Bitácoras de Rebelión digital 

 

website stats

IR A LOS ARTÍCULOS MÁS RECIENTES

Las cacerías

Libertad para combatir al desempleo

Crédulos en la mentira

En defensa de Occidente

Del milagro al desastre

Cuba

2008 a. D.

Navidad

El coronel sí tiene quien le escriba

El valor de los traidores

Cumpleaños de muertos

Maternidad

El mal de la Democracia

Los españoles y los otros

Auctoritas/El "cambio" americano

El poder

Aberraciones políticas

Autonomierdas

Malgobierno

Coherencia

Libre mercado

Un sistema descoyuntado

Procelosas y angustiosas crisis

Las humillaciones

Hablando en español

Legalidad enfrentada a justicia

Aquelarres

Patria y traición

Congresos y otras ficciones

Silencios

La conjuración

La mordaza

Vida o muerte

España o jauja

Moral o nihilismo

Historia o historietas

Estado o Libertad

 

                        Bitácora "Aplicación Española"

 

Desde el blog Aplicación española

Agradecimiento y breve presentación

 

Las cacerías

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 11 de febrero de 2009

A los siniestros les priva el lujo. No son tontos, y en cuanto tienen ocasión se apuntan a darse la vida padre. Si ello entra o no en contradicción con sus "postulados", es lo de menos. Instalados en el relativismo, cuyos máximos pontífices son ellos mismos, lo que les vale a ellos puede ser objeto de crítica si lo hacen los demás. Así, si se van de montería, se "sacrifican" por el equilibrio ecológico de las especies, que los humanos, malotes ellos, ponen en peligro. Si lo hace alguien de Derechas o católico, es un sanguinario y cruel exterminador de criaturitas. Hiprogresía tontiprogre. La vemos a todas horas.

A los siniestros les privan las cacerías. Durante la guerra civil lo demostraron incluso hasta con colegas suyos de otras fuerzas izquierdistas. Así que no desentona que mientras cazaban muflones, algunos hablasen de como tensar el ambiente electoral. La separación de poderes, suspendida o fenecida en jauja (antaño España), es algo ajeno, de otra galaxia, por lo que es lo más natural del mundo que un ministro de justicia (¡qué paradoja!) pueda alternar con un magistrado al que le priva el estrellato. Dicen que la vanidad es el pecado favorito del demonio. Como son muy honestos y muy transparentes, lo hacen esforzadamente, hablando de sus “cosas” durante la persecución de las piezas. Es lo que tiene la caza mayor, que uno está tan pendiente, tan concentrado en esa tarea, que imaginar que puedan dirigirse la palabra siquiera es algo inverosímil, cuanto más suponer que puedan coordinarse para echar una manita a sus candidatos en víspera electoral: impensable, con lo éticos y ejemplares que son.

A los siniestros lo que más les priva es la "arquitectura" de los grandes proyectos, eso de tener que entretenerse con unos cuantos millones de parados, que pedigüeños ellos, enturbian la luminosa paz de su espíritu progre, les parece una insolencia intolerable. Fíjense que están alumbrando un nuevo país en una nueva realidad y unos cuantos osan ensombrecer tan magno acontecimiento con sus pequeños problemas. A ellos que más les da que unos padres puedan alimentar y dar cobijo a sus hijos cuando su máxima preocupación es que no nos tengamos que encargar por esas minucias, que todo es relativo y para qué complicarse la existencia si ellos ya nos mandan todo. No dicen que basta con la intención, pues ellos hacen ostentación de la intención y los demás que comamos “intenciones”.

A los siniestros lo que más les priva es tener los riñones bien cubiertos, de forma vitalicia y viviendo de sus cuentos. Miren si no al “erudito” gore, que un día combate el calentamiento climático y al otro el hambre en el mundo. Por eso, todo se lo solucionan subiéndose el sueldo o incrementándose la subvención. Crisis económica, la ciudadanía con el agua al cuello y algunos mojados ya hasta el flequillo, ¿qué hacen?, pues preocuparse de elevar las ayudas a los partidos políticos, que andan muy necesitados, debe de ser muy oneroso ver como las entidades financieras te condonan créditos un día sí y al otro también, a los hipotecados nos pasa todos los días, tenemos que huir de los señores empleados de los bancos, tan empeñados andan en perdonarnos las deudas, como en el Padrenuestro.

A los siniestros lo que más les priva es ser los tuertos en el país de los ciegos. Como la cultura les persigue pero ellos son más rápidos (es una frase de Les Luthiers, no por reiterada menos cierta), se cargan la enseñanza de la Nación. Siendo unos iletrados, así pueden tener la altura de Menéndez Pidal ante los ojos de la primera generación de zotes (sálvese quien pueda) fruto del desastre docente. Si no hay conocimiento, no hay espíritu crítico, y sin espíritu crítico es sencillísimo engañar. Parece que saben pero no. Repiten algo de lo que otros dicen que han leído de gramsci, marx, y otras hierbas; se creen (y si no, basta con aparentarlo) las cuatro chorradas que forman sus dogmas procedentes de la masonería; y con esos mimbres y un rostro berroqueño ya se puede impartir el magisterio siniestro.

Cuando una nación naufraga en todos sus extremos, cuando todo esta tan rematadamente mal, no valen reformas parciales o parches que no son más que un “pan para hoy y hambre para mañana”. La convivencia, ya erosionada, se irá deteriorando aún más. Es precisa una cirugía mucho más drástica para extirpar los tumores que devoran inexorablemente a nuestro país. Es necesario abrir un nuevo proceso constituyente, (como ya describí en el “Comentario” del 17 de abril de 2008 titulado “La Refundación de España”).

No veo solución posible intramuros de un sistema que ha colapsado. La España de la Concordia, ya lo he dicho muchas veces, está tan muerta como su Constitución, que ni llegó a estar vigente en todo el territorio nacional. Ha sido desbordada adrede por los siniestros, y ahora no pueden quejarse de que se haga notar su fallecimiento. Pero el espíritu cainita del español le revolverá contra su prójimo, tan sufrido como él, en lugar de hacerlo contra los culpables de sus amarguras. No teman por ruidos de sables, como han desmontado concienzudamente a los ejércitos, es materialmente imposible nada de nada, sería como esperar que un difunto corra una maratón. Pueden estar tranquilos en el rebaño, los borregos no acostumbran a amotinarse contra los que les llevan al matadero.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

Libertad para combatir al desempleo

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 4 de febrero de 2009

Cada vez son más. Puede ser un conocido, un vecino, un amigo o un familiar. Puede ser la esposa o el marido. Cualquiera puede quedarse sin empleo. Las ascendentemente verticales cifras de desempleo nos abofetean sin miramiento. "Ahí nos las den todas", piensan los siniestros, que nunca se han caracterizado por tener empatía y menos con personas que sufren. Lo suyo es la despreocupación y el disfrute, que todo es relativo.

Los que impartimos docencia en jauja (antaño España), sabemos de primera mano que cuando los alumnos terminan su itinerario académico superior, prefieren opositar, para convertirse en funcionarios, antes que ser emprendedores. Es muy triste encontrarte con jóvenes cuyo único objetivo vital es sacar una plaza como funcionario y dedicarse a sestear, a juego con el resto de sus compatriotas. Somos una nación sumida en el sopor. Esa falta de inquietudes es dramática para el futuro de la Nación porque no sólo se pierde un caudal humano insustituible por su formación, sino que además se mudan en consumidor de recursos. Si es posible comprender parcialmente que alguien quiera asegurarse un sueldo vitalicio, máxime en nuestro país, con las penurias históricas ya sabidas; no es justificable que socialmente se fomente y que sea el propio estado el que promueva su crecimiento: si todos fuéramos funcionarios, ¿quiénes trabajarían?, ¿quiénes pagarían esos salarios? Recordemos que el funcionario no genera riqueza, el estado no es fuente de riqueza, la riqueza es creada por las empresas y los profesionales que diariamente se estrujan el cerebro para sacar adelante sus negocios y por ende, a sus familias, que es el fin último de toda actividad humana. Cuando el estado se mete en la economía es un asalto a la libertad y a nuestra cartera, y siempre deja a las tres maltrechas y heridas. Es falso que aumente la demanda de productos y servicios y se estimule la economía, cuando el que gobierna (o malgobierna) inyecta dinero nuevo y sin afianzar a costa de incrementar el déficit estatal. En ese planeamiento erróneo de Keynes se hallan muchos. Lo que se empieza así es un proceso inflacionista (que se sabe cómo comienzan pero no cómo acaban). Parece mentira que después de tantas degeneraciones inflacionarias no se haya tomado nota de que al haber mayor volumen de dinero en circulación (sin su contrapartida proporcional en producción), además de los precios se altera la distribución de los recursos. Es como si los árbitros se metieran a jugar la pelota: ganarían todos los partidos pero eso ya no sería fútbol. Ni siquiera sería un deporte: no jugaría nadie porque todos querrían enfundarse la indumentaria de trencilla. Simplemente no sería nada de nada.

He dicho muchas veces en estos "Comentarios" que el español (sí, usted o yo) soportamos tres administraciones gigantescas, a saber, la municipal, la autonómica y la central, y una más con el resto de los europeos, la fantasmal de Bruselas, inoperante menos para cobrar unos sueldos ionosféricos (que además se han subido). No es de extrañar que nuestros amigos americanos digan que somos ricos: todo lo que pagamos sin rechistar lo demuestra. No obstante el dinero se acaba. Manejan cientos de miles de millones (“billions” en inglés) tan alegremente como una familia jugando al “Monopoly” una tarde dominical lluviosa. Sólo que la familia sabe que es un juego. Estos no saben a qué están jugando y su comportamiento anticipa largos años de recesión porque las recetas que aplican son incorrectas: un Mercado inmovilizado de tan regulado que está no se reanima interviniéndolo más. Sería como apagar un fuego arrojándole gasolina. Tampoco el proteccionismo es positivo porque la demanda interna no es suficiente para reactivar la economía y augura un larga recesión con problemas añadidos a nuestra bajísima competitividad. A los malgobernantes españoles, tan socialdemócratas ellos, sabiendo que perseverarán en el error: Reduzcan los impuestos o eliminen algunos, simplifiquen los trámites para crear empresas y para ejercer como autónomos, contengan el gasto público para que la deuda de hoy no la paguen nuestros hijos mañana, recorten gastos, adelgacen las administraciones y dejen de dar dinero sin criterio a las grandes corporaciones, son las pequeñas y medianas empresas las que crean empleo, de las industrias “mimadas” que compitan en igualdad de condiciones sin subvenciones que valgan y los sindicatos, si no hacen nada pues que no lo hagan definitivamente, ya lo demostró Thatcher en el Reino Unido durante la década de 1980. No malgasten hoy lo que se precisará mañana. Ya que no saben encarar ni solucionar, por lo menos den al ciudadano la oportunidad de que pueda buscarse el sustento. Ya que no ayudan, por lo menos no estorben. Si no lo hacen, no se quejen de que la economía sumergida es mayor cada día: su rumor se escucha ya en las calles. El ciudadano luchará por sobrevivir aunque la sociedad se rinda, no lo duden.

Vamos camino de los cuatro millones de parados y seguramente serán muchos más de esa cifra. Los que malgobiernan hablan de crisis "global" como antes culpaban a Bush (y a Franco, no lo olvidemos) de todos los males. Ahora es tabú acusar a los Estados Unidos porque su admirado obama (se acabó ponerle la mayúscula) está en la Casa Blanca. Datos, los números están en Internet, pueden buscarlos: España (ahora jauja) dobla la tasa de paro de los países de Europa Occidental. Las ventas de vehículos retroceden casi un 50%, a los niveles de 1996. La fiscalidad observa con voracidad las nóminas y es previsible que se incrementen los tipos de retención sobre los sueldos, de hecho ya es así al finalizar el "donativo-trampa" de los cuatrocientos euros por los que muchos vendieron su voto cual plato de lentejas. Los comedores de beneficencia han multiplicado por diez el número de menesterosos a los que tiene que atender. El autoempleo o empleo de los sufridos autónomos cae en picado porque nadie quiere o puede serlo. Las empresas están sin un céntimo y tienen que despedir para más tarde cerrar (en este orden). Las entidades financieras desconfían por doquier, no sabemos qué ha pasado con beneficios de años pasados y es cuestión de tiempo que sean intervenidas o nacionalizadas (según la inspiración totalitaria que le venga al indiscutido líder del malgobierno) y la posibilidad de un “corralito” no es algo irreal. Ya hay emprendedores que se suicidan aunque los medios de manipulación lo silencien o sólo se queden en aquellos que se quieren quemar a lo "bonzo" para tapar esos otros sucesos. Los planes del malgobierno son un pamema que únicamente se pueden creer los bobos, los engañados y/o los malintencionados, si no lo creen, pásense por una sucursal bancaria, verán lo que les cuentan. Y si ello no es suficiente, vayan a la cola de cualquier oficina del inem, antes de que la abran, sobre las 8,45 de la mañana: aunque sea temprano, las historias que escucharán no les permitirá dormir en algunos días. Estamos en plena “argentinización”, terrible neologismo para un país maravilloso (Argentina) que sale de la sartén para caer en el fuego de los malgobernantes (también) que la afligen.

Pero la única solución que se les ocurre es intervenir la economía, es de suponer que para arruinarla del todo. Los siniestros del mundo piensan que los mecanismos de generación de riqueza son mágicos y que el estado es el sumo sacerdote que la transmuta en dinero para gastar. Si la ignorancia siempre es disculpable, no ocurre así con la soberbia, que deja sin redención a aquella. Nadie es mejor que los ciudadanos para demandar una actividad u otra, por lo tanto, es la ciudadanía la que asigna recursos en función de sus necesidades y ese binomio oferta-demanda es el que genera la riqueza. La intervención del estado altera esa fundamental regla de juego con el agravante de que sustrae unos medios económicos del conjunto de los ciudadanos para dirigirlos en función de sus intereses políticos (porque son políticos los que lo dirigen). Y si no analicen lo que pasa con el cine español: las salas donde proyectan esas “creaciones” están vacías, no interesa a nadie, pero por alguna extraña (y esotérica razón) ahí sigue empobreciéndonos intelectual y económicamente. El estado no sabe gestionar mejor que una ama de casa o un padre de familia. Es absurdo que se empeñe en suplantarnos. 

Hay algunos que me preguntan, con mucha guasa, si me considero más liberal que conservador. La contestación para todos es esta: Amo a la Libertad tanto como a mi Patria, Patria que tiene su sentido más amplio y universal en la Hispanidad y en los Valores sobre los que se cimenta. Y por ese Amor y por esos Valores se sabe que soy católico, porque sólo Dios puede amarnos tanto como para concedernos el Libre Albedrío, que nadie, ni siquiera el estado, mucho menos el estado, puede adulterar.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

Crédulos en la mentira

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 28 de enero de 2009

El Hombre actual está ensoberbecido porque cree que la época en la que vive es la cumbre de toda la Historia, lo que es falso. No somos más que un eslabón en la cadena de los siglos y este pensamiento tan cabal ha estado presente en todas las generaciones que nos han precedido. En todas hasta que arribó el siglo XX, tras dos convulsiones mundiales y el hundimiento del bloque soviético, la Humanidad se comporta como si ya hubiera visto de todo y el Futuro no fuera más que un presente estirado hasta el infinito. Siendo lo primero cierto, nada nos asegura que no vayamos a vivir reediciones corregidas y aumentadas de pasadas tribulaciones. Respecto al Porvenir, pertenece a nuestros descendientes y nosotros no lo veremos aunque muchas personas se comporten ignorando a la muerte, como si no fuera con ellos. No importa, ella ya vendrá a por todos.

Se juzga peyorativamente a los han sido antes que nosotros en este valle de lágrimas. Se les califica, con prepotencia, de supersticiosos, de fanáticos, incluso de crueles. Es sencillo otorgarles esos epítetos fuera de su contexto histórico, casi siempre muy hostil. Se sufre una especie de “cronocentrismo” (valga el neologismo) por el cual todas las eras que el ser humano ha vivido han de ser examinadas desde la perspectiva de la Humanidad actual, siendo como es, ni mucho menos, la más correcta.

Se ha perdido el respeto a nuestros mayores, a los que no se tiene ninguna consideración, menospreciando su experiencia (así nos va). Otra cualidad que se les atribuye y censura, es la credulidad. Displicentemente, el Hombre de los inicios del siglo XXI piensa que sus antepasados se creían todo lo que se les contaba, eran unos incultos hasta que llegó esta era de “progreso”, y la Humanidad se “liberó” de la venda que cubría sus ojos. Craso error. Ni la sabiduría, ni el escepticismo son privativos de estos tiempos, peor aún; para contrariar, es ahora cuando el ciudadano occidental, particularmente el español, presenta una credulidad indestructible en el marco de un analfabetismo funcional creciente. No hay motivo para mirar por encima del hombro a nuestros progenitores. Veamos el porqué.

Se nos acusa, a los católicos, de creer en una religión que se fundamenta en Dogmas de Fé y, sobre todo, de creer en la Resurrección. Se nos señala como intolerantes. Es mucho más moderno ser un fanático del laicismo y dar por ciertas cuestiones tan resbaladizas como el fenómeno “ovni” o la reencarnación, por mencionar dos ejemplos que están en boga. Algunos se “tragan” necedades como las que cuenta el muy rentable “código da vinci” (el gran Leonardo nos perdonará que no le pongamos mayúsculas en este caso). Pero los intransigentes somos nosotros, los católicos, por eso se nos ofende con tanta despreocupación, ligereza y facilidad. Debe de ser que la tremenda viga que tienen en sus ojos les impide percibir la realidad.

Hasta donde llegará la credulidad del español de hoy (sálvese quien pueda), que es capaz de dar crédito, una vez tras otra, a un líder siniestro que además han reelegido. Es inabarcable la medida de su credibilidad, no tiene fondo, porque el español quiere creerse todo, tal parece que estuviera hipnotizado hasta el punto de que ni siquiera tiene memoria para contradecir lo que este elemento afirma. Cada día es como si hubiera jurado hoy, estrenase cargo, y todas las fechorías anteriores pertenecieran a “otro”. Miente con desparpajo, miente con mala fé, desfigura la semántica española para su conveniencia, echa balones fuera para ocultar sus objetivos y todo, absolutamente todo, le sale gratis. Sólo un puñado de patriotas les pedimos cuentas. Los demás se retuercen indecisos entre callarse o guardar el silencio de los corderos.

Es imposible relacionar todas sus mentiras (voy a repetir esta palabra adrede) pero reseñaré alguna, por ilustrar la inmensa credulidad del engañado (con gusto) español de hoy. Era mentira que los españoles se mereciesen un gobierno que no les mintiese, porque se les miente de todas las formas posibles desde marzo de 2004. Mentira fue el “alto el fuego” de la serpiente porque siguieron a lo suyo. Es mentira que haya hecho algo por impedir que estén en las instituciones manejando nuestro dinero. Es mentira la revisión de los hechos que protagonizó la república revolucionaria hace siete décadas. Es mentira que no se haya beneficiado por los atentados del 11 de marzo de 2004. Es mentira que haya ayudado a su esclarecimiento. Es mentira que apoye a las víctimas del terrorismo. Es mentira que respete los símbolos de nuestro principal aliado (los EE.UU.), como es mentira que honre los de su propia Nación. Es mentira que perjudique a sus amiguetes antiespañoles porque son sus socios y colaboradores necesarios en la labor de demolición de la Nación. Es mentira que defienda la vida de nuestros hijos como se puede comprobar por su furor abortista. Es mentira que se pueda hablar y educar a nuestros hijos en el idioma común, en cualquier lugar de España. Es mentira que se mejore la enseñanza. Es mentira que favorezca a las empresas españolas. Es mentira que le preocupen los parados. Es mentira que no “regale” dinero (nuestro dinero) a los bancos. Es mentira que estén llegando ayudas a pyme’s y autónomos asfixiados sin circulante. Es mentira que la economía sea un “estado de ánimo”. Es mentira que respete la independencia judicial. Es mentira que sea un defensor de “políticas sociales”. Es mentira que haya que regular (más) los Mercados. Es mentira que las calles españolas sean seguras y es mentira que la delincuencia sea baja. Es mentira que vele por la unidad y el interés general de España. Es mentira que defienda (fenecida por su mano) la Constitución. Mintió cuando negó la crisis y prometió el “pleno empleo” como miente ahora sobre el grado (espantoso) que va a alcanzar. Es mentira lo de “gobierno de España” porque no es lo uno ni la otra. Mentira sobre mentira, su altura roza magnitudes jamás vistas.

Pero eran nuestros ancestros los sumisos y los crédulos. Por mucho menos, sin ser exhaustivo, Esquilache se enfrentó a un motín que espantó a Carlos III. Y en el siglo XV, Álvaro de Luna fue ajusticiado.

¡Qué cándidos y resignados eran antes! Menudos son los españoles de hoy…

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

En defensa de Occidente

Colaboración del blog Aplicación española

Jueves, 22 de enero de 2009

No quedaba tiempo para nada más. Lo que se había hecho y lo que no. Constantino lo sabía muy bien. Había intentado reconciliar la iglesia cristiana oriental con Roma, pero su pueblo le dió espalda. Había pedido ayuda a la Cristiandad, y sólo Génova, Venecia y el Papado habían respondido enviando efectivos, testimoniales, escasos ante la gigantesca y artillada ola otomana. Algunos no podían, metidos en reyertas como estaban, Castilla sumida en problemas internos, con la culminación de su Reconquista pendiente y enfrentada a Aragón; Portugal interesada en el norte de África e indiferente al Mediterráneo oriental; Francia derrotando a los ingleses en la Guerra de los 100 años; Inglaterra con Enrique VI de Lancaster sumido en la locura, ya casi en las vísperas de la guerra civil de las Dos Rosas; Hungría deshilachada entre Bohemia y el Sacro Imperio, y estos dos últimos tratando sus cuitas comunes. Otros no querían, como los franceses, despechados aún por haberles derrotado en Morea. Están solos, la desdicha es solitaria como la felicidad bulliciosa. El miedo a los turcos había llenado Santa Sofía de una multitud doliente, atemorizada pero orgullosa de saber que su emperador morirá combatiendo por su libertad. Los otomanos traen llanto y esclavitud. Primero devoraron los reinos latinos de Tierra Santa, y era cuestión de tiempo que viesen la vulnerabilidad del antaño gigante bizantino, que nunca levantó cabeza después de que los cruzados saqueasen Constantinopla.

No quedaba tiempo para nada más. Lo que se había hecho y lo que no. Constantino lo sabía muy bien. Quizás la Historia obligaba a pagar así una arrogancia de siglos, primero con el Imperio Romano de Occidente, luego con hispanos, sicilianos y con almogávares, con tantos que no se pueden enumerar. Sabía muy bien que la estela ininterrumpida de emperadores romanos que inició Octavio Augusto acabaría con él. Sus soldados llevaban combatiendo desde la madrugada. Elevó la mirada al espectacular cielo de la primavera mediterránea. Amanecía. El último amanecer que le sería dado contemplar sobre la faz de la Tierra. El último amanecer para un basileus dei romei en el día que se ponía el sol para siempre para un Imperio bimilenario. Constantino XI Dragases Palaiologos se despojó de todas las insignias que delataban su dignidad y se aprestó a luchar y a morir junto a los bravos soldados que tenía el honor de mandar. Los otomanos arremeten con furia, el Destino espera. Si no se puede vivir en libertad es mejor morir peleando.

No quedaba tiempo para nada más. Lo que se había hecho y lo que no. Constantino lo sabía muy bien. Vale más una muerte de héroe que mil vidas de esclavo.

 

No es un misterio reconocer que el poderío militar de los Estados Unidos sostiene la integridad de Occidente. El modo de vida, el régimen democrático y de libertades que gozan los países occidentales se deben, por mucho que les escueza a los progres, a que la potencia norteamericana blinda su independencia. Por eso es tan importante la figura de su comandante en jefe: sus decisiones, buenas o malas nos salpicarán a todos. Sus titubeos serán percibidos como debilidad y su determinación como fortaleza y claridad de ideas. Ha habido relevo en la Casa Blanca y el nuevo presidente suscita innumerables recelos, nos remitimos a nuestros "Comentarios" titulados “Democracia en América”, a la serie "Estados Unidos o la envidia de Libertad" y "El cambio americano", este último, híbrido, publicado en esta apreciada Tribuna.

El problema con el que se va a topar de inmediato Obama, es la medida gigantesca de las expectativas que ha creado en unos y otros. Contradictorias y ambiguas, la oleada de desencanto que, seguro, va a despertar, puede volverse contra él por mucho que haya rebajado el tono de sus promesas. La histeria mesiánica injustificada que ha generado está desatada, es muy peligrosa y debería de haber alguien a su lado que le recordase que es mortal, como se hacia con los generales romanos que regresaban en Triunfo. “Hominem te esse memento” le recordaban, no siendo más que un hombre, está supeditado a errores propios de una absoluta inexperiencia como gobernante, sin olvidar los errores inducidos por causa de su prisma intervencionista y “liberal” (en su acepción americana).

Tras ese problema y simultáneamente, le espera una crisis económica solapada en una crisis social sin precedentes provocada por el relativismo rampante que, sin tener aún mucha fuerza en los EE.UU., es evidente y notorio. No creemos que pueda solucionarla sino más bien ahondarla por la misma razón que un pirómano no apaga fuegos, como ejemplo valga su actitud abortista. Y en términos económicos las recetas que ya aplicó Hoover en 1929 y Roosevelt en 1932 no llevan al optimismo. La crisis se antoja duradera, con sobresaltos (como mínimo) por el camino y únicamente se podrá superar con imaginación, trabajo, sacrificio y más libertad individual. Si alguien piensa que “papá-estado” nos va sacar las castañas del fuego, se equivoca dramáticamente. Será la madurez la que nos haga prosperar, no el retorno a la puerilidad social que tanto atrae a los gobernantes, en general.

Y dejamos para el final la cuestión que da título al “Comentario” de hoy, ilustrado por un pasaje histórico literaturizado adrede. Occidente no resistiría ni un año sin el respaldo de los Estados Unidos. Europa ha sido castrada en dos guerras mundiales, y la peste marxista la ha dejado en estado vegetativo. No es capaz de coordinarse siquiera para establecer una política común coherente en materia diplomática y militar, que van unidas, aunque a algunos no les guste. La unión europea es un fantasma burocrático que consume ingentes recursos para alimentar su “aristocracia” (en el peor de los sentidos) funcionarial sin solucionar absolutamente nada. La América española se debate en un “ser o no ser” para mantenerse en la Civilización occidental o perderse en un indigenismo apoyado en petrodólares islámicos. Japón hace trampas con sus tipos de interés y su política monetaria, pero es indudable su fiabilidad como aliado en extremo oriente frente a la china totalitaria. Australia (a día de hoy) es un bastión entre el Índico y el Pacífico: una garantía. Pero…

Pero África es un polvorín, Rusia observa con codicia y ambición a Europa occidental sin descartar establecerse otra vez en el Caribe y la media luna sólo espera un líder que les una y acaudille un torrente que inunde Occidente: primero Israel, ya combatida a sangre y fuego; luego alándalus, más tarde los Balcanes y la península itálica; Francia, Gran Bretaña y Alemania ya abrigan una peligrosa quinta columna, obediente, paciente, durmiente y furiosa en cuanto se presente la situación más propicia.

Que suceda o no depende de la presencia de ánimo y de la lealtad que el nuevo presidente de los Estados Unidos tenga hacia los Valores que destacó en su discurso de toma de posesión, aunque los progres alucinen y parezca que han escuchado otro distinto. Los Valores que hacen de Occidente una Civilización. “La” Civilización.

Que Dios le guíe, porque va a necesitarlo. Vamos a necesitarlo todos.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

Del milagro al desastre

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 14 de enero de 2009

No ha mucho tiempo que se hablaba de la economía española en términos de “milagro”. Discutible por soportarse en inseguros fundamentos pero incontestable por la rotundidad de las cifras. Por desgracia hoy nos referimos a ellas con pavor y son la viva representación de un desastre sin paliativos. Ni siquiera el incremento de la tasa de ahorro es un consuelo porque implica la retracción del consumo. Se ahorra lo que se puede porque el español no sabe adonde va a parar esto.

En nuestro anterior “Comentario” (del martes 13, “Peculiaridades de los españoles”) destacábamos el absurdo de algunas conductas de los españoles. Adrede dejamos una para hoy, como introito: después de cuatro años siniestros y nefastos, muchos españoles volvieron a elegir para malgobernar a los siniestros, en un récord de lo absurdo difícilmente superable. En la campaña electoral se habló de crisis, y esta fue negada vehemente y ostensiblemente por los que ganaron. Hasta que ganaron. Con pereza fueron reconociéndolo poco a poco, en un grosero intento de disimular el engaño. Lo más triste es que sus votantes quisieron ser engañados porque la acción malgubernamental no resistía el menor análisis en ningún aspecto. Y “ninguno” es ninguno…

Hogaño se puede describir la economía como “desastre”. Pero esta no es más que una angustia que se superpone o solapa con otras. Nos remitimos, una vez más a nuestro “Comentario” del pasado 04 de septiembre (“Procelosas y angustiosas crisis”), publicado en esta tribuna amiga. Igual que cuando se unen varias tempestades en una sola es ridículo hablar de “tormentas”, cuando se conjuran varias crisis con un malgobierno que va a lo “suyo”, sólo es posible hablar de “desastre”.

Es un desastre el sistema de enseñanza. Ni sirve para preparar ni para enseñar, mucho menos valdrá para trabajar. Por no servir, ni siquiera es competente para instruir en el idioma común a todos los españoles porque las taifas prefieren borregos balbuceantes a futuros profesionales cualificados. No hay disciplina, los formandos salen de las aulas pensando que todo son derechos para ellos y que el esfuerzo y el trabajo son cosas de bobos. Los profesores han dimitido de representar a la autoridad y no se les respeta. Las familias quedan inermes ante estos elementos, sin perder un ápice de su responsabilidad ante una dejación de funciones por parte parental. En el pecado va la penitencia porque se ven condenadas a cargar con inútiles que son incapaces de ganarse la vida, instalados en una permanente adolescencia.

La familia está más hostigada que nunca. Centrifugada desde todos los ámbitos, el matrimonio que permanece unido es un canto al amor. Tener hijos es un acto de fé porque lo que se fomenta es suprimirlos salvajemente (eso que llaman “derecho a abortar”) o desincentivar a los matrimonios jóvenes con jornadas laborales interminables para pagar una hipoteca descomunal. Así tendrán muy complicado pensar en florecer su familia. Como el matrimonio es el pilar de la familia, se le torpedea equiparándolo con uniones que son “otra” cosa” y facultando que esas “cosas” puedan adoptar incluso. Tanto lo quieren facilitar, que si a un juez se le ocurre pedir un informe pericial (completamente justificado) para otorgar una adopción a una pareja “atípica”, puede tener la seguridad de que “alguien” movilizará al lobby que ya sabemos para meter un correctivo injusto a ese juez.

Es catastrófica la seguridad jurídica española. Un empresario no tiene certeza de la aplicación de las leyes en según qué regiones de España. Empezando por el malgobierno, que ha dado muestras cristalinas del respeto que le merece la independencia de los Mercados (Por ejemplo con “Endesa”). Esa inseguridad tiene una versión laboral: en España (ahora jauja), la rigidez del mercado laboral malogra muchísimos empleos que serían viables sin más condicionantes que el lícito acuerdo entre las partes. Se viene diciendo desde los años ’80 del siglo XX. Pero nadie le ha querido poner ese cascabel al gato. Lo que diferencia a los políticos de los estadistas es que los primeros sólo alcanzan a ver hasta las siguientes elecciones en beneficio de sus siglas. Los estadistas preparan a su nación para una generación o más. Así tenemos la curiosa circunstancia de que es más fácil divorciarse que despedir a un trabajador: el resultado es que no se contrata si hay incertidumbre y que el perjudicado es el propio profesional. Suponemos que para regocijo de los sindicatos, que así podrán seguir demonizando a empresarios y a autónomos, justificando la existencia de sus “liberados” de paso. Es un círculo vicioso que les interesa: si el trabajador está mal, ellos salen beneficiados. Y lo saben.

La seguridad ciudadana. Cabe hablar mejor de inseguridad ciudadana. Las mafias campan por sus respetos y nadie se halla a salvo ni en su domicilio. La Policía y la Guardia Civil están desmoralizadas porque se encuentran con que el material que intervienen a estos hampones (armas, informática, etc.) es más avanzado que el suyo propio. Si quieren un chaleco antibalas se lo han de agenciar ellos mismos, por sus medios. Sin embargo, para otras cuestiones, el ministerio del área es dadivoso con largueza. Como ejemplo, sirva el dislate de poner a patrullar en Gaza a nuestros Policías. ¡Cuantos “desatinos”…!

Decía el ilustre Lucas Beltrán que el estado controla el sector privado y que el sector público no lo controla nadie. Esa es la principal tesis para defender el libre mercado, (“Comentario” del 24 de septiembre de 2008 aquí, en Rebelión Digital, con el título de “Libre mercado”), pero se afirma perversamente que esta crisis, la económica, es fruto del liberalismo. Nos gustaría, a modo de desafío, que alguien nos dijese qué país está completamente desregulado. Ninguno, no digan “Estados Unidos” porque la presidencia del segundo Bush ha sido netamente intervencionista, de ahí su monstruoso déficit. La solución radica en que la actividad económica pueda desarrollarse lo más libremente posible para estimular la creación de empresas y de puestos de trabajo, con impuestos bajos y austero rigor en el gasto público. Pero eso es imposible es España, que mantiene tres administraciones, ¡tres! públicas (sin contar a la eurocracia). Obviamente no viven del aire, máxime cuando algunas de ellas han creado una red clientelar para mantenerse en el Poder, en el peor estilo de los comicios romanos.

La cuestión es que el estado no quiere permitir una economía libre porque tutelándola se asegura la recaudación. Abandonaron el patrón-oro para fabricar moneda en función de sus conveniencias. Así generaron una inflación brutal en los últimos setenta y primeros ochenta del siglo pasado, sufriéndolo más los menesterosos. Juez y parte, decide en función de sus intereses (no los de la ciudadanía, los suyos particulares). Si quiere que exista una industria del cine ruinosa porque no interesan a nadie sus “creaciones”, la subvenciona y con eso la reduce a la condición de rehén, por poner un ejemplo. Lo hemos dicho y repetido: cuando el estado se entromete en la vida económica es para generar corrupción y miseria; no hay más que recordar las experiencias socialistas. Si dejan que los ciudadanos puedan ganarse la vida, se sorprenderán; nadie mejor que ellos para conocer qué necesitan sus hogares y familias. Y para eso no hace falta “inyectar” miles de millones (nuestros) a los bancos, que como dijo Mark Twain, “te dan una paraguas cuando hace sol y si llueve te lo quitan”. Ahora diluvia.

Si dan dinero a alguien que lo necesita, comerá hoy y mañana seguirá en la indigencia. Denle una caña de pescar y comerá siempre. Quedará más agradecido y les saldrá más barato.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

Cuba

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 7 de enero de 2009

Cuando la galerna siniestra colocó a más de 200 diputados de esa secta en el congreso, en las aciagas elecciones de octubre de 1982, en los círculos de Derechas que resistíamos numantinamente circulaba un chiste sobre Cuba. Humor negro del negro, decía algo así como que ese país era el más grande de la Tierra porque tenía a su ejército en Angola (apoyando al mpla de neto), a su enemigo en Washington, a su pueblo en Florida y a sus dirigentes en la unión soviética. Gracia española con ironía caribeña. Bajo la línea de flotación.

Como se sabe, la vida de las humoradas es muy efímera, aunque cualquier cosa puede serlo si se compara con una dictadura que arrasa esa querida isla, última tierra española en América.

No sabemos que maldición se posó sobre la América Española. La mayoría de esos países comenzarán a celebrar el bicentenario de sus independencias en las dos próximas décadas. Sus demagogos y corrompidos (sálvese el que pueda) gobernantes siguen culpando a la dominación española de todos sus males. Como la siniestra a Franco en España. Una vez que se topan con un argumento que creen “inteligente” no hay fuerza en el planeta que les saque de esa cantinela victimista.

La emancipación americana fue inspirada, promovida y apoyada por los masones. Mejores conspiradores que gobernantes, fueron capaces de derrotar a una postrada España laminada por la ocupación napoleónica y por una eficiente labor de zapa de las logias. Si a esa ecuación le añadimos la figura de fernando VII el resultado, ya con perspectiva histórica, era previsible. Como siempre sucede con España, el dicho de “que buen vasallo si hubiera buen señor” tiene vigencia secular. También sería válido aquel de “cuántas flores arrojadas a los cerdos”.

Tras la definitiva derrota española en Ayacucho, (1824), la América española se cuarteó en guerras entre los nuevos estados. La república federal de centroamérica se hizo añicos y en el cono sur la fragmentación siguió el mismo camino. Casi 200 años después no se puede decir que las independencias trajeron la prosperidad a esos pueblos, sino que incluso retrocedieron. Es algo que se puede comprobar en las calles de cualquier ciudad española. Como ejemplo de ello se puede acudir a la relación inacabable de pronunciamientos, motines y matanzas con su cohorte de caciques, dictadores, y presidentes megalómanos. Y guerras, algunas parecen sacadas de la pluma de Valle-Inclán.

Cuba y Puerto Rico se mantuvieron fieles a España, junto con las Filipinas en Asia. El episodio protagonizado por la República Dominicana es anecdótico y forma parte de los despropósitos que acosan a los españoles desde hace dos siglos. Pero decir que cubanos y portorriqueños se sentían españoles no difiere de la realidad. Sólo el patrocinio de los Estados Unidos y de la masonería (otra vez, quien lo dude puede investigar el porqué la bandera de Cuba es la que es), pudieron arrancar esos pedazos del corazón de España. La guerra que nos hicieron los norteamericanos fue vergonzosa, usando una excusa falsa y aprovechada mediáticamente por un editor de prensa sin escrúpulos. La primera película belicista de la historia fue “tearing the Spanish flag” (“Rasgando la bandera española”) y lo que ocurrió figura en los libros de historia. Recordamos esto porque lo cortés no quita lo valiente y nuestro actual apoyo a los Estados Unidos no implica el olvido de un desastre, victoria (para ellos) que hasta sus militares califican como “deshonrosa”. El triste crepúsculo de nuestro imperio y el nacimiento de otro.

Pero la historia nunca se paraliza, y Cuba siguió en solitario, si bien tutelada por los EE.UU. Puerto Rico permanece como “estado asociado” a la Unión, y vista la evolución de las naciones contiguas, puede que haya sido mejor así.

Puede que haya sido mejor así porque la calentura marxista que ha sacudido Hispanoamérica (lo de “Latinoamérica” es un galicismo para ningunear a España) ha dejado una herencia amarga y trágica. La urss infiltró y manejó a su gusto las guerrillas con el objetivo de asediar a los EE.UU., y se empleó a fondo consiguiendo éxitos en Nicaragua y Cuba. Es cierto que sus clases dirigentes distaban enormemente de ser ejemplares, pero el remedio no fue mejor que la enfermedad. Hasta la Iglesia Católica se vio amenazada por la “teología de la liberación”, dirigida desde Moscú y de filiación comunista. El resultado es que Cuba sufre una feroz dictadura comunista y su pueblo se ve obligado a prostituirse al progre extranjero para sobrevivir. Qué paradoja, los mismos que afirmaban que ese país era la casa de lenocinio de los EE.UU., son los que ahora van allí en busca de “jineteras”. Hipocresía progre o “hiprogresía”.

La antigua América española sigue padeciendo una plaga en la figura de sus gobernantes y todos los países han sufrido convulsiones desde 1920. Una plaga socialista que tras la caída soviética se ha tornado populista, indigenista, pretendidamente liberadora que sólo se preocupa de enriquecerse a costa de los excelentes recursos de esos países. Auténticos ejemplos, pero no los únicos son los mostrados por los gobiernos (es un decir) de Venezuela y de Cuba. Sus pueblos no les interesan.

Cuba. 50 años de vergüenza para el mundo, 50 años de terror, de represión, de ausencia de libertad. 50 años de desventura. Logro socialista: “desde la pobreza hemos alcanzado las más altas cotas de miseria”, como decía Groucho Marx. No verán un solo progre (y algún derechista engañado) desmarcarse de la consigna siniestra y criticar a los hermanos castro. Para ellos la dictadura castrista no existe, solamente Guantánamo.

Pero el resto de la isla sí que es un “Guantánamo”. Irrespirable, donde muchos prefieren ahogarse navegando hacia los Cayos de Florida que quedarse y asfixiarse. Rostro de hormigón armado que tienen los progres. Tan pétreo como su corazón.

¿Corazón?... Medio siglo de amargura en el Caribe. Un siglo y un decenio de añoranza en España

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

2008 a. D.

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 31 de diciembre de 2008

Es tradicional representar al año que se va como un viejo de luengas barbas, llevando un reloj de arena en una mano y una guadaña en la otra. Alegoría imposible, pero símbolo del implacable paso del tiempo que a todos nos alcanza. Tarde o temprano, se convertirá en una cifra que cerrará nuestro paseo por este valle de lágrimas. Somos fugitivos de un destino que no necesita dar un solo paso para atraparnos por mucho que intentemos correr.

Con pintoresca petulancia sometemos a severo juicio los años que vemos pasar. Nadie nos ha encomendado ese pleito, pero debe de ser que actuamos de oficio. E interesadamente, según nos ha ido, decimos que el año ha sido bueno, regular o malo. El problema es que un año se compone de infinidad de momentos, momentos con trascendencia porque algunos de ellos proyectan una sombra alargada y a menudo, los importantes pasan desapercibidos. Trabajos, relaciones o propósitos pueden rebasar el corsé de doce meses que llamamos “año”, porque eso, al cabo, no es más que una imaginaria línea que pretende contener algo tan intangible y demoledor como es el tiempo.

La actualidad: nunca el Hombre tuvo a su disposición tanta información y nunca ha estado tan desinformado porque hay algunos poderosos esmerándose en ese oscuro cometido. Es la vieja táctica de la aguja en el pajar, como es imposible procesar tantas noticias reflexionando sobre ellas, el entendimiento se satura y nos “cuelan” todo. La velocidad es tan vertiginosa que es imposible tratar en profundidad cuestiones fundamentales, retenerlas en la memoria es milagroso si no se posee disciplina y orden monacal al archivarlas. Nosotros hemos seleccionado algunos hechos acaecidos en estos últimos 365 días (más uno de “regalo” porque ha sido bisiesto), con la idea de que sus consecuencias aún se hallan abiertas. Impredeciblemente abiertas. Vayamos con el primero…

El aborto. El asesinato en plena ofensiva a lo largo y ancho de todo Occidente. Madres que prefieren matar a sus hijos en gestación antes que darlos en adopción cuando nazcan y ofrecerles la existencia. Matrimonios que han de viajar al otro lado del mundo, después de aguardar durante años, para lograr la paternidad. Y experimentos de ingeniería social otorgando adopciones a parejas que, por sus características, no pueden, ni deben, albergar la crianza de un niño. Podrán condenar a jueces íntegros, pero la Justicia es inmutable como el descarrío inaceptable. Si Occidente se hunde será por suicidio, de nuevo, como hace 1.500 años. No se puede tolerar un crimen aunque todas las leyes que se inventen lo amparen como “derecho”. No. Como tampoco la eutanasia, aunque rueden peliculitas (pagadas con dinero público) ridiculizando nuestra clara posición al respecto. Lo único grotesco es ver tanto “vivo” promocionando la muerte. La de los demás, por supuesto.

Hay lectores que se nos quejan de que omitamos referirnos abiertamente a algunos sujetos, pero no les vamos a honrar nombrándolos cuando por sus hechos son fácilmente identificables. En el 2004 llegó al Poder cabalgando sobre los féretros de casi 200 muertos. Con todo, incluso ha renovado su triunfo electoral en marzo de este año. Los atentados del 11m, de muy tenebrosa autoría por mucho que se empeñen, supusieron el “empujoncito” final para auparle a una dignidad que él ha hecho indigna. Fíjense si podrá ser escalofriante conocer quienes estuvieron detrás de esa masacre, que el españolito medio prefiere “mirar hacia el futuro” antes que juzgar a los culpables. España pierde el rumbo ese día y no ha pasado “nada” (hasta ahora). El corolario a una vasta (que no “basta” porque fue muy sutil) campaña de intoxicación protagonizada por toda la siniestra en bloque con cartelitos resultones como el de “nunca mais” o el de “no a la guerra”, sin olvidar el accidente del yak-42. Ahora se esconden porque la misión que se les encomendó fue cumplida y nadan en oro. Un dinero que pagan los españoles pero que entregan dadivosamente los que malgobiernan. La deriva comenzó ese día, en parte porque se dejaron muchas cosas sin hacer (nos remitimos a nuestro “Comentario” del 23 de abril de 2007, “Sobre el Partido Popular” http://aplicacionespanola.blogspot.com/2007/04/sobre-el-partido-popular.html) y porque la estrategia siniestra hay que contemplarla de manera global. Si se mira muy de cerca, se pierde la perspectiva, como cuando estamos en un bosque: sólo vemos árboles, aparentemente aislados unos de otros; es al alejarnos cuando nos percatamos de que todos ellos forman un monte. Una unidad.

Todo lo que emprendan está trazado a conciencia para desarbolar España y “parir” algo distinto a su conveniencia, completamente definido en logias y ejecutado a través de sus múltiples tentáculos, a saber, los partidos de este renovado frente popular (los mismos que en 1936), sindicatos, asociaciones, medios de manipulación, banqueros, jueces y militares afectos y otros personajillos que ya son más conocidos como activistas que por su “creación artística”. No es casual que se alimente el odio revolucionario que nos llevó a una guerra civil con falsedades disfrazadas de “memorias históricas” y magistrados “estrella”. No es casual el asalto que vienen sufriendo las grandes empresas españolas. No es casual que quieran imponernos el aborto y la eutanasia. No es casual el deterioro de la judicatura como tampoco lo es que se persiga a jueces honrados. No es casual que se haya castrado a las fuerzas armadas. No es casual que las fuerzas de seguridad estén completamente infiltradas, en sus puestos claves, por elementos afines al “partido”. No es casual que tras destruir la enseñanza se adoctrine a nuestros hijos con su basura relativista para inocular ese veneno en lo más profundo de nuestras familias. No es casual que los enemigos de España se feliciten por tener al que tenemos al frente del malgobierno. No es casual que los terroristas de la serpiente sigan gobernando municipios y manejando fondos públicos. No es casual que las Derechas españolas estén fragmentadas tras años y años de infiltración por los agentes del estado, más pendientes de las directrices del partido que de proteger a la Nación que les paga el sueldo. No es casual la metamorfosis de la oposición en blandengue “colaboración”. Ni siquiera es casual que eludan decir, no ya gritar, “viva España”. No se debe pensar que es casual lo que hagan o dejen de hacer. Porque no lo es. Claro que ya se sabe que “año bisiesto, año siniestro”.

Tomamos partido por el “ticket” republicano gracias a Palin, ya que consideramos a McCain como demasiado centrista. Honrado, caballeroso, que está muy bien todo ello pero es estéril si no se dan dentelladas al adversario. Al final perdieron, por muy escaso margen si se contabilizan los votos individuales de toda la Unión. Dijimos que podría ser el anuncio de una fractura social en los EE.UU. y esperamos equivocarnos porque si los Estados Unidos se hunden nos arrastrarán a todos. Occidente se sumirá sin remedio en una crisis sin precedentes desde el siglo V y VI. Le deseamos al presidente electo toda clase de aciertos, pero no somos optimistas: ni por sus turbias amistades, ni por el escándalo causado por la venta de su escaño (que ha involucrado al gobernador de Illinois), ni por su palabrería intervencionista. Es más, opinamos que su elección como 44º presidente norteamericano puede ser una revisión corregida y aumentada del catastrófico “fenómeno” carter. De momento nos tranquiliza saber que apoya a Israel frente al terrorismo musulmán de hamas, tan admirado por los siniestros del mundo y particularmente por los de aquí (si les llamamos “españoles” nos ofenderíamos todos). Claro que, ¿quiénes son los que apoyan y sostienen a los terroristas?... Ya se sabe que “año bisiesto, año siniestro”.

Las crisis (económica, política y moral) golpean Occidente y con especial virulencia a España. Nos remitimos a nuestro “Comentario” de “Rebelión Digital” (“Procelosas y angustiosas crisis”). En realidad, como hemos explicado arriba, todo se halla íntimamente unido, y la corrupción moral suele trasegarse a todos los ámbitos de la vida cotidiana para precipitarnos al abismo. Una podredumbre moral auspiciada desde el Poder, ya que se describe en el “manual del lenin moderno” que para subvertir la sociedad primero hay que corromperla a fondo. Se puede sufrir una crisis económica siendo rectos, ello no nos salva de las tribulaciones pero nos ayuda a salir antes, y mejor, de aquella. Pero, amigos, si lo que se padece es la ruina moral de la sociedad, no debemos esperar nada bueno. Al contrario, la expiación será soportada por todos. No habrá redención sin un profundo examen de conciencia colectivo. Sin regeneración no puede haber prosperidad duradera sino llanto y crujir de dientes durante largo tiempo.

Pero ya se sabe que “año bisiesto, año siniestro” y en este han “pintado” los bastos para nuestra Patria. Un ingenuo creerá que habiendo salido muchos de ese “palo” ya, no quedarán casi en el resto de las cartas. Eso sería lo lógico, pero sabemos que harán trampas. Esta “alegre” gente siempre juega a dos barajas…

Feliz año nuevo a todos, si les dejan.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

Navidad

Colaboración del blog Aplicación española

Martes, 23 de diciembre de 2008

Por estos días, hace un año, hablábamos de la Navidad. Volveremos a hacerlo, y lo haremos tantas veces como Nochebuenas y Navidades nos conceda vivir Dios.

Muchas personas se quejan de que estas fiestas son una orgía de consumismo. Hay algunos majaderos que hasta prefieren felicitarse el “solsticio de invierno” ignorando lo que la Cristiandad conmemora en estas fechas. Cada cual vive las festividades proyectando y viendo lo que le parece. Los cristianos sentiremos siempre que estamos celebrando el nacimiento de un Niño que nos trajo un presente que transformó la vida del Hombre. Acaso por eso se entreguen obsequios en estas fechas, para imitar toscamente el que nos hizo Jesús, que bajó de los Cielos para regalarnos la Esperanza de una Vida más allá de todo dolor y sufrimiento, un regalo de Libertad y de Amor.

Por ese motivo, a bastantes “sujetos” les molesta tanto. Ya intentaron acabar con Él desde el primer momento, y siguen con esa fijación disfrazada de “derecho” que llaman “aborto”, porque el término “asesinato” no engañaría. Si Aquel que todo lo puede se hizo hombre para redimirnos, para cargar sobre sí todos nuestros pecados y liberarnos de ellos, algunos miserables, con complejo de diosecillos, no pueden consentir que sólo con Amor y confianza en la Vida Eterna, que ni siquiera pueden concebir de lo atados que están a las riquezas e intereses terrenales, podamos ser libres y vivir al margen de sus necedades y mentiras. Y serán víctimas de ellas porque las combatimos vigorosamente.

Porque no escaparemos a su Juicio, porque no habrá perdón sin arrepentimiento, porque no habrá Libertad sin padecimiento, porque no habrá Vida sin transitar la muerte. Esa es nuestra Fé. Creemos en Jesucristo, nuestro Señor, redentor de la Humanidad porque la Verdad que nos reveló con Amor nos ha hecho libres. Y esa Libertad no podrá arrebatárnosla nadie. Ni relativismos, ni estados, ni sociedades discretas inspiradas por el que quiso ser más que Él, ni por líderes sonrientes cuyo principal interés es servir de lacayos a los poderosos para enriquecerlos aún más. Ni siquiera por medio de su instrumento de sumisión favorito para quebrar voluntades: el dinero.

Parafraseando a Santo Domingo de Silos: “Podrán quitarnos la vida, pero es lo único que pueden hacernos”.

Gloria a Dios en los Cielos, y Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.

Feliz Navidad a todos.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

 

El coronel sí tiene quien le escriba

Colaboración del blog Aplicación española

Miércoles, 17 de diciembre de 2008

Lo hemos modificado un poco para tomar prestado el título de una narración de García Márquez (la mayúscula se la respetamos por su obra literaria, no por sus afinidades totalitarias), para romper una lanza en favor del coronel de artillería, don Jesús Flores Thies. Si en la novela citada el coronel aguarda durante años la respuesta a la petición de una pensión que nunca llegó, no esperará ni un día más el testimonio, muy modesto pero imperturbable, de nuestro apoyo a sus palabras. Por eso decimos que “el coronel sí tiene quien le escriba”: aparte de nuestro Grupo tiene a una multitud de buenos españoles que suscriben hasta las comas y los puntos de su “carta abierta al presidente rodríguez”.

Los progres son de la opinión que más les conviene en cada momento. Forma parte del cinismo congénito que ellos practican y que soportamos los demás. Lo hemos abordado a menudo desde esta tribuna, que tan amablemente nos ceden nuestros amigos de “Rebelión digital”. Así afirman con mucha soberbia que los militares deben acatar las órdenes y callarse sin expresar lo que piensan. Un derecho constitucional (el de la ya “fantasmal” libertad de expresión, tan fantasmagórica como la propia Constitución) es reiteradamente negado a los militares, que de esa manera se convierten en ciudadanos de segunda (o de tercera). Si un soldado baila el agua a la siniestra es “sinónimo de madurez democrática”. Si sus palabras confirman que es un patriota, que es lo primero que deberían ser todos los ciudadanos, recibirá una andanada de insultos y/o amenazas como hemos podido comprobar de primera mano.

Según los siniestros, un soldado es una suerte de robot que sólo cumple las órdenes, si se le manda que se arroje por la ventana ha de hacerlo porque lo dispone un político de dudosa trayectoria. Pero incluso eso lo hará de buen grado si no se cuestionan los fundamentos de la Nación que ha jurado servir, rindiendo la vida si ella lo demanda. Mientras algunos ponen de vuelta y media a su Patria en torno a un porro y/o una litrona, disfrutando con ingratitud e ignorancia de la libertad de su país; un militar se prepara a conciencia toda su vida para defenderla con honor, sin reparar en el peligro personal que eso pueda suponerle. Es de sentido común que esa exposición al riesgo, esa inmensa capacidad de compromiso y sacrificio, de amor a la Patria, le otorgue legitimidad moral y credibilidad para exponer su preocupación, y que, al menos, sea objeto de respeto. Para que luego venga una pandilla de elementos turbios, sin escrúpulos, y echen al cubo de la basura lo que ha costado siglos conseguir, el esfuerzo de generaciones y generaciones de españoles que se han dejado la existencia con la esperanza de dejar a sus hijos un país del que enorgullecerse junto a su legado de libertad.

¿Y qué dice el coronel? El texto nos llegó la pasada semana por correo electrónico y lamentamos haberlo conocido tardíamente (está fechado en noviembre), pero no abarcamos, lógicamente, todo lo que se publica en la Red. Así que, a modo de enmienda, lo transcribimos a continuación para que los lectores no tengan que pelearse con enlaces rotos, ni realizar búsquedas interminables:

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE RODRÍGUEZ

“Con la casi completa seguridad de que no la vas a leer, pero con la convicción de que va rodar por Internet donde será enviada a amigos y enemigos, a éste y al otro lado del "charco", sin que tus servicios de censura puedan impedirlo, te escribo esta carta para decirte, para empezar, que estoy harto, cansado, aburrido, asqueado…, y no digo decepcionado, porque de ti nada se podía esperar, ni hace cinco años ni ahora mismo.

No se quien es el amo al que sirves, pero he de reconocer que lo que te ordena lo cumples con una fidelidad perruna. Había que convertir a España en un predio de indeseables de la política, del separatismo y de la aberración moral, y uno de los medios que empleas con más eficacia es el de dividir a los españoles a los que, previamente, quizá aconsejado por alguno de tus seiscientos asesores, has conseguido adormecer, acobardar y eliminar hasta el último rasgo de nobleza. Un poco duro ¿a que sí? Pues espera a leer lo siguiente.

Escritores e historiadores, especialmente los de tu cuerda o de la de tu amo, se empeñan en decir que si en julio del 36 hubiera habido diálogo entre facciones políticas enfrentadas, la tragedia no hubiera ocurrido. Encaramado en el poder hace cinco años, con un fuerte olor a chatarra y cuerpos calcinados, te has propuesto que eso no ocurra hoy, ya que un diálogo podría ser fatal para tus sectarios y cainitas argumentos. Pero no te enorgullezcas porque tú sólo eres la guinda de un pastel con olor a huevos podridos, pastel que empezaron a confeccionar entre todos, incluida la suicida derecha, que llamaremos así para no hacerte pensar demasiado. Y estamos llegando al final del camino.

Cuando se dominan los centros de la política, los mediáticos, la banca y hasta las conciencias comprables, el camino se vuelve fácil y, lógicamente, se blinda, se cerca con anillo de hierro, cualquier propaganda o sectaria información relacionada con Franco y la guerra civil que fue, también para ti y los tuyos, de auténtica Liberación, bien que sólo temporal. Por eso, toda barbaridad, villanía o mentira cae como pedrisco en campos sin segar, y deja su rastro de muerte.

Tus asesores y los de presidentes anteriores que hemos padecido, no importa la zona de la rosa de los vientos políticos, han establecido que la culpa de la guerra civil la tuvo Franco. No hay discusión posible, no hay forma de poder desmontar públicamente esta falacia porque vosotros y ellos manejáis las riendas de los burros que tiran del carro y, de esa forma, se crea una base inamovible para edificar el templo del rencor y de la mentira.

Su supieras leer, podría enviarte los comentarios de la prensa europea de entonces, especialmente la inglesa, sobre la situación en España, abocada al desastre bajo el gobierno (sic) del Frente Popular. Si supieras leer, que no es el caso, leerías en los archivos de tus bien remuneradas Fundaciones, como la de Pablo "Paulino" (se llamaba así) Iglesias, que los líderes de tu partido eran los que buscaban la guerra civil en el caso de que las elecciones las ganara la derecha. Y sin ese placer de la lectura no puedes enterarte de que los partidos políticos que apoyaban con más fuerza y más medios humanos a la tambaleante república, eran los marxistas, los que buscaban ese paso necesario del Frente Popular para meternos de hoz, coz y martillo en el "paraíso de la dictadura del proletariado" en sus diversas formas. No lo ocultaban, lo decían, lo escribían, lo proclamaban sin tapujos.

Al fallar el criminal asalto a la república en octubre de 1934, lamiéndose las heridas del fracaso, actuaron de otra forma y se produjo aquello que quería tu Largo Caballero del alma y otros como él, la reacción de una parte de España que se negaba a desaparecer, visto el panorama desolador de cinco meses de "gobierno", con crimen de Estado incluido, crimen que ellos mismos anunciaron en el Congreso de Diputados. Los tuyos jamás ocultaron que el apoyo al Frente Popular les daba pie para su revolución, y la de sus sangrientos adversarios, los anarquistas.

Al abrirse la Caja de Pandora (pregunta a tu asesor 451) la tragedia dura casi tres años, pero el tiempo es más que suficiente para mostrar la catadura moral de aquellos asesinos de la república y, de paso, de España. La mayor persecución religiosa conocida, con más de seis mil frailes, sacerdotes y monjas asesinados, que con ese desparpajo del bellaco, echan la culpa a "incontrolados", cuando esos "incontrolados" eran, precisamente, las organizaciones sujetas al poder y las milicias de los partidos que sostenían ese poder.

Hasta el ministerio de la Gobernación tenía su propia "cheka". La mayor matanza realizada al estilo soviético, modelo para un posterior Katin, organizado desde el poder de forma admirable en su logística y crueldad, dirigida por un sicario de Moscú (a las órdenes de un miserable apellidado Miaja), sicario que hoy ventosea su decadencia física por estudios, palacios y universidades. La zona auténticamente roja era un infierno, no ya para sus aterrorizadas víctimas, sino para todos.

Además de los crímenes cometidos en cantidades industriales (Cataluña fue una de las regiones más castigadas), la capacidad de destrucción del Patrimonio alcanzaba dimensiones bíblicas. Templos e iglesias, algunas de valor artístico e histórico incalculable, fueron destruidas, incendiadas, arrasadas, por millares, pero también se destruyeron bibliotecas y museos, archivos parroquiales y municipales, casas privadas… Una verdadera orgía de los que hoy se consideran "legalmente constituidos". Y la capacidad de saqueo, de expolio y de robo no tenía límites. Además de entregar el oro del Banco de España a un país con el que ni siquiera había relaciones diplomáticas, y en manos de un criminal, está el robo del Museo del Prado, enmascarado en una operación de "salvamento", las joyas particulares, de iglesias, de museos amontonadas en el "Vita" , cuadros, colecciones numismáticas, tesoros de Biblioteca… En Cataluña se empezaron a enviar a la frontera con Francia, ya en agosto de 1936, todo lo que aquella infecta Generalidad había saqueado hasta entonces y que, gracias a las gestiones del Gobierno Español, pudo regresar a Cataluña en…12 vagones de ferrocarril.

La reconstrucción de España, no ya de los destrozos provocados por los combates, sino por lo destruido por tus ancestros políticos se realizó pese a las dificultades económicas. Pero, esencialmente, España se libró de una chusma política que, al final de la guerra era capaz de cometer la felonía de ofrecer amplias zonas del territorio nacional a Francia y puertos para la flota inglesa en Galicia y Cataluña ¿Qué sentido de Patria podéis tener vosotros, una partida de rencorosos dispuestos a dejar a España convertida en una vieja suripanta?

Nunca ha estado España, desde que es España, más cerca de su extinción como país noble y libre, con su Historia milenaria arrojada a los cerdos y su espíritu envilecido, convertido en una sopa agusanada con olor a animal sin sexo. Una España que ha perdido hasta a los hispanoamericanos, aquellos que en tiempos anteriores a la "democracia de partidos modelo 1978", eran hermanos y hoy "molestos sudacas".

Dirás, o dirá el que lea esto, el porqué del tuteo o de la falta de respeto a todo un Presidente.

Respuesta aclaratoria: no te considero con la mínima categoría humana y moral para respetuoso trato alguno, y es que el respeto no se adquiere por ley, se adquiere por propios valores morales, esos que, en tu caso, es uno de los secretos mejor guardados.

Como despedida, podría enviarte simbólicamente al Infierno, pero me temo que ni allí te acepten, así que, para tu uso y disfrute, dosvidania, tavárich! y…

¡…VIVA España!”

“Jesús Flores Thies , Coronel de Artillería-retirado”

Se puede manifestar más alto pero no más claro. Cuando alguien participa de un razonamiento suele expresar su conformidad o admiración, coloquialmente, con un “chapeau”, (“chapó” según la fonética española). Si se es castizo, dirá que “olé”. Y puede que añada a continuación otro “olé” para remarcar con contundencia su adhesión.

Pero los que hemos sido soldados, (como este que escribe) y se sienten como tales, simplemente diremos, en primera posición de saludo: “A la orden de usía, mi coronel”.

Por la Refundación de España.

                 

 

 

Bitácoras Rd  Rebelión digital 

 

                                                                                                                              All rights reserved © 2006  

                                                                                                                     rebeliondigital.es  rebeliondigital.com

                                                                                                                 E-mail:  rebeliondigital@rebeliondigital.es