a cuestas. Y ellos, sufridos como nadie, lo aguantan gracias al asueto que se cogen ese mismo día: la coincidencia es casual, como todo lo que rodea sus actos. Solidarios como nadie, se han embarcado en la tarea de “multiculturizar” el calendario español, que, como suponíamos es fascista por ponderar domingos y otras fiestas de guardar, además de sionista porque los sábados suelen ser semilaborables, o directamente inhábiles para quien pueda. Así que nos encontramos con que quieren que el viernes sea declarado festivo para los musulmanes. Ellos, que son laicos muy respetuosos, estarían dispuestos a realizar el esfuerzo de no trabajar tampoco ese día. No conozco ninguno que, consecuentemente, renuncie a disfrutar las festividades religiosas. Lo lógico es que se apunten a todas en esa enloquecida fiebre que tienen con la igualdad.

Y es una lástima que el malgobierno no se coja unas vacaciones, cortas digamos, por lo que queda de siglo XXI y que vuelvan el próximo si son capaces de salir de la sepultura. Más que nada para que los que tienen “vacaciones” forzosas por cortesía de esta alegre gente, que están en la sistemática demolición de España, puedan incorporarse a un puesto de trabajo y dejar de disfrutar de la larga festividad cotidiana propia del socialismo, que, ciertamente nada tiene de fiesta pero todo de funeral.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Los buenos padres

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 24 de marzo de 2010

Hace muchos años aconteció un crimen en un pueblo de Castilla. Durante las fiestas patronales, un vecino descerrajó varios disparos sobre otro, causándole la muerte. Cosas de lindes, envidias y agravios figurados o reales; la gente se abalanzó sobre el victimario y la intervención de la Guardia Civil le salvó la vida al prenderle. Ya en el calabozo, uno de los agentes, que le conocía de años, por verle tan tranquilo le inquirió:

-  Has matado a un hombre… ¿es que no te das cuenta de que vas preso a la cárcel?

El asesino meditó durante unos segundos, y sin alterar su serena expresión, respondió…

-  De la cárcel saldré… peor está el otro, que no escapará de donde le meterán.

Y de la cárcel salen. Lo saben muy bien los de la serpiente. Sus víctimas no regresarán junto a sus familias, junto a sus niños, pero ellos sí que podrán hacerlo. Son tan buenos padres que hasta alegan el sufrimiento psicológico que sus hijos sufren por tener a sus progenitores entre rejas. No dicen nada del dolor que ellos originaron al dejar viudas y huérfanos, a ancianos padres enlutados. No dicen nada porque, como son tan buenos padres además de hombres de paz, sienten dentro de sí la llaga que sus hijos albergan por su obligada ausencia. Omiten el daño que han causado y que les ha llevado a la cárcel: nunca mostrarán el menor arrepentimiento, serán incapaces de pedir perdón a las familias que han mutilado salvajemente. Pero claro, el malgobierno se mostrará “solidario” con un buen padre. No lo duden, sobre todo si hay negociación por medio para lavar la imagen de un malgobierno que provoca náuseas indiscriminadamente.

¿Cómo no se van a solidarizar? Ellos también son buenos padres. Es lo más natural: todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Unos intentamos dar buen ejemplo y luchamos sin desfallecer porque queremos dejarles una Nación de la que se puedan sentir orgullosos. Los siniestros, como tienen posibles, son más prácticos y dejan a un lado sensiblerías como las del “buen ejemplo” y el Patriotismo. Poderoso caballero es don dinero, y Dios te lo dé que para qué quieres saber. Por esa misma razón les compran un pisito en el centro de Madrid, por la asequible cantidad de un milloncejo (de euros). Da igual si no cuadran sus emolumentos con ese importe a desembolsar (más la reforma, más su mantenimiento, limpieza, etcétera), seguro que las entidades financieras no les ponen trabas. Lo más importante es el bienestar de los hijos, el escándalo es secundario porque ya se sabe que en jauja nunca pasa nada, y si pasa, les pasa a los que no son de su cuerda, que de eso se encarga la jauría mediática.

Por desgracia somos muchos, cada vez más, los españoles que solamente podremos dejar amor y buenas enseñanzas a nuestros queridos hijos porque no tenemos dinero. Del buen ejemplo se ríen los siniestros, que prefieren un buen fajo de billetes por encima de todo y subvenciones para las empresas de sus nenes. Pero el dinero se acaba rápido cuando no se gana como Dios manda.

Entonces podremos comprobar quiénes son los que valen más.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Monopolio de la rebelión

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 17 de marzo de 2010

El español, también llamado castellano para diferenciarlo de otras lenguas españolas con las que ha convivido sin problemas hasta hace poco, es una lengua antigua y sabia. Tiene una oferta semántica rica y variada que se alimenta principalmente del Latín, hasta el punto de que podría considerarse su primogénita por lo fecundo de su legado. Y sinónimos que no lo son tanto por sus matices. 

A la izquierda siempre le ha gustado el término “revolución”. Animada por la afición conspirativa de los masones, han conseguido que dicha palabra tenga connotaciones positivas. Se dice que algo es “revolucionario” cuando supone un avance, ya sea tecnológico o de otra índole. Los que sabemos algo de Historia conocemos cómo han acabado las revoluciones más celebradas, por lo que no entendemos tanto entusiasmo manipulador. Será para que la sociedad se deje hacer mansamente cuando acometen sus proyectos de ingeniería social. Sin embargo, las rebeliones tienen más largo recorrido. Rebelión fue la insurrección de las 13 colonias norteamericanas, por ejemplo, aunque luego se la denominase inapropiadamente, por esa economía sustantiva, como “revolución”. También fue rebelión lo que acaudilló Mahatma Gandhi con su resistencia pasiva para lograr la independencia de la India, culminada en 1947.

Por extensión, seguramente dentro de esa manía “expropiadora” que tanto les motiva, se han adueñado también de la voz “rebelión”, aunque la fetén para ellos sigue siendo “revolución”, que la emplean acompañándola de lágrimas de emoción. Cierto es que son parecidas, pero no son iguales. Según el DRAE la primera implica un “cambio violento”, y la segunda “desobedecer” y “oponer resistencia”. Semejantes pero no tan equivalentes.

Pero ellos no están para sutilezas, salvo si son convenientes en la manipulación, en cuyo caso tuercen y vacían las palabras para mejor engañar. Así que consideran que sólo ellos tienen patente de corso para revolverse. Si no les gusta el Servicio Militar, se declaran insumisos. Si quieren matar niños no nacidos, se acogen a un fantasmagórico derecho a “decidir”. Si pierden unas elecciones, toman las calles usando el brazo sindical “de clase” como mascarón de proa y levantan humeantes barricadas. Son un trío de ejemplos, todos muy revolucionarios de lo “avanzados” que los consideran. Seguro que se les ocurren más.

Tanto se consideran dueños y usufructuarios de lo que se desprende de esas palabras, que serían capaces de mandarnos a los inspectores de la sgae para cobrarnos por el uso de “rebelión”. Cuando mandan, mandan, normalmente para mal. Y cuando no, se acogen al artículo 33 de cualquier disparate para movilizarse. La “revolución”. Porque ellos lo valen. No toleran que las Derechas nos aglutinemos bajo una Rebelión Cívica, o bajo la cabecera de esta ilustre Tribuna que se llama “Rebelión Digital”, o que una política liberal haga un llamamiento a la rebelión fiscal por la subida del IVA. Todas las Derechas patrióticas estamos en esta Rebelión Cívica para recuperar nuestra Nación y hasta alguna fuerza de izquierda que se siente española, que haberla hayla, como las meigas. Ahora la izquierda antiespañola se comporta como los inmovilistas que son, intolerantes de lo que no les place mientras hace negocios milmillonarios con esa derecha empresarial, mezquina y cobardona, que únicamente es fiel a los colores de los billetes de banco y no a la bandera de su Patria. Como ven, su felona codicia les define a ambos.

Los demás, como buenos españoles que somos, seguiremos en esta Rebelión Cívica. Porque antes que la disciplina está el honor.

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

 

Retratos

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 10 de marzo de 2010

La situación que vive España es lacerante. Lacerante para quien todavía sienta algo por esta vieja y hostigada Nación, cada vez somos menos españoles mientras que los jaujeños distan del peligro de extinguirse. Todo un hito de la izquierda de “estepaís”, que sus nacionales se avergüencen de su Patria y contemplen sus símbolos con desdén cuando no odio.

No obstante, hasta de las circunstancias más negativas es posible extraer alguna conclusión. Y es en estas condiciones cuando se sabe quienes están con su Nación contra viento y marea; y quienes no, ni tampoco se les espera. Hay momentos que retratan a sus protagonistas. Un suceso, una actuación, una frase, nos va colocando en la trinchera que hemos elegido implícitamente. Si hablo de “trincheras” no me lo reprochen, dividir españoles es lo que hace este malgobierno, así que no culpen al “mensajero”, sino a los que van sembrando cizaña deliberadamente con el fin de que nos volvamos a matar mientras ellos vivirán tan ricamente con lo que se están llevando. Encima se autodenominarán “demócratas”. Seguro, no hay más que echar una ojeada a sus amistades.

“Dime con quien andas y te diré quien eres”, reza un sabio refrán. Uno se puede retratar por sus amigos. Es un indicio. Pero alguien se queda retratado sobradamente cuando se defienden “derechos” homicidas. O cuando se justifica a tiranos, tiranías y además pide que se nos persiga. Ya ven que la estupidez en determinados gremios es internacional, es eso o los efectos del consumo de algunas sustancias, puede que por las dos razones. Algo semejante a cuando se divaga sobre “grados” de represión en cada país. Me pregunto que opinión les merece a estos “artistas” la “represión” que cierta entidad gestora de autores, con el riñón muy bien cubierto, ejerce sobre la sociedad cuando sus “agentes” irrumpen en bodas, peluquerías y oficinas para multar si no se hace uso “lícito” de las “creaciones” de sus representados. Me pregunto que opinión les merece que no se pueda hablar en español en algunas regiones de España. Me lo pregunto porque están permanentemente con las palabras “solidaridad” y “tolerancia” en la boca mientras presionan a los poderes públicos para que persigan con saña a los “manteros”. Por citar unos ejemplos ilustrativos de su congruencia…

El retrato no les favorece. Cuando uno se mete a activista todo lo demás que haga queda salpicado por esa labor. Si además cobra subvenciones o es beneficiario de las exacciones de la “facultada” entidad antes mencionada, está bajo sospecha: ¿vive de sus “creaciones” o del sueldo que le pagan “indirectamente” por sus “actividades”?

Sobre todo cuando esas “actividades” implican salir en defensa de unos regímenes totalitarios que, además de sojuzgar y expoliar a sus pueblos, han podido colaborar con organizaciones terroristas (el plural no es “accidental”) y que han asesinado y/o asesinan a españoles. Ese es el mal de izquierda española: prefieren al extranjero de su secta, incluso si es manifiestamente hostil (quizás por eso), antes que al español que opina de forma distinta. No hace mucho sus camaradas estalinistas gritaban “viva rusia” y encerraban (o algo peor) al que se atrevía a decir “viva España”.

Desde luego, con mi dinero pueden dejar de contar. No voy a comprar nada de alguien que se permite insultar la inteligencia de parte de su público. Es incompatible ser “artista” y “activista. Porque el Arte requiere libertad.

Y es sabido que los esclavos no la tienen…

Honor y Patria, por la Refundación de España.

 

 

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