Bitácoras de Rebelión digital | ||
Últimas anotaciones Mejor solos que mal acompañados De la nación-estado al estado-rapiña Donde hay poca justicia es peligroso tener razón Mejor rebeldía que inconformismo Comodidades para algunos, infierno para otros Libertad para combatir al desempleo El coronel sí tiene quien le escriba
| Bitácora "Aplicación Española" | |
Agradecimiento y breve presentación
Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 3 de marzo de 2010 En pocos años van a irse conmemorando los bicentenarios de las independencias hispanoamericanas. Independencias políticas, administrativas, porque España no es comprensible sin la Hispanidad, y la Hispanidad es un disparate sin España. El vínculo permanece hasta el punto de que es el español el idioma que se habla en esas naciones, hijas de la nuestra, españoles son muchísimos apellidos americanos, y América fue el destino de numerosas generaciones de españoles que buscaban labrarse una vida en paz o dejaron su sangre en esa maravillosa tierra por un sueño de gloria. Debido a todo ello se puede decir que hay una América Española que abarca desde los Estados Unidos (que no hubieran existido sin la ayuda de España) hasta Tierra de Fuego. Del mismo modo se puede afirmar que España es un pedazo de América incrustado en el occidente meridional europeo: la sangre que corre por ambos hemisferios es la misma. También los sueños… Es por eso que cuando la desgracia, el infortunio o el totalitarismo se abaten cruelmente sobre alguno de los países que componen el rico y fecundo mosaico de naciones que surgieron en ese continente, en España lo sufrimos como propio. La furia de los seísmos se ha manifestado en Chile, como antes en Haití, dejando un rosario de destrucción y muerte. La Naturaleza es indomable e impredecible. Vayan mis mejores deseos a aquel país para que pueda superar este amargo trance. Pero los males de la Naturaleza son inevitables, no se pueden combatir hoy por hoy, sólo paliar cuando se producen. La maldad que anida en el corazón del Hombre para esclavizar a otros hombres sí es previsible, se puede y se debe atacar. Hay un país en el corazón del Caribe que sufre una tiranía desde hace medio siglo, más devastadora que cualquier movimiento sísmico, que ha convertido a su ciudadanía en jineteras e indigentes conviviendo con la miseria. Todo un logro del socialismo que ha sembrado el planeta con más de cien millones de sepulturas. Tan estéril es que ni siquiera traspasan el Poder entre padres e hijos, sino entre hermanos, de ahí la esperanza: tarde o temprano se acabará la parentela y el búnker se terminará derrumbando. El problema es que la plaga amenaza a Argentina y se ha extendido hasta Bolivia, Ecuador y Venezuela, donde un bufón megalómano (“Bananas” de Woody Allen ha sido superada por la realidad) se puede apropiar de lo que se le antoje, o que permita que bandas de asesinos utilicen su país como retiro y campo de entrenamiento donde relacionarse con otras franquicias de la muerte. También hay esperanza: un pequeño país como Honduras ha resistido el embate progre, Chile y Colombia son claros ejemplos de normalidad democrática. Tampoco hay que olvidarse de los simpatizantes de la plaga. Estos hacen la labor de marketing que tan bien manejan los progres, como el mandatario brasileño, o en otro nivel “mediático”, algún actorcillo español (en el video). Cuando interpreta algún personaje no es tan elocuente, por lo que se deduce que habla en serio. Es lo que tiene ser un actor mediocre, que ha de meterse a activista político para ocupar su tiempo en algo. Claro que es muy libre de expresar su opinión, pero sin difamar a una víctima mortal (otra más) de su querido socialismo y sin tachar de terroristas a aquellos que están encarcelados y torturados solamente por discrepar. Aparte de que resulta ofensivo verle citando la palabra “patria”, aunque se refiera a Cuba. Y como colofón, la vieja estrategia que emplean los de la serpiente (sección “política”). El malgobierno “lamenta” (tardíamente) la muerte. Podría condenar el crimen, es lo menos que podría hacer, pero las formas, tan recurrentes, tan parecidas a las de sus correligionarios socialistas (así se autodenominan, en versión “txapela”), les delatan. ¿Cómo se van arrepentir los de la serpiente por los crímenes que han cometido cuando comparten el mismo armazón ideológico leninista? Honor y Patria, por la Refundación de España.
La ley frente a la justicia Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 24 de febrero de 2010 Decía George Orwell (1903-1950), que “defender la verdad es un acto revolucionario en esta época de engaño universal”. Sabía de lo que hablaba porque fue socialista y defensor teórico de los postulados que emanaban del Moscú estalinista. Como John Dos Passos (1896-1971), se curó de ese mal en la guerra civil, donde la afición a la tortura de sus correligionarios revolucionarios fue material para sus inmortales obras, en las que el totalitarismo proletario era una pesadilla asfixiante y omnipresente. Porque una mentira siempre es una mentira, por mucho que dijera un individuo admirado por los siniestros que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad. Todo lo más llegará a ser una mentira cargante e irritante, pero nunca trocará su naturaleza. Lo malo es que lo nocivo, lo más letal de ella es que puede alterar todo lo que toca. La mentira es como un veneno que trastorna la mente de quien lo toma por cierto. El lenguaje esconde enigmas en las palabras y la voz “mentira” ofrece la misma raíz que “mente”, acaso para denotar que es una construcción ficticia, por ello de procedencia “mental”, y no basada en la realidad. Ya dije en un “Comentario” que la Nación no restablecería su honor hasta que los autores (los de verdad) de los atentados del 11 de marzo de 2004 fueran juzgados y condenados. Las consecuencias de aquello las tenemos presentes: basta con darse una vuelta por la ruina moral, política y económica en la que han sumido a España, irreconocible como jauja. Con cuentagotas, poco a poco, desesperantemente despacio pero con absoluta precisión, tanta que los actores de esa tragedia van quedando “retratados” con su grado de felonía, vamos conociendo hasta que punto la infamia cambió nuestras vidas… porque la mudó dramáticamente por mucho que el jaujeño medio haga como que no está por no espantarse. Resulta que los que tenían que analizar unas sustancias pertenecientes a los explosivos no eran todo lo “imparciales” que tenían que ser, ¿qué importancia podría tener para ellos el resultado cuando su labor precisamente era la obtención de un resultado? Pues parece que no, a tenor del diálogo… es más, mostraban la misma zozobra que unos reclutas que no pueden cumplir una orden del suboficial de cuartel. Nos gustaría saber quienes componen esa cadena de mando. Seguro que tirando del hilo llegaríamos a conclusiones… Porque todo lo demás es intuido y estoy seguro que no se halla muy lejos de la verdad, apoyado en hechos “peculiares”. El precipitado desguace de los trenes, el mismo día de las elecciones generales… que la entonces oposición (sí que lo era, de qué forma) estuviese mejor informada que la cúpula del ministerio porque tenía a “su gente” dentro… pruebas que no eran tales porque se habían “fabricado”… manifestaciones “espontáneas” (con lo difícil que es poner de acuerdo a los españoles) durante la jornada de reflexión incluyendo asaltos a sedes del pp… suicidas que no sabemos si lo fueron voluntariamente… y un juicio “extraño” porque no se dedujo testimonio a nadie habiendo sobrados motivos para ello, nada se concluyó acerca del arma del crimen. Y esto es un resumen meramente enunciativo, el blog de Luis del Pino es exhaustivo. Es un secreto a voces que la “justicia” española es una iniquidad. No lo afirmo yo, sino todo un profesor de Teoría del Estado refiriéndose a otro asunto, pero que en realidad forma parte del mismo problema. La ley está enfrentada a la Justicia, y esta no es patrimonio de los jueces, sino de los Principios y de la Moral que los sostiene. Y esa ley es la que mira a otro lado, siguiendo directrices de sus patrones políticos, que son los que deciden sobre las carreras de sus subordinados, porque se comportan como eso, me remito al vergonzoso ejemplo del caso “Faisán”, quizás más relacionado con todo este estado de cosas de lo que nos imaginamos. Hay antecedentes de atentados que no fueron esclarecidos hasta que fue demasiado tarde. El de Prim, sin ir más lejos. Lo único es que muchos no estamos por la labor de desviar la mirada, como alguna fuerza política está haciendo para no estropear una herencia que cree segura. Deberían pensar que aceptar una herencia manchada de sangre les convertirá en cómplices, pero no creo que lo hagan. Unos y otros seguirán mirando a otro sitio, por aquello tan español que es “resistir para vencer”, pero es ensordecedor el clamor de 192 muertos, miles de heridos y una ciudadanía cuya voluntad está secuestrada desde entonces por un cambio de régimen que se ha realizado a sus espaldas. Porque eso mismo es lo que pretendían los asesinos… Honor y Patria, por la Refundación de España.
El pacto Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 17 de febrero de 2010 Un pacto no tiene porqué ser una solución. Incluso puede suponer un problema añadido si es un dique que impida acometer soluciones más audaces. Eso sin contar con que el pacto sea traicionado, que tampoco es descartable. Un pacto implica cierta complicidad, un mínimo común que une a dos o más partes antagónicas en un compromiso que les obliga a socorrerlo o a salvarlo. Esa es la versión positiva. Pero también existe la negativa si esas partes se juramentan contra algo o alguien. Las conspiraciones, tan de moda por los que más saben de ellas, también son “pactos”. Ahora se habla de un eventual pacto de estado para salvar los muebles del régimen que nació en la mañana del 11 de marzo de 2004. Muchos no se han querido dar por enterados, pero esa cenicienta mañana se alumbró algo a espaldas del ciudadano y dirigido contra él. Seguramente también fruto de un pacto, aunque no conozcamos las partes, casi seis años después de los sangrientos atentados. Tiene que estar la cosa muy mal cuando los políticos, siempre tan autocomplacientes, por lo general (sálvese el que pueda), anden coqueteando con la idea hasta el punto de precisar la intercesión real para ello. Malo, muy malo, si su majestad se ve en la necesidad de intervenir… por cierto que se le echa de menos, señor… si es para ayudar a España. Parece que las restauraciones borbónicas presentan el mismo vicio. Un pacto, más o menos tácito, para la alternancia, lo que vendría a explicar la indolencia del pp, dedicado perezosamente a esperar su “turno”. Durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII se hacía más o menos así, para no aburrir al lector: el partido gobernante se “agotaba”, dejaba su sitio a la oposición que, instalada ya en el Poder, convocaba (“hacía”) unas elecciones que le daban la victoria para que todo siguiese más o menos igual dado que no había una gran diferencia entre unos y otros, como viene sucediendo desde hace un par de años, aproximadamente. Entonces todo estaba pactado y ahora… Se escenifica que no. Recuerdo que los ponderados “Pactos de la Moncloa” blindaron la Transición y la difunta Constitución de la España de la Concordia, viabilizando su estructura política y poniéndola “a salvo”. Pero nada más. La inflación de los últimos setenta y primeros ochenta del siglo pasado fue temible y la tasa de desempleo se resistió a descender en serio hasta que llegó Aznar, ya mediados los noventa. Un pacto, abandonen toda esperanza, no es la garantía de que todo se arreglará: más bien es la seguridad de que todo seguirá igual. Y no nos gusta la situación actual, así que ¿por qué mantenerla? Claro que volvemos al juego de la apariencia y la realidad. Puede parecer que no se suscribe pacto alguno y luego, secretamente, sí. Y al contrario, como decía al principio, el ejemplo de la actitud socialista con el Pacto de las Libertades contra el terrorismo es bien elocuente. Se rubrica, pero al mismo tiempo, se habla con los de la serpiente para preparar la infamia de la negociación. La conclusión más cabal es que no son de fiar. Porque pueden buscar la reedición de un pacto del tinell incluyendo al partido que fue marginado, ya convenientemente “reblandecido” y permeable al nuevo régimen, para excluir cualquier iniciativa, ya sea de izquierda o Derechas, pero ciudadana y patriótica que persiga la regeneración de la Nación. Al fin y al cabo, los promotores de los atentados del 11 de marzo de 2004 pretendían hurtarle la Nación al ciudadano, y en gran medida lo han conseguido. Si no lo ha sido en su totalidad es porque nos hemos movilizado unos cuantos. Sí, anárquicamente. Sí, confusamente, pero algo se ha logrado. Imaginen lo que se podría alcanzar si los ciudadanos tomásemos la calle para exigir un cambio de verdad que restituya nuestra Patria. Para gobernarla no hace falta más que sentido común y patriotismo. Algo que les sobra a muchos buenos españoles. Hablan de un pacto “por patriotismo”, ahora se acuerdan de España. Como truena, se acuerdan de Santa Bárbara tras haberla vilipendiado furibundamente. Apelan a ella, no sinceramente sino por miedo, como un asustado y desencajado aprendiz de brujo al que se le haya ido la mano con la magia. Negra. No faltarán ingenuos que se hayan olvidado de lo “perpetrado” en los últimos seis años por los que malgobiernan, y en los últimos dos por los que “colaboran”. Yo, que aún tengo buena memoria, “histórica” si quieren denominarla así, lo tengo muy presente. No puede haber “patriotismo” en quienes nos han llevado deliberadamente a esto y en quienes lo han permitido sin poner una miserable moción de censura para denunciarlo, cuando tenían la obligación moral de haber ido puerta por puerta advirtiéndolo, en lugar de señalar la salida a muchos de sus mejores integrantes. Si tuvieran el menor indicio de “patriotismo” se marcharían a sus respectivas casas. Esa sería una buena base para fundamentar un pacto. Por la Patria. Pero no lo harán. Honor y Patria, por la Refundación de España.
"Piensa el ladrón..." Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 10 de febrero de 2010 Hay acusaciones que resultan especialmente llamativas. Tanto que entran dentro del sarcasmo más sangrante. Otra muestra más del ilimitado cinismo del que hacen gala los progres. Mejores agitadores y conspiradores que gobernantes, como la Historia nos muestra. Ahora hablan de “conspiración” para tapar los efectos de la concienzuda destrucción de la Nación. Llevan gobernando (mal y lo saben) desde hace seis años. Veinte de los últimos treinta han sido padecidos estoicamente por este sufrido país que traga con todo. Pero ellos nunca tienen culpa de nada… y por supuesto, son unas Hermanitas de la Caridad que jamás conspiran contra un gobierno que no sea de su color. No, ellos no conspiraron en el otoño de 1934 contra un gobierno democráticamente elegido. Tampoco llamaban a la “guerra civil” en la primavera trágica de 1936, tras ganar dudosamente unas elecciones muy irregulares, con gobernadores civiles “desaparecidos” y muertos acudiendo a votar misteriosamente. Sucesos paranormales sin duda. Tan paranormal como que estuviesen gobernando (es un decir) y preparando al mismo tiempo un autogolpe para acometer su revolución. Franco se adelantó. Y perdieron porque siguieron conspirando e intrigando, llenando checas y dando paseos sin retorno. Pasaron muchos años. Tuvieron mucha paciencia, pero estaban decididos a ganar la guerra civil, mejor cuando Franco ya no estuviera. Llegó la Transición y agitaron el fantasma del partido comunista para revitalizar un socialismo de museo. Hablaron con los que mandaban para que les apoyasen, no fuera que viniese el “fanatismo” del comunismo cuando los demócratas de toda la vida eran ellos. Y el Poder de entonces lo consintió como forma de arrinconar a los chicos del carnicero de Paracuellos. Hubo unas elecciones constituyentes y luego otras más, siempre con el marchamo a cuestas de morigeración y socialdemocracia. Hasta abjuraron, sólo simbólicamente, de sus fuentes marxistas. Y engañaron a casi todos mientras realizaban una oposición salvaje a Suárez, igualita que la de ahora, con moción de censura incluida. Un político que hacía honor a su apellido le llamó “tahúr del Mississippi”. Los de la serpiente, también de izquierda, mataban a dos personas de media a la semana. Al final dimitió Suárez, en medio de un golpe de estado y se manifestó la “neumonía atípica” de la que se culpó al aceite de colza adulterado. Todo se les allanaba como en autovía. Sucesos paranormales, pura casualidad, concatenación de hechos sin relación alguna. Sin conspirar, por supuesto. Llegaron al Poder. Los ingenuos pensaron que lo paranormal se había acabado. Era una época de grandes expectativas. De esperanza. Falso. Entonces se destapó el tarro de las esencias. Se expropió Rumasa, aparecieron los gal, los medios de manipulación desafectos fueron cercados hasta culminar en el vergonzoso “antenicidio”, sin olvidar las escuchas ilegales del CESID o la irrupción del deshonroso “pelotazo” en la vida económica. Se intervino Banesto por cuestiones políticas porque no se hacía en esa entidad nada especial que no se haya hecho, esté haciendo o se haga en las demás de su sector siempre que no se asomen a la política. Las cajas asumieron el papel de nuevos cortijos de los políticos, versión autonómica. El Poder judicial fue politizado para que no fuera obstáculo. La enseñanza también fue domesticada. Los 800.000 puestos de trabajo prometidos en 1982 se convirtieron, otra expresión de lo paranormal, en la mayor tasa de desempleo de la historia española. Si no se hubieran ido en 1996, los jubilados hubieran tenido difícil cobrar su pensión. Todo eso sin la menor conspiración. Faltaría más. Ellos pueden acusar de conspiración. Hablaron con los de la serpiente cuando estaban en la oposición y en el Pacto por las Libertades y contra el terrorismo. Visitaron al enemigo cuando este ocupó el islote de Perejil. Aprovecharon al máximo cada suceso para laminar a un gobierno “democráticamente elegido”, como con el tristemente célebre Prestige y el aún más “no a la guerra”, cuando los soldados españoles fueron una vez que ya había sido derrocado el tirano iraquí. No quisieron recordar que durante la primera guerra del Golfo sí que estuvieron militares de reemplazo. Ahora callan con Afganistán, pero claro, debe de ser por lo de la “conspiración”. Y no sabemos quien concibió lo sucedido en los atentados del 11 de marzo de 2004 pero se han puesto trabas a la investigación. Sus medios han demonizado cualquier línea que se saliese de la versión que les llevó al Poder nuevamente. No estamos cualificados para hablar de “conspiración”, porque los progres son los únicos que pueden hablar de lo humano y de lo divino. Denuncian que la prensa extranjera acosa al gobierno español y que lo patriótico es “defenderlo”. Pues miren, lo patriótico es defender España. Lo normal es que la defensa de España estuviese protagonizada por su gobierno, pero esto ha dejado de ser “normal” hace mucho. Como normal sería que se fueran a su casa si tuviesen un mínimo del patriotismo al que apelan. El mismo que no han tenido permitiendo que la Nación se descosa por todos lados. El mismo que no tienen tolerando que un español sea sancionado por expresarse en su lengua, por poner un ejemplo. Ahora se molestan porque no están acostumbrados a que la prensa señale sus carencias. Les entra un brote paranoico y ven “conspiraciones” por doquier, cosa extraña para quien no sabe nada de ellas, en su cándida inocencia. Déjense de conspiraciones, váyanse a su casa y devuelvan a los ciudadanos lo que queda de país. Que se pueda salvar la dignidad al menos. Honor y Patria, por la Refundación de España.
El daño Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 3 de febrero de 2010 El daño está hecho. Y la Nación tardará mucho tiempo en ver días mejores. Es una constante, se tarda mucho en construir, basta un instante para destruir. Como metáfora, puede servir la imagen del nacimiento y la muerte de una persona. Se precisan nueve largos y laboriosos meses para gestar una vida en el seno materno. Sólo un mal paso, una equivocación, o mucha mala intención para ponerle punto final en un segundo. Es lo que dura el tránsito por extensa e intensa que sea la agonía. Crear es un todo un despliegue de energía y entusiasmo. Demoler requiere únicamente mala fé. Y la pasividad de los espectadores. Dice el ex–presidente Aznar que “nunca nadie hizo tanto daño en tan poco tiempo”. Lleva razón si se refiere al último medio siglo. Habría que remontarse a los tiempos de la II república, particularmente en su fase revolucionaria con el frente popular, para encontrar algo semejante. La demolición que he venido denunciando desde estos “Comentarios”, junto a muchos otros blogs, analistas, tertulianos, asociaciones e instituciones, no es de ahora, sino que viene de atrás. De muy atrás. Y por omisión o comisión, todos tenemos mayor o menor responsabilidad sobre lo que hoy sufre nuestra Patria. Porque siendo culpable el que hace el mal, la vergüenza salpica a quien contemplándolo, no consigue detenerle. Porque si un malgobierno guía a nuestro país al fondo del abismo, no hay que olvidar cómo llego al Poder: parido con la sangre de los muertos y heridos en el atentado del 11 de marzo de 2004, del que seguimos ignorando su autoría, seis años después. Se pudieron hacer grandes cosas en los cuatro años anteriores a esa fecha… pero se remoloneó (ver el “Comentario” del 23 de abril de 2007 y todo lo que no se hizo en esa legislatura con la mayoría absoluta que disfrutaba); porque se consideró que se había alcanzado el falso nirvana del euro y que con eso ya estaba todo hecho. No sólo de pan vive el Hombre, porque faltando este nada tendrá. Y como colofón a su labor, que sin ser mala tuvo carencias escandalosas, puso al frente de su partido a un personaje gris. Buen parlamentario, pero nada más cuando se necesitaba acuciantemente a un estadista que compensase el cinismo relativista siniestro, que había retornado con todo su aparato de agitación, propaganda y las mentiras de siempre. Hay pragmatismos que se confunden con la traición y el abandono de la defensa de que lo debería ser intocable. Si alguien no defiende eso con beligerancia, se convierte en cómplice porque ahí no hay tibios, no queda sitio para la indiferencia, la pasividad o una bobalicona “tolerancia”: la Vida se jalona con momentos que quedan grabados a fuego en la Eternidad, y será por ellos por los que se nos pedirán cuentas. Diré a los que opinan que la “economía es lo más importante” (frase con tufo marxista), que una crisis económica se supera con sentido común. Al fin y a la postre no es más que una cuestión de dinero, de trabajar (si se nos deja) teniendo la mínima presión fiscal, y de ingresar más de lo que se gasta para ahorrar, invertir y crear empleo, iniciando el círculo virtuoso. A eso se reduce, por mucho que vengan mis amigos economistas con sesudos análisis que a menudo no comprenden ni ellos mismos. Lo que no es recuperable es la ruina moral y el embrutecimiento. Una persona se puede convertir en un borrego, pero devolverlo a su dignidad es complicado. Ese daño es el que ha desolado pueblos y derribado imperios, porque es difícilmente reversible con otra actitud que no sea la de aleccionar a todos los ciudadanos en pos de una tarea común: la de dejar como herencia a nuestros hijos lo más preciado. Una Patria cimentada en sólidos Principios. Eso sí que es lo más importante. Y tengo que recordar, dolorosamente, que ese malgobierno, parido chapoteando en sangre inocente, fue reelegido con millones de votos hace dos años. Tengo que recordar que lo que debería ser “oposición” ha desertado, no entran en debate alguno confiados en que si se “portan” bien, heredarán. Incluso ahora, con todo lo que está cayendo, no hay moción de censura, no hay manifestaciones (tendrían que ser diarias), no hay contestación coordinada de enjundia, no hay movilizaciones promovidas por organizaciones que deberían vertebrar esta Rebelión Cívica que algunos nos empeñamos quijotescamente en estimular… no hay nada. Nada es nada. Así que no es de extrañar que los que dicen dirigir este país sigan a lo suyo… porque nada hay que les pueda quitar el sueño. Ni los generosos emolumentos a cargo del erario. El daño está hecho. Y serán los inocentes quienes nos lo reprocharán… Honor y Patria, por la Refundación de España.
Partido Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles , 27 de enero de 2010El candidato se debe a sus electores, si estos le eligen finalmente, ellos son los que pueden pedirle cuentas. Un candidato no debe olvidar a quien le debe su puesto y cumplir los compromisos que le hicieron acreedor de la confianza de sus electores. Si no lo logra, deberá dimitir por coherencia ética. Si no lo hace, los electores deben castigarle si opta a la reelección. Es muy sencillo el “juego” democrático. Lo complicado es adulterarlo. Es complicado pero compensa. Dice el politiquillo de tres al cuarto, culiparlante de vocación, que “él estará a lo que diga el partido” (sic). Pues no. El partido no debería ser otra cosa que una “etiqueta”, una forma de adscripción de los candidatos en función de su postura ideológica. El buen político “estará” a lo que diga su electorado porque es a quienes se debe. Y en caso de colisión de pareceres mirará a los que han depositado su confianza en él… porque en realidad es uno de ellos, uno más, con la diferencia de que le han encomendado el honor de representar a sus vecinos para defender sus intereses conforme a la ley. Es una pena que algo tan patente suene a utopía. Si la esencia de la Democracia es que los ciudadanos puedan elegir libremente a sus representantes (ojo, “a sus representantes”, no a una “marca” electoral), la perversión es que tengan que hacerlo mediante unas siglas. Los dirigentes de esas siglas ponen a quienes creen oportuno en unas listas “intocables” para el ciudadano. Así comienzan las “cadenas” de favores subordinadas a opacos intereses. El candidato no se debe a sus votantes, sino al que le ha introducido en la lista; normalmente se presenta por una circunscripción a la que desconoce, sus potenciales votantes no le han visto en su vida, no tendrá su propia oficina para atenderlos, apenas hará campaña porque eso forma parte del marketing del “número uno” de la lista, que es el marketing que hace la marca, y saldrá elegido en el paquete que irá al congreso donde lo único que se le pedirá es que toque el botón que le mande el “partido”… si tiene mala suerte puede que rellene alguna “comisión” que sólo sirve para que parezca que se hace algo acerca de ciertas cuestiones. El premio será que le volverán a “meter” en una lista de esa “marca” para seguir viviendo del erario, si está calladito y en primera posición de saludo hacia sus dirigentes. Nunca decir “sí, señor” ha estado mejor pagado. En otros países, de “larga trayectoria democrática”, lo que aquí sucede es impensable. Por obsceno y ofensivo. Los defensores del sistema partitocrático, “coprocracia” en su degeneración, de listas cerradas, alegan que las listas del senado son abiertas y que ello no supone una mayor “virtud”. La respuesta, contundente, se cae de su peso: el ciudadano pone la “equis” en la casilla de su marca electoral porque es consciente de su inoperancia, el senado no sirve para nada, ni siquiera tiene capacidad para bloquear la legislación aprobada por el congreso, se supone que por “gobernabilidad”. Dicen que es una “cámara de representación territorial”… claro, sin duda por eso un número de senadores son puestos a dedo, a espaldas del electorado ya que les vota el “territorio”… como si no fuera bastante el chantaje que ya hacen los separatistas en el congreso, dejemos que lo dupliquen en la “cámara alta”. Y todos con unos sueldos que no son “mileuristas” precisamente… a cargo, como no, del erario. Los políticos se quejan del descrédito que se han ganado merecidamente. Los ciudadanos no les creen porque no hay el menor atisbo de Patriotismo en sus palabras, menos en sus actos. No es comprensible que unos partidos abiertamente antiespañoles y felones puedan mandar sus representantes a la cámara donde se decide el destino de la Nación a la que odian, no es comprensible que los parlamentarios silencien sus presuntas conciencias en detrimento de la opinión generalizada de sus electores y que ello sea para no perder el favor del “jefe” disfrazado como “disciplina de partido”. No es comprensible que el ciudadano normal no tenga la menor idea de quien es su representante y de adonde tiene que acudir para formular una queja o sugerencia. No es comprensible el triste espectáculo de un congreso prácticamente vacío, no es comprensible ver a sus señorías sesteando y/o leyendo el periódico (¿se lo permiten a ustedes en sus trabajos?); no es comprensible ver a esas señorías correteando por las bancadas como críos en recreo pulsando los “botones” de sus compañeros cuando hay alguna votación, no es comprensible que el sistema partitocrático se haya reproducido hasta la náusea extrapolando su modelo en autonomías y municipios siempre “a lo que esté el partido”, aunque ello perjudique a sus paisanos, que son los que votan… No es comprensible, en definitiva, el absoluto desprecio del que hace gala la clase política por sus votantes, que somos además los que les pagamos el sueldo. Y no es comprensible que el español trague con todo y no quiera cambiar este corrompido sistema por una auténtica y real Democracia desde sus cimientos. No es comprensible salvo que estemos en jauja… Honor y Patria, por la Refundación de España.
Mejor solos que mal acompañados Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 20 de enero de 2010 Tener la certeza de que se lleva razón es algo que te puede condenar al ostracismo. Cuando se tiene razón uno no claudica con someter a referendos cuestiones que forman parte de los Principios. Por la misma regla de tres podría llegar un día en que un lobby progre considere que matar al prójimo es un “derecho” (no se rían, no andamos tan lejos de ello), presionando para que se legisle su despenalización y algunos claudicantes supliquen someterlo al veredicto de las urnas con la esperanza de que eso lleve a la cuneta tan disparatada iniciativa. Pero si está mal, está mal, y eso no es opinable, mucho menos “votable”. Es una certeza. Y estas no deben negociarse con “males menores”. Mucho menos con solicitudes de consultas electorales en forma de referéndum. Estamos ante una inflación de “derechos” que se venden muy bien porque excitan los peores instintos. El “penúltimo” es el de los alumnos de cierta universidad a copiar en los exámenes. Podrían evitarse la pamema y regalar directamente los títulos académicos. Ya que estamos en el país del azar, donde la Providencia es la única “política social” que cabe esperar, podrían sortearse… A ver, todos los apellidos que comiencen por “z”, título de licenciados en Economía, por poner un ejemplo. Muchas quintas han ido así a prestar su Servicio Militar, todo un antecedente para acabar “licenciado”, con la diferencia de que ahí, al menos, se aprendía. Muchos reclutas salían con el Graduado Escolar, un oficio para ganarse la vida honradamente, un carné de conducir, etc. Tanto “derecho” para dinamitar la enseñanza de una Nación, cuando el único derecho que tendría que prevalecer es el de una formación integral de calidad. Los siniestros quieren borricos maleables y no ciudadanos que tengan criterio suficiente para pensar por sí mismos. A estos los temen. La claudicación. Ya no sé si denominarlo el partido de la “colaboración” o de la “claudicación”. Nos engañaron a muchos que creímos en ellos, pero ya no van a lograrlo más. Lo siento por las personas válidas que se encuentran en sus filas y los ciudadanos honrados que les seguirán votando por desesperación, pero elementos como gallardón, por citar uno nada más, invalidan esta “alternativa” de gobierno. Opción que se zancadillea a sí misma cediendo en asuntos tan sensibles como este. Se equivocan si piensan en que van a convencer a los progres, porque seguirán con sus tradicionales y felonas marcas (ahí tienen la Historia de España, la “Historia” que no “historietas”). Y los que somos de Derechas, conservadores, liberales y demás, buscaremos otras “Alternativas” que nos defiendan mejor. Porque si se cede en algo tan estimado como la educación de nuestros hijos y se les entrega maniatados para que se les inocule ponzoña, para que se les lave el cerebro a conciencia con “derechos” tan necios como el de copiar, es que se está dispuesto a “ceder” en todo lo demás. Estaremos solos los de la Rebelión Cívica, pero no mal acompañados. La soledad no traiciona, es realista, exigente y austera. No se permite veleidades, implica fortaleza de carácter y claridad en las Convicciones, esto asusta mucho a los siniestros, más volubles por lo general en cuanto perciben dificultades. Están acostumbrados a arrasar sin resistencia y ahora que se topan con que su preclaro líder es vapuleado en los foros europeos empiezan a lloriquear. Sin embargo no hay que olvidar que los servicios secretos han fragmentado a conciencia cualquier opción de Derechas durante años, siguiendo órdenes de la superioridad, introduciendo “topos” en esas organizaciones con la consigna de sembrar la discordia y hacerlos implosionar, celo que no se ha percibido con organizaciones reptilianas, lo que no deja de ser curioso. Y lo siguen intentando, lo malo es que los de ahora no son tan buenos como los de antes, y enseguida se les ve el plumero. Antaño el prototipo era “James Bond” y hogaño lo es un remedo chapucero del “inspector Clouseau”, con pinceladas cutres que lo acercan más a “Torrente”. Aunque el deterioro es internacional, no hay más que ver el hecho de que precisen el retrato de un mediocre político progre español para ilustrar el envejecimiento del terrorista más buscado. Acabarán llamando a Perry, el ornitorrinco. Una pena. Como penoso es un sistema político que está difunto y que sólo es capaz de ofrecer basura siniestra o una comparsa acomplejada por la basura siniestra al elector en listas cerradas y preponderado el voto de unos españoles sobre otros. Ello es absolutamente inviable. Sin olvidar que es enormemente caro mantener a toda esta gente con sus estériles administraciones, clientelismos, amiguismos, nepotismos y demás corrupciones. Hay quienes dicen que nos podemos tirar décadas así hasta que se venga abajo. Pero es que esto no puede aguantar mucho más. Y cuanto más se retrase será peor el remedio y más alto su coste. Por culpa de las malas compañías. Seguro que esas han alcanzado sus puestos con malas artes, copiando, sin ir más lejos… Honor y Patria, por la Refundación de España.
La religión de la política Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 13 de enero de 2010 Definitivamente, el Surrealismo se ha instalado entre nosotros. Lo que está muy bien como Arte puede ser una pesadilla en el mundo real. Este ha dejado de ser un compartimento estanco, impermeable a todo, para ser un cajón de sastre (y a menudo un desastre) donde todo cabe. Donde todo vale. Los políticos se quejan, sobre todo los siniestros pero sin perder de vista a otros de la “colaboración”, de que la Iglesia se mete donde no la llaman cuando aborda cuestiones de “actualidad”. Según ellos, sólo deben hablar del sexo de los ángeles y del Misterio divino, que es Uno y Trino. En fin, detalles con los que no se moleste a sus manejos. Que censure aberraciones o denuncie el acoso que sufre la institución familiar ya sobrepasa sus funciones, a juicio de estos próceres que tan bien viven a costa de nuestros impuestos. Es lo de siempre: a pagar y a callar. Lo malo es que están precisamente para eso, para servir de guía, de referencia. La sociedad puede mutar, mudar y cambiar veces mil, pero ellos son el áncora que impedirá que nos perdamos. Salvo que se pierdan ellos también confundidos por el canto de sirenas nacionalistas, marxistas y/o “liberacionistas”. Algunos religiosos vascongados son buena prueba de ello. Seguramente en la época de Cristo hubieran “comprendido” la actitud de caifás y sus razones para desear la crucifixión del Salvador. Y no habrían oficiado funerales por Él, por “comprender” a los zelotas o, directamente, participar de sus postulados. Si la política desplaza a la religión, en su lugar no habrá más que llanto y crujir de dientes. Esto ya sucede. Es habitual en la infame clase política (sálvese el que pueda) de jauja. Hay individuos que votan a favor de matar a fetos en el vientre de sus madres sin pestañear. Son progres, puede que algo “más”, también. Algunos se dicen católicos, hasta con amistades mitradas incluidas, lo que les faculta para hablar de lo que les parezca, humano o divino, sin el menor sentido del ridículo y entrando abiertamente en la herejía. Pero nadie les dice que se metan en sus “asuntos” porque los siniestros (ya saben, esa amalgama de masones, progres y felones) tienen patente de corso para sentar cátedra sobre todos los temas que se les antojen. Así que no deben sorprenderse por esto. Si es que no nos queremos enterar: la próxima vez que haya que elegir al Sucesor de San Pedro (que Dios quiera que sea dentro de muchos años) hay que pedir la venia a estos elementos para ver si otorgan el “plácet”, porque ser “muy de Derechas y contrario a posturas progresistas”, como matar niños nonatos e indefensos, nos incapacita para todo lo que no sea estar dormido o en circunstancias semejantes. Por cierto que algo así está la mayoría del rebaño. Aquí nunca pasa nada, y si pasa, ya se encargarán los medios de manipulación de silenciarlo. Y rematan con lo del Amor, y patatín y patatán. Y lo de poner la otra mejilla. Siempre se agarran al mismo discurso pretencioso, sensiblero, con los tópicos acostumbrados y ya cansa su ignorancia. No me gusta tratar la Religión en estos “Comentarios”, pero a la vista de que no nos defienden (ni aún a ellos mismos) los que deberían, no me queda alternativa. Así que allá van unos argumentos: Jesús se vio obligado a expulsar a los mercaderes del Templo. Lo hizo por la fuerza, no usando flores y pajaritos. Fue Él quien afirmó que “no penséis que he venido a traer paz sino espada”. Y no señaló que teníamos que hacer después de poner la otra mejilla. Los melindrosos que se aparten. Han convertido la política en algo tan nauseabundo y desacreditado como el país; no satisfechos con esto, han puesto cerco a la Iglesia (que las ha visto de todos los colores después de dos milenios). Cuando la política es una religión, la auténtica Religión estorba porque no habrá más que la religión de la política. Los descreídos seremos proscritos o esclavos. Para defenderse, es mejor lo primero. Honor y Patria, por la Refundación de España.
Malgobierno a la europea Colaboración del blog Aplicación españolaJueves, 7 de enero de 2010 Ya estamos metidos en el acontecimiento planetario más importante que los cansados ojos de la Historia hayan visto. La Física se vera desafiada porque es probable que las carcajadas se escuchen hasta en la galaxia de Andrómeda, ya se sabe que está a la vuelta de la esquina, unos dos millones de años-luz de nada, y que el vacío no permite la transmisión de sonido alguno. De momento el pitorreo se limita a esto pero no dudo que el sujeto pasivo de las chanzas dará argumentos sobrados en breve. La eurocracia, ese oscuro monolito erigido a mayor gloria del Poder y a espaldas de los ciudadanos de Europa que alimentan su insaciabilidad con sus impuestos, no es estúpida y, sospechosa y simultáneamente, ha impuesto a un “presidente permanente”, en este caso Van Rompuy, como contrapeso a las ocurrencias del eólico líder jaujeño. Líder en desempleo, en déficit público, en despilfarro, en descenso de afiliación a la Seguridad Social y otras lindezas con las que ha adornado la realidad de nuestro país. Es evidente que el aparato de agit-prop utilizará la testimonial presidencia de turno para consumo interno de sus parroquianos ideológicos, últimamente muy calladitos ante un bochornoso espectáculo que ni siquiera resiste su acrítico y siniestro “análisis” (esto es un decir, obviamente). Porque entre secuestrados por piratas y delincuentes (seguimos sin saber nada de los cooperantes); detenidos en régimen de incomunicación (en Dinamarca); chivatazos que hieden; eurodiputados españoles humillados por tiranos (esta vez, como es siniestro, se han “indignado”); descarados felones no sé si con champán en el cuerpo por medio; y demás sonoros ridículos, de este no se fían ni los foráneos colegas de tenidas. Que una cosa es la “fraternidad” y otra muy distinta es que venga un malévolo ignorante con su palabrería insulsa a poner en peligro el chollo que tienen montado en Bruselas. Que nuestros siniestros destruyan España les trae sin cuidado pero que a ellos no les salpique. Y la prensa europea, que disimula un poco más que la española, ya menudea los palos, más que nada para ir entrenándose, desde el primer día enteramente laborable del nuevo año. Lo dicho, las carcajadas se oirán muy lejos. Basta mirar el “recambio” para comenzar a llorar. Si el traje no admite remiendos ni arreglos, no queda otra alternativa que ir al sastre para que nos haga uno nuevo. Porque desnudos no podemos estar… Honor y Patria, por la Refundación de España.
Un nuevo año Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 30 de diciembre de 2009 Estos “Comentarios” son una tribuna, una atalaya desde la que se denuncian los atropellos y las fechorías de los siniestros contra la Nación. Aquí se describen hechos y certezas, también opiniones, a lo largo y ancho de todo el año. Siempre cierro el “Comentario” de turno con un deseo. Para ver si a fuerza de repetirlo se hace realidad y España vuelve a ser un país y no la devaluada jauja donde todo vale y, por eso, nada se valora. 2009 se acaba. Algunos ya lo denominan el “annus horribilis” de nuestra Patria en muchos sentidos. Lo malo es que todo es susceptible de empeorar y 2010 se presenta oscuro. Metidos como estamos en la celebración por el Nacimiento del Salvador, estas líneas de hoy estarán presididas por los deseos para los próximos 365 días que se inician el viernes próximo. No son muy numerosos y el orden no implica precedencia alguna porque todos son fundamentales, también son sinceros y ambiciosos; allá van: Que todos los desempleados puedan hallar un trabajo que les permita vivir decorosamente. Que no le falte techo, ni pan, a ningún español. Que el Derecho a la Vida no se vea agredido por otros ficticios, fruto del engaño y de una errada y malvada concepción de la Existencia. Que la Libertad, como la Vida, sean definitorias del Hombre desde la concepción hasta la sepultura, y que nadie pueda conculcarlas. Que los que malgobiernan se marchen a su casa y que la izquierda cambie su felonía permanente por un franco y claro patriotismo para rescatar nuestro país del lodazal en el que se encuentra. Que los enemigos de España, tanto los de dentro como los de fuera, se vean impotentes y solos en sus manejos contra la Nación porque estaremos unidos, orgullosos de ser lo que somos y desafiantes ante lo que el futuro nos depare. Que nuestros soldados tengan templanza, disciplina, sabiduría y fortuna para arrostrar todas las situaciones que tengan que soportar. Que los españoles se vean como los nacionales del país más antiguo de Occidente, que se enorgullezcan de ello, de todos sus símbolos y den la espalda a localismos que no sirven más que para limitarnos y enfrentarnos entre hermanos. Que los españoles, todos sin excepción, podamos vivir en paz y sin temor de nuestros semejantes, confiados en nuestras propias fuerzas y en la gloriosa Historia que nos avala. Que las sectas y sociedades “discretas” que quieren destruir la Familia y el Catolicismo como pilares de España, se encuentren ante el justo castigo por sus malas acciones y que sus miembros puedan regresar al sendero de la Verdad. Que todos los saludables y legítimos deseos que los españoles de bien nos dedicamos en estas fechas se hagan realidad para ejemplo y satisfacción de nuestros hijos. Y que ellos alcancen toda la buena ventura que les deseamos… Honor y Patria, por la Refundación de España.
El caos del hombre Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 23 de diciembre de 2009 Hay quien afirma que el caos del Hombre es la derrota de Dios. Por lo que supone de proyecto fallido, desde su Creación hasta su Salvación. Hablar de la derrota del Todopoderoso es entrar en una paradoja; ya he dicho que estos “Comentarios” no pretender entrar en materia de Doctrina Católica, más que nada porque para eso “Doctores tiene la Iglesia”… pero no debemos olvidar que los demonios que se esconden tras la Cruz son los más peligrosos y las Escrituras nos previenen contra ellos. No, no pretendo espantar a mis lectores ateos, ellos conocen perfectamente mi condición de católico. Tampoco es necesario serlo para defender lo obvio. Y lo obvio es que la defensa de la Vida es una trinchera más, otra más, donde el futuro de Occidente se debate entre la supervivencia o su final. Así de dramática es la disyuntiva, como la propia diferencia entre la vida y la muerte. No hay medias tintas. Los estados intermedios se quedan para literatos y virólogos. Me gustaría que alguien adoptase una actitud gallarda. Aunque fuera meramente simbólica para no convertirse en cómplice de la aberración. Me gustaría, pero no albergo ninguna esperanza. Fue Balduino I, rey de los belgas, el que se negó a sancionar con su firma la ley que amplió los supuestos previstos para el aborto en su país. Renunció a ser jefe del estado entre el 4 y el 5 de mayo de 1990 para no tener que hacerlo ya que iba contra su conciencia: uno echa de menos esos gestos. Habrá quienes digan que no sirven de nada, pero difiero: sirven para armar moralmente una nación señalando lo que está bien y lo que no, ese es el principal magisterio que debe desempeñar un monarca que cumple con sus deberes renunciando a la comodidad de un papel constitucional… máxime cuando esa Constitución es un cadáver insepulto, como ya he afirmado en distintos “Comentarios”. Y el deber moral está por encima del que marquen leyes erradas. El primero no prescribe, las segundas se modifican al capricho del color político que mande... o destruya. Y ahora malmanda uno que está aliado con la muerte. Por eso facilita la muerte de niños en el vientre de sus madres; por eso fomenta que las personas con problemas crónicos de salud, o simplemente viejos (que nada malo tiene ese término), arrojen la toalla y busquen la manera “digna” de suicidarse; por eso jalean a médicos que más merecen llamarse verdugos. Por eso arremete sin descanso contra la familia, cuando es precisamente esta institución la que está evitando una revuelta de consecuencias impredecibles. La familia es la que ayuda cuando uno o varios de los suyos se quedan en paro, la familia es la que arropa cuando la enfermedad se ceba en uno de ellos, y es la familia la que cuida a los niños cuando sus padres tienen que trabajar, si es que pueden, de sol a sol para pagar una hipoteca salvaje y usuraria a un banco… esos grandes mimados del Poder junto a los sindicatos y otras organizaciones subvencionadas con nuestro dinero. Detestan a la familia como detestan todo lo que huela a defensa de la Vida. Así paga el diablo a quien bien le sirve. Y nosotros, que estamos a favor de la Vida, honraremos un expresivo símbolo de ella: la Nochebuena. El nacimiento de Jesús. Paz y feliz Navidad a todos los seres humanos de bien. Y los incondicionales de la muerte… que se lo hagan mirar. Honor y Patria, por la Refundación de España.
Expresiones de estupidez Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 16 de diciembre de 2009 Hay algunos días en que uno no puede sustraerse al estupor. Ya he dicho en alguna ocasión que esa es la prueba de que algo de juventud sigue rondando a este escribidor. Prefiero creer eso a que las estupideces son de tal envergadura que sólo los muertos pueden seguir impasibles. Cuestión de hábitos, hay jaujeños que tienen esa costumbre también… Este pasado fin de semana han coincido dos monumentales estupideces. Seguramente ha habido más, pero no quiero abusar de la Tribuna que mis queridos amigos de “Rebelión Digital” me ceden. Así que me centraré en esas dos. Tengo amigos que no son españoles que repiten la pregunta como un mantra: “¿Qué está pasando en España?”, porque hasta a ellos les llega la estupefacción, y eso que, hoy por hoy, ningún país puede alzar mucho la voz a la vista de determinados elementos que sólo son explicables como la fusta con que Dios flagela a Occidente por sus faltas. Que deben de ser innumerables en nuestro caso. Sin maquillajes ya tenemos más de cuatro millones de desempleados, dando los primeros pasos hacia el espantoso hito siguiente. Los sindicatos de clase cobrando magras subvenciones del erario y con sus liberados “ociosos”. Convocan una manifestación. Lógico sería que fuera contra la deplorable “política” (es un decir) del malgobierno. Pues no. Arremeten contra los que también sufren las “cornadas” (¡de qué modo!), y no contra el malgobierno, que ahí se las den todas. En el colmo del esperpento no sumaron ni el total de esos liberados, ni trayéndolos en tren, ni pagándoles “dietas”; es lo que tiene el sábado, que cuando no se “trabaja” el resto de la semana pues que no apetece. Supongo que los inversores extranjeros habrán tomado nota de lo que pasa en jauja: si arriesgas tu capital puedes perderlo, aquí además te dicen que “no te aproveches” cuando los únicos que se están aprovechando de ese interminable río de oro a costa del contribuyente, son ellos, los sindicalistas “de clase”, entre otros. Negocio redondo: el malgobierno les tapa la boca con un dinero, público, que debería emplearse en fomentar la generación de empleo y no en alimentar estómagos agradecidos que viven del cuento. Y muy bien, por cierto. Esto es jauja. Estamos finalizando Adviento. Muy cerca ya de la Navidad. Pero los siniestros viven en permanente carnaval. El domingo tuvo lugar una mascarada, me niego a llamar “referendos” a lo que no es más que una bufonada para que Cataluña siga “despertando”. Así dijo, sin sentido del ridículo, cierto sujeto que utiliza un club de fútbol, muy español mal que le pese, como plataforma política para sus ambiciones personales. Evidentemente, se han estrellado (miren, como su “estrelada”) con la realidad: Cataluña es tan española como la rojigualda y España no se puede entender sin Cataluña, como no se podría entender un cuerpo completo sin cada una de las partes que lo componen. El ciudadano catalán y, por ende, español, tiene muy claro que su condición regional es inseparable de la nacional, y luciría con orgullo todos sus símbolos (porque son suyos también) si tuviera la seguridad de que no le fueran a señalar, a insultar o a agredir, como parece que se está poniendo de moda entre los siniestros. Ya que no tienen posibilidad de refutar lo que afirmamos, se pasan a la patada por la espalda, que son muy valientes ellos y se reparten entre los que “marcan” un objetivo y los que le dan los golpes. Lo hacen porque son unos cobardes y saben que les va a salir gratis, con medios de manipulación que cómplicemente no harán mención del suceso y un malgobierno pendiente de que siga siendo así. Esto es jauja. “Esto es jauja”, les digo a mis amigos. Y siguen atónitos, entre el escepticismo y la hilaridad, pero, por lo menos, no vuelven a referirse a “España” asociándolo a estas y otras muchas expresiones de estupidez colectiva. Es un nombre que, hasta ellos que son foráneos, respetamos demasiado como para llegar a relacionarlo con este lodazal en el que han convertido a nuestra Nación. Honor y Patria, por la Refundación de España.
Delenda est Hispania Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 9 de diciembre de 2009 Suman deshonor a la vergüenza. Ya no sé que más precisan los escépticos que defienden que la acción del malgobierno se explica desde la perseverancia en el error por su “buenismo”. Ni una cosa ni la otra, se trata de ultrajar la honra de la Nación que juraron o “prometieron” defender, por lo que suman el perjurio a la felonía. El ignominioso Tratado de Utrecht no reconocía aguas jurisdiccionales al peñón de Gibraltar, arrebatado por la Gran Bretaña en nombre del pretendiente de la Casa de Habsburgo, nunca para sí, como luego se quedó. Los progres dirán que esa “figura” del Derecho Internacional no existía en la segunda década del siglo XVIII, pero es lo malo de los Tratados: o se respetan tal cual fueron firmados pese a que hayan pasado casi tres siglos, o se denuncian por completo para volver a repartir cartas. Y en ese reparto quedará absolutamente de manifiesto lo anacrónico y grotesco que haya una colonia en la Europa del siglo XXI, que esa colonia se mantenga a despecho de un socio de la unión europea y también aliado de la Otan; la actitud británica al respecto de otras colonias (como Hong-Kong) con quienes son potenciales enemigos; que esa colonia albergue más personas jurídicas que físicas, y que su mayor fuente de ingresos procedan de actividades extralegales, esto es, contrabando y narcotráfico. Un agravio sobre otro de mis queridos amigos británicos, que lo son, pero mi Patria es mi Patria y ellos son los que permiten que el ultraje que significa la ocupación de Gibraltar perdure en el tiempo. Sin olvidar las colaboraciones necesarias que ya conocemos. No es la primera vez, me temo que no será la última, que esta cuestión asome en estos “Comentarios”. Hoy lo es al hilo de la humillante detención de unos Guardias Civiles que perseguían a unos delincuentes en unas aguas que son españolas, reitero que el peñón no posee ningún área costera por mucho que lo reivindique: es lo malo de los Tratados, si no consta expresamente, no existe. Siendo todo ello una afrenta, no es lo peor. Lo aberrante es que el malgobierno se disculpe ante el gobierno (que sí lo es, qué envidia, aunque sean laboristas) de su británica majestad. El mundo al revés. El que recibe un bofetón se excusa avergonzado ante el que se lo propina. Ya hay cola para seguir abofeteándonos. Españoles secuestrados en Mauritania, se exigió a su gobierno que no interviniesen sus soldados, seguramente para no “interferir” en una muestra más de las bondades de la alianza de las civilizaciones: ellos secuestran, los nuestros sufren y el malgobierno “larga” la pasta que le pidan al tiempo que mancilla el honor de nuestra Patria, porque es eso en lo que están empeñados. No busquen directrices, ni unidad de acción que no sean las de sus tenidas. Su consigna es que “delenda est Hispania” y en ello andan. Es tal la barra libre que ha puesto el malgobierno para que nos ofendan gratuita e impunemente, que era extraño que el “hermano” marroquí (o “sobrino”, ya no se sabe bien qué grado de parentesco usa quien parece no estar, ni desde luego se le espera) no aprovechase la ocasión para lanzar uno de sus tradicionales órdagos en forma de amenaza, en relación con la huelga de hambre de una activista saharaui, en el aeropuerto de Lanzarote. Estuvo muy mal que una provincia española como el Sáhara se abandonase a su suerte. Recuerdo que Franco no tuvo nada que ver, estaba agonizando en su lecho de muerte, suceso que fue explotado, cobardemente, por el enemigo. Recuerdo que con todo, se dieron órdenes de “aguantar” y “plantar cara”, órdenes que no fueron obedecidas, los responsables sabrán las razones. El repliegue fue ejemplar, pero no ocultó el mensaje de debilidad, un mensaje que se ha ido renovando (salvo el paréntesis de Aznar referido al islote de Perejil) y que ahora es lastimoso. Una claudicación continua que, como mínimo, debiera dar que pensar. Porque es imposible, estadística y humanamente, que siempre se “equivoquen” en perjuicio de la Nación. Honor y Patria, por la Refundación de España.
Suiza Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 2 de diciembre de 2009 No podía ser de otro modo en el país alpino, cuya enseña es una cruz blanca como muestra de su cristiana fe, una de las más antiguas ya que las crónicas la fechan en la batalla de Laupen, en 1339. Y han hecho honor a su bandera, el jaujeño debería seguir su ejemplo. He oído muchas bobadas, alguna proferida por cierto miembro del malgobierno cuyas mentiras son proverbiales. También he tenido que escuchar que “Suiza ha dejado de ser neutral”… cuando es la propia supervivencia la que está en juego, no se puede ser indiferente. La Europa que conocemos, no la de los tenebrosos burócratas de Bruselas con sus infinitos séquitos a cargo de los contribuyentes sino la que conforma nuestra herencia cultural sustentada en el Cristianismo, está amenazada de muerte. Asistimos a una silenciosa pero agresiva invasión que pretende arrebatar nuestras naciones de las manos de nuestros hijos, que muy probablemente tendrán que elegir entre convertirse a la fuerza, exiliarse o quedarse para combatir, pues el islam no permite más opciones: es falso que conviviesen en paz tres religiones en al-andalus como se empeñan en inocular los historietistas: esa convivencia sí que se dió en los reinos cristianos españoles, hasta que se vieron socavados por la deslealtad de los súbditos que no profesaban la Fe de Cristo. La Aplicación Española ya abordó está cuestión en fecha tan lejana como el 5 de abril de 2007 y desde entonces el problema no ha hecho más que agravarse. Antes, cuando se paseaba por cualquier ciudad española, uno podía cruzarse con musulmanes, pero iban ataviados como cualquier nacional, independientemente de sus creencias. Ahora es fácil distinguirlos, sobre todo a las mujeres, supongo que tan obligadas a portar pañuelo que habrán interiorizado esa consigna. Ya se sabe que los esclavos pueden acabar amando las cadenas que les inmovilizan, pero no he hallado a una sola progre-feminista (valga la reiteración) argumentar contra eso. Debe de ser que no lo consideran humillante para su sexo, pero contrariamente yo sí. Y que no me vengan con que son tradiciones “culturales” que tenemos que respetar. Esto es España (todavía) y los huéspedes tienen que acomodarse a nuestro modo de vida, costumbres y leyes (las que no son conculcadas por el malgobierno y allegados): si no les gusta que vuelvan a su lugar de origen. Lo insultante y vejatorio es el trato que el corán reserva a la mujer, como la ablación de clítoris por citar un ejemplo. No esperen a las feministas, siguen instaladas en la fantasía de “La pasión turca”, lo malo es que tras la “pasión” puede aguardar un burka. Y nada de amor. Nos jugamos el ser o no ser. La religión de la media luna pasa por ser la única, de las que están más extendidas, que preconiza la “guerra santa” como tema recurrente en el corán. Sugiero que lo lean ahora, que es discrecional, porque puede que a la vuelta de pocas décadas se encuentren con la obligación: procuren no espantarse y abandonen toda esperanza de hallar algo que no sea incitación a la violencia contra los infieles (entre los cuales incluyen a los islámicos que respetan otras religiones) y muy, pero que muy particularmente, contra la mujer. “Las mil y una noches” son una espectacular recopilación de cuentos árabes, pero una teocracia islámica es la infinidad de días y noches de pesadilla. De momento, tenemos esto. Ya pronostiqué, por desgracia, que se había levantado la veda del español doquiera que se encontrase. Es lo que pasa cuando la Nación es malgobernada por sus enemigos, más proclives a la cobardía y al deshonor bajo etiquetas de “alianzas” que son imposibles. Tan imposibles como la de un alacrán y una rana. No confíen en la clemencia del enemigo porque no la tendrá. Por todo ello ha llegado el momento de reivindicar nuestras cruces, nuestros campanarios, nuestros blasones, nuestra gloriosa historia, nuestras señas de identidad todas porque son nuestros referentes, legítimamente “nuestros” porque son la herencia de nuestros padres, aquellos que batieron bravamente para recobrar su libertad al margen de órdenes cantadas en el almuédano, porque eso es lo que significó la Reconquista: la liberación. La dominación musulmana sólo es explicable desde la división que padecía la Hispania gótico-romana, debilitada por sangrientas querellas dinásticas y nobiliarias, en definitiva, por la secular división que el Poder fomenta en la sociedad aderezada por la traición… ¿les suena? Como les sonará, sin duda, el genocidio encubierto que sufren las naciones occidentales en forma de “derecho” a matar inocentes en el útero de sus madres. Algunas de ellas deberían de llamarse “suicidades” en lugar de “sociedades” pues parece que no tienen deseo de pervivir. Triste destino el de aquellas que prefieren ser esclavizadas renunciando a su pasado y al legado cristiano de sus ancestros antes que desplegar orgullosamente sus banderas y proclamar que estamos aquí y aquí seguiremos a sangre y fuego, que sólo nos lograrán echar enfilando el camino de la Eternidad. España es hija de la Cruz y de la Espada, de Cristo y de Roma, somos lo que somos y si alguno quiere ser otra cosa terminará no siendo nada. Una deshonrosa, indolente y calamitosa nada con el muecín de fondo... Honor y Patria, por la Refundación de España.
Economía insufrible Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 25 de noviembre de 2009 Una de las características más acusadas de los progres es su pensamiento (por llamarlo de alguna forma) de que el estado puede arreglarlo todo. Los hechos demuestran que su intervención añade más problemas a los que ya había, no siendo el menor el de la corrupción. Más estado, más funcionarios, más corrupción, más pobreza. Pero ellos siguen instalados en esa fantasía de omnipotencia de que el estado es una suerte de semidiós, tanto es así que su laicismo no es más que la devoción a esa falsa labor salvífica. Lo malo es que esto nos condena a todos... Decía Montesquieu (1689-1755) que “algo no es justo por el hecho de ser ley, sino que tiene que ser ley porque es lo justo”. Eso explica que los siniestros sigan en la higuera: han “enterrado” a un sabio sin haberle leído. Como en tantas otras cuestiones según se deduce de su inmensa ignorancia, aunque hay centristas que les ganan terreno con decisión. Si ya hay un marcador para contar los casos de corrupción de cada sigla, debería de haber otro para averiguar quien es más zote. Los progres consideran que dictando una ley ya han solucionado un problema, les da igual que sea inoperante e imposible de aplicar, lo importante es que eso no les estropee el pretexto para darse una fiestecita y aparecer en los telediarios con una sonrisa de oreja a oreja. No se entiende muy bien qué hay que celebrar: basta con pasar por la puerta de una “oficina de empleo” (que ya es eufemismo cruel) a primera hora para que a uno se le caiga el alma a los pies. La España que salió de la guerra civil era un país eminentemente agrario. Ese era su modelo productivo, devastado por la contienda y por las ocurrencias de la república revolucionaria, más preocupada por llevar a cabo su sanguinaria revolución que por gobernar una Nación o, simplemente, por defender la república. El sector primario era mastodóntico, y sólo empezaba a consolidarse el secundario gracias a la I Restauración y a las medidas adoptadas por Primo de Rivera. El terciario estaba en la cuna. Un cuarto de siglo fue necesario para que cambiase, con el coste humano de grandes corrientes migratorias cuya principal meta era Madrid, Barcelona y las Vascongadas. Y planes varios, desde el de “Estabilización” de 1959 a los de “Desarrollo” en la década posterior. Finalmente, los motores de la economía nacional fueron la construcción y el turismo. Hasta hoy, en que el primero se ha gripado y el segundo renquea. Y la “ley de economía sostenible” se los llevará por delante irremediablemente, me temo. Son tan grotescos como el fontanero que empieza a felicitarse por una idea que ha tenido cuando está con el agua al cuello. Quizás por eso mismo. A saber si más tarde van a estar para saraos, tal como están los secuestros de “frecuentes”. Lo lógico sería acometer la reparación y dejar el regocijo para después, pero es que esta alegre gentecita dista mucho de lo “lógico”; si tuvieran esa virtud, no estarían arrojando piedras contra su tejado. En esta situación de crisis económica, que ha pasado de “no existir” a ser una “oportunidad”, el malgobierno sigue a lo que le interesa que es la demolición de la Nación. “Deconstrucción” que dirían ellos, sólo que los cascotes nos caen por doquier. Con ese objetivo, una crisis económica es el menor de sus problemas, pero con el formidable aparato agit-prop que disfrutan, pues intentan darle la vuelta a golpe de ley y aprovechar sus herramientas mediáticas. Sólo que la economía es terca y no hará caso a leyes. Menos aún si son un disparate. Leyes. Como la fantasmagórica de “Dependencia” o la directamente inmoral y mortal para los no nacidos. Legislar como espectáculo, para obtener un rendimiento político cuando la única idea que tiene clara el malgobierno es la de seguir adelante con su perversa ingeniería social y destruir la cohesión de nuestra Patria. Jugando a ser tan todopoderosos como el estado al que veneran. Cuando la “ley” se enfrenta a lo que es justo, aquella terminará derrotada. Si además es una afrenta a la libertad, no podrá “sostenerse”. El papel del Boletín Oficial del Estado se moja con más facilidad que los demás. La únicas leyes que se deberían promulgar son aquellas que facilitan la creación de empresas y, por ende, la generación de empleo. El estado es mal empresario y peor gestor, pero como regulador lo que le sale es castrar la iniciativa de la sociedad. Es cierto que hace algo bien: recaudar y sancionar. Honor y Patria, por la Refundación de España.
Pagar Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 18 de noviembre de 2009 Los buques y navíos con otras banderas distinta de la española pueden navegar tranquilos. La “industria” del secuestro de barcos, como delincuencia que es, va a lo fácil: no va a arriesgarse a asaltar los que tengan pabellón francés, por ejemplo, porque saben que la respuesta será contundente; irán a por los españoles, lleven la rojigualda u otra inventada, porque pagaremos sin rechistar antes de que al malgobierno se le pueda estropear el próximo telediario. Me da lo mismo que vengan diciendo que el dinero ha salido del bolsillo del armador o del erario. Lo perverso es que un estado acepte que un grupo de bandidos le trate como su igual, ni siquiera me vale la “boutade”, la humorada, de que acaso pueda serlo también por su voracidad fiscal. Si una pandilla de malhechores lo hace y además se sale con la suya, el mensaje que se está dando a la ciudadanía es que los que manejan el estado se pliegan a la política de los hechos consumados, y si estos son escandalosos, antes pagará para que antes se olvide todo, y que la fuerza del chantaje es un argumento óptimo para negociar con este malgobierno. La muestra de ello ya la observamos con el proceso de claudicación ante los de la serpiente. Si uno habla con según quien, ello, simplemente ello, ya puede ser una derrota y, lo peor, un baldón humillante. Ahora el malgobierno de jauja ha certificado que considera interlocutor válido a cualquier enemigo de la Nación que tenga como rehenes a compatriotas. Puede ser la sociedad entera o la tripulación de un atunero. Como la defensa de la Patria no les importa en absoluto porque están ardorosamente embarcados en su demolición, pagarán lo que sea necesario con tal de que el jaujeño medio siga narcotizado y pase de puntillas por este asunto. En un par de días la marejada habrá pasado, engullida por la insaciable amnesia que padece esta opinión pública, tan indolente que parece un cadáver. Pero las extorsiones presentan un problema: si se ha pagado una vez, y luego otra, ¿por qué no se va a pagar nuevamente? Subiendo convenientemente el grado de tensión para que quien proceda se amilane y sea más receptivo a pasar por caja. Todos las naves de bandera española, lo mismo que sus ciudadanos en el extranjero, incluso sus empresas, estarán en el punto de mira “porque el gobierno de España termina pagando”. Y no envía soldados a poner las cosas en su sitio, como sí que hizo el gobierno francés. Las comparaciones son odiosas cuando el honor nacional está en juego, mientras ellos tienen amor propio y apuntan a la salida de la recesión, aquí nos gastamos el dinero que no tenemos en “alianzas de civilizaciones” y rescates que servirán para equipar la floreciente industria de esa zona, dedicada al secuestro, con el armamento más avanzado. Pagado con largueza por el “gobierno de España”, que no es ni una cosa ni la otra. Porque quienes vamos a pagarlo somos todos nosotros. Cada uno de los posibles secuestrados de mañana... o quizás ya de hoy mismo. Honor y Patria, por la Refundación de España.
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