Bitácoras de Rebelión digital | |
Últimas anotaciones El largo y cálido verano de 2010 Mejor solos que mal acompañados De la nación-estado al estado-rapiña Donde hay poca justicia es peligroso tener razón Mejor rebeldía que inconformismo Comodidades para algunos, infierno para otros Libertad para combatir al desempleo El coronel sí tiene quien le escriba
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Agradecimiento y breve presentación
Gibraltar es de España Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 22 de julio de 2009 Recuerdo que hubo una época en que estuvo de moda entre los progres la frase “yankee go home”. Estoy seguro de que no sabían muy bien el significado, menos aún la procedencia, pero lo repetían y repetían machaconamente como una letanía. Laica por supuesto, como la perra espacial. Menuda perra cogieron con el eslogan. Fue al principio de la década de los ’70 del siglo pasado. Todo lo que les molestaba se acompañaba del “go home”, acaso para exorcizarlo. De forma laica. Sí, la perra cosmonauta. Llegué a contemplar alguna pintada con “Franco” sustituyendo al “yanqui”. Cosas de los siniestros. Ya he dicho que los progres españoles (ahora jaujeños) no destacan por su inteligencia, menos por su cultura. Ahora bien, las perras que pillan son ciclópeas, excepto la “laika”, para confirmar la regla, que era más bien chiquita. Será que el politburó no cayó en la cuenta de que había que exaltar a los canes comunistas “del mundo uníos”, que no todos iban a cuatro patas. Usaban el “go home” para todo lo que no era progre. Nunca, jamás, leí alguna alusión a la colonia que su majestad británica mantiene como un agravio al sur de España, recuerdo de una pretérita guerra. Debe de ser que a los progres no les molesta la última colonia en Europa. También puede ser por los “Rolling Stones”, nunca se sabe, sea como fuere, lo de “british go home” referido a los ocupantes (porque son eso) de la Roca quedó inédito. Que lo de “Gibraltar español” era cosa de Franco y como ellos son muy modernos no les incumbía en absoluto. Todo lo contrario que el viet-cong, que como estaban muy “concienciados”, había que apoyarlos contra el imperialismo. Tampoco utilizaron ese término para calificar las “actividades” de la komintern, o las invasiones soviéticas de Polonia (septiembre de 1939), Hungría (otoño de 1956), Checoslovaquia (la “primavera de Praga”, en 1968), y Afganistán (diciembre de 1979); sin olvidar los trabajos de los agentes de la kgb ayudados por los “tontos útiles” de turno, a lo largo y ancho de toda la Tierra. No me sorprende la claudicación que escenifica el malgobierno con la visita del “presunto” ministro de asuntos exteriores a Gibraltar, la primera desde que el Tratado de Utrecht cedió el peñón a la pérfida albión (junto con Menorca, pero la isla se recuperó después), que la tomó en nombre del archiduque durante la guerra de Sucesión y no para sí. No, no me asombra, tenían que ser siniestros, en esa maratón inasequible al desaliento que corren contra la Nación. Mi admiración confesa por la Gran Bretaña no es incompatible con un severo juicio sobre las tendencias filibusteras que asoman a su conducta con reiteración enfermiza y que se hallan como en casa allí, donde el blanqueo de capitales es cosa común y donde hay registradas más sociedades (no “empresas”) que habitantes (incluyendo a los monos, por aquello del disparate-proyecto “gran simio”). Mi respeto por los británicos es equiparable al que nos tienen por haber sido el enemigo más formidable con el que se han topado: no nos derrotaron porque nos perdimos en nuestras disensiones internas. Trafalgar podría haber quedado en anécdota. Otros desastres hubo antes y pudimos devolverles la moneda. Y lo saben. Ya dijo un almirante inglés que “en la mar, como en tierra, no hay nada peor que un español enojado”. Por eso no renuncian a mantener un agravio permanente y doble porque es contra un aliado (de la Otan) y contra un socio (de la unión europea). Se retiraron de Hong-Kong ante un potencial enemigo, pero son incapaces de tener la gallardía de hacer lo mismo en su colonia del extremo meridional de Europa: su rencor delata el encono que nos vinculó durante tres siglos. Un rencor que invariablemente encuentra asidero en la felonía o indolencia de algunos. Estos son los peores, al menos los británicos miran por lo “suyo”. Las comparaciones son odiosas. Así que, aunque se molesten mis queridos amigos británicos, siempre diré, hasta el día que ondee la rojigualda en lo alto de la roca: “Gibraltar español”. Por la Refundación de España
Comodidades para algunos, infierno para los demás Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 15 de julio de 2009 La única aritmética que domina el inefable presidente del malgobierno es la que le da apoyos parlamentarios (http://www.lanacion.es/espana/2009071315118/zp-cree-probable-que-el-modelo-facilite-mayor-estabilidad-parlamentaria). Su divisa o consigna, manejada por todos los que le sostienen, es la de llegar a mañana, “como sea”. Al igual que hicieron sus colegas del frente popular durante la guerra civil, intentando alargar y enlazar el conflicto con lo que fue la II guerra mundial; pretenden unir su suerte a una eventual (y milagrosa) recuperación económica a partir de 2010. Sin embargo, no todas las crisis que angustian a nuestra Patria tienen rúbrica económica. Hasta en este enfoque se les ve el plumero marxista. La escasez de liquidez puede agravarlas, más que nada porque con dinero por delante se pueden “enterrar” (incluso literalmente) muchas bocas, pero los problemas seguirán obcecados en evidenciarse lacerantemente, dando una vuelta de tuerca más cada vez que se les antoje, en permanente chantaje a los españoles, que deberían plantearse la continuidad de la ruina autonómica, lo mismo que las otras “ruinas”. He leído por ahí que ya hay quien reclama la independencia de España frente a este continuo expolio. Los felones no quieren la independencia, sólo la traición de vivir a nuestra costa usando ese pretexto mientras escupen a la rojigualda. Están cómodos. Resulta que al nefasto presidente del malgobierno, cuyo abordaje del Poder (llegó en “tren”, de cercanías, para ser más precisos) ya fue funesto y presagio de pesares, le preocupa la “comodidad” de sus viveros de votos (http://www.libertaddigital.com/economia/zapatero-es-importante-que-cataluna-se-sienta-comoda-con-la-financiacion-1276364769/). Las dádivas van a cargo del erario, es decir, nuestro bolsillo y el de nuestros hijos. Los siniestros gustan de tirar con pólvora ajena porque la pagan otros, mientras ellos la disfrutan. A lo grande porque se trata de estar cómodos, y a la igualdad entre los españoles que la zurzan. ¿Por qué tratar a los españoles equitativamente en los presupuestos y en la financiación autonómica, cuando el propio sistema electoral los valora en función de “otros” criterios? Están por “otra” igualdad, en la que unos sean más iguales que otros. No deberían ufanarse los jaujeños de catalunya ni de andalucía (no pondré mayúsculas a antiespañoles). No van a ver ni un duro porque ese dinero ya está repartido, como pescado en lonja. Puede que les salpique alguna miguita, pero las barras de pan no estarán en sus mesas. Pueden seguir jaleando a los “suyos”, dar coba es un deporte nacional, pero la cosa anda muy mal y su caridad, escasa, se limita a ellos mismos y a sus largas familias. Por no comenzar, ni comienza. No obstante, los jaujeños, que son muy sufridos para soportar las humillaciones procedentes de los “suyos”, se conformarán con un miserable subsidio cuyo importe ya les habrán sableado con anterioridad por otro concepto. Comodidad. Decían mis admirados maestros (nótese que antes se les llamaba así, ahora sólo somos “profesores”, y algunos, muy modernos, se contentan con el apócope de “profe”) que “la pereza es la madre de todos los vicios”. Claro que su labor no era sólo la de instruir (hoy ni eso), sino la de guiarnos con Convicciones en el tortuoso camino de la vida. Por eso eran maestros. Hogaño prima la “comodidad” y se rehúye el compromiso, por eso no se defiende a la Nación, menos a los españoles, que no cuentan nada. De sus símbolos, ni hablar (http://www.minutodigital.com/actualidad2/2009/06/26/enfado-entre-los-separatistas-vascos-por-la-colocacion-de-la-bandera-de-espana-en-el-monte-gorbea/), porque es más cómodo no molestar a los felones. Pereza institucional o cómo no hacer lo que se tiene encomendado. La ley se cumple si conviene. El español, (ciudadano y lengua común), está proscrito en algunas regiones de su propio país. Pero todo es por “comodidad”, porque defender nuestro país es muy cansado y los jaujeños reniegan de ello, para algo son siniestros. Si tiran de las orejas a mis antiguos compañeros de armas por poner su (nuestra) bandera en una torre, se encogen de hombros, piensan que les está bien empleado por “fascistas” y siguen cómodamente instalados en el limbo del fútbol y las gambas. Lo bueno del veranito es que uno busca la comodidad sin complicarse la vida. De eso ya se encarga intensivamente el malgobierno, como se está viendo además, y el sopor embarga a casi todo el mundo… ¿por ser verano? Están muy cómodos, y se les nota. El infierno no es tal para el demonio, sino su hogar, y si los demás languidecemos, la culpa es nuestra por habernos condenado. Se puede acabar en el infierno por muchas razones, pero la peor, sin duda, es la “comodidad”. Algunos por “comodidad” preferirán no redimirse. Otros por fidelidad mal entendida y peor practicada al engaño de unas siglas. Los menos, los que mandan, porque estarán en su casa. Y unos pocos, muy pocos, porque todo se oscurece, porque jauja es tan insostenible como la pesadilla más disparatada en la que todo se deteriora enormemente; tanto nos buscan que al final tendremos que batirnos. No quedará otra. Otra vez. Nos veremos en el infierno. Por la Refundación de España.
Despropósitos atómicos Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 8 de julio de 2009 Las incoherencias de los progres son tan aberrantes que no pueden ser fruto exclusivo de su ignorancia. La ignorancia se puede superar con un poco de humildad y bastante voluntad. Pero no la maldad, que seguirá impertérrita sembrando su cizaña. Así fue, así es y así será mientras camine el bípedo implume sobre la faz de la Tierra. Vale, sí, algunos llevan “pluma”… En algún “Comentario” ya he señalado los diversos pelajes que suelen enfundarse los progres, según convenga, y la feliz caradura que pasean. Es lo lógico al no tener Principios, que uno puede cambiar de consigna a conveniencia, da igual que la de hoy se contradiga con la de ayer, lo único que se persigue es seguir viviendo a costa del erario y funcionan “como” los timadores: mientras haya primos que sigan poniendo su dinero, pues a vivir que son dos días. A veces utilizan el mensaje emotivo de las “políticas sociales”. Debe de ser que por esa razón están los comedores “sociales” a reventar. Mencionan “políticas sociales” como si de un mantra se tratase para seguir expoliando al contribuyente y generar deuda para que nuestros hijos y nietos se acuerden de esta generación indolente que se dejó hurtar hasta la dignidad. Hablan de “políticas sociales” los que nos dirigen vertiginosamente hacia los cinco millones de parados (suma y sigue) y a la ruina más “esplendorosa”. Esto es su progreso. Las entidades financieras, muy bien, gracias. Al malgobierno le interesa más su bienestar que el de los españoles. ¡Ah!, que no, que los españoles somos fascistas, sólo le preocupa que los jaujeños sigan alienados con la nueva versión del “panem et circenses” del siglo XXI, a saber: mucho fútbol y personas mostrando sus miserias en la caja tonta. Mejor si es en paños menores. Óptimo si no los llevan. Y de “panem” ni hablar que somos muchos y sobramos. También les puede entrar la euforia, natural por otro lado, de denominarse “liberales” por defender “derechos” monstruosos. No tienen medida para soltar sandeces. Como su auditorio, jaujeño, les jalea, la incontinencia verbal les ataca. El día menos pensado nos vomitan algo como que “son más patriotas que Franco”, “paladines esforzados del derecho a la vida” o alguna lindeza parecida, no quiero darles ideas pero al tiempo. Ya he acertado unas cuantas. Pero, sin duda alguna, el filón de los últimos años es la variante eco-progre. Como hablan de apocalipsis climáticos y/o poblacionales (en su versión neomaltusiana), la gente les ha tomado miedo, no sea que les sometan a exorcismo ecológico a base de fritura de espárragos (por lo de freírlos) y luego exponerles en la picota por descreídos. Las tonterías que se dicen seriamente dan mucha respetabilidad, máxime si están referidas a lo que no es comprobable a día de hoy, como la temperatura del mar en el Océano Pacífico el 28 de julio de 2053 (área de Hawai, para mayor relax), o la densidad demográfica del Pingüino Emperador en el verano antártico de 2060 (su invierno es infernal). Se lo llevan “crudo”, como se dice ahora, con estas historias. Hay quienes les llaman “sandías” porque son “verdes” por fuera y “rojos” por dentro, lo que explica su fijación intervencionista. Tienen por afición establecer “cuotas” de emisión de gases, de fabricación de vehículos, de lo que sea, a través de “protocolos” supranacionales que les provee de ingresos, coches oficiales y unos viajes (en avión, of course) fuera del alcance de los mortales, que no sabemos más que contaminar, hombre. Ellos dictan, los demás a obedecer, y si no te meten un paquete que cobran los… suyos, evidentemente. Negocio redondo porque llegamos al meollo del asunto que es cobrar para vivir del cuento. Muy rentable por cierto. La energía nuclear genera electricidad a un bajo coste y la perciben como un peligro. Apenas altera el paisaje, es razonablemente limpia (más que las centrales térmicas), muy segura y, esto es significativo, garantiza la independencia nacional por no supeditarse a los intereses (muy oscuros) de trust energéticos como la opep, por ejemplo. Si el consumidor paga poco por ella, menos cobrarán los eco-progres por sus “productos”, así que ya les ven “potenciando” lo verde. Bajo amenaza bíblica, lo que no deja de ser curioso. Nos llenan los montes de “molinillos” y a callar: el “impacto medioambiental” es para los demás, ellos, los paradigmáticos, no. Nunca. Que el consumidor ha de pagar una pasta por la energía procedente del aire (nunca mejor dicho), y que en la España peninsular, en verano, suele ser ínfima porque su cielo se comporta como una chimenea, no importa, lo fundamental es cobrar por ser ecológicos. Un negocio más. Pero que lo digan claramente y abandonen ese “aire” santurrón mientras gimotean por un planeta que les trae sin cuidado. Por cierto, el déficit energético español se subsana importando energía de Francia. “Casualmente”, ya saben que no hay “casualidades”. De centrales nucleares francesas que nos facturan un pico por ello. Debe de ser que no contaminan, y si lo hacen, como son francesas, lo harán con perfume. Espero que sea un aroma ecológico. Lo disfrutaremos ecológicamente mientras estamos a dos velas… ecológicas. Por la Refundación de España
Franco Colaboración del blog Aplicación españolaJueves, 2 de julio de 2009 Hablar de Franco, casi 34 años después de su fallecimiento, debería pertenecer al análisis histórico más riguroso. Las universidades más prestigiosas del mundo, hasta hace poco, dejaban al margen de esos estudios los treinta años más recientes, para no contaminar ideológicamente sus conclusiones. Ahora somos víctimas del “actualismo” y tenemos que examinar precipitadamente lo que ha sucedido por la mañana cuando apenas se ha sobrepasado el mediodía, sin ninguna perspectiva. Y en Historia, la premura es mala. Ya he dicho en alguna parte que los cobardes sólo son valientes con los muertos. Y únicamente cuando se han cerciorado fehacientemente de su defunción, mediante alguna diligencia “judicial” realizada en fechas cercanas. Una vez que se han “asegurado”, quieren derrotar al que les venció cuando ellos lo tuvieron todo a su favor para haberle hundido. Franco fue providencial. Sí, en este “Comentario” voy a irritar a los siniestros y a sus allegados, rendidos ellos, los maricomplejines. Franco fue providencial, sin duda. Desafío a cualquiera a que tenga la honradez intelectual (y capacidad) para reflexionar sobre lo que hubiera acontecido si Franco no hubiera puesto término a la república revolucionaria. Imaginen la ucronía y presuman sus consecuencias. Muchos de los que le vilipendian no estarían haciéndolo porque sus padres o abuelos habrían sido exterminados antes de concebirles. Así que, de alguna manera, le critican gracias a él porque le deben la vida. Porque toda España hubiera sido, durante largos años, una inmensa checa, un inmenso Paracuellos del Jarama, un inmenso alcázar de la miseria (que diría Luís Martín Santos) donde la menor sospecha, la menor insignificancia habría dado pretexto para convertirse en ocupante de una fosa común. Eso sin contar con que el pacto germano-soviético hubiera imposibilitado la numantina y tenaz resistencia británica, y que unos aislacionistas Estados Unidos habrían sido “pragmáticos” (infiltrados como estaban por agentes del nkvsd) y hubieran preferido el entendimiento abandonando Europa a su suerte. Ese pacto partió en dos a Polonia (el común desconoce que mientras Alemania invadía este país por el oeste el 1 de septiembre de 1939, los rusos lo hacían por el este quince días después, pero nadie declaró la guerra a estos últimos); y rindió Francia a los alemanes porque contaron con la colaboración (sí, porque fue algo más que “pasividad”) de los miembros del partido comunista francés siguiendo directrices de stalin. Luego lavaron su mala conciencia con una cruel persecución de los “colaboracionistas”, cuando ellos sí que lo fueron, y de qué modo. Por lo que se puede deducir que Franco, aún con la represión que desplegó, fue bastante más benigno que lo descrito y de lo sospechado si la república hubiera culminado su revolución proletaria. Franco fue un militar excepcional, aparte de soldado, ya saben mis lectores que yo distingo entre las dos palabras. “Militar” es una profesión y “soldado” es una actitud ante la vida. No en vano fue el general más joven de Europa, y era un superdotado como estratega, en contra de lo que manifiestan sus detractores, que no quedan en muy buen lugar si les derrotó un “mediocre”, como le califican. Dejó de ser demócrata en fecha tardía, hacia 1935 ó 1936, ante el doloroso espectáculo de una república que entraba en barrena revolucionaria. En toda Europa, en esas fechas, había muy pocos demócratas. En España casi ninguno. Condenada la sublevación porque las regiones más ricas se mantuvieron en el lado revolucionario (como afirmó prieto en agosto de 1936), logró dar la vuelta a la situación porque mantuvo una unidad sin fisuras en su bando mientras que los revolucionarios se disolvían entre sus mutuas sospechas, la insolidaridad separatista, y el salvaje terror que sembraron los milicianos del frente popular, que llegaron a enfrentarse entre ellos. Inteligente y deliberadamente pudo dejar al margen de la guerra mundial a nuestra Nación, y con muchas dificultades, crear un modelo económico, (para eso se precisan muchos años y voluntades, no una “ley”) que generase un segmento poblacional que atemperase las desigualdades económicas. La Transición fue consecuencia de su acción de gobierno, y que llevemos setenta años sin guerras civiles es algo que no se veía desde el siglo XVIII. Es una figura histórica, como mezquinos son los que quieren enterrarle cuando no pudieron vencerle. Se escudan en “rebeliones” y “golpes de estado” contra una “democracia”, que no lo era tras el pucherazo frentepopulista, obviando el sentido común: si un gobernante se salta la legalidad para liderar una revolución contra parte de su ciudadanía, los patriotas que realmente lo sean, de cualquier color, deben reaccionar para apartarle del Poder. Así debe ser en cualquier sitio, ya sea Honduras, Chile o Finlandia. Si teniendo que dar ejemplo de respeto al orden constitucional lo conculca, no tiene autoridad moral para quejarse. Más aún si está al servicio del extranjero, llámese chávez o stalin. Pero la ingratitud es tan desmemoriada como malintencionada, y algunos están cavando trincheras para ver si volvemos a matarnos entre nosotros. Comienzan con cuestiones así pero no se sabe cómo acabarán. Con calles y doctorados a los asesinos que se disfrazaron de “legalidad” para realizar sus crímenes, con panegíricos a los maquis, con estatuas dedicadas a los reclutas que envió stalin, porque las brigadas internacionales fueron un cúmulo de engañados y de agentes de la komintern; mientras que se altera o destierra cualquier denominación o efigie relacionada con el bando nacional. Y si algunos prefieren olvidar, otros recordaremos siempre. Con serena gratitud. Por la Refundación de España
Reptiles y otras alimañas Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 24 de junio de 2009 Las armas no aparecen mágicamente en las manos de los asesinos. Ni las pistolas, ni las bombas se materializan de la nada para ser usadas. Para que tal ocurra, es preciso que antes germine la mentira para que brote la flor de la maldad. Esta no tiene nada que ver con las de Baudelaire. La mentira, como ponzoña, es inoculada concienzudamente en toda una sociedad. Los verdugos, para que asuman su papel, y las víctimas para que se crean que tienen que callarse y no hacer nada. Se envenena desde bien pronto, en las escuelas, en las familias y desde la televisión, que se ha convertido en una malintencionada niñera desde que se agota a los padres para pagar una hipoteca. Aunque también los hay que han dimitido por incapacidad para llevar a cabo la ingente labor de ser padre. Sí. Algunos siembran el mal para que la cosecha de sangre sea lo más intensa y abundante posible. No se les pone coto, día tras día, mes tras mes, año tras año, si algunos reptiles disparan o ponen explosivos, otras alimañas son las que les dan aliento, y por omisión o comisión ponen en sus manos esos instrumentos. Si los reptiles son despreciables, las otras alimañas no son menos repugnantes. Porque los de la serpiente no viven del aire, y tampoco trabajan, por lo que resulta fácil deducir de donde pueden sacar el dinero para mantener su tren de vida a costa de la muerte de los demás. Recuerdo que fueron los siniestros los que permitieron que la serpiente pudiera acceder a los ayuntamientos. Con ello se les está inyectando dinero público (el que pagamos usted y yo en los impuestos), incluido el de los plan “e” (de “estúpido”), y manejar “datos” muy sensibles del censo electoral. Acaso de “otras” fuentes muy informadas. No fue la serpiente la que alcanzó solita esa situación privilegiada, sino que fue aupada por alguien. Ahora hablan de “condena”: las palabras, cuando no son refrendadas por los hechos, son una burla. Si hay traición y muerte por medio, la burla es cómplice, en el mejor de los casos y este no lo es, de la felonía y del crimen. Así de sencillo. Los siniestros ya hablaron en su día con los que consideran que no son más que “chicos traviesos”, un poco brutotes al acudir a la propaganda de los atentados, pero con los que comparten el poso ideológico común del marxismo. Yo creo que no han dejado de “hablar” nunca. No me pregunten, es pura intuición de alguien que conoce la reiterada historia de la izquierda antiespañola, entre los cuales figuran los que nos malgobiernan. Aquellos que no expulsan a los reptiles de los consistorios; los que no obligan a izar la bandera nacional, la de t-o-d-o-s los españoles les guste o no, en los edificios públicos; los que dejan que persista la mascarada de siglas para jolgorio reptiliano, amparándose en bobadas leguleyas, fruto, sin duda, de la cercanía ideológica. Los que permiten que puedan salir jocosamente en sus cadenas, que sólo respetan la libertad de expresión para los traidores, que nos vaticinan mucho “dolor”, pero para los que defendemos la Patria. Con estupor, a menudo tenemos que ver como nos mandan callar también los que no fuerzan al malgobierno a aplicar la ley porque esperan heredar sin levantar mucho la voz no sea que los siniestros se les enfaden Y dicen que “han matado a uno de los nuestros”. No. Han matado a un español. A uno que sí era de los nuestros. A uno que trabajaba para exterminar a la serpiente. Para que los demás pudiésemos vivir en paz. Y en libertad. Que Dios le acoja en su seno. Por la Refundación de España
Inmersión Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 17 de junio de 2009 Cuando las circunstancias se tornan insoportables, cuando no se ve salida y la desesperación comienza a cundir por doquier, cualquier solución que se adopte debe ser radical. No se contiene la hemorragia de una arteria con una tirita, ni se cura un tumor con aspirinas, como no se soluciona un problema con otro problema, pese a que este sea más llevadero. Cuando el Destino te mira a los ojos, es inútil soslayar la mirada cobardemente: si un pueblo no quiere tomar decisiones, otros decidirán en su lugar. La Vida, al igual que la Libertad, se comporta como un fluido, y siempre encontrará un resquicio, una hendidura en el pétreo muro de la muerte y de la tiranía para escapar y continuar su camino hacia el infinito. Pueden legislar, reglamentar, fiscalizar cuanto quieran: ambas lograrán sortear los obstáculos que una pandilla de “iluminados” nos impongan. El país está repitiendo el guión de la primera restauración y ha llegado al capítulo en que sus políticos viven una realidad paralela, de espaldas a la que padecen los ciudadanos. Estos, atónitos, han pasado de considerarse inmunes a cualquier crisis por el (falso) blindaje del euro, a estar a merced de los elementos. Hasta la esperanza parece haber huido. El dinero se termina y la fiscalidad, nombre demasiado elegante para referirse a la codicia del que manda, vuelve a ser su fiel lacayo. Nos suben los impuestos y esta nueva secuencia de fechorías no ha hecho más que empezar, como no ha comenzado todavía la inmersión de tantos que dejarán la economía “oficial” para sumergirse y sobrevivir, que no quedará otra opción. Puede que sea el embrión de una futura insumisión fiscal, pero no se engañen: el “sumergido” desea subsistir, el resto de las consideraciones es superflua. Estamos ante una “inmersión”, otra más para una Nación que ve como le quieren arrebatar su propio idioma bajo esa etiqueta. Inmersión para que emerjan nuevamente los olvidados “mercados negros”, tan socialistas y extendidos por la europa que estaba al otro lado del telón de acero. La cabra, (o su masculino, acaso más apropiado) siempre tira al monte. No hay más dinero. Los bancos no te dan ni los buenos días cuando entras en sus oficinas. Han agarrado el dinero que les ha concedido el malgobierno, y no lo soltarán hasta asegurarse de que sus excesos (de los que aún no han dado la menor explicación) no tengan consecuencia alguna. Para ellos, obviamente, mientras contemplan plácidamente como se van ahogando los pequeños empresarios y autónomos. Ahí se las den todas… No hay más dinero. Se acaba entre francachelas, sobornos, subvenciones y dádivas. Se acaba y miran el bolsillo del ciudadano con lascivia. Con su habitual cinismo nos dicen que es para “gastos sociales”, el cuento de siempre. Para los bobos de costumbre, jaujeños ellos, como de costumbre se lo tragarán. Siempre hay víctimas que creen que son las culpables del delito. Como un submarino bajo fuego, al ciudadano no le quedará más remedio que realizar la “inmersión”. Sumergirse para sobrevivir. Aguantar como sea para seguir adelante. Conteniendo la respiración con ansiedad mientras escucha cómo detonan las cargas de profundidad, estallan los “erizos”, o burbujean los torpedos a su alrededor. Oyendo como crujen las coyunturas de la nave en su camino hacia un abismo que se antoja más acogedor que una infernal superficie. Rezando, elevando sus plegarias para alcanzar la hora siguiente, el día de mañana, aunque esté sumido en las tinieblas. Porque luchar es estar vivo, y estando vivos tendremos la promesa de volver a contemplar la luz… Oscuridad para regresar a la Luz. Inmersión para salir a flote. Por la Refundación de España
Estrepitosos silencios Colaboración del blog Aplicación españolaMartes, 9 de junio de 2009 Cuentan las crónicas que en la alta edad media española, cuando ya existía una Hispania unida y definida mientras que las demás naciones de Europa occidental balbuceaban; los enemigos políticos tenían la macabra costumbre de encargar misas de difuntos por sus rivales para desearles la muerte. Cosas de España inspiradas por la locura germánica, como diría Sánchez Dragó, donde lo fúnebre se confunde con lo onírico y con lo chistoso. Sin embargo, el efecto buscado no era sólo mágico. En una época donde las comunicaciones eran deficientes, el nexo que mantenía cohesionada a la sociedad, por encima de una autoridad real siempre objeto de reyertas, era la Iglesia. Oficiar un funeral por alguien equivalía a que esa persona había muerto, aunque la noticia de su fallecimiento no hubiese llegado. Por lo tanto “dejaba de existir” y sus seguidores ya no eran problema. Muerto el perro se acabó la rabia, y si no lo estaba, era suficiente con que lo creyesen sus partidarios durante un tiempo, aprovechado por los adversarios para ganar posiciones con ventaja. La costumbre tiene una variante “moderna” que es la de escribir el nombre “molesto” en el dibujo de un punto de mira, esto les gusta mucho a los renegados, como puede dar fé Gloria Lago, de “Galicia Bilingüe”, a la que envío un fuerte abrazo desde esta querida Tribuna. También pueden meter un cartucho en tu buzón, o cualquier otra modalidad encaminada a atemorizar. Las sutilezas litúrgicas se han perdido. Hoy ya no se encargan misas de difuntos por los vivos que molestan. Eso, aparte de su gracia negra, tenía un punto de piedad que es complicado hallar en estos días. Lo que se hace en la actualidad es ningunear al enemigo, incluso al “aliado” que canta las verdades. Como si no existiese, albergando el poco secreto anhelo de que eso es lo que se le desea. Un “muérete y cállate” diplomático pero feroz. El insulto, la ofensa o, simplemente, la crítica, implican reconocer al antagonista. De lo que no se “percibe” su existencia, no. Quienes lo hacen, lo hacen porque saben que pueden hacerlo. Parece una perogrullada pero no lo es. El “ninguneo” lo ejerce el que tiene algo, mucho o poco, de Poder. Y lo ejerce para desanimar, para minar, para quebrantar ánimos, para que “dejen de existir” los que estorban. Lo hacen hasta con las crisis, mas estas, a diferencia de las personas, tienen el mal hábito de perseverar tanto como los culpables de mantenerse en el mando. Así nos encontramos con medios de manipulación al servicio de los siniestros, al que obedecen al menor de sus gestos, cuanto más para corear y amplificar sus consignas. Esto no sorprende. El servilismo es lo suyo para beneficiar a los de las mercedes (a costa del erario) y mantener tranquilo el rebaño con la dosis de ponzoña diaria. Con todo, el ganado ovino no suele ser levantisco, pero si se le engaña siempre ayudará a embestir. Más doloroso es el “ninguneo” de los otros medios, los que se supone “independientes”. Se pierden en posibilismos y mediocridades sin saber que los retos sólo se superan desde la audacia y la ambición. Julio César todavía estaría dudando al otro lado del Rubicón sin esa osadía. Y don Pelayo no se hubiera puesto al frente de sus bravos. Prefieren la cobardía de lo malo conocido a lo bueno por despuntar. Y se convierten en cómplices de los siniestros, porque completan su labor de enterrarnos en vida, dividiendo y fragmentando el electorado de la Derecha social para que se conformen con un partido centrista cuya dirección, en expresión de su líder, un perdedor, nos señaló la puerta para buscarnos un partido “liberal o conservador”. Pues no. No hemos cavado esta trinchera para abandonarla o para “colaborar” con los que nos han metido en ella. Si “la unión hace la fuerza”, ha llegado la hora de que los minúsculos partidos y formaciones de Derecha, que languidecen sin remedio, se planteen una nueva meta desde los Principios que nos unen: la Vida, la Libertad y España. Es la hora de que nos preguntemos si preferimos ser objeto de chanzas y de las burlas de los siniestros o que nos teman porque nuestro mensaje es difundido y es creíble por estar unidos. Por España. Para hacer tanto ruido que hasta los muertos nos oigan. Y se enorgullezcan. Por la Refundación de España
El voto Colaboración del blog Aplicación españolaMartes, 2 de junio de 2008 Las primeras democracias eran asamblearias. Superada la ley del más fuerte, propia de los animales, se trocó por la ley de los que se unen para sobrevivir, naciendo las sociedades. Y al tiempo que estas, los primeros núcleos urbanos. No siendo muy grandes, no era necesario tener representantes: cada cual hablaba en su propio nombre. Pensando en el bien de la naciente sociedad, acechada por multitud de peligros. Sin embargo, esta evolución no fue tan lineal ni tan clara. Hubo protosociedades que siguieron otros caminos y este “Comentario” no pretende ser un Tratado sobre el Neolítico. A medida que las sociedades y las ciudades que las albergaban crecían, los riesgos eran más vagos y “manejables”. Las asambleas podían ser un barullo ininteligible y nació el político, que comparte raíz con la palabra griega “polis”: aquel que representa un grupo de personas con sentimientos e intereses comunes. El alejamiento del ciudadano respecto a las decisiones que le afectaban estaba servido porque “otros”, que “sabían”, hacían y decidían por él, tanto “sabían” que sólo era consultado cada cierto tiempo. Como ahora. Y cada cierto tiempo, coincidiendo con los comicios, el político se percataba de la importancia del voto e intentaba atraérselo con promesas, dádivas o la compra directa, que ha existido desde siempre. El voto de una persona, por sí mismo, suele ser despreciado, lo mismo que las gotas de agua. Y lo mismo que las gotas, que si se fusionan pueden formar océanos, así se comportan los sufragios: la suma de ellos puede tener una trascendencia formidable. El próximo domingo hay elecciones para elegir los representantes españoles (o jaujeños) en el parlamento europeo. No recordaré mi opinión sobre esta europa (sin mayúsculas, ver http://aplicacionespanola.blogspot.com/2007/10/europa-o-europa.html), corta de miras, castrada, lastrada, una jaula de grillos manejada por una casta burocrática pagada a precio de oro y tan opaca como una pared de ese precioso metal. Ni siquiera los políticos que sufrimos creen en ese organismo, porque todos los asuntos que se echan en cara los partidos mayoritarios pertenecen a la política doméstica. Sobre Europa, la que se debería construir, un espeso manto de juegos florales o de silencio. Los siniestros plantean estas elecciones como un plebiscito sobre su “indiscutible y carismático líder”, y los “herederos” han recogido el guante para echar toda la carne en el asador y decir que le han derrotado, si es que lo logran. Y eso es lo único que les importa a ambos. Conseguir un resultado que les permita agarrarse a un clavo ardiendo. Me han pedido con reiteración que me implique. Como no creo que se hayan puesto de acuerdo todos los remitentes de esos correos, recojo el guante. Y como en los duelos, elegiré yo el arma: no diré públicamente a quien votaré porque considero que el español (no el jaujeño, ojo) es lo suficientemente mayorcito y responsable para saber lo que es mejor para su Nación y yo no soy quien para alterar (no lo intentaré) el sentido de su voto. Pero sí que voy a descartar. Evidentemente, no votaré a ningún partido siniestro (la amalgama de siglas repartidas entre la traición y la izquierda bajo inspiración masona). Aunque hay algún partido de la izquierda que sí puedo considerarlo leal a la Nación y que comparte la defensa de la Vida, no daré una pirueta en el vacío votándolo: otras cuestiones, como su ateismo o republicanismo nos separan, pero tienen mi respeto y les veo como compañeros de trinchera bajo la rojigualda que también hacen suya. No votaré al partido de Rosa Díez porque su laicismo me parece agresivo y porque no comparten la defensa de los Valores que promueve la Derecha social. Al fin y al cabo es una formación de izquierda, moderada al día de hoy, pero no sé por cuanto tiempo, ni su futura evolución en una izquierda monopolizada por los siniestros. Ojalá aguanten como izquierda nacional, al margen de tricolores preconstitucionales (que esa bandera sí que lo es), pero no soy optimista. Muy cerca tienen un “agujero negro” (bien negro) que se traga todo. No votaré caprichos de millonario porque no me merecen crédito alguno. Me parece una iniciativa muy respetable pero con un problema: en política, como en todo, lo primero son los Principios, los recursos se buscan. Si lo que sobran son estos, las Convicciones serán acomodaticias, más que nada porque el dinero es cobarde y tan mal director como excelente operario. No votaré a Rajoy ni a gallardón, porque el pp, hoy, se basa en estos dos políticos. Ya dije que no volvería a votar a este partido mientras ellos estuvieran en su cúpula, y soy persona de palabra. Si la empeño, la cumplo. En este caso sin ningún esfuerzo. El primero porque es un perdedor doble y debería haberse marchado a su casa como un señor, y el segundo porque no se representa más que a sí mismo y a su inmensa ambición, no recordaré que tampoco es liberal y/o conservador, sino centrista admirador de un gracioso con maldita la gracia (“muuuuy bueno” según él). Lo lamento por Mayor Oreja, pero simboliza una golosina engañosa que no me hará olvidar agravios y deserciones que me he tomado como algo personal, al igual que muchos de sus votantes. Tampoco me abstendré, aunque es una decisión lícita y muy respetable. Coherente con una europa fantasmal y en decadencia, que es lo que representa ese parlamento lejano y con ínfulas de superioridad que nos cuesta un dineral a todos los ciudadanos de la unión. Y no lo haré porque quiero tener derecho a quejarme. Si no se vota, parece que se otorga con el silencio, y ese no será mi caso. Más bien al contrario. Hay seguidores de estos “Comentarios” que se lamentan de que no haya una fuerza aglutinante en las Derechas, de Derechas, y no de “centro”, como alguna ya citada. En este “Comentario” (http://aplicacionespanola.blogspot.com/2008/04/unin-de-derechas.html) ya reclamé esa unidad, para ser criticado con dureza por algún miembro de un partido cuya primera sigla es una “D”, y que obviamente no votaré. Hay quienes se conforman con su microscópica parcela de “gloria” y renunciar a ese protagonismo, por mínimo que sea, le cuesta un sarpullido. Es una equivocación, pero es “su” equivocación, inspirada sin duda por los servicios secretos, empeñados en fragmentar y laminar cualquier opción de Derechas, siguiendo órdenes de la superioridad. Sinceramente, me gustaría que la Derecha social se aglutinase en esa “unión” dejando de lado afanes egoístas de partido, pero después de lo que comprobé al publicar ese “Comentario”, no albergo la menor expectativa. Al día de hoy. Quizás esta cita electoral sirva para alumbrar alguna fuerza política que pueda ejercer ese papel. La esperanza, como la vida, sólo desaparece sepultada. Por la Refundación de España
Cadáveres en el armario Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 27 de mayo de 2008 La sociedad española está tan habituada a convivir con sus fantasmas, que se puede decir que forman parte del “mobiliario”, como en las películas de cierto mago adolescente. Están ahí, de vez en cuando salen a pasear, la gente se asombra diciéndose “qué cosas”, para acto seguido seguir pensando de sonde sacar el dinero para pagar la hipoteca o el cole de los niños. Es lo que me contaba mi padre. Durante la guerra, cuando los soviéticos descargaban furiosamente su artillería, había que ponerse a cubierto imperativamente, mejor en el hoyo que había dejado alguna bomba porque era casi imposible que otra volviera a caer en el mismo sitio. Y era posible que coincidiesen con algún cadáver, pero en medio del fragor de las explosiones, de la oscuridad, del humo, de las pavesas, del olor a pólvora que se podía masticar, lo que menos atención suscitaba era el muerto con el que se compartía refugio entonces, patíbulo momentos antes del soldado fallecido. El dolor o el peligro, cuando es extremo, embrutecen a las personas. La sociedad española no gusta de escarbar. Hay la creencia de que las malas noticias no son malas ni noticias si uno no se da por enterado de ellas. Todos los presidentes de gobierno (o del “consejo de ministros”, como se decía) que han muerto asesinados desde 1897 son de Derechas (Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero Blanco). Ni un solo atentado se ha perpetrado contra sus homólogos siniestros. Es mejor mirar para otro lado, y no reparar en esta “casualidad”. La España de la Concordia no tardó en generar sus propios “muertos”, turbios asuntos que se enterraron mal y chapuceramente bajo toneladas de documentación judicial que contribuyese al olvido. “Presuntamente” (porque son muchos los que dudan) hubo una intoxicación masiva por aceite de colza adulterado y no se quiso indagar más. Gobernaba la UCD. Claro que al principio decían que era un “bichito que si se caía de la mesa, se mataba”. Dio igual que reputados científicos expusieran sus razonadas dudas. Lo que expusieron y perdieron fue su reputación porque no continuaron sus brillantes carreras. Han pasado casi treinta años y el asunto sigue entre las brumas de la sospecha. Tampoco se sabe cómo y quién inició el golpe de estado. La serpiente mataba dos o tres veces por semana, el rey era ofendido en las Vascongadas y un puñado de personas, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, monta una operación que sólo sirvió para que los socialistas barriesen en las urnas 20 meses después y la UCD se hundiese por completo. Sin olvidar otra intentona, abortada, prevista para el 27 de octubre de 1982. Los años pasan pero la confusión y las dudas permanecen. Ruiz-Mateos era un brillante empresario a comienzos de los ’80 del pasado siglo. En su momento de mayor gloria quiso comprar un club de fútbol de Madrid. Luego lo terminó haciendo, pero en 1982 su objetivo era otro equipo rojiblanco. Finalmente el objetivo fue su holding porque se le expropió de una forma incalificable, con el beneplácito de la competencia del tribunal supremo, que desde entonces funciona como última instancia judicial. El “tribunal supremo” no lo es porque hay otro, a modo de comisariado, por encima de este. El holding pasó a otras “manos” sin más consecuencias que los berrinches del empresario y que le diesen la razón a posteriori, en otras sentencias, no han sido más que anécdotas, y victorias morales. Nada más porque nadie ha respondido por ese atropello. Antena 3 era una cadena de radio, mucho antes que una televisión “tibia”. Molestaba mucho y se decidió echarla abajo. Se llamó el “antenicidio” porque la principal beneficiada fue la competencia. Cosas de jauja, que ya se estaba gestando en plena España de la Concordia. “Se desapareció” una radio que se preciaba de señalar las miserias del felipismo para hacer más fuerte a algún medio de manipulación, que siempre tiene “prisa”. Pero es todo “casualidad”, que las conspiraciones son cosas de paranoicos. Aznar sufrió por primera vez, estas casualidades, en el atentado que casi le cuesta la vida. Entonces era jefe de la oposición y futuro presidente del gobierno. Más de un siniestro “moderado” se alegró, y se hubiera alegrado más si la serpiente hubiese acertado. Pero esta “casualidad” no dio más de sí. Y volvemos, otra vez, a lo que se desencadenó la plúmbea mañana del 11 de marzo de 2004. Está fresco en la memoria, más aún en el dolor. Y otra vez, “casualidad”, vuelven a beneficiarse, sí porque extrajeron un beneficio patente de esa tragedia, los de siempre. Qué casualidades. Es como si los obuses cayesen tercamente sobre el mismo hoyo, una vez tras otra. Invariablemente. Casualmente. Por la Refundación de España
Interferencias Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles, 20 de mayo de 2009 Algunos no se quieren enterar de que estamos metidos en una guerra. Para ser más precisos, es una guerra con múltiples frentes, aunque hoy sólo voy a hablar de uno de ellos. Los borreguitos, ya sean jaujeños o de fuera, que este híbrido humano-lanar es “internacional”, prefieren creer que no, que no es para tanto, hombre, que no hay muertos por las calles y patatín y patatán. Y se equivocan porque no miran con detenimiento lo que les rodea. El hecho de que haya cadáveres de vacaciones, instalados en la ilusión de que vienen y van, como las olas, no es apariencia de vida sino una circunstancia más o menos provisional. Están muertos, más que muchos ocupantes de nichos. Ya dijo Larra que Madrid, como representación de España, era un “inmenso cementerio”. Algunos me llaman “apocalíptico” y en su sentido etimológico lo considero un halago. Para el común es “impensable” que se pueda combatir en la esquina de su calle. También lo era ayer, en términos históricos, y el siglo XX ha sido el que más sangre ha visto derramar en conflictos y persecuciones. Cuanto más disparate pueda parecer, más sangriento será. Iré aún más lejos: el que sea “impensable” para esa mayoría de la gente, es lo que lo convierte en presagio. Como los grandes inversores en Bolsa: Cuando comprueban que su chófer “juega” su dinero en ella como el resto de los ciudadanos, es cuando ellos recogen ganancias y pliegan velas, sirviendo el batacazo bursátil. Sí, estamos en una guerra, pueden meterse en la cama aguardando un mañana que será como hoy, diciendo que no están para leer dislates. Tampoco pierden nada por seguir leyendo, a excepción de su tranquilidad. Es lo que tiene el ejercicio intelectual. Cuando es honesto, desasosiega. Inquietante es la certeza de que nada es casual, como ya he dicho en otros “Comentarios”, repartidos entre esta querida Tribuna y el Blog de La Aplicación Española. No es casual que se embista contra la familia, no es casual que se arremeta contra los padres, particularmente contra los padres, aunque las madres no se salvan de la andanada, para ellas reservan otras “estrategias” más sutiles. No es casual que se pretenda enfrentar a los adolescentes con sus progenitores, ni es casual que se abandone a su suerte a las familias, a la deriva, para que encallen o se hundan en medio de esta galerna que vivimos. No es casual que la droga circule con tanta facilidad. No son casuales los ataques continuos que sufre la Iglesia Católica. No es casual que se adoctrine en las aulas, desde la televisión, bombardeando permanentemente a los niños con conceptos tan errados como perversos. Ellos, que están más indefensos precisamente por la ingenuidad de su corta edad y nula perspectiva de la vida. No es casual que se les invite, que se fomente, con mensajes de todo tipo, a una iniciación sexual temprana bajo la mentira de que una píldora abortiva lo “soluciona” todo y si no, pueden abortar amparándose en una ley que no merece tal denominación por aberrante. Se les miente deliberadamente. La Vida es muy exigente y no vale todo. Y cuando se percaten de ello será demasiado tarde incluso para ellos. Los siniestros son una nueva versión del flautista de Hamelin. Sólo que en su caso ni siquiera nos han librado de una plaga que son ellos, más que nadie. Si fueran más lanzados, nos proscribirían para suplantarnos a los padres, porque “interferimos”. Resulta que “educar” es “interferir” para estos siniestros que ya se preocupan muy poco en simular algo que nunca llegarán a ser. Tocan la flauta para distraer a las madres con derechos inventados, para seducir a nuestros hijos con falsedades, para abrir un abismo en el seno de la familia. Están resueltos a culminar su “proyecto” de ingeniería social, y no pararán salvo que recojamos el guante. Yo, desde luego, no me voy a resignar ni a transigir. Supongo que muchos buenos padres tampoco. Y es así como se inician las guerras. Cuando unos quieren privarnos de la vida (y nuestros hijos son mucho más preciados que eso) y otros no estamos dispuestos a rendirla. Combatiremos en cada hora, cada minuto, cada segundo que estemos con nuestros niños para contrarrestar toda la basura que están metiéndoles en la cabeza. Les combatiremos apagando el infecto televisor y su programación emponzoñada, les combatiremos dialogando con nuestros hijos y orientándoles en todo lo que buenamente podamos para abrir sus deslumbrados ojos. Combatiremos en los salones de nuestras casas, en los cuartos donde dormitan mientras abrigan sus sueños, hermosas promesas de quienes tienen todo por delante; combatiremos en las calles y en los colegios, porque no vamos a consentir que ningún estado, y ningún “iluminado”, venga a decirnos cómo tenemos que educar a nuestros hijos o a indicarles cómo tienen que conducirse por el sendero de su existencia. El siniestro se queja de que queremos imponerles la Moral cuando, en realidad, quiere implantar su total ausencia, destruyéndola con la institución de la Familia. “Hiprogresía”… Occidente está perdiendo una guerra sin haber combatido siquiera. Esas son las derrotas que más duelen. Tanto está retrocediendo el acobardado ciudadano que terminará yendo al baño sólo cuando se lo diga un funcionario. Para entonces todos ya serán lacayos del que mande. No abandonaré el campo de batalla. A mi hijo no le lavarán el cerebro. Porque sus padres lo van a impedir. Yo educo a mi hijo. ¿Y ustedes? Por la Refundación de España
El estado de jauja Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles , 13 de mayo de 2009Quien llegó cabalgando a la Moncloa sobre casi doscientos muertos, como lúgubre “presagio”, no se marchará de allí hasta que no haya culminado su “proyecto” y enterrado a la Nación, viva o muerta. Supongo que el rey del Rock estará en el otro mundo, pero eso me trae sin cuidado porque no afecta al futuro de nuestros hijos. Lo que sí les afecta, y de qué forma, es la autoría de lo sucedido en la mañana del 11 de marzo de 2004. Nada, pero absolutamente nada, es explicable si no nos remitimos a esa fecha como la del principio del fin de la España de la Concordia. Y todo, absolutamente todo lo que está acaeciendo, comenzó en esas funestas horas. Ningún español que sienta un mínimo de estima por el honor de su Patria dejará de avergonzarse en tanto que no se detenga y juzgue a los responsables de las masacres. Cualquier intento serio de regenerar la Nación pasa imprescindiblemente por ahí. Y pasará, aunque el actual inquilino del palacio de la Moncloa haga chanzas para que los jaujeños se rían. Pero recuerden que los últimos en reír, ríen mejor. Hay sobre la piel de toro dos pueblos. Uno está orgulloso de su historia y de los Principios que su país ha defendido a lo largo de los siglos, no en vano es la Nación más antigua de Occidente y madre de toda la Hispanidad. No esconden su bandera ni ninguno de sus símbolos nacionales. Incluso algunos alardeamos de la letra de nuestro himno, la que le puso Pemán, tan denostado por los progres, lo que significa que era bueno. Estoy hablando del ciudadano español. El otro siente bochorno por todo lo que han hecho sus antepasados, no lo conoce, ni quiere, lo ignora por completo, tanto como vilipendia cada uno de los Valores sobre los que se ha edificado España. Desprecian su bandera haciendo ondear alguna que sí es “preconstitucional” en sentido estricto, la tricolor que derramó tanta sangre de unos y otros, o enarbolan una roja que no tiene nada que ver con la de los reinos medievales que alumbraron España. Son tan ridículos que cuando escuchan su himno (que lo es), lo ningunean en actitud irrespetuosa o lo tararean neciamente con un “chunda-chunda”, como si se tratase del infumable último éxito de los “creadores” que fustigan nuestro buen gusto musical. Como son de naturaleza ovina, todo lo que venga “del que sabe”, que según ellos tiene que ser inexcusablemente de la izquierda, será aceptado mansa y dócilmente. Estos son los súbditos jaujeños. Estos son los que permiten que alguien, como el que ya sabemos, pueda ser inquilino de la Moncloa durante cuatro años ominosos y sea reelegido, (por otros cuatro, si Dios no lo remedia) para alcanzar las más altas cotas de miseria. Estos son los que permiten que esa persona suba a la tribuna del congreso de los diputados y haga chascarrillos con unos atentados que no han sido esclarecidos, burlándose de todos los que exigimos Justicia. Estos son los que permiten que se siga engañando con una batería de parches tramposos que no solucionarán nada porque, a ver si se entera el que corresponde de una buena vez, las familias españolas no tienen liquidez, con la colaboración de bancos y cajas que se encogen de hombros (por ejemplo) mientras dan coba al que tiene la llave del dinero, nuestro dinero, que casualmente es la misma persona que “ocupa” la Moncloa. Un dinero (apartados “ley sobre economía sostenible” y “un nuevo plan e”) que va a administrar arbitrariamente, seguramente para favorecer a los de su cuerda. Es una costumbre siniestra porque consideran que nuestro dinero, insisto, “nuestro”, no es de “nadie” y se lo pueden apropiar para lo que les plazca. Como filmar películas que no ven ni los acomodadores de los cines, cada vez más escasos. Habla de medidas para que la gente se compre coches, cuando el españolito (incluso los jaujeños, que la sarna con gusto no pica pero mortifica) se conforma con pagar como sea su hipoteca aunque tenga la nevera vacía (que, por cierto, pronto dejará de deducirse). Habla de ayudas a autónomos y pequeñas empresas que mantengan el número de puestos de trabajo cuando nos conformamos con no echar el cierre e ir tirando como Dios nos da a entender, que bastante hacemos no dándonos de baja en la seguridad social. Habla de “economía sostenible” cuando no se sostiene ninguna de sus ocurrencias. ¿Se acuerdan de la ley de dependencia? Ahí sigue, sin dotación que la articule, lo importante es llenar los titulares de los medios de manipulación para que parezca que se preocupa por algo que le da igual, esto en el mejor de los supuestos. Dentro de una semana, sólo nos acordaremos los críticos; al jaujeño le habrán vuelto a timar, y eso no es lo peor: lo peor es que le gusta de forma masoquista, mientras sean los “suyos” quienes lo hagan. Habla de dotar de ordenadores a todos y cada uno de los estudiantes. Y pizarras electrónicas y más cuentos. Si así fuera, que no, ¿quién va a pagar todo eso? No hay enseñanza pública decorosa en España y pretende que cada alumno disponga de una herramienta informática. Comience por enseñar a todos los estudiantes en España (toda España), y después ya veremos, (e-n-s-e-ñ-a-r, algo muy distinto a “adoctrinar” y a “envenenar”, que es lo que se hace en las aulas). Envenenar. Eso mismo es afirmar que “jaleamos” algo que estamos sufriendo en primera línea. Tenga sentido del ridículo, señor ocupante del palacio de la Moncloa y de lujosos coches oficiales. Que todo eso se lo pagamos nosotros. Además de un sueldo por nada. Va a resultar que es cierto que cada pueblo tiene el gobernante que se merece. Hablo de jauja. Pero los jaujeños seguirán embobados con partidos de fútbol o equivalente, carnes asomando por la ropa (si la llevan), y tarareando pegadizas musiquitas de anuncio y otros eslóganes publicitarios. Mejor eso que destrocen nuestro himno. Ya no sé si también es de ellos. Por la Refundación de España
Propiedades Colaboración del blog Aplicación españolaMiércoles , 6 de mayo de 2009Hubo un “prócer” de la izquierda que escupió una frase muy dañina y ha contribuido a diseminar la mentira de sus postulados. Es muy corta, no más de seis palabras, pero con el poder lapidario de una consigna. Ya se sabe que lo menos importante de ellas es que respondan a la verdad. Para ellos, incluso, “mejor” si contraviene a la Verdad. “La propiedad privada es un robo”, rezaba, por supuesto en el sentido más laico del término, y ha sido esgrimida en la mayoría de las “incautaciones” que han realizado estos agentes del pueblo sin que este se diese por enterado, en cuyo caso podía acabar en alguna fosa común. La revolución es tan “generosa” que hay que liberar al pueblo aunque este no se deje, si hace falta con un tiro en su nuca. “La propiedad privada es un robo”, vociferaban, enarbolando sus gritos como si de banderas rojas se tratasen. Y esquilmaban a los primeros que pillaban, dejándolos con una mano delante y otra detrás, eso si no eran obligados a cerrar el puño en alto cantando su puñetera “internacional”. Estos son hechos vividos en directo por familiares de quien esto escribe. Ahora retornamos al presente. En el presente siguen pensando que la propiedad privada es un robo, siempre que la posesión sea de otros. Si es de “ellos”, es intocable, son muy volubles cuando la congruencia ideológica debería de alcanzar su patrimonio. Un patrimonio que abarca hasta su “creación” artística. Ellos cobrarán pase lo que pase, da igual si se compra un DVD para colgarlo del balcón y espantar a las palomas. Claro que, bien mirado, alguno de sus “autores” también espanta a todo hijo de vecino con sus “trabajos”. Antaño el Arte, como la Belleza, estaban considerados como débiles y efímeros reflejos de la Obra del Señor. Hogaño, siendo todo “kultura”, nos toca pagar velis nolis por todo aunque lo detestemos. Por su cara. En pleno brote paranoico, estamos bajo sospecha. Si tuvieran medios para vigilarnos, hasta escucharían la música que acompaña a nuestros pensamientos con el fin de sablearnos por ello. No tienen límite porque lo consideran su “propiedad” y las de los demás mortales deben inclinarse, (o “ponerse de rodillas”) ante tan exigente imperativo. Paga aunque no te guste. Paga aunque no lo escuches ni lo veas. Paga, paga y paga. Como de acuerdo no se está, a callarse, que no sabe con quien está usted hablando oiga. Una cartita a mis amigos siniestros y se va enterar de lo que vale un peine. Uno está dispuesto a pagar por el Arte que la vida y el ocio le permiten disfrutar. Por la “kultura”, no. Hete aquí que se da la paradoja de que el primero es menos riguroso que la segunda. Quizás porque aquel ha logrado trascender los siglos impregnándose de la indulgencia que es inherente al paso del tiempo, y la otra no lo recordará nadie a la vuelta de dos décadas, acaso para ridiculizarla. El tiempo es misericordioso y ello explica las prisas de lo burdo, zafio y vulgar para exprimirnos, tanto como la opacidad de los fondos “recaudados”. Bien mirado es lógico que tengan tanta estima por el malgobierno siniestro (valga la redundancia) y lo apoyen sin ambages: dime con quien andas y te diré quien eres. En el caso que nos ocupa, hasta sabemos a costa de quienes viven… No hay méritos en su influencia porque no la merecen. Por la Refundación de España
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